Triste melodía.

Cap13.: Visita.


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Un cachorro… ¡Un cachorro! Se repitió durante el viaje sintiéndose incomodo por haber hecho desesperadamente algo por alegrarla, pero ahora que apenas entraba a la mansión y miraba como su madre parecía encoger las piernas ante un pequeño cachorro marrón de aspecto leonado, su disgusto y vergüenza se convirtieron en una sonrisa maliciosa.

"- ¿Qué hace esta criatura aquí? – preguntó su madre al mirarlo casi como si quisiera asesinarlo."

"- Es un regalo – miró de reojo a la esbelta joven a su lado – para mi esposa."

Tamao sintió su respiración irregular al estar de nuevo ahí. Había permanecido en silencio durante todo el viaje no queriendo dormir al recordar el incidente ocurrido con Marco. Había fingido no tener sueño para no tener que lidiar con aquello.

Pudo notar la mirada examinadora del Tao durante el viaje y aquello la puso más nerviosa. No sabía si actuaba con preocupación o por molestia con ella.

Cuando al fin llegaron, sus ojos se iluminaron al ver al pequeño cachorro que sin lugar a dudas era muy propio de aquel país. Una raza Chow Chow que siempre le había parecido encantador.

"- Deberían deshacerse de todas estas bestias – murmuró furiosa la mujer haciendo palidecer a Tamao."

"- No creo que un perro pueda causar problemas – intervino al acercarse y tomar al pequeño cachorro – este lugar es muy espacioso."

"- Aun así…- comenzó sus protestas pero la voz fría de su hijo la detuvo."

"- Es mi casa – exclamó haciendo una pequeña señal a Tamao para que se retirara."

La joven mordió su labio e intentó negarse pero la fría mirada del chico la hicieron apresurarse a la puerta que conducía al jardín.

Se sentía muy debilitada por todo y no quería discutir con Ren sabiendo los problemas familiares que tenía, sin olvidar que él le había obsequiado tan hermoso animal y debía agradecérselo.

Se ruborizó al soltar al cachorro y ver como este la rodeaba tratando de jugar. Era algo que le había llegado directo al corazón. Saber que Ren no hubiese olvidado aquello y que se encontrase ahora con el perro, hicieron que todo atisbo de enojo desapareciera de ella.

No sabía cuáles eran las intenciones del Tao y le dolía pensar que fuesen crueles a ella pero, aquel gesto era uno que la apaciguó en aquel instante.

"- Las revistas y la televisión pueden no hacerle justicia, es usted bellísima – escuchó una voz tras ella que la hizo girar rapidamente - ¿La he asustado?"

"- N-No – mintió sintiendo incomodidad que la tomaran por sorpresa. Toda su experiencia anterior la había dejado vulnerable y nerviosa – solo me ha…"

"- ¿Sorprendido? – sonrió de una forma demasiado arrogante – puedo causar ese problema."

Estaba hablando con un extraño y hasta ahora se paraba a pensar en ello ¿Quien era él?. Miró al sujeto que estaba ahora frente a ella. Un hombre de una edad que podía calcular como la de Ren, alto, de porte elegante y fornido. Sus cabellos oscuros, ojos color verde opaco que le daban una mirada penetrante. Mostraba un extrañamente enigmático parecido con Ren algo que no pudo negar cuando sintió una pequeña curiosidad a él.

"- Perdone mi rudeza – sonrió casi fingiendo, algo que no pasó desapercibido por ella - Mi nombre es Nichrome ."

"- ¿Y…usted es…?"

"- Parece que usted no se presentará - cambió el tema rápidamente."

"- Habló de revistas – entrecerró los ojos – no dudo que debe saber quien soy."

"- Digna mujer de un Tao. Arrogante y presumida."

"- Perdone usted– suspiró fingiendo lo ofendida que se sentía con aquel comentario. intentó no mostrarse forzarda al hablar – eh tenido un mal día."

Al desviar su mirada pudo escuchar una risa clara y sincera.

"- ¿Qué le parece tan divertido?"

"-Pensé que iniciábamos una pelea. Viene y la apacigua con una disculpa. Nunca me lo hubiera esperado."

"- Usted la iniciaba – desvió la mirada avergonzada – yo no."

"- Perdone – hizo una reverencia al tomar su mano – déjeme corregir mi error con tan hermosa mujer."

Tamao miró impresionada cuando el chico besaba su mano. Le parecía un gesto encantador sabiendo que esa clase de acciones no eran comunes ahí.

"- Vaya vaya –se escuchó la voz que la hizo soltarse del agarre del joven. Ahi estaba Ren Tao, mirandolos a ambos desde el marco de la puerta de brazos cruzados – Así que lo que dijo mi madre es cierto."

"- Te encanta interrumpir ¿no es así? – dijo el joven al alejarse de Tamao y mirarlo con una sonrisa desafiante – siempre tienes suerte para las mujeres."

"- Tu igual – sonrió con frialdad – siempre sueles fijarte en mujeres con alguna clase de compromiso."

"- Creo que son las mejores. Tienen mucha más experiencia – murmuró al mirar a Tamao causando su profundo sonrojo."

"- Por supuesto – murmuró frunciendo el ceño viendo el rostro de Tamao. Parecía agradarle aquel idiota – excepto que esa mujer ya está esperando a mi hijo y tiene el descaro de coquetear con otro hombres."

Tamao le escuchó incrédula. ¿De verdad creía que estaba coqueteando con ese joven?

"- Vaya, dicen que estando así son mas cariñosas – señaló Nichrome sin inmutarse ante el anuncio."

Ren hizo caso omiso al comentario. Solo se mantuvo centrado en la supuesta visita de aquel hombre.

"- Como sea – continuó al levantar una mano en señal de despedida a la peli rosa – nos vemos luego hermosa dama – pasó al lado de Ren sin dejar aquella expresión arrogante – en la cena se te dirá todo."

Aquello tomó por sorpresa a Ren quien se giró rápidamente para verlo. Este ya se estaba alejando dejándolo furioso y dubitativo.

"- ¿Quién es él?"

"- ¿Tanto te ha interesado? – preguntó con mas rudeza de la acostumbrada. Tenía muchas cosas en que pensar y ahí llegaba ella preguntando por aquel sujeto."

"- No es eso – le miró molesta sin querer admitir que estaba preocupada por cómo él había mirado a Ren."

"- Más vale que recuerdes con quien estas casada."

"- ¡Con un arrogante! – sentenció."

"-Vaya que has recuperado un poco el ánimo – dijo acercándose notando como Tamao retrocedía temerosa. - ¿Qué demonios te pasa?"

Tamao mordió su labio inferior sin saber explicarse bien porque estaba sintiendo un pánico al imaginarse intimidad con Ren. Le sorprendía incluso pensar en ello cuando el chico solo se acercaba.

Ren la observó en silenció poniéndola nerviosa. Extendió su mano poco a poco estudiando como la joven cerraba sus ojos con temor hasta que tocó su mejilla.

"-Me temes – afirmó frunciendo el ceño."

"- Claro que no – dijo rápidamente."

"- Lo sabía – presionó su puño – mataré a ese maldito."

"- ¿Qué?"

"- Mataré a Marco ahora mismo."

"- ¡No puedes hacerlo! – dijo cuando intentó acercarse al ver que él se había alejado."

"- Claro que puedo – amenazó – hago una llamada y el imbécil ya no existe."

"- ¡Esta mal! – intentó desesperada"

"- Lo defiendes – acusó - mira lo que el idiota ha causado."

"- Eso no justifica matar – vacilo al decir eso."

"- ¡Solo tú eres tan idiota como para perdonar si te lastiman! Dime ¿es algún tipo de placer para ti?"

"– Deberías saberlo mejor que nadie ¿no es así? – exclamó con firmeza al tomar al cachorro en brazos."

"- ¿Qué?"

"- Me casé contigo a pesar que abandonaste todo – acusó causando que Ren se pusiera tenso - así que como tu esposa, no mataras a nadie. Es una orden – dijo al pasar a su lado rápidamente."

"- ¿Quién te has creído?"

"- Solo estoy recordando con quien estoy casada – dijo al darle la espalda – y más te vale no hagas enfadar a tu mujer embarazada."

Ahí se alejaba Tamao quien no perdía su elegancia y su arrogancia al caminar. Presionó sus puños furiosos y la observó entrar y subir las escaleras. Muy a su pesar, después de unos segundos, esbozó una pequeña sonrisa. Debía admitir que era mejor verla enfadada que triste y sin ánimo.

Aun así le preocupaba su estado ante un posible trauma, sin olvidar la extraña visita de Nichrome.

Tenía mucho en que pensar.


Había subido a su habitación. Una de las mucamas estaba ahí.

"- Buenas tardes – saludó Tamao."

La mujer asintió sonriendo y se marchó sin más. Cabía recordar que aquella familia no hablaba mucho con la servidumbre.

Depositó al cachorro en el piso alfombrado y sonrió al verlo juguetear entre sus tobillos mientras tomaba asiento en la cama, cuando de pronto pensó en su alimento y que debía haber traído algo para él. Decidida, se puso de pie y sintió como un mareo la hizo reclinarse a la cama.

Se molestaba pensar que se había vuelto una inútil con su estado. Toco su vientre y se recostó en aquella cama. Ahora tendría que esperar minutos para que el malestar desapareciera.

Respiró hondo una y otra vez al sentir que no desaparecía, sabía bien que en cualquier minuto iría a vomitar.

Escuchó de presto el ruido de la puerta abrirse, dejando ver a Ren Tao mientras sacudía sus cabellos con frustración.

Se quedó observándolo desde la cama cuando él levantó su mirada.

"- ¿Qué ocurre?"

"- Nada… - desvió su mirada – es solo un mareo."

Podría no significar nada pero Ren Tao se había apresurado a estar junto a ella.

"- ¿Qué diablos hiciste ahora?"

"- ¿Cómo puedes culparme por eso? – exclamó molesta al mirar el techo – tu hijo me está causando muchos problemas."

"- ¿Ahora es mi hijo?"

"- Cuando me convenga – sonrió con cansancio sin mirarlo."

"- ¿Hiciste algún movimiento brusco?"

"- No lo sé – respondió con sinceridad – solo… quería buscar comida para Nam Nam."

"- ¿Qué?"

"- Mi perro – exclamó"

"- ¿Le pusiste Nam Nam? Sabes que es macho ¿no es así?"

"- ¿Qué tiene de malo mi nombre?"

"- Nada, excepto que yo me encargaré de nombrar a mi hijo – fue su respuesta presumida."

"- Eso es algo que no esta decidido."

"- ¿Quieres apostar? – se acercó peligrosamente notando como la chica se alejaba un poco."

"- ¿Por qué lo defiendes? – preguntó nuevamente cuando sintió su sangre hervir ante el gesto de la chica."

"- ¿A quién defiendo?"

"- A Marco – pudo ver como se estremecía al escuchar aquel nombre – contesta."

"- Ren Tao, he dicho que…"

"- Dame una razón lógica."

"- No quiero que lo hagas."

"- ¡¿Por qué no?"

"- ¡No quiero que tu cometas algo tan vil! ¡No tu!"

La extraña expresión en ella acompañada de sus palabras lo detuvo de sorpresa. Era como si deseara entender que él no podía hacer algo así.

"- Tuvo el descaro de tocarte."

"- ¡Lo sé! – respondió desesperada – pero no quiero saber qué hiciste eso."

"- Nunca te afirme ser una persona correcta – la miró con sombría expresión – tu eres la única que lo ha creído y ahora vienes y quieres evitar que mate a…"

"- Lo sé – respondió esta vez con voz más baja – Supe muy tarde que no eras el correcto – miró hacia otro lado ocultando el dolor de los recuerdos."

Ren presionó su puño molesto.

"- Si por mí hubiese sido, te hubiese secuestrado ese día."

"- ¿Cómo?

"-¿Nunca le preguntaste a tu padre porque solía sentirse culpable contigo?"

"- ¿De qué estás hablando?"

"- Ese viejo idiota y mi familia pudieron haber interferido, pero no mas."

"- Ren, ¿Que estas…?"

"- Lo sabrás si es necesario – la observó – ahora descansaras, te quedaras conmigo y no se hablará mas del asunto."

"- Espera un minuto…"

Ren se acercó hasta aferrar las muñecas de ella en la cama. Pudo ver como Tamao se asustaba.

"- Quien está sobre ti es tu esposo, no ese idiota."

"- Ren, espera… esto no me gusta…"

"- Nadie te tocará más que yo y te aseguro que lograre que vuelvas a rogarme que te toque – murmuró al acercarse y colocar sus labios sobre los de ella."

Pudo sentir como se resistía asustada, como se movía casi con desesperación al querer alejarlo, pero pronto el forcejo se conviritó en bienvenida mientras él acariciaba sus labios con los propios y sostenía con suavidad sus muñecas como solo él sabía hacerlo.

Sentirlo, se dijo Tamao , no era desagradable, al principio deseó apartarlo pero ahora…

"-Es mejor parar – dijo cuando se hubo separado con cierta agitación – no habrá más contacto."

"- Si, e-es… mejor así – respondió agitada al tomar asiento en la cama alejándose lo más que pudo del Tao tratando de ocultar su deseo."

Ren estuvo a punto de decir que si hubiese querido, la hubiese hecho suya ahí, pero aquel no era el momento ni el lugar.

Se abstuvo y se dijo que tenía que aceptar el hecho que no podía matar a Marco.

"- Llevaré a tu…. Perro – exclamó haciendo una expresión de fastidio al pensar en el nombre del animal – ya me encargué de la comida."

"- Pero…"

"- Tiene su casa – reiteró sabiendo el cariño que Tamao le tenía a los animales – está en el jardín trasero."

"- Gracias… - murmuró después de un silencio."

"- ¿Que? - preguntó con toda intención sarcastica pero se detuvo cuando observó aquellos ojos calidos."

"- Gracias... por todo - repitió mirandole con una sonrisa leve y timida, transmitiendole lo agradecida que estaba de haberla salvado."

Ren aclaró su garganta sintiendo como aquel gesto lo había puesto nervioso y sin nada inteligente que decir. Esa mujer podía desarmarlo en segundos sabiendo que durante el viaje aquella expresión es la que había deseado de ella.

"- Soy un idiota – se murmuró a sí mismo saliendo de la habitación y dejando a Tamao extrañada por su comentario."


Durmió un par de horas y cuando la mucama la despertó solo fue para avisarle que la cena se serviría en treinta minutos.

Adormilada como se sentía, supo que debía tomar un baño. Preparó su ropa y lo hizo rápidamente mientras se colocaba ahora un vestido de tirantes marrón, algo holgado que llegaba hasta sus rodillas. Al secar su cabello con una toalla, miró su apariencia y se decía que con ello podía estar tranquila. No presionaba su vientre y sabía bien que era algo informal.

Comenzó a cepillarse el cabello cuando pensó en Ren ¿Dónde se habría metido? No había regresado a verla y aquello de pronto le enfadaba sin razón. Ahora sentía que se comportaba como una nena que quería llamar la atención de un padre.

"-Un padre… – murmuró cuando recordó las palabras de Ren.

¿Qué su padre se sentía culpable? ¿De qué? Cuando ella había llorado por las noches por aquel arrogante, su padre le consolaba y se disculpaba con ella.

Dejó el cepillo en el tocador y miró el espejo con más atención. Era lógico pensar que decía un "lo siento" cuando no podía consolarla completamente aunque casi siempre usaba aquella palabra para ella, como si tuviese cierto temor, sin mencionar las extrañas palabras que había pronunciado antes de morir…pero... Al fin y al cabo ¿Por qué le estaba dando vueltas al asunto? Quien debía de arrepentirse era el Tao.

Dejaría el tema a un lado. No confiaba en Ren y no seguiría su juego.

Lo amaba y sentía que por lo menos parecía preocuparse por ella, después de todo la había salvado y aquello era algo que agradecía infinitamente pero… era muy poco lo que conocía de aquel hombre y aunque una vez estuvo ciega para darse cuenta de ello ahora no confiaría tan rápido.

Suspiró al abrir la puerta de la habitación. ¿De qué serviría si no podía dejar de pensar en él? Su embarazo debía estarla ablandando demasiado, se dijo, no podía bajar la guardia pero… sus hormonas estaban…

"- Si no mira por donde va, tropezará – dijo el hombre quien la miraba divertido por su desorientación."

"- Perdone… - murmuró sorprendida de encontrarse de nuevo con el recien conocido."

"- Supongo que bajará."

"- Si. – respondió de pronto dubitativa por la prescencia de aquel sujeto."

"- No me mire con tanta desconfianza – exclamó sonriendo con malicia – no la lastimaré."

"- Usted… y mi esposo no parecen llevarse bien – soltó sabiendo que tal vez no tendría otra oportunidad de preguntar."

"- Directo al grano ¿no es así?"

Tamao se cruzó de brazos y no se inmutó. Sabía que los hombres podían intentar tratarla como a una boba y por ello tomaba esa determinación.

"- Muy bien encantadora mujer – se burló – pensé que esperaría la cena para entenrarse pero veo que quiere saberlo."

"-Hable – murmuró sin querer aparentar sorpresa por sus palabras."

"- Verá, he venido a quitarle el lugar a su esposo."

"- ¿Cómo dice? – preguntó con voz suave sin entender."

"- Digo – la miró con una sonrisa maliciosa – que si puedo ganarme la confianza del consejo. Ren Tao perderá la autoridad en este lugar."

Tamao estaba impresionada. Sin entender nada, decidió mirarlo con el ceño fruncido.

"- Es cierto que esperan un hijo pero si puedo lograr esto antes que nazca lastimosamente Ren lo perderá todo."

"-Usted no pertenece a esta familia - se adelantó en deducir sin saberlo realmente - ¿como planea todo esto?."

"- ¿Que importa eso? simplemente lo haré."

"- ¡No puede!- Respondió rapidamente. No sabía como alguien ajeno a los Tao podía tomar el liderazgo pero al verlo seguro de sí, no pudo evitar asustarse."

"- ¿Tan acostumbrada esta a los lujos que tiene miedo de quedar en banca rota? – ironizó."

"- El dinero no lo es todo – respondió ofendida – pero esto es muy importante para Ren."

"- Que linda escena – murmuró sin importancia – se ha enamorado del Tao cuando lo único que le importa a él es su maldito nombre."

"-Estoy… enterada de todo – murmuró tratando de no perder su orgullo y sentirse mal por palabras de las que ya sabía – Y lo estoy ayudando a conseguirlo."

"- Que bondad – rió – ayuda con un embarazo. ¿No le gustaría ayudarme con otro?"

"- ¡Es usted un…!"

"- ¿Molestando a una embarazada? – preguntó cuando en el pasillo se encaminaba a ellos - ¿te das cuenta a quien estas fastidiando?"

Tamao agradeció infinitamente la aparición de Ren. Se sentía ya furiosa y podía percibir como su pulso se aceleraba debido a eso. No tenía que estresarse por el bebe pero deseó golpear al sujeto.

"- Solo intercambiamos ideas – se encogió de hombros – y hablamos de lo enamorada que esta de ti."

!Dios!, se dijo,¡¿Cómo se había atrevido a decir eso delante de Ren?

Ren la miró de reojo por dos segundos y luego se volvió a él de brazos cruzados.

"- Lo mejor es que espere abajo. – exclamó despreocupado al alejarse por el pasillo- los estaré esperando."

Ren supo en aquel momento que la marcha apresurada de aquel sujeto solamente era debida al anuncio. Sabía también que podrían llegar a golpes si la situación no se calmaba un poco.

"- ¿Te ha hecho algo? – preguntó con manos en los bolsillos al mirarla de arriba abajo."

"- No… - respondió avergonzada tratando de mantener su porte – No me agrada ese sujeto… solo dice tonterías."

"- ¿Hablas de lo enamorada que estas de mi? – ironizó."

"- N-No creerás eso ¿verdad? – murmuró demasiado apresurada, sintiendo sus mejillas

Tibias."

"- No lo sé – murmuró con seriedad- dímelo tu."

"- Estamos en esto solo por el bebe – se apresuró tratando de ser fría – no hay mas nada."

"- Claro – respondió con rudeza, enfadándose."

"- Además… este bebe es tu mejor jugarreta ¿verdad?"

"- ¿Qué?"

"- Marco… lo mencionó."

Ren presionó sus puños furiosos. De nuevo, lo mismo que le había dicho en el hospital. Debía suponer que ese idiota se lo había dicho.

Era verdad que lo del bebe caía como anillo al dedo en su situación pero el hecho de tener aquel pretexto para atarla a él era en lo que más se había aprovechado.

"-No sabía que estabas embarazada – comenzó – pero puedo prometerte entonces que mi hijo y tu lo tendrán todo."

"- Pero no a ti."

"- ¿Qué?"

"-Digo – se apresuró escondiendo su nerviosismo – que el bebe no te tendrá a ti."

"- Claro que lo hará – respondió frunciendo el ceño como si aquello no fuese lógico."

Apunto, se dijo, a punto estuvo de desenmascarar las ansias de tenerlo para ella, de cuanto lo amaba y añoraba…

Tocó su cabeza molesta. Debía ser el embarazo, tener antojos de su esposo solo era producto del embarazo, se repitió.

"- Escucha…"

"- Es suficiente de eso – dijo al levantar su mano para callarlo - Nichrome hablo sobre…"

"-Sé lo que quiere – murmuró tratando de dejar a un lado el tema anterior al verla tan incómoda. Fijándose de pronto en la apariencia de ella aquel día, mas como una madre y menos amenazadora para él, aunque eso no opacaba lo hermosa que era ni los deseos de tocarla."

"- Pensé que solo tu o alguien de tu familia podía tomar este puesto – murmuró ajena a los pensamientos del Tao."

"- Hay clausulas en caso que no haya heredero – respondió molesto al mirar al frente – por ahora debemos bajar."

"- ¿Crees poder con esto? – preguntó de pronto escondiendo su preocupación."

"-Claro que si – frunció el ceño - ¿es que no me crees capaz?"

"- No es eso… esto es lo que siempre has querido, es solo…"

"- No te alejes de mi- desvió el tema- Vamos al estanque de las pirañas – exclamó irónico – y es ahí donde necesito que seas mi mujer."

"- Tu mujer está embarazada – se cruzó de brazos."

"- Y maldito el idiota que se atreva a enfadar a una mujer embarazada."

Al escuchar sus palabras no pudo evitar sonreír con cansancio. No podría negarse a él... tal vez… si solo se llevaban como un par de conocidos, de seguro su matrimonio resultaría y era que ella siempre tendría presente que amarlo abiertamente solo le traería desgracias.


Continuara…

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N/A: Ok otro cap con esto, muchisisimas gracias a quienes me leen la verdad pensé que no actualizaría pero me quedo tiempo para escribir. espero este cap sea de su agrado gracias a:

Violett: gracias por leer espero este cap te guste.

Elys: jejeje y no será la ultima vez que Marco aparezca XD pero que bueno que me leiste gracias como siempe chica hm.... y estoy considerando mucho tu idea... me esta agradando demasiado XD

MMchan02: Muchisismas gracias por tu apoyo y una cosita, mira ^^ no te preocupes si no dejas comentarios de verdad haya o no haya reviews yo siempre actualizo y no es obligacion dejarlos. Para mi exigirlos es bobo y sin sentido, mejor me pongo a ver cuantos me leen y se que cuando tengo mas de 90 personas leyendome se que por lo menos algo les ha de gustar jejeje así que no te sientas obligada a dejar, con solo una vez se que me lees y eso me es agradable y por cierto! sigue con tu fic de niño a mujer me parece un titulo excelente y un prometedor fic de estos dos. te mando todo el animo del mundo y actualiza! hacía mucho que un fic de estos dos no me atraía tanto como el tuyo.

Gabe logan: Ren pagara solo dejame servir venganza en plato frio jejeje no te preocupes ten por seguro quwe Ren la paga. jejeje y bueno espero este cap no te confunda.

Hitoki chan: woooo hace muchisisismo tiempo que no sabia de ti mujer. jejeje gracias por leerme en serio que si, ojala este cap te guste.

En fin cuidecne y hasta luego


Proximo cap: Cena.