Gracias por las reviews. La historia va avanzando poco a poco, y el por qué de Kate en el psiquiátrico y cómo llegó allí se irá explicando poco a poco, es parte de la historia, así que solo os pido que seáis pacientes con eso jaja que se resolverá todo.
Gracias por leer y "happy thanksgiving"!
Capítulo 4:
Rick enciende la linterna de su móvil mientras recorre el bosque en busca de Kate.
-¡Kate! – su voz es lo único que se escucha entre los árboles.
Intenta pensar con claridad. La casa está situada en un punto alto del pueblo, rodeada solamente por kilómetros de bosques. La carretera está a unos tres kilómetros hacia el norte y es el único modo de llegar al pueblo. Sin embargo, reza porque Kate no se haya dirigido hacia allí. La carretera es un lugar bastante peligroso, más todavía durante la noche.
Kate no ha cogido el coche, quizás lo ha intentado, piensa, pero las llaves las tiene él guardadas y el vehículo sigue en la entrada de la casa.
-¡Kate, maldita sea! ¿Dónde estás? – Alza la voz, adentrándose cada vez más en el bosque.
Intenta ponerse en su lugar por un momento. El único objetivo de ella era alejarse de la casa, llegar a un lugar donde él no pueda encontrarla. Lo primero hubiese sido huir al bosque, adentrarse en él tanto como fuese posible. No sabe si Kate está en todo su esplendor para haber trazado un buen plan de huida. Si hubiese ido hacia el norte habría salido a la carretera en cuestión de minutos, donde sería fácil descubrirla. Si hubiese ido hacia el sur, habría llegado a la colina cuesta abajo, una caída peligrosa y además también habría corrido con el riesgo de ser encontrada, debido a la falta de árboles. Por lo tanto la única opción es continuar recto.
¿Cuánto habrá podido avanzar? Calcula que se ha podido dormir una media hora desde que ella se haya escapado, y teniendo en cuenta la debilidad de Kate en estos momentos, saber que iba descalza y sin abrigo… no cree que haya llegado muy lejos.
Se detiene unos segundos, mirando todo a su alrededor. Se rodea a sí mismo con los brazos. Él también se ha dejado la chaqueta en la casa, y el frío canadiense se empieza a notar en todos sus huesos. Tiene que encontrar a Kate como sea.
Unos minutos más tarde vuelve a detenerse en medio del bosque. No ha escuchado nada, pero siente que hay alguien más allí. Algo parecido a esa sensación que se tiene cuando alguien te está observando, solo que no se siente realmente observado.
Apunta con la linterna del móvil en todas direcciones. Nada. Pero todavía siente que hay alguien más allí. Es entonces cuando escucha un sollozo. Sin dudarlo ni un segundo apunta hacia donde proviene el ruido, solo que esta vez apunta hacia el suelo. Y es entonces cuando la ve.
-Mierda, Kate. – Corre hacia ella, agachándose a su lado.
Comprueba que ella está llena de barro. Está acurrucada en el suelo, bajo un árbol, tiritando debido al frío, al mismo tiempo que sus ojos están llenos de lágrimas.
-Kate…
Intenta levantarla, sin embargo ella le aparta de un manotazo.
-Vamos, estás tiritando…
-No – murmura ella, tratando de apartarse de él.
-Kate, soy yo, Rick. No voy a hacerte daño – insiste él, tendiéndole una mano.
Sin embargo ella trata de levantarse y apartarse todavía más de él.
-Kate, lo digo en serio, tenemos que volver a la casa. Tú no estás bien y… - dice, tratando de ponerse serio.
-No. No quiero ir contigo. No quiero que me encierres.
-No te voy a encerrar, yo…
Entonces ella trata de salir corriendo, sin embargo él es más rápido y la alcanza casi en el mismo segundo, agarrándola por la cintura, evitando así que se escape.
-¡Suéltame! – grita ella, golpeándolo en los brazos al mismo tiempo que patalea, tratando de zafarse de su agarre.
Él simplemente no contesta. La agarra con más fuerza todavía, levantándola del suelo, y carga con ella todo el camino de vuelta a la casa, tratando de evitar sus manotazos y pataleos.
Cuando llegan a la casa, la deja en el salón y cierra inmediatamente la puerta de la entrada con llave, guardándose después ésta en el bolsillo de su pantalón.
Kate camina hacia él, cojeando y visiblemente enfadada, pero él le corta el paso, evitando así que se acerque a la puerta.
-No vas a ir a ninguna parte – le dice, impasible.
-Déjame, no eres nadie para retenerme aquí. Soy policía no puedes retenerme – dice, mientras forcejea con él para que le deje pasar.
-Escúchame, Kate – dice Castle, aprovechando un mal movimiento de ella y agarrándola por ambos brazos, obligándola así a mirarle – Soy yo, no voy a hacerte daño, nunca lo he hecho y nunca lo haré.
Ella aprieta los labios, incapaz de creerse una palabra más de ninguno de ellos, e intenta deshacerse de su agarre, sin embargo, él es más fuerte.
-Por favor, mírame – le suplica. Ella evita su mirada, pero tras varios segundos y al ver que no va a conseguir nada, decide mirarlo – Dime que sabes quién soy, Kate. Mírame a los ojos.
Ella lo mira, confundida. Hasta hace unas horas la tenía retenida, ha ido a buscarla al bosque y la ha encerrado de nuevo en esa casa vete a saber dónde, y ahora le dice que no quiere hacerle daño. Y, por algún extraño motivo, muy en el fondo, sabe que le está diciendo la verdad. Pero no puede confiar en nadie, la última vez que confió en alguien….
Su labio inferior comienza a temblar sin dejar de apartar la mirada de esos ojos azules.
-Soy yo, Rick – susurra él – Soy Castle.
Y de pronto, algo hace clic. Algo muy en su interior hace que por un segundo sepa que está a salvo. No puede evitarlo y comienza a llorar, al mismo tiempo que tiembla debido a las emociones.
Rick no lo duda ni en un segundo y la estruja entre sus brazos. Susurrándole que todo irá bien.
Tras varios minutos, la convence de ir al sofá.
-Hay que mirarte ese pie – dice, comprobando cómo evita apoyarlo en el suelo para caminar.
La acompaña hasta el sofá y la rodea con una manta, después enciende la chimenea que preside el salón.
-Pronto entrarás en calor.
Duda unos segundos entre si debería dejarla sola o no, pero la puerta está cerrada con llave, y ella parece haberse quedado hipnotizada mirando el fuego.
Solamente tarda unos minutos. Recoge el botiquín del baño y pone una pequeña olla de agua a calentar en la cocina antes de regresar al salón.
Ella sigue con la mirada fija en el fuego, así que opta por agacharse a su lado, en silencio, y levantar ese pie para observar mejor qué es lo que le ocurre.
Kate inmediatamente se queja del dolor.
-Lo tienes lleno de arañazos – dice él, comenzando a curar con delicadeza todos y cada uno de los pequeños cortes en la planta del pie.
-Ahh – se queja ella de nuevo cuando él trata de agarrar su pie por el talón.
-Lo siento es… ¿Te duele aquí? – dice, apretando un punto en concreto, donde parece estar hinchado.
Ella asiente.
-Creo que quizá tienes un esguince.
De pronto un ruido en la cocina los alerta a ambos, en especial a Rick que se levanta corriendo para evitar que el agua hirviendo se derrame por los fogones. Minutos después regresa con una taza humeante que le ofrece a Kate.
-Es manzanilla. Te ayudará a sentirte mejor y entrarás en calor.
Termina por curar los cortes de ambos pies, culpa de haber andado descalza por el bosque, y se sienta a su lado, guardando silencio durante unos minutos.
-Escucha, creo que debería llamar al médico.
Kate gira la cabeza inmediatamente, con una mirada de pánico. El traga saliva, sabía que no le gustaría escuchar eso.
-Tu pie… necesitas atención médica, sino se pondrá peor. Además – dice, tratando de tocar el tema con cierta delicadeza, pero siendo sincero – No estás bien Kate, no sé qué te han hecho, pero no eres tú. Quizás con la opinión de un experto, podemos saber qué te ocurre y pronto volver a la normalidad.
La respiración de ella comienza a ser cada vez más acelerada, así que Castle trata de remediarlo lo mejor que puede.
-Llamaré a alguien de confianza, y estaré delante en todo momento. No permitiré que te hagan daño, pero necesitas ayuda Kate.
Alarga su mano, hasta colocarla en el hombro de Kate.
-¿Confías en mí? – pregunta de repente.
Beckett vuelve la cabeza hasta encontrarse de nuevo con sus ojos azules. Ese color… tiene algo que le tranquiliza. Pero… ¿lo hace? ¿Confía en él? Se limita a encogerse de hombros.
Por primera vez en varios días, los labios de él se curvan en una pequeña sonrisa. Al menos no ha dicho que no.
-Nadie va a hacerte daño mientras estés conmigo.
Ella asiente, para volver a fijar su mirada en el fuego, al mismo tiempo que se bebe la manzanilla que Castle le ha preparado.
Mientras tanto, él la observa a ella en silencio. Su aspecto es casi lamentable. Su pelo está enredado, a la par que sucio, al igual que su rostro. Por no hablar de sus ropas, llenas de barro. Kate necesita un baño, aunque prefiere ir poco a poco. Primero llamará al médico, luego le preparará un baño de agua caliente.
