Autor: Okiro Benihime.

Clasificación: K+.

Género: Amistad, Romance, Drama, Humor.

Advertencias/Aclaraciones: Este es un fanfic AU (Alternative Universe – Universo alterno), y habrá OoC (Out of Character – Fuera de carácter). Así que desde ya voy avisando que muy a mi pesar alteraré un poco las personalidades de ciertos personajes para que encajen en la historia.

Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, pero esta historia es totalmente mía y la hago sin ánimos de lucro. Prohibido el plagio, piensa un poco y crea tus propias historias, es más divertido, créeme.


Kyraa: ¡Cariño, te extrañaba por aquí! :D Y tú no sabes cuánto me alegran tus comentarios, siempre me sacan una sonrisota (: (todos los reviews me hacen muy feliz, en realidad (; ) Créeme cuando te digo que te sorprenderás con el desarrollo de la historia, y no te preocupes, me encanta el drama y el amor complicado (¡estilo el Fantasma de la Ópera, no Crepúsculo!) así que no todo será de color rosa para los chicos c; En fin, ¡muchas gracias por leer y comentar! GRACIAS ~ Nos leemos.


Capítulo seis: ¿Destino o casualidad?


Ésa mañana Ino se levantó tarde. Dejó sonar el despertador, una, dos, tres veces. Más cuando cayó en cuenta de sus acciones, abrió los ojos como un rayo y de un salto se levantó de la cómoda cama. Por supuesto llegó diez minutos tarde a la escuela y se llevó un buen reto por parte de Sakura, sin embargo, había logrado dormir unos minutos más así que había valido la pena.

Le sorprendió el hecho de ver el salón tan desordenado. Normalmente se mantenía bastante quieto —aunque siempre se oían voces charlando animadamente—, generalmente los alumnos no hacían tal escándalo como aquella vez. También se sorprendió cuando Sakura le recibió al entrar al salón y pasó de largo el asunto del lío.

Habían varios grupos conversando armados en algunos escritorios, otros correteaban alrededor de las mesas, algunos lanzaban papeles y aviones, y no faltaban los que reían a carcajadas a todo volumen.

Ino estaba a punto de retroceder un tanto asustada por aquella anormalidad en su nueva aula (a la cual, a pesar de los pocos días que llevaba allí, ya se había acostumbrado) pero la, un tanto chillona, voz de Sakura hizo que se detuviera.

Haruno llamó a los alumnos a sus asientos, e Ino, esquivó como pudo los empujones de sus compañeros al correr o caminar distraídamente a sus bancos para ir al suyo.

Ella se sentaba en una de las filas del medio, en el segundo pupitre. A sus lados no había nadie del cual sepa más que el nombre y vagamente apellido, sin embargo, detrás suyo estaba Hinata. Una amigable y tímida jovencita de piel blanca y provocador cuerpo de modelo; su cabello era oscuro, un flequillo perfectamente peinado asomaba sobre su frente y el largo caía por la espalda, delineando su figura con elegancia. Los ojos de Hinata Hyūga habían sido pintados por la vida de un extraño color perla que reflejaban paz y dulzura, eran ojos hermosos sin duda alguna, su mirar estaba cargado de tranquilidad y comprensión. Ella se había vuelto gran amiga de Ino, así como Sakura, Naruto, Kiba y se podría decir que Sasuke (en realidad, ella ya lo consideraba un amigo; ¿él? En ése asunto la opinión de él no importaba).

Miró hacia los costados una vez que el alboroto había cesado. Una sonrisa se dibujó de pronto en su rostro cuando sus ojos se posaron de casualidad en él. Y recordó lo que había sucedido el día anterior, todo el recorrido que había realizado con él y cómo había acabado. Recordó y casi sintió en su propia piel aquella brisa que la tomó sorprendida cuando subieron a la azotea, el aroma fresco a la naturaleza, el hermoso paisaje que se visualizaba desde aquella altura.

Todo había sido perfecto.

"Sólo quería tomar aire fresco".

Su sonrisa se agrandó un poco más al recordar esas palabras. Ése Uchiha podía parecer duro, pero tenía la certeza de que ésa cáscara pronto se rompería para dar paso a una buena amistad. O eso quería creer.

Por su parte, Sasuke se mantenía perdido en su burbuja imaginaria, hundido en sus pensamientos y mirando distraídamente el lugar, no había notado la presencia de Ino.

—Muy bien chicos —dijo Sakura mientras se situaba frente a todos una vez estuvieran ya calmados. Tenía una pequeña caja en la mano derecha, mientas que en la otra sostenía un pedazo de papel escrito—. Ahora vamos a proceder al cambio de asientos.

Y allí comenzó de nuevo el alboroto. Murmullos se empezaron a oír y una que otra risa, Ino volteó a ver a Hinata algo confundida. No sabía que era aquello de cambio de asientos, sin embargo, Hyūga le envió como respuesta una dulce sonrisa, indicándole que espere y vería.

Sasuke bufó molesto; lo último que quería era que al cambiar de asiento le tocase junto a alguna loca admiradora, aquello sería comprar boletos para el infierno el resto del año.

Sakura suspiró agotada y ordenó que se callasen, el tono se le había ido un poco —sólo un poquito— por lo que el salón quedó en competo silencio.

—Bien, todos tomarán un papel de esta caja —alzó un poco la mano en la que sostenía aquél artefacto—, en ellos está escrito un número de asiento y fila. El que le toque será de ahora en más su pupitre. Pueden cambiar su asiento con el de algún compañero, siempre y cuando, no vuelvan a su anterior lugar. No les puede tocar el mismo asiento, memorícenlo —dijo enfatizando el "no" con mucha fuerza—. Esta actividad es para que todos los alumnos puedan conocerse mejor y mezclarse un poco.

Sakura esbozó una sonrisa y colocó la caja sobre el escritorio del maestro (el cual estaba desocupado ya que habían tenido la primera hora libre para realizar aquella actividad), y se sentó allí. Se cruzó de brazos y anunció con voz firme sin borrar la sonrisa en su cara que esperaba por parte de todos una buena conducta. Sin más, dio inicio al cambio de asientos y uno por uno fueron retirando los papeles de la caja.

Ino se acercó donde su amiga dando saltitos, sonrió alegremente a Sakura y extendió el brazo para tomar uno de los trozos de hoja. Revolvió un poco el contenido y una vez lo sintió listo, sacó un papel y se dispuso a leer su contenido.

—¿Qué asiento te ha tocado? —preguntó Sakura a Ino desde donde estaba.

—Segunda fila, cuarto asiento —contestó Ino con la vista clavada en el papel.

De repente, la rubia se vio rodeada de gran cantidad de muchachas gritando y empujando como si fuesen animales salvajes peleándose por el último trozo de carne en el mundo. Ino retrocedió unos pasos y chocó contra Hinata.

—¡Eh, eh, Ino! He traído un pastel de chocolate para el almuerzo, ¿no te gustaría cambiármelo por el número de tu asiento? —exclamó una de las chicas del montón.

—¡Al diablo con el pastel! ¿Sabes? Siempre me has pareció una chica genial, y… Ehh, ¡amo tu cabello! —la aduló otra joven—. ¡Cámbiame el asiento!

—¡No! ¡O sea, ¿qué dices? Yo seré tu mejor amiga por el resto de mi vida —chilló otra más—. Bueno, no toda pero, uff, ¡tú solo cambia el asiento conmigo! ¡Por fis!

—¿Qué demonios les pasa? —le preguntó Ino a Hinata en voz baja aprovechando el momento en el que las niñas comenzaron a discutir entre ellas.

Hyūga se acercó a Ino y echó un vistazo al papel de la rubia. Claro, por eso era tanto el alboroto.

—Es que… Te ha tocado junto a Uchiha —susurró Hinata a Yamanaka.

Ino dibujó una expresión de asombro en el rostro y soltó un apresurado "¿En serio?".

—Sí, sí —aseguró Hinata evadiendo a las admiradoras de Uchiha, concentrándose en su charla con la rubia—. A él le ha tocado la fila uno, la misma en la que estaba anteriormente, la de las ventanas; y el cuarto asiento, uno detrás del que le correspondía antes —explicó—. Exactamente al lado tuyo.

—Qué problemático, de seguro estas locas me molestarán todos los días —dijo y dirigió una mirada asesina a las admiradoras, éstas se percataron de aquello y de un salto se quedaron quietas, se miraron entre sí y tragaron saliva, asustadas.

—Esto… No te molestaremos, Yamanaka —dijo una de las chicas a lo cual las demás asintieron animadamente—. Sólo… sólo dinos si cambiarás el asiento con alguna de nosotras, sí o no.

Ino contempló a las chicas por unos instantes, ellas le miraban con ojos suplicantes, esperando impacientes su respuesta. La chica volteó tratando de huir de los ruegos de las admiradoras, volteó y casi inconscientemente buscó aquella figura.

Sus ojos chocaron con Uchiha, quien ya se había acomodado en su nuevo asiento. Sus cabellos azabaches estaban un poco despeinados, dándole un aspecto despreocupado e informal. Como siempre, tenía la mirada perdida en el paisaje a través del ventanal. El perfil níveo, delineado a la perfección; labios suaves y tentadores, que cuando se curvaban hacia arriba formaban la sonrisa más enigmática del planeta Tierra, y a la vez satisfactoria (porque Sasuke era una persona fría y cuando un gesto tan cálido como ese se formaba en una persona hecha de hielo, uno pensaba que quizás la situación no era tan mala como creía).
Sus ojos oscuros miraban distraídamente ningún punto en especial, recorría el paisaje del patio escolar con la mirada oscura, aquella se había vuelto una rutina para el muchacho y, a veces, también una manera de escapar del mundo real y sumergirse en el mar de sus pensamientos.

Qué chico más raro, ¿qué estaría pasando por su cabeza en ése preciso instante?

No sabía realmente el porqué (un parte de ella estaba convencida de que era debido a su personalidad difícil), pero sentía gran curiosidad e interés hacia él.

Jamás había conocido a alguien como él.

De pronto y como si nada, alguien se colocó frente a Uchiha e Ino no pudo observarle más. Una sonrisa se dibujó en su rostro y cerró los ojos, divertida. Dio un giro y moviendo su cabellera se volvió a ver a las admiradoras y a su amiga, quienes la contemplaban esperando su decisión.

—No, no cambiaré de asientos con nadie —el mundo entero se derrumbó para las fans—. Él es mi amigo, si dejo que alguna de ustedes se siente junto a él no me lo perdonaría jamás —sonrió abiertamente, dibujando una expresión de alegría y sinceridad en el semblante—. Ahora, ¡lárguense! Dijeron que no me molestarían.

Y el grupo de niñas se marchó rápidamente, aún gruñendo por lo bajo.

—Sabes que no te dejarán de molestar, ¿verdad? —pronunció tímidamente Hinata, dudando en preguntar o no.

Ino agrandó su sonrisa —Claro.

Y comenzó a charlar con Hyūga sobre cualquier cosa como si nada hubiese sucedido.


Las clases habían comenzado y todos se habían ubicado en sus nuevos asientos.

Detrás de Sasuke, estaba sentado Naruto, y al lado de éste —y detrás de Ino—, una muchacha llamada Tenten (cabello castaño recogido en dos rodetes a los lados de su cabeza, el flequillo divido en dos y ojos desafiantes chocolates, una joven competitiva pero simpática). Para mala suerte de Ino, Sakura y Hinata estaban sentadas en las dos filas siguientes, en los primero asientos, totalmente alejadas de ella.

Ino prestaba atención a la clase debido a que pretendía mejorar sus notas y así volverse una de las mejores de la clase. Ya habiendo recibido tanta información en su cansada cabeza, soltó un bufido y miró por el rabillo del ojo al muchacho que estaba sentado junto a ella. Por casualidad, Sasuke también había mirado de reojo. Unos segundos y ambos se mantuvieron mirándose de costado, habían sido descubiertos en medio del crimen. Los dos esperaron vanamente a que el otro volteara avergonzado o reaccionara de alguna forma imprevista, sin embargo, ninguno obtuvo esa respuesta del otro. Así que Ino terminó por reír por lo bajo, apartando su mirada, y Sasuke soltó un suspiro y sonrió levemente, aquella había sido una situación bastante incómoda, pero muy cómica a la vez.

¿Cuántas coincidencias llevaban ya? ¡No estaban seguros, pero había sido muchas! Muchas y en muy poco tiempo.

—¿Por qué crees que habrá sido? —susurró Ino, moviendo la cabeza apenas unos centímetros para mirar mejor a su compañero.

Sasuke dudó por unos escasos segundos de a qué se refería, pero cuando captó la idea, murmuró un despreocupado "Casualidad", al tiempo que se movía de igual forma en que lo había hecho su compañera, sólo para poder observarla mejor.

Ino dejó salir una leve carcajada de su boca, Sasuke se giró más hacia ella, curioso por saber a qué se debía aquella risa, y algo ofendido ya que podía ser por algo que él había dicho. Y así fue.

—Las casualidades no existen, chico-gato —dijo Ino en un susurro, volteando más para ver a la cara a Uchiha.

Sasuke se sobresaltó un poco al oír aquél apodo y alzó las cejas en señal de duda —¿Entonces? —gruñó levemente.

—Destino.

Y el chillido de la campana indicando el receso interrumpió su charla. Ino se levantó alegre, acomodó su falda y se marchó del lugar con Sakura y Hinata dejando a un Sasuke bastante consternado.

Él nunca había creído en el destino, y… Mucho menos en las casualidades, entonces, ¿quién tendría la razón?

Quizás aún no era el momento de saberlo.


Continuará…

Cantidad de palabras: 2067.


N/A: Muy buenas noches, damas y caballeros (:

¡No tienen idea de cuán agradecida estoy! Cada palabra, cada review, ¡awwww! Me hicieron tan feliz, muchísimas gracias por leer, comentar, y aguantarme :') En serio, son mucho para mí ~

Lean, que con eso me hacen el día completamente, y comenten si gustan (siempre son muy bien bienvenidos los reviews *-*)

El próximo capítulo estará dentro de dos semanas o quince días, si puedo será antes, pero no prometo nada.

¡Hasta la próxima y espero que lo hayan disfrutado!

Adiós, los quiero ~