Gracias por las reviews y, como siempre digo, por seguir leyendo la historia.
En especial a uno de los reviews del capítulo anterior (no se el nombre porque el comentario fue de Guest), entiendo que quieras saber qué es lo que le pasó a Kate, como llegó hasta allí, etc, pero como dije, es parte de la historia y se irá resolviendo a lo largo de los capítulos. Creo que le quitaría cierto encanto si de repente lo cuento todo, no crees? Si quieres saber algo en concreto de lo que ya se ha explicado (y quizás no me he explicado bien), no tengo ningún problema en contestarte.
Capítulo 5:
Kate se cruza de brazos mientras mira a Rick con la mandíbula apretada.
-En serio, estás sucia – dice él, haciendo alusión a su ropa, a su pelo, e incluso a su piel - ¿Cuántos días llevas sin ducharte?
Enseguida se da cuenta de que la pregunta quizás no ha sido muy adecuada y se lleva la mano a la frente, frotándosela con desesperación. El doctor va a venir en apenas unas horas y no hay forma de convencer a Kate de que tome una ducha.
-Estás llena de barro, Kate y tu ropa, necesitas cambiarte – dice, señalando ahora el paquete con la ropa nueva que ha llegado esa misma mañana.
-No quiero – dice ella ahora, enfadada.
Rick suspira. De alguna manera, Kate parece haber comprendido que él no es su captor y que solo intenta ayudarla, sin embargo, parece no dejarse ayudar y además, se rebela contra él. Sin embargo Castle ya ha hecho frente anteriormente a situaciones parecidas con Alexis.
-Está bien entonces, pero si no te duchas, no pienso ayudarte – Chantaje, piensa. Siempre le ha funcionado con su hija, al menos hasta que Alexis cumplió los doce años, entonces fue ella la que le chantajeaba a él.
Ella simplemente se encoge de hombros, mostrando indiferencia.
-No me obligues a hacerlo a la fuerza, Kate.
Kate le reta con la mirada, sin tan siquiera moverse del sofá.
-Se acabó – dice él, dirigiéndose hasta ella hasta agarrarla de la muñeca para obligarla a levantarse del sofá.
Ella le responde dándole un manotazo, a lo que él se ve obligado a agarrarla de la cintura y la lleva hasta el cuarto de baño.
-Por favor, dúchate – le dice, en un tono lo suficientemente serio – No estoy intentando ser grosero, pero necesitas una ducha. Mira tu pelo.
Cuando suelta el agarre de sus manos de Kate, ella intenta salir del baño, sin embargo él es más rápido y cierra la puerta.
Suspira al darse cuenta de la situación. Comprende que Kate no va a hacerle caso y que no va a tomar ese baño si él no le obliga realmente a hacerlo.
-Lo siento – le dice, entre la puerta y ella, impidiéndole el paso – No quería hacer esto, pero no me dejas otra opción.
Ella se echa hacia atrás al escuchar esa frase. No es la primera vez que alguien se lo dice, y nunca ha acabado bien para ella.
Rick cierra el pestillo del baño y se acerca hasta la bañera, abriendo el grifo y regulando la temperatura. Kate permanece a un lado, observándole y, aunque él no se haya dado cuenta, con cierto pánico.
-Última oportunidad – le dice él, señalando la bañera – Entra ahí por ti sola.
Kate traga saliva, sin ser capaz de moverse, presa de ciertos recuerdos.
Castle no lo duda más, aun sintiéndose mal por ello, la coge de nuevo por la cintura y, a pesar de los pataleos de ella, la mete en la bañera, a pesar de estar vestida.
-Kate, estate quieta – dice, tratando de librarse de sus manotazos, recibiendo algún que otro arañazo.
Finalmente no tiene más remedio que meterse en la bañera con ella, agarrándola con fuerza mientras el agua los moja a ambos. Es entonces cuando él se da cuenta de que Beckett está temblando, a pesar del agua caliente.
Comprende que se ha pasado, pero ella no se hubiese duchado de ninguna otra manera, y su pelo está lleno de tirones debido a la suciedad, su ropa llena de barro…
-Estoy aquí para ayudar, Kate – le dice, tratando de hacerle comprender.
Ambos se empapan durante más de un minuto, en silencio.
-Voy a quitarte la ropa.
Ella no dice nada, pero reacciona automáticamente curvando su cuerpo unos milímetros y agarrándose a sí misma.
-Tranquila, no voy a hacerte nada – le susurra él, tratando de ofrecerle confianza.
Levanta la camiseta de sus ropas, todavía el pijama de aquel psiquiátrico, y se lo saca con facilidad por la cabeza. Después se deshace de sus pantalones, los cuales tienen varios agujeros, y lanza ambas prendas fuera de la bañera. Decide no tocar su ropa interior, pues bastante comprometida es la situación ya, y tampoco quiere violar más su intimidad. De esta manera no es distinto a si llevase un bikini, y ya le vio en bikini cuando estuvieron en Los Angeles.
Ella se queda parada bajo el agua, mientras él se quita su ropa también, quedándose únicamente en calzoncillos. No es que pretenda bañarse junto a ella, pero la ropa mojada empezaba a pesar y dificultaba su movilidad para poder lavar el pelo de Kate.
Los dos acaban sentados en la bañera, más bien de cuclillas. Por suerte es lo suficientemente grande.
Rick se queda paralizado unos segundos, al fijarse en el cuerpo de ella. Su espalda está llena de marcas. Algunos son pequeños cortes, otros son moretones. Por un momento siente ganas de abrazarla, de susurrarle que no tiene de qué temer ahora, a pesar de todas esas marcas que recuerdan la tortura que pasó en ese lugar.
Ahora comprende mejor por qué Kate no se quería bañar, por qué tiene tanto miedo. Se fija también en la marca de sus huesos, Kate siempre ha sido una mujer delgada, pero siempre ha estado en su peso ideal, ahora, sin embargo, parece estar extremadamente delgada.
-Siento… - dice, con la voz entrecortada, sin saber exactamente qué debería decirle – Siento mucho todo lo que te hicieron, Kate.
Ella no le responde, se limita a permanecer agachada, agarrándose a sus propias piernas.
Castle empieza a frotar su pelo con delicadeza, intentando deshacerse uno a uno de todos sus nudos. Aunque no es tarea fácil ya que todo su pelo está enredado entre sí. Agarra un cepillo que hay sobre la repisa del lavamanos y empieza a cepillar el cabello de Kate, intentando así deshacerse de todos esos nudos.
Lo hace con cuidado y delicadeza. No es la primera vez que lo hace, pues ha cepillado el pelo de Alexis millones de veces, una vez incluso tuvo que despegar un chicle de su pelo, y no fue tarea fácil. Todavía recuerda los chillos de Alexis cuando él intentaba peinar su pelo pegajoso una vez que consiguió retirar el chicle. Por eso se extraña cuando Kate no protesta absolutamente nada. La tarea de cepillar su pelo está siendo demasiado complicada, está tirando de su pelo y sabe con certeza que, aunque está intentando hacerlo con cuidado, le tiene que doler. Sin embargo, ella no se queja en absoluto.
Cuando termina, se enjabona las manos y lava su pelo con cuidado, masajeando al mismo tiempo su cabeza, tratando de hacer que se relaje un poco.
-De verdad, Kate, necesitabas este baño. Al menos tu pelo va a volver a la normalidad después de esto. Te he quitado todos los nudos.
Ella no dice nada, permanece callada dándole la espalda.
Él coloca una mano sobre su espalda sin darse cuenta, retirándola casi de inmediato. Suspira. Es cierto que siente cosas por Kate, pero jamás se aprovecharía de una situación así.
Se pone de pies y sale de la bañera, haciéndose con una toalla.
-Te dejaré a solas para que termines – dice, recogiendo toda la ropa del suelo – Y te prepararé ropa limpia en tu habitación.
Tras decir esto se marcha del cuarto de baño.
Kate mira la puerta por unos instantes, con cierto odio en su mirada.
Bien es cierto que no se ha aprovechado de ella, pero tampoco tenía ningún derecho de tratarla así, obligándole a bañarse, quitándole la ropa.
Se limpia inmediatamente las lágrimas que resbalan por sus mejillas, mezclándose con agua, sintiéndose vulnerable.
Se odia a sí misma por no confiar en él lo suficiente, o por hacerlo. No lo sabe realmente. No sabe por qué en algunos momentos le da cierta confianza y en otros simplemente lo repudia. No hace falta que él haga nada, simplemente lo siente de esa manera.
Solloza mientras apoya la cabeza entre sus manos, sin comprender realmente lo que está pasando en su cabeza.
