De nuevo, para quienes lo habéis pedido, no sé qué pistas queréis que de. Lo que ya se sabe (o debería entenderse si me he explicado bien): Kate y Rick sí se conocían de antes. Igual que en la serie, él le ayudaba en los casos. No, no estaban juntos. Ella acabó en el pisquiátrico después de ir tras una pista queriendo resolver el asesinato de su madre. El por qué y qué fue lo que pasó, se resolverá en próximos capítulos xD

Gracias por leer, comentar, y gracias por la paciencia.


Capítulo 6:

Después de la ducha, Kate ha decidido quedarse en su dormitorio, mientras que Rick da vueltas en el salón, esperando que llegue el médico.

Intenta pensar una coartada, algo que contarle y que él se crea. No debería contarle la verdad, no debería revelar sus nombres, mucho menos el de Kate… no quiere ponerla en peligro y no sabe qué movimiento puede tirar todas las demás piezas. Sin embargo, sí que le debe contar dónde ha estado Kate todo este tiempo, pues al fin y al cabo se trata de que le ayude.

Va hasta su habitación y se agacha junto a la mesilla, donde guarda su mochila en una esquina del dormitorio. Abre uno de los bolsillos interiores y agarra la placa. Roza sus dedos por el relieve de los cinco números inscritos en ella: 41319. Él no es policía, pero el médico no lo sabe.

Sale cuando el timbre de la pequeña casa suena. Abre la puerta y saluda al médico. A simple vista parece alguien con años de experiencia. No pasa de los sesenta años, aunque tiene varias canas que no trata de disimular en su cuero cabelludo.

Rick le da la mano y le hace unas indicaciones para que salgan a hablar al porche, gesto que extraña al médico en un principio.

-Gracias por venir… – Decide empezar con unas palabras amables.

-Simon, doctor Simon.

El escritor asiente, recordando el nombre de éste, quien alza la cabeza amablemente. Ese es su trabajo, si le llaman, acude.

-He contactado especialmente con usted porque es un doctor privado, y además acostumbra a tratar con gente del pueblo, ¿no es así?

-Llevo treinta años trabajando en Cold Lake – responde Simon – Si tengo que acudir a alguna urgencia en otro lugar lo hago, pero me siento cómodo tratando con la gente de siempre. Costumbres de viejo – dice, encogiéndose de hombros.

-En ese caso, todavía me siento más agradecido de que haya venido.

-¿Es usted un visitante? Nunca lo había visto por aquí, y está en la casita alquilada de Mrs. Huges…

-Sí, algo así.

El doctor Simon le observa, alzando las cejas, así que Rick decide ir al grano. Mete su mano en el bolsillo y saca la placa de Kate.

-Soy Detective de Homicidios en la NYPD – Le enseña su placa y, tan rápido como puede vuelve a guardarla en su bolsillo – Estoy aquí porque estoy protegiendo a alguien.

-¿Cómo un testigo protegido?

-Exacto, algo así.

-Entiendo… - dice él, rascándose la barbilla.

-Es ella quien necesita tu ayuda –le explica – Ella… ha estado un tiempo encerrada en un psiquiátrico, a la fuerza. No está loca ni nada de eso. Allí la han maltratado, física y psicológicamente. Por ejemplo, nosotros antes éramos amigos y ahora parece no reconocerme.

-¿Le pasa solo con usted, o es una especie de amnesia?

-Creo que no recuerda la mayoría de las cosas.

-Entiendo. Entonces, creo que debería examinarla más detenidamente.

-Antes de eso, es importante que sepa que es importante proteger su identidad. Si habla algo de esto fuera de aquí, podría poner en serio peligro esta investigación.

-Tengo un código ético con respecto a mi paciente. Nunca hablo de ninguno de ellos fuera del trabajo.

-¿Tengo su palabra?

-La tiene – le asegura.

Castle entonces abre la puerta de la casa y le indica que pase, mientras él se dirige al dormitorio de Kate. Golpea la puerta varias veces hasta que ésta sale.

Rick la mira por unos segundos. A pesar de sus ojeras todavía marcadas, parece otra. Su cabello limpio y ondulado, parece el de la Kate que él conoce. Y su ropa limpia ya le da otro aspecto.

-Este es el Doctor Simon – dice, señalando al doctor que espera en medio del salón. Ahora se dirige a él – Ella es… K. Puedes llamarla K.

Kate observa a Rick sin entender nada, pero no hace ningún comentario al respecto. Saluda con un gesto de cabeza al doctor y éste le indica que se siente en el sofá. Castle se queda a un lado, manteniendo las distancias, pero estando presente, tal y como le dijo a Kate que haría.

-Tu amigo me ha contado tu situación. ¿Te parece si te hago algunas preguntas? – Kate asiente, entrelazando sus manos, mostrando cierto nerviosismo.

El doctor Simon saca un cuaderno y un bolígrafo y comienza a hacer algunas anotaciones antes de comenzar sus preguntas.

-Según tengo entendido, estuviste en un psiquiátrico, ¿es eso cierto?

-Sí.

-¿Estabas allí en contra de tu voluntad?

-Sí.

-Y ¿recuerdas por cuánto tiempo estuviste allí?

-No… no lo sé – dice, agachando la mirada.

-Fueron setenta y seis días – dice Rick, que hasta ahora se había mantenido al margen.

Tanto el médico como Kate lo miran. Esta última preguntándose si realmente estuvo todo ese tiempo contando los días, o simplemente es algo que descubrió después. El doctor hace una pequeña anotación en su agenda para después continuar con las preguntas a Kate.

-Durante ese tiempo… ¿recibiste algún tipo de maltrato?

Kate mueve la cabeza en un gesto afirmativo.

-¿Puedes decirme qué fue lo que te hicieron?

-Me… ataban. Las correas en la cama, no me podía mover – consigue decir despacio – Y… las descargas.

-Electroshocks – aclara Castle.

-¿Electroshocks? – pregunta el médico, alzando la voz, sorprendido. Pensaba que ese método ya no se llevaba a cabo en ningún centro médico.

-También me daban varias pastillas, yo no quería – termina Kate, dejando ver un tembleque en su voz.

-¿Recuerdas cómo eran esas pastillas, y cuántas eran?

-Una blanca y una azul. Cuando las escupía me ponían una inyección.

-¿Recuerdas qué efecto producían en ti?

-Me dormía.

-Probablemente sedantes – comenta el doctor – Este efecto… ¿cuánto duraba? ¿Al día siguiente podías caminar con normalidad?

-No me dejaban caminar – dice ella. Guardando silencio unos segundos después antes de hacer un comentario más – Pero estaba cansada. Todos los días.

-¿Y dices que estas pastillas eran a diario? Y si no eran pastillas te ponían una inyección.

Ella asiente.

-¿Y ahora, cómo te sientes? ¿Todavía sientes cansancio?

-Sí. No… no sé qué me pasa. No puedo pensar con claridad…

-¿También sientes cansancio en los músculos?

-Sí.

-Estuviste durante más de dos meses tomando calmantes. Probablemente tu cuerpo se haya acostumbrado a ellos, como si necesitases desengancharte de ellos, ¿entiendes? – Kate asiente – Llevará todavía unos días acostumbrarte a ello. Y, ahora, todavía es pronto, pero cuando te encuentres mejor, deberías hacer algo de ejercicio, eso ayudará a tus músculos a trabajar y no sentir ese cansancio.

-También… - dice Castle, interviniendo – A veces se queda como hipnotizada, con la mirada perdida.

-Es un efecto más producido por esos calmantes.

-Y creo que no recuerda muchas cosas.

-Probablemente eso se deba al trauma psicológico. Cuando atravesamos por un moment así, nuestro cerebro tiende a protegernos a nosotros mismos. Seguramente tu mente – dice, dirigiéndose a Kate – Ha decidido olvidar esos recuerdos, o ponerlos a un lado. Esos recuerdos no han desaparecido, siguen ahí, simplemente necesitan esa conexión que los reactive.

-¿Cómo puede reactivarlos?

-Debería hacer algunos ejercicios de memoria, también le vendría bien que alguien le hablase de su vida… Cualquier cosa que le pueda hacer recordar.

-Está bien – dice Castle, comenzando a pensar en cómo puede él ayudarla.

-A parte del maltrato psicológico… - comienza el médico, volviéndose de nuevo hacia Kate - ¿Recibiste algún tipo de maltrato físico?

Kate se encoge de hombros, en un principio, antes de mostrarle las marcas en sus brazos que todavía tiene de los correajes de la cama.

-Y su cuerpo está lleno de moretones. Imagino que por los electroshocks – dice Castle.

-¿Puedo examinarlos? – le pregunta el doctor a Kate.

Ésta asiente, levantándose para poder levantarse la camiseta y mostrarle al doctor las marcas que cubren su cuerpo.

Se aparta unos milímetros cuando el médico intenta tocar su piel.

-¿Te duele?

-Un poco.

-K, a parte de los moretones y todo lo que me has contado… ¿te hicieron algo más? – dice, indicándole que ya puede bajarse la camiseta.

Kate se sienta en silencio, tratando de pensar en lo que el doctor le está preguntando.

-Alguna vez… ¿se propasaron contigo? ¿Intentaron tocarte?

Ella traga saliva antes de asentir con la cabeza.

Rick se lleva la mano a la frente, cabreado consigo mismo por no haber sido capaz de evitar todo eso.

-¿Llegaron a algo más que tocamientos? – pregunta el doctor con voz calmada.

Los tres guardan silencio durante unos instantes. Tanto Rick como el doctor observan a Kate con preocupación, esperando una respuesta.

Ésta se encoge en el sofá, llevándose las manos a la cara, y deja escapar un suspiro.

-No lo sé – dice, de repente, antes de dejar escapar el primer sollozo en sus manos.

Tanto Rick como el doctor contienen el aliento por la confesión de Kate. Puede ser que alguna vez esos malnacidos fuesen más allá de unos tocamientos, puede que incluso… Rick se lleva las manos a la cara y se aleja a la cocina. Es posible que eso sucediese y Kate ni lo recuerde, debido a que se pasó sedada la mayor parte del tiempo.

-Debería calmarse – la voz del doctor le sorprende a pocos centímetros.

-¿Qué me calme? ¿Cómo…? Usted ha escuchado lo que ha dicho… Han podido hacer con ella dios sabe qué.

-Ella necesita que usted esté calmado.

-¿Qué se supone que debemos hacer ahora? – dice Rick, sin hacer mucho caso de las indicaciones del doctor.

-Podría solicitar cita para realizarse algunos análisis. Aunque pasados tantos días… sería casi imposible que encontrasen cualquier elemento determinante.

-¿Y si le han contagiado algo? Esos animales…

-Podemos realizar unos análisis de sangre para salir de dudas…

-¿Puede hacer eso ahora?

Minutos más tarde, el doctor presiona un apósito sobre el brazo de Kate, donde le acaba de sacar un par de tubos de sangre.

-¿Ya está? – pregunta Kate, mirando directamente al doctor. Éste asiente con la cabeza, así que ella decide retirarse a su dormitorio.

Está cansada y no tiene ganas de lidiar con Rick después de que se vaya el doctor. No quiere ninguna pregunta, no quiere que él le mire con lástima… simplemente necesita estar sola.

Castle observa la puerta de su dormitorio cerrarse, sintiéndose culpable.

-Déjele descansar – comenta el doctor – Necesita procesar toda la información. Necesitaba al menos soltar esto con alguien.

-Si… - dice Rick, sin dejar de sentirse culpable, además, porque ella no tenga la suficiente confianza para habérselo contado a él.

-Le enviaré los resultados de los análisis tan pronto como los tenga.

-Gracias doctor.

-Por el momento… Creo que sería bueno que no le insista más sobre el tema, intente tratarla con normalidad.

-Entiendo.

-Y trate de hacerle recordar. Cualquier detalle, por pequeño que le parezca a usted, puede ayudarle a reactivar esos recuerdos.

-Lo tendré en cuenta.

Tras despedirse, el doctor Simon se marcha, y Castle se sienta en el sofá con los ojos aguados. Nunca pensó que esto sería tan difícil.