Autor: Okiro Benihime.
Clasificación: K+.
Género: Amistad, Romance, Drama, Humor.
Advertencias/Aclaraciones: Este es un fanfic AU (Alternative Universe – Universo alterno), y habrá OoC (Out of Character – Fuera de carácter). Así que desde ya voy avisando que muy a mi pesar alteraré un poco las personalidades de ciertos personajes para que encajen en la historia.
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, pero esta historia es totalmente mía y la hago sin ánimos de lucro. Prohibido el plagio, piensa un poco y crea tus propias historias, es más divertido, créeme.
Kyraa: ¡Feliz año nuevo a ti también, cari! :D Igualmente. Bueno, como siempre digo, no todo es color de rosa xD ¿En serio lo crees? Yo no puedo evitar pensar que en cada palabra que escribo hay un OoC horrible ._. Jaja, claro, muchas gracias por tus palabras, me alegran mucho siempre :D Puedes contar conmigo para lo que sea, también. ¡Sí! Quiero decir, discutirán y eso, más en un tono cómico que otra cosa, pero sí, también habrán peleas peleas, jojo (?) Gracias por leer y comentar, cari. En serio :3 Besotes.
Marcia Andrea: Omg, gracias. Opino lo mismo que tu, a decir verdad. Bueno, esas dos dudas se resuelven ahora :3 Gracias por leer y comentar~ Besotes.
Capítulo ocho: Hanami.
Pero, ¿cómo…?
La figura que anteriormente la perseguía, extendió su mano y le ofreció ayuda. Ino, dudosa y temblando, apretó con fuerza la mano de su "perseguidor" y se levantó del frío suelo. Se arregló un poco la ropa y frunció el ceño totalmente avergonzada.
Ambas personas se mantuvieron en silencio, intercambiando miradas, hasta que una de ellas explotó a carajadas.
—¡Para ya! ¡No es gracioso, Uzumaki! —exclamó Ino enojada.
¡La había visto correr como alma que lleva el diablo! Moviendo los pies de un lado a otro torpemente, y para colmo, ¡se había tropezado frente a él! Ino se mordió el labio inferior con fuerza y agachó la mirada mientras su cara se tornaba completamente roja, apretó los puños y le pidió otra vez a Naruto que dejase de reírse. Después de todo, era tarde en la noche, y ya había hecho demasiado escándalo.
Naruto, aún entre carcajadas, se enjugó una pequeña lágrima mientras se llevaba una mano al estómago que ya le había comenzado a doler de tanto reír.
—¿Qué hacías corriendo de esa forma? —logró articular el rubio, finalmente—. ¡Llevo más de una calle tratando de alcanzarte! —se enderezó y luego de aclararse la garganta un par de veces comenzó a hablar normalmente.
—¿Y cómo se supone que iba a saber que eras tú? —protestó Ino.
—¿Y comenzaste a correr sin más?
—¡Pues claro! —exclamó convencida de que su verdad era la cierta.
Y allí, Uzumaki estalló en risas otra vez e Ino frunció el ceño, frustrada. Naruto comenzó a balbucear recordando el momento en el que Ino había resbalado y cuán gracioso había resultado aquello para él. La rubia poco a poco fue cediendo y terminó riendo junto al muchacho. Casi sin darse cuenta, habían comenzado a caminar a través de la desierta calle, conversando acerca de lo recién vivido.
Ino le preguntó al chico qué hacía allí a esas horas y resultó ser que Uzumaki estaba dónde Sasuke, pero había vuelto a su casa ya que se había olvidado de su móvil, y mientras regresaba a la casa de su amigo, se encontró con ella. La chica tuvo que contarle qué hacía allí, y en el momento en el que los labios de Ino soltaron el apellido "Haruno", Naruto se ruborizó ligeramente y en su rostro se dibujó una expresión de nostalgia, mezclada con nerviosismo y felicidad.
Era el rostro de alguien enamorado.
Ino sonrió ampliamente comprendiendo un montón de cosas. El rubio notó el extraño mohín de la rubia y sintió como si lo hubiesen descubierto in fraganti. Tragó saliva y contempló por un segundo la maquiavélica expresión de la rubia, dudando en si hablar o no.
Así que, ¿a Naruto le gustaba Sakura? Ya lo sabía, obviamente, pero ahora estaba completamente segura de aquello. De un momento a otro, recordó todo lo que había sucedido ése día, y borró disimuladamente la sonrisa del rostro. A Sakura le gustaba Sasuke, cierto, ¿cómo lo había olvidado? Pobre Naruto, ¿sabría él la verdad acerca de los sentimientos de Haruno?
—Uzumaki… —el rubio volteó a verla—, a ti te gusta Haruno, ¿cierto?
El chico se estremeció y su rostro se tornó completamente rojizo. Apartó la mirada y se rascó la nuca, en sus ojos no se reflejaba más que melancolía, sin embargo, él se esforzaba en disimularlo.
—Creo que no vale la pena esconderlo —murmuró—. Sí, me gusta —dirigió esos ojos pintados de un triste celeste a Ino, un escalofrío recorrió su espalda y se sintió agobiada—. Mucho.
Ino arrugó la nariz y curvó las cejas, disgustada. ¿Cuándo esa conversación se había vuelto tan… triste?
—Tú lo sabes, ¿verdad? —Naruto asintió decaídamente.
Ino cerró los ojos angustiada. No comprendía muy bien los sentimientos de Naruto, ya que, hace mucho tiempo, cuando se enamoró por primera vez, había sido correspondida y recordaba los buenos momentos de esa relación, a pesar de que al final la situación se había ido a la basura. Pero imaginó que, a pesar de que él siempre se comportaba alegre y animado, debía sentir un gran vacío en su corazón. Y lo admiraba, porque a pesar de todo aquello, se mantenía fiel a su amistad con Sasuke, y apoyaba en todo a Sakura. Sí, definitivamente, chicos como él quedaban pocos.
En un cálido gesto de comprensión e intento de subirle los ánimos, la chica abrazó a Naruto, deteniendo el paso inesperadamente. Él se sorprendió ante sus acciones, sin embargo, comprendió de inmediato las intenciones de su amiga y correspondió el gesto, abrazándola de igual forma.
Naruto sonrió amigablemente y le dio las gracias a Yamanaka mediante una mirada cargada de afecto mientras se separaban. Caminaron un tramo más sumidos en un cómodo silencio hasta que se separaron, se saludaron sonrientes y Naruto entró a la casa Uchiha mientras Ino se dirigía a la suya.
Como jamás había asistido a un evento como ése, Ino no sabía exactamente qué sería adecuado vestir. Por lo que optó por una blusa celeste, unos pantalones hasta arriba de las rodillas de un jean desgastado y unas sandalias sin tacón de diseño simple. Llevaba el cabello rubio suelto, con un par de mechones recogidos con una pequeña hebilla.
Sintiéndose lista, Ino abandonó su hogar y emprendió camino a casa de Sakura. Como era nueva en esa gigantesca ciudad —llamada Sapporo, en Hokkaidō, Japón— no tenía una buena idea de dónde quedaba aquél parque al cual irían, por lo que había acordado con Sakura para ir con ella.
El lugar era inmenso, estaba cubierto con un manto verdoso de recientemente cortado césped. El aroma relajante, ligeramente picante del pasto; los árboles meciéndose al compás de la brisa primaveral; las coloridas mariposas, símbolos inconfundibles de aquella estación, revoloteando sobre el despejado cielo pintarrajeado de celeste; las frágiles flores de distintas tonalidades, que adornaban coquetamente aquél verde brillante y la presencia de familias conversando, niños jugando, y adolescentes riendo completaban el singular cuadro que dibujaba aquél parque.
Y por supuesto, los impotentes árboles que se alzaban victoriosos, con las hojas coloreadas de un tenue y pálido rosado, que danzaban alegremente cada vez que el viento daba un suspiro, eran la mayor atracción en el lugar.
Eran la razón por la cual todas aquellas personas estaban allí reunidas, sólo buscaban admirar la belleza de los botones de cereza convirtiéndose en flor, como pequeñas bailarinas vestidas de rosa preparándose para empezar a bailar.
Eran las seis y cuarto de la tarde, por lo que el sol ya no iluminaba con tanta fiereza como lo había hecho unas horas antes, para ése entonces, todo rastro del cruel invierno había desaparecido, dándole lugar a hermosos días.
El grupo de amigos, conformado por seis adolescentes, ya se había acomodado sobre un mantel debajo de uno de los árboles rosáceos.
Las dos amigas se acercaron alegres al grupo y tomaron sus lugares en la ronda; Ino se había sentado junto a Sasuke, éste junto a Tenten, al lado suyo se encontraba Neji, junto a él Hinata, Kiba les seguía, luego Sakura y Naruto, quedando éste, junto a Yamanaka.
Comenzaron charlando tranquilamente, sin embargo, luego de unos pocos minutos, aquella amena conversación se había transformado en un griterío digno de un loquero.
No era algo extraño, no para Sasuke, aquél alboroto jamás le sería extraño teniendo amigos tan escandalosos. Y a aquél grupo de gente revoltosa, se les había sumado Ino, quién había resultado ser bastante (quién sabe si no más aún que el mismo Naruto) bulliciosa. Sin embargo, Sasuke había notado, que esa actitud podía estar o no presente en la rubia. Dependía de la situación.
Puesto que se trataba de un picnic, habían llevado comida, por lo que pasado un tiempo, se dispusieron a comenzar a preparar lo que tomaría el papel de "cena". Y tal y como había predicho Sasuke, por arte de magia aparecieron un par de cervezas. Naruto y Kiba fueron los primeros en animarse a beber, luego les siguieron Tenten e Ino. Por su parte, Sakura, Sasuke y Neji tan sólo habían bebido un par de sorbos.
En medio del alboroto, el teléfono de Sasuke comenzó a vibrar, indicando que tenía una llamada entrante. Viendo que sus amigos no pararían de gritar, tomó su móvil y se alejó del grupo para poder hablar en paz, no sin antes avisarles que ya volvería. Tomando ésa como su mejor oportunidad, Sakura se levantó de un salto y tras haberles hecho un par de señas a sus amigas, emprendió camino hacia donde se encontraba Uchiha.
Ése era el momento.
Cuando Uchiha cortó, volteó y vio a la joven detrás suyo, se sorprendió ligeramente, pero luego de verla tan inquieta y nerviosa una molesta curiosidad invadió su ser.
Debajo de los árboles de cerezo, el cielo celeste se había tornado de un azul apagado mezclado con tonos anaranjados y rojizos, a una distancia considerable de sus amigos, los dos completamente solos; Sakura creyó que era el escenario ideal para confesarse.
—Sasuke… —llamó Sakura alzando la vista con duda, en sus mejillas se divisaba un gracioso color carmín, la voz le temblaba notablemente.
—¿Qué sucede? —contestó él, guardando su móvil en el bolsillo, mientras dirigía sus profundos ojos oscuros hacia ella y los clavaba en su mirada insegura.
Sakura abrió sus ojos verdes de par en par. Toda la confianza que se había tenido antes se había esfumado con tan sólo una mirada, aquello había bastado para hacerla sentir nervios y vergüenza. Bueno, después de todo ella era una enamorada.
—Tú… —tragó saliva y cerró los párpados con fuerza—. ¡Tú me gustas!
En el rostro de Sasuke se dibujó una expresión de asombro, parpadeó un par de veces y enmudeció completamente. Sakura abrió los ojos sorprendida, y una mueca de disgusto se insertó en sus labios.
Sasuke lo sabía, o al menos tenía un presentimiento de aquello. Sin embargo, había decidido ignorar la cuestión puesto que Sakura era su amiga, una muchacha que conocía desde pequeño y a pesar de todo había terminado por caerle bien. Incluso había llegado a admirarla debido a su inteligencia y liderazgo, después de todo debía ser difícil ser líder del Consejo Estudiantil. Sin embargo, no sentía ningún interés romántico hacia ella, sólo la veía como una perfecta amiga —a veces un tanto molesta, pero una amiga a fin de cuentas— y nada más. Por un momento se sintió incómodo, ¿realmente ella había creído que él correspondería sus sentimientos? ¿Acaso no se conocían lo suficientemente bien? Y casi se sintió ofendido, la chica había puesto en juego su amistad por un sentimiento bastante absurdo. Bueno, digamos que Uchiha no era muy "amante del amor". Así que chasqueó la lengua, y dejando de lado todas las enseñanzas de su madre acerca de ser un caballero y que no se debe lastimar a una dama, sino tratarla con delicadeza y negarle las cosas de una forma cortés, prácticamente escupió:
—Sakura, tú no me gustas. Sólo te veo como una amiga, por lo que no busco más en ti que amistad.
Y en ése momento, el corazón de Sakura casi se rompe. Pero ella era una chica fuerte, y no se desfallecería por ése motivo, al menos no enfrente de él. Se sentía traicionada, Uchiha le había dado motivos por los cuales creer que él respondería positivamente a sus sentimientos, sin embargo, en medio de aquella confusión que es el amor, había olvidado muchos detalles importantes acerca de Sasuke. Su rechazo al amor, por ejemplo. Y ella, que de hecho conocía las razones ocultas de Sasuke para no sentirse atraído ante tal sentimiento tan cálido y maravilloso, pero también cruel y amargo, había borrado de su mente aquella idea.
Y se sintió débil. Había sido cegada por el amor.
—Y-yo… Entiendo —suspiró Sakura dibujando una media sonrisa plagada de angustia en su rostro aniñado.
Ahora entendía a qué se referían sus amigas. Debió de haberlas escuchado cuando tuvo la oportunidad.
—Gracias, de todas formas —musitó Sasuke, quien por su parte, había pensado un poco mejor las cosas y se había dado cuenta de su actitud tan insensible y opuesta a las enseñanzas de su querida madre. Además, no debía olvidar de quién se trataba, sus palabras habían sido ciertas después de todo, aunque crueles para ella; Haruno sólo era una buena amiga suya, ¿qué había de malo en recordárselo? Bueno, se le había ido un poquito el tono, pero por eso le había agradecido, para recordarle que a pesar de todo ella era una amistad suya, que aunque no quisiera admitirlo, o le costara, no le gustaría perder. Habían sido más de tres años de confianza entre ellos dos, años en los que había desarrollado, un poco en contra de su voluntad, fuertes lazos de compañerismo. No sólo con Sakura, sino con varias personas más.
Al oír esas palabras, Sakura tuvo que luchar para no comenzar a soltar lágrimas como si de una bebé se tratase. Pero no estaba triste, a pesar de que el que ella había creído era "le amor de su vida" la había rechazado rotundamente, no, estaba confundida. Eso en su mayoría, puesto que después de que en sus oídos se colara aquél "Gracias" suyo, había recapacitado, y como un relámpago todos los recuerdos de su amistad con Sasuke habían aparecido en su cabeza. Y se había dado cuenta de que quizás, sólo quizás, ella había confundido amor con otra cosa.
Aún así, se encontraba un tanto decaída, y el ánimo que llevaba antes con ella tan fervientemente ya no estaba. Y como no quería arruinarles la velada a sus amigos —quienes, según podía ver desde esa distancia, aún se la estaban pasando "bomba"—, había tomado la decisión de marcharse del lugar discretamente, camuflada por alguna excusa que sus amigos, al estar la mitad medio borrachos y la otra mitad lo suficiente como para atontarse un poco (en realidad no era tanto, ella misma los había controlado y habían tomado poco. Las tonterías que se encontraban haciendo se debían a la emoción y a las ganas de divertirse, no al alcohol), no prestarían mucha atención y aceptarían sin más.
Lo único que quería era volver a su casa y pensar, ordenar todas aquellas cuestiones que daban vueltas y vueltas en su cabeza.
Ambos se sonrieron ligeramente como si nada hubiera sucedido, que para Uchiha medio había sido así mientras que para Sakura todo se había complicado un poco más, y emprendieron camino de vuelta hacia donde se encontraba el grupo.
Ya allí, Sakura dibujó la perfecta sonrisa falsa en su rostro y mientras que Sasuke se sentaba de vuelta en su lugar entre Ino y Tenten, habló:
—Me ha surgido algo muy importante en casa, mi madre me ha dicho que vaya de inmediato o me matará —rió levemente—. Así que lo lamento pero debo irme —se agachó y tomó su cartera que se encontraba tirada en el mantel, entre sus amigos.
Todos asintieron alegremente y continuaron gritando, riendo y discutiendo, sin embargo, alguien la jaló de pronto por la muñeca y la obligó a arrodillarse en el mantel. Un potente azul penetró contra su mirada temblorosa y la observó fijamente, sintió su respiración cerca del cuello y un escalofrío se deslizó a lo largo de su cuerpo, al tiempo que se ruborizaba inconscientemente. Una cabellera rubia y despeinada bailó con una brisa cerca suyo, y sus cabellos rosados se mezclaron por un momento con aquél fino dorado.
—¿Segura que estás bien? —preguntó en un susurro una voz varonil y preocupada. Sakura tragó saliva y se sonrojó un poco más, desvió la mirada y sus ojos se nublaron levemente por la confusión.
—Sí —pronunció ella y luego alzó la vista, las comisuras de sus labios se torcieron levemente hacia arriba en un intento de sonrisa que, a diferencia de las demás, no había sido tan vacía—. No te preocupes, sólo quédate y diviértete.
Naruto miró fijamente a Sakura por unos instantes, analizándola. Quería adentrarse en su mirada y revolver en sus pensamientos, más sin embargo, Sakura sonreía insistiéndole.
—De acuerdo, de acuerdo, vete entonces —dijo casi en un gruñido, Sakura rió levemente y sin más complicaciones se marchó del lugar, bajo la atenta mirada de Ino, quien la contemplaba detenidamente, casi sospechando algo. Aun así, restó importancia y continuó con lo suyo.
A pesar de estar divirtiéndose de lo lindo, Ino se encontraba realmente agotada. Luego de lo sucedido la noche anterior, había llegado a su casa tarde y no había dormido lo suficiente. Además, el picnic se había extendido bastante, y de las seis y pico de la tarde habían pasado a las once y media de la noche. No es que no estuviese acostumbrada a pasar noches despierta divirtiéndose, ya sea en un club o lo que sea, sino que particularmente, ésa ocasión no había descansado lo suficiente y las horas de sueño que le hacían falta resaltaban en su agotado cuerpo y rostro. Aún así, continuaba riéndose, charlando y gritando. Si debía mantenerse despierta, lo haría, sólo debía pensar en otras cosas y distraer su mente.
—"Porque un amigo es una luz —cantaban Naruto y Kiba abrazados, agitando las manos—, brillando en la oscuridad —ambos se movían de un lado a otro mientras que sus amigos reían ante el acto de los muchachos—. Siempre serás mi amigo, ¡no importa nada más! ¡Ouooh!"
—Oh, te quiero amigooo —canturreó Uzumaki a Kiba.
—¡Hermano! A pesar de todo… ¡te quiero! —ambos chicos se abrazaron efusivamente mientras se decían cuanto se apreciaban el uno al otro.
—¡Vaya! Ya se han puestos cariñosos —bufó Tenten, recostándose en Neji, inflando los mofletes.
—No soy un colchón, Tenten —suspiró Neji, apartándose un poco de la chica.
—Oh, claro. De colchón no tienes nada —soltó una extraña risa—. Mira esos músculos, Neji — reconoció mientras apretaba los brazos de Neji con sus manos, comprobando que, efectivamente, tenía buen físico.
A decir verdad, había bebido lo mismo que el par de amigos, sin embargo, estaba aprovechando la situación para acercarse al muchacho. Y para su enorme sorpresa, el chico no se había negado o alejado.
—Claro, claro —dijo Hyūga mientras acariciaba la cabeza de la joven, y le permitía recostarse contra su cuerpo. Tenten era una chica activa, y generalmente decía lo que se le pasaba por la cabeza, sin embargo, también podía llegar a ser una muchacha dulce. Un tanto sorprendido, dejó pasar las acciones de su amiga. Después de todo, aquello no le molestaba tanto.
El dúo de amigos, Hinata, Sasuke e Ino contemplaban la escena atónitos. Neji se percató de esto y un notable sonrojo apareció en su ya no tan pálido rostro. Tenten continuaba en su mundo, alagando los músculos del joven. Naruto sonrió con picardía y rompió el abrazo con su amigo, Kiba lo imitó y ambos dirigieron una mirada acusadora a la ¿pareja?
—Vaya, vaya, vaya. ¿Están cómodos? —preguntó Naruto tambaleándose de a ratos.
—Cállate idiota —insultó Neji mientras volteaba la mirada.
De repente, Kiba dio un salto y se arrojó contra Hinata. Dejando aún más sorprendidos al grupo. Neji frunció el ceño. Típicos celos de primo.
Inuzuka recostó su mejilla contra el rostro de la de cabellos negros y sonrió abiertamente. La chica estaba anonada, totalmente sonrojada, de pies a cabeza. Había quedado en shock, dura como una piedra no sabía qué hacer o decir.
—¡Acabo de recordarlo! —exclamó Kiba apartándose de la muchacha—, había olvidado contárselo.
El grupo contempló expectantes a ambos jóvenes, otros —Neji…— bastante enfurecidos y algunos —Naruto, Ino…— muy interesados en las palabras recién dichas por el de cabellera castaña.
—Hinata y yo… —un silencio de suspenso. Ya se veían venir las próximas palabras del chico, aún así, todos estaban emocionados y sorprendidos—. ¡Estamos saliendo! —completó alegre.
Las únicas dos muchachas del grupo, además de Hinata que seguía en su burbuja, sonrieron contentas; los dos muchachos más callados dibujaron en sus rostros una completa expresión de sorpresa; Naruto simplemente comenzó a reír, ya lo sospechaba desde un principio.
¡Vaya noticia! Quién diría que el problemático y rebelde Inuzuka Kiba lograría enamorar a la princesa Hyūga, una joven tímida y dulce. Ino casi aseguraría que el chico sería de la clase de hombres que le gustan las muchachas atrevidas y energéticas, al parecer se había equivocado. Aunque a decir verdad, si ella no hubiera sabido desde un principio que ambos chicos eran sólo amigos, hubiera pensado que formaban pareja. Aunque siguiendo esa lógica, a ése paso, tomando en cuenta el hecho de que casi siempre andaban juntos y cuánto había avanzado su amistad hasta ése entonces (del grupo de amigos, ella era la que más rápido se había ganado la confianza del muchacho. Bueno, aún faltaba para conseguirla por completo), Sasuke y ella, lucirían como más que amigos.
—¡Felicidades! —exclamaron los dos rubios y Tenten, alzando los brazos.
—M-muchas gracias —se sonrojó Hinata, mientras se hundía en el abrazo de su novio. Kiba se acomodó bien junto a ella y colocó su brazo sobre el hombro de la chica y recostó su cabeza en su cuello, sin borrar aquella espléndida sonrisa de su animado rostro.
Sasuke suspiró. Ya se había formado una pareja en el grupo, no quería ni imaginarse cómo sería soportar a ése par de tórtolos.
No es que estuviera en contra del amor, le daba igual si fulano salía con mengana o lo que fuera, siempre que no se pusieran muy acaramelados frente a él. Conocía bien esos sentimientos, los había vivido hacía mucho tiempo ya. Por eso a pesar de todo se alegraba al menos un poco por la reciente pareja, no lo reconocería, por supuesto. No estaba en contra del amor, repito, el amor entre otros, claro. Porque tratándose de él, era un tema completamente distinto. Había aprendido las cosas por las malas, y no quería arriesgarse a cometer los mismos errores otra vez. No es que le tuviese miedo al amor, simplemente miraba hacia otro lado y pasaba de él.
Lo ignoraba, no estaba interesado en sentimientos como ésos.
Porque el amor era muchísimo más complicado de lo que aparentaba, y se debía tener sumo cuidado para no estropear las cosas y de esa forma no perder a alguien importante…
Era por eso que pasaba de aquél sentimiento. No quería volver a pasar por aquello.
De pronto e interrumpiendo los pensamientos de Sasuke, sintió como una mano se apoyaba con fuerza en su hombro y le daba suaves golpecitos.
—¿Sabías que los árboles de Sakura pertenecen al género prunus? —Sasuke la miró extrañado, preguntándose a qué venía tal pregunta—. ¿Y que no necesita ser podado, salvo para eliminar las ramas viejas o mal orientadas?
—No me digas que eres de la clase de borrachos que dicen datos inútiles y hablan de cualquier tontería —bufó Sasuke apartando la mano de la chica de su hombro.
Ino rió levemente y se encorvó en su lugar, agachando la cabeza en un gesto de cansancio. Se llevó una mano al rostro, fregándose los ojos y soltó un silencioso bostezo.
Sasuke la contempló fijamente, ¿acaso estaba cansada? ¿Sería el alcohol? Pero ella había tomado casi nada… El joven suspiró fastidiado y se agachó levemente para poder ver mejor el rostro de la muchacha.
—¿Qué te pasa? —preguntó al fin, con un notable tono de hastío en su voz.
—Estoy agotada —suspiró ella.
—¿Cuántas cervezas has tomado?
Ino soltó una risotada. Se enderezó un poco y dirigió su mirada a Uchiha. Debajo de sus ojos se veían un par de líneas que delataban su estado, mantenía en el semblante una completa expresión de cansancio.
—No son las cervezas, tontito —volvió a cerrar los ojos por unos cortos segundos, luego con notable esfuerzo los volvió a abrir—. Es que ayer llegué muy tarde a mi casa… Y hoy tuve que levantarme temprano para ir dónde Haruno y ayudarle a preparar la comida, ¡a pesar de que le dije que no sabía cocinar, insistió! Luego me pidió que le ayude con un par de cosas más y no pude descansar lo suficiente —Uchiha frunció el ceño ligeramente debido al largo discurso que a rubia había soltado—. Lo lamento, cuando estoy cansada hablo mucho —rió.
—Siempre hablas mucho —corrigió el joven—. Además, no te había preguntado eso, sólo quería saber cuántas cervezas habías tomado —dijo mientras tomaba un sorbo de su vaso con Coca-Cola.
—De eso mismo estoy hablando. A decir verdad, no he tomado más que un sorbo del vaso de Naruto —añadió en voz baja—. Aunque también debes saber que algunas preguntas se contestan sin siquiera ser dichas —finalizó con una sonrisa de oreja a oreja.
Sasuke dirigió su mirada oscura a la chica, extrañado. ¿De dónde sacaba tales ocurrencias? Esa curiosidad molesta se introdujo dentro suyo una vez más, y de un momento a otro, surgió en él un gran interés hacia la muchacha. Quería saber, quería entender qué pasaba por la alocada mente de esa extravagante rubia.
Depositó con cuidado su vaso de vuelta en el mantel y se volteó hacia la chica. La miró con seguridad, como asegurando que lo que iba a decir era la verdad más cierta del planeta tierra. Ino le miró con interés, aguardando sus palabras.
—Eres rara —soltó sin más.
Ino rió, divertida —Tranquilo, tu también.
Uchiha casi se sintió humillado ante tal declaración. Más sin embargo, sí de orgulloso como él era, decidió restarle importancia al asunto y continuó con la charla como si nada.
—¿Llegaste tarde, dijiste?
—Ah, sí. Es que cuando volvía de la casa de Haruno yo… Me perdí. Por suerte justo pasaba Naruto por allí y me ayudó a llegar a mi hogar —sonrió recordando aquél momento.
¿Tanta confianza se tenían ya que ella le había llamado por su nombre? ¿De qué se había perdido? Ino ni siquiera llamaba a Sakura por su nombre y ya lo hacía con el rubio tonto.
—Naruto, ¿uh? ¿Ya se han hecho amigos? A fin de cuentas no es de extrañar, ustedes dos son parecidos.
Ino cambió su expresión a una de curiosidad.
—¿Cómo?
—Ambos son extraños, aunque creo que tú estás más loca —aseguró, dándole a entender con sus palabras que por más que intentase refutar, no lograría convencerlo de que él también era extraño.
La chica, por su parte, no soltó palabra alguna, en su lugar rió animadamente.
Y fue la risa de la chica, lo que le hizo entrar en razón.
¡Había estado conversando con aquella extravagante rubia que en un principio había querido alejar de su vida como si se conociesen de toda la vida! Cada vez le sorprendía más la habilidad de la joven para hacer sociales. ¿Qué conjuro había utilizado para engañarlo y hacerle comportar de esa manera? No hablaba así con una muchacha salvo que se tratase de una de sus amistades de años, ¡y a ella sólo la conocía hace escasas semanas!
¿Qué demonios era lo que estaba sucediendo?
¿Tan buena era ella para acercarse a la gente?
¡No tenía idea! Y aquella ignorancia que poseía hacia el asunto hacía que su curiosidad hacia ella aumentase cada vez más y más. Pronto terminaría por volverse loco.
Quizás ya estaba demente.
Otro suave golpe le despertó de sus pensamientos. Giró levemente la cabeza sólo para encontrarse con un par de cabellos rubios, rebeldes sobre su rostro. Alzó ambas cejas en señal de duda y giró el cuerpo un poco sólo para poder ver qué sucedía y entender la situación. Ino estaba recostada sobre su hombro, mantenía los ojos entrecerrados y los labios juntos, dibujando una línea alargada en su semblante; no era una sonrisa, sino una expresión de total calma.
Sasuke estaba sorprendido, parte de él insistió en moverla de allí y decirle que no hiciera tales cosas, sin embargo, otra parte que yacía escondida en él, susurraba despacio y persistente que no la moviera. Le decía que era mejor tenerla así a que oírle hablar hasta por los codos, que, cansada o no, siempre hacía.
Fue por eso que Sasuke no se dio cuenta cuando la rubia cerró los ojos con lentitud y se entregó a los cálidos brazos de Morfeo.
—Oye, Sasuke.
Kiba le llamó de pronto, ya habían pasado varios minutos desde aquella charla con Ino. Inuzuka estaba sentado junto a su pareja, sólo que se encontraban más juntos que antes. Naruto y Tenten —que habían estado discutiendo—, voltearon rápido para ver al aludido, mientras que Neji sólo bajó su vaso de Coca-Cola y dirigió también su mirada perlada a Uchiha. Todos ya se habían calmado, y habían dejado de beber alcohol, bueno, a decir verdad, se les había acabado. Dos latas de cerveza eran las que habían llevado, después de todo. Y dos insignificantes latitas de cerveza se acaban enseguida entre seis amigos, aunque habían sido Naruto, Kiba y Tenten los que habían ingerido, se repartieron igualitariamente la bebida.
—¿Qué?
—La rubia se te ha dormido en el hombro.
Sasuke abrió los ojos como platos y volteó a comprobar que, tal y como Kiba había dicho, Ino se había dormido sobre su hombro.
—¿Qué deberíamos hacer? —indagó Tenten con un deje de preocupación en su voz.
—¿Cómo que "qué deberíamos hacer"? —repitió Sasuke frunciendo el entrecejo con un tono de qué-pregunta-más-estúpida—. Es simple, despertarla y ya —bufó hastiado.
Todos parecieron estar de acuerdo con la idea y se acercaron a Sasuke y a la chica, todos llevaban cierta curiosidad sobre el asunto, interesados en cómo reaccionaría la rubia. Bien sabían que cuando se enojaba, la chica era peligrosa. Naruto se arrimó un tanto más dudando. Llevó su mano al hombro de la joven y lo zarandeó débilmente. Luego lo retiró y aguardó junto con sus amigos en un silencio inquietante.
Nada.
Ni se inmutó.
El ceño de Sasuke se frunció un poco más.
Esta vez el zarandeo fue con más fuerza, y fue acompañado de las voces de todos los chicos repitiendo su nombre. Absolutamente nada. Sin embargo, la chica se removió un poco en su lugar y todos (menos Sasuke) dieron un salto aterrados pensando que fiera rubia se había despertado. Pero ésta sólo se acomodó un poco mejor sobre el hombro de Uchiha, apretó los ojos aún cerrados y balbuceó un par de cosas inentendibles, quizás estaría soñando.
—Bueno —suspiró Kiba, rendido—. Da igual, de todas formas creo que deberíamos irnos ya.
Sasuke dirigió a Inuzuka una mirada indagatoria, exigiéndole que se explique.
—Ambos son vecinos, ¿cierto? —Uchiha asintió levemente—. Bueno, no creo que te será mucho problema llevarla hasta su casa en ése estado. Después de todo has traído tu coche.
—Sí —animó Tenten—. Yo no podría llevarla, voy a dormir dónde Hinata.
—Yo debo ir a lo de mi abuela —resopló Neji.
—La mamá de Kiba nos vendrá a buscar en su mini-coche —señaló al chico.
—Agradece que te llevo, idiota —Uzumaki desvió la mirada, molesto.
De un momento a otro todos habían comenzado a excusarse. ¿Habían complotado, acaso, para obligarle a llevar a la chica a su hogar? Claro que Sasuke no había tenido en cuenta que de hecho sus amigos tenían razón, y lo más sensato era que él le lleve, después de todo, sí eran vecinos.
—No me importa, no es mi problema —gruñó Uchiha cruzándose de brazos.
—Vamos, Sasuke, no seas así —insistió Naruto sonriéndole mientras le golpeaba con el codo despacio.
—N-no será una molestia —se animó a hablar Hinata—. Después de todo está dormida…
Uchiha alzó las cejas. Bueno, era cierto. Por lo menos estaba callada y la situación sería menos incómoda, si sería posible porque ya de por si era verdaderamente molesta. Echó un vistazo a los rostros de sus amigos, todos sonriéndole maliciosamente, con los ojos afilados y revolviendo sus lenguas de serpiente mientras movían los dedos con alargadas uñas y le repetían "No tienes escapatoria", "No hay otra opción", "Vas a morir". Bueno, quizás estaba exagerando un poco y sus amigos realmente no eran malvados demonios que le amenazaban.
Aunque sí era cierto lo de las sonrisas malévolas.
Miró de reojo a la chica con la que tiempo atrás había estado conversando animadamente. La chica que había conocido hace semanas y por alguna u otra razón se había acercado a él más rápido de lo que cualquiera jamás había hecho. La chica con la que de vez en cuando solía discutir o conversar como si nada. La chica que era su vecina y compañera de banco. La chica extravagante, habladora, gritona, molesta, orgullosa, extraña, loca que hacía que él se comportase distinto, a pesar de todo.
Y bufó cansado.
—¿Su padre no puede llevarla?
—No, ha llevado el coche al mecánico. Otra razón por la que vino con Sakura —contestó Naruto, ya cansándose de la terquedad del azabache—. Vamos, ella luce realmente cansada —dijo con un tono de súplica en su voz.
Sasuke se volteó un poco sólo para ver que realmente ella lucía agotada. Ya se había dado cuenta, ella se lo había dicho también.
Y algo en su interior le susurró que lo haga, ¿qué problema había?
—Tsk. De acuerdo.
Naruto, Kiba y Tenten sonrieron complacidos.
Una vez se hubieron despedido como se debe y juntado todas sus pertenencias, el grupo se separó y cada uno se fue por su lado. Sasuke era el último que había quedado. Llevaba a una durmiente Ino en brazos hasta el coche que se encontraba estacionado en la calle, una vez estuvo allí, con algo de dificultad destrabó las puertas y abrió la del copiloto. Sentó a la rubia en el asiento de cuero en una posición en la que de igual forma estuviera cómoda y no se despertase, y abrochó su cinturón. Luego se dirigió al otro lado y una vez estuvo acomodado dentro del automóvil, se dispuso a emprender camino a casa.
Condujo con cuidado, era de noche, después de todo. De vez en cuando miraba de reojo a su acompañante sólo para asegurarse que continuase dormida.
Estacionó frente a la residencia Yamanaka y luego de quitarle el cinturón, alzó otra vez a la chica entre sus brazos y con algo de torpeza se dirigió a la entrada de la casa.
Ino dormía tranquilamente. Sin sospechar en lo absoluto que estaba siendo cargada por Uchiha. Si hubiese estado despierta, de seguro le habría gritado y golpeado entre sonrojos, sin embargo —y para suerte de Sasuke, ella no estaba despierta. Ino se removió ligeramente entre los fuertes brazos del chico, acomodando mejor su cabeza contra su pecho. Y este movimiento provocó en Sasuke un ligero sobresalto.
Estaba cargando a Ino entre sus brazos, sujetándola con firmeza para que no cayese y se lastimase; pasaba un brazo por atrás de su cuello y el otro por debajo de las piernas, en la típica posición en la que un príncipe carga a su princesa. Sasuke no pudo evitar sonrojarse ligeramente ante pensamientos tan absurdos, además había ayudado el hecho de sentir su cuerpo tan cerca al suyo. Ambos transmitiéndose calor inconscientemente.
La puerta se abrió despacio sólo para dejar ver a un hombre alto y de rubia cabellera. Sasuke imaginó que era su padre y habló.
—Se ha quedado dormida poco antes de que decidamos volver —comenzó a recitar el discurso que había ensayado mientras conducía hasta allí—. Los chicos dijeron que lucía realmente cansada e insistieron en no despertarla, por eso la he traído así.
—Oh, ya veo. Pobrecita —dijo el hombre removiendo fraternalmente el flequillo de su hija—. ¿Y tú eres…?
Sasuke dedujo que preguntaría eso —Soy Sasuke Uchiha, su vecino… —el señor Yamanaka le dirigió una mirada acusatoria—. Y amigo de su hija —se forzó a completar.
Inoichi Yamanaka se presentó ante el joven y con cuidado tomó a su hija de entre los brazos de Sasuke, luego de despedirse y agradecerle, se metió a la casa y cerró la puerta.
Justo en el momento en el que el cuerpo de Ino dejó de tocar el suyo, Sasuke sintió un inexplicable frío invadirle por dentro, y tembló gracias a un escalofrío. Sin embargo, sacudió la cabeza un segundo después para sacarse aquél pensamiento de la cabeza. Frunció ligeramente el entrecejo y corrió hasta su coche, para meterlo en su garaje y por fin entrar a su casa.
No es como que por un momento había extrañado el calor de su cuerpo.
Inoichi arropó a su hija con delicadeza colocando la frazada de color violeta sobre su cuerpo y lo acomodó debajo de su cuello. Deslizó sus dedos por su frente, corriendo sus rubios cabellos y los colocó detrás de su oreja, para que no le molestasen al dormir. Sonrió satisfecho y susurró un cariñoso "Buenas noches", que a pesar de que sabía que ella no lo oiría, sentía la necesidad de decírselo.
Salió del cuarto y cerró la puerta con cuidado de no hacer ruido. Comenzó a bajar las escaleras y no pudo evitar soltar una carcajada y arrojar un pensamiento al aire, en un suspiro alegre.
—Así que… ése era el novio de mi hija…
Continuará…
Cantidad de palabras: 6161.
N/A:
Hola, después de un mes más o menos. :|
Perdón por la tardanza, me fui de vagaciones, peroooo, no perdí el tiempo (tanto) y escribí bastante.
Oficialmente, esta es la cosa más larga que he escrito en mi vida. Me he sorprendido a mi misma (?) Sin embargo, suceden muchas cosas aquí, así que espero que les agrade el capítulo :3
Sé que dije que la declaración y eso sucederían en el cap 9, pero hubo un pequeño cambio de planes xD
Hubieron cosas que no me convencieron, pero no puedo seguir modificándolo, me voy a volver loca. Creo que Sasuke se sentiría incómodo (al menos un poco), estando cerca de Sakura, es decir, él la veía sólo como amiga y ella estaba "enamorada" de él. No sé, saquen sus propias conclusiones. Yo ya me he enredado demasiado, lol.
Ah, contestaré reviews por Pm, salvo los anónimos y el de Marcia porque tiene bloqueados los mensajes privados. Y trataré de dejar el prox cap cuanto antes.
No recuerdo nada más para decir, de seguro andaré editando luego así que manténgase atentos. Mientras tanto les deseo un muy feliz 2012 y que se cumplan todos sus deseos y metas (un poco tarde pero bueno xD)
Gracias por leer y comentar a todos :) Me hace muy feliz~
Nos vemos en el capítulo nueve.
¡Besotes!
