N/A:UN AVISO! NO PODRÉ ACTUALIZAR DOS SEMANAS …sip, ahora que tengo su atención (XD) explicare:
No podré actualizar ni esta ni la otra semana (y no se si la siguiente tampoco) habrá cambio de hospitales y todos queremos saber donde vamos a quedar, luego tendré exámenes así que no podré ocuparme de esto y ¿para qué mentir? No he pasado a Word el cap de la siguiente oportunidad asi que puse uno de este fic ya que he avanzado bastante con él pero quiero terminar el otro primero.
Cuando vuelva de este "deschongue" volveré con el fic de la siguiente oportunidad, terminarlo y seguir con este que es mi último Ren x Tamao.
Espero este cap guste de quien desee leerlo y muchas gracias a:
Elys:.:Gabe logan:.:Ryuzaki chan:.:.:lucii:.:melli:.::sakuryo:.:
vanessa mae:.:beth von:.:xairasu:.:stellar Bs:.: Im killoy:.:wintersleep:.: nya genial:.:green tide.
Cuídense y gracias por su apoyo y hasta dentro de… varios días.
Triste melodía.
Cap.16: Voz
Se cruzó de brazos y se reclinó en el marco de la puerta mirando a lo lejos a su esposa quien ordenaba la habitación con motivos alegres.
Notó su cabello tomado en un moño y su vestido casual ajustado de la cintura y dejando mostrar parte de sus piernas.
"- Te estás muriendo por tocarla ¿no es así?"
La voz de Jun le paralizó por un momento y no se atrevió a mirarla.
"- Me estoy fijando en la decoración."
Jun sonrió no creyéndole nada y miró al interior de la habitación.
"- Compramos colores neutros, después de todo no sabemos qué genero es el bebe– le miró de reojo – además… Tamao se compró un par de cosillas…"
Sus brazos cruzados se presionaron fuertemente. Claro que sabía que "cosillas" ¿Cómo no notarlo? Tamao estaba usando atuendo muy acordes a su cuerpo, vestidos y faldas ajustadas y demasiado llamativas para él.
Sabía perfectamente que lo estaba provocando.
Frunció el ceño, por esa razón él se estaba comportando de esa forma. Esquivo y frívolo.
"-Por aquí – señaló Tamao a la mujer de la servidumbre que le ayudaba."
"- No debería subir – dijo la mujer mirando la estantería."
Tamao tomó un banco y le sonrió tranquila.
"- Intentaré colocarlo yo – dijo al tomar el oso de felpa."
Se estiro y al ponerse de puntillas pudo sentir como se deslizaba. Cerró los ojos, pero pudo sentir el agarre en sus hombros que le evitó caer.
"-¡Ten más cuidado! – regañó el Tao al haberse acercado rápidamente."
Tamao se llevó una sorpresa al notarlo tan cerca ¿Desde cuándo estaría ahí? ¿La estaría observando? Hacía días la estaba evitando así que el gesto le pareció extraño.
Como si hubiese sido un recordatorio, él apartó las manos de su cuerpo como si le hubiese desagradado el toque.
Tamao parpadeó sorprendida solo por un momento. Tras analizar la situación se mostró ofendida. Era increíble que todo ese problema se hubiese desencadenado por un par de coqueteos.
"- No es para tanto."
"- A veces eres irresponsable – exclamó molesto, ignorando a propósito su comentario."
"-¡No lo soy! – dijo como respuesta dando comienzo a una nueva discusión."
Jun hizo una señal a la mujer de la servidumbre para salir de ahí.
"- ¡Dios! No parecen recién casados."
"- Créame, pelear les hace bien a esos dos – sonrió – quisiera un poco de té."
"- Claro, claro, sígueme por favor – dijo haciendo reverencia y olvidándose de la pareja que seguía discutiendo."
.
Tamao había salido de la habitación furiosa. No era tonta, Ren estaba frustrado y se desquitaba con ella. Al final provocarlo con coquetería solo agravó la situación entre ambos.
Se apresuró a salir como lo hacía últimamente después de una pelea con él. Practicaba su canto en el jardín con cierto estrés pero por lo menos le aliviaba el clima cuando bajaba la temperatura.
El aire libre y la práctica la calmaban de aquel testarudo y ciego.
Había pensado que aquella actitud con ella solo sería por algunos días pero el hecho que Ren comenzase a trabajar aun más y que estuviese ignorándola deliberadamente la enfurecía.
Sabía bien porque lo estaba haciendo y aquello le obligó a parar con sus atuendos.
Era un idiota, se dijo, ella solo trataba de atraerlo un poco más y él lo tomaba por el modo más radical.
Tomó asiento en el sofá de la sala una vez hubo terminado otras de sus sesiones de canto.
"- Te enfermaras – sentenció una voz tras ella."
"- Es extraño ¿Cuándo te diste cuenta que no estaba aquí? – preguntó sarcástica sin girarse a él. Estaba molesta con su actitud."
"- Escucha – dijo con lentitud acercándose. Estaba incomodo – Deberíamos…"
Tamao se adelantó, se puso de pie e intentó retirarse.
"- ¡Espera!"
"- Estoy cansada."
"- ¡Actúas como una chiquilla!"
"-Nunca puedes darte cuenta de nada ¿no es así? – exclamó girándose a él molesta."
Ren se acercó enfurecido. Estaba harto de pelear con ella. Era como si no pudiesen estar en la misma habitación.
"- Escucha, saldré por unos días – exclamó tratando de controlarse."
Tamao se tensó al escucharlo. Habían estado peleando tanto… ¿Se estaría marchando por la cantidad de estrés que los estaba atacando?
No quería llegar al punto en que el supiese cuanto le estaba afectando todo. No se atrevió a abrir la boca.
"- Necesitamos dejar todo claro y lo haremos en cuanto vuelva."
"- Si, por supuesto – exclamó irónicamente cruzándose de brazos y provocando que Ren estallase. Ella actuaba como si él no le interesase en lo más mínimo."
"-¡Bien! Entonces mejor me quedo allá por mas tiempo."
"- ¡Bien! – se giró a él sabiendo que sus hormonas y su orgullo herido estaban hablando – Nadie te necesita aquí."
Presionó sus puños y se giró furioso. Tendría que salir de ahí si no quería romper algo frente a ella.
No tardó en llegar a su estudio y golpear fuertemente la mesa.
"- Pero que escándalo – Dijo Jun al entrar - ¿Por qué Tamao ha subido furiosa?"
"- No lo sé ni me importa – soltó sin mirarla."
"- Ren… si quieres ganar puntos con ella esta no es la forma."
"- ¡Yo no quiero nada! – la miro de reojo con seriedad – me largo ahora mismo."
Sentada sobre su cama, abrazando una almohada y con el rostro pensativo miró el piso.
Ren no podía entender que el haberla ignorado le había lastimado su amor propio. Era como si no se viese atractiva en nada. Ella solo intentaba tener el control de su relación por una vez y sentirse femenina a su lado.
No quería que se marchara en realidad, ni siquiera preguntó a donde se iría.
Pero era ridículo intentar hablar con él, lo más seguro era que aun estuviese furioso y ella no estaba del todo calma para ceder.
Sabía que enfadarse no le hacía bien al bebe ni a su relación.
Presionó la almohada, al final la culpa era de él, se dijo, se estaba comportando de una forma odiosa.
Sus pensamientos se detuvieron al escuchar un motor de auto. Se puso de pie y se asomó a la ventana.
El auto color negro se alejaba y aquello le hizo suponer lo peor.
"- Se ha marchado – Le dijo Jun una vez bajó – Irá a ver a nuestro abuelo por algunos negocios."
Desvió su mirada, no iba a aparentar frente a Jun la tristeza que la estaba invadiendo.
"- Yo…está bien…iré a practicar…"
"- Está oscureciendo, te resfriaras."
"- Solía practicar a menudo, no te preocupes – se alejó sin mirarla."
Esa costumbre era como una terapia en su extraño matrimonio.
Se dijo tras la última nota que aquello no solo era una distracción a su tristeza en esa ocasión, el canto había sido siempre su modo de escape, su salvavidas cuando Ren la abandonó aquel día…
Su talento era lo único y más valioso que poseía y estaba agradecida con ello.
Bajaba cada mañana, compartía la mesa con Jun al comer y miraba el teléfono con una tristeza que no pasó desapercibida por la Tao quien murmuraba un "idiota" a su hermano.
Ella podía asegurar que era más que obvio que ambos estaban sufriendo por la distancia pero el orgullo de su hermano era irremediable.
El ruido de la tos incesante hizo que Jun la observase.
"- ¿No te estarás resfriando?"
"- He practicado mucho – sonrió – mi garganta está un poco seca."
Jun bebió té de su taza y la estudió. El aspecto de sus ojos y la tos no le estaba agradando.
"- Usa una bufanda al salir – aconsejó."
"- He hecho esto muchas veces. No pasa nada."
La Tao guardó silencio. Después de todo Tamao se había vuelto tan terca como su hermano.
.
Otro día comenzaba y su esfuerzo en práctica estaba dando retrocesos que la asustaban. Tosía constantemente y el reflejo hacía que comenzara a dolerle la cabeza.
Tomó los consejos de Jun por primera vez y decidió dejar la práctica aquel día.
Subió a su habitación con el pretexto que estaba cansada. Seguramente, si decía lo que le ocurría harían un gran escándalo. El hecho que estuviese embarazada preocupaba a todos en aquella casa.
Supuso que su voz estaba siendo forzada demasiado, solía pasarle cuando practicaba de muy joven. Pudo sentir que su tono estaba disminuyendo lo cual lo atribuyó al cansancio.
Apenas era medio día y ya estaba en cama. Dormir era la mejor cura sin olvidar que debido al embarazo se sentía cansada rápidamente.
Cerró sus ojos y durmió hasta que una presión en su cuello le despertó abruptamente.
Hizo la sabana a un lado e intentó ponerse de pie asustándose de su poca fuerza. Se sostuvo de la pared para tratar de caminar pero un ataque de tos la detuvo. Tocó su rostro tratando de mantener la visión estable.
"- ¿Tamao? – Escuchó su nombre de alguien que había entrado a la habitación. No podía discernir quien era - ¡Llamen a un medico! – Pudo oír de aquella persona justo antes de sentir sus ojos pesados."
Tosió y el dolor en su pecho la hizo abrir los ojos. Intentó enfocar mejor pero el techo de aquel lugar era blanco y al echar un vistazo alrededor supo que no estaba en la casa de los Tao.
Intentó moverse y pudo sentir dolor en su espalda. Se reclinó en los almohadones y notó que portaba una bata de hospital.
Jadeó un poco al sentir que su cuerpo estaba caliente. Llevó las manos a su rostro y solo pudo reprenderse a sí misma.
Intentó decirse algo como "Tonta" pero nada salió de su garganta. Palideció completamente. Intentó escucharse pero no podía.
¡Su voz! Estaba aterrada, su voz… ¡No podía escucharse así misma!
¿Qué estaba ocurriendo? Comenzó a desesperarse. Presionó el botón para llamar a una enfermera y sin darse cuenta estaba derramando lagrimas de pura angustia.
Comenzó a pensar en posibles causas como algún medicamento o algo parecido. Sus manos comenzaron a temblar sin detener las lágrimas, sin dejar de presionar su cuello.
"- ¡Maldita sea! ¿Por qué nadie me avisó a tiempo? – preguntó entrando a la habitación junto a un medico."
"- Se le habló de inmediato. La enfermera se encargó de notificarle lo que le ocurría a su esposa – dijo este tratando de calmar a aquel hombre."
Tamao le reconoció y le miró.
Ren lo hizo de igual forma pero todo fue acompañado por su frialdad. Arrojó el saco furioso en una silla y se acercó lo suficiente.
"-Eres una tonta… - comenzó conteniendo sus ganas de gritarle - ¡Esto ha sido el colmo!"
Tamao le miraba con labios entreabiertos y con manos temblorosas.
"- ¡Esto ha sido…! – se detuvo al ver el gesto de Tamao de extender sus brazos a él con tristeza como si desease consuelo. Aquello lo desarmó totalmente. Se sentó a su lado y la atrajo hacía sí haciendo que esta ocultara su rostro en su pecho. Podía escuchar como tomaba aire mientras lloraba. Frunció el ceño y miró de reojo al médico- Dígame ¿Por qué no puede hablar?"
Lo había dicho con tanta furia que el hombre aclaró su garganta antes de comenzar.
"- Le sugiero para empezar que no asuste al personal – murmuró sabiendo que el hombre les miraba como si ellos le hubiesen hecho daño a esa mujer. – Tiene un caso de Afonía provocado por una laringitis. Es decir – exclamó al ver que el hombre aun no se relajaba – que perdió su voz debido a una inflamación de la laringe. Supongo… – se acercó a ella quien levantó un poco su cabeza a él – que estuvo esforzando demasiado su voz y sumado a que está embarazada, el estrés y algún agente patógeno aprovecharon la ocasión. La afonía dura unos días pero… si a lo largo de cinco días no puede hablar deberemos suponer un daño más grave."
Tamao escuchaba aquello aterrorizada. ¡Qué tonta había sido al esforzarse!
Ren pudo notar su angustia y acaricio sus cabellos haciendo que esta lo mirase indefensa.
"- Debes descansar y tomar un par de medicinas. Recuperaras tu voz – afirmó seguro haciendo que esta le volviese a abrazar con fuerza – Lo de molestar al personal – se dirigió a él – dejaría de hacerlo si fuesen más eficientes."
El médico negó con su cabeza.
"- Buscaré a Fausto – soltó sabiendo que solo él podía tratar a la familia Tao."
Salió y les dejó a solas.
Tamao abrió sus labios al separarse de él pero su expresión de tristeza la invadió al no escuchar sonido.
"- Estarás bien – repitió autoritario - ¿quieres saber cuando vine?"
Tamao asintió sorprendida que hubiese adivinado lo que trataba de decirle.
"- Regresé hasta ahora, según mi hermana estas aquí desde ayer – se acercó hasta tocar su frente – la fiebre no baja aun."
Tamao le miró con impotencia y tomó la mano de él entre las suyas. Estaba agradecida que estuviese ahí.
"- Todo se arreglara – murmuró deseando no ver más esa expresión. Comprendió que su voz lo era todo y que había hecho bien al alejarse de ella años atrás para que se realizara como cantante – causas muchos problemas…"
Hubiese preferido encontrar a su compañera de discusiones, se dijo cuando una sonrisa cansada cruzaba el hermoso rostro de la mujer.
"- Lo único buena de todo esto es que soy yo quien tomará la palabra – exclamó para provocarla causando lo que deseaba. Ella frunció el ceño y al no poder responder decidió golpear su brazo – que fácil es… - murmuró atrayéndola y tomó su labios."
Después de todos aquellos problemas un beso era lo que más necesitaba. Sintió un cosquilleo y no pudo evitar alegrarse.
Se separó de ella demasiado pronto pero pudo notar la razón. El que se había quedado sin aire era él.
Les interrumpió el ruido de la puerta abrirse. Fausto había llegado con una expresión sonriente.
"- Parece que has asustado a mas de alguno por acá."
"- El personal es inepto – soltó poniéndose de pie – cuando podré llevármela."
"- Mañana por la tarde – afirmó y se dirigió a ella – la has pasado mal ¿no es así?"
Tamao fingió una sonrisa para él e inclinó la cabeza como agradeciendo.
Ren se giró a ella. Fue un verdadero martirio regresar rápidamente luego de apenas haber llegado con su abuelo. Pasaban las horas a su lado y en medio de la oscuridad de la habitación, el reloj de pared marcando ya la media noche, sentado en aquella silla junto a su cama… lo único que podía agradecer es que ella estuviese estable.
Miraba al frente pensativo sabiendo que una de sus manos estaba sujeta con las de ella. Al principio ella la había tomado pero ahora era él quien no quería soltarla.
Se sorprendió al analizar cuanto dependía de aquella mujer.
Ella se movió un poco y notó de reojo que estaba despierta. Tamao llevó la mano a su garganta y le miró como si algo le doliese.
"- ¿No puedes dormir? – le preguntó rápidamente."
Tamao pudo percibir el tono de voz en él, sorprendiéndose mientras Ren aclaraba su garganta para tratar de no mostrarse tan interesado.
Se giró y tomó la pastilla y el vaso con agua en una bandeja que estaba junto a la cama.
"- Fausto dejó esto – señaló – si no podías dormir por el dolor dijo que la tomaras."
Ella las aceptó y con dificultad la tragó.
Ren volvió a inclinarse en su silla y miró hacia el frente con cansancio.
Tamao puedo estudiarlo y rápidamente encendió la lamparilla de noche cerca de su cama. Recordó la libreta que gentilmente había dejado una enfermera hacía solo unas horas atrás. Tomó el lápiz y comenzó a escribir.
"Estas muy cansado, lo mejor es que vayas a dormir"
Ren la observó y sonrió con arrogancia. El hecho de escribir en una libreta para comunicarse le parecía una situación tonta.
"No te rías"
Había escrito poniéndose más seria.
Tamao se detuvo de pronto y parpadeó como si no pudiese enfocar bien.
"- La pastilla está haciendo efecto – murmuró inclinándola con cuidado y cubriéndola más con la sabana."
A ella le enterneció el cuidado y con esfuerzo al frotar uno de sus ojos puedo escribir un poco más.
"-¿Te comportas así por lastima?"
Leer aquella pregunta le sorprendió y molestó al mismo tiempo.
Llevó las manos a su cabeza y la observó de forma penetrante.
"- ¿No puedes darte cuenta por ti misma no es así?"
Ren se puso de pie y miró el techo del hospital. Colocó las manos en sus bolsillos y con seriedad pronunció aquello.
"- Pense que era obvio... – soltó – Te amo... por eso yo… - miró hacia abajo, hacia donde ella estaba y sacudió sus cabellos frustrado cuando se dio cuenta que dormía profundamente."
"- Solo tú eres capaz de soltarlo todo cuando ella duerme – dijo la voz que había presenciado todo desde afuera de la habitación."
Ren se tensó y sintió su cara arder. ¡Su hermana lo había escuchado!"
Un silencio invadió el lugar y tras aclarar su garganta pudo articular palabra.
"- Iré por algo de café – exclamó pasando a su lado rápidamente."
"- ¿No te quedaras un poco más? – preguntó Jun con una sonrisa maliciosa."
Ren no le respondió y salió de ahí rápidamente.
Jun negó con su cabeza y tomó asiento.
"- Lamento haber venido tarde – le habló – me encargué de todo en la mansión antes de venir."
De pronto recordó haber llegado en el momento justo en que su hermano decía aquellas palabras.
"- Como hubiese deseado que le escucharas – murmuró sonriendo con cansancio – estoy segura que él debió sentirse muy cómodo para haberlo dicho… pero… mi hermano es un hombre con mala suerte."
Miró su regazó tranquila. Sabía que la pelirosa no escuchaba pero habló deseando que así hubiese sido.
Golpeó la máquina expendedora de bebidas. ¿Cómo había podido ser tan idiota?
Cuando estaba con Tamao se volvía demasiado confiado, bajaba la guardia y aquello le podría traer una humillación peor que la que acababa de pasar frente a su hermana.
Miró la lata de bebida caliente entre sus manos y analizó su posición.
Verla en aquel estado le estaba conmoviendo demasiado y la loca idea de tratar de confesarle todo vino a su mente.
¿Y si ella le rechazaba?
Debía ser fuerte y vivir con ello. El problema recaía en que ahora iban a tener un bebe.
De pronto se vio ideando planes para poder enamorarla, debía hacerlo y cuando notase algún cambio en ella se lo diría todo.
No estaba dispuesto a arriesgarse sin ver algún beneficio para él. Abrió la lata y se mostró decidido. Debía enamorar a Tamao Tamamura de nuevo antes que él abriese la boca y se viese vulnerable frente a ella pero, la pregunta que lo dejó helado y frustrado era ¿Cómo demonios él la había enamorado antes?
Continuara…
