Triste melodía.

Cap.17: Confesiones.


¿Qué es lo que había pasado? Se preguntó al estar entre los brazos de Ren Tao.

Ya habían pasado dos días desde que había vuelto del hospital y ahí estaba el Tao sentado a su lado, mientras se reclinaba en el respaldo de la cama, teniéndola muy sujeta.

Se ruborizó al sentir que desde que había ocurrido ese incidente aquel joven había cambiado. Era más atento y cuando se desocupaba pasaba el tiempo con ella como en ese momento.

Tamao se avergonzaba al sentir que estaba aprovechándose de la situación. Incluso actuaba un poco para tener toda aquella atención sin olvidar que sentía que el embarazo la estaba afectando ya que de pronto ansiaba intimidad con su esposo. Se presionó a él y supo que si esa era una ilusión no deseaba salir de ella.

"- ¿Ocurre algo? – preguntó al separarla de él y acariciar su mejilla."

Tamao no pudo evitar mirarle con embeleso mientras negaba lentamente.

Ren por su parte notaba impresionado el cambio en ella. Por mucho que se avergonzaba pensarlo había decidido enamorarla nuevamente. Su actitud aunque fuese un poco fría se había apaciguado debido al estado de salud de la chica y con agrado había notado lo dócil que se había vuelto aquella mujer.

En aquella faceta no pudo evitar transportarse años atrás. Era la misma mirada entregada que lo habia vuelto loco.

La estudio por unos segundos y esta le miró extrañada.

"- ¿Pasa algo? – preguntó con suavidad por la dificultad al hablar."

Ren Tao notó sus labios, su piel , sus expresiones. Frunció el ceño al darse cuenta que se estaba poniendo nervioso.

Desvió su mirada y se puso de pie rápidamente. Se estaba sintiendo de nuevo como un adolescente.

Tamao parpadeó sin comprender. Por un segundo le pareció verlo sonrojar.

"- ¿Ren? – susurro preocupada."

El mencionado la miró de reojo. Aquella mujer andaba en una yukata blanca como pijama y en un momento sus largos cabellos cubrieron el inicio de sus pechos cuando aquella prenda se corría por el movimiento de su cuerpo, dejando notar parte de sus hombros.

Tamao se había convertido en una visión que lo hizo contener el aliento.

Metió las manos en sus bolsillos del pantalón para hacerlas puño tratando así de reprimir sus impulsos. Como deseaba hacerla suya en aquel momento.

"- Tamao… - llamó este con seriedad. Ren sabía que debía comportarse como un hombre y decirle de una vez por todas que la amaba.- Yo…"

Tamao se sorprendió. La miraba con intensidad y con un semblante que lo hacia ver apuesto.

Se escuchó como tocaban la puerta y como Ren Tao suspiraba entre furioso y aliviado.

"- Adelante – ordenó dejando ver a una de las mucamas."

"- Tiene visita señor – murmuró."

"- Estaré ahí en un momento –exclamó con autoridad haciendo asentir a aquella mujer mientras cerraba la puerta."

"- ¿Esperabas a alguien?"

"- Debe ser alguien del consejo – murmuró."

Tamao se mostró preocupada haciendo que el joven frente a ella lo notase.

"- Volveré pronto – exclamó con tono suave haciéndola asentir con tranquilidad.

Ren volvió a estudiarla en silencio.

"- Tamao – llamó al girarse para darle la espalda – tengo algo que importante que decirte… "

La mujer le miró preocupada. Intentó balbucear una frase pero Ren se adelantó.

"- Descansa… te lo diré esta noche – De pronto el temor le invadió y eso fue lo que le detuvo de no pronunciar algo mas revelador."

Salio de ahí rápidamente. Suspiró internamente al saber que se estaba acobardando. Su plan estaba yendo a la perfección. No notaba rastro de resentimiento en aquella joven por lo que debía decirle todo rápidamente.

Caminó hasta bajar por las escaleras y recordó todo lo acontecido hace algunos años. Luego de confesarse tendría que explicarle a Tamao porque tuvo que abandonarla aquel dia… sin embargo explicarle algo así solo lograría hacerla sufrir de nuevo.


Tamao se quedó en la habitación con el pulso acelerado. Podía sentir que algo le estaba preocupando a aquel joven.

Se puso de pie lentamente y decidió salir al fin de cama. Tomó un baño y se arregló colocándose una falda en tubo y una camisa manga larga un poco holgada. Dejó sus cabellos sueltos a sabiendas que su esposo le encantaba aquello.

Miró su imagen frente al espejo y se esmeró para aplicar un poco de color a su rostro. Sabía que lo estaba haciendo para que él la observase. No era una mujer tonta, pudo darse cuenta que su esposo aun le deseaba pero algo le estaba deteniendo y era aquello precisamente lo que le estaba provocando desconfianza.

Se ruborizó al recordar que los días anteriores era algo que ella le había insinuado pero parecía que aquel hombre no había captado sus indirectas.

Se observó nuevamente al peinar su cabello, mordió su labio inferior al recordar porque ya no se había cortado el cabello. Todo era por aquel cabeza hueca.

Tamao se aprobó a sí misma como se había arreglado. Sentía que ahora que Ren se comportaba de aquella forma debía ser mas segura y aceptar aquel matrimonio.

Deseaba ser feliz a su lado y apoyaría aquello.

El que Ren se comportase tranquilo con ella solo la había hecho ilusionarse algo que le estaba asustando pero aun así disfrutaba.

Suspiró . Debía bajar, acompañarlo y ayudarle en todo lo que pudiese. Después de todo era una Tao ahora.


"- Veo que al fin te dejas ver – murmuró el sujeto de ojos verdes oscuros."

"- Nichrome- Ren Tao frunció el ceño. – me pareció haber dicho que no puedes entrar aquí."

"- Puedes ver que algunos sirvientes no están de acuerdo con tu auto nombramiento – sonrió con astucia – y por lo que parece has estado perdiendo el tiempo tonteando con tu mujer."

Ren se tensó ante aquellas palabras pero no le perdió de vista.

"- ¿Aun sigues enamorado de esa mujer?"

"- ¿A que has venido? – Sonrió con un deje de maldad. No era ningún tonto para caer en esas provocaciones."

Nichrom estuvo a punto de dejarlo pasar hasta que notó una figura en aquella puerta del salon. Era justamente la mujer a quien Ran Tao le había encargado deshacerse.

Sabía que debía seguir con aquello sabiendo que de esa forma sería el dueño legítimo de todo el clan Tao.

"- Por cierto ¿Aun no has cobrado la parte que te corresponde? Me refiero a Mikihisa, claro."

Aquello fue la gota que derramó el vaso, Ren Tao se acercó hasta tomarlo del cuello de su camisa haciendo que Nichrome no dejara de sonreír.

"- ¡¿Cómo demonios sabes eso?! – soltó enfurecido."

"- Tu madre es una enorme fuente de información."

"-¡Calla de una maldita vez!"

"- Todo mundo sabía que Mikihisa solo deseaba lucrarse con esa chica. Lo sabías, supongo que te dio parte de sus acciones para que la dejaras en paz ¿no es asi?"

"- ¿C-Como?"

Ren se paralizó al escuchar la suave voz tras él. Soltó al sujeto y se volvió al ver a Tamao palida por aquellas palabras.

Tamao no le perdía de vista. Estaba incrédula. Tragó saliva y llevó las manos a su pecho.

Sus ojos se ablandaron y Ren pudo ver que aquella muralla se había roto. Aquel rostro era el de la verdadera Tamao.

Intentó acercarse pero ella dio un paso hacia atrás. Ren Tao se tensó al verla mirarle como si no le conociese.

Sabía que debía arreglar aquello rápidamente, pero antes de eso se volvió a Nichrome y se abalanzó hasta darle un puñetazo.

"-!Ren! – llamó Tamao al ver como Nichrome respondía con otro puñetazo."

"- ¡Eres un maldito!"

"- Causaste la muerte de tu padre y el odio de tu madre sin mencionar que prácticamente aceptaste el soborno de Mikihisa para abandonar a esa mujer. El maldito aquí es otro."

Ren se tensó y aquello le hizo bajar la guardia causando que el sujeto le golpeara justo en su costado provocando que chocara contra la pared tras él. Ren limpió la comisura de sus labios pero pudo ver como aquel sujeto se abalanzaba para propiciarle otro golpe.

A punto estuvo hasta que notó como aquella mujer se interponía extendiendo ambos brazos frente a él.

"-¡Vete! – exclamó – sino deseas que se te saque a la fuerza."

La frialdad de esa mujer le hicieron reir.

"- Una mujer te defiende – ironizó."

Ren se puso con dificultad de pie y miró con dureza a su esposa.

"- No seguiré perdiendo el tiempo. Ganare - miró como el Tao se tocaba el costado de su cuerpo – no dudo que tengas algunas costillas rotas.- tras pronunciar aquello salió de ahí azotando la puerta al salir."

Tamao se giró rapidamente y se acercó a Ren preocupada.

"- ¿Estas bien? – preguntó con suavidad debido a su dificultad para hablar. En aquel instante para ella no importaba lo que había oído. Ren necesitaba ayuda."

"- Si… - respondió haciendo un gesto doloroso al llegar al sofá dejándose caer aun tocándose el costado derecho de su cuerpo – No vuelvas a meterte."

"- ¡Podria haberte matado!"

"- ¡Claro que no! – exclamó con su orgullo por los suelos. El que aquel idiota lo hubiese noqueado lo enfureció – solo me distrajo, además – la miró con frialdad – si ese maldito no se hubiese detenido es probable que recibieras un golpe."

"- No lo haría – murmuró decidida y mirándole con el mismo enojo."

Tamao recordó de pronto las palabras de Nichrome, aun así decidió dejarla aun lado por ahora.

"- Llamare a un médico – dijo al acercarse a él y tratar de tocar el lado que a Ren parecía dolerle."

"- No vuelvas a meterte – ordenó repitiendo aquello tomándola de un brazo."

Tamao pudo ver su respiración dificultosa y aquello le asustó.

"- ¡¿Cómo puedes pedirme eso?!"

"- ¡Estas embarazada!"

"- ¡No iba a permitir que te lastimara!- exclamó igual de exasperada."

"- ¡Idiota! ¡no podría haberte defendido!"

Tamao en medio de aquel desenfreno cayó en cuenta que ambos estaban preocupados el uno del otro.

"- No puedo dejar que mi hijo no conozca a su padre… -murmuró con mas calma causando la sonrisa cansada de Ren."

"- Solo hablas disparates, es mas probable que yo lo mate."

Ren se reclino aun mas y presionó aquella zona que aun dolía.

Tamao salió rápidamente y regresó luego de dos minutos.

"- Fausto viene en camino – murmuró."

"- No exageres."

"- ¡Ren!"

"- Es mejor que te revise a ti de una vez."

"- Yo estoy bien – exclamó – me has estado cuidando mucho… - murmuró ruborizándose un poco – Eso me ha ayudado…"

La forma en que lo dijo lo había hecho callar sorprendido.

Tamao le miró con preocupación justo cuando volvió a tocar el costado del Tao. Pero la mano la detuvo justo cuando el sujetó su mentón para acercarla.

"- Estoy bien – murmuró con una extraña suavidad."

Tamao se tensó al verle de esa forma. De pronto recordó las palabras de aquel sujeto. Desvió su mirada lentamente para separarse del agarre de Ren.

"- Nunca acepte algo de Mikihisa por ti... – murmuró entrecerrando los ojos mientras poco a poco se sentía más cansado."

"- ¡Por supuesto que no! ¡Mi padre jamás haría algo como eso…!"

"- ¡Ese idiota nos separó desde un principio!"

Soltó harto de guardar un secreto que al final nadie agradecería.

"- ¿Qué?... – preguntó la mujer"

"- ¿Nunca te preguntaste porque tu maldito padre adoptivo se volvió tan bueno contigo? – sonrió con cansancio y maldad al tomarla del brazo y volver a traerla. Esa pregunta ya se la había formulado hace mucho pero deseó que esta vez la hiciese pensar mas – ese anciano estaba arrepentido de lo que nos hizo."

"- ¿Ha-Hacernos?- preguntó sintiendo que algo en ella se desmoronaría."

"- Ese idiota… junto con mis padres planearon demasiadas cosas días antes de nuestra boda… tuve que irme – la miró – tu padre me había convencido que era lo mejor para ti – frunció el entrecejo."

"-¡Eso es una mentira! – exclamó aturdida y asustada de esa idea."

Se alejó de Ren. No podría ser que su padre estuviera de acuerdo con todo. El chivo expiatorio de su odio había sido el Tao, pero no su padre.

Ren palidecio esta vez por falta de aire algo que Tamao notó de inmediato.

"-¡Ren! – llamó acercándose de nuevo."

"- Tu padre ha sido…"

"-¡Basta! ¡ya no hables! – exclamó con preocupación y angustia - eso ya no importa."

"- ¡Claro que si!"

"- ¡Claro que no! – le miró más decidida – ¡porque ahora estoy aquí y no me alejaré de ti!."

La forma de decirlo le hicieron guardar silencio. Es como si aquella mujer algún albergase sentimientos fuertes hacia él.

Tamao pudo notar la sorpresa en sus ojos haciendo que se arrepintiese de aquellas palabras. No deseaba que él supiese cuanto le amaba. No ahora.

Luego hablarían de aquel incidente, ahora lo importante era atenderlo.

Tamao lo pensó en un momento y decidió pedir vendas para hacer poder rodear el torax de aquel chico.

Pudo sentir que él se dejaba hacer sin protestar.

"- ¿Cómo es que sabes que hacer?"

"- No lo recuerdas… -murmuró – hace años te fracturaste las costillas… en ese momento cuando un medico te atendió en casa… yo…"

Tamao se detuvo por aquellas memorias agridulces. Cuando eran felices juntos.

El joven guardó silencio al recordar ese preciso dia.

Tamao aun era muy joven y luego de un entrenamiento él habia sufrido un golpe similar.

Ella notó que Ren lo había recordado. Tras aclarar su garganta avergonzada, decidió tomarlo de los hombros y reclinarlo hacia el respaldo del sofá, sorprendiéndose como él se dejaba hacer.

"- Si sabias que hacer porque has llamado a fausto."

"- El debe verte."

"- Es suficiente contigo – murmuró poniéndola nerviosa."

Tamao trató de hacer caso omiso a su comentario y tomó una silla para poder sentarse a su lado.

"- siempre logras meterte en problemas – murmuró al ablandar su mirada y hacer análisis de todo lo que les ocurría."

"- La vida sería muy aburrida- ironizó."

"- Mi vida fue aburrida entonces todos estos años – rió mas luego se dio cuenta de su comentario."

"-Mi vida tampoco fue buena sin ti."

Tamao contuvo el aliento al escucharlo. Dios, ese sujeto la hacia volar muy alto.

"- ¿Q-Que quieres decir? – peguntó volviendo a aquel habito de tartamudear. Volvió a sentirse una chiquilla como cuando estaba realmente enamorada de él."

Tamao pudo sentir que la mirada de aquel hombre se hacía cada vez más dura.

Estiró su mano para traerla hacia él .

"- ¿Acaso no lo sospechas ya? – preguntó severo – No eres ninguna ingenua…"

"- No entiendo a que te refieres – intento a desviar su mirada pero el agarre de Ren le hicieron captar su atención."

"- Ya no eres una niña Tamao."

"- A veces no se en que piensas.- dijo angustiada y sintiéndose acorralada."

"- Todos estos años no hice más que pensar en el día que podría ir por ti – soltó furioso – Supongo que tu asqueroso padre nunca te menciono que yo patrocinaba muchos eventos tuyos al principio de tu carrera."

Tamao le miró incrédula. Aquello no podía ser posible.

"- ¡Yo me gane mi lugar en…!"

"- No lo dudo – le interrumpió acariciando sus labios con el dedo pulgar – no hiciste mas que mejorar para mi."

"- Yo no lo hice por…"

"- Te escogí desde un principio – dijo con altanería – no iba a enamorarme de una mujer débil."

"- ¿E-Enamorarte?"

Tamao se paralizo. Ren estaba diciendo aquello con demasiada naturalidad. Debía ser una mentira.

Intentó ponerse de pie pero el agarre de él era mas fuerte.

"- Dejarte – susurró amenazante – es lo mas difícil que eh hecho."

"- ¡Basta! – exclamó elevando el tono de su voz - ¡Deja de jugar! Ese dia… tu no sabes todo lo que tuve que pasar…- de pronto su mirada se volvió resentida."

Ren Tao la aprisionó contra él acercando sus rostros mientras ejercía fuerza sobre ella.

"- Aun te afecta – exclamó deseando que ella le dijese la verdad. Se mostró tan altanero que provocó el enojo en la pelirosa."

"- ¡Todo lo que dices es una mentira!"

"- No lo es – exclamó con frialdad."

"- ¡¿Entonces porque no regresaste?! – soltó al fin aquella pregunta con cierto desprecio causando que sus ojos se empañaran."

"- Tu padre tuvo mucho que ver."

"-¡Es solo un pretexto!"

"- ¡Demonios, claro que no! – repitió exasperado."

"- ¡Eres un idiota! – soltó perdiendo su auto control sorprendiéndolo - ¡Te amaba tanto!"

"- ¿Me amabas? – preguntó tratando de fingir su altanería, debía saber que sentía ella ahora – Me amas – se arriesgó a mentir."

"- ¡Por supuesto que lo hago, idiota! – cerró sus ojos fuertemente - ¡¿Por qué me casaría contigo si no lo sintiera?!"

Cuando se dio cuenta de sus palabras pudo ver como el rostro del Tao pasaba de una expresión de asombro a uno de total victoria.

"-¡Suéltame! – exclamó empujándole y lastimando sus costillas a propósito."

El chico hizo una expresión de dolor pero no dejó de mirarla sonriendo con arrogancia.

Tamao se ruborizó furiosa y decidió salir del salón rápidamente.

"- jaque mate... – murmuró Ren lo suficientemente alto para que la escuchara."

"- No dejaré que juegues conmigo – murmuró furiosa al mirarlo de reojo cuando estaba ya en el marco de la puerta."

Sabía que no podía retractarse, se vería como una boba así que decidió colocarse nuevamente aquella mascara de seguridad aunque ahora solo deseaba esconderse en su habitación.

"- ¿Quién ha dicho que estoy jugando? – le miró con malicia y desafío – Siempre has sido mía, solo haré que lo reconozcas."

"- ¡Jamás! – soltó sintiendo que estaba perdiendo terreno."

"- Nada ha cambiado- exclamó."

"- No me conoces aun Ren Tao – le desafió."

Ren sonrió al saber que aquella docilidad se había ido. Sabía que la chica pondría muros más fuertes ahora que él sabía sus sentimientos.

"- Conozco casi todo sobre ti, y ahora… - la miró de arriba abajo – solo tomare lo que me pertenece."

"- ¡Eres un…!"

"- ¿Idiota? – preguntó sarcástico – déjame decirte que estás enamorado de él."

Tamao le miró horrorizada. Ren pudo ver como enrojecía y salía del salón rápidamente.

No pudo evitar reír. Toco su costado al sentir una punzada de dolor. Era increíble que aún le amara. No pudo evitar pensar que ahora las cosas se habían nivelado. Se reclinó y miró el techo de aquella habitación. Ahora con más razón debía conseguirla para él.

No dudaba que aun estuviese resentida pero había una oportunidad única que debía aprovechar.


CONTINUARA...


N/A: si si ya se... jajaja no actualice el fic de "la siguiente oportunidad" pero no se... talvez es el estres, porque me dio ganas de actualizar esta historia. de verdad que la continuare en cuanto pueda solo deseo acabar con la anterior.

Pido disculpas por no actualizar la semana pasada y es que eh estado llena de trabajo. Gracias a los chicos y chicas que aun me leen, espero este cap les guste y les deje un aperitivo de lo que se viene mas adelante jeje.

Cuidence y disculpen la poca tardanza (años) por este fic. espero aun puedan leer esta humilde historia. :)