Autor: Okiro Benihime.

Clasificación: K+.

Género: Amistad, Romance, Drama, Humor.

Advertencias/Aclaraciones: Este es un fanfic AU (Alternative Universe – Universo alterno), y habrá OoC (Out of Character – Fuera de carácter). Así que desde ya voy avisando que muy a mi pesar alteraré un poco las personalidades de ciertos personajes para que encajen en la historia.

Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, pero esta historia es totalmente mía y la hago sin ánimos de lucro. Prohibido el plagio, piensa un poco y crea tus propias historias, es más divertido, créeme.

Kyraa: No sabes cuanto me alegro :D El causar al lector una sonrisita, al menos, es mi principal objetivo. Y crear una historia que les guste y entretenga, a pesar de todos los errores que pueda llegar a tener. ¿Ha dado resultado, cierto? La verdad es que lo de Inoichi se me ocurrió a último momento xD Muchas, muchas, muchas graicas por leer siempre Kyraa c; Besos.


Capítulo nueve: Diferente.


Así que… ése era el novio de mi hija…

Una suave brisa primaveral se coló silenciosa a través de la puerta de cristal apenas abierta. Un mechón del fino cabello rubio de la durmiente joven se deslizó hasta quedar sobre su nariz. Ino apretó los ojos ligeramente y luego los abrió con cansancio. Se los frotó perezosamente y luego extendió la mano, tanteando en su mesita de luz. Tomó su teléfono móvil violeta, repleto de pegatinas y adornos y revisó la hora, eran las seis y cuarenta y cinco, se suponía que ya debía estar despierta.

Se incorporó con pereza y echó un vistazo general a su desordenada habitación. Al fondo, la puerta de cristal que permitía el acceso a su balcón personal estaba abierta, permitiéndole la entrada libremente al viento. Ino frunció el entrecejo ligeramente e inspeccionó el suelo alfombrado de su habitación repleto de ropa tirada, revistas, discos, y montón de cosas más y suspiró resignándose a la idea de atravesar todo ése lío sólo para llegar hasta el ventanal.

Luego tendría que ordenar su habitación.

Su habitación.

Su

¡Su habitación! ¿Qué demonios estaba haciendo allí? Ino se levantó de un salto totalmente confundida. ¿Qué estaba haciendo allí si lo último que recordaba era haber estado en el picnic del Hanami conversando con Sasuke? ¿Cómo demonios había llegado allí? ¿Habría ido a buscarla su padre…? ¡No!, eso hubiese sido muy vergonzoso, además, el coche estaba en el mecánico. Entonces, ¿cómo es que había aparecido mágicamente en su cómoda cama?

Ino se vistió a toda velocidad. Se puso la camisa blanca, las medias enterizas a rayas (toque personal suyo, ya que las demás niñas solían usar medias normales), luego la falda, se metió dentro del sweater beige y ató el moño rojo en el cuello de la camisa. Se peinó el largo cabello rubio, decidió dejárselo suelto en esa ocasión y se maquilló un poco. Tomó su bolso y se dirigió escaleras abajo como si fuera un rayo.

Tomó rumbo a la cocina para desayunar ligeramente y luego marcharse cuanto antes, pero, cuando estaba acabando su taza de café, oyó que su padre la llamaba. Se dio vuelta de un salto y se asustó al ver a su padre parado frente a ella.

—Err… ¿Su-sucede algo? —inquirió ella con duda. La actitud de su padre le resultaba extraña.

—A mi no… ¿Y a ti? —Ino arqueó una ceja y entrecerró los ojos con desconfianza.

Ambos se miraban fijamente. Azul contra azul, chocando uno contra otro tratando de hundirse en sus pensamientos y encontrar las respuestas que buscaban.

—Ése vecino nuestro, Sasuke Uchiha, ¿lo conoces, cierto? —preguntó Inoichi mirando de reojo a su hija.

—Claro.

Ino se tensó. ¿A qué se debía una pregunta como esa? ¿Cómo conocía su padre al muchacho? Y para peor, sentía que el interrogatorio aún no acababa.

El señor Yamanaka tragó saliva y hundió su mirada azul dentro de los ojos extrañados de su hija.

—¿Es tu novio? —casi escupió.

El semblante de Ino se deformó en una expresión de "pero-de-qué-demonios-estás-hablando". Dio un paso atrás, frunció el ceño lo más que éste se lo permitió y alzó los hombros.
Oh, no, Ino estaba enojada; cuando ella adoptada ésa postura era porque de verdad lo estaba.

—¿¡Qué! —Inoichi dio un paso hacia atrás, un poco, sólo un poco asustado—. ¿De dónde sacaste eso? ¡Dios!

El hombre agitó las manos tratando de calmar a la joven. No había sido una buena idea preguntar eso, para nada.

—Es sólo que como ayer a la noche él te trajo hasta casa entre sus brazos —él hizo una leve pausa, dudando si continuar o no. De repente, Ino se detuvo y su expresión cambió a una de asombro, sus mejillas se tiñeron de rojo y destensó los músculos, ¿de qué estaba hablando su padre?—, yo creí q-que…

¿Sasuke la había llevado hasta su casa? ¿Entre sus brazos? Pero… Pero, el Sasuke que ella conocía realmente no haría algo así… ¿O sí? A decir verdad, no podía asegurarlo, apenas lo conocía hace semanas.
Ino sacudió la cabeza para deshacerse de cualquier pensamiento absurdo, y desvió la mirada. Volvió a fruncir el entrecejo, pero esta vez apenas lo hizo. Según lo que había oído, él era una persona fría y distante. Y una persona con esas características no haría algo como eso, ¿verdad? En ése momento Ino se dejó llevar por lo que había escuchado salir de bocas ajenas.

—Sólo somos amigos, papá —Ino suspiró, ya más calmada—. ¿Cómo podría suceder algo entre Sasuke y yo…? —esto último lo dijo más para ella misma que para alguien más y se marchó de la casa riendo levemente.

Y entre tanto escándalo, Ino olvidó que ésas semanas le habían bastado para volverse amiga de Sasuke, o algo cercano a eso, y que él no solía comportarse (tan) frío y distante con ella, era diferente.

Y también se olvidó de devolverle el interrogatorio a su padre acerca de cómo había sido el asunto con Sasuke la noche anterior.


—Ahora vamos a realizar un sorteo para ver quiénes se quedan a limpiar el salón —anunció la Presidente y comenzó a revolver papeles en un frasco, mantenía el rostro en una expresión totalmente seria, neutra.

No había faltado a clases, por supuesto que no. Ella era la Presidente del Consejo Estudiantil, la Kaichō, y tenía muchas responsabilidades, no podía dejarse caer de esa manera; ella era Sakura Haruno, no iba a derramar lágrimas por más confundida y perdida que esté, no lo haría.
La máscara de Presidente no permitiría que las lágrimas cayesen.

Se había mantenido todo el día sumergida en las labores del consejo, de ésa manera su mente se enfocaba en aquello y dejaba de divagar. Por esta razón, casi ni se había acercado a sus amigos y permanecía seria y de algún modo distante.

Ya había notado las miradas preocupadas e insistentes de sus compañeros más cercanos, pero los había evitado, había escapado de aquellos ojos que le exigían que les explicara el porqué de su actitud. Pero ella no planeaba hacerlo, por más que se moría de ganas de ir corriendo y abrazar a cualquiera que esté dispuesto a escucharla, sabía que no podía decírselo a cualquiera, era muy orgullosa.

Pensaba y pensaba a quién confiarle sus sentimientos, pero sólo un nombre aparecía en su cabeza. Sin embargo estaba en duda, no se decidía si creer o no en lo que su mente o quizás corazón le decían.

Suspiró rendida y comenzó a leer los nombres escritos en los cinco papelitos que había sacado.
Al final del día Ino, Naruto, Sasuke, y dos muchachos más deberían quedarse a ordenar la clase.

Bueno, por suerte podría dirigirse directamente al salón del consejo a terminar con sus actividades y marcharse sin más.


Ino, por su parte, no había hablado con sus amigos sobre el asunto de Sasuke. Es decir, por supuesto que habían estado conversando sobre lo bien que la habían pasado la otra noche, pero en ningún momento nadie había tocado ése tema. A ella le daba igual, le importaba un comino la razón (si es que había una) por la que de la boca de nadie había salido algo referente a aquello, si era necesario ella iría e investigaría, no le preguntaría a Sasuke en persona pero si preguntaría a otras personas.

Y por otras personas se refería a Naruto.

—¡Yamanaka! Iremos a comer al patio, ¿vienes? —preguntó con amabilidad Hinata desde la puerta del salón, mientras esperaba que la rubia terminase de guardar sus libros.

—Eh, sí, vayan ustedes. Yo tengo un par de asuntos que resolver —Ino miró de reojo a Naruto quien se encontraba sacando su ramen de su mochila para almorzar, luego devolvió la vista a Hyūga y le guiñó un ojo—. No te preocupes.

—B-bien… —musitó y se fue del lugar tras Tenten, con su bento entre las manos.

Ino se acercó cautelosa al rubio, meneando las caderas y rozando los pupitres con la punta de los dedos, Naruto se percató de que una amenazante Yamanaka se acercaba a él y sintió pánico, quiso levantarse y huir pero antes de que pudiera realizar movimiento alguno, la mano de la rubia se estampó contra la mesa de madera.

—Vas a contestar un par de preguntas —sonrió de costado y un tic amenazó con aparecer en su ojo.

—Cl-claro.

Habían juntado sus pupitres de forma enfrentada, cada uno estaba sentado en su silla y estaban almorzando, Naruto sorbía sus fideos animadamente mientras que Ino revolvía con un tenedor la comida en su bandeja sin muchas ganas de ingerir todas esas calorías. Tomó un sorbo de su jugo de uvas y esperó ansiosa a oír las palabras que diría del muchacho, ya le había contado todo

—Así que… ¿Te ha llevado en sus brazos? —soltó una escandalosa carcajada.

—Ya, no es gracioso, Naruto —bufó ella.

—Es que, creí que terminaría despertándote —Ino volvió los ojos celestes al chico. Él rió una vez más—. Bah, en realidad en el fondo sabía que haría algo como eso.

—¿A qué te refieres?

—Bueno, aunque no parezca —tomó un poco del jugo de naranjas que se encontraba a su derecha—, Sasuke es una persona con, ¿cómo decirlo? Buenos modales, eh, sí.

—¿Hablas en serio? —alzó una ceja en señal de duda y comió la ensalada que llevaba su tenedor.

—Sí, de veras. Mm, bueno, digamos que valora mucho lo que su madre le ha enseñado. Su padre no es de la clase de hombres muy cariñosos, ¿sabes? Él se preocupa por los sentimientos de sus amigos, aunque le cueste admitirlo. Es gentil cuando se lo propone, y cuando lo conoces bien es relajado a la hora de hablar. Bueno, él y yo somos amigos desde hace mucho tiempo, lo conozco muy bien, de veras —hizo una leve pausa, Ino lo contemplaba interesadísima.

—No parece de la clase de persona que es muy social.

—No, ¿eh? —dejó escapar una corta risa—. Es que a él le cuesta entregar su confianza; con Neji, Kiba, Tenten y Hinata le llevó tiempo conectar, pero el lazo ahora es fuerte.

—¿Y qué hay de ti y Haruno?

Naruto torció el gesto —Supongo que es diferente, fui la primera persona con la que socializó aquí. Fue algo así como que me llamó la atención, lo vi solitario y simplemente no quise dejarlo pasar por aquello. Luego me di cuenta que realmente me caía bien y que para mí era algo más que un simple amigo. Al poco tiempo conoció a Sakura y también se llevaron bien, desde ése entonces los tres somos inseparables —dibujó una gran sonrisa dejando ver sus dientes blancos, y se rascó la nuca algo apenado. Ino sonrió con ternura ante aquella escena—. Es por eso —continuó—, que me sorprendió el hecho de que te dejara acercarte a él tanto.

—¿Cómo?

—Bueno, como ya te dije, a él le cuesta entregar su confianza. Y más si se trata de una chica. Creo que quizás se ha acercado a ti sin darse cuenta ya que te pareces a alguien. Sí, quizás… —susurró esto último, sin embargo, Ino alcanzó a escucharlo, pero no quiso preguntar, no se atrevió—. Puede ser que, se esté dejando llevar por su lado curioso, también, eres una persona muy interesante, Ino —sonrió amigablemente.

—Entonces, ¿qué debería hacer? Uchiha me llama mucho la atención, lo admito. Pero, he escuchado a mucha gente hablar de él, y sólo han dicho que él es frío y misterioso, distante; sin embargo, él no ha sido así conmigo. Tampoco es así con ustedes, su grupo de amigos de años.

Naruto hizo un mohín de disgusto —No te dejes llevar por lo que dice la gente de él, si dices que no ha sido así contigo, ¿por qué tanto problema? Olvídalo, Ino. Confía en mí, tengo un buen presentimiento. Si quieres ser su amiga no hay nadie que te lo impida más que tú.

Dejó caer los cubiertos sobre la bandeja y una sonrisa se dibujó en su pálido rostro; una sonrisa radiante. Después de todo, todo lo que había dicho Uzumaki había sido cierto. Si ella quería acercarse al muchacho Uchiha, lo haría, sin importarle lo que opinasen los demás sobre él. Porque el interés que sentía ella hacia él se hacía cada vez más grande, y sentía que la extraña relación que había comenzado entre ellos cada vez iba avanzando un poco más; el cascarón se iba partiendo pedazo tras pedazo. No permitiría que palabras ajenas destruyeran aquella floreciente y peculiar amistad, que esperaba e intuía se iba formando.

—Supongo, que tienes razón —suspiró al aire.


Sasuke estaba enojado, no, furioso, más bien. No sólo por el hecho de que le había tocado limpiar ése endemoniado salón, si no que porque se sentía, de alguna forma, derrotado.
Normalmente no le prestaría tanta atención a un asunto cómo ése, y es que normalmente ésa clase de cosas no sucedían con él. Es decir, ¿quién lo había mandado a aceptar llevar a ésa rubia de vuelta a su casa? Sí, bien, estaba dormida y nadie parecía poder hacerse cargo, pero, él era uno de los chicos más inteligentes del instituto, ¡podría haber pensado en algo para solucionar aquel problema! Entonces, ¿por qué había aceptado? ¿Tan débil era en realidad, que con un par de insistencias de sus amigos haría lo que fuera? ¿La vocecita que solía hablar bajito en su cabeza había conseguido un altavoz que ahora le hacía caso? No dejaba de hacerse ésas y más preguntas.

Y era por eso que sentía frustrado.

Ella era una chica que conocía hace semanas, bien, eso lo sabía perfectamente ya que se lo repetía constantemente; lo único que quería comprender era por qué se relajaba tanto frente a ella, por qué le causaba tanta curiosidad su personalidad revoltosa y extravagante, por qué simplemente no podía ignorarla.

Nada parecía ahuyentarla, y sus esfuerzos cada vez disminuían más y más. ¿Realmente quería alejarse de la amistad que la rubia le ofrecía?

Sasuke estampó el trapeador contra el suelo, salpicando un poco de agua sucia en sus pantalones. Maldijo por lo bajo y continuó fregando torpemente de aquí para allá.

Ino —quien no había despegado un ojo de Uchiha— hacía de cuenta que removía alguna suciedad pasando el trapeador distraídamente mientras se acercaba al muchacho. Naruto y los otros dos alumnos, limpiaban mientras conversaban y bromeaban animadamente, a ése paso, terminarían pronto y podrían irse a sus casas. Yamanaka había visto ésa como una gran oportunidad para hablar con Sasuke y arreglar, de una buena vez, todo ése gran problema que se había armado ella sola y que en realidad no era tan grave.

—Ey, Uchiha —llamó y se colocó frente a él. El aludido alzó la vista y clavó su tenebrosa mirada afilada por su mal humor en Ino, ésta dio un pequeño salto pero pronto recobró la compostura.

—¿Qué?

—Eh, sólo quería agradecerte por haberme llevado a casa la otra noche.

Sasuke desvió la mirada y gruñó un "Hn".

Ino recordó cómo había conversado con normalidad con él en el Hanami, y frunció el entrecejo. Sabía que era un muchacho difícil, pero no era como para que respondiera de ésa manera, ¿así le había enseñado su madre?

—Se dice "de nada", ¿sabes?

Sasuke volvió a mirar a Ino a los ojos. La contempló desde arriba, con aires de superioridad, como comprobando que realmente hubiese osado contestarle.

—No es "de nada" —escupió con arrogancia—. Me debes dinero, han sido diez mil yenes.

Ino alzó una ceja y colocó las manos en la cintura —¿Acaso piensas trabajar de "transporte de gente durmiente"?

Uchiha soltó un "Tsk" y afiló aún más su mirada.

—Mira, ya estás diciendo cosas sin sentido.

—Ey —sólo pudo responder ella.

—Sólo calla y págame… —extendió la mano pretendiendo que la rubia colocase el dinero allí.

—¡Ni en un millón de años! —Ino dio un saltito y lo apuntó con el dedo índice. La expresión en el rostro de Sasuke reflejaba ironía, claramente se estaba burlando de ella descaradamente. Lo que había iniciado como una charla normal, o al menos con intenciones de serlo, se había convertido en una discusión sin sentido.

—Encima que me has babeado toda la campera… —continuó Sasuke. Simplemente descargaría su enojo con un par de burlas, Yamanaka había aparecido frente a él de la nada y le había recordado otra vez la principal fuente de su enfado consigo mismo, era una razón para pelear, ¿cierto? ¿Verdad?

—¡Por lo menos de mi boca no salen palabras tan groseras!

—Por lo menos de mi boca salen palabras inteligentes, rubia.

Y ésa fue la gota que rebalsó el vaso.
Ino saltó hacia Sasuke y atrapó en sus manos los dos mechones de pelo que caían desordenados a los costados del rostro del joven. Sasuke quiso retroceder, totalmente sorprendido, pero ella había sido demasiado rápida. Ino comenzó a estirar del cabello mientras gruñía insultos, y Uchiha solo trataba sacársela de encima.

Jamás nadie se había atrevido a acercarse de esa manera a él conociéndose desde hace tan poco. Jamás nadie lo había tratado de esa forma. Las chicas solían considerarlo un Rey y alabarlo en un pedestal. Los chicos solían temerle por su personalidad fría y amenazadora. Los profesores y adultos le admiraban por su educación e inteligencia. En su grupo de amigos íntimos era parte de las bromas y conversaciones, pero nunca había resaltado por entrometerse en asuntos muy escandalosos como aquél, y sus amigos le respetaban. Ni siquiera aquella persona que había sido parte de su vida en el pasado le había tratado de ésa manera. Nadie. Nunca.

Sasuke se preguntó cómo había dejado que aquello pasase, y se dio cuenta que todo había comenzado la primera vez que la vio, cuando atendió a su llamado y la orientó a la escuela, guiado por su curiosidad, cuando simplemente podría haber pasado de ella.

—¡Para ya, rubia loca!

—¡Cállate, gatito!

La expresión de Sasuke se descolocó a una de desconcierto.

Y también comprendió que se había metido en un camino que no tenía vuelta atrás, y que ya era demasiado tarde para intentar apartarla de su vida.
Lo había entendido cuando la oyó insultarlo llamándolo "gatito".


Continuará

Cantidad de palabras: 3040.


N/A:

¡Buenas!

Esta ha sido una semana complicada. Ha sido un mes complicado.

De aquí para allá por la escuela y por unos problemillas con mi perrita. Tengo que pedir perdón, sí, porque no tengo excusa por haber tardado tanto, de todas formas. Y encima les traigo un capítulo lleno de diálogo. Pero ha pasado justamente lo que quería que suceda, y se ha dado así. No hay nada que pueda hacer.

De todas formas me gustó. Y creo que en algún momento debía aparecer un capítulo así, ¿no? ¿Qué piensan ustedes? C: El "chico gato" de Ino, cuasi cariñoso se ha convertido en un "gatito" como insulto xD

No estoy segura de si deba aclarar o no algo aquí. Si tienen alguna duda, pregúntenme mediante un review, o lo que sea. Y disculpen si ven algún error, que ando medio torpe con los dedos .w.

Como sea, aquí lo dejo. Gracias a todos los que leen silenciosamente y los que dejan comentarios. En serio, gracias. Y disculpen el OoC.
Ya se va desarrollando la amistad entre Sasuke e Ino, ¿ven? :D

Nos vemos en el próximo capítulo, que esperemos no tarde tanto (?).