Gracias por leer :)


Capítulo 9:

Habían pasado unos días desde que Rick le había explicado a Kate quiénes eran sus compañeros. Después de eso le habló también de Montgomery, de cómo murió, y de Gates, la nueva Capitana de la 12th. Kate no recordaba nada de eso y además, seguía sin recordar nada más.

Sin embargo, había empezado a anotar en una agenda todo lo que sabía, más lo que Rick le había contado, esperando poder recordar así. Hasta ahora el único resultado había sido su propia frustración.

Castle observa, mientras prepara unas setas salteadas para cenar, cómo Kate suelta el bolígrafo sobre la mesita del salón y suspira, ofuscada, colocando su cabeza entre sus manos. Segundos después se levanta y, se dirige a la cocina, cogiendo la cafetera y sirviéndose una nueva taza del café que él había preparado antes.

-No deberías obsesionarte tanto – dice él, añadiéndole un toque de sal a la cena.

Ella levanta la cabeza de su taza, y lo mira fijamente durante unos segundos, que a él le parecen eternos.

-¿Cómo quieres que no me obsesione? – pregunta ella – No consigo recordar nada.

No utiliza un tono de voz enfadado, sino más bien uno cansado que hace que Castle solo sienta ganas de abrazarla. Sin embargo se contiene, no quiere que haya ninguna confusión. Y por nada del mundo se sentiría bien si se aprovechase del momento.

-Solo digo, quizá estaría bien que descanses por hoy. Date tiempo.

Kate asiente, quizá él tenga razón. Siente una punzada de dolor en su cabeza. Lleva toda la tarde tratando de recordar algo, puede que esa presión que se está poniendo a sí misma sea la que le impide a su cerebro relajarse y realizar esas conexiones que mencionaba el médico.

-Y no deberías tomarte ese café ahora – dice él – Es tarde y no descansarás. Además, la cena está casi lista.

Ella hace una mueca, ante la preocupación de él, sin embargo no puede evitar esbozar una pequeña sonrisa, de espaldas a él.

-Sí, papá – dice, volcando el oscuro líquido en el fregadero.

Coge dos platos y coloca la mesa, mientras él termina de ultimar la cena.

Él último comentario de ella le ha hecho pensar en Alexis. Le ha hecho recordar cuánto echa de menos a su hija y, sobretodo, le ha hecho sentir culpabilidad por no estar con ella. Alexis ya es mayor, sabe valerse por sí misma y tiene una madurez superior a cualquier chica de su edad, pero aun así, no deja de ser su niña, y quizá le necesita. O él la necesita a ella.

-¿Vino?

La pregunta de ella le hace regresar a la realidad. Se gira hacia Kate, quien sostiene una botella de vino tinto. Ella ya se ha servido el suyo, y pregunta si le sirve a él también.

-Sí, gracias. Esto ya está.


Se sientan a la mesa y disfrutan de la cena, en silencio. Ella lo mira con curiosidad, pues rara vez está tan callado. Normalmente es Rick el que trata de animarla a ella, sin embargo, esta vez parece como si algo le preocupase. Al menos es lo que intuye al notarle una arruga en la frente.

-¿Todo bien? – pregunta ella.

Él la mira, preguntándose qué es lo que le ha delatado.

-Pareces preocupado – dice ella, como si hubiese adivinado sus pensamientos.

-No, es solo… - suspira. No sabe si debería preocupar más a Kate con sus propios problemas, sin embargo, él también es humano, y sabe que le vendría bien hablar de ello, así que finalmente decide contarle qué es lo que le preocupa – Solo estaba pensando en Alexis.

Ella alza una ceja, pensando quién puede ser Alexis. Y el pensamiento inmediato que le sucede a ese es por qué Castle está preocupado por ella. Quizá sea su novia, aunque él no le ha explicado que tenga novia. Tampoco tendría por que haberlo hecho. Se pregunta a sí misma por qué de pronto se ha sentido algo traicionada.

-Perdón – dice él cuando se da cuenta de que ella no recuerda quién es Alexis – Alexis es mi hija – aclara.

-¿Tú hija? – pregunta ella, todavía más descolocada si cabe.

-Sí.

-No sabía que tuvieras una hija – dice, dando un trago a su copa de vino.

Él sonríe con tristeza y se levanta durante un momento, volviendo segundos después con una fotografía que le tiende a Kate.

En ella se puede ver a Castle, con una chica pelirroja. Kate sonríe al ver que comparten los mismos ojos. Y comprueba el cariño que refleja una simple fotografía. Alexis descansa uno de sus brazos alrededor del cuello de su padre, mientras apoya la cabeza en la de él. Rick agarra su otra mano con cariño, mientras los dos sonríen a la cámara.

-Es muy guapa, se parece a ti – dice, devolviéndole ese bonito recuerdo.

Él aparta la mirada, algo sonrojado por ese comentario, y guarda la foto a un lado.

-Tu mujer y tú debéis estar muy orgullosos de ella – dice ella. Inmediatamente después se arrepiente de haberlo dicho, ni siquiera sabe por qué lo ha mencionado.

Es cierto que le causa curiosidad. Y también que en un principio se ha sentido ciertamente traicionada por que él no se lo hubiese contado. Pero de ninguna manera es asunto suyo.

-¿Mi mujer? – Pregunta él, casi atragantándose con el vino – No. No – repite, secándose las gotas de vino que resbalan por su barbilla – Meredith y yo… no estamos casados.

-Oh…

-Ella es actriz – explica él – Se marchó a vivir a Los Ángeles cuando Alexis tenía apenas un par de años. Así que yo la he criado prácticamente solo. Meredith viene a veces a visitarla, menos de lo que debería.

-Vaya, lo siento.

-No, en realidad… creo que es mejor así – De pronto se da cuenta de lo raro que ha sonado que diga eso de la madre de su hija, así que trata de explicarlo – No es que crea que una madre no debería estar con su hija, pero Meredith… - dice, suspirando – Su vida es caótica. Cada vez que va a ver a Alexis lo pone todo patas arriba.

-Entiendo – dice Kate, entendiendo que la adolescente necesita cierta estabilidad – Aun así, eso te da más mérito. No creo que sea fácil criar a una niña tú solo.

-No, no siempre ha sido fácil – dice él, mirando con cariño la fotografía.

-¿Con quién está ahora?

-Mi madre está con ella. Martha Rodgers – responde él. Añadiendo el nombre de ésta por si le ayuda a recordar – Aunque a decir verdad… no sé quién estará cuidando de quién. Mi madre también es actriz… - dice, como si eso lo explicase todo.

Él se ríe y ella se alegra de verlo más relajado que instantes atrás.


Terminan de cenar y ella limpian los platos, dándole vueltas a lo que él le ha contado. Por una parte, se siente culpable de que él esté allí con ella en lugar de con su hija. Y por otra… se siente confusa. No porque él tenga una hija, sino porque saber que no está casado le ha dado a entender que su corazón no está ocupado por nadie en esos momentos y, eso es exactamente lo que le confunde. Al saber eso ha sentido cierta tranquilidad. Y no debería haber sido así. Eso no le concierne en absoluto. Y le da miedo que ella misma se esté llegando a confundir con él. Es cierto que él se preocupa por ella, pero ¿a caso no puede ser un simple acto de amistad? ¿No pueden un hombre y una mujer ser simplemente amigos? Además, ni siquiera recuerda si en su propia vida hay alguien. No, de ninguna manera va a permitir que la situación le confunda, se dice a sí misma mientras termina de fregar los platos.

Sin embargo, él, a pocos metros de ella, sabe muy bien que su corazón sí pertenece a alguien. Su corazón pertenece a Kate casi desde el mismo instante en que la vio. Aumentó aún más cuando supo que era fan de sus libros, y todavía más cuando ella se negaba a reconocerlo. Y supo que nunca jamás volvería a sentir por nadie más lo que sintió con ella cuando se dieron el primer, y único, beso. Aunque fuese en medio de una operación policial. Nunca podrá olvidar el sabor de sus labios, la textura de éstos, o lo que sintió al sentir que ella respondía a su beso.

Decide mantenerse ocupado cuando, después de todos estos pensamientos, observa cómo Kate recoge su pelo en un moño alto, dejando visible su cuello y parte de sus hombros. Si continúa mirándola, no solamente su corazón responderá a esa imagen, sino también otras partes de su anatomía. No sería apropiado, y de nuevo no se sentiría bien si esto ocurriese justo ahora, sería como aprovecharse de la situación.

No, si quiere confesarle a Kate lo que siente, necesita que ella recuerde todo.


Un par de horas más tarde, Kate se levanta del sofá, aburrida por la programación que están poniendo en la televisión.

-Creo que me voy a ir a dormir – dice, observando cómo Castle, también aburrido, apaga la tele.

-Yo creo que leeré un poco antes de acostarme – comenta él, mirando el reloj. Apenas son las diez y media.

-¿Tienes un libro aquí? – pregunta ella, que había estado todos estos días aburrida, pensando que no tenían nada para leer.

-Sí, es uno de mis libros, de hecho – contesta él – "Ola de calor".

Ella alza una ceja.

-Lo sé, suena algo egocéntrico que esté leyendo mi propio libro, pero no tengo nada más que leer. Y a parte… creo que no lo hago tan mal – dice, sonriendo con un poquito de autosuficiencia.

-No, no es eso – dice ella, confusa – Es que… "Ola de calor", me suena.

-Si quieres podemos leerlo juntos – dice él, casi sin pensarlo.

Ella asiente, todavía confusa por esa sensación, y sigue a Castle hasta su dormitorio, donde guarda el libro. Ambos se sientan en la cama, por más comodidad, apoyando sus espaldas en el cabecero de ésta, y él comienza a leer en voz alta.

Pocos minutos después, hacen una pausa, que él aprovecha para comentar que el tiempo que se toma Nikki en honrar a la víctima, esos minutos antes de comenzar a inspeccionar la escena del crimen, es lo mismo que hace ella cuando tiene que investigar un homicidio.

-Sigue leyendo – le pide ella, después de haber comentado eso y algunos más detalles del principio del libro – Estoy deseando que llegue Rook, y cómo eso le fastidia a Nikki. Es bastante molesto – dice, riendo.

-Sí – dice él – Ella está adorable cuando se enfada con él.

Rick no llega a arrepentirse de lo que acaba de decir, ni siquiera le da tiempo a sonrojarse, cuando se da cuenta de lo que Kate acaba de decir.

-Espera… ¿qué has dicho? – pregunta él, confuso.

-¿Qué? ¿Qué es bastante molesto?

-No, lo… lo otro – dice, casi dubitativo.

-Castle, no sé a qué te refieres.

-Has dicho Rook.

-Sí, que Rook le fastidia.

-¡Exacto! – grita él, emocionado – Yo no te he mencionado el nombre de Rook, ni ha aparecido por el momento.

Pasan unos segundos hasta que Kate comprende exactamente que, sin ser consciente de ello, acaba de recordar el nombre de uno de los personajes del libro. Y no solo eso sino que, cuando lo hacía, en su mente ha sido capaz de asociarlo con la imagen de Rick molestándola a ella misma en el trabajo. Mientras no le cabe ninguna duda de que la médico forense es en realidad su amiga, Lanie, y Ochoa y Raley no son otros que Ryan y Espo.

-Es… Yo…

-Kate, lo has recordado – dice él, abrazándola sin darle tiempo a que reaccione – Sabía que lo harías.

Ella esboza una sonrisa, abrazada a él, y no puede evitar que varias lágrimas resbalen por su mejilla.

-Pero no recuerdo nada más, solo...

-Está bien, es cuestión de que tu cerebro vaya haciendo las conexiones, poco a poco. Acabarás recordando.

Ella asiente. Castle tiene razón, éste ha sido un pequeño, y probablemente, extraño, recuerdo, pero un recuerdo al fin y al cabo. Y es cierto que debía dejar de atosigarse, pues ha sido cuando más relajada estaba, sin tan siquiera darse cuenta, que ha empezado a recordar.

De pronto siente unas ganas inmensas de seguir con la historia de Nikki y Rook, y ver si es capaz de recordar algo más de su propia vida.

Rick le sigue leyendo hasta que ambos se cansan y se quedan profundamente dormidos.