Autor: Okiro Benihime.

Clasificación: K+.

Género: Amistad, Romance, Drama, Humor.

Advertencias/Aclaraciones: Este es un fanfic AU (Alternative Universe – Universo alterno), y habrá OoC (Out of Character – Fuera de carácter). Así que desde ya voy avisando que muy a mi pesar alteraré un poco las personalidades de ciertos personajes para que encajen en la historia.

Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, pero esta historia es totalmente mía y la hago sin ánimos de lucro. Prohibido el plagio, piensa un poco y crea tus propias historias, es más divertido, créeme.


Yondaime-Mn: ¿En serio? ¡Gracias! De veras, me siento muy feliz de que lo hayas leído todo y te haya gustado :3

Mankeyo-sennin: Igual que arriba :D Gracias por leer, me pone muy feliz ~

Kyraa: Cariiii, no te había visto en el chap anterior :c ¡Pero me alegra verte aquí! Gracias por leer, Kyraa. ¿Ha sido divertido, cierto? Me alegroooooo ccx Omg, ¡no me mates cari! Que ya actualicé, ¿ves? ¿ves? :_ En serio, gracias Kyraa, te lo digo de corazón, por seguir desde el comienzo.

Gracias a ti y a todos los que me han aguantado con este proyecto :) Ya sea desde el primer cap o los que comenzaron más adelante. Un gracias inmenso, los quiero mucho muchote, y ojalá les guste este cap c:


Capítulo once: El club de arte.


Naruto sonrió de oreja a oreja mientras se decía a sí mismo que no le contaría lo acababa de ver a absolutamente nadie.

Y que después molestaría a Sasuke.

Sakura se limpió el polvo inexistente de su falda disimuladamente. Arregló el cuello de su camisa blanca y se cercioró de que el moño rojo estuviera atado a la perfección como debía; no con el nudo flojo como el de Hinata, o ausente como el de Ino, o deshecho como el de Tenten. Se levantó de su asiento con seguridad y se dirigió al frente del salón. Con sólo aclarar la garganta y fruncir ligeramente el ceño fingiendo enfado captó la atención del alumnado de inmediato.

Saboreó el silencio que atrapó el aula; disfrutó cómo las voces y risas callaban, cómo los lápices que apurados aprovechaban los minutos del home room para completar tareas caían sobre los escritorios de madera, cómo las cabezas volteaban a verla a ella y sólo a ella. Y Sakura sonrió satisfecha.

Anunció con voz fuerte y autoritaria cómo los clubes comenzarían ése mismo día.

Su sonrisa se ensanchó aún más cuando oyó el alboroto formarse. Los estudiantes comenzaron a conversar alegres entre ellos sobre la noticia recién dada y las preguntas no tardaron en formularse. Luego de responder a todas, Sakura se dirigió al lugar dónde estaban los asientos de Ino, Sasuke, Naruto y Tenten dónde estaban amontonados sus amigos, quienes también opinaban respecto al tema.

—Bien, muchas gracias Haruno —el profesor Hatake habló mientras se cruzaba de brazos y se recostaba en su escritorio.

Kakashi Hatake era un hombre alto, de atractivo y masculino porte. El cabello de un extraño color grisáceo, sin embargo, sin canas; despeinado y revuelto. Sus ojos eran oscuros y alargados, los rasgos finos y la tez clara. De apariencia, era simplemente perfecto.
Sin embargo, si de personalidad hablamos, Kakashi derrapaba bastante en ése tema. A simple vista, era un hombre despreocupado, con cierta afición a llegar tarde, un tanto pervertido, directo e irresponsable. Aún así, él también tenía un lado maduro y serio, que sólo dejaba ver cuando la situación lo requería.

—¿A cuál club piensan unirse? —preguntó en voz alta a sus alumnos.

—Aún no sabemos —resopló Kiba—. ¿Usted a qué club pertenecía cuando joven? —inquirió mientras ignoraba el codazo por parte de Ino acompañado de un "Aún es joven, tonto".

Kakashi era particularmente popular entre las jóvenes.

—Bueno… —pareció pensarlo por un segundo—. Con unos compañeros habíamos creado un club llamado "C.A.O.I.I.P" —algunos de sus alumnos hicieron un mohín de duda.

—¿Qué significa eso? —Ino frunció el entrecejo. Naruto se tensó repentinamente ante las palabras de su profesor.

—"Club de Análisis y Opinión del Icha Icha Pa-"

—¡Profe! —Uzumaki se levantó de golpe—. ¡Eso no es importante! —alzó las cejas en una expresión de "¡no hables más, idiota!"

Las chicas miraron confundidas al rubio mientras que Neji se golpeaba la frente con la palma de la mano.

—Ya, ya. Sin embargo, cuando la directora Tsunade volvió de su descanso, el club se disolvió y escuché por ahí (no detrás de la puerta de su oficina, eh) que castigó a Jiraiya, que la estaba supliendo por haber permitido "un club de ésa clase"… —se golpeó el mentón con el dedo índice suavemente, mientras continuaba balbuceando en voz baja.

—Eso no ha ayudado en nada.

—Bueno, pero he respondido su pregunta.

—¡No sirve de nada si no aportas algo útil! —Naruto refunfuñó, Kakashi hizo el signo de "victoria" con los dedos índice y medio.

—Bueno, pueden echar un vistazo por el tercer piso que allí se encuentran los salones de los clubes —esa vez, fue Sakura quien habló—. Además, los presidentes de los clubes ya están repartiendo folletos y demás.

Ino desvió su mirada hacia Sasuke; sentado en su pupitre junto a ella, parecía estar durmiendo. Tenía la cabeza escondida entre los brazos apoyados en el escritorio. Ino llevó la vista con curiosidad a los ojos oscuros del joven, que al contrario de estar dormidos, mantenían la vista clavada en ella. Ino se sobresaltó ligeramente y volteó rápidamente, un tanto avergonzada. Sasuke suspiró y antes de esconder otra vez su rostro, echó un vistazo al paisaje afuera de la ventana a su lado.

Ino pensó que quizás le había despertado de alguna forma, pero ella no sabía que él no había conciliado sueño en ningún momento. Terminó por restar importancia y continuó escuchando con atención las conversaciones de sus amigos sobre los clubes; pensando que Sakura probablemente estaría bien en un club de caligrafía ya que su letra era muy bonita, y luego se dijo a sí misma que Hinata y Kiba debían ir a un mismo club y que ello sería muy adorable, también pensó que la decisión de Neji de ir al club de Arquería era una idea bastante buena. Y así, sin darse cuenta, se encorvó en su silla y recostó el rostro sobre sus brazos, en una pose parecida a la de Sasuke.

Un sonido estrepitoso y agudo le desvió de sus pensamientos y provocó que se enderezase repentinamente. El timbre había sonado indicando que la primera hora dedicada a una pequeña reunión informativa en el salón había terminado.

Y se espantó al darse cuenta de que no tenía idea de a cuál club iba a unirse.


Las clases transcurrieron con normalidad y el tiempo avanzó más rápido de lo que a Ino le hubiera gustado. Se había mantenido un tanto ajena a la clase, perdida en sus pensamientos. Divagando de un tema a otro, Ino no podía concentrarse en pensar a qué club pertenecería. Cada vez que su mente se acercaba a ésa idea, terminaba pensando en cosas cómo qué pasaría si una horda de zombies apareciesen en el patio escolar; o por qué cuando la vieja profesora Nana hablaba escupía de esa manera; o que escondido entre el cuello de la camisa y el sweater de Sasuke colgaba la cadena que le había regalado; o cómo la nariz de Sasuke se curvaba levemente hacia arriba, y sus labios eran de un pálido rosado, y algunos mechones de su cabello azabache le obstruían la vista y él debía apartarlos con los dedos…

Ino abrió los ojos grandes cuando Sasuke le había pillado mirándole y ahora la analizaba un tanto confundido. Dibujó una temblorosa sonrisa en los labios y luego volvió la vista azulada al frente, concentrando su atención en las feas letras escritas en el pizarrón sobre Historia de Japón.

Sasuke se encogió de hombros y entrecerró los ojos ligeramente, de un momento a otro, sintió como algo impactaba contra su frente. Irritado, se llevó la mano a la zona atacada y con la otra cogió el proyectil que había caído en su escritorio.

—Preste atención a la clase, Uchiha —le retó la profesora, se acomodó las gafas redondas y procedió a tomar otra tiza de una cajita en su bolsillo. Dio media vuelta y continuó garabateando un montón de palabras en la pizarra.

Sasuke bufó e hizo un mohín de arrojarle la tiza de vuelta a la profesora. Por una razón u otra, miró por el rabillo del ojo hacia su izquierda y se encontró con Ino tapándose la boca y los ojos medio cerrados aguantando una de sus escandalosas carcajadas.

El joven frunció el entrecejo y le arrojó la tiza a la chica. Ino abrió la boca para gritarle algo pero se contuvo al recordar lo fiera que podía ser la profesora si la hacían enfadar dos veces seguidas. Se acomodó el cabello que caía en el costado de su rostro y se cercioró de que no le hubiera ensuciado con blanco. Tomó uno de los pedazos de la tiza rota —no es que su cabeza fuera dura, al impactar contra el escritorio, la tiza se había partido— y se la arrojó al chico, sin embargo, calculó mal y el objeto voló a varios centímetros de su objetivo. Sasuke se burló y dirigió a Ino una mirada desafiante.

—Tienes una pésima puntería —habló en voz baja, inclinándose un poco hacia ella.

Ino bufó.

—Desviaste la tiza con tu aura de maldad —afiló la vista y dibujó una expresión de desprecio fingido en el semblante.

Sasuke pareció decirle con la mirada que estaba loca. Sonó el timbre para el almuerzo e Ino se percató de que otra vez había olvidado pensar a qué club iba a unirse. Se golpeó la cabeza contra la mesa un par de veces insultándose a sí misma por distraída.

Sasuke buscó en su mochila su bento y miró extrañado cómo la chica se daba zapes contra el escritorio.

—Si sigues haciendo eso se te va a terminar de fundir el cerebro —dijo con total calma. La profesora ya se había marchado y los alumnos que comerían en el salón se acomodaban para hacerlo, mientras que los que lo harían fuera ya se habían marchado.

Ino se detuvo y recostó la frente en la madera de la mesa.

—No sé a cuál club unirme… —suspiró frustrada.

Sasuke estuvo a punto de decir algo pero se vio interrumpido cuando Naruto se levantó de su asiento con ramen instantáneo entre las manos y habló. Sasuke fulminó al rubio con la mirada (todavía estaba molesto por haber tenido que soportar las burlas de Uzumaki sobre lo sucedido en el balcón en su cumpleaños... por suerte sólo él sabía lo que había pasado), y él haciéndose el idiota totalmente le ignoró y continuó con lo suyo.

—Entonces haz lo que dijo Sakura —Ino pasó a prestarle atención a él—. Ve al tercer piso y mira qué clubes hay.

Saludó con la mano y se marchó detrás de Kiba y Haruno hacia fuera del salón.

A Yamanaka se le iluminaron los ojos y clavó de repente la vista en Sasuke. Éste casi escupe el zumo de uvas que bebía, de inmediato supo qué quería ésa chica.

—¿Qué tal si me acompañas a ver los clubes, gatitooo?

Sin embargo, el batir incesante de las pestañas de Ino pareció no hacer efecto en él.

—No.

—¡Vaaamos!

—Ya dije que no.

—Ya has ido allí una vez conmigo, ¿o acaso olvidas cuando fuimos a la terraza? —Ino dijo lo último en voz alta, con la idea en mente de que las personas la escuchasen. Sasuke le arrojó una servilleta al rostro indicándole que se calle e Ino sonrió con cierta picardía.

—Hn. De acuerdo.

Realmente no quería amenazarle. Menos aún con ése día. Y es que era un recuerdo un tanto especial para ella, había sido un lindo gesto de parte suya llevarla a la terraza mientras recorrían le escuela. Todavía recordaba cómo su cabello bailó con la fresca brisa primaveral que se deslizó entre su pelo con gracia, escurridiza, como una melodía suave y armoniosa. Cómo el sol había penetrado en sus ojos turquesas como el cielo, dándole un brillo de ilusión y alegría. Recordaba el paisaje que se divisaba desde ésa altura, los árboles meciéndose al ritmo del viento, las aves revoloteando de aquí para allá y su canto. Recordaba su cabello oscuro, negro como un pedazo de carbón, suave como terciopelo, agitándose con las brisas, y sus ojos profundos, clavados en el paisaje. Recordaba haber visto cómo su mirada se tranquilizaba y su respiración se acompasaba. Recordaba haber visto a Sasuke de una forma que sólo había visto de nuevo aquella vez en el balcón.

E Ino se sintió culpable de haber chantajeado a Sasuke con ése recuerdo.

—Gracias, por cierto —dijo un tanto incómoda—. Ése día fue muy divertido —y esbozó una sonrisa que a Sasuke le pareció de lo más sincera.

—Es cierto —musitó tratando de salir de ése molesto momento—, ése día no me agradeciste.

Ino se avergonzó y sus mejillas se colorearon graciosamente de carmín.

—Luego de todo lo que hice por ti —refunfuñó Sasuke llevándose una bola de arroz a la boca.

—¡Ya te dije que lo siento! —lloriqueó.

—No lo dijiste.

Ino hizo un puchero y se concentró en comer su ensalada de lechugas.

Sasuke se sorprendió al notar que no traía un bento, sino algo que parecía ser una lonchera. Su comida consistía en una ensalada verde y un pequeño emparedado de jamón. Además de loca y extravagante, estaba dominada por las dietas. Sasuke bufó y continuó comiendo su almuerzo mientras su mirada se perdía en el verde del césped a través de la ventana.


Paso tras paso, salto tras salto. La sonrisa en su rostro simplemente no podía borrarse, tampoco tenía intenciones de hacerlo. Su cabellera rubia se movía de lado a lado, y sus ojos celestes como el agua del mar, vivaces, curiosos, iban de puerta en puerta, examinándolas. Naruto avanzaba buscando la Sala del Consejo, Sakura le había pedido que fuera a ayudarle con unos papeles ya que el Vicepresidente no había asistido ése día a clases. El horario escolar ya había acabado, sin embargo, aún había gente en el instituto debido a que continuaban los horarios para los clubes.

De repente, Naruto paró en seco. Su mirada se clavó en la imagen que se veía a través de la pequeña ventana de una de las tantas puertas en aquél pasillo. El cabello rosado caía sobre sus ojos verdes como un valle perdido entre montañas, su perfil delineado por el sol de la tarde que se colaba por el ventanal detrás de ella, su mirada atenta, prolija como siempre, su postura recta y su mano que se movía sosteniendo una pluma a través de hojas y hojas. Y Naruto recordó por qué estaba allí.

Avanzó un tanto aturdido y luego de dudar si hacerlo o no, golpeó la puerta.

Recordaba con nostalgia, años atrás, cuando tan sólo era un niño de cinco años y recién llegado a la isla de Hokkaido desde Tokio. La primera persona que conoció fue Sakura y su mundo entero dio un giro de trescientos sesenta grados. Naruto rió animadamente recordando cómo había comenzado todo; la niña le había despreciado la primera vez que sus miradas se cruzaron. Él había ido, animado y entrometido como siempre y le había dicho "Hola", entonces ella le escrutó con la mirada despectiva, el verde de sus ojos pareció chispear y simplemente volteó. No se sentía mal por ello, y mucho menos había comenzado a odiar a Sakura. En aquél momento, su principal objetivo fue llamar su atención y volverse cercano a ella; por lo que se limpió con la manga de la camisa la nariz, le sonrió otra vez, y le saludó de nuevo, preguntándole si podía jugar con ella.

Sakura se levantó de su asiento y caminó hasta la puerta al ver a Naruto a través de la ventanita.

Naruto no se rindió. A pesar de que Sakura solía insultarle llamándolo "retrasado" o "tonto" ya que él definitivamente no era la luz más brillante de la clase. Debido a su personalidad se ganó el título de "Payaso de la clase" y obtuvo gran cantidad de amigos rápidamente, sin embargo, Sakura continuaba reacia.

Giró el pomo con una mezcla de ansias y alegría en su interior, y dibujó una sonrisa de oreja a oreja cuando la puerta se terminó de abrir de par en par.

Sin embargo, con el paso de los días, Sakura comenzó a sentirse culpable, y pronto se percató de que pensaba en él más de lo que normalmente hacía, y que había comenzado a reírse de sus bromas y tonterías. Entonces, aún dudando y un tanto humillada, Sakura permitió que Naruto se acercase a ella (porque no sería ella quien se acercase). Se dio cuenta de que había juzgado mal a Naruto, y como objetivo se fijó dejar de ver a la personas sólo por fuera, porque Naruto tenía un corazón enorme, que se lo estaba entregando en bandeja y ella solo miraba hacia otro lado.

—Ey —saludó Naruto cuando la puerta se abrió y pudo ver a Haruno.

Pasaron los días, meses y años, y ambos se convirtieron en mejores amigos. Y allí fue cuando Naruto se dio cuenta de que lo que sentía iba más allá de amistad. Pero para llegar a la cubierta del corazón de Sakura, Naruto había tomado infinidad de caminos, había cruzado puentes y acantilados, escalado montañas que parecían interminables y al final el camino no había sido realmente tan largo. Y razonó y aceptó que quizás podía ignorar lo que sentía por ella y sólo ser su amigo; pero su corazón comenzó a doler y a retorcerse cuando apareció él.

Sakura se había enamorado perdidamente —como todas las demás niñas del instituto— del nuevo, Sasuke Uchiha. Naruto comenzó a odiar a Sasuke con toda su alma lastimada, y se juró y prometió al cielo celeste pintarrajeado de blanco y a las montañas salpicadas con nieve que superaría a Uchiha.

—¡Te estoy esperando desde hace una hora! —su sonrisa desapareció rápido y golpeó al chico en la cabeza, enfadada.

Pero Sasuke estaba solo, completamente solo.

—¡Perdón, Sakurita! ¡Esta escuela tiene demasiados pasillos!

Y Naruto recordó, siendo un niño de diez años, cómo cuando era nuevo le habían rechazado e ignorado.

—¿No has visto el cartel? ¡"Sala del Consejo", "Sala del Consejo"! —desvió la mirada —. No me digas Sakurita

Se acercó a él con una de las sonrisas que sólo él sabía hacer —que iluminaban como el sol de primavera y daban calidez como en verano— y le propuso ser amigos. Sakura se apresuró en seguirle el paso, y en unos pocos días ambos se encontraban molestando y acosando al nuevo con volverse amigos. Y mágicamente (después de varios, varios meses) Sasuke les miró a la cara con los ojos oscuros como el carbón y poco a poco fue soltándose hacia ellos. Se dejó caer.

—¡P-pero…! —ella golpeó su cabeza otra vez con más fuerza —. L-lo lamento…

Y los tres se convirtieron en "Naruto, Sakura y Sasuke".

Claro que con años de esfuerzo, porque Sasuke era difícil, complicado, enredado. Pero los lazos se hicieron fuertes e irrompibles como cadenas de hierro; y Naruto comprendió a Sasuke, y Sasuke comprendió a Naruto, y Naruto también entendió a Sakura, y ella entendió a ambos. Pero Sasuke jamás terminó de comprender a Sakura. Más aún cuando comprendió que la chica de cabellos rosados como las flores también estaba enamorada de él. Pero a diferencia de las demás, ella y él eran… amigos. Por lo que Uchiha dejó de lado los sentimientos de ella y dejó de prestarles atención, continuó su vida y ella pareció acostumbrarse a sólo su amistad.

Sakura bufó y se cruzó de brazos —Bien, pasa ya que hay un montón de papeles esperándote.

Naruto hizo caso a la chica y entró al salón. Ella se sentó en el escritorio principal y Uzumaki se acomodó junto a ella.

—¿Por qué me has pedido ayuda a mi? Hay un montón de gente que está en el consejo, ¿qué hay de algún Representante de la clase o… no sé?

Sakura colocó frente a Naruto una montaña de papeles que parecían ser documentos para rellenar o algo así.

—Porque sé que tú conoces a mucha gente y hay que hacer un conteo de cuántos alumnos de primero iban al colegio Reitō-gyo antes de venir aquí. Además, los expedientes del año pasado quedaron totalmente desordenados, debemos acomodarlos. No termino de entender cómo es que era Presidente del Consejo esta tal Hinamori Natsume —se quejó mientras leía un papel con los datos del anterior encargado del consejo.

Naruto dirigió su vista con duda hacia las hojas y tomó una pluma que reposaba junto al codo de la chica. Comenzó a rellenar los datos faltantes, miraba los nombres de los estudiantes y si no les reconocía echaba un vistazo a las fotos adjuntadas o preguntaba a Haruno. Pero sólo de vez en cuando, porque ella parecía realmente concentrada y lo último que quería Naruto era molestarla y hacerla enfadar (y por ende recibir otro golpe en la cabeza).

A los pocos minutos de estar allí, Naruto cambió su expresión a una de fastidio y aburrimiento. Él había ido allí con las expectativas de pasar tiempo con Sakurita, y al final, terminó haciendo cantidad de fastidioso papeleo sobre esto y aquello que realmente le importaba poco.

Comenzó a revisar las hojas que aún le faltaban rellenar, hojeando y mirando desinteresadamente —con el codo apoyado en la mesa y la mejilla sobre la palma— los nombres de los estudiantes. Sus ojos celestes viajaban de palaba en palabra, leyendo sin leer realmente, y su mente divagaba muy lejos de lo que miraba.

Sin embargo, de un momento a otro su mirar se detuvo en un nombre. Las líneas se curvaban y escribían con letra refinada "Sasuke Uchiha" y Naruto se contuvo se soltar una carcajada. Examinó con detenimiento la hoja y checó que todos los datos estuvieran bien, después de todo, nadie mejor que él para ése trabajo, si sabía con detalle cada momento de la vida y sentimientos de Uchiha, y en realidad, era el único que los conocía verdaderamente.

Mantuvo su vista fija en la fotografía de un Sasuke con expresión de pocos amigos y Naruto siguió recordando cómo la historia continuaba.

Hacía dos años y medio aproximadamente, habían conocido a una persona que daría vuelta totalmente el corazón de Uchiha. Naruto dibujó en el semblante un mohín de disgusto ante tales recuerdos y cerró los ojos suavemente. Sasuke no era el mismo desde entonces…

Un golpe en su brazo le despertó de sus pensamientos y volteó para toparse con Sakura, que le miraba expectante.

—Mira, este chico, le han transferido desde la escuela Sunōfurēko, ¿cierto? —apuntó la foto de un joven bastante desaliñado y con cara de buscapleitos.

—¿Eh? Sí —su voz sonó débil—. Sí.

Sakura contempló a Naruto por unos segundos mientras éste desviaba la miraba y hacía de cuenta que revolvía papeles. Y se percató enseguida de que algo no andaba bien con él.

—Naruto, ¿te encuentras bien?

Llevó la vista hasta Sakura y la miró fijamente por unos segundos, sorprendido. Dibujó en el rostro lo que parecía ser una melancólica sonrisa y volvió los ojos a la fotografía de Uchiha sobre los informes.

—Sí… Sólo estaba recordando.

Sakura siguió el camino que había dejado aquella mirada turquesa y comprendió de inmediato de qué estaba hablando el chico. Se revolvió un tanto incómoda en su asiento y suspiró apenada. Sabía que Naruto se había puesto de aquella forma debido a lo que había sucedido con Sasuke años atrás, no había sido algo realmente grave, sólo cosas de la vida, pero la forma de pensar del chico había cambiado desde entonces.

Imitó la sonrisa que mantenía Uzumaki y cerró los ojos.

—¡No deberías estar recordando! Hay mucho papeleo que hacer —exclamó sorprendiendo a Naruto, quien abrió los ojos de par en par. Sakura sonrió amigablemente, de una manera reconfortante y cálida, y Naruto no pudo evitar sonrojarse—. No debes ponerte mal por ello, Sasuke ya lo ha superado.

Naruto esbozó una débil sonrisa, más aliviado y pronunció un animado "Sí".

Ni bien la chica volvió a acomodar al montón de hojas regadas en el escritorio, frunció ligeramente el ceño.

Y es que Sakura no sabía.


A pesar de que ya llevaba tiempo en la escuela, los pasillos continuaban pareciéndole infinitos y totalmente confusos. Pensaba que más que una escuela eso debería ser un laberinto. Para su suerte, aquella vez que se había visto obligado a acompañar a la chica inglesa a recorrer el edificio, habían ido también al tercer piso, lugar donde se encontraban las salas de los clubes.

No terminaba de entender cómo es que había acabado en ésa situación. Oh, sí, ésa loca le había chantajeado y amenazado con contar en voz alta el vergonzoso recorrido de meses atrás. Y Sasuke no podía permitir que aquello se supiese por dos simples razones. Uno: no quería que le gente pensase mal de aquella relación, más aún si se trataba de una maniática como Ino. Y dos: ya tenía suficiente con todo el escándalo que hacían las chicas al verle y los insultos que se ganaba por parte de los muchachos envidiosos (no es como que le importase mucho aquello, de todas formas), y no quería más problemas por haberse "ganado" a la chica nueva y "buena" —Sasuke no podía dejar de verla como un demonio rubio— a tan poco de su llegada.

Entonces, volvía a lo mismo, ¿cómo es que se había dejado vencer de esa forma? ¿Cómo es que no había podido defenderse apropiadamente ante sus amenazas? Porque lanzarle una servilleta no era demasiado genial, que digamos. Justo en ése momento, caminando junto a ella mientras escuchaba su parloteo constante acompañado de chistes malos, comentarios un tanto egocéntricos y risas descontroladas, se veía expuesto a las mismas sospechas de las que justamente quería alejarse. Se controló de detenerse y golpearse la cabeza contra la ventana por su ineptitud —aunque después de haber visto cómo la rubia se golpeaba contra el escritorio pensó que mejor sería no imitarla, a ver si se terminaba igual de loca que ella. Entonces desvió su vista hacia ella, para ello tuvo que mirar hacia abajo, porque seguía creyendo que junto a él ella se veía más bajita. Y pensó, mientras la veía reírse y disfrutar de su compañía que no era tan malo estar junto a ella.

A fin de cuentas eran amigos, ¿cierto?

—Oye, Sasuke, ¿estás escuchándome? —preguntó de repente golpeándole ligeramente la costilla con el hombro.

Él abrió los ojos negros de par en par y su expresión se llenó de incredulidad. ¿Realmente le había dicho de ésa forma? ¿O sus oídos le habían traicionado de una manera muy cruel?

Entrecerró los ojos, escrutándola con la mirada y guardó las manos en los bolsillos.

—¿"Sasuke"?

Ino dibujó una sonrisa de oreja a oreja y un tanto apenada, entrelazó las manos detrás de la espalda, dio un par de saltos y volteó para ver al chico.

Sasuke se dio cuenta que ella era totalmente bipolar. Bien podía estar toda enérgica y egocéntrica, o alegre y dulce.

Un momento, ¿dulce?

—Bueno, puedes decirme "Ino" si quieres, después de todo somos buenos amigos.

¿Ino? ¿Sasuke?

La situación se le había escapado de las manos.

—¡Ya sé! ¡Te diré Sasu-kitty! ¡Oh, oh, Sasu-miau! ¡Kitty-suke! Aunque eso suena muy uke… —se rascó el mentón pensativamente. Sasuke se horrorizó—. ¿Kitty-seme, entonces?

—¡Nada de "uke" o "seme"! ¡Sólo dime Sasuke! ¡Sasuke! Simple, sin nada raro —exclamó alarmado antes de que la chica pudiera continuar hablando.

Ella sonrió victoriosa y a Sasuke le pareció ver un atisbo de maldad en su mirada.

—Como tú digas.

Continuaron caminando y pronto llegaron a las escaleras que llevaban al tercer piso. Sasuke un tanto frustrado ya que había entendido las intenciones de la chica e Ino tarareando una canción sobre un choque eléctrico y algo que Uchiha no terminó de entender.

Vaya par.

Las puertas comenzaron a aparecer de ambos lados del pasillo. Éstas eran de madera oscura, y como las demás de la escuela tenía una ventanita en la parte superior, la diferencia era que en cada puerta había un cartelito con el nombre del club que fuera, unos hechos con mayor esfuerzo y otros más sencillos.
Se detenían de vez en cuando para husmear el interior de los salones a través de la ventanita, y charlaban y opinaban de las actividades que veían. Sasuke se veía poco interesado en encontrar club, e Ino supuso que se debía a que ya tenía uno en mente. Entonces se dedicaba a ayudarle —sin darse cuenta— a buscar uno para ella. Hacía comentarios sobre dónde estaría bien, claro, burlándose de ella en todas las ocasiones, e Ino a veces le respondía y otras simplemente terminaba insultándolo.

Entonces llegaron al final del pasillo y Yamanaka se sentía realmente frustrada, porque a pesar de que había visto varios clubes geniales ninguno le había convencido por completo. La última puerta se hizo visible y Sasuke e Ino se acercaron a ella.

Un cartel amarillo que estaba manchado con pintura de otros colores, con el texto "Club de Arte" escrito desprolijamente, estaba pegado —torcido— sobre el vidrio de la ventanita.

Ino tragó saliva y miró a Sasuke indicándole que abriera la puerta, éste acercó la mano al pomo y a Yamanaka los segundos le resultaron larguísimos.

—¡Ey!

La puerta se abrió de repente golpeando la frente de Sasuke con brusquedad. Ino dio un salto y se alejó de la entrada, medio escondiéndose detrás del chico mientras éste se sobaba la frente y maldecía.

—¿Lo ves? ¡Te dije que había alguien afuera! —la persona que había abierto la puerta sonrió de oreja a oreja y volteó hacia el interior de la sala para ver a la persona con la que hablaba.

Ino salió de detrás de Sasuke y contempló un tanto asombrada el escenario. Un chico rubio, con el cabello largo, ojos azules, y una sonrisa realmente agradable mantenía la mano sobre el pomo y esperaba en el marco de la puerta a que su compañero llegase a verlos. En el interior del lugar Ino pudo divisar un completo desastre; una mesa amplia donde habían de ésas máquinas para hacer jarrones con arcilla —que a ella se le antojaban bastante curiosas— y varios muñecos hechos con lo que parecía ser porcelana en frío o algo así, vio también un escritorio rodeado de retazos de madera de todos los tamaños, muchas herramientas y marionetas medio-hechas colgadas en las paredes, habían manchas regadas (algunas parecían resultado de una explosión) por la habitación y un montón de cosas más.

El otro muchacho se acercó a donde se encontraba el rubio y examinó a Ino y a Sasuke. Su cabello era rojo y sus ojos color miel, en ése momento Ino juró jamás haber visto una mirada tan serena como aquella. Su rostro era fino y su piel parecía porcelana. Era como un muñeco.

Sasuke, aún gruñendo, levantó la vista con una expresión de enfado y frustración.

—Oh, vaya, tenías razón, Deidara.

—¡Te lo dije Sasori, uhn!

Ino apenas pudo murmurar un tembloroso "Umm" ante tal extraña situación y Sasuke apartó la mano de su frente para poder ver mejor, y un tic apareció en su ojo derecho.

—¿Y bien? Vienen unirse al Club de Arte, ¿cierto? —Yamanaka se apuntó a sí misma todavía sorprendida y un tanto sonrojada—. ¿Tu? ¡Vamos, pasa, te divertirás mucho aquí! ¡Te encantará este club, uhn! —ambos chicos arrastraron a Ino al interior del salón y cerraron la puerta tras de sí de inmediato, dejando a un Sasuke adolorido y bastante confundido.

¿Esos chicos habían secuestrado a Ino?

Guardó las manos en los bolsillos, dio media vuelta y se alejó de aquél extraño lugar lo más rápido que sus pies le permitieron. Pensó por un segundo en volver, exigir saber qué demonios había sucedido, además de una disculpa, claro, y sacar a Yamanaka de allí, pero ése pensamiento se esfumó de su cabeza de inmediato. Y es que él conocía a ésos tipos…

Y estaban dementes.

Definitivamente Ino estaría bien en un lugar como aquél.


Continuará…

Cantidad de palabras: 5172.


¡Ha pasado tiempo! ¡Qué alegría volver a verlos! Les eché de menos :')

Ok, no. Perdón por haber tardado (esto ya se está volviendo repetitivo), pero mi inspiración se fue a mitad del capítulo. Y dije "Inspi, vuelve, por favor~!", pero Inspi no quiso regresar :c Entonces Migo Misma me dijo que debía traerla por la fuerza. Y fue como "Perdón Inspi, pero es algo que debo hacer" y me puse a escribir y al final Inspi volvió sola :D

Este capítulo no ha salido tan largo como me hubiera gustado, pero sucedieron muchas cosas y sinceramente me gustó. Espero de corazón que a ustedes también. Recuerden que esto es un fanfic shōjo y UA, so, el OoC creo que es justificable (?)

Como saben, las cosas han comenzado a desarrollarse, y he aprovechado este chap para mostrarles un poquitito del pasado de Sasuke. ¿Están intrigados? :3 ¡Bien! Porque tardarán bastaaaaante en enterarse qué carajos pasó con Sasu-kitty. Capítulos atrás, en el de Hanami creo, mencioné algo sobre el pasado de Ino, ¿se habían dado cuenta? También mostré mucho del de Naruto. Drama, drama everywhere (?) Deidara y Sasori se han sumado a la historia, ¿qué podría pasar con ellos y su Club?

Ahora un sumario :w

Reitō-gyo: pescado congelado.

Sunōfurēko: copo de nieve.

El Seme y Uke es cosa del Yaoi. El seme es el dominante digamos, y el uke el que no (?) podrían tomarlo como… Seme: hombre, uke: mujer, en una relación "yaoística".

El nombre completo del club que había fundado Kakashi es "Club de Análisis y Opinión del Icha Icha Paradise". Ya saben, ése librito escrito por Jiraiya. Por eso Naruto hace callar a su sensei x`DD

La "canción sobre un choque eléctrico…" es Electric Shock de f(x), o sea, K-pop, por eso Sasuke no lo termina de entender, porque está en coreano :B

¡Muchas gracias a aquellos que han leído! ¡A los que han comentado! ¡A los que han agregado a favoritos! ¡A los que han agregado a alertas! ¡A los que no han hecho nada y sólo han leído! ¡A todos! ¡Gracias! Sin ustedes no habría podido llegar jamás al capítulo once, ustedes me dieron ánimos y fuerzas para continuar escribiendo. ¡Por ello este capítulo va dedicado a todos ustedes! Espero que lo disfruten y que no me abandonen c: No dejaré colgada esta historia, así pasen meses y meses, siempre voy a actualizar.

So, ¡nos vemos en el capítulo doce! Los quiero con todo mi corazoncito de algodón :D

Bacione~