Capítulo 7: Dark Swan
Luciana estaba en lo cierto. Ese día fue especialmente extenso. Contra las expectativas despectivas de muchos críticos, auspiciantes y corredores, Emma dió unos resultados extremos en materia temporal, aunque su mayor destreza fueron las maniobras independientes. Si bien fue veloz, demostró ser toda una artesana del asfalto. Sabía pasar automóviles a la perfección y hasta colocar al auto en 70° para pasos estrechos, algo que no había sido visto antes en la categoría NASCAR. Su secreto era un tipo de frenado curvilíneo que había aprendido a hacer de chica con la patineta y que, tras los años, había aprendido a aplicar en las ruedas del automóvil. Se había dispuesto a darlo todo. Obtener ese título realmente sería un sueño hecho realidad, pero ya el hecho de competir y poder mostrarse ante el mundo le daba una entidad que nunca le había dado nadie, ni quiera aquellos padres a los que jamás pudo conocer.
Las propuestas llovieron. No sólo deseaban mantener al chevrolet sino mejorarlo, así como también mejorar su imagen. Estaba más que claro que no pensaba prestarse para eso, sin embargo notó una extraña expresión de desilusión en la cara de las mecánicas cuando rechazó que ella y su equipo formaran parte de un spot publicitario del nuevo lanzamiento motorizado de Barbie Girl.
No había habido muchos medios de difusión esa mañana en la prueba pero un video casero de un aficionado sorprendido que se había presentado en nombre de una reconocida marca de silenciadores se viralizó por las redes. En éste se la veía a la nueva corredora estrella dando dos giros de 360° sobre su eje mientras completaba la curva inicial. Algo hasta cirquense, alejado completamente de toda rutina corredora profesional. Esta filmación consiguió que, por la tarde, cámaras de todos los canales de deportes del país y algunos de origen británico ahogaran a la rubia, suplicándole nuevas hazañas y notas exclusivas para cada medio. Ella no los hizo desear demasiado, Tras un desvió de la pista, realizó un salto en altura propia de un rally que dejó sin aliento a más de un centenar de espectadores.
Sin embargo, estaba claro que había algo que era incapaz de hacer: una agenda.
Era despelotada hasta para comer, ni hablar de coordinar entrevistas. Parking TV y Nascar Trackside tenían al mismo reportero. Le resultaba imposible entender por qué tenía que darle dos notas distintas. Definitivamente necesitaba una representante.
Cual buitre que secunda a serpiente moribunda, Rose llegó al autódromo a la media hora de ver en facebook el primer video, pero esperó hasta a ver a Emma completamente mareada y a Diana a los gritos y moviendo los dos brazos cual banderines de largada implorando que se alejaran aunque sea media hora para acercarse a hablarle. Sin embargo, ni eso hizo falta. Al verla Swan comprendió que la necesitaba y que, al momento, no tenía una mejor opción. Permitió que le "saque las papas del horno" y organice su día. También su semana. Todos los días hasta el viernes de la semana siguiente tenía que dar una nota, y ya el sábado viajaba hacia Barbados para instalarse de forma definitiva antes de la competencia. Eso ocasionó que mañana y tarde Emma estuviera rodeada de reporteros. Por su parte, Hood también estuvo secundado por un séquito de cronistas, en su mayoría más conservadores, del automovilismo tradicional.
Gina y la corredora no tuvieron oportunidad de volver a entablar una charla, sin embargo en más de una oportunidad cruzaron miradas cómplices en las afueras del autódromo o en los salones de conferencias del mismo. La rubia no perdía oportunidad de guiñarle el ojo o hacerle algún gesto chistoso cada vez que se veían agobiadas de paparazzis por motivos distintos, como morderse los labios o revolear los ojos. Quizás también decir en forma muda "qué densos", logrando robar una sonrisa a la morena de momentos.
Está en claro que Tink no tomó en cuenta que Emma necesitaba pasar tiempo con sus mecánicas de vez en cuándo, por lo que no les hizo un lugar en su agenda esa semana. Sin embargo urgía hablar con ella. Luli no podía viajar. El tratamiento, tanto como la operación, se debían llevar a cabo en Nueva York y alejarse podía ser no solamente contraproducente para su tratamiento, sino también, riesgoso. Sin embargo, la nueva estrella le dijo a sus amigas que el jueves a la noche cenarían juntas. Esa sería la oportunidad perfecta -y única- que tendrían ambas para conversar acerca del tema.
Por otra parte, la tarde misma del jueves, Emma y Regina se encontraron en los estudios de Fox Sports. Una había acompañado a su marido, con el cual no pasaba la noche hacía ya casi una semana, -desde el altercado, él dormía en el cuarto de abajo alegando un problema en los resortes del colchón de su lado de la cama, por pedido explícito de Regina- a dar una entrevista y se estaba por retirar, mientras que la otra llegaba para participar de un ciclo de entretenimientos deportivo en el cual invitaban a las principales celebridades del deporte a jugar y contar anécdotas de su vida. El encuentro tuvo lugar en uno de los ascensores del estudio y fue su primer encuentro a solas desde la noche del autódromo.
Regina: -Espera que se abra la puerta del ascensor y luego entra, distraída-
Emma: Buenas tardes, primera dama del NASCAR, No molesta que haya tildado planta baja sin preguntar, pero por si no lo notó en el indicador de afuera, este ascensor se encuentra "subiendo".
Regina: -Nota quién es su acompañante.- Oh, Emma, -Mira el tablero del elevador.- Sí, disculpa. En fin, no me molestará subir unos pisos si así consigo luego abandonar rápido este lugar.
Emma; Y a mí no me molestará bajarlos si puedo cambiar unas palabras contigo, así que daremos un pequeño paseo juntas por los pisos del estudio-sonríe-. ¿Cómo has
estado?
Regina: Y… como siempre -suspira-.
Emma: ¿Las cosas con Hood siguen mal?
Regina: ¡Shhh! -Busca si hay cámaras en el lugar. Ve una y la señala.-
Emma: Oh, perdón. No creo que graben con sonido de todos modos.
Regina: -Baja la voz- Aquí todo se graba con todo, por seguridad.
Emma: Lo lamento.
Regina: No hay problema. -Se abre la puerta, pero Emma pulsa para que se cierren.- ¿No bajas?
Emma: Dije que daría un paseo contigo. Es temprano aún.
Regina: Bien. ¿Sabes? Te vi en la TV. Estabas en lo cierto cuando me dijiste que no había visto nada.
Emma: -Sonríe y deja caer parte de su cabellera sobre su nariz- Ja, gracias. Sí, quise divertirme. No me arrepiento pero me siento un poco presionada, saltar a la fama puede ser interesante, pero a veces resulta un dolor de ovarios.
Regina: Sé de lo que hablas. Por lo menos en tu caso fue por mérito propio. Yo tengo que lidiar con paparazzis ajenos. -Toma aire- Aunque creo que si fuera por un asunto mío no me molestaría tanto. No lo sé.
Emma: Estoy segura que pronto podrás averiguarlo.
Regina: ¿De qué hablas?
Emma: Pronto podrás averiguarlo. -Mira el visor, y nota que sólo queda un piso juntas. saca una pequeña tarjeta de su cartera.- Me invitaron al evento que se realiza mañana por la noche para corredores en el salón principal del Author Palace, frente al autódromo. Yo iré y sé que me aburriré muchísimo, pero también sé que tu marido y quizás, estén invitados. Si vas y lo deseas, puedes enviarme un whats app. Llevaré el auto, quizás luego del coctel podamos safarnos un rato y cruzar a divertirnos un poco.
Regina: Emma, yo…
Emma: -Toma la mano izquierda de la mujer y le deja su tarjeta- Este es mi número. Tink me confeccionó tarjetas personales y es la primera vez en la semana que me resulta útil tener una. Piénsalo. Luego hablamos. -Se abre la puerta- Bajas… -Toma de nuevo el piso 7, donde ella debía haber bajado.-
Regina: -Cierra el puño y baja del ascensor. Luego lo abre y observa la tarjeta- No paras, Miss Swan.
Por la noche, las mecánicas y Emma se juntaron a cenar. Rara fue la reacción cuando la dupla se negó a tomar alcohol. Diana argumentó que al otro día en el coctel podría embriagarse tranquila y con champagne de calidad, pero Emma respondió ávidamente que no pensaba tomar allí porque no le gustaba alcoholizarse con cogotudos, aunque el verdadero motivo fuera que esperaba que Regina aceptara su invitación para ir a las pistas juntas.
Emma: Pues bien, ahora en serio, me van a dar una buena razón para dejarme tomando una Corona a mí sola en mi despedida de EE. UU.
Luciana: Bueno, para empezar, Diani lo hace para acompañarme a mí.
Emma: ¿Y tú qué? El tequila es a tí como la sangre al vampiro, un elixir vital.
Diana: Bueno, ¡Ya! para, Swan.
Emma: Oye, ¿Qué le pasa a ambas? Están rarísimas.
Luciana: -Detiene a Di- Calma, tú.- Hace que se siente, y mira a Emma- Te explico, mira, tiene que ver conmigo. Con mi salud, en realidad.
Emma: ¿Qué ocurre? No me asusten. -Toma un poco de cerveza.-
Luciana: Veras, no te lo dije antes porque no tuve oportunidad y de verdad no deseaba fallarte en este momento tan importante, pero no voy a poder viajar a Barbados.
Emma: -Escupe el líquido- ¡¿Qué?! Debes estar bromeando.
Diana: No, no lo está. Siéntate no seas idiota, que es importante.
Emma: ¿Ustedes también me fallan y te crees con derecho a darme órdenes?
Diana: Me creo con los derechos a exigirte que nos escuches, ¡nuestra amistad de años me lo permite! -La empuja, haciéndola caer sobre un sillón-
Emma: ¡Estás enferma!
Luciana: ¡Se calman las dos!
Emma: No me calmo nada y tu mujer es una estúpida enferma.
Luciana: No lo es, ¡Y la enferma soy yo! -Quiebra en llanto.-
Emma: -Se para a responder, pero nota que Lu llora- ¿Que…?
Diana; -Abraza a Luli- Tranqui amor, La fama la tiene idiota.
Emma: ¿Qué está pasando?
Diana: Es lo que tratábamos de decirte.
Luciana: -Se limpia los mocos con un pañuelo y luego mira a Swan- Ocurre que me tendré que operar de un pulmón próximamente. Es por ablación, no será muy riesgoso pero por eso no puedo seguir exponiéndome a ningún tipo de tóxico en el aire. Eso incluye tanto el monóxido de carbono que expiden los caños de escape como todos los artefactos que combustionan, desde el GNC hasta las naftas con mayores octanos. Lo cual implica, entonces, que deberé dejar el oficio.
Diana: -Toma la palabra, dejando que Lu se siente.- Pero ella no quería dejarte en banda, por eso trató de seguir a pie del cañón lo más que le fue posible. Sin embargo, es muy riesgoso que viaje Emma, debes último tiempo estuvo tosiendo demasiado, y en las últimas oportunidades lo hizo con sangre -Lu vuelve a llorar, y se tira para atrás tapando su cara contra el sillón.- Debe operarse pronto, pero no tenemos aún el dinero.
Emma: -Deja la cerveza a un lado y se sienta junto a Lu, abrazándola por detrás- Discúlpame, soy una idiota. -Le da un beso en la cabeza.- Estoy aquí amiga, perdón.
Diana: -Continúa.- Y es por eso que yo no me bajo. Me gustaría quedarme a cuidarla, pero sé que tú también me necesitas y además necesitamos de mi sueldo y…
Emma: -Interrumpe- Y el premio de la ROC. -Suspira.- Es así, ¿verdad?
Diana: - Baja la cabeza.- Si la operación sale bien, no todo. Pero sí una parte.
Emma: -Sopla, y se para.- Cuenten con eso. Me aterra pensar que no voy a ganar, pero daré lo mejor de mí. Por lo pronto llamaré a Tinkerbell, quizás ella consiga auspiciantes que hagan aportes en efectivo y eso ayude a paliar los gastos del tratamiento también.
Luciana: -Deja su cara al descubierto.- No son tantos, en realidad. Con mi sueldo y el de Lu nos alcanza, tenemos algunos ahorros, también.
Diana: Eso… si dejas a Luli tomarse este tiempo como una licencia con goce de sueldo…
Emma: ¡Dios! Claro, me ofendes. Sí, eso ni se habla. Lo que sí, necesito conseguir un mecánico con urgencia. Por más que tenga varios en el equipo, no puedo cargarte a ti sola con la mantención de los dos autos. Es más… si quieres, puedes quedarte aquí tú también Di…
Luciana: ¡No! -Mira a Diana- Esto ya lo habamos. Diana no puede dejarte en banda y menos ahora. La única forma de soñar siquiera con el premio mayor es que una de nosotras se haga cargo personalmente de ello. Es un trabajo en equipo. Es más, yo quizás no esté allí físicamente, pero trabajaré con la confección de los planos para la reforma del motor.
Emma: ¿Qué? ¿Reforma?
Diana: Estuvimos hablando con varios de tus auspiciantes y con los representantes de la marca mientras tú estuviste de gran gira por los canales de televisión y Chevrolet está dispuesto a invertir una gran suma para hacerle unas reformas de combustión al motor y colocarle unos accesorios que le permitan tener mayor aerodinamicidad a las ruedas, tomando en vistas tus habilidades propias de un profesional del skate.
Emma: Entiendo. Temo no poder manejarlas.
Luciana: Oh, eso no será problema. Se manipulearán por medio electró decir, por la computadora interna del auto. En vez de tener cambios automáticos, tendrá aerodinamicidad automática.
Diana: Eso sí, serás tú quién controle cuándo, dónde y de qué modo se emplearán esas técnicas.
Emma: Wow. Me encanta, pero ¿por qué agregarle algo así al auto para una carrera tradicional como esta?
Luciana: Justamente para sacarle tradicionalidad. Quieren que sea una carrera distinta y, ganes o no, quieren también que seas la responsable de eso.
Emma: Entiendo. -Suspira.- Y así será.
Regina se quedó pensando un largo rato en la invitación que le había hecho la rubia, por lo que se mantuvo callada durante su regreso a la mansión y también en su casa. Ya con robin apenas cruzaban palabras, pero de vez en cuándo le gustaba poder charlar con alguien, Una vez recostada, sacó de su cartera la tarjeta que la rubia le había tendido y la sarandeó entre sus dedos por un largo rato. La olió y titubeó. Luego, decidió agregarla a sus contactos, aunque sabía los riesgos que corría al hacerlo. Si un día le usurpaban el celular podían descubrir más de lo que ella estaba dispuesta a divulgar de su círculo íntimo, por lo que a la mayoría de sus afectos, los cuales lamentablemente eran pocos, los tenía agendados con apodos. En un principio había pensado en agendarla como Patito feo, debido a su apellido artístico, pero luego se puso a pensar en el misterio que escondía su verdadero apellido y a la clase de maniobras que era capaz de realizar en el asfalto, sumado al camuflaje que representaba su agenda, y la guardó como Dark Swan. Por más que se correspondía en su apellido, esa joven podía parecer de todo menos oscura. Nadie lo iba a asociar.
Al hacerlo, inmediatamente ingresó en el whats app y se fijó su última conexión. Había sido por la tarde. O la corredora no era de muchas palabras, o se encontraba entretenida. Prefirió no escribirle, al fin y al cabo no se le ocurría nada para decir. Encontrarse se encontrarían de igual modo al día siguiente. Ella iba a ir al cóctel.
De todos modos, Gina aprovechó para observar la foto que Emma tenía de icon. En ella se la veía a la corredora con sus dos amigas. Diana y Lu agarrándose la cabeza y Swan subida al techo del VW, muy divertida. Esa noche Regina se quedó dormida con el móvil en su mano izquierda. Al día siguiente, cuando despertó su teléfono casi no tenía batería, por lo que se tildaba mucho incluso al desbloquear el teclado. En cuánto notó que se había dormido sin cargarlo lo enchufó pero, al tener sólo el 4% de batería, el rendimiento seguía siendo menor. Para peor, al desbloquearlo se encontró en la conversación -no- iniciada con la corredora. El teléfono se tildó. Maldito táctil. Comenzó a tocar toda la pantalla y los botones de costado para destrabarlo, pero no tuvo efecto. Unos minutos después lo logró, y grande fue su sorpresa cuando notó que se habían enviado 9 emoticones a la conversación. Diablos.
Emma despertó temprano esa mañana porque tenía que cerrar las últimas entrevistas con los medios locales antes de su viaje a Barbados. Sin embargo, no podía con la resaca de la noche anterior. Sus amigas ni habían probado el alcohol, por lo que se había tomado todo ella sola. Al ver el celular, sólo pudo ver un destello color verde en la pantalla con formitas, pero no llegó a detenerse en la foto de perfil de quién se los había enviado. Lo dejó pasar, aunque a la morena le aparecieron dos tildes azules que la incomodaron aún más que su propio error.
Por la tarde pasó al taller a despedirse de Lu. Mocos de por medio, se abrazaron y desearon lo mejor. Esa noche la pareja iba a pasar su última noche juntas hasta el regreso de Diana a Estados Unidos, por lo que Emma, fuera o no al cóctel, estaría sola esa sorna, aunque ella no descartaba la posibilidad de que el destino cambiara su suerte. Sin embargo, la morena no le escribió.
Llegó la noche y Emma fue con su Chevrolet hasta la puerta del lugar, pero no ingresó. Observó por la ventana y vió a la morena conversando con su marido y otro corredor, muy risueña. Decidió quedarse afuera ¿Qué sentido tendría entrar? Podía argumentar cansancio o incluso malestar y faltar sin que nadie la juzgara. No tenía ganas de cruzarse a Regina. Al fin y al cabo había rechazado su invitación. De todos modos, era su última noche en la ciudad y quería pasarla en las pistas. Dio marcha atrás y cruzó. Le esperaba una clara noche en el autódromo.
Por su parte, Gina llegó temprano esa noche al coctel. August y Robin también, cada uno por separado, aunque se reunieron una cuadra atrás, para disimular. Regi se llevaba realmente bien con August, uno de los pocos momentos que disfrutaba con su marido era cuando salían los tres. August era un charlatán, fabulador y divertido que sabía sacarle a la morena las más sinceras carcajadas. De todos modos, estuvo pendiente del portón de ingreso durante toda la recepción. Ni señales de Emma. Pensó en escribirle un whats app, pero luego del papelón de la mañana no lo creía conveniente. Si bien en su foto de perfil sólo tenía la insignia de Volkswagen, podría haberle dado una respuesta. Aunque sea un ¿Quién sos? o hacerle un chiste. Le había dado la tarjeta ese día, podía llegar a imaginar que le escribiría, ¿O no? Quizás se había arrepentido. Por eso también había faltado a la práctica. Tal vez había hablado con Tink y ella le había aconsejado por su imagen alejarse, o por ahí había conseguido una chica con la cual salir esa noche. Después de todo había sido clara: Le aburrían esos eventos.
Pasada la cena, la morocha ya se sentía incómoda. La distancia con Hood era evidente y August ya se había pasado de copas, por lo que andaba coqueteando con las mozas del lugar. Decidió salir a tomar un poco de aire. Sin tomar mayores precauciones, cruzó al autódromo y pidió pasar un rato a las tribunas. Nadie le dice que no a una mujer con un vestido negro Chanel con picos, escote circular y espalda descubierta. Al pasar, se dejó caer en una de las gradas, sin notar que Emma estaba corriendo en es asfalto, y se quedó dormida.
Swan estuvo toda la noche haciendo maniobras de reversa. Su humor no era el mejor. Una de sus mejores amigas debía operarse de un tumor y dependía de ella que se salvara, su otra mejor amiga se distanciaría un tiempo de su pareja por ayudarla y ni siquiera tenía un hombro afectuoso en donde llorar. Chocó, pero de frente. No fue un choque grave, apenas dió con un montículo de pasto que dañó el radiador al atravesar la parrilla paragolpes, pero no se hizo daño el capó. Cambiar el radiador no era complicado, ya lo había hecho ella antes y no era momento para molestar a sus amigas nuevamente con un berrinche de ella.
Dejó el auto en la pista y bajó para solicitar una grúa, cuando al pasar notó la silueta de una mujer tumbada en una grada y se acercó a observar, pensando que le había ocurrido algo. Grande fue su sorpresa al notar que se trataba de Mills. Como de costumbre, le resultó casi imposible despertarla, así que decidió alzarla y llevarla dentro del auto. Había comenzado a refrescar y aún no sabía a ciencia cierta qué la había llevado hasta allí. La acostó en los asientos y luego volvió a la central para pedir un remolque.
Un rato después Regina despertó. Al verse en el Chevrolet se sobresaltó. No conocía el auto de Emma por dentro, por lo que no imaginó dónde estaba hasta que vio una pequeña fotografía de la rubia y Henry en el llavero del auto. Evidentemente Swan la había llevado hasta allí y había dejado la llave puesta para que no se apagara la calefacción. Algo contracturada, se sonó el cuello y observó hacia afuera. Con temor tomó la llave en sus manos y, arrasada por la adrenalina de poder encender un auto de carreras por primera vez pero aterrada por no saber manejarlo, colocó nuevamente la llave e intentó prenderlo. Falló. Volvió a intentarlo, así unas cuantas veces hasta que una voz la asustó.
Emma: -Apoyando sus brazos en el vidrio de la ventana- Eso no va a arrancar.
Regina: -Asustada- ¡Emma! No yo… es que quise probar…
Emma: Si quisiste robarte mi auto de ese modo, estuviste perdiendo el tiempo -Abre la puerta del auto y Regina siente la brisa del viento que llega de afuera- Se averió el radiador del auto y su motor es computarizado. Se le rompe una pavada y ya no arranca.
Regina: No, bueno, es que nunca había arrancado un auto y…
Emma: Está bien, no hay problema. Vete a aquel -Haciendo señas al asiento del acompañante- Tengo que maniobrar las ruedas para que lo puedan subir a la grúa.
Regina. ¿Eh? ¿Grúa? -Mira hacia afuera y nota un pequeño camión con un remolque-.
Emma: Sí, lo que sea. Hay que llevarlo a su garita del autódromo y cambiárselo. Yo puedo hacerlo sola, pero si tienes ganas me puedes dar una mano.
Regina: No sé de mecánica.
Emma: Sé que algo sí, además no necesito que sepas, te diré qué hacer.
Regina: Ok. Sí, no hay problema -Emma gira las ruedas y se baja. Regina saca unos anteojos negros de su cartera, se los pone y hace lo mismo. Suben el auto, lo llevan hasta el sector de Chevrolet y luego las dejan solas.-
Emma: Bien, voy a necesitar un repuesto de líquido refrigerante que está en la despensa. Sólo se averió el contenedor líquido, pero es sencillo de cambiar, incluso sin afectar el total del radiador.
Las jóvenes estuvieron trabajando juntas algunas horas. Emma no sólo terminó cambiando todo el radiador "por las dudas" sino que aprovechó y sustituyó las llantas traseras, con las que había hecho demasiada fricción. En otra ocasión las hubiera dejado, pero tenía repuestos de sobra. "Lo bueno de tener nuevos auspiciantes" le comentó a su compañera en el transcurso de la noche. Al terminar, ambas dejaron la garita y se dirigieron a la salida del autódromo. Emma se sentía algo extrañada con la presencia de la morena allí, pero optó por no hacerle ninguna pregunta al respecto, por lo que fue Gina quien la inquirió.
Regina: ¿Sabes? Me intriga por qué no viniste al coctel hoy. Es decir, creí que te vería allí.
Emma: Oh, sí, bueno, ya sabes, me aburren esas cosas. No me escribiste. No tenía motivos para ír… Es decir, nada me motivaba a estar allí, saber que me sentiría un sapo de otro pozo no me parecía un plan espectacular.
Regina: Ah, sí, bueno, no lo hice porque luego del incidente con los emoticones noté que no me escribiste y quedé como una idiota entonces..
Emma: ¿Qué incidente?
Regina: Em, bueno, sin querer te mandé unas caritas esta mañana. No fue intencional, sólo que, ya sabes, estos teléfonos modernos vienen cada vez más inútiles.
Emma: Oh, ¿Fuiste tú? Ni pude ver ese mensaje matutino, estaba tan…. destruída… -Se ríe de costado, y luego cambia rápidamente de expresión- Un momento. ¡Me agendaste!
Regina: Si, bueno, claro, quiero decir, nos veremos seguido, tienes el auto de mi padre, no veo por qué no formarías parte de mi agenda. De todos modos, como te decía, no me respondiste y yo sabía o creía suponer que te vería en la fiesta por la noche.
Emma: Claro. Bello mal entendido. Bien, ya que estamos, a mí me gustaría saber…
Regina: -La interrumpe- ...qué hacía en la pista.
Emma: Sí,
Regina: Nada en especial, Swan. Simplemente allí me siento como en mi casa. -Se apoya contra una pared.- Me sentía incómoda en la fiesta.
Emma: No se te veía así en la recepción.
Regina: -Confundida- ¿Me viste? No habían llegado aún los fotógrafos.
Emma: Sí, bueno… sí. A decir verdad, me acerqué a la ventana. -Se ataja- No para espiar ni nada, simplemente está enfrente del autódromo y te vi por el vidrio riendo junto a tu marido y un muchacho más.
Regina: -Se sonríe.- Oh, August, Sí, es un viejo amigo de ambos. Es imposible no divertirse con él. ¡Es tan gracioso! Saca mis mejores carcajadas.
Emma: Dudo que supere la que te quité hace un rato cuando me salpiqué con refrigerante la cara y el pelo.
Regina: -Ríe- ¡Eras un Ávatar! Te va a costar sacar las manchas azules del traje.
Emma: -Ríe por lo bajo- Sí. Y hoy voy a ser un zombie.
Regina: Seremos dos.
Emma: ...De todos modos no soy yo quien saca las manchas del traje. Creo que apenas sé prender el lavarropas de casa.
Regina: ¿Tus amigas?
Emma: Tampoco, ellas lo llevan a lavar, no lo lavan. ¡Tampoco soy una explotadora!
Regina: Se nota que se adoran.
Emma: -Suspira- Sí… son prácticamente como las hermanas que no tuve. A veces nos matamos, pero nos queremos mucho. Jamás nos dejaríamos en banda.
Regina: -Toma aire- bueno, va siendo hora que regrese a mi casa.
Emma: Te llevo.
Regina: -Abre los ojos y arquea las cejas, sorprendida. No podía creer con qué desición la rubia se había tomado el atrevimiento de decidir que sería ella quien la escoltaría hasta su hogar.-
Emma: -Se da cuenta del los ojos.- Quiero decir, tengo el VW a unas cuadras. Sé lo que adoras viajar allí y no voy a dejar que tomes un taxi a esta hora, después de todo te quedaste para ayudarme. ¡Ah! Y, si quieres, puedes arrancarlo.
Regina: -Con un pequeño destello en los ojos.- Yo no sé si debiera…
Emma: No sé si debes, pero sé que quiero que lo hagas.
Regina: -Toma aliento- Bien, acepto. Sin embargo, antes me gustaría que fuéramos a un lugar.
Emma: ¿Juntas?
Regina: Sí. Es rápido, no te tomará mucho tiempo. Iría de día, pero no quiero ser vista, y no tomaría un taxi para ir por ese mismo motivo.
Emma: Necesitas ir de incógnita.
Regina: Algo así.
Emma: Genial, Me encantala aventura, y más si parece turbia, oscura.
Regina: Entonces hice bien en agendarte como lo hice.
Emma: -Se tienta- ¿Cómo me agendaste?
Regina: Como Dark Swan.
Chicas, antes que nada PERDÓN por tardar tanto en actualizar. Les comento para las que no saben que me estuve mudando y en el nuevo departamento no tenía internet. Terminé de mudarme el lunes y ayer me pusieron banda ancha. Sin embargo... ¡Estoy sin luz! Así que ahora tuve que subir la actualización desde el trabajo porque no lo podía dejar pasar más tiempo. De todos modos, a partir de ahora actualizaré seguido, apenas llegue a las 10 firmas (que dicho sea de paso, con el anterior tardé banda en llegar.) ¡Saludos!
