Autor: Okiro Benihime.

Clasificación: K+.

Género: Amistad, Romance, Drama, Humor.

Advertencias/Aclaraciones: Este es un fanfic AU (Alternative Universe – Universo alterno), y habrá OoC (Out of Character – Fuera de carácter). Así que desde ya voy avisando que muy a mi pesar alteraré un poco las personalidades de ciertos personajes para que encajen en la historia.

Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, pero esta historia es totalmente mía y la hago sin ánimos de lucro. Prohibido el plagio, piensa un poco y crea tus propias historias, es más divertido, créeme.


Yondaime-Mn: Ah, cómo lo voy a dejar! En serio, jamás he pensado ni una sola vez en abandonar el fic :') Me alegra mucho que te haya gustado el capítulo y más aún que consideres este, uno de los mejores fics que has leído~ Gracias! Hyori te manda un besote.

thais: En serio! Realmente no te gusta el SasuIno? xD Vaya, me alegra un montón saber que incluso sin gustarte la pareja estés leyendo el fic :33 Es genial, hoho. Ah! Bueno, voy a considerar lo de Gaara, seguro se me va a ocurrir algo ccx Gracias por leer! Hyori te manda un besote~

Diana: Creo que la relación de Sasuke e Ino va avanzando lenta pero segura, o al menos eso espero. Es la clase de vínculo que quiero crear entre ellos :'3 Me hace muy feliz saber que te ha gustado! aigoo, tengo una acosadora /baila de alegría (? ccx Aquí está el chap 13! Muchas gracias por leer. Hyori te manda un besototote~

Cornelia: Uff! realmente temía que me cortaran la cabeza o algo por haberme tardado tanto! Perdón, en serio, no lo hago a propósito u.u Muchas gracias por leer~ Hyori te manda un besote.


¡HEMOS LLEGADO A LOS 100 REVIEWS! :'DDD Ahh, estoy tan emocionada, en serio. Siento que voy a explotar (? ok,no. Pero realmente estoy muy agradecida con todos ustedes, en serio, todo lo que he logrado con este fic, llegar hasta acá, ha sido gracias a ustedes. Muchas gracias por leerme, lo aprecio un montón :') aigoooo, voy a llorar (? Ya, los dejo con el capi, en la n/a sigo compartiéndoles mi emoción (? un besote, y ojalá les guste :3


Capítulo trece: ¡Vacaciones de verano!


Ella simplemente comenzó a estirarle el cabello como si no hubiera un mañana.

Y a pesar de todo, en ningún momento dejaron de sonreír.

—Tengo mucho calor.

—No me pegues, no es mi culpa.

—Pero tengo caloooooor, préstame un poco el ventilador.

—¡No molestes! Ya fue tu turno, ahora me toca a mí.

Ino hizo un puchero y se cruzó de brazos.

El calor golpeaba las ventanas de la sala como exigiendo entrar. Ambos chicos se encontraban tirados en el suelo, con el pequeño ventilador en los rostros, y aún así, con el viento meciéndoles los cabellos y deslizándose entre sus pestañas, todavía sentían un tremendo calor producto del verano en su plenitud.

Ino se estiró en el suelo y quiso apegarse más a las baldosas, aprovechándo su frío. Miró de reojo a Sasuke, quien estaba echado con la cabeza apoyada en un almohadón, y con el pequeño ventilador junto al rostro, de manera tal que sólo le tirase viento fresco a él.

Inoichi había avisado a su hija que se pasaría la tarde entera en la floristería, así que Ino no tuvo más opción que quedarse sola en su casa. Como rápidamente el aburrimiento le ganó, decidió cruzarse a la casa de su vecino, através del balcón, claro.

Sasuke estaba acostado, durmiendo, e Ino vio aquella como una perfecta oportunidad para molestarle. Se puso de puntitas y se acercó sigilosamente al joven, caminando con cuidado, como si sus pies fuesen plumas, como si caminase sobre hielo y estuviese a punto de romperse. Acercó el rostro al de Sasuke y lo observó de cerca. Sus facciones totalmente relajadas, el cabello oscuro revuelto, la nariz pequeña y los labios color durazno entre abiertos, Ino se vio tentada durante un segundo. Se sacudió ante tal idea y volvió a su plan principal, se llenó los pulmones de aire, se acercó a la oreja del chico y vació su interior en un grito que despertó a Sasuke de un salto y con una expresión de horror en el rostro.

—Ya, ahora me toca a mí, Sasuke.

Luego de que él le hubiera dado su merecido sermón, ambos jóvenes bajaron a la sala de estar y se echaron, en un primer momento en los sillones, pero viendo que el cuero del sofá se les estaba pegando al cuerpo, decidieron tirarse al suelo.

Fue allí cuando Mikoto apareció en la sala y descubrió a su hijo y a Ino totalmente desparramados en el piso, casi derritiéndose. Les alcanzó un pequeño ventilador de mesa y se marchó a la casa de la Señora Momo —sí, la de aquél gatito gris—. Entonces Sasuke mencionó que su padre estaba trabajando y que su hermano mayor estaba donde un amigo, por lo que él también estaba solo. "Bueno, me quedaré a hacerte compañía esta tarde", dijo ella y sonrió, luego de ello Sasuke le arrojó un almohadón, alegando que ésas cosas no las decidía ella, más sin embargo, no la echó en ningún momento.

No estaba mal su compañía, después de todo, ella también estaba sola.

—De acuerdo, de acuerdo.

Sasuke simplemente le tendió el ventilador, casi con ganas de arrojárselo y volvió la vista al techo, pensando que si los siguientes días serían como ése, serían las vacaciones de verano más aburridas de la historia.

Sí, el receso veraniego había llegado y el sol había decidido calentar con más fuerza que nunca. Para la rubia habían quedado atrás los días de club, de más que nada tontear con Deidara y Sasori (la situación con ellos dos no podía estar mejor, pensaba Ino), pero estaba segura de que luego de las vacaciones su amistad crecería aún más, era como si los dos sempai hubiesen adoptado a Ino como hija o mascota, o así.
Ninguno de los dos jóvenes tenían ganas de hacer algo, y aún así, era como si sus cuerpos les exigieran movimiento alguno. Querían sentir ése aire frío que caracterizaba Hokkaido deslizándose por sus cuerpos, como si fuera agua cayendo, suave, refrescándo sus almas de afuera hacia adentro. En ése momento, con el aire impregnado de calor, con el cielo celeste totalmente despejado y con los árboles inmóviles, sin señal de alguna brisa, era que extrañaban el cruel invierno de Sapporo.

De repente se oyó el sonido de golpes en madera y Sasuke se percató de que estaban golpeando la puerta.

—¡Ahí voy! —gritó y se levantó con lentitud, como si su cuerpo estuviera hecho del material más pesado del mundo. Se arregló un poco el cabello y las ropas y se dirigió a abrir la puerta dejando a Ino sola en la sala, quien ni se inmutó.

Giró la manija y el calor le pegó de golpe en la cara y el sol incandiló sus ojos oscuros, como si la luz buscase adueñarse de ése negro en su mirar sin conseguirlo realmente, Sasuke llevó su mano sobre los ojos para hacer sombra y ver mejor.

—¡Hola!

Naruto y Hinata saludándo animadamente fueron lo primero que vio.

—¿Qué están haciendo aquí? —Sasuke frunció el entrecejo ligeramente.

Naruto sonrió de oreja a oreja traviesamente y espió dentro de la casa Uchiha, el pasillo se extendía hasta llegar hasta las escaleras y a través de las dos aperturas a los costados, la sala de estar y el comedor se veían vacíos.

—B-bueno... Como ya han empezado las vacaciones de verano, hemos... hemos decidido hacer un pequeño viaje —Hinata explicó y se encogió ligeramente en su lugar al sentir la oscura mirada de Sasuke sobre ella.

—El otro día, cuando fuimos a tomar helado, que tú dijiste que preferías quedarte en tu casa a dormir, a Kiba se le ocurrió ésa idea y fuimos viendo y al final encontramos una manera de realizar el viaje —Naruto se oía entusiasmado.

Sasuke tenía un mal presentimiento. Sentía algo dentro suyo que le susurraba, despacio que no todo sería tan maravilloso como sus dos amigos lo pintaban.

Estuvo a punto de hablar cuando de repente Ino apareció a su lado agitada y sosteniéndose el pecho para poder respirar mejor, parecía haber estado haciendo el mayor ejercicio o algo por el estilo, Sasuke la miró con duda, preguntándose qué estaba haciendo la chica.

—Y-Yamanaka... —musitó Hinata algo así como un saludo.

—¡Ni bien escuché...! ¡Ni bien escuché "viaje" me levanté de golpe y me vine a todo lo que pude! —respiraba exageradamente a lo cual Sasuke parecía decirle con la mirada "estás sólo a dos pasos", pero Ino le ingoró rotundamente.

Naruto dibujó una sonrisa de oreja a oreja y sus dientes blancos relucieron con cierta travesura.

A decir verdad, Naruto estaba ciertamente emocionado con la idea del viaje. No era la primera vez que él y su grupo de amigos realizaba un viaje como el que tenían planeado, lo habían hecho, años atrás, cuando ni siquiera conocían el nombre de Ino y cuando las cosas eran totalmente distintas —otros sentimientos, otras personas, otra manera de pensar— y Naruto se percató de cuánto habían cambiado las cosas desde ése entonces, y un sentimiento incómodo de nostalgia le invadió de golpe el corazón. Cuando ella se fue, las cosas cambiaron tan de pronto, tan rápidamente, que no hubo tiempo para gritar "¡Basta!" o "No lo hagas", todo simplemente tomó otra forma y como una ola incontrolable y que está dispuesta a arrasar con todo, se dejaron llevar. Después del incidente, y luego de que las cosas volvieran a acomodarse, él y el grupo de alguna manera comenzó a hacer como si nada hubiera sucedido. En parte con las intenciones de proteger a Sasuke (aunque él simplemente se había refugiado en sí mismo, en algo así como una coraza contra ése sentimiento, y no les había pedido ayuda alguna) y en parte como queriendo evitar la idea de que de hecho las cosas habían cambiado, con el deseo de que todo volviera a ser igual de pacífico y natural como lo era siempre. Después de que ella se fue, fabricaron con esfuerzo máscaras con sonrisas retorcidas para pretender que todo estaba bien, y con el tiempo, las cosas se fueron calmando y finalmente pudieron acostumbrarse, aunque siempre con ése recuerdo escondido en el corazón.

Y a pesar de que dolía saber que ella se había marchado, también sabían muy bien que el error, quizás en gran parte, había sido de ella.

Y de repente, Naruto se estremeció como si le hubieran echado un balde de agua fría desde la cabeza hasta la punta de los pies. ¡Cómo podía haber sido tan idiota! ¡Justamente estaba pensando en eso y no se le había ocurrido pensar que quizás... quizás a él le costaría volver a ése lugar.

—Nos quedaremos en la cabaña que pertenece a mi familia, ésa que está cerca del bosque y la laguna —Hinata explicó con voz suave. Se acomodó un mechón oscuro que escaba de su improvisada cola de caballo y sonrió ligeramente.

—¿Cabaña? —Ino se recuperó y sus ojos se iluminaron ante las palabras de la chica.

Al escuchar la palabra "cabaña", Sasuke abrió los ojos grandes y se sacudió en un escalofrío. ¿Acaso Hinata estaba hablando sobre ésa cabaña? ¿Acaso les estaba invitando a regresar a ése lugar? Sasuke desvió la mirada y la perdió en el vacío, todos los recuerdos de ésa noche volvieron a él y suspiró con cansancio. Por un momento había sentido ganas de destrozar algo, pero logró calmarse y comprender que no podía arruinar el viaje a sus amigos sólo por recuerdos.

Sasuke se dijo a sí mismo que no permitiría que su memoria le traicionara y que haría lo posible para evitar arruinarlo. Después de todo, habían pasado años, no había razón alguna para que aquello le afectase a tal punto todavía.

¿Verdad?

Ino jamás había realizado un viaje como aquél, así que las expecatitvas para tal experiencia era muchas. Tenía planeado divertirse pasara lo que pasara y hacer de aquél un viaje memorable. Yamanaka sonrió con alegría.

—¡Tengo que buscar mi cámara! —gritó de repente Ino, aplaudiéndo emocionada—. Dios, ¡todavía tengo cajas de la mudanza!

Naruto, Hinata y Sasuke se congelaron ante tales palabras y una expresión de "¿realmente...?" se dibujó en sus rostros. Un tic apareció en el ojo izquierdo de Uchiha.

—¿¡Todavía no has terminado de desempacar!? ¿Cuánto ha pasado? ¡Meses ya, Ino! —Sasuke regañó sorprendido.

Ino rió como haciéndose la desentendida.

—¡Me voy ya mismo a hacer la valija!

Naruto se apresuró a gritarle que partirían pasado mañana justo antes de que Ino desapareciera escaleras arriba.

—¿A dónde va...? —Hinata dudó en preguntar.

—Va a pasarse por el balcón —Sasuke se golpeó la frente con la palma de la mano, Hinata simplemente no comprendió de qué estaba hablando y Naruto ahogó una risita.

Un aire incómodo invadió el ambiente y Hinata se removió nerviosa, Naruto carraspeó cansinamente. Debía preguntarle a Sasuke, y Hinata rápidamente entendió las intenciones del rubio.

—Sasuke... Sabes, si no quieres ir, no vayas... Es decir, es ésa cabaña, em, ¿la recuerdas? Claro, como no lo vas a hacer —Naruto se rascó la nuca, incómodo. Lo único que debía hacer era hacer una simple pregunta y ya lo estaba arruinando—. Sólo si no quieres ir, tú no vayas, de veras.

Sasuke guardó las manos en los bolsillos y chasquó la lengua, centrando su mirada en Naruto.

—Si no quiero ir simplemente no iré, Naruto.

Hinata y Naruto se miraron por unos segundos, un tanto preocupados. Hinata bajó el rostro y musitó que debían ir donde Tenten a avisarle sobre el viaje, Naruto suspiró y esbozando una sonrisa torcida, saludó a Sasuke y se marchó junto con Hyuuga.

Sasuke cerró la puerta y el sonido del ventilador desde la sala fue lo único que se oyó mientras Sasuke se hundía en sus pensamientos.


Ino abrió la puerta de vidrio de su balcón e ingresó a la habitación lo más rápido que pudo. Casi y se lanzó a las cajas amontonadas en las esquinas de la pieza y comenzó a sacar y tirar todo su contenido, buscando su cámara digital.

Sin embargo, en lugar de encontrar una moderna cámara fotográfica violeta, en sus manos se colocó una bonita y cuidada cámara Polaroid, junto a ella se encontraban un montón, de hecho eran demasiadas, fotografías.

Ino las reconoció de inmediato y deslizó sus dedos sobre ellas con nostalgia. Una sonrisa melancólica se dibujó en su rostro y miles de recuerdos comenzaron a nadar en el océando de su mente. Divagó de momento en momento, rememorando sonrisas y días en los que sólo el sol brillaba. Recordó con una sonrisa cargada de nostalgia pintada entre sus labios cómo a pesar de los tiempos difíciles y de los vientos que soplaron fuerte, las personas que aparecían en todas ésas fotografías siempre estuvieron allí para ella. Aún cuando Ino creyó ver todo perdido y sintió que a cada segundo su alma se iba de su cuerpo, ellos siempre estuvieron allí para protegerla y hacerle poner los pies en la tierra, hacerle saber que no estaría sola.

Y de pronto Ino se sintió culpable. Desde que se había ido de Inglaterra, no había intercambiado más que un par de mails con sus amigos de allí. Aunque debía admitir que los últimos meses había estado de aquí para allá con sus nuevos amigos, no era excusa para olvidarse de ésa manera de las personas que estuvieron junto a ella prácticamente desde que su vida comenzó.

Tomó la foto que se encontraba primera en ése gran mazo de fotografías y recuerdos que no quería dejar atrás y lo observó por unos segundos, sonriendo tranquilamente.

En la imagen se podía divisar a tres chicas, además de la propia Ino, y tres muchachos vestidos con uniforme escolar, sentados en el césped de lo que se veía era un hermoso parque, sonriendo distraídamente y haciendo poses graciosas entre ellos. Ino rió mientras recordaba cómo le habían pedido a un señor que paseaba a un cachorro que les tomara la fotografía. Habían mandado a Ino a pedirle el favor, quien totalmente avergonzada no tuvo más opción que hacerlo, sus amigos la habían molestado con aquél señor durante una semana y ella simplemente terminó por reírse de lo absurdo de la situación.

Ino deslizó su pulgar distraídamente por la fotografía mientras su vista viajaba de aquellas imagenes hasta una repisa. Más específicamente, al cofre negro que se encontraba en aquella repisa. Como si de alguna manera esperara ser abierto, Ino frunció ligeramente al pensar en lo que había en el interior de aquél pequeño baúl.

Sacudió la cabeza un par de veces y volvió a mirar las fotografías, las observó una por una y escogió un par. Luego se levantó de la alfombra y se dirigió al tablero colgado en la pared, usado para colgar notas, papeles, o incluso fotos, que estaba totalmente vacío.

Se detuvo a contemplarlo por unos segundos. Cuando estaba en Inglaterra aquél tablero estaba completamente tapado de fotografías. Todas las que había encontrado en la caja, junto a su preciada Polaroid. Cada recuerdo, cada momento vivido junto a sus amigos en Inglaterra había estado capturado y pegado por alfileres de colores allí. Sonrió ligeramente, estaba decidida a crear nuevos recuerdos con las personas que había conocido en Japón, pero aún así, debía mantener en su corazón lo vivido en Londres.

Tomó un par de alfileres de una cajita y colgó las fotos que había escogido, todavía quedaba montón del tablero para llenar, pero le daba un aspecto menos vacío a la pared.


Cuando Ino preguntó a su padre si podía ir de viaje por una semana con sus amigos, a la montaña, realmente dudó de la bondad de Inoichi. Pero cuando él vio los enormes ojos suplicantes de su hija (y lo bien limpiada que estaba la casa), terminó por darle permiso.

Ino dio un último vistazo a la hora en su teléfono móvil. Doce en punto del mediodía.

Su padre se había ido a trabajar bien temprano, por lo que ya se había despedido de él. Ino había invitado a Sasuke a su casa para esperar allí a los chicos que pasarían a buscarlos con Kushina, la mamá de Naruto, en su mini-van. Ino dio un par de vueltas en su habitación para cercionarse de no estar olvidándose de nada. Sus ojos chocaron con la Polaroid violeta en su cama y sonrió entusiasmada, tomó la cámara y la guardó en el enorme maxi-bolso color azul que llevaría como bolso de mano.

De repente unos golpes la sobresaltaron ligeramente.

Ino volteó en la dirección de dónde provenía aquél sonido, la puerta de vidrio que llevaba a su balcón, y sus ojos desprendieron cierto brillo al ver a Sasuke allí parado con una valija y una mochila colgada en el hombro.

—Te tardaste, eh —Ino sonrió amigable mientras abría la puerta de cristal y dejaba entrar al chico a su habitación—. Espera un momento, voy a buscar algo abajo y vuelvo.

Sasuke se limitó a asentir y ver cómo la chica se marchaba del lugar dejándolo solo en el cuarto.

Ya había estado anteriormente en aquella habitación. Un par de veces, quizás dos o tres, que había ido a buscarla para salir por ahí con sus amigos. Ella le abría la puerta, ambos bajaban juntos, y se iban de la casa, juntos. Jamás se había quedado solo en la habitación. Y no es que le incomodase (quizás un poco el color violeta de las paredes y la cantidad de osos de peluche, y desastre de todo tipo, esparcido por las esquinas del cuarto) pero le causaba una inmensa curiosidad.

Más específicamente un pequeño cofre que reposaba totalmente solitario en una repisa.

Sasuke se aseguró de que Ino aún estuviera abajo, asomándo la cabeza por el marco de la puerta y mirándo hacia ambos lados del pasillo. Dejó su valija y su mochila en el suelo y se dirigió a urgar donde realmente no debía.

Con tan sólo estirar un poco el brazo, ya había dado con el cofre. Con mucho cuidado lo bajó y con la mano libre, lo abrió.

Sus ojos negros se abrieron de par en par al ver su interior.

Cartas y más cartas aguardaban ser leídas en el oscuro interior del pequeño cofre. Letras escritas con refinada y ondulada ortografía, "Para Ino Yamanaka" en todos lados, una y otra vez, cada sobre decía lo mismo. Sasuke no supo cómo reaccionar, qué hacer. ¿Por qué la chica tendría guardadas con tanto esmero todas ésas cartas?

Sasuke frunció el entrecejo totalmente extrañado y se sentó en el suelo cruzando las piernas como indio. Colocó el cofre a un lado y tomó una de las cartas. Se sorprendió al ver que no estaba sellada, y procedió a abrir el sobre.

"Vuelve".

Sasuke no supo qué decir, qué hacer.

"Por favor, vuelve, Ino".

Abrió otro sobre y se encontró con lo mismo.

"Vuelve a Inglaterra".

Otro más.

"Por favor, Ino. Regresa".

Sasuke comenzó a deseperarse.

"Perdón, cariño. Regresa a Inglaterra".

—¡Ey, Sasuke! ¿Los chicos venían a las doce y media, cierto? —el grito de Ino desde el piso de abajo lo hizo despertar a la realidad.

Rápidamente metió todas las cartas en sus respectivos sobres y las guardó de golpe y de forma desordenada en el cofre. Se paró como un rayo y dejó el pequeño baúl en la repisa, se arregló la ropa e hizo como que nada había sucedido.

—Eh, sí. Ya deben de estar por llegar —Sasuke exclamó lo suficientemente alto como para que la chica escuchara desde abajo.

No esperó respuesta alguna. Se quedó en silencio, meditando. ¿Quién pedía a Ino que vuelva a Inlgaterra? ¿Y por qué? Sasuke no sabía qué pensar. Mil ideas diferentes surcaban su cabeza en ésos momentos, una más descabellada que la otra. Quizás Ino había huído de Inglaterra dejándo una gran deuda y le perseguía una banda de mafiosos, o algo así. O tal vez ella era una delincuente y escapaba de la policía. O tal vez había escapado de casa en un medio de un berrinche e Inoichi en realidad no era su padre, sino un tío lejano, o un hombre que había secuestrado... (bueno, tal vez estaba exagerando un poco).

O quizás... Quizás Ino tenía un amante.

Un escalofrío recorrió la espalda de Sasuke y simplemente no pudo moverse. El aire pareció irse completamente de sus pulmones y una epxresión de desconcierto se dibujó en su rostro.

Se revolvió el cabello y suspiró, tratando de calmarse.

Y es que se había dado cuenta de que, en realidad, no sabía nada sobre Ino.

—Oye, aquí está. Encontré lo que buscaba —Ino apareció de pronto en el umbral de la habitación sosteniendo una bolsa llena de lo que parecían eran golosinas y dulces—. Son caramelos y eso para el viaje —Yamanaka sonrió divertida.

Sasuke clavó sus ojos negros, que lucían tan revueltos y llenos de dudas, en Ino y logró que ella se sobresaltara un poco.

—Sasuke, ¿sucede algo?

Uchiha frunció el entrecejo con desconfianza. De repente Ino le daba muy mala espina, y es que encontrar un cofre lleno de cartas de alguien pidiéndole a la que supuestamente es tu amiga que vuelva a su país natal, pues, no es algo realmente normal y que te de ganas de saltar a abrazarla.

De alguna manera sentía que le habían traicionado.

Otra vez.

Sin embargo, Sasuke se dijo a sí mismo que no era el momento de preguntarle algo a la chica.

—No, ¿a tí? —aún así, no pudo controlar el tono de frialdad en su voz.

Ino alzó una ceja, extrañada. Y sin sospechar absolutamente nada, entró a la habitación en busca de sus cosas.

—Nop —metió la bolsa de golosinas en su maxi-bolso y antes de que pudiera articular alguna palabra más, el sonido de bocinas inundó el lugar—. Mira, ya llegaron. Vamos —esbozó una amigable sonrisa.

Sasuke entrecerró los ojos y se limitó a seguir a la chica escaleras abajo.

Salieron de la casa e Ino cerró la puerta con llave, para luego guardarlas debajo de una maceta con flores amarillas junto a la entrada.

Desde el interior de la mini-van, Naruto se apresuró a abrir la puerta corrediza para dejar entrar a los chicos. Neji, Hinata, Kiba y Tenten estaban sentados en la parte trasera, junto con Naruto que parecía jugar el papel de portero, mientras que Sakura iba en el asiento del acompañante, junto a Kushina, que iba al volante. Sakura llamó con la mano a Ino y le indicó que se sentara con ella, mientras que Sasuke se acomodó como pudo entre los demás muchachos.

—A ver frentona, mueve tu traserote —Ino se hizo un espacio en el asiento y cerró la puerta del coche.

—¿F-Frentona? —el alma de Sakura pareció irse de su cuerpo e Ino comenzó a reír a carcajadas.

—¡Vamos, no peleen! —exclamó Naruto asomando su cabeza entre el asiento del conductor y del acompañante—. ¡Ambas tiene bonito trasero, de veras!

Ino y Sakura abrieron los ojos como plato y golpearon la cabeza del rubio lo más fuerte que pudieron.

—¡Más idiota no puedes ser, Naruto! —Kiba rió estrepitosamente.

—Dijo "Frentona", no "trasero", es más, ni siquiera sé en qué parte pudiste confundirte, Naruto —Neji se masajeó las sienes y se cruzó de brazos mientras Hinata reía un tanto avergonzada.

—Miren cómo empezamos, eh —Naruto refunfuñó, rápidamente se recompuso y exclamó con entusiasmo—. ¡Hagamos que éstas sean las mejores vacaciones!

Y aunque todos asintieron con emoción y rieron el resto del trayecto hasta la estación de trenes, Sasuke simplemente no pudo salir del mar de dudas que era su cabeza.

Y a medida que la mini-van avanzaba, y el volver a aquella cabaña se veía cada vez más cercano, cientos de recuerdos asaltaban su mente y le perturbaban aún más.

Quizás, realmente para Sasuke, aquél viaje no era una buena idea.


Continuará...

Cantidad de palabras: 3936.


N/A: ¡EY! HOLA :D (?

Bueno, esta vez no me he tardado tanto como verán. Y es que originalmente este capítulo iba a ser el triple de largo, pero dije "No, Hyori, que debe haber un capítulo introducción o todo va a quedar muy como -bum- -bum -bum-" y see, Migomisma tenía razón. Este capítulo me ha gustado escribir. Creo que es porque comienza a mostrarse cada vez más sobre el pasado de Ino y Sasuke.

Creo que después de este capítulo empezarán los verdaderos -¡BUM!- de la pareja, ya saben~

Ahora bien, hemos llegado a los 100 review. (Sí, So Young unnie, tienes premio, acepta esta caja de galletitas con chispitas de chocolate de mi parte :'D /a Hyori le hace falta dinero)

En fin, les daría las gracias a uno por uno, con súper nombramiento especial (? pero es que son muuuuchos y ya me tengo que ir a dormir D: Cuando lleguemos al capítulo veinte haré el agradecimiento como se debe! ~
Aún así, quiero darles las gracias otra vez a todos los que han leído, haya sido en silencio y sin comentar o dejando un lindo review. Aprecio mucho el apoyo y los llevo a todos en el corazón :') Ay que Hyori se pone sentimental, hoho ccx Gracias especiales a los que han comentado cada capítulo, en serio! aigooooo~, estoy contenta :33

Anyway, ahora el capítulo. ¿Qué le habrá pasado a Sasuke en la cabaña Hyuuga?
¿Quién fue quien lo traicionó?
¿Qué le sucedió a Ino en el pasado?
¿Quién le ha mandado ésas cartas y por qué quiere que vuelva a Inglaterra?

¡Esperen el próximo capítulo! Hyori promete hacer cada vez un mejor trabajo C:

Les mando un besote~ Bye bye!