Autor: Kim Hyo Ri (Okiro Benihime).
Clasificación: K+.
Género: Amistad, Romance, Drama, Humor.
Advertencias/Aclaraciones: Este es un fanfic AU (Alternative Universe – Universo alterno), y habrá OoC (Out of Character – Fuera de carácter). Así que desde ya voy avisando que muy a mi pesar alteraré un poco las personalidades de ciertos personajes para que encajen en la historia.
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, pero esta historia es totalmente mía y la hago sin ánimos de lucro. Prohibido el plagio, piensa un poco y crea tus propias historias, es más divertido, créeme.
Itzel romero: Hola! Muchas gracias por comentar, lamento haberme tardado tanto ;_; Gracias por leer! Un beso.
Kammy: Wow, en serio? El mejor fanfic del mundo? Ayyy, en serio, me halagas mucho. Creo que el mejor fanfic sería actualizado constantemente ;_; Que vergüenza. sgsdghda En fin, muchísimas gracias por leer Kammy! Un besote.
Diana: Creo que lo primero que uno pensaría, es que fue un novio. Pero, no(? Me alegra haber causado el efecto esperado :3 ñañaña. Muchas gracias por leer y por tu comentario! Un besote.
Capítulo quince: La sala oculta.
¡Parte I!
No estaba seguro de qué le daba más vergüenza, la situación en la que se encontraba, o los hechos que la habían desencadenado.
—Entonces, ¿les agarró la lluvia?
Una cabeza rubia, cubierta con una gruesa manta de polar, asintió decaídamente. Sasuke le miró de soslayo y frunció el entrecejo. Aquello, no era del todo verdad.
—Nos caímos al lago —suspiró.
Naruto abrió los ojos de par en par y una sonrisa se dibujó de oreja a oreja en su rostro, casi involuntariamente, Naruto simplemente no pudo evitar soltar un par de carcajadas.
—¿Al lago? —preguntó entre risas.
Sasuke le fulminó con la mirada como si sus ojos negros estuviesen llenos de la carga eléctrica más poderosa del universo, Naruto rió en respuesta e Ino alzó la cabeza de pronto, la manta cayó hacia atrás y dejó ver su despeinado cabello rubio. Se apresuró a cubrirse exageradamente, con clara vergüenza, Ino ahogó un gemido.
—¿Quieres gritarlo más, Naruto? —refunfuñó por lo bajo, pero Naruto alcanzó a oírle y le sonrió con clara burla. Uzumaki podía ser verdaderamente molesto cuando quería.
—Qué idiota —Sasuke, sin levantarse, le pateó la pantorrilla como pudo y Naruto se hincó fingiendo dolor. Sasuke intentaba con todas sus fuerzas matarle con la mirada.
—¿Y cómo se cayeron?
—Alguien se resbaló —Ino dijo y revoleó los ojos fingiendo indiferencia.
—¿Quién? ¿Sasuke?
—¡Ino! —Sasuke regañó a Ino y ella sólo se encogió de hombros.
—¿Ino fue?
—Y me tumbó, de paso —se cruzó de brazos infantilmente, Ino se hizo la desentendida y se cubrió las mejillas con la manta.
—Y ahora están enfermos, en verano.
Básicamente ésa era la situación, un poco resumida, claro. Luego del "accidente" del lago, y de que Naruto y los demás les encontraran, se dirigieron a la cabaña. Aunque, cabe aclarar, que antes de aquello, habían tenido un pequeño inconveniente con el "cómo" llegar a la casa. Resulta que Hinata se ubicaba todavía menos que Ino, y Neji, luego de haberse mojado un poco con la lluvia, tenía tremenda cara de culo, así que iba con los brazos cruzados y sin decir palabra alguna, detrás de todos. Sakura había entrado en un ataque de nerviosismo, el cabello se le había inflado y parecía Whitney Houston, pero versión japonesa y con el pelo rosa, obviamente. Hinata no dejaba de temblar porque comenzaba a asustarse, Kiba lo encontró tierno y la comparó con un Chihuahua, gran error suyo porque la chica entró en un estado de "shock" ante el extraño... cumplido de su novio. Tenten tampoco era de demasiada ayuda ya que, bueno, se había quedado en la cabaña. Al parecer cocinando, ésa era la única cosa que encontraron buena en ésa situación, saber que al regresar tendrían la cena ya preparada. Fue básicamente por esto, cuando Naruto recordó las palabras textuales de la chica, "Voy a hacer ramen", que mágicamente recordó todo y pudieron volver a la cabaña correctamente.
Ino, quien había comenzado con un humor divertido, a cada paso que daban, la histeria de Sakura se le iba pegando. Sasuke se encontraba más o menos en la misma situación. Y junto con el mal humor, progresivamente llegaron los estornudos y mocos.
Más o menos fue así como terminaron enfermos, en la sala de descanzo más cálida de la cabaña Hyuuga, sentados al pie del sofá de terciopelo verde, sobre la suave alfombra y con la chimenea encendida a más no poder frente a ellos. También estaba Naruto allí, básicamente para pedir algunas explicaciones, supuestamente para cuidarles, pero lo cierto era que Naruto no tenía intenciones de aquello.
—Pensábamos ir a nadar al lago o algo así... —Naruto echó un rápido vistazo a la pésima condición de sus amigos—. Pero de todas formas el clima aún no ha mejorado del todo... Así que no tenemos otra opción más que quedarnos en la cabaña...
Ino hizo una mueca de disgusto, lo último que quería era quedarse en la cabaña. Aquellas eran vacaciones de verano, se suponía que debían pasarla en trajes de baño, lanzándose desde cuerdas atadas de la rama más alta del árbol hacia la laguna, se suponía que debían pasarse noches enteros despiertos, con la luna como única acompañante y el fuego de una chimenea brillando frente a sus ojos. ¿Qué de divertido tenía estar enfermo y en reposo? ¡Nada! Era injusto, totalmente injusto. Ino miró de soslayo a Sasuke. Estaba sentado junto a ella, se había tapado con la manta hasta la boca y con lo que quedaba al descubierto de su rostro se podía adivinar que Sasuke tampoco la estaba pasando muy bien. Ino sonrió levemente, se veía como un bebé haciendo un puchero.
Ino se acurrucó en sí misma y suspiró. Honestamente se sentía muy mal. Tenía mocos, estornudaba, la nariz la tenía roja y lo peor de todo, era que su cabello estaba despeinado, enrredado y feo. Ino se sentía bien, pero bien pésimo. Aún así, el hecho de estar con Sasuke como lo estaba en ése momento, ya sin tantas incomodidades, sentada junto a él compartiendo una única manta, le hacía feliz.
Sin embargo, aunque Ino no quería admitirlo, y lo reprimía constantemente hasta el fondo de su ser, había algo que le inquietaba. No sabía con exactitud qué era, sentía un remolino en su estomago de vez en vez, pero de inmediato se encargaba de suprimir esos sentimientos. Una y otra vez.
Sasuke por su parte, a pesar de estar exactamente en las mismas condiciones que Ino, se sentía un tanto mejor. Aún podía sentir en su interior un hueco de culpa, se sentía mal por haber llevado la situación hasta el extremo de que ella tuviera que confesar algo que parecía llevar consigo una carga enorme, de qué, Sasuke lo desconocía, pero sabía que ése "Las cartas, eran de mi madre" envolvía mucho más de lo que la sonrisa de Ino dejaba ver. Y sabía que no había sido correcto permitir que su curiosidad le controlara de ésa manera, sin embargo, ella parecía no haberse molestado. ¿Cómo era capaz de continuar como si nada hubiera pasado? ¿No estaba enojada con él? Sasuke pensó en ello toda la noche anterior, y llegó a la conclusión de que Ino era alguien a quien él estaba comenzando a admirar, no lo admitiría, por supuesto, pero ésa fortaleza extraña que la chica reforzaba con su sonrisa, para Sasuke era algo que deseaba tener.
Deseaba tener la fortaleza suficiente para levantarse y poder olvidar completamente a...
—Ahm, les traje chocolate caliente y galletas.
La suave voz de Hinata inundó el cuarto de repente y las tres cabezas se alzaron a verle. Luego de dejar la bandeja en una mesa cercana al sofá, un incómodo silencio se hizo presente y Hinata simplemente no sabia si mirarse las manos, o los pies.
—B-bueno... Ya me voy yendo... —apretó los labios en un acto de nerviosismo y Naruto se apresuró en decir algo, lo que fuera.
—A-ah. Yo me voy contigo, Neji, Kiba y Tenten estaban jugando a las cartas... Quiero ver si puedo unirme —Naruto soltó un par de carcajadas y mientras se rascaba la nuca, siguió a Hinata hacia la puerta. La chica salió de la habitación y antes de seguirla, Naruto susurró—. Debes disculparte con ella.
Sasuke le miró y entendió al instante a qué se refería, por su parte Ino, quien ya se encontraba al asecho de las galletas, de igual forma comprendió, pero se limitó a no decir nada.
—Esto está delicioso —Ino volteó a ver a Sasuke, sonriendo de oreja a oreja, con la humeante taza en una mano, galletas en la otra, y una gran mancha de espuma en el labio.
Sasuke se sonrojó abruptamente, desvió la mirada apresurado, tomó una servilleta y no dudó en arrojársela justo en el rostro.
—Eres un verdadero desastre...
Sakura se colocó el gorro de lana y se lo bajó hasta las cejas. Las orejas de gatito parecían escuchar atentamente y los botones que simulaban los ojos gatunos brillaban bajo la luz del día que se colaba por la ventana. Sakura se miró al espejo una vez más, con el gorrito puesto, su cabeza parecía dos veces más grande de lo que en realidad era. Ahogó un gemido y se quitó el gorro de golpe, su cabello se infló de pronto, como si fuera algodón de azucar, los mechones normalmente lizos se habían vuelto perfectos bucles, que uno sobre el otro, daban lugar a un peinado parecido al de Whitney Houston. Obviamente en color rosado pálido.
—¿Aún no se te ha des-esponjado? —Naruto se paró junto a ella y la miró en el reflejo del espejo, Sakura frunció el entrecejo.
—¿Qué no es obvio? Maldita humedad.
—No se ve mal —el chico sonrió e intentó verle el lado positivo al asunto—. Parece... Parece un bonito nido de pájaros.
Antes de que Sakura pudiera siquiera juntar el aire necesario para gritarle al rubio las mil y una cosas que pretendía gritarle, Sasuke apareció en la sala de estar.
Su cabello negro estaba despeinado, llevaba puesto el pijama y una bata encima, pantuflas que parecían de abuela y una bandeja con un plato y dos tazas vacías en la mano. Sasuke, además, tenía una increíble cara de culo. La sala entera se quedó en silencio y el aire se llenó de tensión. Tenten, Neji y Kiba, que ciertamente se encontraban jugando a las cartas (para ser más precisos, al strip-póker), le miraron sin decir palabra alguna, con las cartas en las manos y con la ausencia de algunas prendas —salvo Tenten que iba ganando—; Sakura tragó saliva y Naruto simplemente sonrió.
—¿Estás intentando ocultar tu cabello? —Sasuke se adentró a la sala y dejó la bandeja en una mesa ratona junto a una estantería, se dirigió hacia Sakura y Naruto y guardó las manos en los bolsillos.
Sakura le miró un tanto sorprendida y luego miró al gorro de gatito entre sus manos.
—A-ah, bueno, sí —desvió la mirada y se sonrojó un poco.
—No te queda mal así.
Y aquello fue suficiente para que el rostro de Sakura se volviera completamente rojo.
—Naruto —Uchiha pasó a mirarle a él y el aludido le fulminó con la mirada, claramente celoso—. ¿Has visto a Hinata?
Naruto alzó una ceja en señal de duda y Neji y Kiba carraspearon exactamente en el mismo segundo.
—¿Para qué quieres a Hinata? —Kiba dejó las cartas boca abajo sobre la mesa y dibujó una expresión de fastidio en el rostro, a pesar de que las cosas se habían calmado, aún seguía con el resentimiento hacia Uchiha por la manera en la que había tratado a su novia.
—Ahm, estába afuera hablando por teléfono —fue Naruto quien se apresuró en responder antes de que Kiba o incluso Neji añadiera un comentario innecesario más.
—Bien.
Y tras ésas palabras, Sasuke desapareció de la sala, abrió la puerta principal y el frío y la humedad le golpearon de golpe. Sasuke tragó saliva y mientras se acurrucaba en sí mismo, intentando cojer hasta el último calor de sus prendas, salió de la cabaña.
"Voy a acostarme un momento", pensó Ino y se recostó en la mullida alfombra, a pesar de haber dos camas en la habitación, junto al reconfortante calor de la chimenea. Suavemente la calidez le invadió el cuerpo, recorrió su piel como una caricia e Ino no pudo más que soltar un suspiro. "Sólo un momento". Y se recostó y la comodidad, la gran manta de algodón envolviéndole, la almohada de plumas que parecía caída del cielo, la satisfacción y el dulce sabor del chocolate caliente que aún sentía en la boca, le llevaron a cerrar los ojos y quedarse profundamente dormida. En un segundo, como si fuera una niña, simplemente se durmió.
Las hojas caídas crujían a sus pies y sonaban a tristes recuerdos. Sentía un sabor amargo en la boca que se iba extendiendo hasta su estómago y le revolvía el interior. El aire, un poco frío, un poco húmedo, le acariciaba las mejillas y le acomodaba el cabello despeinado a su gusto. Sasuke rodeó la casa hasta llegar al patio, guiado por el casi inaudible sonido de la voz de Hinata y una vez estuvo allí, pues la casa era más grande de lo que parecía, y la vio, con el móvil junto al rostro y los ojos perlados mirando al cielo, Sasuke se sintió culpable.
Se acercó a ella, quien notó su presencia y se despidió de la persona en la otra línea, quien parecía ser su padre. Hinata metió ambas manos en su enorme saco de hilo y apenas curvó las comisuras de sus labios. Era una sonrisa, pequeña y tímida, pero lo era.
Sasuke le sostuvo la mirada un par de segundos, ella no tardó en apartarla y comenzar a jugar con sus pies y la tierra suelta del piso.
—Ahm, ¿les gustaron las galletas? Si necesitan algo más yo-
—Hinata, creo que debo disculparme.
Ella alzó la vista sorprendida. No dijo nada, sólo le miró sin saber cómo reaccionar. Conocía a Sasuke hace tiempo ya, pero a veces continuaba sin saber qué decir frente a él.
A decir verdad, conocía más a Sasuke de lo que Tenten, Kiba o Neji lo hacían. No era su mejor amiga, porque ése puesto lo ocupaban Naruto y Sakura (Hinata no sabía si decirle "mejor amiga" a la relación que Ino y él tenían), pero le conocía bastante bien, y habían pasado más tiempo juntos del que su novio tenía idea.
Hinata era una persona muy bondadosa y amable, acostumbrada a la tranquilidad y a ver las cosas con claridad, por eso, le perturbaba el hecho de que jamás podía siquiera adivinar en qué estaba pensando Sasuke. Porque sus ojos, sus ojos negros y lejanos, parecían tan complicados y repletos de remolinos, que para Hinata era muy difícil entenderle.
Sin embargo, en ése momento, los ojos de Sasuke parecieron despejarse. Todas las nubes se alejaron y Hinata pudo ver con sus mismísimos ojos color luna, el reflejo de cielo nocturno de los ojos de él. Pudo verlo y entenderlo.
—Entiendo... Entiendo que ha de ser difícil para tí, es decir, todo lo que ha sucedido —la voz de Hinata sonó suave, y Sasuke le prestó atención sin interrumpirle—. Aunque de alguna forma te escondas en tí mismo... Y te c-cueste aceptarlo...
Un silencio se formó. Hinata buscaba las palabras adecuadas.
—Yo quiero ayudarte.
Esta vez fue el turno de Sasuke en sorprenderse. Abrió la boca para decir algo, pero ningún sonido salió de entre sus labios. Hinata caminó hacia él y le sonrió, tocó su brazo y continuó caminando hacia la entrada trasera de la casa. Cuando estuvo junto a la puerta, se volteó a penas y dijo:
—Por favor, sígueme.
Sasuke no dudó un instante, y abrumado, le siguió. Ambos entraron a la casa y luego de pasar por una sala que parecía ser una biblioteca, llegaron a un largo y oscuro pasillo. Hinata encendió la luz y una a una, tres lámparas en las paredes fueron prendiéndose y llenando de una luz entre amarilla y blanca el tapizado floral. Sasuke nunca había estado en ésa parte de la casa, parecía tener más antiguedad y era como si nadie hubiera estado allí en un par de años. Hinata caminó frente a él sin detenerse un momento, una única puerta se divisaba al final del pasillo, en la pared izquierda, y desde su interior, se podía percibir el melodioso sonido de un arpa, despacio y con suavidad, la melodía apenas podía ser percibida, pero el inconfundible sonido del arpa se sentía con claridad.
Una vez estuvieron allí, Hinata entró primero y se apartó para dejarle a él pasar.
Era una sala de música.
Un fonógrafo reproducía la música que habían escuchado antes, una gran biblioteca en la que Sasuke rápidamente pudo reconocer distintos títulos: biografías, partituras, libros de información y demás. Todo relacionado a la música clásica. Parecía un cuarto sacado de una casa totalmente diferente, de una época totalmente diferente. Dos sofás imperiales, con estampado de terciopelo de lirios, adornados con hilo de oro, se encontraban iluminados bajo la luz de una lámpara de pie en cuya pantalla se divisaban flores de lis pintadas de rojo carmín. Las cortinas caían como cascadas cubriendo las ventanas que iban desde el suelo hasta casi tocar el techo. Dos violines descanzaban en una repisa, un violoncello y un contrabajo se encontraban debajo de ésta. Junto a ésta había otra repisa en la que habían un oboe, un clarinete y un fagot. Sin embargo, lo que más destacaba en toda la sala, era el imponente piano de cola, que parecía decir con su sola presencia y su color negro brillante, que era magnífico y merecía sentir sus teclas reproduciendo aquellas obras de arte que aguardaban ser oídas.
—Un piano.
Hinata asintió levemente y observó con una sonrisa en el rostro cómo el chico se acercaba al instrumento y deslizaba sus dedos sobre él, con suavidad, de un extremo a otro.
—Hace un tiempo... Hace un tiempo dijiste que cuando tocabas el piano podías expresarte claramente y... Y despejarte, despejar tus ideas. Y-yo estuve pensando en ello, Sasuke.
—No toco el piano hace mucho, Hinata.
—Lo sé.
Sasuke se mantuvo en silencio un instante, abrió la tapa que cubrían las teclas de madera de ébano, revestidas en marfil, y las contempló una a una.
—Gracias.
Hinata se marchó de la habitación, cerró la puerta y dejó a Sasuke solo, junto al sonido del piano como único acompañante.
Continuará...
Cantidad de palabras: 2915.
N/A:
Ay, que vergüenza. En serio, que vergüenza que tengo :C ¿Cuánto tiempo pasó? ¿Meses? Lo lamento muchísimo, de corazón. Creo que anteriormente prometí no volver a tardar tanto, y otra vez ha pasado. Tengo que ponerme las pilas, me di cuenta que de lo contrario voy a terminar este fic en tres años más, y no quiero eso ;_;
Ahora, ¡MUCHAS GRACIAS! GRACIAS, GRACIAS, GRACIAAAAAAAS c': ¡137 reviews! ¡137! Para mi es un sueño hecho reaidad, en serio, sin ustedes no hubiera logrado nada, llegar hasta acá, hasta el cpaítulo 15 ya, quizás estoy exagerando ;_; pero soy feliz. Asadgsadfgdfsa.
En fin, sé que el capítulo es ridículamente corto, y que les debo algo muchísimo mejor, pero, dividí este chap en dos partes porque hay algo que quiero agregar luego de esto, una parte que no se si escribir o no. Así que me voy a pensar éso un poco mejor y por ahora les dejo esto, que espero de corazón que lo disfruten :') Ya a la parte dos espero subirla pronto, y esta vez en serio lo prometo. Añañañaña. Ah, por cierto, si ven algún error, disculpenme, porque lo escribo con WordPad, que no tiene autocorrector, así que lo he revisado yo xd
Sé que no hubo mucho SasuIno, y casi creo que ni hubo xD pero voy a acelerar las cosas un poco y ahora que pase esta etapa de las vacaciones ya cambiará todo, lo prometo :3
Espero haberlos dejado con la intriga(? aunque sea un poquito, y otra vez, muchas gracias por leer y por favor, dejen un comentario. ¡Estoy muy feliz de leer sus opiniones! :D
¡Nos vemos pronto! Los amo, au revoir!
