Capítulo 11: El 10° Aniversario
Diana llegó lo más rápido que le fue posible. Lamentó no haberse enterado por su amiga sino por las noticias de lo acontecido. Ashley pudo ver a Emma, quien aprendió rápidamente el uso de las cucharas luego de que dos de sus docentes se batieran a duelo por enseñarle y fue evaluada por un médico clínico que, debido a su estado, le otorgó el alta pero le recetó reposo absoluto. No hace falta aclarar que nuestra corredora haría caso omiso de la indicación. Al llegar, la mecánica se encontró con una imagen inesperada pero altamente probable: Su mejor amiga, saliendo con la ayuda de Regina en muletas de la habitación. Le habían firmado 10 minutos antes el permiso de externación. Verla la desestabilizó. Cayó al suelo y, tras levantarse, la increpó.
Emma: -Ve a su amiga tendida en el piso- ¡Diani! Oh, no seas dramática, levántate
Diana: -Se intenta incorporar mientras sigue con la vista desde el piso hasta la axila de su amiga la madera de las muletas- No seas dramática… -Mira a Emma a los ojos, con rabia.- ¡¿Que no sea dramática me dices?! ¿Y tú qué? ¿Quién te pensaste que eras? –Se incorpora y Emma retrocede. Regina se interpone entre ellas- ¿Indiana Jones? ¿Neo de Matrix? ¿Luke Skywalker? Porque sinceramente no te entiendo.
Regina: Diana, mira, creo que no es el momento. –Intenta tomarla del brazo.-
Diana: -Se safa y empuja a Regina, haciendo que esta caiga.- ¡¿Quién eres tú para decirme cuándo es el momento para hablar con mi amiga?! Con ella nunca es el momento, ¡nunca! Porque siempre está mandándose alguna de las suyas y sus amigas terminamos pagando los platos rotos. -Se gira hacia Emma.- ¿Cuándo vas a crecer, Emma? ¡¿Cuándo?! Maldita sea. -Se agarra la frente con la mano, haciendo una suerte de visera.- Esto no puede estar pasando.
Regina: -Tendida sobre la silla- Diana, por favor. Ella sólo intentó salvarme.
Diana: Ajá, sí, -remarca la palabra.- Sólo… soooolooooo intentó salvarte. Eso, sin importar que la vida de una de sus mejores amigas, quién ha estado y la ha acompañado desde hace diez años de forma incondicional dependiera de eso. -Abre los brazos e imposta la voz, para que resuene en la sala.- Muy bien, muy heróico de su parte, Srta Swan. Salvar a una mujer en peligro, a la cual a penas conoces desde hace unos meses y la cual resulta ser la mujer de tu principal contrincante en la carrera que podría consagrarla como una eminencia y, además, salvar la vida de mi mujer. Es todo un ejemplo su accionar, señorita.
Emma: -Aún parada, sin soltar las muletas- Diana, de verdad. Cálmate. Aún podemos ganar esta carrera.
Diana: -Irónica.- ¿Ah sí? ¿Y cómo piensas conducir? ¿Vas a emplear el mentalismo?
Emma: Ya. Detente. -Toma aire.- Observa. -Tira ambas muletas a un costado de la sala y se mantiene de pie.
Regina: -Nota que la caida de las muletas hizo que se desprendiera un pedazo de pared.- Ugh. Nos cobrarán esto.
Diana: Ah muy bien. Ya estás para el circo. La coja equilibrista.
Emma: Puedo intentar correr. Es sólo cuestión de entrenar mis reflejos y valerme de alguna herramienta para mantener el segundo pedal. Incluso podemos automatizar algunos otros mecanismos. ¿No has visto esos jugadores de básketball que se lesionan una mano y aprenden a encestar con la otra? Bien, esto sería un desafío similar.
Diana: Lindo desafío te impusiste a una semana la ROC.
Regina: Bien, es demasiado. Ya basta. Lo que sea que tengan que debatir lo harán fuera del hospital. No tardarán en ingresar los medios a retratar esta situación y es un
Diana: ¿Y a ti te sienta bien este escándalo, verdad?
Regina: ¿De qué hablas?
Diana: Ahora tu maridito tiene asegurada la carrera.
Regina: Agh. Me provocas asco.
Diana: -Desafiante- Evidentemente es mutuo.
Emma: Ya. Estás haciendo pis fuera del tarro, Diana. Detente. -Suspira- Quizás no sea un desafío oportuno, pero se dio ahora. Confía en mí. Lo lograremos. Trabajaremos en equipo y venceremos. Ya verás.
Diana: -Se desparrama en otra silla del lugar.- No nos merecíamos esto, Emma. No de ti.
Emma: No se trató de mí, los acontecimientos se desarrollaron así. Deja de culparme. El universo no entiende de merecimientos.
Diana: -Frunce el ceño.- ¿Qué dijiste? ¿Desde cuándo tú entiendes al universo? ¿Te comiste a Horangel?
Emma: -Esboza una sonrisa.- No. Bueno, es una frase que leí en un libro de aparenta ser psicología, pero es algo más que eso. No importa. No viene al caso. De todos modos, es muy real. Es así. Es simple.
Diana: ¿Tú lees? Jesús, nunca dejas de sorprenderme.
Emma: ¡Por supuesto! Y tú también deberías hacerlo.
Diana: Yo lo hago, Swan.
Emma: Quizás no aplicas lo que lees, entonces.
Esa tarde fue agobiante para todos. Los corredores no se permitieron un descanso ni por tratarse de un fin de semana. Diana se marchó bastante indignada del sanatorio, por lo que
Regina acompañó a Emma hasta su casa. La salida de la corredora fue fotografiada por varios medios, por lo que comenzaron rumores de supuestos sabotajes a Robin tras la sorprendente complicidad de las dos mujeres.
Cuando acabó con las compras, Diana se dirigió a su casa, y preparó una cena especial. Colocó la PC en el centro de la mesa y algunas velas alrededor. Una botella de champagne y otra de Coca (la última, algo alejada). La encendió y miró el reloj. Aún faltaban diez minutos para las once en Barbados, una hora más que en las regiones del este de Estados Unidos.
Tomó aire. Iba a ser la primera vez que lo pasarían separadas en diez años.
Diez. Cumplían diez años. Diez años desde aquella propuesta. De emociones, de nervios, de proyectos compartidos. Sí, diez. La misma cantidad de años que llevaba a corriendo Emma, desde aquel viaje a Buenos Aires. Estaba nerviosa. Una mezcla de culpa, de desazón mezclada con un amor puro y profundo se hallaba en su pecho. Apenas horas atrás estaba convencida de que valía la pena. De que todo valía la pena, que sería posible. Sin embargo ese día temía. Temía haber confiado demasiado en un tiro al aire. Temía fallar, y que le fallen. Temía perderla. Perderla para siempre.
A las once en punto apareció online. Miles de recuerdos, sabores, olores y sonidos pasaron por la cabeza de Diani casi como un rayo. Un video minuto que a la vez pareció eterno. La vio tras la pantalla, conectada a skype y tan sólo atinó decirle: "Wow. Feliz aniversario mi amor, estás hermosa. Como siempre". Ella sonrió, pero no le devolvió el cumplido. En vez de eso objetó: "Tú no estás linda, ERES linda, pero no estás como siempre. Tienes una cara de pánico que contagia." Luego, tomó un sorbo de Stella que llegó a verse por la cámara y agregó: "¿Te pasa algo? Feliz aniversario mi amor."
El resto de la velada fue genial. Quizás el comentario de su chica le hizo notar que no era el momento para vanas preocupaciones, y hasta la descontracturó. Luciana sabía lo que había ocurrido con Emma. Lo había escuchado en las noticias, pero no parecía importarle. Estaba convencida que, si no era con la carrera, sería de otro modo. Ella creía que si las cosas tenían que ser, eran, sin importar las formas. Ya hallarían la solución. Se prepararon una mutua sorpresa de índole gourmet.
Mientras que Diani preparó todo una mesa con sushi realizado con sus propias manos, Lu había amasado pizza y la había hecho de pollo.
Diana: Tengo que decirte que está rico, eh, no tengo nada que envidiarle a Dashi Sushi Bar. -Come.-
Luciana: Ja, no lo dudo. Te seguiría con la pizza ahora pero no quiero enchastrar la tablet con los dedos llenos de tomate.
Diana: No entiendo por qué no te conectaste desde la notebook.
Luciana: Porque la tengo re tildada con los torrent, ya te dije. Además, la tablet me la regalaste vos, es diferente.
Diana: Si bueno, pero igual es un bajón. ¡No comiste casi nada!
Luciana: Ya voy a comer, yo ceno más despacio. Che, te debo el champagne de este lado. Esas burbujitas me iban a sacar el gusto de la birra.
Diana: Está bien, es para brindar nada más.
Luciana: Sí, imagino que tiene la Coca escondida atrás de la pantalla.
Diana: No está escondida. -Ríen.- Te extraño.
Luciana: Ya queda menos. Yo también te extraño.
Diana: Lu, de verdad, ¿Piensas que Emma tiene alguna chance?
Luciana: Sí, dale, en serio, dejá de ser tan pesimista.
Diana: No es pesimismo. La vi hoy. Fue con Regina al autódromo horas después de salir de la internación. -Suspira.- Es un desastre doblando. No pega una curva.
Luciana: Es por los pedales. Todavía no hablamos pero ya estuve pensando en diseñarle unas herramientas para poder maniobrarlos.
Diana: Es que ese es el problema. No los puede maniobrar, porque no debe sacar las manos del volante, ¡Sería un completo peligro!
Luciana: A Emma le encanta el peligro vida, pensé que ya lo sabías. Es corredora. Si no le gustara se dedicaría a cultivar alfalfa o algo así.
Diana: No podría cultivar alfalfa porque es un traste inquieto, viviría arriba de los caballos.
Luciana: Seguro. Eso, dalo por descontado. -Tose, y toma una servilleta para taparse. Mira el papel y luego lo oculta.- Espérame, voy a buscar un poco de agua.
Diana: ¿Qué pasó? ¿Por qué esa tos? Amor, ¿Estás bien?
Luciana: Sí, Diana, estoy bien, no te pongas densa. Me atraganté nada más.
Diana: No me pareció eso.
Luciana: Porque vos ves fantasmas donde no los hay.
Diana: ¿Es por eso que no comes la pizza?
Luciana: Ugh, ¡No! Mira, -Se mete un pedazo en la boca, lo mastica rápido y traga.- ¿Observas? Eres una exagerada.
La noche culminó con el primer rayo de la mañana. La pareja festejó dentro de sus posibilidades virtuales su aniversario, por lo que luego durmieron hasta tarde.
Emma y Regina se despertaron temprano. No, no durmieron juntas, pero ambas madrugaron. La morena se había comprometido en pasar a buscar a la rubia para ir al autódromo bien temprano par seguir practicando. Fue allí donde Emma se lo planteó.
Emma: Regina, necesito que hablemos.
Regina: Tono serio. ¿Debo preocuparme?
Emma: No, es sólo… Mira, estuve estudiando con cautela las reglas de competencia de la ROC. Noté que en ningún momento prohíben las corridas de a par. Es decir, no las avalan, pero tampoco las prohíben, por lo que imagino que, por lo menos en esta ocasión, si nos presentamos de a dos no nos podrían descalificar.
Regina: No entiendo qué quieres decir.
Emma: Es sencillo. Creo que no podrían negarse a dejarnos correr juntas. Una de piloto y otra de co.
Regina: ¿Eh? Yo... quiero decir si te da seguridad no tengo problema pero deberíamos mantenerlo en secreto. No me sacaré el casco.
Emma: No me entiendes. Gina, yo no puedo correr. Sé que se lo prometí a Diani y a Lu, pero no estoy en condiciones. Lo viste ayer. Podría pedirle a Lu ayuda con unos diseños adaptados para discapacitados y así correr pero sería un completo delirio. Tú misma lo dijiste el día en que te conocí: mi rendimiento disminuye en las curvas. Si suelto el volante o me distraigo en alguna maniobra puedo hacer un desastre, no sólo porque podría atentar contra mi vida, sino porque también podría ir contra la de Luciana.
Regina: Deliras. -Se gira.-
Emma: -La toma del brazo.- ¡No! por favor. Escucha, no es tan descabellado. No te pido que manejes el freno de manos y los cambios Sólo necesito que hagamos un pequeño cambio rápido al principio de la carrera, subimos ambas con casco, pilota y copilota. Antes de la señal de largada nos cambiamos internamente de lugar. Tú tomas el volante y los pedales. Sé que colocarle cambios automáticos al auto puede reducirme la velocidad y no resultaría demasiado óptimo, a la vez que el jurado puede oponerse, pero puedo hacerlos yo para evitar que te distraigas con ellos. Sé que los manejas bien, pero aún te falta un poco de práctica.
Regina: Realmente eres un caso perdido.
Emma: Regina, ¡por favor! No te pediría esto si no creyera que de verdad puedes hacerlo. Te he visto correr. Te he visto aprender a manejar en tiempo récord. Te he visto hacer cosas que ni yo hubiera podido hacer en el tiempo que tú lo hiciste. Tiene talento. Deslizas las ruedas del auto y parece que hubieras nacido sobre ellas. Está claro que creciste sobre éstas pero no manejándolas y aún así las entiendes como si las hubieras gastado tú. Puedes manejar mi Toyota al igual que manejas el VW de tu padre. Confío en tí.
Regina estaba aterrada. Sin embargo, los ojos suplicantes de Emma no le permitían negarse. Sabía que su vida correría peligro. La de ambas, pero… se lo debía. Fue entonces que lo supo: aquel viernes cambiaría su vida. aquel viernes correría la ROC.
Diana despertó a eso de las cuatro de la tarde. De todos modos no fue hasta las seis que pudo despegar su cuerpo de la cama. Luego de meditar a lo largo de dos horas con su almohada, escribió a un amigo analista de sistemas que había conocido en un curso de mecánica del automotor tiempo atrás, y le pidió que le diseñara algo muy especial. Ella sabía el riesgo que corría si salía a la luz la verdad, pero no podía arriesgarse. No podía arriesgarse a perderla. Fue a las ocho cuando su amigo le envió el archivo ejecutable por dropbox. Lo descargó en un pendrive de gran capacidad y se dirigió sin escalas al hotel donde su amiga y Hood se alejaban. Lo mandó a llamar.
Robin: Buenos días. ¿Puedo saber quién eres tú? Me han dicho que llevas aquí dos horas intentando hablar conmigo. Debo decirte que no te daré ninguna nota jovencita. Es mi día libre.
Diana: No quiero ninguna nota. Vengo a negociar.
Robin: ¿A negociar? ¿Conmigo quieres negociar? No compro galletitas a las scouts, gracias. -Se voltea.-
Diana: Es en serio. Quiero ayudarlo a ganar la ROC.
Robin: -Se detiene, luego da media vuelta.- ¿Discúlpame? Me ofendes, no necesito tu ayuda ni la de nadie para eso. -Se agacha un poco.- Por si no lo sabes, la he ganado siete años consecutivos.
Diana: Y este año corre el riesgo de perderla, al menos que esté dispuesto a negociar conmigo.
Robin: No tienes idea.
Diana: Sí la tengo. Trabajo para Emma Swan. Quien va a arruinarle la carrera enun abrir y cerrar de ojos.
Robin: -Se incorpora.- Emma Swan, sí, la he oído nombrar. ¿La jovencita que recibió un balazo, verdad?
Diana: Por salvar a su mujer, sí, esa misma.
Robin: Sí, bueno. No la considero una real amenaza.
Diana: Debería.
Robin: ¿Motivos?
Diana: La grabé corriendo ayer, aún con la rodilla destrozada es una fiera en las pistas. Y es todo gracias al trabajo mecánico y al soporte de software del auto.
Robin: ¿Una fiera? No lo creo.
Diana: -Busca una vieja grabación de Emma haciendo piruetas.- Mire.
Robin: -Observa.- No me vas a hacer creer que esto es de ayer.
Diana: Crea o reviente, Hood. Está en usted.
Robin: Bien, suponiendo que esto fuera cierto, ¿qué pretendes tú de mí?
Diana: Un acuerdo.
Robin: Te escucho.
Diana: Tengo en mi poder el algoritmo del software que tiene instalado el auto. Podría vendérselo y modificar el del coche original para garantizarle la carrera. A cambio, exijo por adelantado el valor del premio total de la carrera.
Robin: ¿Me has visto cara de idiota?
Diana: No, pero creo que es inteligente usted, Hood. Posee todo el dinero que puede necesitar y más. Sólo sigue corriendo por prestigio. Esta carrera desea ganarla por prestigio y no por un interés económico. Sabe que así, los pocos auspiciantes que perdió volverían a usted.
Robin: Y tú perderías tu trabajo.
Diana: Con lo que gano como mecánica, no me interesa. Ese dinero sería más que suficiente para poner mi propio taller.
Robin: -Suspira.- Quiero probarlo antes.
Diana: No le daré nada sin una previa retribución económica.
Robin: Olvídalo.
Diana: Acepto cheques.
Robin: ¿Qué?
Diana: Usted me hace un cheque por el 50% el valor de la carrera a cobrar en 24 horas, y prueba el algoritmo en recto. Si funciona, deposito el cheque, le doy la versión completa del software y usted me da el otro 50%.
Robin: Acepto, pero con una condición: 50% restante lo abonaré con un cheque a cobrar el día después de la carrera. Si gano, el dinero es tuyo. Si pierdo, lo denuncio como robado y si lo intentas ir a cobrar, caerás presa.
Diana: Bien. Acepto. ¿Donde me firma el cheque?
Robin: ¿Lo tienes?
Diana: Acá mismo. Y no intente enviarme a sus matones. Yo tampoco vine sola.
Robin: -Mira alrededor.- Okay. Espérame aquí unos segundos. -Sube, y regresa a los minutos.- Aquí tienes. -Extiende un cheque.
Diana: -Se le acelera el corazón, lo guarda y saca el pendrive.- Tome. Trato hecho.
Robin: Un gusto negociar contigo. -La saluda. tocándose la frente con la mano, y se retira.-
Diana: -Sale, y apreta fuerte el papel.- Perdón amiga, pero no puedo permitirme verla caer sin hacer algo al respecto. -Toma aire y mira al cielo.- Amor, te operas esta semana.
Quiero dedicar este capítulo a mis amigas Diani y Lu que hoy están cumpliendo un año de novias. Diani. tomá como dedicatoria la primera parte del cap, la otra bueno, también tenía que pasar. Jajaja. Como spoiler les anuncio que el próximo capítulo es el del beso. Gracias a todos los que leen y apoyan al fanfiction. ¡Saludos!
