Autor: Okiro Benihime.
Clasificación: K+.
Género: Amistad, Romance, Drama, Humor.
Advertencias/Aclaraciones: Este es un fanfic AU (Alternative Universe – Universo alterno), y habrá OoC (Out of Character – Fuera de carácter). Así que desde ya voy avisando que muy a mi pesar alteraré un poco las personalidades de ciertos personajes para que encajen en la historia.
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, pero esta historia es totalmente mía y la hago sin ánimos de lucro. Prohibido el plagio o re-publicación.
Kammy: sí, ya habías dejado comentario, pero que pasaras otra vez me pareció muy tierno ;u; ohh, gracias fiel lectora~ lamento la tardanza, un besote!
Itzel Romero: Navidad! Omg, ha pasado tanto tiempo? Estoy muy feliz de que hayas disfrutado ése capítulo, espero este también sea de tu agrado, muchas gracias por leer~
Capítulo diecisiete: La sonata de las rosas rojas.
Volteó un tanto confundido y al ver la sonrisa de oreja a oreja que se dibujaba entre los labios de aquella chica, sus labios se curvaron a penas un poco hacia arriba.
—Ah, es Karin.
—He recorrido la zona y ¿sabes?, encontré un lugar, está repleto de flores rojas, no está muy lejos de aquí —su voz, tranquila e ingenua, pareció despertar a Karin de una nube de pensamientos—. Creí que quizás querrías ir a ver… Pensé en ti cuando las vi, son flores realmente muy rojas… —Sasuke volteó y al verla con los ojos carmín mirando sin mirar y los labios entre abiertos, como si respirara tan sólo por instinto, se detuvo de pronto—. ¿Karin?
La joven continuó caminando un par de pasos más. Sasuke vio cómo su largo cabello rojo bailaba al compás de sus movimientos y parecía una cortina de hilos de sangre, bañados en sol y completamente despeinados de un sólo lado.
—Karin —exclamó y fue allí cuando la chica finalmente se detuvo—. Estás extraña.
Un segundo duró el intenso silencio, sin embargo, ése segundo pareció mantenerse por una pesada hora. Sasuke, con sus ojos negros incrédulos y el corazón latiéndole cada vez con más fuerza, la observó sin decir una palabra, expectante.
Cuando Karin volteó y sus labios rojos le permitieron ver una de sus espléndidas sonrisas, Sasuke sintió que un peso se alejaba de su espalda, sin embargo, algo le decía que ésa satisfacción al ver que todo estaba bien, se volvería efímera y se iría lejos donde los buenos sentimientos se desaparecen y se vuelven sólo un recuerdo. Sasuke, por supuesto, prefirió ignorar aquello.
—Todo está bien, ¿sabes?, mejor me voy a adelantar, quizás las chicas necesitan algo, ¡nos vemos en la cabaña! —no había terminado de hablar y ya había echado a correr.
Sasuke se mantuvo allí unos instantes, con una sensación de inseguridad a la cual su propia ingenuidad intentaba controlar. Guardó las manos en los bolsillos y continuó caminando como si cada paso le acercase al desconocido futuro que trataba de evitar.
—Una parte de mí sabía que estaba fingiendo… Sus ojos rojos me miraban con lástima y no lo supe ver.
Ino evitaba mirar cara a cara a Sasuke, escuchaba sus palabras con atención y éstas se introducían en su mente y dibujaban las escenas ayudadas de la melancólica voz del joven. A cada palabra que Sasuke pronunciaba, Ino sentía su curiosidad crecer más y más, y a la misma vez, cabos sueltos comenzaban a atarse. Sentía en carne propia las emociones del chico y poco a poco sentía que su corazón se acercaba más al suyo.
—Ella estuvo así todo el día… Lo he pensado en varias ocasiones, "¿en qué momento se volvió así y por qué no me percaté?" El por qué ella decidió confesar sus verdades durante ése viaje, realmente lo desconozco. Quizás el hecho de estar lejos de casa le dio confianza, quizás fue al revés. No lo sé. He pensado una y otra vez, por qué no fui más compasivo, por qué no pude comprenderla… Quizás si yo me hubiese entregado completamente a ella, ella no se habría alejado. Pero, por ése entonces la música era algo muy importante para mí. Quizás aún más importante que las personas que me rodeaban.
Ino alzó la vista y se percató de que el semblante de Sasuke se tornaba cada vez más oscuro.
—"Eres un prodigio", me dijeron. Y yo les creí.
La luz de mediodía se colaba entre las cortinas y de repente el cuarto parecía volverse más grande. El olor a pino y a naturaleza y a vida recorría la casa a través de las ventanas abiertas, se sentía como si nadie estuviera allí realmente. Sasuke, rodeado de libros y estanterías que llegaban a tocar el techo, envuelto en sus propios pensamientos, con la mano del calor acariciándole las mejillas, no podía más que concentrare en sus partituras. Se sentía expuesto a un clima de inspiración al cual se había entregado completamente. Como si se hubiera dejado caer, las notas surgían en él como en un poeta surge la prosa. Los girasoles que adornaban los jarrones de cerámica, en cuya superficie blanca bailaban pinceladas doradas, parecían mirarle con recelo, ¿por qué ése niño estaría robándose el resplandor del sol? Parecía ser el centro de aquella iluminada habitación, ¡como si toda brisa, todo sonido, todo rayo de sol fuese exclusivamente suyo! Era injusto para aquellas flores que el talento innato de un niño se robara la atención de su razón de vida. Las notas se reproducían en la mente de Sasuke como si sus propios dedos se estuvieran deslizando sobre el piano. El estar alejado de su instrumento no era impedimento suficiente para continuar creando música. Analizaba con sumo cuidado las partituras, las releía una y otra vez. Golpeando el lápiz suavemente contra las hojas contaba el tempo y susurraba las melodías a medida que las iba leyendo. Toda su concentración se dedicaba a crear una sonata. Y a pesar de que realmente no estuviera al cien por ciento consciente de que estaba escribiendo una pieza única, simplemente continuaba haciéndolo, como si fuera un instinto, su mente imagina y proyectaba la melodía con tanta naturalidad como un sol arrebatando un amanecer.
Sin embargo, un fuerte carraspeo de repente le devolvió a la realidad.
—Sasuke —la voz de Naruto sonó desde el marco de la puerta, el aludido alzó la vista, y efectivamente su amigo estaba allí—. Iremos a nadar al lago, ¿qué tal si vienes?
Sasuke le miró a los ojos por unos segundos y negó suavemente.
—Estoy ocupado ahora.
—Estoy seguro de que Karin querría que fueras.
Uchiha volvió la vista a sus libros y hojas.
—Estoy ocupado.
Naruto suspiró. Dio media vuelta y se alejó del lugar luego de haberle saludado con un gesto de mano. Las voces lejanas de sus amigos pronto se apagaron en el momento en el que salieron de la casa. Sasuke simplemente se quedó allí sentado, esperando sin saber realmente por qué, mirando a ningún punto en específico. Estuvo así un par de minutos, sin embargo, cuando estaba a punto de volver a su trabajo, sintió la presencia de alguien frente a él.
—Estás ocupado.
No era una pregunta, tampoco una afirmación. Se sentía como un pensamiento lanzado al aire, como un par de palabras dichas por el corazón mismo. ¿Aquello había sido decepción en su voz? No lo sabía. La voz de Karin era como una canción sin comienzo ni final, imposible de entender o prevenir. Era alegre y a su vez llena de desesperación, era dulce y a su vez tan malvada. Era un misterio. Sasuke la miró a los ojos, y en ése preciso segundo, se percató de que toda Karin se había vuelto un misterio para él. ¿Cuándo se había convertido ella en un retrato sin rostro? ¿Cuándo se había vuelto ella tan difusa a sus ojos? Sasuke pareció comprenderlo todo en ése segundo, sin embargo cuando la voz extraña de Karin apareció de nuevo, cualquier rastro de entendimiento desapareció de su mente.
—Realmente estás muy ocupado. ¿Qué estás haciendo?
Sasuke espabiló y comenzó a acomodar un poco sus hojas.
—Es una sonata, o algo así.
—¿Algo así?
—No estoy seguro.
Karin le miró con lástima.
—No tengo un piano aquí, únicamente dispongo de mi mente. Tendré que hacer muchos arreglos cuando vuelva.
La luz del sol iluminaba con suavidad una cabellera roja.
—Es lo único que haré.
La joven suspiró y desvió la mirada hacia un costado. Sasuke volvió sus ojos oscuros a ella y le miró confundido.
—Lo suponía.
—¿Sabes cuál es la mejor manera de destrozar a alguien?
El gato se deslizó entre las manos de Sasuke y éste la acarició las orejas con parsimonia. Sus acciones parecían tan sólo reflejos y su mirada perdida hacía latir a mil por hora el corazón de Ino. La cocina parecía de alguna forma diez veces más grande y el frío del piso ya se le había vuelto costumbre. Tenía las piernas acalambradas y el cabello rubio despeinado frente al rostro, pero no podía moverse, no quería, era como si al hacerlo, toda aquella atmósfera simplemente se desvanecería. Como si al moverse las palabras de Sasuke se detendrían, como explota de pronto una burbuja con sus mil colores, atravesada por la resplandeciente aguja de la realidad. Y sentía demasiada curiosidad como para arriesgarse, había avanzado tanto que cada palabra valía oro y pesaba toneladas en ella. A cada latido sentía su corazón sincronizarse con el del joven y un sólo movimiento podría romper aquella conexión.
—… Tan sólo ignórale.
Tragó saliva y la paz en sus ojos celestes pareció temblar ante palabras tan amargas dichas tan a la ligera.
Los pensamientos de Karin divagaban de recuerdo en recuerdo mientras miraba al sol a través de la ventana. La luz le iluminaba los ojos y parecían cristales color escarlata, como si fueran rubíes, era imposible ver más allá de ellos sin distraerse en la superficie. Eran transparentes y a la vez, el mar rojo no te permitía llegar muy lejos.
Sasuke miró a su novia, el perfil contorneado por el sol, los ojos protegidos por los cristales de las gafas y la piel pálida le daban un aspecto soberbio y fino. Era como una muñeca de porcelana, el rostro casi blanco enmarcado por una melena roja parecida a la de un león, la nariz respingada y las pestañas oscuras, como cortinas sobre sus ojos carmesí. Toda ella le recordaba a una de esas hermosas jóvenes que sólo se ven pintadas en los cuadros más antiguos, de ésas que en las miradas parecen guardar miles de secretos, de ésas que parecen haberlo visto todo en el universo.
Karin era irreal en más de un sentido.
Recordó la primera vez que la había visto. Ella era nueva en Sapporo, y todos le miraban cuando caminaba por el pasillo. La primera vez que cruzaron palabras, Karin le miró con recelo y le dijo "Apártate de mi camino"; luego de aquello, Karin se volvió el centro de toda la curiosidad de Sasuke. Descubrió que además de ser agresiva como un león, ella también era muy amable y buena con los niños. ¿Qué había llamado su atención de una chica como aquella? Recordaba la cara de horror de Naruto en cuanto ella le había hablado de ésa manera, y aunque él había esperado que Sasuke reaccionara mal, simplemente le dejó pasar y no pudo despegar sus ojos de su figura distante. Había sido esa chispa, había sido el hecho de que por primera vez, una niña no le había tratado como si fuera un Dios, o algo así. Había sido el centelleo que vio en sus ojos cuando su voz salió como agujas directo a su orgullo, o al menos ése había sido su objetivo principal, pues habían terminado atascadas en su mayor debilidad.
No era como que Karin se había integrado realmente al grupo, sin embargo, parecía llevarse bastante bien con todos los amigos de Sasuke. Quizás con Sakura era con quien menos simpatía tenía, pero en ése entonces Sasuke no se había percatado demasiado de que la amistad de Haruno intentaba tomar otros caminos.
Al comienzo todo iba bien. La personalidad explosiva de Karin tornaba a Sasuke un chico más abierto y quizás sociable, y en cuanto se volvieron una pareja, el mismo Naruto se atrevía a decir que Uchiha se había quedado sin defensas. Ingenuamente, había entregado toda su confianza a la niña de cabellos rojos que caminaba por la escuela y siempre daba de qué hablar. Ingenuamente, había entregado sus más sublimes miradas y los pequeños besos cargados de cariño más genuinos que poseía en ésos tiempos. Y así, poco a poco, luego de que las palabras del certamen de profesores de uno de los conservatorios de música más importantes de Japón se introdujeran en su mente y le revolvieran de principio a fin, después del concierto de fin de año de su escuela de piano, fue que todo cambió.
"Eres un prodigio, Uchiha". "Tu talento es único".
De alguna manera, era como si hubiera retrocedido cien pasos. Rara vez volvían a casa juntos, rara vez intercambiaban más de un par de palabras. Los días pasaban muy rápido, pero Karin deseaba que lo hicieran aún más. Poco a poco, ella comenzó a comprender, que si Sasuke no le podía dar la atención que necesitaba, debía buscarla en alguien más.
Mientras Sasuke tocaba el piano, Karin salía de su escuela y se marchaba a otra.
—Creo que, después de todo, ella tuvo sus razones.
Ino estaba atónita. Sus ojos celestes le miraban fijamente, con las pestañas rizadas acariciándole la piel y la decepción escapándosele por los poros.
¿Razones? ¡Qué tontería era aquella! Ella debía de haberle apoyado, ¡debía de haberse mantenido junto a él! ¡No había justificaciones! ¡No era justo! Él realmente la quería, pero cegado e ilusionado, distraído por un nuevo amor, la había descuidado un poco… ¡Ella había aprovechado! Había visto la oportunidad y la había tomado. Incluso a una edad tan joven, ¿cómo es que se le había cruzado por la cabeza hacer algo semejante…? La idea de una Karin majestuosa, elegante y sublime, de repente se había derrumbado al cruzarse por los oídos aquellas palabras. ¡Sólo era una niña inmadura y caprichosa! ¡Egoísta! Oh, y Sasuke, quien había entregado su confianza, ahora lo comprendía todo. Él se había entregado ciegamente, había cometido un desliz y ella le había traicionado, sin más, le había dado la espalda, aún cuando sujetaba su mano; le había mentido. Le había roto el corazón.
—¿Es posible querer de ésa manera a dos personas? Realmente no lo sé. Lo ignoraba todo en aquél entonces y creo que ahora lo hago aún más. Ella me hablaba y yo sólo asentía, yo le ignoraba, yo fui quien la abandonó primero.
Yamanaka frunció el entrecejo y una expresión disconforme se dibujó en su rostro. Él se culpaba, a pesar de todo, se culpaba a sí mismo.
—Sasuke.
Su voz cortó el silencio como una navaja desgarra la tela.
—Estoy enamorada de alguien más.
Por un momento, de repente, fue como si Sasuke hubiera dejado de respirar. Todo se detuvo allí; la luz del sol pareció volverse opaca, la brisa de pronto se tornó una mano helada que le acarició el cuello causándole un escalofrío, los girasoles se volvieron feas y comunes flores. Las notas escritas en las partituras ya no producían sonido alguno en su mente.
Todo lo que vio en ése instante, fueron los ojos rojos de Karin, robándole la cordura.
Sasuke no dijo nada. El silencio se extendió largos minutos y él continuaba cegado, todos sus sentidos se habían apagados y sus ojos negros miraban ahora ningún punto en específico.
—Lo lamento.
Alzó la vista y finalmente volvió a mirarle a los ojos, no supo exactamente de dónde juntó la fuerza, simplemente se movía por instinto. Estaba mareado, confundido.
—¿Desde cuándo?
—Hace un par de semanas, quizás meses —Karin hablaba con demasiada tranquilidad—. Realmente no estoy segura.
Sasuke se limitó a asentir quedamente.
—¿Qué vas a hacer ahora?
Karin pareció pensar la respuesta algunos segundos.
—Voy a volver a Sapporo.
—Ya veo.
—Cuando los chicos volvieron, al atardecer, Karin ya se había marchado. Luego de ello, realmente no hablé demasiado, tampoco volví a acercarme a mis partituras… La pieza en la que estaba trabajando se quedó allí, a la mitad. ¿Cuál era el punto de continuarla? No volví a tocar el piano; y cuando nosotros volvimos a Sapporo, y las clases empezaron nuevamente, Karin se había cambiado de escuela... —hizo una pausa—. Ella simplemente se alejó de mí.
—¿Lo escuchaste? Uchiha y la niña del cabello rojo terminaron… Dicen que ella le dejó, pero hablando en serio, ¿quién abandonaría a Uchiha? Seguramente él se cansó de que ella fuera tan rara.
Oía los murmullos como si le estuvieran hablando al oído. Quizás así era, realmente no estaba muy al pendiente de lo que sucedía a su alrededor.
—¡Sasuke Uchiha me miró! ¿Eh? Sí, fue como si me estuviera matando con la mirada… ¡pero me miró al fin y al cabo! Está distinto desde que terminó con Karin, pero ¿sabes?, creo que está más guapo. ¡Tonta Karin!
¿"Terminó"? Sasuke se limitó a cerrar los ojos y apurar el paso. Los susurros referidos a él y a su vida privada no se hacían esperar cada vez que salía al recreo. Era gracioso cómo todos opinaban y hablaban palabras vacías, como si lo supieran todo, hablaban y reían de todo aquello con demasiada facilidad. Y aquello, realmente le enfermaba. Le repugnaba. Odiaba a las niñas tontas que se arremolinaban a su alrededor a hablar sobre él y sobre Karin. Las odiaba por ser tan superficiales. Las odiaba por decir que él era perfecto. Las odiaba por idealizarse y amarle de ésa manera. Odiaba las cartas que le escribían, odiaba los bombones y las miradas cómplices, odiaba las sonrisas coquetas; pero lo que más le revolvía el interior hasta el punto de tener que forzarse a sí mismo a calmarse, era que le dijeran "te amo".
¿Cómo era posible que le amaran si no lo conocían realmente? ¿Si sólo lo miraban a la distancia? ¡No conocían sus sentimientos, sus sueños, sus recuerdos! ¡No sabían nada sobre él!
—Eres afortunado, todas las chicas están enamoradas de ti —dijo Naruto y revolvió el ramen con una mueca de disgusto en el rostro.
Sasuke le miró de soslayo. No dijo nada, se limitó a observarle por algunos segundos y luego volver a su bento.
No entendía nada. La realidad que pensó en un momento era cierta, se había desmoronado. Como se acaba un sueño al despertar, todo lo que pensó que era verdad, se desvaneció en la oscuridad. Lo que creyó sentir, lo que creyó vivir… Todo había sido una mentira. Una venenosa mentira que bañaba el cuchillo que le apuñalaría por la espalda. Todo se resumía a eso. A una traición. Su confianza se había ido. Incluso con las personas más cercanas, incluso con Naruto o Sakura… realmente quería sonreírles como antes, sin embargo, un amargo sentimiento de duda le revolvía las entrañas. Y se odiaba por ser tan cobarde. Por ser tan ingenuo. Por meter a todos en la misma bolsa.
Pero no había nada que podía hacer para cambiarlo.
Después de todo, todos parecían querer recordarle sus errores constantemente…
Sasuke hizo una pausa y miró al gatito a los ojos. Su mirada ámbar le observaba con dureza, sin rastro alguno de pena o empatía, sus ojos que parecían dos lingotes de oro, le contemplaban fijamente. Aún así, a pesar de que su mirar pareciera indiferente, Sasuke se sintió reconfortado. Era como si de alguna forma se viera reflejado en el felino; ése sentimiento de indiferencia de repente le había recordado que él era Sasuke Uchiha, el mismo Sasuke Uchiha que no mostraba a cualquiera sus más íntimos pensamientos, el mismo Sasuke Uchiha que no se dejaba doblegar por recuerdos del pasado. Alzó la vista e Ino le envolvió con sus ojos celestes.
El mismo Sasuke Uchiha que por primera vez en ésos años, estaba abriendo su mente y exponiendo nuevamente sus emociones a los fríos dedos de alguien más.
Se miraron algunos segundos, Ino parecía estar formulando en su cabeza miles de oraciones, que a juzgar por su expresión, se debatía si decir o no, lo cual de cierta forma le parecía curioso ya que, ella nunca solía pensar demasiado si abrir la boca o no. Sasuke, por su parte, le devolvía la mirada con un semblante tranquilo y serio. A pesar de que realmente sentía que un peso se había ido de su espalda, continuaba sintiendo ése nudo en el pecho, ésa incomodidad.
Ino suspiró pesadamente —Sasuke.
Él no dijo nada, pero le miró para hacerle saber que le escuchaba. Ino frunció el entrecejo y se acercó al joven. Sus ojos le observaron fijo, como si intentara introducirse dentro de sus pensamientos, o introducirle sus propios pensamientos, Sasuke no retrocedió.
—Por favor, toca ésa pieza para mí.
De repente dejó de acariciar al felino.
—La pieza que escribías para Karin. Tócala para mí. Por favor.
Biología le resultaba una materia de lo más aburrida.
Ojeaba el libro con poco interés mientras revolvía el café en la mesita a su lado. Se lo llevó a la boca distraídamente, mientras leía una definición sobre una-de-esas-cosas-que-tenemos-adentro. El líquido caliente chocó contra su piel y ahogó una pequeña exclamación. De repente, una voz le distrajo. Colocó el libro a un lado y volteó esperando encontrarse con él. Su expresión se tensó al verle; los ojos de su hermano mayor le miraron con sorpresa por algunos segundos, y luego, simplemente le sonrió.
—No sabía que ya estabas en casa.
Sasuke volteó, como restándole importancia. Sin embargo, Itachi se acercó a su hermano para ver qué le mantenía tan ocupado.
—¿Biología? ¿Tienes examen o algo?
Sasuke se limitó a responder con un escueto "sí" e Itachi suspiró. Realmente le frustraba cuando su hermano menor se ponía en plan de niño-malcriado, sólo buscaba conversar con él como solían hacerlo cuando niños. Le miró de reojo, ¿qué le había hecho cambiar? Sabía que en parte, lo hacía para molestarle, y en parte, era algo inevitable en él. Ésa frialdad, incluso con las personas más cercanas, se escapaba de su boca casi sin su consentimiento, sin notarlo, como se escapa el vaho, dando vueltas en el aire y perdiéndose en el cielo durante las tardes de invierno.
—Sabes, acabo de ver a ésa chica… Ino, ¿cierto? Estaba regando unas flores en su jardín, mientras abría el portón, ella me saludó con mucho entusiasmo.
Sasuke se quedó helado por un segundo, sin embargo, rápidamente pretendió que nada sucedía y fingió que continuaba leyendo. Itachi sonrió levemente y continuó hablando.
—Realmente me sorprendió el hecho de que se hicieran amigos tan rápido… ¿Caíste tan fácil ante una cara bonita? —Itachi rió y su hermano rodó los ojos—. Supongo que en realidad no es tan raro. Algo en ella me recuerda…
Sasuke alzó de pronto el rostro. Sus ojos negros estaban abiertos de par en par por la sorpresa, anticipaba sus palabras y estaba seguro de cómo acabarían. ¿Realmente diría algo así? ¿Realmente terminaría una oración como esa?
—Me recuerda a Karin.
Ambos Uchiha se miraron a los ojos por varios segundos. Sasuke le contemplaba con asombro, como si estuviera forzándose a comprender el significado de aquellas palabras, como si le costara hacerlo. Itachi, por su parte, le miraba casi con pena. Su pequeño hermano era tan fácil de manipular, tan fácil de alterar. Suspiró y comenzó a alejarse, en dirección a su habitación. Sin embargo, antes de desaparecer de la sala, se detuvo y sonriendo, dijo:
—No lo sé. Seguramente esté equivocado.
Las palabras continuaron haciendo eco en la mente de Sasuke incluso cuando su figura ya se había ido.
El silencio sin duda alguna era algo realmente inusual entre ellos dos.
Sasuke respiró hondo y deslizó sus dedos sobre las blancas teclas del piano. Ino, sentada en uno de los sofás individuales a un costado, observaba atentamente.
La pieza comenzó y el sonido inundó el ambiente. Los dedos de Sasuke se movían con gracia, suavemente iban de una nota a otra, como la caricia de una pluma sobre el aire, como la caricia de un primer beso, la canción parecía contar con voz y palabras propias, la historia de una relación secreta, oculta entre los suspiros de un corazón ingenuo. Ino cerró los ojos; sintió en carne propia la voz del piano que le susurraba en las mejillas y se le revolvió el estómago. Respiró hondo y la suave melodía fue tornándose apenas más rápida. Sasuke golpeaba las teclas con suavidad, aún así, el sonido retumbaba y hacía su corazón temblar. Era una pieza dulce, contraria a lo que cualquiera imaginaría que alguien como Sasuke pudiera escribir… Ino pensó que tal vez, sus sentimientos por Karin habían sido más grandes de los que ella se imaginaba. Abrió los ojos y miró el perfil de Sasuke, la concentración se divisaba a simple vista. Su piel parecía incluso más pálida de lo normal y una tenue luz brillaba en sus ojos. Ino le miró por varios segundos. Una sensación extraña le encogió el corazón y recordó ése abrazo de tan sólo un par de horas atrás; se acarició suavemente el brazo, como recordando el tacto y cerró nuevamente los ojos. Por un momento se sintió completa. Con la música del piano envolviéndole, rodeándole completamente, y ésa sensación de calidez en el pecho, estando junto a él, sentía que así debían ser las cosas. Sin embargo, de repente la música se detuvo. Fue repentino, tanto que desconcertó a Ino al punto de no saber cómo reaccionar. Sasuke agachó la cabeza y el cabello oscuro le cubrió el rostro. Sus manos se deslizaron desde el piano y cayeron hasta sus piernas.
—Eso es todo, jamás la acabé.
Las palabras de Ino se atascaron en su garganta.
—¿Eso es todo? ¿Realmente ése es el final?
Hubo un silencio que duró un par de segundos.
—No exactamente… Compuse un poco más-
—Continúa —al verse interrumpido, Sasuke pasó a mirar a Ino un tanto sorprendido—. Realmente quiero escuchar todo lo que pudiste hacer.
Se observaron fijamente, la mirada de Ino parecía en parte suplicarle y en parte exigirle.
Las manos de Sasuke volvieron al piano casi al instante. Sus dedos se movieron de tecla en tecla produciendo sonidos rápidos y constantes. Aquella dulzura que había cautivado el corazón de Ino hacía un par de segundos, de repente había casi desaparecido. Y es que a pesar de que ahora la pieza parecía un lamento, como el discurso de una persona cuya voz flaquea, cuya voz llora sin necesidad de lágrimas; a pesar de aquello, era como si aún así tuviera todo el sentido del mundo. El tempo había acelerado. Ino estaba asombrada por la rapidez con la que se movían las manos de Sasuke. De extremo a extremo, y todavía conservaba ésa delicadeza y gracia con la que había tocado antes. Poco a poco, comenzó a tocar con más lentitud, acariciaba las teclas como si fueran a romperse, a quebrarse y estuvieran hechas de cristal; Ino podía sentir ésa dulzura una vez más, y entonces, la velocidad aumentaba de nuevo y se le era arrebatada. Ino estaba ahogada por la música. Jamás en la vida se había sentido así, nunca había sentido tal deleite. Ino pasó a mirar a Sasuke, se le veía tan concentrado y apasionado. Como si fuera imposible interrumpirle, como si el sólo pensarlo, fuera un pecado. Le miró y pensó en cómo aquella pieza se relacionaba con su corazón. Había una gran mezcla de sentimientos en los sonidos, como una angustia dulce, de ésas que te duelen porque te hacen bien y no las puedes evitar ya que se han vuelto parte de ti. Como cuando recuerdas días mejores y algo te punza en el corazón porque no, no puedes volver el tiempo atrás y de repente sólo puedes mirar a través de la ventana sin expresión alguna. La pieza pronto retomó su tranquilidad. El cuerpo de Sasuke se movía hacia adelante y hacia atrás mientras apretaba los párpados y parecía contener la respiración. Ino le miró con más atención, como hipnotizada, como conmovida; había llegado a ése punto. Estaba segura de que si pudiera entrar a su mente, en ésa habitación, no estaría nadie más que él y el piano y la música. El resto sería nada, oscuridad quizás, no lo sabía, pero nada más existiría. Pensó en cuánto le había afectado la traición de Karin. Le miró con los ojos celestes nublados; siendo él una persona tan talentosa, dueña no sólo de una habilidad prodigiosa sino también de una personalidad enredada, desconfiada y difícil de comprender, pero que a su vez, sentía todo con el corazón expuesto y se lo guardaba para sí mismo y nadie más, aquél engaño había sido como robarle la convicción con la mano desnuda, rasguñando y cortando todo a su paso.
La música se volvió lenta. Como si cada nota fuera desapareciendo, como si pudiera ver cómo todo se desvanecía, las manos de Sasuke saltaban de tecla a tecla con parsimonia, con movimientos lentos y pequeños golpes que parecían más roces que tan sólo duraban un instante. Así, la música fue desvaneciéndose y Sasuke terminó por llevar las manos a las piernas otra vez. Miró el piano por un par de segundos hasta que Ino cayó en cuenta de que sus ojos estaban aguados. Se sorprendió al instante y su reacción fue acercarse, sin embargo, se detuvo a segundos de tocarle. Era como si no pudiera hacerlo. Él definitivamente no iba a llorar, pero de todas formas, en sus ojos se veía ése sentimiento que transmite el cielo cuando está a punto de llover, cuando las nubes forman formas inciertas en el pintarrajeado gris y el sol se esconde en algún lugar entre la lejanía. Sasuke pareció de pronto volver en sí y sacudió levemente de un lado a otro la cabeza. Volteó hacia Ino y ambos se miraron sin decir nada.
Sasuke sentía el corazón latirle con rapidez. Se sentía extasiado y de alguna forma, emocionado. Era como si acabara de presenciar algo único, algo por lo que había esperado años. Algo que había estado atascado en su interior y que finalmente había sido expuesto. Se sentía completo, a pesar de haber tocado una pieza incompleta, sentía que había recuperado algo suyo que ansiaba y había perdido tiempo atrás.
—Por un momento, llegué a pensar que te parecías a ella.
Ino tragó saliva, entre sorprendida y expectante. Sasuke le miró a los ojos. Su expresión era relajada y una media sonrisa apenas curvaba sus labios, sus ojos negros parecían estar riendo. Como una risa de superioridad, de ésas que le caracterizaban y a Ino le gustaba apreciar cuando solían aparecer.
—Sin embargo, definitivamente no es así.
Ino ahogó una risa.
—Eres totalmente diferente.
—¿Diferente como bien?
Sasuke frunció el entrecejo, burlándose.
—Diferente como un fenómeno, o algo así.
Ino infló los cachetes y le fulminó con la mirada. Se cruzó de brazos y pudo ver de reojo cómo Sasuke agachaba el rostro hacia el piano.
—Voy a terminarla —Ino relajó las facciones y le miró un tanto confundida—. A la pieza, he decidido terminarla.
La aludida sonrió ligeramente y se limitó a asentir.
No había más que decir. Tampoco estaba segura de qué había sucedido exactamente. Pero estaba segura de que ahora Sasuke sentía un peso menos en su espalda. No pensaba que había sido exclusivamente gracias a ella, en sí, quizás si Sasuke se hubiera sentado frente al piano años atrás, haciendo caso a sus instintos, su corazón habría estado más liviano en ésos momentos. Sin embargo, Ino de repente pensó que tal vez, si ése hubiese sido el caso, él y ella nunca habrían sido amigos. Ella nunca se habría visto interesada por él y su curiosidad no le habría dominado, y se asustó. Fue por apenas un instante, pero temió ante la idea de nunca haberle conocido como le conocía ahora. Ino recordó el día en el que, entre susurros, le había dicho que su encuentro era obra del destino y sonrió.
Tal vez, aquello de hecho era cierto.
—¡Vamos, borra la foto, Tenten!
—¡Que no!
—¡Que la borres!
—¡No!
Y de repente, el grito más masculino del universo.
—¿¡Me mordiste?!
Kiba se apartó ofendido de la chica y ella le sacó la lengua mientras abrazaba infantilmente su teléfono móvil, donde se podía ver, una foto de Kiba con los lentes de sol de Ino y la toalla envuelta en el cuerpo a modo de vestido. Obviamente no sabía que le iban a sacar una foto, pero estaba tonteando con Naruto y Tenten había sido ágil.
—Ahora verás, niña bruta —Kiba se lanzó hacia la chica y otra vez comenzaron a los jalones. Tenten le metió el codo en el rostro a su amigo y él le estiraba el cabello intentando alcanzar el móvil.
Sakura les miraba con cara de pocos amigos, mientras Ino no entendía del todo la situación hasta que Naruto le explicó que ambos se conocían de pequeños y eran casi como primos-hermanos, y que básicamente, siempre que podían se daban unos porrazos. Fue cuando el teléfono de Tenten voló hacia el suelo que la lucha acabó a penas por un segundo, para reanudar otra vez pero con un poco más de "sentimiento".
—¿Quién trajo la comida? Muero de hambre, muero de calor, muero de aburrimiento; hagamos algo, ¡ya sé! nademos —Naruto parecía demasiado contento con la idea de por fin ir a divertirse al lago.
—Juguemos voleibol —propuso Sakura emocionada e Ino ahogó un gemido de descontento mientras se desparramaba en la silla de playa que había llevado (a pesar de que aquello no fuera una playa).
—Soy un asco en deportes, mejor nademos un rato.
—No, no pienso mojarme hoy, me ha costado horrores arreglar mi cabello —Sakura se cruzó de brazos y algo brilló en los ojos de Naruto y Kiba.
En ése momento lo único que Ino fue capaz de ver, fue cómo Sakura pataleaba y gritaba y Kiba y Naruto la arrojaban al lago. Luego, fueron carcajadas y puteadas por parte de Haruno, Tenten fue la siguiente en lanzarse al agua (aunque por su propia cuenta) y luego les siguieron los dos muchachos. Cuando Kiba y Tenten comenzaron a jugar a-intentar-ahogarse, Neji decidió que era tiempo de cortarles la diversión y también se metió al agua, y luego de mucho insistir, Sasuke también terminó por unirse.
Hacía mucho calor. Difícil era de creer que hacía un par de días estuviera lloviendo y no hubiera pizca alguna del verano. Sin embargo, más vale tarde que nunca, finalmente el clima cálido que Ino ansiaba y ésa tarde de juegos en el agua que había idealizado tiempo atrás, habían llegado. Ino se recostó en su silla de playa y sacó su polaroid del bolso que retozaba a su lado. Hinata le miró curiosa e Ino sacó un par de fotos capturando los momentos en los que sus amigos jugaban alegremente. Ambas rieron cuando Naruto se tiró de bombita y casualmente cayó muy cerca de Sasuke, causando luego una guerra de salpicadas y minutos más tarde, una serie de competencias ridículas. Ino sonrió, feliz de poder ver cómo poco a poco las cosas parecían tomar un color más alegre.
—Vaya par, ¿no?
Hinata asintió divertida e Ino tomó un sorbo de su refresco.
—Ah, mira la sonrisa de Inuzuka, realmente parece un cachorro, ¡qué adorable! —Ino rió suavemente con las intenciones de molestar un poco a su amiga, sin embargo, al voltear y verle con la mirada fija en la escena frente a sus ojos, y los labios levemente curvados hacia arriba, como si de alguna manera estuviera hipnotizada, carraspeó buscando su atención.
—Hyūga…
Y Hinata habló como entre sueños:
—Ah, sí, la sonrisa de Naruto es hermosa…
Ni bien terminó ésa oración, fue como si espabilara de pronto, abrió los ojos perlados de par en par y miró a Ino con sorpresa. Los colores se le subieron al rostro y Hinata pareció dejar de respirar durante ésos incómodos segundos.
—Estaba hablando de Inuzuka-
—Sí, sí, la sonrisa de Kiba, eso q-quise decir, y-yo, ah, lo lamento, me e-equivoqué…
—Claro, no te preocupes —Ino se apresuró en interrumpirle y luego, tras balbucear un par de inentendibles palabras más, Hinata terminó por encogerse en sí misma a intentar hacer de cuenta que nada había pasado.
Ino, sin embargo, no dejó de pensar en cómo la voz de Hinata se había escapado como un suspiro ilusionado, de ésos que te roban el aliento y están hechos de fantasías, sólo al pronunciar aquél nombre.
Continuará…
Cantidad de palabras: 5944.
¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿La última actualización fue en navidad? Ok, pueden matarme, se los permito. ¡No puedo creer que dije que iba a intentar terminar este fanfic en este año y ya ha pasado la mitad y apenas he actualizado! Soy un verdadero desastre, lo sé ;-;
Lo cierto es que he estado ausente de todo esto del fanfiction y anime durante este tiempo… y se debe al kpop. Me he volcado más a ése lado del internet (?) y me olvidé de esto que, mientras chusmeaba y terminaba este capítulo, recordé que amaba.
Pienso que este es el mejor capítulo que he escrito (salvo el final). No en el sentido de la trama, pero sí de la redacción y esas cosas, saben, siento que he puesto mucho de mí en él y muestra que al menos de a poquito, voy mejorando. En general, estoy feliz con el resultado. Creo que puedo rescatar eso, puede que no sea el fanfic más interesante, pero me esfuerzo ;u; en el futuro pienso traer cada vez cosas mejores, hay muchas ideas en mi cabeza y quiero ser capaz de escribirlas todas con mucho sentimiento, así que por ahora practicaré y seguiré aprendiendo~
Respecto al capítulo, la historia de Karin por fin fue revelada y oh~ a Hinata se le escapó algo importante al final~ sólo voy a decirles que en los próximos capítulos, cuando vuelven a Sapporo, ¡aparecerá un nuevo personaje! Masculino, masculino, vamos hagan sus apuestas (?)
Anyway, muchas gracias a las personitas que leyeron y comentaron y chusmearon el fanfic hasta ahora. Les debo mucho! Los quiero~
Un besote, Hiyori.
