Autor: Hiyori Nishiyama (Okiro Benihime).
Clasificación: K+.
Género: Amistad, romance, drama, humor.
Advertencias/Aclaraciones: Este es un fanfic AU (Alternative Universe - Universo Alterno), y habrá OoC (Out of Character - Fuera de Personalidad). Así que desde ya voy avisando que muy a mi pesar alteraré un poco las personalidades de ciertos personajes para que encajen en la historia.
Disclaimer: Naruto y sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto, pero esta historia es totalmente mía y la escribo sin ánimos de lucro. Prohibido el plagio o re-publicación.
Itzel Romero: ah, realmente coincido. Me esforcé especialmente en el capítulo anterior ya que contaba la historia de Sasuke y quería que saliera bien. Estoy feliz de que haya resultada. Me alegra mucho que te haya gustado, ¡un besote!
Kammy: Todos sufrimos de amnesia en algún momento de nuestras vidas, desgraciadamente (?) Oh, fiel lectora, no tenés idea de cuánto amo esas palabras *-* ¡Gracias por leer!
Guest: Totalmente, se me va la inspiración e intento retenerla pero la muy egoísta se va ;n; Muchas gracias por entender. ¡Muchas personas han apostado por Gaara! Creo que... Creo que hay que leer para descubrirlo :3 ¿Los repites muchas veces? Omg, ¡me has hecho el día! Muchas gracias por leer, un beso.
Capítulo dieciocho: De jazmines y tulipanes.
Ino, sin embargo, no dejó de pensar en cómo la voz de Hinata se había escapado como un suspiro ilusionado, de ésos que te roban el aiento y están hechos de fantasías, sólo al pronunciar aquél nombre.
El viaje había sido largo y en su mayor parte, aburrido.
Sin embargo, gracias al cielo, únicamente duraba cerca de cinco horas. Sasuke no imaginaba qué hubiera pasado si hubieran estado tan sólo un minuto más encerrados en ése tren. Naruto, Kiba, Tenten e Ino se habían armado una partida improvisada de póker y cuando Ino comenzó a ganar repentinamente —y a hacer trampa— y Kiba se percató, los gritos no se hicieron esperar. Sasuke y Neji huyeron de la zona antes de que los demás pasajeros comenzaran a quejarse y pretendieron que no les conocían. Hinata estaba roja de la vergüenza y Sakura les dio sus respectivos correctivos. Luego se calmaron un poco. Kiba se había llevado a Hinata a la otra punta del tren a hacer cosas de novios e Ino se sintió ligeramente incómoda, recordando el tema de Naruto. Sin embargo, cuando vio que Sasuke se sentaba junto a ella, ya que hasta ése momento se encontraba sola (Sakura les había separado para que no molestaran más; sí, así como si tuvieran cinco años. Medidas exageradas, según Tenten), se olvidó de los demás y le sonrió ampliamente.
"¿Te escapaste del ojo de halcón de Sakura?", le había preguntado, y Sasuke puso cara de ofenderse-en-broma ya que "él no había hecho nada malo". Y se quedaron juntos hablando de los clubes, del otoño que se acercaba, de cómo faltaba poco para que acabara el año y de cómo ya habían sucedido tantas cosas.
Ino pensaba que así, rodeada de ésas personas, podría viajar feliz el tiempo que fuera necesario.
Cuando llegaron a Sapporo, Kushina les fue a buscar otra vez y les repartió a todos en sus respectivas casas. Sasuke bajó de la mini-van e Ino le siguió de inmediato. Dudó por un segundo en entrar a su casa o a la de su vecino y cuando Sasuke se percató de aquello, rodó los ojos y le invitó a pasar.
Al día siguiente, un lunes soleado, las clases comenzaron otra vez e Ino se estiró en su pupitre con sueño. Habían llegado ridículamente temprano y es que Uchiha se había aparecido por su casa, cuando apenas estaba despertándose, alegando que no podían llegar tarde el primer día. Ino le puteó un buen, pero terminó por agradecer el hecho de que al menos le haya esperado. Bien podría haberse ido sin ella, pero no. Ino sonrió y miró por el rabillo del ojo cómo su amigo leía tranquilamente un libro de Historia de Japón, supuso ella que sería para recordar el tema en el que habían quedado antes de las vacaciones. Puso una cara de asco fenomenal ante la idea de hacer lo mismo y se estiró aún más. Honestamente, no sentía ni la más mínima emoción por estar allí de nuevo. El receso definitivamente había sido muy corto.
—Bueno, en realidad extrañaba usar este uniforme —Sasuke levantó la vista del libro y le miró un tanto confundido—. Es muy adorable —observó a la rubia jugar con su moño rojo, desparramada en la silla y se limitó a no decir nada.
Ésa chica era todo un caso.
Y él, de alguna forma, también se sentía diferente.
En ése momento apareció Sakura en el aula y un par de estudiantes entraron detrás de ella, eran los que llegaban tarde y habían tenido la mala suerte de cruzarse con la Presidente del Consejo en el pasillo. Una cabellera rubia y despeinada se asomó e Ino le sonrió con ganas, Naruto le devolvió el saludo a ella y a Sasuke y se sentó en su asiento. Sakura se posicionó en el frente de la clase, echó un vistazo al escritorio vacío del profesor y rodó los ojos. Kakashi llegaba tarde otra vez. La primera hora era libre, pero aun así se suponía que debía estar allí. Se aclaró la garganta y comenzó con el discurso informativo con el que comenzaba todas las clases.
—Espero que hayan pasado unas bonitas vacaciones. Sin embargo, ya han acabado, así que procuren concentrarse y estudiar mucho. Luego del Festival Deportivo se vienen muchos exámenes así que-
Sin embargo, no pudo continuar ya que el salón completo explotó en un total griterío.
—¡Estaban tardándose! Ya está poniéndose frío el clima...
—Tampoco tanto, yo sigo con el uniforme de verano.
—Es que Tenten es del tipo "mientras más muestro, mejor".
—¿¡Qué estás queriendo decir, Aobe!?
—Cállate, no es que moleste de todas formas.
—¡A Aihara le gusta Tenten!
—¿A quién le gusta Tenten?
—¿Neji está celoso?
—¡Cállate, Kiba!
—Kiba tiene razón, ¡de veras!
—¡¿Pueden hacer silencio?!
Un silencio incómodo se adueñó del ambiente e Ino tuvo que forzarse a dejar de reír del palabrerío de sus compañeros.
—Cómo iba diciendo, el festival deportivo se hará este sábado y domingo, así que vayan preparándose porque hay muchas actividades, juegos y partidos programados. Antes que lo olvide, Hirano y los representantes de evento, hay reunión después de clases —dijo Sakura mientras recobraba la calma y miraba a la otra representante de la case y un grupo de tres chicos. Éstos asintieron y Sakura continuó leyendo sus hojas—. Ah, por cierto, a partir de ahora, se comenzarán a controlar la cantidad de miembros de los clubes, si hay menos de cuatro, se cerrarán. Eso es todo, continúen burlándose de Neji, Tenten y Aihara hasta que llegue el profesor.
Sakura sonrió ladina y a Tenten se le subieron todos los colores al rostro mientras le regañaba. Ino rio divertida y estaba dispuesta a continuar con lo suyo cuando las últimas palabras de la presidente del consejo y primera representante de su clase, alias frentona, resonaron en su mente en un eco molesto.
¡El Club de Arte corría peligro!
Se miró al espejo por última vez. Usaba un top crop ajustado de color violeta oscuro y un short tiro alto de mezclilla, Ino se recogió el cabello en una cola de caballo alta y un tanto desprolija y estaba revisando si el rímel le había quedado bien cuando sonó su móvil. Los nuevos adornos brillantes que le había regalado Hinata resplandecieron cuando la tapa se hizo hacia atrás e Ino leyó el mensaje con rapidez. "Estamos afuera". Bajó la escalera dando saltos y se dirigió a abrir la puerta.
—Ey —saludó Deidara e Ino le sonrió en respuesta. Se movió hacia un costado y dejó entrar a sus compañeros de club.
—Pónganse cómodos —dijo Ino mientras se iba de la sala un momento sólo para traer un caballete plegado debajo del brazo y acomodarlo en el suelo.
Deidara, por su parte, abrió su mochila y comenzó a ordenar sus cosas para esculpir. Tomó también un par de pinturas y se las alcanzó a Ino. Sasori se sentó en uno de los sillones y sacó algunas marionetas de su mochila, luego tomó algunas pinturas y pinceles. Cada uno parecía tener bien en claro qué iba a hacer.
—No entiendo cómo es que somos sólo tres... Como es de arte, cualquiera pensaría que se uniría más gente.
—A lo mejor es porque la sala está bastante oculta.
—Eso ya no importa, hn. Hay que procurar hacer esto bien así sorprendemos a todos en la expo —Deidara se sentó en la alfombra con las piernas cruzadas y mientras observaba con cuidado una de sus esculturas sin terminar, decía:—, estoy seguro que luego de luego de mañana muchas personas querrán unirse, hn.
Ino asintió con determinación y Sasori cerró los ojos con calma.
Muy a pesar de que Yamanaka prácticamente había sido arrastrada y obligada a unirse al club, no pensaba que las cosas habían resultado tan mal. Ino nunca le había prestado especial atención, pero en realidad era buena dibujando. Más específicamente, diseñando. Lo había "descubierto" Sasori una tarde en el club, ella estaba rayando garabatos en una libreta y él que pasaba por ahí con una pila de madera encima, lo había visto. Las piernas largas y la tela cayendo como agua, le sorprendió lo real que se veía aquello y se acercó con sigilo. Los trazos eran finos y parecían hechos con mucha precisión. A pesar de que ella estuviera aparentemente con la cabeza en otro lado, cada línea parecía pensada con mucha anticipación. Fue allí cuando Deidara le dijo que iba a enseñarle algunas cosas sobre pintura y podría pasar sus bosquejos al caballete. Ino pronto le agarró la mano. Muchachas con espectaculares vestidos y soberbios perfiles predominaban en su repertorio, pero a Ino también le gustaba pintar coloridas flores. Al final de cuentas, realmente le resultaba imposible evitar ésa parte de su propia personalidad. El amor a las flores que su familia le había inculcado de pequeña terminaba surgiendo de una u otra forma. En todo caso, no le molestaba. Le traía ciertos recuerdos amargos pero Ino era fuerte y su especialidad era hacerse la desentendida, entonces los dejaba de lado y los suprimía y hacía de cuenta que nada le pasaba. El pincel se deslizaba y dejaba tras de sí el pétalo de una flor y su tallo, sus hojas coloridas de primaveras refulgentes y los trazos se abrazaban cálidamente. Ino echó un vistazo general a su obra y sonrió, no estaba nada mal, modestia aparte, claro está.
—Has mejorado mucho —la voz de Sasori se escuchó suave, como algodón o así, a Ino le tranquilizaba oírle.
—Gracias, ha sido por ustedes —le sonrió con sinceridad y entonces Deidara les regañó diciéndoles que no habían ido allí a charlar.
Ino se disponía a volver a lo suyo cuando el sonido de la puerta le distrajo. Los tres muchachos se miraron entre sí comprobando que, efectivamente, no faltaba nadie en la reunión. Ino dejó de lado los pinceles y mientras sus sempai se encogían de hombros, desapareció por el pasillo hacia la puerta de entrada.
—Ah, ¿hola? —musitó extrañada cuando abrió la puerta y no pudo evitar sonreír al momento en el que aquellos ojos le devolvieron el saludo.
—¿Por qué tan sorprendida? —Sasuke guardó las manos en los bolsillos y le sonrió de lado—. Te dije que vendría a esta hora a buscar mis apuntes de biología.
Ino soltó un "¡ah, cierto!" y Sasuke frunció el entrecejo; no le gustaba que se olvidaran de él.
—Lo lamento, es que entre que me puse a hacer otras cosas, se me pasó. Adelante. Ahora voy a buscar las hojas.
Ambos entraron a la casa e Ino no esperó ni a que Sasuke cerrara la puerta para ir corriendo escaleras arriba. Sasuke se adentró hacia la sala. Había estado allí varias veces. Ino insistía en que se sintiera como en casa, ya que ella lo hacía. Él no estaba muy de acuerdo, pero no había logrado evitar que Ino entrara a su casa y se comiera todo el cereal y las galletas cuando tuviera ganas. Además, Mikoto le animaba a hacerlo. Así que había decidido que si ella tenía la cara de aparecer en su casa en pijamas a pedirle cacao para su desayuno porque se había olvidado de comprar, entonces él actuaría de igual forma. O al menos intentaría. Sasuke llegó hasta la sala perdido en sus pensamientos y paró en seco cuando dos pares de ojos le miraron curiosos.
—Mira nada más, Itachi-junior —Deidara le sonrió burlonamente y Sasuke frunció el entrecejo.
—¿Qué están haciendo ustedes dos aquí?
Sasori pudo percatarse de que la voz de Sasuke había sonado más fría de lo normal.
—Estamos preparando nuestros proyectos para una exposición que hemos organizado.
—¿Por qué le das explicaciones, Sasori?
—¿Y vinieron así sin más a la casa de Ino? ¿Por qué no lo hacían en la escuela?
Deidara rio con fuerza y a Sasuke se le revolvió el estómago. ¿Por qué estaba tan molesto? Por alguna razón sentía la necesidad de que ambos chicos se fueran, especialmente Sasori, que le miraba callado desde su asiento, su rostro estaba demasiado calmado y casi sentía que estaba juzgándole de pies a cabeza en silencio. ¿En qué estaba pensando Ino? Es decir, sabía que era una chica idiota, pero le tenía un poco de fe. ¿Cómo se le ocurría llevar a dos chicos, dos años mayor que ella, a su casa vacía? No importaba que se tratara del idiota de Deidara y el apático Sasori, ¡eran varones! ¡Varones mayores! Sasuke les fulminó con la mirada y estaba dispuesto a echarles a patadas cuando apareció Ino en la sala. Como si nada hubiera pasado, tomó las hojas que ella le ofrecía y puso su mejor cara-de-nada. Chasqueó la lengua y miró a Ino directo a los ojos. Fueron apenas cortos segundos, pero le miró con tanta intensidad que pudo sentir cómo ella parecía volverse más pequeña y vulnerable. Sonrió de lado fugazmente, pero ella alcanzó a verle. Era como si por un momento le hubiera hipnotizado y de alguna forma, sentía que le había dicho algo con aquella mirada. "Cuídate", quizás. "Así debe ser como Sasuke enamora a tantas chicas...", pensó Ino mientras volvía en sí y veía a Sasuke desaparecer por el pasillo.
Cerró la puerta con fuerza y se llevó una mano al cabello oscuro para desordenárselo. ¿Qué demonios había sido aquello?
—Definitivamente estoy volviéndome loco...
Comenzaba a notarse cómo el verano se alejaba, quedaba cerca de una semana de la estación de las tardes soleadas y las noches calurosas y los días se habían vuelto un poco más fríos. No demasiado, de todas formas. Aquel verano había resultado tener sorpresivamente temperaturas bastante altas, teniendo en cuenta que Hokkaido era una región fría. Los estudiantes continuaban usando el uniforme de verano y el aura positiva y la energía calurosa de alguna forma todavía podía sentirse entre el alumnado. Más todavía cuando un evento tan esperado como lo era el festival deportivo estaba cerca. Era una tarde de mucho sol para Sapporo. Probablemente unos veinticinco grados que irían disminuyendo con la llegada de la noche. El otoño definitivamente comenzaba a dejar sus pasos. Varios clubs con pocos miembros habían comenzado a organizar exposiciones o habían aumentado sus niveles de publicidad. Se podían ver algunos alumnos en el patio o en los corredores repartiendo volantes, disfrazados o hasta haciendo interpretaciones rápidas. Corría Ino desesperada hacia la sala de su club, con un montón de pinceles entre los brazos y esquivaba con cierta agilidad (que honestamente desconocía que tenía) a los alumnos que aún continuaban promocionando. Sus piernas se movían con fuerza y daba largos saltos, el cabello rubio bailaba de lado a lado y a Ino lo único que le importaba era llegar a tiempo a la sala para la exposición. Por eso, cuando estaba a punto de girar en una esquina, tan ensimismada estaba que no pudo ver que alguien justo pasaba por allí.
Fue un golpe duro. Su rostro se hundió en el pecho de aquella persona y éste se dobló y cayó hacia atrás. Los dos pares de pies parecieron enredarse e Ino también terminó en el piso. El ruido de los pinceles chocando contra el suelo hizo eco en el solitario pasillo.
—¿Estás bien?
En otra situación, probablemente Ino habría respondido aquella pregunta con un "¿acaso eres idiota?", sin embargo, abrió los ojos con lentitud y cuando pudo divisar una oscura mirada contemplándole con preocupación, no pudo más que asentir torpemente.
—Qué bien... —su voz era profunda y extraña. Como si sus palabras estuvieran mitad vacías, mitad llenas de sentimientos. Ino quería verle el rostro, pero él se había dado vuelta para recoger sus pinceles. Le vio sin decir nada y pensó que su piel era realmente muy blanca, incluso más que la de Sasuke—. ¿Pintas?
Ino tardó en reaccionar. Seguramente era el golpe que la había atontado un poco.
—A-ah, sí, algo así. Estoy en un club de arte...
El muchacho le miraba con atención, sus ojos eran alargados y casi caídos. Negros como dibujados a lápiz. Sus labios eran un poco gruesos y cuando estaban juntos, formaban una línea que a Ino le resultaba muy tierna. Su cabello era corto y sus brazos eran delgados; llevaba puesta ropa de diario, lo que significaba que no era un estudiante. Él sonrió ante sus palabras y a Ino, aquella sonrisa, le resultó la más extraña que había visto jamás.
—¿En serio? Estaba buscando un club de ése estilo.
Ino se emocionó de repente y mientras ambos se levantaban del suelo, le sonrió de oreja a oreja —¡Sí, y justamente estamos buscando miembros-! —se interrumpió a si misma—. Pero, no eres alumno de esta escuela, ¿o sí?
—Me he transferido en este trimestre, comienzo en un par de días.
Le extendió los pinceles e Ino los cogió contenta. A pesar de que todavía le dolía la cabeza por el golpe, estaba feliz de encontrar exactamente lo que estaba buscando. ¡Deidara y Sasori estarían muy contentos!
—Bien, acompáñame, justo hemos organizado una expo para los nuevos miembros... Estoy segura de que te llevarás muy bien con mis compañeros. Déjame adivinar, ¿tú pintas, cierto? ¡Lo sabía! —Ino había comenzado a hablar hasta por los codos mientras llevaba del brazo al chico al salón, él se dejó llevar y escuchaba atento el parloteo de la chica, sin borrar aquella peculiar sonrisa de su rostro—. Por cierto, ¿cómo te llamas?
—Puedes decirme Sai.
Ése sábado el sol brillaba con intensidad en el cielo y casi parecía imposible pensar que el otoño estuviera a un sólo paso. Habían decidido aprovechar el calor de la mañana y el mediodía así que el festival deportivo había comenzado desde temprano. El cuerpo estudiantil había sido dividido en diversos grupos de acuerdo al año, los de primero llevaban conjuntos deportivos de color rojo, los de segundo verde y los de tercero azul. En el patio, se encontraban varios cursos haciendo carreras de velocidad, de tres pies e incluso dentro de bolsas, también hacían pruebas de saltos y varios juegos más. En los gimnasios internos, se estaban jugando los partidos de fútbol femenino y hándbol masculino, luego seguiría voleibol femenino. Más tarde harían un par de partidos mixtos y antes de que comenzara a anochecer, les juntarían en el salón de asambleas a hablar probablemente sobre el día siguiente y lo importante que era todo el asunto. Ino imaginaba que serían dos días divertidos, había muchos juegos interesantes aparte de los típicos deportes. Aun así, pensaba que si el festival hubiera sido unos días antes, o unos días después, estaría muchísimo más agradecida. Mañana era su cumpleaños, y a pesar de que no era exactamente un queso-en-los-deportes, no había sido su idea principal pasarse su día corriendo y sudando. Había imaginado una tarde con sus amigos, mirando películas y hablando tonterías en su casa, luego irían a algún lado a divertirse y volverían tarde a pesar de que el día siguiente sería lunes; pero nada importaría, estaría feliz de tener la oportunidad de pasar por un momento como ése.
—Bueno, podría haber caído en fechas de exámenes, ¿cierto?
Sakura y Hinata se encogieron de hombros e Ino suspiró mientras miraba con cara de pocos amigos cómo Tenten corría con todas sus fuerzas para llegar a la meta. Como esperaban, llegó primera. Las tres chicas le gritaron palabras de ánimo y pudieron ver a la distancia cómo ella les hacía la señal de la victoria con los dedos y sonreía animadamente.
—No será tan malo, va a ser divertido.
—Espero que tengas razón, Sakura.
Abrazó sus piernas y recostó el mentón en las rodillas. El brillo del sol le daba justo en los ojos y se le complicaba un poco ver bien. Desvió la mirada hacia el suelo por un momento y respiró hondo. El aire fresco le llenó por completo y de alguna forma se sintió renovada. Había sido como aquella vez en la terraza con Sasuke, la brisa le acariciaba los brazos y sentía los dedos del calor tocarle las mejillas como con cariño. Pensó que quizás Sakura tenía razón y las cosas resultarían ser interesantes. Pronto una sombra la desvió de sus pensamientos y la siguió sólo para descubrir a una muchacha parada frente a ella.
—Ah... ¿Yamanaka? Mi nombre es Airi Yamaguchi, ¿podemos hablar un momento?
Ino miró confundida a sus amigas y éstas le devolvieron el gesto. Asintió un poco extrañada y se levantó para irse a un lugar un poco más alejado con la chica. Ino se detuvo a mirarle, tenía el cabello castaño y corto. Era considerablemente más bajita que ella, probablemente le llevaba una cabeza y un poquito más, era delgada y la ropa de gimnasia le quedaba holgada. Ciertamente era muy bonita, su rostro era redondo y sus ojos transmitían cierta inocencia adorable que le hacía ver como una buena niña.
—¿Qué pasa?
Airi miró al suelo por unos instantes, como intentando encontrar las palabras justas.
—Yamanaka... Yamanaka es la novia de Sasuke Uchiha, ¿cierto?
El rostro de Ino cambió de confundido a divertido tan rápido que descolocó un poco a Yamaguchi. Ésta le miró sin decir nada mientras la rubia reía con fuerza. ¿Novia de Sasuke? Definitivamente no era la primera vez que escuchaba algo como eso; "Yamanaka, ¿estás saliendo con Uchiha?", "Yamanaka y Uchiha realmente hacen una linda pareja", "Uchiha debería salir con alguien mejor que ella", "¡Yamanaka es tan afortunada! Escuché que sale con Uchiha", y un largo etcétera. Había tenido que aclarar las cosas un sinfín de veces, incluso el mismo Sasuke había pasado por aquello. Al parecer las cosas se malentendían con mucha facilidad. Es decir, bien, quizás sí pasaba mucho tiempo con él, solían ir y volver juntos de la escuela, muchas veces se visitaban en las tardes para hacer tarea o pasar el rato, ¡hasta se sentaban uno junto al otro! Ino se rascó la nuca avergonzada, tal vez debía ser más cautelosa; su personalidad en exceso carismática le había traído muchos problemas a Sasuke con los demás alumnos.
—No, no somos novios —Ino sonrió apenada, las mejillas sonrojadas le daban un aspecto honesto y Airi suspiró aliviada.
—Qué bueno... —Yamanaka le miró con curiosidad y la joven se tapó el rostro con las manos—. A-a mí me gusta Uchiha... Y quiero confesarme a él hoy, p-pensé que si Yamanaka no era su novia entonces podía darme algunos consejos... Ustedes son muy unidos.
—Ha llevado su tiempo —ahogó una risa y recordó fugazmente todo lo que había pasado en esos meses—. Pero no estoy segura de qué puedo decir para ayudarte, Yamaguchi...
Ella pareció pensarlo durante un par de segundos —Quizás qué debo o no hacer, ¿hay algo que le moleste mucho?
—Ah, bueno... Mírale a los ojos cuando le hables, puede intimidarte un poco pero no te dejes llevar —Ino recordó las veces en las que distraída hablaba con él mientras veía hacia otro sitio y él le regañaba diciéndole que le mirara si iba a decirle algo, ciertamente podía llegar a ser un chico muy mañoso. Rio internamente y continuó—. Eh, ¡no titubees! ¡Ánimos!
—Esperaba no hablar mucho... Cada vez que le veo me pongo incontrolablemente nerviosa así que he escrito una carta —Airi palmeó el bolsillo de su pantalón—. Muchas gracias Yamanaka, ¡eres la mejor!
Ambas se saludaron y Airi se marchó corriendo, Ino le vio alejarse y en ése momento llegó Hinata a su lado.
—¿Qué quería?
—Va a declararse a Sasuke, me pidió un par de consejos.
—¿En serio? —Hinata se sorprendió y abrió los ojos perlados de par en par. Ino retrocedió un paso, Hinata le miraba con demasiada intensidad—. ¿No te preocupa? ¿N-no te molestó?
Yamanaka arqueó una ceja, ¿por qué debería molestarle? Negó suavemente y Hyūga entreabrió la boca con asombro. Luego hizo un par de pucheros como un poco decepcionada, Ino le miró confundida, ¿acaso pretendía que se pusiera celosa? Airi era una chica linda, no sería correcto sentirse de esa forma. Quizás se sentía un poco ofendida, no estaba muy segura de por qué, pero Yamaguchi le había sonreído y hablado con tanta admiración que los sentimientos negativos simplemente no lograron salir a tiempo.
En ese momento Ino se percató de que Sakura no estaba y Hinata le comentó que le habían llamado por asuntos del consejo. Ino hizo caras feas, claramente disconforme con la idea de alejarse de su amiga, pero no tuvo tiempo de seguir preocupándose en ello ya que escuchó que gritaban su nombre desde la pista de carreras. Era su turno de competir en salto en largo, así que Hyūga le dio fuerzas y se marchó corriendo a reunirse con las demás chicas.
A Ino le había tocado al último y estaba nerviosa ya que los deportes no eran su fuerte. Tenía buenas piernas, y no es que fuera exactamente pésima, pero todo se resumía a la sola idea de sudar, despeinarse y que se le corriera el maquillaje. Quizás sonaba un poco superficial, pero a pesar de todo, a Ino le importaba mucho su imagen personal. El sol iluminaba con fuerza y comenzaba a dolerle los ojos. Así que los cerró con calma y tomó una bocanada de aire intentando concentrarse. Miró hacia un costado y pudo ver cómo Tenten se había reunido con Hinata y ambas le mandaban ánimos, les sonrió esta vez más entusiasmada y volvió la vista al frente. Comenzó a correr con todas sus fuerzas, y justo antes de llegar al límite permitido, saltó. El viento le dio en el rostro y por un momento se sintió libre, quizás aquello del deporte podía comenzar a gustarle. Aterrizó en la arena y la profesora a cargo anotó su longitud, luego volvió al punto de partida y saltó dos veces más. Eran cuatro grupos de cinco chicas que competían en salto, pocas eran realmente buenas en eso así que era más que nada un juego. De ésas cinco chicas se escogían a las dos con mayor longitud y competían entre sí para poder elegir al ganador. Ino había quedado tercera de su grupo, por lo que no logró pasar a la segunda instancia, aun así, se sentía muy orgullosa de sí misma. Se acomodó el cabello y se permitió ser un poco ególatra por un momento, algunas chicas la estaban mirando y había escuchado como la halagaban, así que puso su mejor cara de superioridad y sonrió de oreja a oreja.
—¿Qué está haciendo?
Naruto miró a Sasuke confundido y luego siguió el camino de su mirada para encontrarse con una Ino en pose-de-diva. Salían de los gimnasios internos a ver qué estaba pasando afuera, e inevitablemente los grupitos de chicas se dieron vuelta a verles. Naruto hizo caso omiso y siguió en lo suyo, de tanto juntarse con Sasuke, las chicas también habían comenzado a notarlo a él, por lo que se había vuelto repentinamente popular. Un poco tarde, pensaba con falsa modestia él.
—Parece estar muy feliz —Uzumaki carcajeó con ganas al ver las caras que ponía la rubia y un aura oscura pareció rodear de repente a Sasuke.
—Me voy.
Uzumaki vio alejarse a su amigo en dirección a la chica y no pudo evitar que sus labios se curvaran en una sencilla sonrisa. Era como volver al pasado, cuando no existían los problemas y las risas surgían sin inconveniente alguno. Era cálido y Naruto pidió internamente que las cosas no cambiaran más.
Todo estaba perfecto así.
Antes de que Sasuke pudiera acercarse lo suficiente como para que ella notara su presencia, sus malvados planes se vieron interrumpidos cuando él se cruzó en su camino. Era un muchacho alto y de cabello oscuro, vio su perfil y su sonrisa torcida le resultó de lo más petulante. Frunció el entrecejo y sintió el estómago revolvérsele cuando le vio comenzar una conversación con Ino. ¿Quién era ése sujeto? Sasuke detuvo sus pasos y le escrutó con la mirada. ¿Por qué últimamente Ino andaba rodeada de tantos muchachos...? Guardó las manos en los bolsillos y prestó atención a la conversación. Agradeció ser silencioso como un gato y cuando el chico de sonrisa rara soltó las palabras "¿qué vas a hacer mañana?"fue cuando hizo su gran entrada.
—Mañana estará ocupada.
Fue tan de repente que Ino no supo cómo reaccionar. Sasuke se colocó detrás suyo y su expresión seria le atemorizó un poco. Sai, por su parte, alzó una ceja en señal de confusión y miró a Uchiha con recelo. Ino pareció volverse diez veces más pequeña y su opinión pasó a segundo plano.
—¿Y tú eres...? —la voz de Sai sonó demasiado tranquila en comparación con su semblante, aquello a Sasuke pareció molestarle incluso más—. ¿Acaso eres el novio de Ino?
¿"Ino"? ¿Le llamaba por su primer nombre?
Yamanaka casi se ahoga con su propia saliva y cuando estaba a punto de saltar escandalosa, Sasuke le interrumpió.
—Sí.
Aquella afirmación resonó en su cabeza y se mantuvo constante, revolviendo su interior. Sintió el calor subirle al rostro y se llevó las manos a las mejillas en un acto reflejo. Estaba pasmada, absorta de la realidad, sin saber exactamente el motivo. Las palabras de Sasuke le habían dejado perpleja, a pesar de haber sido tan sencillas, ¿por qué habría mentido de ésa forma? Le miró de reojo y tragó seco.
—Bien, creo que mejor me voy. Nos vemos, Ino.
Sai sonrió y dio media vuelta mientras Ino le saludaba distraídamente, en cuanto se alejó lo suficiente, Sasuke tronó la lengua y maldijo por lo bajo. Fue en ése instante donde Ino despertó de su hipnosis, alcanzó a ver la silueta de Sai alejándose y alzó los hombros como hacía cuando se enfadaba. Oh, Sasuke estaba en problemas.
—¿¡En qué demonios estabas pensando!?
Sasuke le miró de reojo, claramente enojado.
—No seas molesta, te he hecho un favor. Ése chico estaba aprovechándose de ti.
—¿Qué? ¡Ése era Sai, nuestro nuevo compañero del club de arte! Se ha transferido este trimestre y soy su única amiga —colocó los brazos en jarras y Sasuke se hizo el desentendido—. De todas formas, ¿tu novia? ¿Por qué dijiste eso?
—Ya te dije, estaba aprovechándose de ti, demonio rubio.
Aquella fue la gota que rebalsó el vaso.
—¡Eres un gatito idiota! No necesito que me cuides —Ino le apuntó con el dedo, Sasuke no toleró aquello y la apartó con la mano.
—Mal agradecida.
—Entrometido.
—¿Yo soy el entrometido? ¡Tú fuiste quien se metió primero en mi vida!
Ambos se miraban con intensidad. Celeste chocaba contra ése profundo negro, y aún así ninguno parecía tener la intención de arrepentirse. Sasuke le observaba desde arriba, con aires de superioridad y cierta frialdad que en aquella ocasión no había conseguido atemorizar a Ino, estaba demasiado molesta como para retroceder. Inflaba los mofletes con disgusto y apretaba los puños con fuerza, como si en cualquier momento fuera a golpearle. Sasuke la contempló de arriba a abajo, la situación era demasiado ridícula. Tronó la lengua y le fulminó con la mirada por última vez.
—Hn, demonio rubio.
—Gatito idiota.
Dijeron casi al unísono y bajo las preocupadas miradas de algunos estudiantes que por allí pasaban, dieron media vuelta y se marcharon cada uno por su lado.
El día había sido largo y el ceño fruncido de Ino no se había alterado en toda la tarde. Sakura, Hinata y Tenten comenzaron a preocuparse, pero Ino enojada era como un perro mientras come, es mejor no acercarse hasta que acabe con lo suyo. Se encontraba en el medio de una disputa entre toda clase de sentimientos. Estaba molesta por la actitud extraña de su amigo, se sentía cansada de estar en ésa montaña rusa de buenos momentos y discusiones sin sentido y cada vez que pensaba en la expresión de Sasuke al encontrarse con Sai, sentía cosquillas en el estómago y se sentía incómoda. Como si estuviera enfermándose. Definitivamente debía ser eso. Estaba volviéndose loca. "Ya lo estás", pudo imaginar a la perfección el rostro sarcástico de Sasuke contestando a sus pensamientos y suspiró con ganas.
Sabía que desde un comienzo aquella relación era bastante peculiar. Sabía que la curiosidad que surgía en su interior cada vez que le escuchaba hablar, se debía a algo. ¿A qué? ¿Por qué le pasaba todo aquello?
¿Qué sentía por Sasuke, exactamente?
—Estoy dándole demasiadas vueltas.
Se quitó la remera y sonrió aliviada al sentir el aire fresco chocar contra su piel. Estaba cansada por tanta actividad física y comenzaba a odiar el uniforme deportivo. Se quitó la liga que recogía su cabello en una cola de caballo y lo peinó rápidamente con un cepillo, el vestidor femenino de primero estaba casi vacío, ya la mayoría de las estudiantes se habían cambiado y se iban de a poco a sus casas, sin embargo algunos alumnos todavía daban vueltas en el colegio sin querer volver a sus hogares. Sakura, Hinata y Tenten conversaban tranquilamente, dejando a Ino reflexionar sobre lo que fuera que la estaba molestando. Ino las miró de reojo y mientras hábilmente se hacía una trenza espiga, pensaba que era afortunada de tener amistades como ellas.
—Ah, Yamanaka.
Ino se giró en cuanto oyó su nombre y se sorprendió al encontrarse con Airi. Le saludó con un gesto y se terminó de abotonar la camisa del uniforme escolar. Yamaguchi se acercó tímidamente, las mejillas coloreadas de rojo y una sonrisa inocente curvando los labios. El brillo en sus ojos le dijo que estaba emocionada e Ino comprendió que estaba a punto de hacer su jugada.
—Muchas gracias por lo de hoy, otra vez.
—Realmente no creo haber sido de tanta ayuda…
—No importa, me has dado confianza. Espero que todo salga bien —no dejaba de moverse de un lado a otro, debido a sus nervios, Ino se sintió contrariada—. Bueno, ya me voy yendo. ¡Adiós Yamanaka!
Ino saludó con la mano y la vio marcharse del vestuario dando saltitos. No dijo nada ni se movió por algunos segundos. Sakura, Tenten y Hinata le miraban expectantes, como confundidas por su expresión distante. Tenten estuvo a punto de decir algo cuando Ino se agachó rápidamente.
—¡La carta!
Fue lo último que escucharon salir de la boca de Yamanaka antes de que se echara a correr desesperada.
Estaba cansada, tanto física como mentalmente, sentía las piernas arder a cada salto que daba, entonces ¿por qué continuaba corriendo? La carta se doblaba por la velocidad y la trenza que en algún momento había estado bien peinada ahora era una maraña de cabellos rubios. A pesar de que se había comportado como un completo idiota con ella, sentía la necesidad de ayudarle. Airi era una chica linda, quizás a Sasuke comenzaba a gustarle, ¿pero cómo lo haría si Yamaguchi había perdido la carta? ¡Obviamente era su deber devol-!
—¡Ah! ¡Basta! —Ino frunció el entrecejo y sacudió la cabeza intentando limpiarla de tantos extraños pensamientos—. Solamente voy a darle la maldita carta y ya.
Giró en una última esquina y casi derrapó en el suelo, se impulsó como pudo con los dedos de las manos y continuó corriendo. El cielo pintado de atardecer le dio la bienvenida y un escalofrío recorrió su cuerpo. El clima había descendido y como el sol estaba escondiéndose, comenzaba a sentirse el frío inminente. Miró hacia los lados, algunos pocos alumnos cruzaban el portón para irse a sus casas, sin embargo, no logró divisar a Sasuke o a Airi allí. Continuó caminando hacia el costado, rodeando la escuela y sumergiéndose en los jardines. Los árboles comenzaron a alzarse frente a ella y se sobó los brazos con frío. Forzó la vista y continuó buscando. No tenía pista alguna, pero esperaba que la suerte del destino estuviera de su lado. Los grillos cantaban en algún punto entre las hierbas e Ino no pudo evitar recordar aquella noche en la que se perdió en el bosque. Recordó el miedo y la desesperación, la angustia y la esperanza de que todo iba a salir bien. Recordó como si lo estuviera viviendo, el momento en el que Sasuke apareció frente a sus ojos, saltando los arbustos y con los ojos oscuros irradiando un sentimiento que Ino no logró describir, pero que le había provocado una felicidad inmensa. Se tocó los brazos esta vez con más suavidad, como queriendo volver a sentir el cuerpo del chico sobre el suyo, entregado en aquél abrazo. Ino apretó los puños, entre frustrada y con un sentimiento de culpa creciéndole dentro. Él la protegía. A su extraña y a veces molesta forma. Pero la protegía. Así fuera dándole la dirección de la escuela o rescatándola de los fantasmas; siempre era él el que estaba allí para ella.
Fue repentinamente sacada de sus pensamientos cuando dos figuras se cruzaron casi sin querer por su mirada. Ino se detuvo de golpe y se apresuró en esconderse detrás de un árbol cercano. Se asomó un poco para ver bien y susurró un "demonios" en cuanto se percató de que había llegado un poco tarde. Airi estaba de espaldas, así que sólo podía ver el tranquilo rostro de Sasuke. Se mordió los cachetes por dentro, ansiosa por lo que estaba pasando.
—Yo… te he traído algo…
En ése momento Airi se palpó los bolsillos y fue como si todo se moviera en cámara lenta. Ino saltó de su escondite, ondeando la carta en el aire mientras Yamaguchi volteaba consternada y la expresión de Sasuke se desencajaba cuadro por cuadro. Y todo volvió a su velocidad cuando Ino se tropezó con una raíz y la carta se perdió entre la mugre de un charco de lodo.
Ino se mantuvo estática en el suelo. A Airi parecía habérsele escapado el alma por la boca y Sasuke no sabía cómo reaccionar.
—L-lo lamento…
Los ojos de niña de Airi se llenaron de lágrimas y el rostro se le volvió completamente rojo, y antes de que Ino pudiera siquiera terminar de levantarse, ya había huido del lugar corriendo.
—¡Espera, Yamaguchi!
—Olvídalo. Ya lo echaste a perder.
Ino se congeló al oír su voz y volteó lentamente atemorizada. Sasuke le miraba con una ceja arqueada e Ino suspiró pesadamente.
—Realmente no era mi intención.
Uchiha se acercó a ella y le tendió una mano para ayudarle a pararse. Ino lo hizo como pudo y comenzó a arreglarse las ropas torpemente.
—Eres un desastre.
—Lo sé.
Ino hizo un puchero y con la culpa reflejándose en su rostro, intentaba acomodarse el cabello. Sasuke tenía razón. Era un completo y horrible desastre.
—Hn, de todas formas no iba a decirle que sí.
La aludida se sorprendió y le miró a los ojos de repente. Soltó un atropellado "¿en serio?" y mientras Sasuke asentía alejándose un poco, Ino parecía reflexionar sobre algo.
—¿Por qué?
Sasuke guardó las manos en los bolsillos y miró de reojo la carta que todavía yacía en el barro. Se agachó a recogerla y la sacudió para limpiarla un poco. Ino le observó con especial atención y Sasuke sonrió de costado.
—No me gustan los jazmines.
Ino se sobresaltó y agachó la mirada. Aquello la había agarrado con la guardia baja y sentía un extraño cosquilleo en el abdomen.
—¿Qué te gusta entonces?
Un corto silencio. Sasuke parecía pensar sus palabras pero en el fondo, Ino sabía cuál sería la respuesta.
—Prefiero los tulipanes.
La sonrisa no pudo evitar extenderse sobre sus labios fresa y miró a Sasuke con los ojos celestes chispeando.
No hacían falta disculpas. Con sólo mirarse, eventualmente acababan arreglándolo todo.
Continuará…
Cantidad de palabras: 6541.
N/A:
¡Premio especial para Ale-san Katycat y Ana-Gaara por apostar por Sai! ¡Felicidades! ¡Felicidades! ¡Lluvia de corazones! (?)
Bueno, espero que este capítulo las haga fangirlear al menos un poco y compense la terrible demora. Creo que no es necesario aclarar que lo lamento mucho, as always. Uf, ha pasado tanto tiempo. Pasaron muchas cosas igual. ¡Terminó Naruto! Final decepcionante, a mi parecer. [SPOILER] obviamente sabía que no iba a terminar SasuIno porque es más crack que otra cosa, pero ¿sasusaku? Really? Como sea, por suerte existe el fanfiction porque sino no sé qué sería de mi (?). Originalmente este capítulo iba a ser uno corto. Pero se ha alargado y como quería que incluyera todo lo que había planeado, bueno, terminó así. Hay algunas partes que no me terminan de convencer, pero creo que dentro de todo ha quedado. Esto va a ser como una sub-trama que durará unos poquitos capítulos más que va a dar inicio al nuevo problema que surgirá y todas esas cosas~
No sé si hace falta, pero Airi significa jazmín, e Ino tulipán, me maté pensando en esa metáfora y eligiendo nombres para la OC, lo juro (?). La relación de Sasuke e Ino es tan complicada que hasta yo me pierdo a veces. No sé si eso esté mal o esté bien, ah.
Ya lo dejo acá. Espero de corazón que les haya gustado e intentaré no tardarme mucho, ¡ya he salido de vacaciones y estoy sin absolutamente nada que hacer! Así que no tengo excusa. Ah, antes de que lo olvide, estoy pensando en un conjunto de drabbles chiquititos, así que a lo mejor esté subiendo algo de en estos días.
Si hay algo que quieran decirme, o algo en lo que piensan que pueda mejorar, no duden en escribirlo en un review, pm, o lo que sea. Siempre y cuando sean críticas constructivas, siempre estoy abierta a ellas.
¡Gracias por leer! Un besote.
Hiyori.
