Autor: Hiyori Nishiyama (Okiro Benihime).
Clasificación: K+.
Género: Amistad, romance, drama, humor.
Advertencias/Aclaraciones: Este es un fanfic AU (Alternative Universe - Universo Alterno), y habrá OoC (Out of Character - Fuera de Personalidad). Así que desde ya voy avisando que muy a mi pesar alteraré un poco las personalidades de ciertos personajes para que encajen en la historia.
Disclaimer: Naruto y sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto, pero esta historia es totalmente mía y la escribo sin ánimos de lucro. Prohibido el plagio o re-publicación.
Mei: Uf, ¡muchas gracias por las palabras tan tiernas! Me alegra mucho que te haya gustado. Un besote~
Guest: No tenés idea de lo que significan estas palabras para mí, son un gran empujón para continuar. Estoy muy feliz de que te haya gustado y espero que disfrutes este capítulo igual, gracias por leer. ¡Un beso!
Itzel Romero: ¿Podría ser que seas Guest? Creo que el review se ha cortado xD En fin, en caso de que no lo seas: el hecho de que, admires mi escritura, wow, es muy fuerte. Estoy muy feliz. ¿Será que me pongo feliz por todo? De todos modos, me alegra que te haya gustado. ¡Beso!
Capítulo diecinueve: Las flores de plata.
No hacían falta disculpas. Con sólo mirarse, eventualmente acababan arreglándolo todo.
Ino se estiró con pereza. Las piernas le dolían horrores y cualquier pequeño deseo de hacer actividad física se había esfumado de su cuerpo. Cumplía años rodeada de compañeros sudorosos que corrían y gritaban mientras anotaban un tanto en algún juego ridículo. Ino estaba molesta, aunque intentaba verle el lado positivo. Sakura había prometido pasar todo el tiempo que pudiera junto a ella, Hinata le había cocinado unos dulces por los que había decidido romper la dieta y Tenten le dedicó la mayoría de sus victorias. Luego del incidente de Airi Yamaguchi (quien por cierto, huía de ella cada vez que, por casualidad, se encontraban. Ino no la juzgaba, de todos modos), Ino se había marchado a casa de Sakura a una pijamada improvisada y aquella mañana llegaron juntas al instituto. Demasiado temprano, diría Ino, pero Sakura era la presidente así que debía estar allí cuanto antes. Le maldijo un buen, pero Haruno acabó por ganar la discusión. Aquello había sumado un poco a su mal humor creciente. De cualquier manera, agradecía el gesto. No volvía a dormir en casa de Sakura desde el Hanami y el cuarto rosa le traía un montón de sentimientos juntos. Era cálido. Sakura reía y hablaba de tontería que se le pasara por la cabeza e Ino se sentía como en casa. Le gustaba peinarle el cabello, lo descubrió esa misma noche. Sus dedos se deslizaban entre los cabellos rosados y Sakura protestaba porque Ino insistía en hacerle rizos y maquillare al estilo londinense pero Haruno alegaba estar bien así, japonesa y sencilla como era. Eran opuestos no muy extremos, pero opuestos al fin y al cabo, y a pesar de las discusiones —muchas discusiones—, al final del día agradecía haberle conocido.
Le miró por el rabillo del ojo, se encontraban caminando hacia el gimnasio. Hinata se había perdido por ahí con su primo y Tenten continuaba jugando partido tras partido. Sakura hablaba de cosas del consejo estudiantil que a Ino realmente no le interesaba, y justo en ése momento, Naruto apareció. Exaltado y respirando agitadamente, acababa de llegar al instituto, aparentemente; Ino sonrió con burla. En cuanto Uzumaki divisó a la rubia, no dudó en abrazarle de inmediato y felicitarle por su cumpleaños. La apretó con fuerza y la alzó por los aires unos centímetros, Ino reía divertida y Naruto le cantaba animadamente. En cuanto se separaron e Ino se ocupó de arreglar sus ropas deportivas, se percató de algo: Sakura no hablaba, no, ni siquiera miraba al rubio. Había nervios allí, pudo notarlo. Naruto se rascaba la nuca y tartamudeaba un poco, reía más que lo usual y revoleaba los ojos de aquí para allá. Ino se consideraba una persona observadora, por supuesto.
—Ah, Ino, ¿has visto a Sasuke? Tenemos que empezar a prepararnos para el partido de básquet y no lo encuentro en ningún sitio…
—No tengo idea, vine con la frentona hoy —la aludida le fulminó con la mirada y Naruto puso cara de confundido—. ¿Será que aún no llega?
—No lo sé, voy a llamarle mejor. Bueno, nos vemos luego —miró por un segundo a Sakura, pero en cuanto ésta alzó la vista, se hizo el desentendido como pudo—. Adiós. Pásala bien hoy, Ino.
Hubo un silencio de unos cortos segundos mientras la figura de Naruto se perdía en algún lado. No duró mucho.
—Bien, vas a explicarme qué acaba de suceder.
Sakura suspiró pesadamente mientras la rubia ponía las manos en la cadera con impaciencia. Habló pausadamente, primero lo hizo con un tono de voz muy bajo. Tanto que Ino no llegó a oírle. Sakura se revolvió inquieta y suspiró nuevamente, volvió a hablar. Esta vez, lo suficientemente alto pero demasiado rápido. Ino comenzaba a perder la paciencia. La tomó por los hombros y bajo la refulgente mirada celeste, Sakura no tuvo más opción que hablar como se debe. Sus brazos cayeron como hilos al costado de su cuerpo, abrió los ojos a más no poder e Ino sorprendida era igual o más escandalosa que una Ino emocionada.
"Me confesé a Naruto en el bosque aquella vez".
Ino no entendía cómo era que no estaban de la mano y frotando sus mejillas y susurrándose tonterías al oído como se suponía que debían, pero cuando Sakura le dijo que su respuesta había sido que debían dejarlo para después ya que Sasuke y ella estaban perdidos y eso era más importante, fue que se encogió de hombros y se estremeció por la culpa.
—Bueno, después de todo lo que le he hecho pasar, no espero que me diga que sí.
Ino sintió unas irremediables ganas de golpear a su amiga. ¿Todo lo que le había hecho? Bien, quizás los sentimientos de Naruto eran obvios desde un comienzo, y Sakura había pasado mucho tiempo confundida y dañándole sin saberlo. Sin embargo, ahora que ya no veía a Sasuke de ésa forma, ¿finalmente estaba abriéndole su corazón al rubio? Ino lo encontró un poquito difícil de creer, y aquello le hizo sentirse triste. El corazón de Sakura era el de una adolescente insegura, poco a poco comenzaba a entrometerse en aquello llamado amor e Ino dudaba de que Sakura hubiera estado realmente enamorada alguna vez.
Sin embargo, también podía estar influenciándole ése recuerdo.
La sonrisa de Hinata y su mirada que reflejaba un sentimiento emocionante que sabía a ilusiones e intentos de aventurarse. Ino la había oído a la perfección y había afilado sus ojos desde entonces, definitivamente había algo allí. Ino estaba en el medio, se encontraba haciendo equilibro entre una de sus amigas y la otra y odiaba ésa situación.
Debía pensar en qué era correcto. Los sentimientos de Naruto, después de todo, eran los que tomaban la decisión al final.
—Bueno, es que fue bastante repentino. ¿Desde cuándo te sientes… así? —Ino intentaba encontrar las palabras correctas.
Sakura se sonrojó un poco —No lo sé, pero cuando estoy con él soy feliz —sonrió de forma genuina, Ino se sintió un poco aliviada—. Él nunca me ha lastimado o engañado, sólo son cosas buenas… de eso se trata el amor. Esa clase de sentimientos… Es amor, ¿cierto?
Haruno le miró con intensidad e Ino se sintió abrumada. Sentimientos dulces, cálidos, ¿acaso eso era en realidad el amor? No pudo evitar recordar a Sasuke y a Karin, la angustia por la traición, los celos, la soledad. Recordó también a su padre y a su madre y distintas escenas asaltaron su mente y de repente cualquier respuesta se borró de sus labios.
¿Sabía ella realmente qué era el amor?
—Sólo… Sólo asegúrate de que no hagas esto por culpa —decía lo primero que se le ocurría, pero de alguna forma, parecía tener sentido. Se sintió con un poco más de confianza y dibujó una sonrisa reconfortante bajo los confundidos ojos de Sakura.
—¿Por… culpa? —no hacía falta que se explicara, sabía a qué se refería. Pensaba que quizás era una manera suya de hacer sentir mejor a Naruto, Sakura se preguntó por un momento si sería aquello o no. Negó con la cabeza de inmediato—. Siento que no dejo de hacer las cosas mal.
—No digas eso, no es cierto. Eres una persona muy amable, Sakura, es todo —Ino le abrazó y cuando se apartaron, le golpeó con el codo levemente y le miró con una expresión burlona—. Ya, cambia ésa cara que es mi cumpleaños y quiero pasarla genial.
Sakura sonrió de inmediato y entre risas y esto y lo otro, entraron al gimnasio.
Sería un día largo, pensó Ino. Oh, estaba en lo cierto.
Las gradas estaban completamente repletas de estudiantes que animaban con quizás demasiado entusiasmo a los dos quipos que estaban a punto de jugar. Era como si de repente todos se hubieran despertado, las exclamaciones y canciones ocasionales se hacían oír y los carteles ya decoraban el lugar. El partido se realizaba entre los mejores miembros del club de básquet, divididos en un equipo A y un equipo B, con el fin de decidir quiénes representarían a la escuela más adelante en los intercolegiales. Sin embargo, no era aquello lo que emocionaba más al público, sino la idea de ver corriendo, en pantalones cortos, cansados y exigiéndose al máximo, a algunos de los chicos más lindos del instituto. El profesor de gimnasia Gai supervisaba el asunto, y afortunadamente, a Naruto y a Sasuke les había tocado juntos. En la cancha también jugarían Kimimaro (un muchacho un poco raro pero que parecía atraer a las jóvenes justamente por ello), Utakata (un chico con rostro de príncipe y personalidad aburrida; Naruto se burló de Sasuke porque él no era el indicado para hablar de personas frías) y luego estaba Rock Lee, que era todo un genio en el arte del deporte. Respecto al otro equipo, Uchiha no se había tomado la molestia de aprenderse los nombres de todos sus compañeros de club, menos cuando se enteró que jugarían enfrentados. No les tenía mucha fe, de todas formas.
Sasuke acababa de llegar al colegio y un tanto despeinado, tomaba aire mientras examinaba el gimnasio, el partido todavía no comenzaba, lo que le daba un momento para recomponerse y estirar un poco. Naruto no tardó en asaltarle con preguntas y no tuvo más opción que decirle la verdad, se había quedado dormido. Así como nunca le pasaba. Murmuró, pensando que su amigo no iba a oírle, que tal vez como no caminaría a la escuela con Ino esa mañana como normalmente hacía, se había olvidado de poner la alarma. Naruto sonrió de costado y la expresión burlona no se desdibujó de su rostro hasta que Sasuke le llamó la atención.
—¿Qué demonios está haciendo? —Uchiha se sentó en la banca junto a su amigo y señaló hacia adelante. Del otro lado de la cancha, la chica en cuestión, parecía inventar algún tipo de coreografía junto a otras cuatro muchachas que desconocía.
Naruto rió ante la escena —Los profesores le han puesto a hacer porras, dado que se negaba a hacer actividad física. Jugó la carta del cumpleaños, también —se sobresaltó ligeramente y miró de inmediato a Sasuke, éste revoleó los ojos y se ajustó los cordones de la zapatilla—. Hablando de eso, ¿ya la felicitaste?
—Le mandé un mensaje de texto hoy, pero todavía no he hablado con ella…
Sasuke volvió su vista a la joven, ignorando ahora a su amigo y pensando en lo ridícula que se veía con las porras y dos coletas rubias bailando a los costados de su cabeza. Recostó su rostro sobre su mano, bueno, tal vez no era la palabra que buscaba. A pesar de la distancia, podía verla sonreír, y a medida que saltaba de aquí para allá y hacía tonterías, Sasuke se percató de que quizás la palabra era "adorable". Sacudió la cabeza de inmediato. No, definitivamente no lo era. Yamanaka bailando y con peinado de niña de cinco años era ridículo, nada más.
"¿Acaso eres el novio de Ino?".
"Sí".
Esa vez, no pudo evitarlo y se sonrojó abruptamente. Se llevó ambas manos al rostro por mero instinto y Naruto le miró extrañado. ¿En qué demonios estaba pensando? Es cierto, ¿estaba pensando, acaso? ¡No! Había dicho lo primero que se le había cruzado por la cabeza. No había otra explicación. Sus palabras no tenían ningún significado y únicamente las había dicho para molestar a Sai. No necesitaba darle más vueltas al asunto. Como intentando convencerse con todas las fuerzas, Sasuke se descubrió el rostro y asintió repetidas veces. Naruto no pudo más que preguntarse si acaso finalmente Sasuke estaba volviéndose loco, pero el tema fue rápidamente interrumpido por Gai, que se acercaba a los muchachos con una de sus apasionadas y animadas sonrisas.
—Bien, ¿están listos? Lee, ¿dónde te metiste? Ah, aquí estás. Ahora le darás unas fuertes e inspiradoras palabras a tu equipo, ya estamos a punto de jugar. ¡Que la llama de la juventud arda con fuerza! Ahora me voy a ver cómo está el otro equipo, nos hacía falta un jugador así que tuvimos que meter a un nuevo miembro de improvisto… Ah, ya ha llegado, su nombre es Sai. Bien, ¡buena suerte!
Gai se fue marchando con alegría y por más que Sasuke trató de impedirlo, las palabras de Lee fueron opacadas por lo último que su profesor había escupido sin importarle demasiado. Aquél nombre hizo eco en su mente mientras volteaba hacia el costado y le veía entrando a la cancha, con su sonrisa cínica y el rostro demasiado pálido. Sasuke apretó los puños. Era él.
El asunto se había vuelto serio de un momento a otro. Ambos equipos se dirigieron al centro del gimnasio y en cuanto Sai divisó a Sasuke, y la sonrisa se curvó en sus labios una vez más, no pudo evitar mirarle con su mejor cara Uchiha. El entrecejo fruncido y una expresión de frialdad que atemorizaba aún más que cualquier palabra, Sai pasó saliva. Una vez que fue realizado el sorteo de la cancha, todos se pusieron en sus respectivas posiciones y Utakata y un jugador contrario se acercaron al centro para realizar el salto. La tensión casi se podía palpar en el aire y fue un momento en el que no se escuchó sonido alguno. El balón voló y los brazos se extendieron todo lo posible hacia arriba. Utakata logró desviarlo hacia su lado de la cancha y Sasuke se arrepintió de juzgarle mal. Rápidamente Rock Lee recibió el balón y como si fuera automático, todos empezaron a moverse. Se lo pasó a Naruto, quien comenzó a abrirse paso hacia su canasta; era ágil, esquivaba a sus adversarios con facilidad y su equipo colaboraba a la perfección para ayudarle. Un pase hacia Kimimaro y éste se la pasó a Sasuke, quien se escabulló como un gato entre los jugadores que intentaban detenerle. Un pie en el suelo, saltó y pronto había anotado tres puntos. El festejo no se hizo esperar y sus compañeros de equipo corrieron a chocarle los cinco. Sai le miró desde la distancia y a pesar de la frustración, no permitió que su irónica expresión cambiara, en su lugar, sonrió aún más. Su compañero no tardó en sacar y él recibió el pase. Kimimaro llegó a bloquearlo pero Sai logró deshacerse de él y le lanzó el balón a uno de sus compañeros, sin embargo Rock Lee interceptó el pase y dribleó hasta que pudo pasársela a Naruto. Éste esquivó a los jugadores y cuando divisó que Sasuke estaba libre, se la alcanzó y éste volvió a hacer uso de sus afilados reflejos para driblar con rapidez hacia la canasta. Se la pasó a Utakata y éste encestó con fuerza. Dos puntos más y los gritos y felicitaciones volvieron. Por cómo iban, Sasuke decidió que el partido sería pan comido, sonrió socarronamente y recibió los abrazos de sus compañeros. Era un deleite para él ver cómo la máscara de cinismo de Sai comenzaba a romperse.
En las gradas, la división era bastante visible. La mayoría de las chicas (por no decir todas) animaban al equipo de Sasuke Uchiha y los varones, por recelo, al contrario. Los estudiantes de tercero se mantenían neutrales y allí estaban Itachi, Deidara, Sasori y el resto de sus amigos con una gigantesca pancarta con el rostro de Sasuke (cortesía del club de arte, que ahora contaba con un creciente número de miembros), la expresión de orgullo del mayor Uchiha era imposible de ignorar y ponía todas sus fichas en su hermano menor.
Y luego estaba Ino, que no paraba de saltar por la emoción de ver ganar a sus amigos. Las tiritas de colores bailaban en el aire y dibujaban bonitas formas cuando Ino lanzaba las porras. No era buena inventando rimas, así que se limitaba a cantar el nombre de todos los chicos del equipo de Sasuke. No podía dejar de verle con ojos fascinados; él corría y sus pasos eran largos, como si sus pies apenas tocaran el suelo, su agilidad era increíble. Apenas se acercaba alguien por el costado, podía verle mirar por el rabillo del ojo y en un instante ya estaba fuera del alcance de sus adversarios. Ningún pase se le escapaba y era demasiado escurridizo para la defensa; aquellos eran sus puntos fuertes. Su cabello se revolvía al compás de sus movimientos y cada vez que lo quitaba de su rostro, la multitud femenina suspiraba hipnotizada. Ino no podía evitar sonreír un poco avergonzada siempre que la cadena que le regaló para su cumpleaños se asomaba debajo de su remera. Le hacía sentir muy feliz ver que incluso la usaba en momentos como aquellos y deseó que le diera toda la suerte del mundo. Quizás todavía no habían hablado con él desde el incidente de ayer más que por mensaje de texto, pero le aliviaba verle tan relajado luego de haber discutido tanto. Pensó que así, incluso si estaba en la escuela en un día de deportes, era un bonito cumpleaños.
Sai fue quien sacó esta vez, uno de sus compañeros recibió el balón con rapidez y no tardó en driblear hacia su canasta. Sai corrió concentrado en librarse de Rock Lee, quería llegar cerca del área y ser él quien encestara sus primeros puntos. Su orgullo comenzaba a ponerse en juego y a pesar de que sonreía, una incómoda mezcla de sentimientos le revolvía el estómago y no estaba muy seguro de qué era. Su compañero intentaba jugar solo así que se le dificultaba esquivar la defensa, fue un momento de pánico, lanzó el balón con los ojos cerrados; Sai vio aquello y corrió con todas sus fuerzas, justo al mismo tiempo que otro de sus compañeros. El impacto fue fuerte, Sai cayó al suelo pero su compañero, que era más robusto, logró mantenerse en pie. Los estudiantes exclamaron con asombro y Sai intentaba recomponerse, le dolía el torso así que llevó las manos al lugar y se paró como pudo. Gai detuvo el partido y junto a otros profesores se acercaron a ver cómo se encontraba. Rock Lee y Naruto se miraron y pasaron saliva, ¿acaso allí acabaría todo? Sasuke quiso sentirse mal por Sai, pero una gran parte de su conciencia no podía evitar reírse de su desgracia. Era evidente cuánto habían intentado ambos sobresalir en el juego y si ahora Sai sufría una lesión, sólo significaba una cosa: él había ganado. Los profesores ayudaron a Sai a pararse y lo llevaron a un costado de la cancha, una enfermera lo revisó rápidamente y concluyó en que era un golpe leve, le dio lo necesario para calmar el dolor y le dijo que para el segundo tiempo podría volver. Gai suspiró aliviado, dejó que su alumno descansara en la banca y volvió con ambos equipos, no sin antes decirle a uno de los suplentes que se levantara.
—No le ha pasado nada grave a Sai, pero mejor entrará un suplente por las dudas —los jugadores se miraron entre sí un poco consternados, Gai sonrió animadamente de un momento a otro—. ¡Vamos, que siga el juego!
El suplente entró a la cancha y el juego continuó. El balón iba de aquí para allá, como si con Sai fuera de la cancha, el equipo B se sintiera ofendido. Estaban dando lo mejor de sí y a Naruto y los demás les costaba pasar las defensas, necesitaban a Sasuke. Recibió el balón con suavidad y dribleó hacia la canasta. Sus contrincantes le miraban con claro odio y hacían todo lo posible para distraerlo. Sasuke comenzaba a frustrarse y fue cuando lograron quitarle la pelota que bufó molesto. Miró a Kimimaro y luego a Utakata, ambos asintieron y tomando ventaja de su altura, lograron interceptar un pase. Rock Lee se acercó corriendo y recibió el balón, buscó con la mirada a Sasuke y se lo pasó a él. Ahora debía lograr llegar hasta Naruto para que encestara. Sin embargo, mientras esquivaba a uno de sus adversarios, como una desafortunada casualidad, sus ojos se dirigieron hacia las gradas. Allí estaba Sai, con su gesto característico y a su lado, Ino parecía intentar animarlo. La imagen le chocó de pronto, fue como si se encontrara solo, olvidó el balón completamente y antes de que pudiera darse cuenta, sus oponentes habían anotado tres puntos. Sasuke no se movió ni dijo una sola palabra. Utakata y Kimimaro protestaron por la desconcentración de Uchiha pero Naruto no tardó en defenderle, Rock Lee calmó a todos y los animó a seguir jugando. Ino se percató de lo sucedido y pareció maldecir al aire, Sai se burló de ella y luego rieron por alguna razón. Sasuke frunció el entrecejo.
—Uchiha, concéntrate, ya está por acabar el primer tiempo —la voz de Kimimaro le despertó de sus pensamientos y se puso en posición para jugar como corresponde.
Naruto sacó y Rock Lee recibió el balón, Kimimaro y Utakata sirvieron de defensa y le pasó el balón a Uchiha. Dribleó con agilidad, y con su mal humor creciendo en su interior, Sasuke decidió no acercarse demasiado y saltó para lanzar la pelota. Los tres puntos fueron anotados y luego de que sus compañeros de equipo se acercaran a felicitarle, inconscientemente Sasuke buscó otra vez a Ino con la mirada. La vio distraída hablando con Sai y la idea de que ni siquiera le haya visto anotar ése espectacular puntaje, le desconcertó hasta el punto de que no pudo percatarse de que el equipo contrario no pensaba perder el tiempo y ya habían sacado. El empujón fue intencional, y el silbato de Gai sonó tan fuerte que luego de que Sasuke trastabillara y un dolor potente en el tobillo le sorprendiera de pronto, el gimnasio entero quedó en silencio. Ardía y en un intento de calmarse, se llevó ambas manos al pie y se aflojó los cordones de la zapatilla. Sin embargo, apenas podía rozar su piel, el contacto lo hacía peor y no pudo más que doblarse por el dolor. Nadie reaccionó durante ésos segundos, ver a Sasuke Uchiha lastimado no era algo usual y era como si no supieran qué hacer o fuera difícil de creer. Fue Ino quien corrió primero, espabiló cuando vio la expresión de Sasuke, algo realmente estaba mal y él estaba sufriendo. Inmediatamente los profesores y Naruto y los demás reaccionaron y fueron a ayudarle, el gimnasio estalló en susurros y abucheos al jugador culpable.
Gai se agachó a su altura y le preguntó si podía pararse, el aludido negó y Naruto se ofreció de inmediato a cargarlo. Utakata, Kimimaro y Rock Lee se miraron preocupados y procuraron ayudar en lo que podían. Sasuke se apoyó en su pie sano y Naruto lo rodeó con un brazo para mantenerlo estable y la enfermera apareció rápidamente para guiarles. Ino se detuvo a unos pasos, claramente Sasuke intentaba no demostrar más su dolor, a pesar de que su enojo era visible en sus facciones. Estaba molesto, se sentía humillado y débil. Se había alegrado con el golpe de Sai y así le había pagado el karma. Sasuke chasqueó la lengua irritado, todo era culpa de ése sujeto. Miró hacia un costado cuando escuchó su nombre, con suavidad, fue casi como un suspiro, pero él lo percibió igual. Allí estaba Ino, mirándole con preocupación en los ojos. "Demonios, no me mires así", ¿cómo podía un segundo hacerle perder la noción del tiempo y luego mirarle con ésa cara como si no fuera responsable de sus actos? Sasuke estaba incluso más molesto.
—Sasuke… ¿estás bien?
Fue una reacción casi involuntaria, le había mirado de la peor manera que podía. Sus ojos destilaron una frialdad que desconcertó a Ino y la hizo retroceder unos pasos. Las palabras se atoraron en su garganta y no pudo hacer más que verle desaparecer del gimnasio hacia la enfermería.
La habitación olía a medicamentos y desinfectante y las camas vacías hacían el lugar más grande. Estaba solo, lógicamente, ¿quién querría perderse las actividades? Incluso si alguien estaba enfermo probablemente decidiría dejarlo pasar y seguir jugando. Sasuke se cruzó de brazos. Le habían llevado su mochila y se había puesto el uniforme de gimnasia, era más cómodo que las ropas de básquetbol. Tenía el pie elevado y hielo sobre él. Un esguince, dijeron, Gai quiso arrancarse los pelos de la cabeza porque debían seguir jugando y ciertamente Sasuke era una pieza importante de su equipo. Naruto, como era bueno en ello, dio un pequeño discurso motivacional que animó a su profesor pero sólo hizo sentir peor a su amigo. Era un inútil. Todos estaban dando lo mejor de sí mismos y él estaba allí, mirando las grietas en el techo y contando los frascos de píldoras una y otra vez. Miró su mochila a un lado, se estiró un poco para agarrarla y abrió uno de los bolsillos. No tuvo que rebuscar demasiado para encontrar una cajita. Era rectangular y flores se dibujaban de distintos colores, la abrió y contempló la pulsera que allí descansaba. La había comprado hace unos días, con las intenciones de entregársela a Ino al final de las actividades deportivas. Estaba compuesta de flores de plata que se unían mediante pequeñas perlas cuyo color oscilaba entre el lila y el blanco. Recordó el día en el que fue a comprarla, dijo que buscaba algo que usaría una chica, nada más ni nada menos. La vendedora le miró divertida y cuando notó el collar que usaba Sasuke, la fina cadena plateada en la que resplandecía el pequeño dije, le señaló la pulsera de flores y le comentó que eran parte de una misma colección. Sasuke se mostró confundido y la vendedora le enseñó una imagen en la que se veían ambos accesorios, del mismo diseñador, entrelazados. Pensó por un momento en Ino, cómo había pretendido engañarle con los calcetines de gatito y luego, como una sorpresa de ésas que te generan cierta calidez inexplicable, descubrió el collar. No había dejado de usarlo desde ése entonces y procuraba cuidarlo. Se enteró de que había sido caro, cuando compró la pulsera, y se preguntó qué era lo que los llevaba a ambos, a realizar un gesto como aquél el uno por el otro.
De inmediato la imagen de él mismo mirándole con frialdad abarcó su mente en su totalidad. Y además de un inútil, se sintió un idiota.
¿Qué estaba pasándole?
Suspiró y metió todo devuelta a la mochila. Se recostó en la almohada y decidió que lo mejor era intentar descansar un poco y olvidar todo lo que le inquietaba. Cerró los ojos y tomó una bocanada de aire, sin embargo, su tranquilidad nunca duraba mucho. Un portazo se escuchó de pronto y Sasuke se sentó mejor en la cama mientras veía una sombra acercarse a la zona de las camas. Esperó inquieto la llegada y en cuanto ésos ojos se cruzaron por su mirada, el corazón le latió rápido. Ino se estrelló contra una mesa y acabó en el piso, sobándose la cabeza. Sasuke le observó con clara ironía y la muchacha sólo pudo reír con nerviosismo mientras se paraba y acomodaba el desastre que había causado.
—Me escapé como pude, ¡desde que me pusieron de porrista no me dejaban hacer nada! —Ino exclamó con exagerado dramatismo y se sentó en una silla al costado de la cama de Sasuke—. ¡Estaba muy preocupada! Por un momento, pensé que no querías verme y estabas enojado conmigo… —bajó la mirada y se forzó a sí misma a sonreír—. Pero pensé, "al demonio lo que piense Sasuke, voy a ir a verlo". Así que aquí estoy. La verdad es que realmente no quería que mi cumpleaños acabara así…
Sasuke no dijo nada, sólo se limitó a mirarla ponerse incómoda por el silencio. Luego, suspiró y tomó su mochila otra vez. Ino se sobresaltó ligeramente y cuando Sasuke sacó la caja del bolsillo y se miraron a los ojos, un sentimiento extraño le aceleró el corazón y dibujó una sonrisa de oreja a oreja.
—Feliz cumpleaños, Ino.
Sus dedos se rozaron por un segundo y no tardó en abrir el obsequio. Las flores resplandecieron bajo sus ojos y se acomodó a la perfección en su muñeca. Ino alzó el brazo para contemplarla mejor y las perlitas parecieron relucir sus colores aún más. Volteó a ver a Sasuke y antes de que pudiera articular palabra alguna, lo abrazó. Fue un poco brusco y Sasuke tuvo que hacer esfuerzos para que su pie no se moviera demasiado, pero sintió los brazos de Ino rodearle con fuerza y el dolor no le importó en lo más mínimo. No supo si corresponder o no, pero el cabello rubio olía a flores y con lentitud, inseguro, la abrazó con gentileza y aspiró el aroma en su pelo. Pasados unos segundos se separaron y un sentimiento acogedor surgió en su interior, como una pequeña llama, Sasuke sintió que al final, había hecho las cosas bien.
—Gracias, es hermosa —Ino no podía dejar de admirar su regalo, honestamente le encantaba. Era muy femenino e iba bien con su estilo. Pasó a mirar el pie de Sasuke y se percató de que había olvidado a qué había ido—. Ah, ¿estás bien? ¿Te duele mucho?
—La enfermera dijo que en dos semanas estará bien —su voz sonó tranquila, e Ino pensó que en ésa clase de situaciones, era como si se conocieran de toda la vida.
—Menos mal… Estabas jugando tan bien, ¡cuando anotaste ésos últimos tres puntos fue genial! —Uchiha se sobresaltó ligeramente—. Justamente estaba diciéndole a Sai lo talentoso que eres, él dijo que seguramente ya estabas cansado, ¡me molestó mucho! —hizo un puchero infantil y Sasuke se sintió ridículamente aliviado.
Todo ese tiempo se había comportado como un niño, y se dio cuenta de que, aquella persona que estaba a su lado hablando de tonterías y riendo demasiado fuerte, era más especial para él de lo que le hubiera gustado admitir.
Continuará…
Cantidad de palabras: 5422.
Extra.
El partido había acabado. Los chicos del club de básquet ya se habían ido y ahora jugaban los de tercero a algún deporte. Naruto no podría estar menos interesado, habían ganado, incluso sin Sasuke, y serían el equipo que representaría a la escuela en los intercolegiales. Caminaba triunfalmente por los pasillos del edificio, una mano en el bolsillo, con la otra sostenía su campera sobre su hombro, silbaba y tenía la cabeza en las nubes. Pensaba en ir a comprar un bocadillo a las máquinas expendedoras y luego ir a visitar a Sasuke a la enfermería. Había visto a Ino salir corriendo en el medio del segundo tiempo, así que se imaginaba que estaba con él. Sonrió para sí mismo y consideró la idea de dejarles solos más tiempo. Caminó un poco más y en cuanto llegó a las máquinas, apretó un par de botones y pronto tuvo las dos últimas barras de chocolate en sus manos. Naruto las miró extrañado, tan sólo había pedido una. Se encogió de hombros, contento con su suerte y cuando volteó para irse de allí, una figura se interpuso en su camino.
Sakura le miró con los ojos verdes bien abiertos. Apretaba su monedero contra su pecho y claramente estaba sorprendida de verle allí. Se miraron fijamente unos instantes hasta que Naruto se movió un poco y Sakura pudo acceder a la máquina. La contempló sin decir nada, no supo exactamente por qué se había quedado allí, la costumbre quizás, de estar siempre a su lado.
—Ah, ya no hay más.
Naruto no supo de qué hablaba hasta que miró los chocolates en su mano.
—¿Querías uno de estos? —Sakura miró los dulces y luego a los ojos, asintió quedamente y Naruto le extendió uno—. Toma, la máquina me dio dos. No iba a comerlo de todas formas, debo mantener mi figura —y rió tontamente.
Sakura tomó la barra y como si fuera lo más preciado de su mundo, sonrió suavemente. En otra ocasión, quizás le habría golpeado o gritado por alguna tontería, y es que muchas veces Naruto ya le había regalado comida, no era nada del otro mundo. Pero en esa ocasión se sintió tan diferente. Se percató de que ése simple gesto había significado tanto por tantos años para Naruto, y ahora, comenzaba a significar mucho para ella también.
—Gracias.
Sonrió y en lugar de una respuesta nerviosa, Naruto también sonrió. Le comentó que se iba a ver a Sasuke y Sakura accedió a acompañarle. Se sintió como los viejos días, pero a la vez, era una experiencia nueva por la que Sakura estaba feliz.
Quizás, era la primera vez que sentía ésa emoción en el pecho.
N/A:
Holi. ¿Saben? Estaba pensando, la única cosa buena del final del manga de Naruto es que, creo que ahora podemos manejar a Sasuke como un personaje un poco diferente sin sentirnos tan culpables. Ha cambiado, después de todo. Como sea, he dejado un extra porque tenía pensado incluir una escena narusaku pero de otra manera y en otro momento y lo olvidé, LOL (¿alguien recordaba la confesión de Sakura?). Así que como no me iba a poner a editar y todo eso lo he dejado así. Igual ,o me he olvidado de lo de Hinata, para los fans del naruhina. Creo que es un capítulo de revelaciones (?) los sentimientos de todos comienzan a moverse simultáneamente. ¿Tiene sentido? No lo sé. Pero pienso que estamos llegando a la parte que, los que vienen siguiendo el fic (y yo, incluso), han estado esperando. Escribí este capítulo con mucho amor, he leído mucho shojo últimamente (el manga de Ao Haru Ride terminó, muero lentamente) y se vienen momentos lindos, es todo lo que voy a decir. Quizás me lo haya provocado el san valentín, ah, feliz san valentín a todos, por cierto. Y espero que estén teniendo un comienzo de año espectacular.
Muchas gracias por leer y espero que lo hayan disfrutado. ¡Nos leemos pronto!
Hiyorin.
