Autor: Hiyori Nishiyama (Okiro Benihime).
Clasificación: K+.
Género: Amistad, romance, drama, humor.
Advertencias/Aclaraciones: Este es un fanfic AU (Alternative Universe - Universo Alterno), y habrá OoC (Out of Character - Fuera de Personalidad). Así que desde ya voy avisando que muy a mi pesar alteraré un poco las personalidades de ciertos personajes para que encajen en la historia.
Disclaimer: Naruto y sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto, pero esta historia es totalmente mía y la escribo sin ánimos de lucro. Prohibido el plagio o re-publicación.
Itzel Romero: me encanta que ya estés resignada a esperarme (?) pero también me da mucha pena, ¡lo lamento! Muchas gracias por leer y comentar, como siempre~
Angie Jara: Nunca es demasiado tarde para dejar reviú~ Muchas gracias por leer, me alegra que te haya gustado.
AdrySs: bueno, respecto al naruhina y el narusaku puedo decir que habrán ciertas idas y vueltas, pero más allá de lo que pase con eso espero que no te aleje del fic. ¡Muchas gracias por leer! Me alegra que te haya gustado~
Saori: creo que este cap será más emocionante incluso, hahah. ¡Gracias por leer!
Un hombre comn: ¡Muchas gracias! :)
Capítulo veintidós: El punto de no retorno.
—He abierto los ojos, Ino.
Para cuando llegó el festival cultural, el ambiente alegre casi podía palparse con las manos. Chocaba notablemente con el clima helado, y el reciente (y creciente) mal humor de Sasuke. El alumnado en general podía pasarlo por alto fácilmente, Sasuke siendo frío no era ninguna novedad, pero para su grupo de amigos cercanos, era bastante evidente que algo estaba molestándole.
Para empezar, apenas estaba sanándose del resfrío que le había provocado pasarse casi toda la mañana buscando la pulsera de Ino en plena intemperie. Odiaba enfermarse, ni siquiera encontraba un poco de satisfacción en poder faltar a clases y dormir toda la mañana; la nariz irritada, los estornudos y la tos nocturna, el entumecimiento en los músculos y el dolor de cabeza le enfurecía en sobremanera. Y no era simplemente el típico mal humor que acompaña un malestar físico, era un verdadero volcán a punto de estallar. Mikoto intentaba mantener el mínimo contacto y le preparaba sopa de tomates con trozos de frutas para intentar calmarlo, pero ni siquiera eso daba resultado. Itachi solía molestarle a propósito, como para probarle y ver cuánto tardaba en mandarle a la mierda, desafortunadamente para él y su intento de reírse de su hermano, aquello no sucedió. Por otro lado, al salón le había tocado representar una obra de teatro. De todos los primeros en el instituto, había sido el suyo el elegido. Nadie dudó en escogerle para el papel principal, sin siquiera saber cuál sería el tema de la obra primero. Sasuke se negó rotundamente. Argumentaban que su popularidad ayudaría a que más gente fuera a presenciar la función, pero a él no podía importarle menos. De todos modos, cuando se eligió la obra, "Romeo y Julieta", se alegró de haberse negado con tanto ímpetu. Más que nada porque inmediatamente habían escogido a Ino como Julieta… y allí residía la tercera razón de su malestar.
En esas semanas luego del viaje a Satoland, algo había cambiado. Era como si hubieran retrocedido varios pasos, más bien, Ino se sentía extraña, como si le esquivara o intentara no entablar ni la mínima conversación con él. Aquello le chocaba en sobremanera, la rubia solía hablar hasta por los codos y ahora, de repente, parecía hacer de cuenta que él no existía. Pretendía quedarse dormida cuando él pasaba a buscarle para ir a la escuela y en ésta, apenas intercambiaban un par de palabras. Sasuke comenzó a pensar que quizás había hecho algo que le había dolido o molestado, pero, joder, se había enfermado con tal de encontrar su bendita pulsera, ¿y encima se enojaba? Abandonó ese pensamiento pronto ya que, a pesar de que de ella se podía esperar cualquier cosa, era una razón demasiado inmadura como para enfadarse, y acabó por caer en la conclusión de que ella ocultaba algo.
Simplemente no tenía sentido pensar que Ino se alejaría de una amistad sin más, algo había sucedido en esas semanas, y Sasuke estaba determinado a averiguar qué.
Se encontraban en el descanso para el almuerzo cuando la divisó en el pasillo. Era uno de los más alejados, que llevaba a salones de usos múltiples, por lo que estaba completamente vacío. La cafetería se encontraba repleta y Sasuke se había olvidado el bento, comprar comida había sido su segunda opción, pero al divisar a tantos alumnos arremolinándose sobre el kiosco, resopló, guardó las manos en los bolsillos y se perdió por ahí a despejar su mente. Ino estaba recostada en el marco de una de las ventanas abiertas, tenía el bento casi lleno a un costado y comía distraídamente, mientras observaba el jardín del instituto. La tranquilidad en su semblante fue como un detonante, revolvió su estómago causándole una frustración molesta. Como si nada estuviera sucediendo, como si nada hubiera cambiado, Sasuke puso su mejor cara de pocos amigos y caminó hacia ella con aires de superioridad.
—Yamanaka —hacía un buen tiempo que no pronunciaba su apellido. Le miró a los ojos mientras ella se sobresaltaba, satisfecho con aquella reacción.
—¡S-Sasuke! —musitó, luego miró hacia ambos lados en el pasillo y volvió sus ojos a él—. ¿Cómo me encontraste?
Sasuke tronó la lengua, ignorando la pregunta. Ino se apartó del marco de la ventana, incorporándose—. ¿Qué? ¿Ya estás planeando de qué manera vas a escapar ahora?
—¿De qué estás hablando? No he estado escapándome —frunció el entrecejo y le miró desafiándole, aún así, había algo en su tono de voz que denotó inseguridad. Sasuke se percató de ello inmediatamente.
—No puedes jugar esa carta conmigo, Ino —le observó desde arriba, con una ligera sonrisa de costado. Ino se estremeció ante su tono de voz, comenzaba a darse cuenta de que Sasuke estaba enojado. De verdad—. Quiero que me digas la verdad.
—No sé a qué te refieres —Ino desvió la vista hacia un costado, buscando cómo zafarse de aquella situación. Nunca se habían enfrentado así, era la primera vez que se sentía ésa tensión entre ellos.
Ino era muy consciente de por qué Sasuke estaba molesto, irritado. Ella probablemente se sentiría igual, de estar en su lugar. Pero estaba evitando lo sucedido en ésas semanas posteriores al viaje a Satoland con todas sus fuerzas. Era difícil afrontarlo, y mucho más, confesarlo. Jugó con la pulsera de flores distraídamente, mientras esperaba que Sasuke no se alterara más. Su forma de enojarse era muy difícil de manejar, no era explosivo, sino que era sutil, como veneno o alguna droga. Te miraba con los ojos negros como si fueran los de un felino, arrugando un poco los párpados y el entrecejo ligeramente fruncido. El flequillo despeinado sobre su frente le daba un aspecto frío y arrogante. Básicamente, "te mataba con la mirada". El tono de su voz también cambiaba, era una mezcla de matices que te erizaba la piel cuando se carcajeaba.
—Has estado evitándonos todos estos días —se colocó frente a ella, impidiendo que continuara espiando el pasillo—. Has estado evitándome.
Hubo algo en la manera en la que pronunció aquellas palabras que provocó que Ino se paralizara. Le observó a los ojos, sintiendo la culpa de sus acciones creciendo desde su abdomen. Sabía que Sasuke tenía razón, pero no encontraba la manera de afrontar los hechos. Era una verdadera cobarde.
En el fondo, lo hacía para evitar lastimarle. O eso se forzaba a creer.
—Sasuke, yo…
Un gruñido interrumpió el sonido de su voz y ambos se quedaron de piedra. Ino no pudo evitar escapar una risita al percatarse de que había sido el estómago de Sasuke, quien resoplaba y evitaba mirarle a la cara.
—¿Quieres de mi bento? —logró articular, conteniendo las risas. Sasuke tronó la lengua.
—No —dio media vuelta y comenzó a marcharse de la misma forma en la que había llegado, sin embargo, antes de llegar muy lejos, giró el rostro y le miró por el rabillo del ojo—. No vas a escapar la próxima, demonio rubio.
Ino suspiró aliviada cuando su esbelta figura desapareció entre los pasillos. Dejó escapar un par de risas más y en aquél momento su móvil vibró. Era un mensaje de texto.
"Hola. ¿Te parece si hoy vamos a tomar algo después de la escuela? Lamento no haber podido ir a verte durante el almuerzo, tenemos examen de física y no he estudiado".
De: Sasori.
El corazón se le aceleró durante algunos segundos. No estaba segura si era por la cita o por la posibilidad de que la vean con él.
"Claro, nos vemos en la estación de trenes, tengo un par de cosas que hacer antes. Se acerca el festival escolar".
Afortunadamente se había ganado un poco de tiempo para esperar a que todos se fueran.
"Vale. Nos vemos".
De: Sasori.
Suspiró nuevamente. Debía madurar y contarles todo a sus amigos, de seguro lo entenderían. El único que le preocupaba era Sasuke. Y no estaba segura de por qué exactamente.
Al final, la excusa de Ino no había sido tan falsa. El salón sí debía quedarse unos momentos después de finalizadas las clases para determinar quién sería quién durante la obra de teatro. Ino había acabado por negarse a ser Julieta, sin embargo, tras reiteradas insistencias de sus compañeros, no le quedó otra que resignarse. Con Sasuke no había sido tan sencillo, a la primera insistencia, les dedicó una mirada que les dejó calladitos durante los próximos minutos. En el fondo Ino se sentía decepcionada, pensó que hubiese sido muy divertido si ambos interpretaban a los personajes principales, pero luego recordó cómo las cosas estaban tensas entre ellos y pasó a sentirse triste. Se le notó en el semblante al instante, y desde la otra punta del salón, Sasuke pudo notar cómo Sakura se le acercaba a preguntarle si todo estaba bien. Suspiró, aparentemente, pasara lo que pasara, siempre estarían allí la una para la otra. Se realizaron votaciones y a Naruto le escogieron como Mercutio, Neji interpretaría a Benvolio, un muchacho cuyo nombre no recordaba al Conde Paris, Fray Lorenzo sería el Profesor Kakashi (nadie estaba seguro de por qué él también participaba en la obra), Tenten sería la Nodriza, Teobaldo iba a ser Sakura (disfrazada de chico) y finalmente, Romeo, sería interpretado por Kiba. Le pareció una elección pésima, no porque Kiba no tuviera madera de actor (que no la tenía), sino porque de alguna forma sentía que nadie más interpretaría el rol de Romeo tan bien como él mismo podría hacerlo. Por supuesto faltaba la elección de algunos personajes más, pero no pudo evitar distraerse cuando vio cómo Ino, Naruto y Kiba se acercaban a charlar, observó cómo revisaban el libreto y se reían, seguramente, de las poéticas líneas de la obra. Enarcó una ceja, confundido, ¿acaso se había equivocado? Estaba convencido de que Ino también se había alejado de ellos. Pensó por un momento que quizás, al pasarse esos días tan enfadado, había ignorado la situación con el resto del grupo. Ino nublaba su mente, como volviéndose el centro del remolino de ideas en su cabeza y no prestaba atención a nada más. Odiaba eso.
De pronto, Hinata interrumpió sus cavilaciones. Se acercó a él como para decirle alguna clase de secreto y Sasuke la observó renitente a inclinase hacia ella. Sin embargo la tímida insistencia de la chica terminó llevándole a acercarse, después de todo, Sasuke sentía curiosidad.
—L-lo lamento, es que nadie debe saber de esto —se llevó las manos cerca del rostro, como cubriéndose—. El club de música clásica quiere realizar una colaboración contigo durante el festival escolar, ¿serías tan amable de acompañarme a la sala de música? A-ahora que nadie está mirando…
Sasuke se acomodó mejor en el pupitre sobre el que estaba sentado y observó a Hinata dirigirse hacia la puerta del salón medio a hurtadillas. Dejó salir un suspiro cansado y salió de la sala, adelantándose a Hinata y guiando el camino, ella se apresuró a seguirle el paso, era consciente del reciente mal humor de Sasuke, y temía enojarle más de la cuenta.
—Cuéntame más de la colaboración —para gran alivio de Hinata, la voz de Sasuke se escuchó suave, calmada. Pensó que debió de haberlo adivinado, estaban hablando de música, después de todo.
—Pues, fue una idea mía… le hablé a los miembros de lo buen pianista que eres y ahora tienes que hacer una audición… bueno, más que eso, es sólo una demostración de tus habilidades. Honestamente creo que eres mejor que cualquiera allí —Hinata medio sonrió, apenada por sus propias palabras—. Y tocaremos una pieza tú y yo juntos… luego harás un solo. Si es que todo sale bien ahora.
Nunca había imaginado que sucedería algo como aquello. La idea de volver a tocar el piano era lejana, casi absurda, de alguna manera, dolía contemplarla por mucho tiempo. Sin embargo, llegó ella, y ésa extraña noche en el bosque pudo liberarse, extender los brazos en aquella oscuridad asfixiante para finalmente alcanzar el interruptor y encender la luz. Se encontró a sí mismo, después de haberse sentido traicionado, ridículo, logró entender que no tenía sentido seguir dándole vueltas a ése asunto. Debía dejarlo ir, debía dejarla ir a ella, a Karin. Y lo hizo. Mientras sus dedos saltaban de tecla en tecla, mientras la música ascendía y trepaba por las paredes, entendió que no podía estar lejos de la música. Porque era parte de su cuerpo, de su identidad, de su forma de ser. Recordaba haber volteado y verla allí, con los ojos celestes dilatados y los labios temblando, la sonrisa burbujeante en su boca y el cabello rubio despeinado por la huída en el bosque. Fue extraño, como si abriera una puerta y se adentrara en un camino desconocido, pero que le producía una mezcla extraña de sentimientos. Y a pesar de estar perdido, quería seguir avanzando, sentía que debía seguir caminando. Ahora tocaría frente a toda la escuela, en el festival cultural, y una parte de sí mismo le decía que debía estar soñando. Se permitió dejar el enojo de lado, olvidar por un momento las tensiones entre Ino y él que le mantenían tan desconcentrado y se enfocó en dar lo mejor de sí mismo frente a los ñoños del Club de Música. Quería dejarles con la boca abierta, el corazón acelerado y la piel de gallina.
Y así hizo.
Interpretó un bellísimo étude de Chopin, Op. 10, no. 4, en Do sostenido menor. Llevaba practicándola desde que volvieron de la cabaña, y aunque aún no era perfecta, iba en un gran avance, no muy lejos de llegar a serlo. Itachi tenía un buen oído musical, a pesar de no haberse dedicado a ningún instrumento, había crecido escuchando a distintos compositores que progresivamente llenaron su interior de conocimiento y cultura. "Es una pieza difícil", le dijo la primera vez que la interpretó en el piano de cola de la habitación de estudios de su casa. Y fue como un reto aceptado, en ése mismo instante. Lo siguiente que salió de los labios de su hermano, referente a esa pieza fue un sencillo "vas bien". Y aquello le bastó para saber que llevaba al toro por las astas. Itachi no soltaba comentarios así a menos que realmente sean merecidos. La velocidad era importante, pero Sasuke prefería perfeccionar su técnica y aumentar el tempo paulatinamente. Llegó a ser rápido, muy rápido. Y cuando acabó la pieza, soltando un suspiro repentino e incorporándose de pronto, la sala de música estalló en aplausos. Hinata, desde una esquina, sonreía a más no poder, parecía orgullosa como de su propio hijo. Sasuke se pasó una mano por el cabello, era una pieza corta pero que causaba el impacto que buscaba para la ocasión.
Una chica de penetrantes ojos dorados se le acercó para colocar una mano sobre su hombro. Sasuke la reconoció como una de las amigas de Itachi, y le observó expectante.
—Cuando Hinata dijo que tenía un amigo que debía tocar en nuestro concierto, no estaba muy segura. Cuando mencionó tu nombre, recordé el gran talento que lograba escucharse desde el piso de abajo, cuando nos reuníamos en tu casa con Itachi y los chicos. Por supuesto puedes participar, te daremos el solo y la pieza con Hinata. ¿Qué te parece si cierras el concierto? Serás la coda.
Sasuke asintió sin decir nada, era más de lo que esperaba. Y que le llame coda le devolvía el buen humor que había perdido en aquellos días.
—Perfecto. Soy Konan, por cierto. Deberás asistir a algunos ensayos con nosotros a partir de ahora. Ven, te presento a los miembros del club…
Luego de aquello, la siguiente hora se basó en conocer e interactuar con un montón de alumnos de los que no había manera que luego recordara sus nombres. La mayoría ya lo ubicaba, era Sasuke Uchiha, después de todo. Sin embargo, todos allí tenían un interés común y aquél era el amor por la música. Por lo que las charlas, en lugar de ser tediosas, se volvieron relajadas y fluyeron con naturalidad. Presenció el ensayo de una muchacha que tocaba el violonchelo y de un chico que tocaba el oboe, y se sorprendió por el gran programa musical que llevaba su instituto. Había ignorado ése hecho durante lo que llevaba de clases allí. Pero aquellos chicos eran muy buenos.
En cuanto acabaron, Sasuke se despidió de Hinata y se marchó rápidamente del instituto. No había nadie en los salones, sólo los miembros de clubes que comenzaban a irse a sus casas. Mañana tendría práctica con el club de básquet, sin embargo, debido al clima frío el pie le dolía de vez en vez y le resultaba demasiado molesto como para jugar. Comenzó a considerar la idea de cambiarse de club. Unirse al de música clásica significaría su regreso definitivo a ése mundo del que había intentado alejarse. Y no le pareció una mala idea, intentó buscar alguna razón por la que no debía hacerlo, lo único que se le venía a la mente era que se trataba de un club para gente "poco popular", pero aquello realmente nunca le había importado. Así que decidió que dejaría el básquet e iría a donde de verdad pertenecía.
Estaba a punto de cruzar la reja principal cuando divisó una cabellera rubia que le resultó familiar.
—¿Naruto? ¿Qué estás haciendo aquí todavía?
El muchacho se sobresaltó al oír la voz de su amigo y se giró dramáticamente, luego corrió a su encuentro y le miró con los ojos abiertos de par en par.
—¿No has leído los mensajes que te envié?
—¿Qué? No. Tengo el móvil apagado…
Naruto suspiró pesadamente y tomó los hombros de Sasuke como si lo que iba a decirle fuera la declaración más difícil y sorprendente del siglo.
—No vas a creer lo que he visto —comenzó, Sasuke frunció el entrecejo, empezando a irritarse, odiaba que dieran muchas vueltas—. Ino y Sasori, iban juntos en la estación.
Ciertamente, fue una declaración sorprendente.
—Es cierto que estaba actuando extraño, se comportaba raro conmigo, como incómoda. Luego de que le escogieran como Julieta parece haberse relajado más, sabes que a Ino le gusta ser el centro de atención. Claramente algo estaba molestándola, de veras. Y creo que lo que acabo de ver tiene mucho que ver con ello.
—No estás seguro de lo que has visto.
—¡Por supuesto que sí! Lo vi con estos dos preciosos ojos, de veras —Naruto se estiró los párpados con los dedos, enfatizando así sus palabras—. Además, Sakura lo confirmó.
—¿Qué?
—Ella estaba conmigo cuando los vi —dio un mordisco a la rosquilla de chocolate que tenía en las manos—. Inmediatamente me volteé a verla y su expresión me lo dijo todo. Ella sabía que Ino y Sasori están juntos.
Inevitablemente se ahogó con el café, rápido se apresuró en recomponerse y le dirigió una pesada mirada a Uzumaki. Por algún motivo no le gustaba que afirmara aquello con tanta ligereza. Aunque tenía mucho sentido. Ino estaba actuando raro. Sasori era muy cercano a ella, es decir, les había visto abrazados en el medio del patio escolar en plena noche. Además, él siempre le había dado mala espina. La manera en la que sus serenos ojos parecían juzgarlo todo con calma y su voz destilaba un tono monótono que, si a cualquiera provocaba paz, a él le ponía tenso a más no poder. Quizás en realidad era la manera en la que la miraba, y cómo pronunciaba su nombre, pero Sasuke elegía pensar que era ese tipo de persona que no soportas sólo porque sí.
—Suponiendo… que están juntos, ¿por qué Ino actuaría de ése modo? —su voz sonó más seria de lo que le hubiera gustado.
—Pues, ¿realmente no lo sabes?
Naruto dejó el café a un lado y le miró con las cejas entornadas. Sasuke le devolvió el gesto y el rubio ahogó una risa.
—Bueno, eres el más cercano a Ino. Supongo que será complicado para ella contarte.
Sasuke frunció el entrecejo. No lo comprendía.
—Digamos que, Ino y yo estuviéramos saliendo… ¿No crees que sería difícil para nosotros contártelo?
—Eso no tiene nada que ver con lo que está pasando.
Uzumaki dejó ir un prolongado suspiro de frustración. A veces su amigo era bastante terco. No le resultaba difícil comprender la situación de Ino, y si fuera él, le hablaría y diría que no hay ningún problema con que ella esté saliendo con alguien ajeno al grupo. Es más, eso haría, ya mismo le escribiría un mensaje de texto. Sacó su móvil del bolsillo y mientras Sasuke se sumía en sus pensamientos, sorbiendo el café con lentitud, le envió un texto a su amiga. Al cabo de unos segundos, recibió respuesta.
"¡Gracias Naruto! Ah, ¿podrías hacerme un favor? No se lo cuentes a Sasuke aún… La verdad es que no estoy segura de qué está sucediendo con Sasori…"
De: Ino.
Bueno, eso explicaba mucho. Ino no quería adelantar las cosas, así que como no estaba segura de qué pasaba (como él mismo y Sakura), prefería mantenerse a raya y guardárselo para sí misma, probablemente hasta que las cosas se aclaren. Naruto sonrió satisfecho, su análisis tenía mucho sentido. Desvió la mirada al pensativo Sasuke que tenía enfrente, que distraídamente cortaba trozos de su cheese cake, y una idea se formó en su mente. Quizás, quizás él estaba equivocado.
Tal vez la verdadera razón por la que Ino no quería contarle a Sasuke, y el por qué a él aquello le molestaba tanto, era otra.
Tal vez, había algo entre ellos, y todavía no se habían percatado de eso. Algo entre Sasuke e Ino.
La gigantesca sonrisa que surcó el rostro de Naruto desconcertó a Sasuke hasta el punto de devolverle a la realidad súbitamente. Quiso preguntarle qué demonios le sucedía, pero ya tenía demasiadas tonterías en la cabeza como agregar más. En su lugar, se limitó a pedir la cuenta y en unos minutos más, ambos se marcharon del café.
Al día siguiente, todos los salones se saltaron sus tareas regulares para comenzar con las preparaciones para el festival. El salón de Sakura debía encargarse tanto del vestuario, como de la música y escenografía para la obra. Afortunadamente, Hinata había conseguido ayuda de la gente del club de música y eso significaba un peso menos del que preocuparse. Ino había insistido en manejar la ropa, pero debía concentrarse al cien por ciento en aprenderse sus líneas de Julieta. Aun así, se las arregló para ser la "Directora General de Vestuario", y así podía mandar a las (enfadadas) admiradoras de Sasuke con un título que la respalde, ya que habían sido designadas para ésa tarea. Debía admitir que disfrutaba demasiado aquello. Se habían divido en grupos, la mayor parte del curso creaba la escenografía con madera y cartón, el olor a pintura en el curso era tremendo, así que mantenían las ventanas entre abiertas, por lo que todos estaban abrigados trabajando. Los "actores", frente al pizarrón, practicaban sus líneas y escenas, aunque era más que nada un montón de chicos haciendo el tonto y jugando con las espadas de mentira. Claro, hasta que llegó Sakura con la peluca de chico que consiguió en el Club de Cosplay y puso orden.
Quedaban cerca de dos semanas para el festival. De cierto modo era un alivio tener que participar con una obra de teatro, significaba que no se pasarían esos días trabajando en un café o restaurante, además, una vez vieran el resultado completo y "Romeo y Julieta" versión "Kiba e Ino" brillara en el escenario, la satisfacción sería reconfortante. El clima frío del otoño no les impedía demostrar la alegría y diversión que todo el asunto proponía, Neji y Hinata llevaron café caliente y bizcochos para todo el curso y un corto descanso volvió al salón un lugar cálido, a pesar de la brisa que entraba por las ventanas abiertas.
Naruto insistió en que aun así organizaran un café maid porque "debemos aprovechar nuestra juventud con esta clase de actividades, de veras", sin embargo en el momento en el que las chicas le apoyaron, pero con la diferencia de que fuera un café maid inverso (los chicos vistiéndose de chicas), Naruto ya no tuvo demasiadas ganas de seguir con su proyecto. El descanso terminó entre risas y burlas hacia el rubio, Tenten hasta había intentado ponerle a la fuerza una de los vestidos para la obra, Kiba se unió al jaleo y los tres acabaron en el suelo con un Naruto a medio vestir.
Intentando recomponerse de la risa, Sakura les recordó que debían seguir trabajando y pronto el ambiente se calmó, cada uno volviendo a sus respectivas tareas. Ino se sostenía el estómago, se había reído tanto de Naruto que casi lloró, respirando hondo tomó las hojas con sus líneas y volvió a lo suyo. Practicaban una escena junto a Romeo, en la ventana de Julieta. Tenten, Sakura y los demás actores observaban sentados a un lado, muy interesados en el meloso diálogo.
—"¿Quieres marcharte ya? Aún no ha despuntado el día" —dijo Ino, poniendo voz de afligida y dramáticamente quitándose el cabello del rostro—. "Era el ruiseñor y no la alondra, lo que hirió el fondo de tu temeroso oído. Todas las noches trina en aquél granado. Créeme, amor mío, era el ruiseñor."
Ambos se acercaron, Kiba le sacaba varios centímetros, por lo que sosteniendo su barbilla, elevó su rostro hacia arriba, viéndola a los ojos. Sus actuaciones eran cursis y un poco exageradas, pero sabían que el día del acto lo tomarían más en serio y no se vería tan vergonzoso, o eso esperaba la mayoría.
—"Era la alondra, la mensajera de… la mañana, no el ruiseñor" —si bien a Kiba le costaba recordar sus líneas y debía mirar las hojas constantemente, el tono de su voz había cambiado notablemente ni bien se había puesto en papel, robando suspiros de las chicas que, mientras trabajaban en otras cosas, espiaban el ensayo—. "Mira, amor mío, las envidiosas franjas de luz que adornan las nubes del Levante. Los cirios de la noche se han extinguido ya, y el día asoma detrás de la cima de las montañas. He de partir y vivir, o quedarme y morir…"
Hirano, una de las representantes de evento, aplaudió emocionada en cuanto Kiba acabó de decir su línea sin equivocarse. Ella había sido la encargada de modificar el guión para adaptarlo a una actuación más sencilla, por lo que se volvió la "directora" de la obra.
—Inuzuka, acaricia su cabello, pero aléjense un poco, debes expresar con tu cuerpo cuánto quieres estar con ella y no puedes. Yamanaka, mírale más intensamente, sí, así, ¡se ven tan bien juntos!
Ino se ruborizó ante tal comentario y Kiba sonrió con cierta superioridad, era evidente cuánto le había levantado el ego sus palabras. Llevó una mano al cabello rubio de Ino, que caía suelto sobre su hombro derecho y lo acarició con parsimonia. Ninguno de los dos se sentía incómodo en esa situación, ya que no había sentimientos más que de amistad entre ellos, sin embargo, el pequeño grito de emoción entre algunas de las alumnas logró oírse ante tal demostración de cariño.
Fue tan fuerte y claro que, Sasuke, desde el fondo del salón, concentrado en pintar un árbol, lo había escuchado. Volteó y la imagen de Kiba e Ino casi abrazados, observándose a los ojos a tan corta distancia, le agarró con la guardia baja y le sorprendió tanto que cuando se movió hacia atrás, tumbó el tarro de pintura verde, desparramándose sobre el suelo.
—¡Mierda!
Se apresuró en recogerlo y limpiar con agua ras las baldosas, de todos modos, la pintura ya había sido desperdiciada y todavía quedaba mucho por completar con ése color.
—Ah, no pasa nada, ya está —Hinata, que había estado trabajando en el mismo árbol que él, le ayudó a ordenar y le dirigió una pequeña sonrisa reconfortante.
—Ha caído toda la pintura, ya no hay más —se quejó Sasuke, irritado. Hinata echó un vistazo a su alrededor y, evidentemente, él tenía razón.
—Voy a pedirle a Yamanaka que traiga más, dijo que podía pedir prestado del Club de Arte —antes de que pudiera protestar, Hinata ya se había incorporado y alejado de allí, en dirección a la rubia.
Sasuke suspiró. ¿Por qué quiso detenerla? ¿Impedir que Ino fuera hacia el Club? La respuesta era obvia para él, allí estaría Sasori. El problema era que odiaba la idea de admitirlo, el hecho de que él representaba algo así como una amenaza para su persona y principalmente, para la vida que había formado y continuaba construyendo desde la llegada de Ino.
Se recostó en la pared, estaba cansado y la mano comenzaba a dolerle. El curso era demasiado ruidoso y el frío le molestaba más que el olor a pintura, quería que cerraran las ventanas, quería que se callasen e irse a casa. Sasuke bufó frustrado, no pudo evitar notar que comenzaba a volverse una persona insoportable.
"Más de lo que ya eres".
Pudo oír la voz de Ino diciéndole eso en su cabeza, con una de sus gigantescas sonrisas en los labios y un "gatito idiota" dicho entre risas.
Se hundió en su pesada bufanda negra, como buscando esconderse de sus propios pensamientos traicioneros.
Hinata volvió a su lado, y se sentó frente a la figura de árbol, le dijo que Ino había aceptado y en unos momentos traería más pintura. El resto de los actores continuaron sus escenas y Hinata dejó de mirarles en cuanto Naruto se unió al acto y prosiguió con sus líneas como Mercutio.
Su rostro se transformó automáticamente y perdió la mirada en el suelo, Sasuke le observó extrañado, normalmente no se habría percatado, pero como ya llevaban varios minutos trabajando juntos, el cambio de humor repentino le resultó evidente.
—¿Estás bien? —no estaba seguro de preguntar o no, no quería iniciar una conversación incómoda.
Hinata se revolvió nerviosa, las mejillas coloreadas de un intenso rojo.
—Es s-sólo que…
—¿Kiba y tú han discutido?
La súbita pregunta sorprendió a Hyūga y le llevó a mirarle a la cara. Era la reacción de alguien que había sido descubierto, Sasuke no necesitó más confirmaciones.
—Es difícil de explicar… —musitó, ¿cómo le explicaba a Sasuke que ya no estaba segura de lo que sentía por su novio, éste se había dado cuenta y ya casi no le dirigía la palabra?—. N-no hemos hablado mucho últimamente…
"Te entiendo", pensó Sasuke. Sin embargo, no lo dijo. Lo cierto era que, cualquiera que fuera el problema de pareja entre Kiba y Hinata, no podía ser parecido a su asunto con Ino. ¿Verdad? En ése momento recordó lo que le había contado la rubia, según ella, a Hinata le gustaba Naruto, seguramente la tensión entre la pareja se debía a esos sentimientos. Al parecer, Ino no había estado tan errada.
—Deberías hacerlo —Hinata se sorprendió nuevamente, no había esperado una respuesta de Sasuke, ni mucho menos un consejo—, deberías hablar con él. No tiene sentido pensar demasiado en situaciones hipotéticas, lo mejor es que comiences a aclarar las cosas.
Debería tomar su propio consejo, seguramente, pero Sasuke se forzó a callar la molesta voz de su conciencia y se limitó a observar cómo Hinata asentía pensativa.
—Por cierto, voy a unirme al Club de Música, ya lo he decidido.
El rostro de Hyūga se iluminó inmediatamente y comenzó a hablarle de lo bueno que sería tenerle allí. Sasuke la escuchó sin decir nada, distraídamente dirigió la mirada al salón. Una súbita pesadez se instaló en su pecho, como una incómoda angustia que le decía que las cosas no estaban bien. Todos en el curso estaban ocupados con sus propios asuntos, riendo y trabajando en equipo. La ausencia de Ino parecía no afectar a nadie, pues al cabo de unos minutos volvería y seguirían ensayando. En cambio para él, verle salir en dirección a la sala del club, fue como un llamado de atención. Una voz que le dijo, despacito susurrando, "la estás perdiendo".
Y Sasuke, odiaba perder.
Se levantó de golpe sorprendiendo a Hinata. Se excusó diciendo que iría al baño y salió del salón. El cambio de climas entre el aula con las ventanas abiertas y el pasillo era notable. El aire tibio le acarició la piel del cuello que no llegaba a cubrir su bufanda y se la quitó, dejándola colgando sobre sus hombros.
Caminó un tramo en silencio, sin prestar atención hacia dónde se dirigía. Se encontraba ido, como hundido en una pesada nube de pensamientos incesantes. No se sorprendió cuando volvió en sí y se halló a sí mismo encaminado al área de clubes. No se detuvo, ni pronunció palabra alguna. Cuando el cartel mal colgado que rezaba "Club de Arte" estuvo frente a sus ojos, ni siquiera titubeó. Sasuke llevó la mano al picaporte y entró sin estar un cien por ciento seguro de sus acciones.
La sala olía a pintura y, por algún motivo, explosivos. Los atriles y lienzos concentrados en una esquina, esculturas de diversas formas adornando estantes y escritorios, y finalmente potes de pintura de cientos de colores distintos dentro de un gran armario de puertas de vidrio. Cerró la puerta tras de sí con cuidado, demasiado distraído como para darse cuenta de sus acciones.
—¿Sasuke? ¿Qué haces aquí?
No contestó, simplemente la observó con una expresión que Ino no supo interpretar.
Sasuke se acercó a paso lento, esquivando las mesas de trabajo, con las manos en los bolsillos. La luz se colaba por las cortinas dejando la sala medio iluminada, aun así, pudo ver que el pote de pintura verde que Ino había escogido, no era el que necesitaban realmente. Suspiró, ¿cuándo dejaría de ser tan tonta?
Estaban a sólo pasos de distancia. Ino dejó la pintura a un lado y se revolvió incómoda, la mirada de Sasuke lograba ponerla de los nervios en un solo segundo y no sabía por qué.
—Tienes algo que decirme, ¿verdad?
Su voz cortó el silencio con una suavidad extraña. Ino se sobresaltó ante la calma en sus palabras y se sintió repentinamente inmadura.
—Yo…
—Ya lo sé.
Ino se quedó sin habla, jadeó y desvió la mirada. No podía verle a los ojos, por algún motivo, sentía que estaba cometiendo un gran error.
—Lamento haberme alejado de ti —Sasuke pasó saliva. Ino acababa de confirmar sus sospechas—. Sucedió tan repentinamente y me tomó de sorpresa, supongo que no sabía cómo afrontarlo… Apenas estamos conociéndonos, Sasori y yo…
Sin embargo, no fue hasta que aquellas últimas palabras salieron de sus labios, que Sasuke finalmente comprendió que era cierto. No había excusa o alternativa posible.
La estaba perdiendo.
Pero, ¿cómo? ¿Por qué? ¿Por qué sentía ése desasosiego? ¿Ese dolor distante, como surreal? ¿Por qué sentía que había retrocedido cien pasos?
Chasqueó la lengua, cerrando los ojos disfrazando así su inquietud.
—Qué tonta eres.
Ino sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. Los tonos en su voz habían sido tan particulares, como si fuera la primera vez que le oía hablar así.
—No vuelvas a hacerlo —en cuanto sus miradas volvieron a encontrarse, apenas en ése momento se percató de cuánto se había acercado Sasuke—. No vuelvas a alejarte.
Se sintió ahogada. El corazón le latía desbocado, como una bomba de tiempo a punto de estallar. Podía ser ahora mismo, podían pasar segundos o minutos. Pero fueron ésos ojos, tan negros como la noche misma, los que le robaron el aliento sin piedad. No pudo moverse, si lo hiciera, ¿qué clase de veneno inundaría su cuerpo? ¿Qué trampa la esperaría del otro lado de ésa mirada oscura? Sasuke se adelantó un paso, casi pudo sentir su respiración cálida. El brillo rojizo del dije en su collar asomó entre el cuello de su camisa y se sintió hipnotizada.
Ino cerró los ojos, sin poder concebir un sólo pensamiento lógico.
—Este no es el verde que necesitamos —la voz de Sasuke le sobresaltó y cuando abrió los ojos, éste ya se encontraba cerca de la puerta con las intenciones de irse. Sostenía un pote de pintura en la mano derecha.
—S-Sasuke-
—Vámonos.
Quiso moverse, levantar un pie e ir hacia adelante. Pero un extraño sentimiento de confusión le dejaba inquieta, como adivinando que a partir de ahora, nada sería igual.
¿Qué cambios traería, dar ése paso hacia adelante?
Sasuke suspiró pesadamente y dirigió la mirada al suelo, se sentía agotado.
—Vamos, demonio rubio.
Ino asintió y se apresuró en seguirle.
¿Qué otra forma tenía de averiguarlo, si no era siguiendo ése camino? Era incierto, excitante y confuso, pero la curiosidad asaltó ambos corazones comenzando a mover las piezas correspondientes.
Se adentraron en los pasillos en silencio, Sasuke iba varios pasos más adelante, en una caminata rápida que Ino intentaba alcanzar. Era extraño, ver sólo su espalda desde atrás, sin conseguir estar a su lado.
—No soy quién para decirte lo que debes hacer —Sasuke habló de pronto, directo y sin rodeos, su voz fue como un eco que despertó a Ino de sus pensamientos—. Para ser honesto, Sasori me da igual —era clara la frialdad en ésa última oración, pero él era así. Ino ahogó un intento de risa.
La miró de soslayo, sin detenerse, y en ése mismo segundo, como en una sincronía casi maliciosa, ella le miró a él.
—Pero no voy a cometer los mismos errores que en el pasado.
¿En qué momento exactamente habían llegado a tal punto?
—Por supuesto que no.
Ino quiso sonreír. Sasuke quiso detenerse. Pero no lo hicieron. Continuaron caminando, hundidos en un silencio agridulce e inexplicable.
Continuará…
Cantidad de palabras: 6244.
¿Hola? ¿Hay alguien ahí? ¿Van a tirarme muchos ladrillos por haberme tardado tanto? Esperen, me pongo en posición que lo tengo merecido. Bueno, le cuento, estoy haciendo el ingreso a medicina y la verdad es que mi inspiración fue y vino como loca, pero no particularmente para este fic (lmao). En fin, tenía este capítulo escrito hasta la mitad hace mucho tiempo, y finalmente conseguí encontrarle el hilo para seguirlo. Como ven, este capítulo es el punto de no retorno. Y para los que me pedían mayor participación de Sasori, acá está, hahahaha. Ye rendí casi todos los parciales, me queda uno de una materia que odio así que posiblemente voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para no estudiar (?) así que se viene continuación de Cómo ser un Rompecorazones y ojalá, también de este fic.
Question time!
¿Qué piensan que pasará ahora entre Sasuke e Ino? ¿Volverán a ser amigos?
Como siempre, muchas gracias a quienes leen y se toman el tiempo de dejar sus opiniones. Me hacen muy feliz. Críticas constructivas son muy bienvenidas.
¡Saludos!
Hiyorin.
