Un capítulo con una decisión algo arriesgada de mi parte...ojalá no les incomode, aclaraciones al finalizar.


GRAVITY FALLS: ALAS OSCURAS

Capítulo 5: En la oscuridad…

Al otro lado del bosque, en la Cabaña, Soos se despertó de su siesta, con una corazonada. Se levantó, y fue por un corredor. Cuando distinguió una sombra enorme con ojos grandes en un espejo, se sobresaltó hasta el punto en que lo rompió de un puñetazo. Luego, al despejarse, vio que se había cortado la mano. No había nadie, en realidad.

- Auch…esto no…debo curarme…cielos…eso fue espantoso…-.

Fue al baño a tratarse la herida, y luego a la recepción.

- ¿Wendy? – dijo Soos al ver a la chica algo confundida, en la tienda de regalos.

- Soos…que hay…-.

- ¿Pasa algo?-.

- De verdad…sí…hace un rato entró una tipa con una cara que daba espanto verla, y eso que usualmente me importan un comino los visitantes…pero…rayos, sólo se quedó a mirar un raro, y luego desapareció…parecía que ni caminaba…solo era como si flotase o algo por el estilo…no fue cómodo de ver, y eso que he…hemos, visto cosas feas…-.

- Caray…- dijo Soos – seguro alguien que quería reembolso y estaba especialmente enfurecida…-.

- Hey, viejo ¿qué te pasó? – dijo Wendy al ver su vendaje.

- Oh…un accidente limpiando algo…no te preocupes…-.

- Como digas…-.


- Muy bien, seas quien seas, esto no es…gracioso…– dijo Mabel, celular en mano.

- Seis seis doce…¿G, G, L? no tiene sentido…- seguía Dipper pensando en voz alta -¿por qué emplearía códigos? Tal vez si en lugar de…-.

En eso, oyeron algo moviéndose entre los arbustos. Los gemelos Pines retrocedieron un poco. Y era como si, lo que sea que los estuviera siguiendo, estuviese también imitando sus movimientos.

- Bueno…creo que no fue nada…- dijo Mabel, volviéndose hacia Dipper. De pronto, el celular de este sonó de nuevo.

- ¿Quién podrá ser ahora? A ver…¿Pacífica otra vez?- dijo al comprobar que era el número de la chica Northwest una vez más.

- ¿Qué es eso? – gritó Mabel. Cuando Dipper volteó, vio un animal que los observaba con curiosidad. Se veía como un gran perro de pelaje grisáceo, como un lobo, pero tenía dientes más grandes en relación a su mandíbula. Además, parecía que sus patas delanteras eran ligeramente más grandes que las traseras, como si de una hiena se tratase.

- Es…el perro fantasma…- dijo Dipper, temblando. Sacó el diario 3, y tras una veloz pesquisa, pudo comprobarlo. Mabel lo quedó mirando.

- Oye, no es tan horrible – dijo Mabel, acercando su mano al animal. Este la olfateó, y le lamió un dedo.

- Oooww, parece que no es tan malo después de todo…- dijo la chica de suéter.

- Yo…no lo sé…- contestó Dipper. Acto seguido, el extraño animal aladeó la cabeza…y de la nada saltó hacia ellos…al lamer el dedo de Mabel, juzgó que ambos serían una buena presa. Los gemelos esquivaron el ataque, y emprendieron la fuga. Pero la criatura les cerraba el paso a donde quiera que intentaran huir. Incluso, sus dientes rozaron el suéter de Mabel, y el chaleco de Dipper. Éste intentó ahuyentarla arrojándole varias piedras, que el animal o bien resistía o ignoraba, empecinado como estaba en cazarlos.

Siguieron huyendo y esquivando las arremetidas del carnívoro hasta que Dipper vio una depresión del terreno, parecía que estaban sobre una suerte de colina.

- ¡Por aquí, Mabel! – exclamó el chico de gorra. Ambos, tomados de la mano, huyeron por la colina, mientras el perro fantasma les seguía el paso. En un momento, casi se caen por lo difícil del terreno, perdiendo algunos objetos. De pronto, en algún punto, el animal olfateó algo que lo hizo retroceder y finalmente escapar.

- ¡Bien hecho! ¡lo ahuyentamos! – exclamó triunfante Mabel, mientas se reincorporaba.

- ¡Oh no, el diario! – gritó Dipper al ver como el libro había quedado a varios metros de ellos, cerca a un remanso de agua, así como el celular de Mabel. - ¡debo ir por el diario!-.

- ¡Dipper! ¡no! – trató de disuadirlo Mabel, al ver que se acercaba una camioneta plateada con lunas polarizadas. Esta se detuvo a pocos metros de ellos, ante el atónito chico de gorra que por un momento no atinó a tomar el libro.

- ¿Hola? – preguntó. En eso, alguien se bajó del vehículo.

- ¡Cuidado! – dijo Mabel antes de finalmente alcanzar a su hermano e intentar llevárselo.

La puerta se abrió. Era una mujer que parecía bordear la treintena, de cabello largo y rojizo, más claro que el de Wendy. Vio el Diario 3 a sus pies, y con una expresión de sorpresa que era opacada por sus lentes oscuros, lo tomó…

- ¿Qué hace? – dijo Dipper, corriendo hacia ella con Mabel.

- No pensé que volvería a tener esto en mis manos...- dijo la extraña – ¿se puede saber qué están haciendo con esto?-.

Dipper y Mabel la miraron estupefactos.

- ¿Usted... también conoce ese libro?- le preguntó Mabel.

- ¿Cómo lo encontró?- dijo Dipper inquisitivamente.

- Hace años estuve por aquí... me lo encontré...y bueno...imagino que el resto ya no es sorpresa para ti...- le dijo la mujer, quitándose los lentes.

- ¿También ha visto...?- dijo Dipper, sorprendido.

– He visto cosas raras, créeme…pero no tantas como se ven aquí…-.

- ¿Viajaba mucho? - dijo Mabel, más curiosa ahora que asustada.

- Algo así…y un día vine por acá…-.

- ¿Y entonces...usted sabe todo de este pueblo? - dijo más emocionado Dipper.

- Lo esencial...era solo algo mayor que ustedes cuando conocí Gravity Falls...-.

- Pero...entonces...¿usted no quiso llevarse el libro consigo? -.

- No...la verdad, cuando estuve por irme de aquí, supuse que gran parte de lo ocurrido se debía a esto…además, supuse que sería mala idea retirarlo de su sitio, así que lo deje donde estaba...hasta le eché polvo encima para asegurarme de que pareciera que nadie lo tomó…-.

- Este libro es una guía...me ha ayudado mucho, de veras - dijo Dipper - y es un gusto saber que...alguien más ha vivido esto...-.

- ¿Ya conocen a Jeff y a Schmebulock? - dijo conteniendo una carcajada la recién llegada.

- Jajaja, claro que sí, si supiera - dijo Mabel, entrando en confianza.

Dipper sintió ganas de decirle que conocía al autor de aquel volumen, y que de hecho era familiar suyo. Pero, al conocer recién a la visitante, decidió reservarse algo de información, por mucho que realmente luciera amigable, y que pareciera el tipo de persona con la que se pudiese entender bien, una versión femenina del tío Ford o algo así. Después de todo, recordaba, "no confíes en nadie".

- Es curioso, pareciera que nos conocemos de toda la vida, ¿verdad? - exclamó Mabel. Había pasado ya mucho rato desde que los gemelos y la extraña conversaban intercambiando experiencias.

- ¿Se quedará mucho tiempo por aquí? - dijo Dipper.

- Solo una semana...necesito averiguar algunas cosas...no sobre misterios, si es lo que están pensando, jejeje...-.

- Tal vez...nos veamos por ahí, al menos yo...suelo salir con frecuencia...- dijo Mabel.

- Y...chicos...¿ustedes son de aquí, o están de visita también?-.

- Vamos a estar el verano solamente - dijo Dipper - somos de California...-.

- Es un bonito lugar, tal como lo recuerdo...oh, chicos...realmente espero que nos veamos de nuevo en algún momento, pero debo irme - dijo la pelirroja – fue un gusto…-.

- El gusto es mío - dijo Dipper, extendiendo la mano.

- Igual - dijo Mabel - pero...no nos ha dicho su nombre...-.

- Oh, que descuido...me llamo Fiona...Fiona Phillips...¿y ustedes?-.

- Soy Mabel Pines, un placer, el tonto a mi lado es Dipper...-.

- ¡Mabel, demonios!-.

- Jajajaja!-.

- Por cierto, señora Phillips – dijo Dipper – en estos días, nosotros, y algunas personas más, hemos visto…-.

- Mothman…lo sé…-.

- ¿Usted lo ha visto ya? – preguntó asombrada Mabel.

- No…pero…cuando estaba por llegar al pueblo, algo de eso oí…en fin, supongo que él también debe estar de visita…paso de saludarlo…-.

- Mmm…ojalá que sea sólo eso – dijo Dipper.

- Bueno…fue un placer, debo irme…tal vez coincidamos en otra ocasión…y…chicos…-.

- Diga…- dijo Mabel, mientras Dipper seguía mirando con curiosidad a Fiona.

- La curiosidad que muestran ustedes en comprender aquello que no salta a simple vista es admirable…pero a veces…también hay que saber cuando detenerse…-.

- Lo…lo tendré en cuenta – respondió Dipper.

Fiona sonrió. Le recordaba un poco algo de su propia experiencia. Luego, se retiró.

- ¿No es fantástico? - le decía Mabel a Dipper - así que no somos los primeros en saber de ese libro...-.

- Estoy de acuerdo...pero...Mabel...-.

- Dime, torpe...-.

- Es mejor...que no le digamos nada a Stan ni a Ford...no todavía...-.

- ¿Qué tal si le dijera?...-.

- Mabel...-.

- Es broma Dipper…-.


- ¿Qué es lo que buscas aquí…? – preguntó Ford al aire. Nada ocurrió. Aquella vez…el Mothman llegó como de la nada, pero el pueblo no sufrió ninguna tragedia. Luego recordó que a una señora a la que se le había aparecido allá en Virginia, se le diagnosticó un agresivo cáncer poco después. ¿Provocado? , pensó Stanford Pines. Al margen de ello, nada significativo había ocurrido ahí…ninguna desgracia para sus habitantes.

Ford suspiró, cabizbajo, y retornó a casa mientras se decía algo a sí mismo.

- Claro…no sucedió nada aquí…sólo Fiddleford se volvió loco por tu culpa, y al llamar a Stanley, terminaste tragado por tu propia invención, y Stanley quebrado moralmente…si, es verdad que nada sucedió, Stanford Pines…nada…-.


Siendo ya altas horas de la noche, en la comisaría Blubs y Durland tenían la TV encendida, a falta de algún delito del que ocuparse en el usualmente pacífico pueblo.

- Sí. Yo he visto al Mothman. Es totalmente real…se lo digo porque no gano nada contando una mentira en televisión local, y porque, como comerciante y ex candidato a la alcaldía, no puedo darme el lujo de mentir…- contaba Bud Alegría algo nervioso, en las noticias. El reportero era un tal Dominick Keys, un joven relevo de Shandra.

- Bueno, esto ha sido todo por hoy, y…sea quien sea que haya estado llamando a mi casa, no es gracioso…buenas noches – se despidió Dominick. Durland tomó el control remoto para cambiar al canal de las películas de terror de ínfimo presupuesto populares en la curiosa tv de aquel pueblo.

En eso, el teléfono sonó.

- Atiendo yo, he estado varias horas sentado…- dijo Blubs.

- Está bien, cuando regreses, trae dos sodas heladas de la nevera…-.

- Hecho…-.

Blubs el comisario contestó el teléfono.

- Estación de Policía, ¿quién habla?-.

- ¿Ya le han reportado…incidencias curiosas aquí?- dijo una voz extraña.

- ¿Eh? No ha contestado mi pregunta…-.

- De seguro va a oír, o ya oyó que su gente aquí está viendo cosas…-.

- ¿Puede hablar claro? -.

- ¿Pasa algo? – dijo el oficial Durland.

- Sssshhh, un demente al teléfono Durland, debemos estar listos…- dijo Blubs.

- Es probable que en el pueblo se desarrollen ciertas…incidencias…yo le recomendaría mantenerse al margen…y no se hace falta que recurra a la violencia…dígale a ese socio suyo que se tranquilice…-.

- Mire, no sé de qué está hablando…somos varios aquí, y como sea un terroristas, va a tener que encararnos a todos…-.

- No es mi intención entregarme a actos de terrorismo aquí…además, está usted sólo con un único apoyo…-.

- ¿Qué?...usted…¿qué tengo en la mano?-.

- Una porra de policía que esgrime como si fuera a agredirme en este mismo instante…-.

Blubs sintió escalofríos al oír eso.

- ¿Dónde está?-.

- Donde usted cree que yo estoy, probablemente…-.

- Déjese de tonterías…-.

- Bueno…mi nombre es Indrid Cold…nos estaremos viendo pronto…-.

- ¿Ingrid qué?-.

La llamada llegó a su fin abruptamente. Blubs le comunicó a Durland lo ocurrido, y los dos fueron a la patrulla a recorrer el pueblo, en busca de un posible delincuente. No lograron encontrar nada.

En el bosque, un extraño vehículo cilíndrico luminoso se hallaba asentado. En su interior, Indrid Cold recopilaba parte de la información extraída a los habitantes de Gravity Falls. Sin embargo, no era porque ella no supiese qué estaba persiguiendo. Sólo necesitaba saber qué tanto conocían las personas…entre menos, mejor, pensaba.

En su casa, la "reportera de verdad" bebía una cerveza, mientras se relajaba sobre su mueble. Alguien llamó su puerta. Fue a atender, armada con un bate de béisbol por si las dudas. Entonces, al verificar quién estaba tocando…no detectó a nadie. Al volver a la sala, siguió bebiendo. De pronto, una sensación de adormecimiento la invadió. Al poco rato, se revolvía sobre el suelo, producto de una fiebre elevada.

En casa de Toby, este preparaba una nota sobre el Mothman, distorsionándola un poco para hacerla más interesante. En eso, alguien tocó el timbre.

- Buenas…noches…¿quién es usted? – dijo Toby, nervioso ante la fémina de traje brilloso en su puerta.

- ¿Toby Determined? – preguntó la mujer.

- S…sí…¿p…por…por qué lo pregunta? – dijo Toby, que no podía creer su suerte.

- Usted tiene la relación de reportes de una entidad que ha aparecido últimamente en Gravity Falls…¿me equivoco?-.

- No…no señora…-.

- Le aconsejo que evite comentarlo, menos en su periódico…-.

- Señora…vamos…¿realmente tengo que hacer eso? Necesito este trabajo, si no…-.

- No se lo voy a repetir de nuevo…-.

- Ok…está…está bien…-.

- Pensé que sería más difícil de convencer…me alegra ver que colabora…-.

- Si usted lo dice…por algo ha de ser, señorita…-.

Toby estaba entre atontado e intimidado por aquella extraña mujer.

- Bueno…debo irme…- dijo Indrid Cold antes de desaparecer nuevamente. La misma sonrisa bizarra de siempre, aquella capaz de enervar al más duro. Toby no fue la excepción. Pero, pasada una hora desde que Cold se fue, Toby siguió en marcha con el plan. Se preparaba para la impresión, hasta que una ventana de chat en su computadora apareció de repente. Le llamó la atención, pues ni siquiera en ese portal de citas online tenía mucha suerte…y que recordara, no había encendido el ordenador siquiera.

- POR FAVOR, RECONSIDERE LO QUE ESTÁ HACIENDO…BODACIOUS T…- se leía. No aparecía ningún remitente.

- ¿Quién eres? – escribió de vuelta Toby.

- Alguien que está viendo lo que haces…en este mismo momento…todo.-.

Toby sabía que no había encendido la cámara web ni nada parecido.

- ¿Estás viendo todo?- escribió el bigotudo - ¿qué tengo en el bolsillo de la camisa?-.

- Bolígrafo azul…- contestó el interlocutor.

Toby apagó la computadora, asustado, y siguió con su proyecto. Se escuchó un sonido de cristal roto.

- ¿Quién anda ahí? – exclamó Toby. Al asomar por la puerta, varios trozos de techo cayeron pesadamente sobre él, dejándolo inconsciente, y con algo de sangre asomando por su cabeza…

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Nota: Ejem…si alguien por ahí vio alguna vez la serie "Qué raro" seguro captó el cameo…y si no es así…lo explicaré, Fiona "Fi" Phillips era la protagonista de una serie que pasaban hace mucho por el extinto canal Fox Kids, llamada justamente "qué raro", producida por Disney Channel. El argumento era sobre una chica que iba acompañando a su madre, una artista de gira, y a su familia. En fin, el nudo era que esta chica era una especie de imán de sucesos sobrenaturales, además claro de que se mostraba interesada en ellos, y en cada lugar que visitaban habían misterios varios que debía resolver…¿les suena de algo? XD sí, jajaja, era una especie de Dipper en mujer…realmente, pienso que esa serie podría considerarse una antecesora espiritual de Gravity Falls (el nombre del capítulo es el del tema del opening de dicho viejo programa). Y no se preocupen si no han visto este programa, porque a Fi la iré describiendo como si fuese un OC, y tampoco abarcará mucho. Después de todo, es un fic de Gravity Falls, y Fi era uno de mis personajes favoritos de series, no podía degradarla a una horrorosa Mary Sue XD

El "perro fantasma" que ataca a Dipper y Mabel está inspirado en el Shunka Warakin, una criatura del folklore nativo americano similar a un lobo de gran tamaño. Curiosamente…esta criatura existe, si buscan en google "shunka warakin", en imágenes, los conducirá a un curioso animal embalsamado, abatido en los Estados Unidos a inicios de este siglo, el cual hasta ahora no ha sido identificado, ya que nunca se hizo un mapeo de su ADN. A Stan le gustaría tenerlo en su negocio XD