GRAVITY FALLS: ALAS OSCURAS
Capítulo 9: Hermanos bajo el sol, segunda parte.
A donde quiera que vayas,
Yo siempre estaré contigo,
Porque tú eres mi hermano, bajo el sol…
- ¿Qué demonios? – dijo Soos al prender la tv. La noticia del aparente atentado en la torre Cute Biker estaba en plena cobertura. Cuando una convaleciente Shandra Jiménez insistía en cubrir el incidente, se escuchó otro estallido.
- ¡Maldición, los chicos estaban ahí! ¿qué nunca dejan de meterse en problemas? – exclamó enfurecido Stanley Pines, pero aun así sabía que debía ir por ellos. Wendy y Soos lo acompañaron presurosos en la camioneta.
Ford, en la cocina, había oído todo. Por precaución, tomó una de sus armas, y cuando su hermano y sus empleados se fueron, los siguió tomando un desvío en el bosque.
- Bien jugado…para ser una principiante…- murmuró Bill Cipher, desde algún punto de Gravity Falls, observando el desastre.
Los gemelos y el alcalde vieron como una camioneta distribuidora de Pitt Cola se había estrellado aparatosamente contra una parte de la torre Cute Biker, justo la que estaba casi lista.
- Oh no…oh no…había gente ahí…- dijo Tyler desesperado.
Un pedazo de pared comenzó a desplomarse lentamente, sin que Dipper ni Mabel lo advirtieran.
- ¡Cielos! – exclamó Mabel.
- ¿Mabel? – respondió Dipper. Ambos estaban abrazados, pero inmóviles, al lado de Tyler. Un pedazo de fierro terminó cayendo sobre la cabeza del alcalde, dejándolo inconsciente.
- Dipper, mira esto – dijo Mabel, enseñándole su reloj de pulsera.
Seis de la tarde con nueve minutos.
- El accidente debió haber comenzado…¡a las seis y seis! – exclamó Dipper.
- ¡Debemos salir de aquí! – gritó Mabel - ¡Y llevarnos a Tyler!-.
Dipper y Mabel arrastraron como pudieron a Tyler. El resto del edificio comenzó a colapsar delante de ellos, cerrándoles el paso.
- Justo lo que faltaba…- dijo Dipper contrariado.
- ¡Por aquí! – dijo Mabel, señalando una posible vía de escape. Antes de que pudieran cambiar de rumbo, el fuego se desató. En medio de las llamas, lograron distinguir una silueta.
- Insisto, no deberían tomárselo personal…simplemente fue necesario…- dijo la figura. Indrid Cold se mantenía estática frente a los gemelos, sin que el fuego pareciera hacerle daño.
- ¿Por qué estás haciendo esto? – gritó Mabel, llorosa.
- Ahora es que lograré mi objetivo. No les diré que eran un estorbo, en el fondo, me han ayudado…pero a veces hay que hacer ciertos sacrificios – contestó Cold con una voz que casi no parecía suya.
Dipper intentó llamar por teléfono a alguien, pero su móvil no funcionaba.
- ¡Es suficiente, sácanos de aquí! – exclamó el chico de gorra entrando en pánico.
- Con algo de suerte, no tendrán que sufrir el dolor de sus cuerpos quemados vivos. Probablemente el resto de la estructura colapse, y los aplaste…o tal vez el humo los asfixie primero…por lo pronto…puedo echarle una mano a tu hermana, al menos no sufrirá – sentenció la fría agente alienígena.
Entretanto, sumados a los ruidos secos de objetos cayéndose, era posible oír varios gritos. Dipper ya no sabía si era gente siendo devorada por las llamas, atrapada entre los escombros, o simplemente en un ataque de pánico.
Indrid Cold extendió la mano hacia Mabel, haciéndola desmayarse. Dipper sujetó a su hermana antes de que esta cayera. Como si se resignase, se quedó sentado, abrazando a Mabel, y con la otra mano sujetaba la de Tyler.
Mabel soñaba…
- ¿Por qué te importa tanto? Sabes que en algún momento se irá…- le dijo una voz.
- Él…no va a dejarme…- contestó Mabel con un susurro.
- Tu familia está compuesta por una serie de ciclos que se repetirán una y otra vez…Stanford y Stanley también fueron igual que ustedes…y ya sabes cómo son las cosas ahora…-.
- Dipper me prometió que no sería así…-.
- Lo mismo se prometieron tus tíos abuelos…nada dura para siempre…y este pueblo en medio de la nada, tiene sus horas contadas…-.
Los bomberos intentaron controlar el incendio, y abrirse paso entre las ruinas.
Stan, Soos y Wendy aparecieron solo para ver el infierno en que se había convertido el lugar. En una camilla, paramédicos retiraban a una víctima, uno de los encargados de la construcción.
- Por ahí…- dijo Soos, señalando un lugar que había sido despejado ya por los bomberos. Stan, sin dudarlo un segundo, se quitó el saco y se abalanzó para salvar a los gemelos.
- ¡Oiga, que hace! – exclamó el jefe de bomberos.
- ¡Vaya y ayúdelo! – le gritó Wendy. Entretanto, ella y Soos se sumaron al rescate. Una vez dentro de lo poco que había quedado en pie de la edificación, que sin embargo era cercado por las llamas, Stan comenzó a gritar los nombres de sus sobrinos nietos. Los bomberos que permanecían ahí, cuatro en total, intentaron que se fuera. Stan y sus empleados terminaron forcejeando con ellos.
Dipper alcanzó a distinguir la voz del tío Stan, pero cuando trató de llamarlo, vio a Indrid Cold delante de él una vez más.
- Nunca te rindes, eso es interesante…-.
Indrid Cold levantó del cuello a Dipper. Este intentó luchar con todas sus fuerzas. Indrid Cold estuvo a punto de romperle el cuello, cuando recibió un disparo en un costado. Dipper cayó, y vio la figura del tío Ford, apuntando con un arma a Cold.
- Tío Ford…ayúdanos…- decía Dipper en voz cada vez más baja.
- Suficiente…no saldrás con vida de aquí…- dijo entre dientes Ford.
- Eso fue astuto, lo reconozco…- dijo Cold, desfalleciente, y preparando a su vez su arma – pero…creo que no contaste con algo…-.
El fuego se había extendido rápido, tanto que ya casi tocaba a los gemelos. Ford intentó saltar hacia ellos, pero Cold lo detuvo. Otro disparo de Ford, que erró. Los dos comenzaron a luchar ahí mismo. En eso, Dipper vio de reojo una oscura sombra alada que venía hacia el.
- ¿Te referías a esto?...- murmuró desfalleciente.
La multitud de curiosos era contenida en vano por Blubs y Durland.
- ¡Ahora sí se enfadó Al Qaeda…!- exclamó Durland - ¿pero por qué justo aquí?-.
- No Durland…- dijo Blubs – esto no parece obra de terroristas…sucedió tan de repente…-.
En eso escucharon disparos provenir del incendio.
- Retiro lo dicho, parece que sin son malditos terroristas…- murmuró Blubs.
- ¡Tenemos que entrar! – dijo Durland.
Los dos agentes se lanzaron también a la construcción en ruinas, mientras los bomberos sacaban dos cuerpos que habían quedado totalmente calcinados.
Dipper cerró los ojos una vez, mientras sentía cerca la presencia del ser alado. Al abrirlos, vio que se trataba de uno de los bomberos, armado con un hacha, que al final la dejó de lado para rescatar a los tres. Stan iba justo tras suyo. Al ver por un breve instante a los gemelos abrazados, la primera imagen que vino a su cabeza fue la de él, y su hermano, cuando tenían aquella misma dichosa edad.
Los bomberos se llevaron a Dipper, Mabel y Tyler, ajenos al enfrentamiento que tenía lugar casi al otro lado.
- ¡Basta ya! – exclamó Indrid Cold. Aún herida, había logrado someter a Ford, y lo arrojó contra una pared. Ford se levantó rápidamente al ver como el fuego invadía sus hombros.
- Humanos…no entienden…- dijo Cold, apuntándole de nuevo con su arma.
Muy lejos de ahí, tanto en espacio como en tiempo, Lolph y Dundgren observaban.
- Cold…¿deberíamos sacarla de ahí? – dijo Lolph – pero no lo consideres un rescate…deberá ser juzgada…-.
- Sé lo que va a sucederle ésta vez…- murmuró Dundgren – dejémosla ahí…-.
- Espero sea una buena decisión…- dijo Lolph cerrando el proyector desde el cual podían ver como amenazaba a Ford.
- No saldrá de ahí…- contestó tajante Dundgren.
- ¿Qué hay que entender, imbécil? – vociferó Stan.
Ford recordó algo…fueron unos pocos segundos, pero en su mente se sentía como una auténtica eternidad.
Stanford y Stanley estaban ya por terminar la escuela. Stanford veía con optimismo su futuro, todo era cuestión de que aprobaran su proyecto de ciencias. Lo esperaba la universidad, puestos importantes, quizá el mundo grabaría su nombre al lado de otros como Albert Einstein o Nikola Tesla.
Stanley prefería vivir el momento presente. Lo importante era estar al lado de su hermano en ese momento. Cualquier preocupación que ambos tuvieran a esa hora no era nada que una función nocturna en el cine de Glass Shard Beach.
Por alguna razón, un impulso hizo que Ford voltease a ver hacia una esquina. Una silueta negra con algo que parecían alas se estaba escabullendo por un callejón, hasta desaparecer.
- Wow, Stan, ¿viste eso?-.
- ¿Ford? Creo que esa película te volvió paranoico…más de lo que ya eres – contestó Stan con una carcajada.
- ¿Crees que sea el demonio de Jersey?- dijo Ford con curiosidad.
- ¿Aquí? No lo creo – contestó Stan con incredulidad – no te asustes tanto hermano…-.
- Solo decía…bah, en la oscuridad uno ve cualquier cosa…-.
- Si hubiera algo más de iluminación por aquí…- dijo Stan mirando unos postes malogrados.
- En fin, volvamos a casa…-.
- Y si nos ataca algo, lo molemos a golpes…supongo…- dijo Ford con incredulidad.
- Así se habla…- dijo Stan, dándole una palmada en el hombro.
Alguna solitaria página del libro de Jonathan Hill, que yacía en el suelo de la habitación de Ford, rezaba: la presencia del Mothman también es preludio de desgracias personales, en mayor o menor nivel…
- De eso…de eso se trata…no es la primera vez…maldición, ¿por qué no lo recordé? – murmuró Ford, poniéndose de pie pesadamente, mientras vio a Stan darle un derechazo a Cold, arrojándola contra las llamas.
Los dos hermanos intercambiaron miradas. Ford se sentía tentado a sonreír. Su orgullo, sin embargo, pudo más.
- No hay forma en que me des las gracias, ¿verdad? – le dijo Stan.
- Debes salir de aquí ya…buscaré una salida por mi cuenta…- contestó Ford.
- Al menos los chicos están a salvo…me largo…- dijo Stan.
Los primeros gemelos Pines escaparon justo antes de que la estructura colapsara del todo. Antes de ponerlos en camillas individuales, a los paramédicos les costó trabajo hacer que Dipper y Mabel se soltaran.
- Te lo dije…él no me iba a dejar…- dijo para sus adentros Mabel.
- No ahora…- le contestó la voz.
- Necesita atención médica, señor Pines – trató de convencerlo uno de los paramédicos.
- Olvídese de mí, preocúpese por los niños – le reclamó Stan, negándose a ser llevado al hospital, pero a la vez, permanecía al lado de los gemelos, que fueron trasladados de emergencia.
- Veinticuatro…veinticuatro…- la voz de Fiona retumbaba en la mente de Dipper. Sin embargo, mientras él más intentaba aferrarse a ese recuerdo, este más se alejaba de él.
Al despertar, Dipper sentía como si hubiese tenido un sueño muy raro, nada más. Pero no estaba en su cama en la Cabaña del Misterio. Una habitación sólo para él en el hospital de Gravity Falls era lo que había alrededor suyo…y algo de compañía-
- Al fin, bello durmiente…- le dijo Wendy, que había estado sentada a su lado varias horas.
- Otro no hubiera resistido, felicidades…- dijo Soos.
- Justo…justo ya despertó ahora…- dijo Stan, con un teléfono en la mano.
- Cielos…¿con quién habla el tío Stan?- dijo Dipper, visiblemente recuperado - ¿Y Mabel?-.
- Creo que son tus padres Dipper – respondió Soos – Stan les dijo…-.
- Y Mabel está en una habitación contigua – añadió Wendy - de hecho, despertó antes que tú, estaba como loca preguntando donde estabas…justo hace un rato fue que vinimos por ti…-.
- Se recuperó increíblemente rápido – dijo Soos.
- Me alegro…de veras…pero – exclamó Dipper – esperen… ¿Tío Stan le dijo a nuestros padres? ¡No! Así querrán que vayamos allá, no…-.
- Tranquilo, todo está bien…- dijo Stan de repente – ya…llegamos a un acuerdo…-.
- ¡Dipper! – dijo Mabel, entrando de la nada a la habitación.
- ¡Mabel! – contestó el chico, abrazándola.
- Al menos estamos todos juntos ahora…- dijo Soos.
- ¿Qué pasó con el alcalde? – preguntó Mabel.
- Él ya está bien…de momento en el lugar sólo hay bomberos…y…- dijo Stan, para luego tapar las orejas de Mabel. Esta reaccionó con una sonrisa tierna, como un gato que es acariciado. Dipper le preguntó con la mirada porque hacía esto.
- Murieron doce personas…- dijo Stan – evidentemente no les dije esto a tus padres…-.
- Es peor de lo que imaginaba…- murmuró Wendy – papá no me dijo eso…-.
Efectivamente, un inesperado recrudecimiento del fuego terminó matando a uno de los bomberos. Varonil Dan se sumó al rescate, haciendo prácticamente la labor de dos hombres. El humo terminó incluso aturdiendo a Blubs y Durland, pero afortunadamente las llamas no los habían alcanzado.
- ¿Ya puedo escuchar? – dijo Mabel.
Stan retiró las manos de la cabeza de la chiquilla.
- ¿Saben? Oí un rumor extraño por ahí…- dijo Soos.
- ¿Qué pasó? – preguntó Dipper.
- Esa maqueta del pueblo que habían puesto en el edificio nuevo…-.
- Ah, esa cosa…- dijo Wendy.
- Bueno…durante el incendio, no se quemó, por alguna razón…- dijo Soos – solo la miniatura del puente…-.
- Puente…doce muertos…¿por qué siento que he oído eso antes? – se preguntó a sí mismo Dipper. Recordaba vagamente que la señora Phillips había dicho algo…solo que no recordaba qué.
Tras una noche en observación, los gemelos abandonaron el hospital. En el camino al vehículo de Stan, este se volvió hacia una esquina. Ford lo observaba, envuelto en una capucha para evitar ser visto por los habitantes del pueblo y por el personal médico, que le daba un aspecto vagamente similar al de Ezio Auditore.
Los dos Stans intercambiaron miradas, mezcla de agradecimiento renuente, y de reproche. Ford regresó a la Cabaña por cuenta propia, posiblemente llegaría después que Stan.
La Cabaña del Misterio se convirtió en un curioso comité de bienvenida al día siguiente, organizado por Candy y Grenda.
Por alguna razón, la noticia del siniestro en la torre Cute Biker no repercutió más allá de Gravity Falls, ni siquiera en los pueblos aledaños. La única razón por la que los padres de Dipper y Mabel estaban al tanto de lo sucedido se debía al aviso del tío Stan.
Incluso cuando Shandra y Toby se recuperaron, evitaron hacer demasiado hincapié en la noticia. El pueblo entero parecía estar de acuerdo.
En uno de esos días, Mabel volvió a salir con sus amigas, convencidas de que la desgracia había pasado. Ella tampoco parecía recordar nada relativo a sus pesadillas, sólo que había visto a la extraña criatura alada, y nada más.
De regreso a la cabaña, Mabel se detuvo para comprar nachos, y llevar algunos cuantos para Dipper, Stan, y por qué no, Ford. Ya estaba oscureciendo, pero ella no sentía temor alguno. Hasta que, con la luz tenue del atardecer, una sombra se posó cerca suyo. Mabel vio una vez más al Mothman. El ser alado se detuvo una última vez ante ella, enfocándola con sus ojos escarlata brillantes.
- ¿Qué…qué quieres? – preguntó intimidada Mabel.
De pronto, Mabel dejó de ver a la bestia, y tan solo recibió imágenes de una estrella fugaz. Cuando recuperó la vista, el Mothman ya no estaba más ahí.
- ¿El Mothman de nuevo? – dijo Dipper, nuevamente incómodo – pensé que ya se había ido…-.
- Sólo…no me atacó, sólo me mostró una imagen, y se fue…era algo parecido a mi suéter…- respondió Mabel.
Ford escuchó la conversación. No intervino, pero la preocupación se apoderó nuevamente de él. Se suponía que ese ser desaparecía una vez ocurrido el incidente trágico, tal y como había vaticinado. Entonces, ¿por qué Mabel lo había visto otra vez?
Pasaron algunos días, hasta que todo volvió aparentemente a la normalidad, aunque en Gravity Falls ello era un concepto muy relativo.
Una mañana, Dipper se levantó, para ver una extraña cara con ojos antinaturales. Casi se asusta, pero luego pudo comprobar que solo era una emocionada Mabel.
- ¡Tan sólo falta una semana para nuestro cumpleaños, Dipper! – exclamaba Mabel emocionada.
- Oh, una semana…¿qué día es hoy? – preguntó Dipper.
- Veinticuatro de agosto, por eso, una semana – contestó Mabel con una amplia sonrisa, magnificada por los ojos de marioneta que tenía pegados en el mentón…
