Capítulo 2. Timados y TIMOS.
- David... David... -susurró James, inclinándose cada vez sobre el rostro dormido de su hijo que se giró para darle la espalda. Su padre sonrió levemente y le agitó levemente por el hombro. David abrió los ojos lentamente, sin poder evitar gruñir al ser despertado, según su opinión, tan bruscamente.
- ¿Papá? -preguntó, girándose de nuevo para poder mirar el reloj colgado en la pared. Cuando comprobó la hora que era, el joven metamorfomago entró en cólera... o en toda la cólera que podía tener medio dormido.- ¡Son las ocho de la mañana!
- ¡Shhh! ¡Cállate! -ordenó James, poniéndole la mano en la boca a su hijo.- No quiero que despiertes a Jessica ni a tu madre. -David entrecerró los ojos, sorprendido por el secretísimo de su padre.- Levántate. Quiero hablar contigo sin que estén ellas presentes.
David vio como su padre abandonaba la habitación que compartía con Jessica y bajaba sin hacer el más mínimo ruido por las escaleras; con más curiosidad que inquietud, no tardó en seguirle.
- ¿Vamos a dar un paseo? -preguntó el metamorfomago al ver a su padre esperándole en el umbral de la puerta principal. James se limitó a afirmar con la cabeza.- ¿Y el desayuno?
- Te invitare a desayunar donde quieras. -respondió dejando claro que no iba a permitir más retrasos.
Ambos hombres salieron de la casa y tomaron dirección al centro de Londres. James, serio y pensativo; y David, aún adormilado y observando a su padre con cierta reticencia.
- ¿Qué ocurre, papá? -preguntó David, tras no poder aguantar más. James se giró, miró a su hijo largamente y le pasó un brazo por el hombro.
- ¿Cuánto sabes sobre los abuelos? -David miró a los ojos de su padre, pero solo encontró determinación en ellos.
- No demasiado. -respondió.- Se que la abuela vive en Nueva Orleans y el abuelo en Tennessee; se que la separaste de papá pero no se porqué y, cuando visitamos al tío Alex, tuvisteis una discusión muy larga. Así que de todo esto, deduzco que no te llevas muy bien con el abuelo.
- Hijo, no se de quien lo heredaste, pero tu capacidad de deducción, sigue asombrándome... a pesar de que crea que es imposible.
- Creo que la herede de los dos. -apuntó el metamorfomago, sonriente.- A pesar de ser un mago, lo que hace mamá con los ordenadores me sigue pareciendo lo más increíble que he visto nunca.
- ¿Y de mí? -preguntó James, alzando las cejas.- ¿Te sorprende algo?
- Como eres capaz de sacar de su zona de confort a los políticos, sin que ellos se den cuenta y te den las respuestas que buscas.
- Y eso que no has visto los enfados de mi jefe cuando le llaman esos mismos políticos cabreados. -replicó James, soltando una carcajada.
- ¿Y cómo es que no te han despedido?
- Porque justo después ve las ventas del periódico.
Las carcajadas de ambos hubieran despertado a Tamara, a Jessica y a los vecinos de las casas de al lado, si no fuera por que la caminata les había llevado al parque.
- Hacia que no me reía tanto desde... -James se quedó meditativo durante unos segundos.- creo que desde la ultima vez que Caroline tiró a tu madre a la piscina.
- Es a la única a la que se lo permite sin enfadarse. -confesó David.
James inspiró y soltó el aire un par de veces, preparándose para rememorar una etapa de su vida que aún sangraba… que sangraría eternamente.
- David, mi infancia no fue demasiado fácil. No nací en una familia con demasiados recursos y, además, mi padre era una carga.
- ¿Una carga? -preguntó David.
- Durante los primeros años de mi vida, mi padre era una persona tan normal como otra. Sin embargo, cuando yo tenia quince años y el tío Alex, trece, enfermó.
- ¿Enfermó? -inquirió David, sorprendido. Según los recuerdos que tenía de su ultima visita hace siete años, recuerdos que incluían órdenes y quejas constantes a todo el mundo acerca de todo, no parecía enfermo.
- Tennessee, donde viví desde los dos años, forma parte del llamado Cinturón Bíblico de Estados Unidos; la zona donde más influye el cristianismo evangélico.
- ¿Y qué tiene que ver eso con el abuelo?
- Que cayo en una de las múltiples sectas que surgen en esa zona y, ¡oh, sorpresa!, esta le empezó a pedir dinero. Por suerte, el padre de mi madre nunca se había fiado demasiado del abuelo y siempre estaba atento de nosotros. El tío Alex aprovechó una excursión escolar para escapar del yugo de locura del abuelo y avisó a mi madre que hizo lo mismo con su padre. -explicó James.
- ¿Qué ocurrió?
- Que mi abuelo si tenía dinero e influencia y nos sacó a mamá, a Alex y a mi, ipso facto.
- ¿Y el abuelo?
- Se quedo allí, aprisionado en su locura sectaria... y aún sigue. -contestó amargamente.
Por fin, David comprendía la causa de ciertos comportamientos de su padre; porque nunca iba a la parte religiosa de las bodas, bautizos y comuniones; porque nunca se hablaba de religión en casa; porque nunca hacia entrevistas a ningún dirigente religioso.
- Papá. -dijo David, recordando algo.
- Dime, David.
- ¿Por qué te enfadaste tanto cuando fuimos a visitar a Alex y este te dijo que el abuelo le había llamado?
- Porque es un desgraciado. -escupió James. David miró a su padre, impactado por el veneno que destilaba su voz. Nunca había oído a su padre hablar tan mal y con tanto odio acumulado contra nadie. Si había algo que caracterizaba a su padre era su buen humor y su carácter relajado.
- ¿A qué te refieres?
- El tío Alex me contó que había llamado para exigir nuevamente que la abuela regresara con él.
- ¿Y eso?
- Parece ser que ha avanzado dentro de la secta en la que se metió, pero que necesita estar casado para poder llegar a una posición superior.
Desde que Hermione le había visitado una noche y había cambiado todo su mundo, además literalmente, pocas cosas eran capaces de sorprenderle; sin embargo, escuchar una petición tan rastrera como aquella, le dejó totalmente petrificado.
- ¿Qué ocurrió?
- Nada. -replicó James.- Lleva haciendo esa petición cada año durante los últimos siete. Están separados legalmente desde que nos fuimos de Tennessee.
- ¿Entonces?
- Le da igual. Según su visión pervertida del mundo, siguen casados ante los ojos de Dios. -James se giró y miró en dirección a casa.- No quiero que nos pase lo mismo; no quiero perderos a ninguno de vosotros. Mamá, tu y Jessica sois mi familia. Sois lo que más quiero.
- Papá, me estás empezando a asustar. -reconoció David, inquieto por la situación.- ¿Por qué me cuentas todo esto? ¿Por qué estamos aquí?
- Sencillo. Quiero saber lo que puede pasar en tu mundo ahora que ese tal Voldemort ha regresado. Quiero saber que puedo hacer para evitar que nos mate. Quiero tener un plan de acción. La ultima vez que algo amenazó a mi familia, yo era demasiado joven y estaba demasiado asustado como para hacer algo. -David adivinó inmediatamente que se refería al suceso con su padre.- No quiero que me vuelva a pasar. Hijo, por favor, explícame que puede ocurrir. Si una posible solución es mudarnos con tu tío, lo haremos; si otra posible solución es escondernos, lo haremos. Sean cuales sean las opciones, quiero conocerlas. No me volverán a pillar desprevenido.
David se giró y miró en la misma dirección que su padre. Allí estaban las personas que más querían. El metamorfomago se introdujo en su interior en busca de Hermione.
- Hazle caso, David. -dijo la mujer antes de que el metamorfomago hablara.
- Lo se, Hermione... pero, ¿cuánto puedo contarle sin tener que revelarle cosas sobre la misión?
- Puedes hacer muchos planes sin necesidad de revelar nada o, al menos, sin necesidad de revelarle directamente cosas sobre la misión. Tu padre no es Dumbledore, lo desconoce casi todo acerca de como es el mundo mágico. No va a poder unir puntos por mucho que le reveles cosas. Puedes hacer que lo que le cuentas se basa en lo que ya ocurrió en la primera guerra.
- ¿Y bien, David? -preguntó James, tras comprobar que su hijo había salido del trance mental en el que parecía estar.- ¿A qué conclusión has llegado?
- Te contare lo que sé y lo que supongo que puede pasar; cuando termine, haremos planes.
- Entonces, será mejor que nos sentemos. -indicó James, señalando un banco cercano del parque.
Durante la próxima hora, David le contó cuidadosamente a su padre lo que el "creía" que iba a pasar. En realidad, le explicó le que le contaban los libros acerca de los movimientos de Voldemort y el Ministerio en los dos años que quedaban hasta que todo terminara.
- Así que, podemos estar tranquilos hasta que Voldemort se haga con el Ministerio. -resumió James.
- Así es. -confirmo el joven mago, mientras veía a una pareja paseando a un perro.- En cuanto Voldemort se haga con la información acerca de todos los magos que viven en Inglaterra, podrá comenzar su campaña de limpieza contra los magos nacidos de padres no mágicos.
- Tu y Jessica, ¿me equivoco? -David negó con la cabeza.
- ¿Soluciones?
- Durante la primera guerra, muchos magos se escondieron de Voldemort gracias al uso de encantamiento Fidelius.
- ¿Qué es eso?
- Es un encantamiento tremendamente complejo. Lo que hace es esconder una información dentro de la mente de una persona que es el Guardián Secreto; normalmente, esa información suele ser una ubicación.
- ¿Y qué ocurre con esa información?
- Solo el Guardián Secreto y aquellos a los que este revele ese secreto son capaces de ver esa ubicación. Esta vuelve invisible, intangible, insonora, inubicable. En resumen, ya puede estar Voldemort con la nariz pegada a nuestra ventana del salón que no podría vernos.
- ¡Vaya! -exclamó James, abrumado por lo que acababa de escuchar.- Es perfecto.
- En teoría. -replicó David con tono negativo.
- ¿Cómo que "en teoría"?
- Es necesario un mago muy poderoso para llevarlo a cabo. Ni Jessica ni yo seríamos capaces de hacerlo.
- ¡Mierda! -replicó James, frustrado.- Así que, solo nos queda la opción de huir, ¿no?
- No se si es la única opción, pero sospecho que es la mejor que tenemos. -admitió el metamorfomago.
- Regresar a casa, ¿no? -preguntó James.
- Eso me temo.
- ¿Y cómo haremos para seguir con nuestra vida?
- Se que hay una escuela de magia en Salem y, en cuanto Jessica y yo seamos mayores de edad en el mundo mágico, podremos usar nuestra magia para conseguiros un puesto de trabajo... si es que mamá y tu no lo habéis conseguido por vuestros méritos.
- ¿Estás dudando de nosotros? -preguntó James, burlón.
- No podría dudar de vosotros. Nunca. -aseguró David muy seriamente.
Albus Dumbledore levantó inconscientemente su mano grisácea para llamar a la puerta de los Manning. Cuando se la vio, sonrío levemente, se la cubrió con la manga de la túnica y llamó con la otra mano. Tamara Manning abrió la puerta y miró de arriba a abajo al anciano mago.
- Hola, director Dumbledore. -saludó la mujer, haciéndose a un lado para permitirle pasar.
- Buenas tardes, señora Manning. -respondió Dumbledore, cruzando el umbral de la puerta.- Parece ser que me esperaba. -añadió al comprobar la nula sorpresa que mostraba el rostro de la informática.
- Director Dumbledore, ha venido a esta casa cada verano que no nos hemos ido de viaje al extranjero. Así que puedo decir que su visita es tan predecible como que haga calor en verano. -replicó Tamara, dejando al mago con el pie cambiado.
El anciano director agitó la cabeza y sonrío una vez más al comprobar que la capacidad de desconcertar a los demás parecía un rasgo de la familia Manning. Siguiendo los pasos de Tamara entró al salón y vio a todos allí reunidos. Todos estaban leyendo algo. James Manning con The Guardián; Jessica Quake con el libro de Aritmancia del quinto curso y David Manning tenía abierto sobre su regazo un libro de tapas negras cuyo título no se podía leer desde su posición.
- Buenas tardes. -saludó Dumbledore.
Inmediatamente, el anciano director pudo comprobar que no era una visita muy esperada. Tres ceños se fruncieron y el ambiente se cargó tanto que el aire se podía cortar con un cuchillo sin filo.
- Buenas tardes. -respondió James, doblando el periódico y dejándolo a un lado.- Siéntese, por favor.- añadió manteniendo las formas, pero dejando claro a la vez que no era bien recibido.
- Gracias por su amabilidad, señores Manning. -dijo Dumbledore, intentando mantener la cordialidad.
- ¿Qué es lo que desea, señor Dumbledore? -preguntó Tamara, queriendo acabar cuando antes con esta historia.
Albus Dumbledore observó con precaución a las cuatro personas frente a él. Todos los rostros mostraban un gesto de seriedad nada edificante. La mente del anciano director comenzó a trabajar a gran velocidad, intentando descubrir cual podía ser la causa de aquella conducta tan brusca.
- Perdón, señor Dumbledore, -intervino James.- pero mi mujer le ha hecho una pregunta.
- Lo siento, señor Manning. -se disculpo.- Venia para...
- Quiere que vayamos con usted a la casa donde están Harry, Ron y Hermione. -intervino David, cerrando el libro y dejándolo encima de la mesa auxiliar.
Dumbledore aprovechó la oportunidad y le echó un vistazo rápido al título del libro: "Magia negra. Una visión mundial". Apuntó mentalmente este detalle y centró su mirada en el metamorfomago. Otra vez había mostrado su extraordinaria habilidad para ver más allá de lo que era habitual para su edad.
- ¡Oh, por favor! No mire a David así. -replicó Tamara haciendo un gesto de desprecio.- Sus visitas veraniegas para llevarse a David y Jessica a donde estén pasando el verano Harry y sus amigos, ya son una costumbre.
- Hasta hacemos apuestas con la fecha en la que va a aparecer. -añadió James con gesto malicioso.- Por cierto, ¿quién ha ganado este año?
- Déjame que mire. -dijo David, levantándose del sillón para ir a la cocina.
Treinta segundos después, el metamorfomago regresó al salón con una hoja de papel en la mano.
- Si esta es la lista correcta, -dijo David, burlonamente, mirando a Jessica que le sacó la lengua como respuesta.- la señorita Jessica Quake es la ganadora de este año.
- ¡Bien! -exclamó la chica, sonriente.
- ¿Cuál es el premio? -preguntó Dumbledore, intentando introducirse en esa pequeña burbuja de amabilidad y normalidad.
- Elijo el sitio donde saldremos a cenar la próxima vez. -respondió Jessica, quitándole importancia.
- Regresemos a lo importante. -indicó James seriamente. Dumbledore suspiró internamente. Todo estaba en su contra y no veía manera de que mejorara.- ¿Por qué quiere que David y Jessica vayan a ver a Harry y sus amigos?
- ¿Están al corriente de lo que sucedió en el Ministerio de Magia hace unos meses?
- Por supuesto. -replicó Tamara, ofendida.- Mi hijo no esta siete días en la enfermería, la mitad de ellos inconsciente, sin que nosotros lo sepamos.
- ¿Cómo es posible?
- De la misma forma que supimos lo de Cedric. -respondió James.- David nos lo cuenta todo.
- Y de lo que no me acuerdo, se encarga Jessica. -añadió el metamorfomago, acariciando la mano de su novia. La chica le miró sin saber si ese comentario era positivo o negativo.
- Responda a la pregunta de mi marido, señor Dumbledore. -insistió Tamara.
- Creo que le vendría bien a Harry. -respondió el anciano director.- Como ya sabrán perdió a su padrino, lo más parecido a una figura paternal que ha tenido nunca.
- Para darle ánimos, ya tiene a Ron y a Hermione, que son quien mejor le conocen. -apuntó Jessica.
- Eso siempre que no lo tenga aislado para que pueda asimilar su dolor en soledad. -replicó David, atacando a Dumbledore donde sabia que le dolía. La nula reacción en el rostro del director le hizo admitir que, aunque despreciara su manía a manipular a la gente, era una persona que tenía un impresionante control de sus emociones, además de una educación exquisita.
- Tiene razón, señorita Quake. -concedió Dumbledore.- El señor Weasley y la señorita Granger son quien mejor conocen a Harry; pero tanto usted como el señor Manning pueden dar una visión diferente.
- Ya... claro... -pensó David.- y si mi abuela tuviera ruedas seria una bicicleta.
- Dumbledore se cree que esta hablando con un adolescente mágico que no ha tenido contacto con el mundo muggle. -apuntó Érebo, haciendo su segunda aparición desde los sucesos en el Departamento de Misterios.- Se cree que no conocemos a Sun Tzu o a Maquiavelo.
- Yo no he leído nada de Sun Tzu. -intervino Hermione.
- Yo tampoco... ni de Maquiavelo. -admitió David, interesado por lo que Érebo podría estar pensando.
- ¿No os suena "Ten cerca a tus amigos, pero más cerca a tus enemigos."? -preguntó Érebo.
- Si, claro. -respondió Hermione.
- Como para no hacerlo. -dijo David.- Mi padre es un apasionado de la trilogía de "El Padrino".
- Pues eso es lo que quiere hacer Dumbledore contigo, David. Seguro que eres la primera persona, aparte de Voldemort, que es capaz de resistir sus ataques legeremánticos.
- Por mi no hay problema. -admitió David.- Si no pudo conmigo cuando andaba inconsciente y contigo molestando; no podrá dominarme en mi plenitud.
- Es tu decisión, David. -concedió Hermione.
- Pero, ¿tu crees que debería ir a Grimmauld Place? -le interrogó el metamorfomago.
- Lo primero, iríais a La Madriguera, no a Grimmauld Place. Te recuerdo que con la muerte de Sirius y el reparto de su herencia, Dumbledore no se fía que Grimmauld Place siga bajo el control de la Orden del Fénix. Tiene miedo que alguna antigua cláusula puesta por los Black haga que sea Bellatrix la que herede.
- Insisto, ¿crees que debo ir con Dumbledore?
- Aunque sea una excusa muy mala, estoy con Dumbledore en que tu presencia y la de Jessica podría ayudar a Harry. Además, hay otra persona que se puede beneficiar de que estés allí.
- ¿De quien hablas?
- Tonks. -respondió Hermione.- Te recuerdo que ahora anda deprimida porque cree que la muerte de Sirius es culpa suya.
- ¿Cómo... yo?
- Parecido. -admitió la bruja.- Tu si que tienes razones para sentirte culpable; sabias lo que iba a pasar y no lo evitaste.
- Hice lo que pude. -replicó David, dolido por las palabras de Hermione.- La culpa fue de Érebo que se metió en medio.
- ¡Error! -exclamó el Doppelganger.- Tus sentimientos de odio hacia el mortifago, cuando creíste que había matado a Tonks, rompió la cortina que habías creado para separar nuestras magias y poder acceder a la mía cuando desearas. Yo solo me aproveche para poder... digámoslo así... divertirme.
- Pues espero que lo hayas disfrutado, -replicó David amargamente.- no tendrás más oportunidades.
Érebo se retiró a las sombras, preocupado por lo que sentía que salía del metamorfomago. Le odiaba, le despreciaba y tenía una firme intención de dominarle absolutamente. Todo el tiempo que llevaba conviviendo con David, le había enseñado una característica fundamental de la forma de ser de su fuente:
"Si algo o alguien atacaba a alguien que David consideraba importante; el metamorfomago contraatacaba con fuerza letal. "
Ya se lo dijo a la propia Jessica cuando se presento a ella: "En aquel momento, David se convertiría en la Muerte, Destructora de Mundos." Solo habría dos posibles escenarios: destrucción del enemigo o destrucción del propio metamorfomago. No había intermedios.
- Profesor, ¿cuándo van a llegar las notas de los TIMOS? -preguntó Jessica, sacando de su reflexión con Hermione y Érebo a David.
- Si no recuerdo muy mal, no deberían de tardar más de dos días. -respondió Dumbledore.- Ahora volviendo a lo que estábamos hablando, necesito una respuesta. ¿Querrán venir conmigo a La Madriguera?
- ¿Harry y los demás están en La Madriguera? -preguntó Jessica, sorprendida por esta revelación.
- En efecto. -reconoció el anciano director, inclinándose hacia delante.- Tenemos ciertas dudas sobre quien es el propietario de la ubicación anterior, tras la defunción de su ultimo dueño. - Jessica y David afirmaron con la cabeza, dejando a sus padres desconcertados.
- Luego os lo explicamos. -dijo David, cortando de raíz las preguntas que nacían en las gargantas de sus padres.- La decisión no es nuestra. -admitió.- Depende de que nuestros padres nos den permiso.
- ¿Vosotros queréis ir? -preguntó Tamara a los dos adolescentes. Ambos afirmaron con la cabeza.
- De acuerdo. -concedió James.- Sin embargo, solo será durante una semana y después de que reciban las notas de los exámenes.
- ¡Chicos! ¡Tenéis una lechuza para cada uno! -exclamó Tamara, asomándose al salón y mirando quien eran los destinatarios de las cartas que llevaban las lechuzas en las patas.
David y Jessica bajaron por las escaleras lentamente, pero por causas diferentes. Mientras David lo hacía porque aún andaba medio dormido; Jessica lo hacía por que la tensión de las notas le provocaba leves temblores en las extremidades.
- Cálmate, sihaya. -le dijo David al oído.- Seguro que lo has hecho estupendamente. Sabes que tengo absoluta confianza en ti.
- ¿Y si...
- No hay "y si...". -replicó David, acariciando el pelo de su novia.- Pase lo que pase, recuerda que siempre estaré a tu lado.
- Dame la mano y no me sueltes, por favor. -pidió Jessica, estirando una mano temblorosa. David la cogió, la envolvió con la suya, apretó con delicadeza, masajeando el dorso con su dedo gordo y se la llevó a la boca, besándola con dulzura.
- ¿Estáis preparados? -preguntó Tamara, entregándo a cada uno su carta.
- ¿Y papá? -preguntó David, mirando a ambos lados.
- ¿No te acuerdas de que hoy trabajaba? -preguntó Tamara. David negó con la cabeza.
- No se como aún no te has dejado la cabeza en la cama. -afirmo Tamara, riéndose con amplias carcajadas.
- Yo tampoco lo sé. -remató Jessica, intentando calmar sus nervios siguiendo la broma.
David y Jessica cogieron las cartas y las abrieron simultáneamente, separando sus manos.
TÍTULO INDISPENSABLE DE MAGIA ORDINARIA
APROBADOS:
Extraordinario (E)
Supera las expectativas (S)
Aceptable (A)
SUSPENSOS:
Insatisfactorio (I)
Desastroso (D)
Trol (T)
RESULTADOS DE DAVID MANNING
Astronomía: A
Cuidado de Criaturas Mágicas: E
Encantamientos: E
Defensa Contra las Artes Oscuras: E
Adivinación: D
Herbología: S
Historia de la Magia: A
Pociones: E
Transformaciones: S
David levantó la cabeza de su carta y comenzó a dar botes y gritos de alegría.
- ¡VAMOS! ¡TOMA! ¡SIIIII! -exclamó mientras imitaba todas las celebraciones que había visto que hacían los futbolistas cuando celebraran un gol.
- Me parece que David ha conseguido lo que buscaba. -comentó Tamara a Jessica mientras ambas veían como David estaba de rodillas sobre la alfombra, haciendo la celebración del arquero.- ¿Y tu, Jessica? ¿Te da la nota para hacer Medicina Mágica?
- Si. -respondió la chica, mostrando una de las sonrisas más relucientes que Jessica había visto en el rostro de a quien ella consideraba su hija adoptiva.- Toma, Tamara. -dijo, cediéndole la carta.
Tamara cogió el pergamino y lo leyó con curiosidad.
TÍTULO INDISPENSABLE DE MAGIA ORDINARIA
APROBADOS:
Extraordinario (E)
Supera las expectativas (S)
Aceptable (A)
SUSPENSOS:
Insatisfactorio (I)
Desastroso (D)
Trol (T)
RESULTADOS DE JESSICA QUAKE
Astronomía: S
Cuidado de Criaturas Mágicas: E
Encantamientos: S
Defensa Contra las Artes Oscuras: S
Aritmancia: S
Herbología: E
Historia de la Magia: S
Pociones: E
Transformaciones: S
- ¡Bravo! -exclamó Tamara, abrazando a Jessica.- ¡Enhorabuena! No se cual es la equivalencia a las notas que conozco, pero tiene toda la pinta de que has pasado los exámenes con buenas marcas.- ¡Eh, emocionado! -exclamó, cogiendo del brazo a su hijo, aprovechando que pasaba por delante de el, haciendo la celebración del jinete.- Muéstrame tus notas.
David se detuvo un segundo, respirando con dificultad por el sobreesfuerzo, y miró a su madre y a Jessica. De repente, como si hubiera despertado de un sueño, le entregó a Tamara el pergamino con sus notas y se sitúo detrás de Jessica, apoyando su barbilla en el hombro de esta.
- Sihaya, ¿qué tal tus notas? -la preguntó.
- Compruébalo tu mismo. -respondió poniéndole sus notas en la cara.
David realizó una lectura rápida y, dejando caer el pergamino al suelo, cogió de la cintura a Jessica, la levantó por los aires, besándola en los labios con pasión. La adolescente, sorprendida por la actitud de su novio, tardo en responderle.
- ¡Vaya! -exclamó Tamara, mirándoles con una sonrisa burlona.- Si no recuerdo mal, es la primera vez que os dais un beso como es propio de una pareja delante de algunos de nosotros.
- Pues no te acostumbres, mamá -replicó David, rápidamente.- Ya sabes cual es mi opinión acerca del tema.
Tamara afirmó con la cabeza, dejando claro que había captado el mensaje subyacente. En varias ocasiones, había intentado hablar con David acerca de como iba su relación con Jessica; en todas, su hijo había rechazado sus intentos de entablar una conversación, apelando a su derecho a tener cierta intimidad. Sin embargo, le había escrito cuando rompió con ella, buscando consuelo y consejo; y otra vez, cuando se había reconciliado con ella.
- ¡Bueno! ¡Pues ya somos alumnos de EXTASIS! -exclamó Jessica, feliz, después de examinar las notas de David.
- ¿Habéis visto los comentarios al pie del pergamino? preguntó Tamara, señalando unas frases al final del pergamino de Jessica.
- ¿Comentarios? -replicó David, mirando a su madre sorprendido.
- Si, aquí, al final de la carta. -el metamorfomago no tardó ni un segundo en coger su carta y leyó con interés las notas al final de pagina.
Señor Manning, los examinadores del Ministerio le hemos dejado una serie de comentarios que querríamos que tuviera en cuenta:
- Por las asignaturas que ha aprobado con nota, suponemos que desea hacer la carrera de auror. Si continua por este camino, estamos seguros de que lo conseguirá.
- El profesor Broader quiere remarcar que hacia mucho tiempo que no veía una capacidad de improvisación tan grande.
- Finalmente, queremos reseñar que no hemos escuchado a la profesora Marchbanks emitir ningún comentario negativo acerca de su examen de Encantamientos. Alégrese, esto no es nada común.
- ¡Vaya! -exclamó David, alucinado.- ¿Qué te han puesto a ti?
- Que tengo mano para los animales y que les encantó lo bien que realice la poción del examen, a pesar de su dificultad. -resumió Jessica, doblando el pergamino e introduciéndolo de nuevo en el sobre.
Comentarios.
Hola a todos. Por fin, un nuevo capitulo de este nuevo año de LSDH. Lo primero es pedir perdón por la tardanza. Se han mezclado varios factores: la vagancia del fin de exámenes, tener trabajo, mi musa ha vuelto a cortar las cadenas con la que la tenia secuestrada, los de Orange han tardado casi una semana en ponerme el internet nuevo...
De este capitulo, espero muchos comentarios acerca de que os parecen las notas de los TIMOS que les he puesto a Jessica y a David. En serio, me interesan mucho: si os parecen bien, si creéis que me he pasado, si creéis que me he quedado corto (lo dudo. XD), vuestras propuestas...
Ahora, como siempre, a agradecer.
- A Auror DragonSlayer por seguir este sexto año de LSDH.
- A FollyBlack por seguir este sexto año de LSDH.
- A javi815 por seguir y poner en favoritos este sexto año de LSDH.
- A kari-saku por seguir y poner en favoritos este sexto año de LSDH.
- A Lady Gonmen por ponerme en sus favoritos, por seguir este sexto año de LSDH y por poner en favoritos todos los años de LSDH.
- A Fechu Callejera por poner en favoritos este sexto año de LSDH.
- A lagrimas de fenix por poner en favoritos el primer año de LSDH.
Espero que os guste el nuevo capitulo. Un bratzo, xotug.
