Le encanta el deseo

Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es mía y algunas ideas de mi mejor amiga. :D

Capítulo BETEADO por:

Sara Gamboa

grupos / betasffaddiction /


Capítulo 13 Nuestro día perfecto.

Edward

Hoy por fin era lunes y no porque quisiera ir a la escuela, bueno en parte si porque vería a Bella y como ella dijo, hoy pasaríamos todo el día juntos sin ninguna interrupción, al menos eso creía yo.

— ¡Alice, ya vámonos! —Estaba desesperado porque ya me quería ir y Alice no se apuraba, siempre era igual, suerte que Emmett ya estaba conmigo en la parte de abajo.

—Edward, cálmate —dijo Emmett, rodando los ojos por mi comportamiento—. Me podrías decir ¿Por qué estás tan desesperado en llegar a la escuela?

—Emmett ¿no es obvio? —Él me miró como diciendo ¿qué es obvio?—. Voy a ver a Bella, y eso me emociona mucho, me pidió que hoy pasáramos todo el tiempo juntos.

—Wow hermano, hace tiempo que no te veía tan enamorado, disfrútalo —En ese momento venía bajando Alice.

—Edward, qué impaciente estás. —Me dijo Alice al llegar a nuestro lado—. Parece que te entusiasma llegar a la escuela, como si fueras a ver a Tanya de nuevo. —Me gustaría haberle contestado a Alice que no era por Tanya, si no por Bella, mi Bella. Dios, ya le decía mi Bella y todavía ni mi novia es, pero es por ella que estoy así de ansioso—. No me digas que ya se reconciliaron y por eso tienes prisa —Alice me miraba sorprendida.

—No Alice, no es por Tanya y nunca regresaría con ella… sólo ya vámonos ¿sí? —Pedí como un ruego.

—Está bien, está bien —Nos despedimos de Esme quien estaba en la cocina, y salimos rumbo a la escuela.

Cuando llegamos al instituto, fui adentro para ver si ahí estaba Bella, ya que afuera pude ver a Jane con Alec en una situación muy interesante. Encontré a Bella con Ángela en los pasillos platicando muy animadamente. Llegué hasta ellas y las saludé.

—Buenos días, señoritas —Miré a ambas y Bella me sonrió, así que no pude evitar hacer lo mismo.

—Bueno días —Dijeron las dos al mismo tiempo.

—Bueno, yo los dejo. —Dijo Ángela yéndose junto a unas chicas que iban pasando.

—Hola preciosa —Saludé a Bella dándole un beso en la mejilla, la cual se tornó de un tono rosado.

—Hola Edward, ¿cómo amaneciste?

—Pues muy feliz, ¿y tú?

—Emocionada, nerviosa y feliz, me podrías decir ¿por qué estás feliz?

—Porque hoy saldré con una niña que me trae loco de amor —Bella rio y su risa me alegro más el día—. ¿y tú porque estas emocionada?

—Porque hoy saldré con alguien que me interesa —Empezamos a caminar al salón, ella se fue a su respectivo lugar que era adelante y yo me senté en la parte de atrás donde podía observarla mejor.

Terminaron las tres primeras clases y nos encontrábamos ahora en el almuerzo, no llegué acompañado de Bella porque en su tercera clase no estábamos juntos, así que al entrar a la cafetería podía escuchar los ruegos de mi querida hermana Alice.

—Vamos, anda Bella acompáñame, no quiero ir sola, además yo no sé casi nada de libros, por favor Bella —Alice le rogaba a Bella por algo que tenía que ver con libros.

—Lo siento de verdad Alice, pero hoy tengo un compromiso que no puedo dejar para el final, es importante para mí —Bella volteó para mirarme y sonreí para mis adentros porque supuse que lo importante era pasar el tiempo conmigo.

— ¿Y ahora qué tienes Alice? —Le dije.

—Es que tengo que comprar unos libros que me hacen falta, pero Jasper no me puede acompañar, por eso le dije a Bella que me acompañara, pero no puede. —Me explicó Alice.

— ¿Y por qué no puedes ir, Jasper?

—No puedo porque hoy llega nuestra abuela Antonella, así que Rose y yo no podremos salir hoy. —Jasper respondió y Rose asintió.

— ¿Y tú que vas a hacer Edward? —Me preguntó Alice entusiasmada.

— ¡Oh!, no, no Alice, yo no te puedo acompañar, tengo algo muy importante qué hacer.

— ¿Pero qué tienes que hacer, Edward?, ya no estás con Tanya, vamos acompáñame —Alice hizo un puchero, pero esta vez no cedí.

Alice se enojó, solo le quedaba Emmett, pero él no iría, así que tendría que esperar a que alguien de nosotros pudiera acompañarla.

Todo el almuerzo pasé mirando a Bella, le sonreía y ella hacía lo mismo conmigo, hasta que Rose se dio cuenta porque cuando ya nos íbamos a nuestras respectivas clases, habló conmigo.

-Edward.

—Dime Rose, ¿pasa algo?

—No sé, dime tú —dijo con cierta curiosidad—. Es más, sabes a lo que me refiero.

—No sé, Rose —me hice el desentendido.

—Ya Edward, te gusta Bella ¿verdad? —casi me ahogo con mi propia saliva.

— ¿Po…por qué dices eso?

—Vamos, no la dejabas de ver y ella hacía lo mismo contigo, se gustan, se les nota.

—Bueno, así es Rose, pero por favor no le digas a nadie, solo lo saben Emmett y tú, solo por un tiempo ¿sí?

—Está bien, Edward.

— ¿Qué más quieres saber, Rose? —Sabía que quería saber más, se le notaba en la mirada.

—Yo… nada… bueno, ¿ya le pediste que fuera tu novia?

Sonreí. —Sí, Rose, pero me pidió conocernos un poco más, así que será como ella quiera.

—Está bien, me alegra que los dos estén muy enamorados el uno del otro —Rose me dejó para irse a su clase y yo quería que esto ya terminara, la última clase la tomaría con Bella.

Llegué junto a Bella que me esperaba en la entrada del salón.

— ¡Hola! —Me saludó.

— ¡Hola! —Le respondí con la sonrisa que sabía que le gustaba.

- ¿Qué querías Rose?

—Ella ya se enteró de que nos gustamos —Bella me miró con asombro—. Pero le pedí que no dijera nada por ahora, porque no tenemos nada oficial, ¿estás de acuerdo?

Claro, pero ... ¿estás seguro de que no va a decir nada?

—Sí, estoy muy seguro, Rose es más reservada que Alice en este tipo de cosas.

—Ok. —dijo más tranquila Bella. Con esta conversación entramos al salón y al hacerlo escuchamos varios murmullos que iban directo hacia nosotros.

Ves, te dije que por ella dejó a Tanya. —Varias chicas se decían una a la otra—. No es posible que haya escogido a Bella y no a mí.

No puede ser posible que Bella esté con Edward. —Eso lo dijo Mike que al ver que lo escuché, se agachó. Así hubo varios murmullos hasta que llegamos al lugar de Bella.

—Bella… —hablé—. Te quería pedir una cosa.

-Si Edward, moneda de diez centavos. -Respondió Bella

- ¿Quieres sentarte conmigo?

—Claro que me gustaría, vamos. Con tantos murmullos es lo mejor. —Fuimos a mi mesa que estaba en la parte de atrás, yo no tenía compañero y con esto también evitaríamos que la gente siguiera hablando.

Llegó el maestro al salón, empezó la clase la cual, al lado de Bella sentí que pasó muy rápido.

—Al fin acabaron las clases por hoy —dijo Bella—. Deseaba tanto que finalizaran para poder pasar la tarde juntos.

— ¿También estabas ansiosa porque esto terminara?

—Claro, ¿no se me notaba? —sonrió y terminamos de salir del salón.

Iríamos al estacionamiento donde todos nos esperaban. Al llegar pude ver que del otro lado estaban Tanya y Jane, quienes nos observaban, pero no les tomé importancia.

— ¿Y a dónde vas Bella? —preguntó Rose.

—Umm… voy a estar en casa y… y hacer varias llamadas para saber cómo están mis padres —Bella no sabía mentir, se puso roja y tartamudeaba al hablar.

— ¿Segura Bella? —Inquirió Rose, a lo que Emmett solo se empezó a reírse negando. Y siguiéndole el juego a Rose.

— ¿Y tú Edward?, ¿A dónde vas? —Preguntó Emmett.

—Yo, voy a comprar unas cosas y pensaba salir a despejar mi mente —mi tono de voz salió muy natural, a lo que Bella me miró muy sorprendida. Y sólo le sonreí.

En ese momento lo peor se presentó, Tanya y Jane se pararon frente a nosotros con una gran arrogancia.

— ¡Hola, Edward! —Tanya pasó su brazo por mis hombros atrayéndome hacia ella para besarme, lo cual esquivé—. Me dijeron que me reemplazaste por una insignificancia. ¿Es verdad eso?, oh pero mira eso es verdad, ella está aquí. —Fue directo hacia Bella.

—Por ti fue que me reemplazaron. —Bella la miraba con una mirada que nunca antes vi, así que me acerqué a ella para que no se sintiera intimidada.

—No te reemplazaron por mí, fue tu forma de ser con Edward la que te alejó de él. —La forma en como le contestó Bella, fue llena de coraje.

—Vaya, me saliste muy valiente —se burló Tanya—. Tenías razón Jane, tu amada prima es especial.

—Te lo dije, Tanya. —Contestó Jane—. Mi prima tiene carácter.

— ¿Edward, de verdad te gusta esta niñita? —dijo Tanya con un tono de repulsión.

—Sí, Tanya, de verdad me gusta —al escuchar mi respuesta, Tanya quedó con la boca abierta—. Y quiero que todos lo sepan que estoy loco por Bella, y que tú de una buena vez entiendas que ya no me interesas, cuantas veces te lo tengo que decir, así que te pido por favor que nos dejes en paz, no te quiero volver a ver en nuestras vidas, ¿entiendes Tanya?

—Claro que entiendo Edward, pero como una vez te dije, esto no se va a quedar así. Tú vas a regresar conmigo, te lo aseguro —se dio la vuelta, pero antes de irse se acercó a Bella—. Y tú no creas que vas a ser feliz a lado de Edward y de eso me voy a encargar yo.

—Puedes decir lo que quieras Tanya —respondió Bella—. Pero Edward me quiere a mí, así que ni tus amenazas, ni las de Jane, me intimidan. Sí, tengo carácter y voy a defender lo que en verdad me importa —Tanya se quedó mirando a Bella y se burló en su cara—. No me importan las veces que te burles de mí, ni lo que hagas contra mí, no te tengo miedo.

—Haz y piensa lo que quieras niña, nunca me vas a ver caer —sin más se fue Tanya y junto a ella, Jane.

—Bella, ¿estás bien? —Le pregunté.

—Sí, Edward, estoy bien, no te preocupes —me respondió—. ¿Qué pasa? ¿Por qué me ves así?

—Es que estoy sorprendido por la forma en que actuaste. —Al parecer todos la veíamos sorprendidos porque nadie decía nada—. Nunca pensé que, tú tuvieras un carácter un poco fuerte. —Ella sonrió antes de responderme.

—Sí, tengo el carácter un poco fuerte, sé defenderme, no soy tan frágil, no te preocupes por eso.

—Wow, Edward, ya tienes quien te defienda —dijo Emmett con un tono burlón característico de mi hermano.

—Ja, ja, ja, Emmett, no necesito que me defiendan, yo la voy a cuidar a ella —miré a Bella que me sonreía—. Aunque ella tenga su carácter y se sepa defender como ahora, yo la cuidaré.

- ¡Nooooooooo! -gritó Alice, todo el Verla volteamos.

— ¿Qué pasa Alice? —le preguntó Jasper, quien la estaba abrazando.

—Ustedes dos —dijo señalándonos a Bella y a mí—. ¿Son novios? Y yo no lo sabía. ¿Ustedes lo sabían? —Dijo mirando a todos. Ya era raro que no hubiera dicho nada.

—Bueno Alice —hablé—. Pues sólo lo sabían Rose y Emmett, los únicos que no sabían son ustedes —dije señalando a Alice y Jasper—. Pero no somos novios, no aun Alice.

— ¿Qué? ¿Por qué? ¿Por qué no me lo querías decir Edward? ¿Y tú Bella, por qué? —Alice movía muy rápido su pie—. ¿Qué ninguno de los dos me tiene confianza para decirme esto que es muy importante para ustedes? —Ahora Alice está muy alterada.

— ¡Ya Alice, tranquila! —Le grité para que me pusiera atención—. No te hemos dicho nada, como ya te dije porque no es nada oficial aun, apenas hoy vamos a salir para tratarnos más.

— ¿Quieren decir que por eso me ponían pretextos para no ir conmigo?

—Sí, Alice por eso, así que si nos permites, Bella y yo vamos a pasar la tarde juntos—. Agarré a Bella de la mano y salimos de la prisión que nos ponía Alice.

—Estuvo duro no —habló Bella—. Ya se enteró quien menos queríamos, pero fue bueno ya que no nos vamos a esconder.

—Tienes mucha razón, pero cambiemos de tema, no quiero seguir hablando de lo que pasó en el estacionamiento. —Arranqué el auto—. Dígame señorita, ¿a dónde desea ir?

—Pues, estaba pensando en salir a comer a algún lugar. ¿Qué se te antoja?

—Lo que a ti te guste comer, yo lo comeré.

—Me gustaría comer comida mexicana, ¿qué te parece unas enchiladas? ¿Te gusta la comida mexicana? Si no lo que tú quieras.

—Ya te dije que lo que tú desees está bien, vamos por las enchiladas. —Me gustaba complacerla en lo que ella quisiera, creo que siempre seré un poco sumiso ante ella—. Busquemos un restaurante de comida mexicana.

Llegamos al restaurante de comida mexicana, nos atendió una señorita la cual era muy amable. Bella pidió por los dos una orden de enchiladas muy bien preparadas y un par de refrescos. Nuestra orden llegó y empezamos a comer.

—Edward. ¿Por qué haces esas caras? —me preguntó Bella, con una sonrisa en su cara.

— ¿No sientes que pican mucho las enchiladas? —Empecé a tomar muy rápido el refresco que tenía.

—No Edward, yo siento que no pica mucho, bueno a veces me gusta el picante, por eso siento que no. ¿Quieres más agua Edward?

—Por favor, Bella. —Bella estaba que se moría de la risa por las caras que hacía.

—Edward, por toda el agua que tomaste creo que tendrás que ir mucho al baño.

—Creo que tienes razón, ahora regreso. —Fui al baño cuando vi mi reflejo en el espejo, estaba un poco rojo, no volvería a comer picante aunque Bella me lo pidiera, sería una muy mala experiencia que no quisiera repetir otra vez.

Salí del baño y volví a la mesa con Bella —¿Te encuentras mejor? —Me preguntó.

—Sí, ya estoy mejor, ¿te parece que paguemos y salgamos de aquí?

—Claro, pero déjame pagar mi parte. —Me pidió Bella a lo cual me negué.

—No Bella, lo pago yo, no me discutas más pago yo y punto —le hablé a la señorita, pagué a pesar de los gestos que me hacía Bella, y salimos del establecimiento.

—Bella, ¿a dónde quieres ir ahora? —Yo quería llevarla al prado para platicar más con ella. Y preguntarle otra vez si quería ser mi novia.

—No sé, yo decidí donde comer, ahora elige tú.

- ¿Te gustaría acompañarme a un lugar que me encanta? Bella me miró dubitativo. No hagas nada malo, te lo prometo.

—No es por eso Edward —rió Bella—. Dime dónde es.

Sólo decir que usted cree que sabe dónde y usted se sorprenderá.

-Edward ...

-Hermosa ...

—Cuéntame de tu vida, Bella. —Le pedí, a lo cual me respondió:

—Mejor cuéntame tú, la otra vez yo te conté.

—Está bien, ¿qué quieres saber?

— ¿Cómo eras de niño? —Ella quería saber de mí—. ¿Eras travieso, tranquilo, estudioso? Quiero saber todo, ¿qué te gustaba hacer?

—De niño era muy travieso, Emmett y yo siempre molestábamos a Alice; como era la única niña, nos gustaba hacerla enojar, pero cuando nos juntábamos los tres a jugar o hacer alguna travesura, siempre nos cubríamos, nunca decíamos quién lo hacía. Desde pequeños somos muy unidos, no sé qué haría sin mis hermanos —Hablar con Bella de mi infancia hizo que recordara cada aventura que vivía con mis hermanos—. Después llegó la adolescencia, en la cual me volví un cerebrito, durante el periodo de secundaria no hacía más que estudiar por lo que Alice y Emmett me regañaban, ya que no salíamos como antes, tenían razón y cambié mi modo de ser. Al entrar al instituto, salía con chicas hasta que conocí a Tanya y todo fue peor. —Recordar cómo fue ese tiempo con mis hermanos no me gustó—. A mis hermanos no les gustaba mi relación con Tanya, pero a Carlisle y Esme sí porque eran muy amigos de su familia y apoyaban nuestra relación, hasta que Carlisle se dio cuenta de las intenciones de su familia y lo demás ya lo sabes, ahora quiero estar contigo y es lo que me importa. Es lo que te puedo decir. ¿Ahora dime, tú cómo eras de pequeña?

—Edward, no quiero hablar de eso. —Hizo un puchero al terminar de hablar.

—Bella, yo te conté cómo era, ahora te toca a ti.

—Está bien, mi infancia no fue muy normal como la tuya…

—Antes de que sigas, Bella —la interrumpí porque teníamos que empezar a caminar—. Te diré que nos adentraremos en el bosque, ahí se encuentra el lugar en dónde quiero terminar la tarde contigo.

—Está bien, Edward.

—Pero puedes continuar, no creas que me quedaré con las ganas de saber cómo eras.

—Bueno, desde pequeña he tenido todo por ser la única hija, me la pasaba viajando por los negocios de mi padre hasta que quiso instalarse en Nueva York; allí empecé a conocer a más gente, pero, siempre me ha costado hacer amigos, así que solo tenía un amigo que se llama Jacob, él ha sido mi mejor amigo desde hace años y lo quiero mucho como si fuera mi hermano, con él pasé la mayor parte de mi infancia, jugábamos con pasteles de lodo, él hacía todo lo que yo quería, siempre fue mi cómplice; en la adolescencia, yo era como tú: una rata de biblioteca. Me hacían burla por pasar todo el tiempo leyendo libros y sacando buenas notas; eso no ha cambiado mucho, sigo siendo la misma hasta ahora por el problema económico en mi familia. —En la voz de Bella se instaló un tono de tristeza—. Ahora que estoy aquí en Forks, siento que han cambiado algunas cosas, por ejemplo, que te conocí y que quiero que formes parte de mi vida —me agrado saber que Bella también me quería en su vida, como yo la quiero a ella en la mía. —Con esta plática llegamos al prado dónde hace algún tiempo la vi.

—Bella, este es el lugar que me gustaría compartir contigo —dije señalando el prado.

— ¿Edward, no me digas que tú también vienes aquí? —me preguntó con sorpresa.

—Sí, es mi lugar favorito, es dónde me puedo distraer y pensar, lo descubrí un día que me sentía tan mal por haber peleado con Tanya.

—Edward, yo también lo sentía mi lugar especial, lo descubrí cuando recientemente llegué a Forks y me sentía tan sola, me alegra saber que también es tu lugar preferido.

—Claro que lo es —Bella no dejaba de sonreír y yo tenía unas ganas inmensas de besarla.

Así que no pude más, atraje a Bella hacia mí y por primera vez pude sentir su aliento junto al mío y la besé. Besé a Bella con un beso en el cual le mostraba mi amor; el amor que ambos sentíamos. Pude sentir sus labios, su sabor. Un beso que pensé, me iba a rechazar y el mismo beso fue el que me dio el valor para volverle a preguntar.

—Bella, aquí, en este lugar y al ver que aceptaste mi beso y que sé que los dos sentimos lo mismo, te vuelvo preguntar, ¿Isabella, quieres ser mi novia? —Dejé que lo pensara, aunque la espera me estaba matando—. Solo una palabra tuya hará que mi corazón enloquezca de amor, o si no, hará que se paralice de dolor. Bella respóndeme por favor.

—Edward, yo… —el tiempo se detuvo y me pareció una eternidad—. Acepto ser tu novia —abracé a Bella y la levanté por los aires, había aceptado, al fin podía decirle todo lo que mi corazón sentía por ella.

-—De verdad me haces el hombre más feliz. Bella, te quiero —dejé a Bella en el suelo y volvimos a besarnos, por fin diría que es mi novia, mi Bella.

Estuvimos en el prado hasta un poco antes de que anocheciera, ya era hora de llevar a Bella a casa de Aro.

-—Bella, llegamos. —No me quería despedir de ella—. ¿Sabes que se me hace muy difícil dejarte ir?

—Edward, a mí también se me hace muy difícil separarme de ti, me gustaría pasar contigo todo el tiempo, pero ha llegado la hora de despedirnos. —Salí a abrirle la puerta del auto, salió le di un beso en la frente y nos despedimos, no sin antes gritarle.

— ¡Bella, gracias por el día que me has dado, te quiero! —Volteó y me sonrió antes de meterse a su casa.

Niza

Al entrar a casa de Aro, mi cara tenía una gran sonrisa, no podía creer que ya era novia de Edward, escuché voces que provenían de la sala, así que me dirigí hasta allí.

— ¡Oh pero miren, ya llegó Bella! —Aro tenía una gran sonrisa, hacia las tres personas que estaban frente a él—. Isabella, te tengo una sorpresa, ven aquí querida. —Me acerqué hacia donde él estaba—. ¡Mira quienes están aquí!

No sabía quiénes eran, hasta que me di cuenta que eran mis padres junto con Jacob, así que me lancé a abrazar a mis padres.

— ¡Papá! ¡Mamá! Están aquí, no pensé que llegarían tan pronto. —No dejaba de abrazarlos—. ¡Jacob! Tú también, ¿porque no me dijiste que venías con ellos?

—Bells, te lo iba a decir, pero preferí que fuera una sorpresa —respondió Jacob.

Mi niña, que me da alegría estar con ustedes! Él habló a mi madre.

-A Mi Igual, Me.

—Princesa, ya no nos volveremos a separar —esta vez habló mi padre—. Y eso te lo prometo y te aseguro que pronto nos repondremos.

—Lo sé papá, pero ahora será mejor que descansen.

—Oh, no, no, a ver señorita, ¿porque no estabas aquí cuando nosotros llegamos? —Me preguntó mi madre, volteé a ver a Aro para saber si les había dicho algo de con quién estaba, el cual negó.

—Bella, ¿sabes dónde está Jane? —Me preguntó Aro.

—La última vez que la vi fue con Tanya. —Le respondí—. A de seguir con ella, supongo.

—Responde a la pregunta de tu madre, Bella —me dijo mi padre.

—Estaba con Edward, un amigo —mis padres se miraron entre sí y pude escuchar un gruñido por parte de Jacob.

—¿Quién es Edward? —Preguntó mamá. Antes de que contestara, Aro intervino, gracias al cielo.

—Será mejor que vayamos a cenar y después descansen —sugirió Aro—. Mientras yo trataré de localizar a Jane.

—Está bien y usted señorita, me debe una respuesta —dijo mi madre, quien abrazó a mi padre para que el ama de llaves los condujera a su habitación. Así que me quedé sola con Jacob.

- Así que usted estaba con Edward? -le preguntó en un tono que parecía celosa.

—Sí Jake y a ti no te puedo mentir —Iba a decirle la verdad sobre Edward y yo—. Edward hoy me pidió que fuera su novia a lo cual yo acepté. Lo siento Jacob, no debería de haberte dicho esto, pero estoy tan feliz, en mi corazón hay tanta felicidad y quería compartirlo contigo.

—No te preocupes Bella, si tú eres feliz, yo igual; espero encontrar el amor como tú lo has hecho —sabía que en el fondo, Jacob estaba muy enojado, pero lo disimulaba muy bien.

No me había dado cuenta que Jane estaba escuchando nuestra conversación, hasta que intervino.

—¡Primita!, así que ya eres novia del guapo de Edward —dijo esto, mirándome de arriba abajo y mirando a Jacob—. ¿Qué reacción crees que tenga Tanya al enterarse que una insignificancia como tú, atrapó a Edward?

Jacob iba a responder, pero lo detuve para hablar yo.

—No me importa lo que digas tú y mucho menos lo que piense Tanya; anda, te estás tardando por ir a decirle la nueva noticia —le respondí a Jane, que al no saber qué decirme, se fue echando chispas.

Jake se sorprendió por lo que acababa de presenciar, lo tranquilice diciéndole que eso era muy normal, la rivalidad entre Jane y yo.

Ya era muy tarde y nos hacía falta descansar, mañana sería un día complicado para mis padres.


¡Hola!

De nuevo aqui les dejo un capitulo mas espero ya no tardar en actualizar, Beatrice Mansen y todas las chicas que siguen la historia, perdon por actualizar apenas.

Aqui dejo el capi espero que sea de su agrado.

Gracias a Sara por que ha Beteado el capitulo.