Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es mía y algunas ideas de mi mejor amiga. :D
Capítulo beteado por:
Sara Gamboa
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Capítulo 14: Una Horrible Noche
Punto de vista: Isabella
Hoy desperté con una gran sonrisa, pues mis padres ya estaban conmigo, mi mejor amigo también está aquí, y que más puedo pedir, Edward ya es mi novio, estoy muy enamorada de Edward, mi felicidad es totalmente completa.
—Buenos días —dije al presentarme en el comedor, ya todos estaban presentes.
—Buenos días, cariño—me respondió mi madre.
-—Buenos días —a coro respondieron Aro y mi padre ya que Jane me ignoró, como siempre.
Me senté junto a mi mamá—Bella, dime como te va en el instituto, ¿Te gusta?
—Me va muy bien he conocido a personas increíbles y son muy buenas pronto las conocerán, y si me gusta.
—Umm ¿te gusta por ahí algún chico en especial? —Al decir eso mi papá hizo unos ruidos raros, más bien se estaba ahogando con el jugo que estaba tomando—. Vamos Charlie no hagas esas caras —Yo solo reí. Y me dedique a desayunar, pero como siempre Jane metiéndose en lo que no le importa.
—Bella porque no le dices a mis tíos, que sí que tienes a alguien, cuenta les sobre Edward.
—Jane cállate, por favor —le pidió Aro.
—No te preocupes Jane, cuando tenga más tiempo hablare con mis padres en privado.
—Buenos días —dijo Jacob, que acababa de llegar.
—Buenos días —Todos respondimos.
—Bueno, creo que es hora de que Bella y Jane se vayan al instituto —dijo Aro—. Jane llevaras a Bella verdad.
—Umm, pues ya que —dijo Jane.
—No te preocupes Jane, Edward va a pasar por mí, te puedes ir por tu amiga Tanya —Me levanté de la mesa me despedí de mis padres, de Aro y de Jacob.
Salí y ahí estaba mi paraíso personal, Edward me estaba esperando junto a su volvo con la puerta abierta del pasajero.
—Buenos días, como amaneciste, amor —me abrió los brazos para que lo abrazara y así lo hice, aunque me puse un poco roja, porque me dijo amor, acostumbrarme creo que será fácil. Pero no niego que me va a costar.
—Muy bien, muy feliz.
—Así, ¿y porque, la niña se encuentra muy feliz?
—Pues porque ayer por la noche cuando llegue de estar contigo, Aro me recibió con una gran sorpresa, y también estoy feliz de estar contigo —lo abrase más fuerte.
—Umm —Edward ronroneo sobre mi cuello—. Me gusta tu perfume, pero dime cual fue la sorpresa que te dio Aro.
—Pues ayer llegaron mis papás de Nueva York, para quedarse aquí en Forks conmigo, al fin tengo a mi familia otra vez Edward.
—Eso me alegra amor, vamos que se nos hace tarde, en el camino me cuentas todos los detalles —Edward esperó a que entrara en el coche y cerró la puerta. Le conté todo sobre la llegada de mis padres, pero se me paso contarle sobre Jacob. Le contaría después pues ahora ya estábamos en el instituto.
Llegamos y en la entrada nos encontramos con Alice y Jasper, quienes nos sonreían.
—Hola chicos —dijo una muy entusiasmada Alice—. ¿Cómo están?
—Muy bien Alice —respondió Edward por los dos—. ¿Qué hacen aquí?
—Estamos esperando a Rose y a Emmett —respondió Jasper—. Nosotros salimos primero, ya que ellos iban a tardar un poco más en salir, porque con la llegada de la abuela, la casa es un caos.
—Y ¿cómo les fue con eso?
—Digamos que tenemos que seguir las reglas que a impuesto, desde que llegó, a Rose es a la que mas difícil se le hace, pues la está tratando de cambiar, a la manera de ver de la abuela, y para ella la vestimenta y forma de ser de Rose no es el de una señorita.
Todos reímos por lo que dijo Jasper, su abuela creo que es igual como era la mia, todo tiene que ser como ellas quieren o como ella quería ya que falleció cuando yo tenia 13 años.
— Ahí vienen, Rose y Emmett—dijo Alice y volteamos pero al verlos, creo que no fui la única que se quería reír; pues al voltear a ver a Edward se veía que contenía una gran carcajada, ya que Rose traía una falda muy larga, parecía monja, y traía un suéter de cuello alto y manga larga los cuales en colores no combinaban nada. Llegaron junto a nosotros.
—Rose, osita, te ves bien te lo juro—dijo Emmet tratando de abrazarla pero Rose no se dejo.
—No Emmett, no estoy bien, no me veo bien. ¡Por Dios parezco monja! —Hasta este punto ya no aguantábamos la risa, la primera en reír y dar la razón a lo que había dicho Rose fue Alice.
—Ja,ja,ja,ja,ja,ja, perdón Rose pero tienes razón, pareces monja, ¿qué te paso?
Antes de contestar Rose fulminó con la mirada a Jasper.
— ¡Tú! —Lo señalo. Jasper sólo río más —me dejaste sola con la abuela, ¿porque no la distrajiste?
—Lo siento hermanita, si lo hacia yo también hubiera venido vestido como abuelito, no te ofendas, pero vestida así te pareces a la abuela.
—La abuela me vistió así, porque cree que me visto como una mujer de la vida galante y no es así, ella no sabe mis gustos, no me veo bien, ella escogió mi ropa y quiere que hoy vayamos de compras, me va a comprar ropa de viejita. Por favor, no me dejen con ella —dijo Rose haciendo pucheros.
—No te preocupes Rosalie, pueden pasar toda la tarde en casa —le dijo Alice—. Y vamos a dentro a cambiarte, ¿tienes ropa en tu casillero no?
—Sí, tengo un cambio, por sí hay algún accidente, ¿vamos? ¿Vienés Bella?
—Claro —me despedí de Edward, dándole un beso—. Te veo en el salón —me dirigí con las chicas, y puede escucharlas burlas de Emmett; sólo pude soltar una risita.
Llegamos a el casillero de Rose, de donde sacó, una blusa rosa de tirantes, un pantalón blanco de mezclilla, y se dirigió al baño a cambiarse, mientras Alice y yo nos quedamos afuera esperando a Rose .
—Listo chicas, vámonos —dijo Rose saliendo de los baños, no tardo mucho, y estaba de mejor humor.
Nos dirigimos cada quien a su salón, pues el timbre había sonado.
—Nos vemos en el almuerzo —les dije y me fui a clase de historia.
Edward ya me esperaba en la entrada.
—Dejarte con Alice y Rose se me hizo eterno—me dijo mientras se acercaba para darme un casto beso en los labios.
—No seas dramático Edward, no nos tardamos mucho.
—Lo sé, pero para mí fue como una eternidad.
—Tonto, entremos —entramos y Edward se sentó junto a mí.
Estábamos platicando cuando Jessica se nos acercó. Y su mirada era la de una asesina.
—Hola, chicos, ¿van a ir? —al preguntar esto, miró a Edward como si yo no existiera.
— ¿A dónde? —preguntó Edward.
—Va a ver una fiesta en casa de Alec.
—Gracias Jessica, lo pensáremos —le dije para que se fuera.
—Adiós Edward, espero que vayas —lo dijo con una voz que no me gusto. Y Edward, volteo a verme.
—No la soportó.
—Sólo ignórala, yo te quiero a ti, celosa—me dio un beso en la frente.
— Edward ¿quieres ir a la fiesta?
—No se Bella, no me gustaría, que nos encontráramos a Tanya o a Jane.
—Ah, Edward, vivo con Jane no puede ser peor; y con Tanya solo hay que ignorarla, nada de lo que diga o haga me hará daño, ella es la que esta mal, no nosotros, anda por favor, hay que ir.
—No lo sé —quería ir, pero no sabía cómo hacer para convencer a Edward, va a ser muy difícil, pero lo lograría.
—Piénsalo, por favor, por mí.
-Creo.
Al terminar de hablar llegó el maestro.
Ya habían pasado las siguientes dos clases, ahora íbamos para el almuerzo. Edward y yo teníamos que ver a los chicos en la cafetería.
—Vamos Edward, ¿ya lo pensaste?
—Pensar, ¿qué?
—Edward, ya sabes que —con esto entramos a la cafetería, en la mesa ya se encontraban todos con sus respectivos desayunos.
—Voy por nuestro almuerzo—me dijo Edward, yo sólo asentí, tenia que buscar ayuda en Alice, tenia muchas ganas de ir.
—Y ahora ¿porque esa cara? —Me preguntó Rose. Les explique lo que pasaba.
—Bueno —Hablo Alice—. A mi hermano, nunca se le va a quitar lo amargado. Pero no te preocupes, yo haré que vaya.
—Gracias Alice—Abrase a Alice, ella a sido una gran amiga y ahora es mi cuñada.
En ese momento llegó Edward con nuestra comida.
—Hermanito... —Alice se le acercó y lo abrazo, en el momento en que se iba sentando.
—Y ahora, ¿qué quieres Alice? —Lo dijo mientras torcía los ojos; y todos reíamos por sus acciones.
— ¡Ash! ¿Por qué siempre crees, que quiero algo?
—Alice te conozco, y demasiado para mi gusto, ahora dime ¿qué es lo que quieres? —En ese momento Edward empezaba a comer una manzana.
—Ok solo quiero un favor, ¿siiii...? —Alice le hizo sus lindos ojos de gato.
— ¿Qué es?—Dijo Edward, dando el segundo mordisco a la manzana.
—Bueno Edward, como sabes hoy va a ver una gran fiesta en casa de Alec.
—Y eso a mí qué.
—Bueno pues aquí todos vamos a ir, ¿verdad chicos? —Alice nos miró a todos.
— ¡Sí! —todos dijeron en coro y asintiendo. Solo no hable yo. A lo que el volteo a verme. Y yo solo le sonrei.
— ¿Bella...? —me dijo con una mirada acusadora.
—Dime Edward —le respondí lo más tranquila e inocente a lo que se hablaba en la mesa.
—Anda hermanito no seas amargado, vamos, no te cuesta nada, ¿si?
—Ok, vamos, pero pasare por ti Bella, ¿te parece?
—Por mi está bien —le respondí, voy a ir con Edward a esa fiesta y callarle la boca a ese par de arpías.
— ¡Oh! no, no—nos interrumpió Alice.
— ¿Por qué? —pregunté.
—Bella, pues porque tenemos que ir de compras, ¿verdad Rose? ¿Qué les parece ir al terminar las clases? Ya falta poco nos podemos saltar la ultima clase, es educación física, ¿estás de acuerdo Bella?
—Por mi está bien —me encantaba la idea de faltar a educación física, mi cuerpo y mi equilibrio lo agradecieron.
—Por mi igual —contestó Rose.
—Ok, entonces nos vemos en la entrada cuando empieze la ultima clase. Pero hay algo mas —demando Alice—. Los chicos no pueden venir con nosotras.
—Agh, ¿pero porque? —dijeron los tres al mismo tiempo.
—Queremos ver qué tal se ven, con su ropa —dijo Emmett—. Y más a mi Rose.
—Oh no, no Emmett, nos tienen que ver hasta la fiesta —dijo Alice señalando a Emmett—. ¿Me entendieron?
—Sí, está bien —dijeron los tres.
—Bien, pues vámos a las últimas clases.
Con esto dimos por terminado el almuerzo, dirigiéndonos a nuestras respectivas aulas.
Las últimas dos clases pasaron rápido mi favorita es lectura y se me hizo muy interesante, hablaron de muchos libros que ya había leído, y la ultima historia me aburrió un poco, la mayoría del tiempo me distraje ya que la maestra lo unico que hacia era hablar, hablar y hablar; así que se podría decir que me estaba durmiendo.
Al salir de la clase las chicas ya me esperaban en la entrada, nos alcanzaron los chicos antes de irnos.
—Listo, vámonos —dijo Jasper abrazando a Alice.
—Oh no, querido Jasper, ustedes se quedan sólo vamos las niñas.
—Ya sabíamos que nos iban a decir eso, para que insistimos —Edward fue el que dijo eso—. Bueno no importa, sólo cuiden a Bella por favor.
—Edward, me se cuidar sola, te prometo que no me pasará nada —me puse de puntitas para darle un beso.
—Este bien, cariño—Me devolvió el beso, y me abrazo contra su pecho.
—Te voy a extrañar.
—Yo también —le dije.
—Ya Tortolitos, vamos Bella. Edward no me quería soltar y yo tampoco.
—Alice no, por favor —dijimos los dos.
Ahora que ya estábamos listas para irnos, gracias a Alice que me separó de Edward. Nos subimos al auto y entre pláticas y risas llegamos en tiempo record a Port Ángeles.
—Bien —la primera en hablar fue Rosalie—. ¿Que tienen planeado usar, para esta noche?
—Antes de que sigamos con esto, tengo que hablarle a mi madre, para avisarle que estoy con ustedes —me separé por un momento de las chicas. Marque el número, de mi mamá y esperé a que me contestara.
— ¿Bella? hija...
—Mamá, te hablo para avisarte que estoy con Alice y Rose, unas amigas del instituto, estamos en Port Angeles, venimos de compras, así que llegaré un poco tarde a casa. ¿Hay algún problema?
—Oh, cariño claro que no, por mí no, pero...
— ¿Pero qué mamá paso algo?
—No, es sólo que hay una persona, que va a estar aburrido son ti —sonreí al imaginarme a esa persona, Jake debe estar muriendo de aburrimiento cerca de mis padres y de Aro.
—Dile a esa persona, por favor, que le recompensaré.
—Ok, mi cielo, cuídate y no llegues tan tarde —terminé de hablar con mi madre y fui a la entrada donde las niñas me esperaban.
— ¡Listo! Que inicien las compras —les dije al llegar y Alice dio brinquitos.
Recorrimos todas las tiendas habidas y por haber, yo me sentía muerta de cansancio, Alice y Rosalie se veían frescas como una lechuga, a cada tienda que entrabamos era para probarnos miles de vestidos, por suerte encontramos nuestros vestidos una linda tienda. Alice se compró un vestido de encaje blanco con negro, escotado, le favorecía mucho. Rosalie se compró un vestido de color rosa, le cubria los hombros, y dejaba a la vista sus largas piernas, su forma era como de dos capas, le acentuaba muy bien su figura. Mi vestido, es sencillo y muy hermoso, es de color azul oscuro, las mangas me llegan arriba de los codos, me queda arriba de la rodilla, y se me ceñía muy bien a el cuerpo, me encantó, ese es el vestido perfecto para mi.
Ahora que ya teníamos los vestidos, íbamos por los zapatos, Alice se compró unos zapatos de tacón de aguja de diez centímetros de color negro, Rose se compró unos zapatos de plataforma cerrados de color negro, y por ultimo, yo me compré unos zapatos del color del vestido azul oscuro no tan altos para no caerme durante la fiesta, ya que soy un poco torpe.
—Listo chicas —dijo Alice—. Ahora si como Bella quería podemos ir a comer.
Esa voz me encantó, moría de hambre, así que una buena comida italiana estaría bien. Comimos una rica pasta, terminamos y nos dirijimos a casa de Aro.
Llegamos y solo estaban mis padres con Jacob.
—Papá, mamá —dije al entrar.
—Bella, hija, que bueno que ya estás aquí —salió mi papá a recibirnos; mientras mamá y Jacob venian atras de el.
—Les presento a mis amigas —me acerque a ellas—. Ella es Alice Cullen y ella es Rosalie Hale.
—Mucho gusto —dijeron las dos al mismo tiempo, saludando a mis padres.
—Alice, Rosalie, ellos son mis padres Charlie y Renee Swan —mucho gusto señoritas contestaron mis padres al saludarlas ellos también.
—Y por último, él es mi mejor amigo desde la infancia, Jacob Black —Jake sólo levantó la mano en señal de saludo, pude ver que no le calleron bien las chicas.
—Es un gusto conocer al amigo de Bella —dijo Rose de una manera que me di cuenta que a ella no le cayo muy bien.
—Bueno las dejamos están en su casa —dijo Renee.
—Vamos a estar en mi habitación, nos vemos. Ah y por cierto, en la noche iré con las chicas a una fiesta.
—Está bien —dijeron mis padres.
Subimos y al poco tiempo de empezar a arreglarnos, tocaron la puerta. Era Jacob.
—Bella, podemos hablar.
—Sí, claro dime Jake.
—A solas, por favor.
—Chicas ahora regreso —les dije a mis amigas antes de salir —dime Jacob, que es lo que pasa.
—Bella, es que pensé… que hoy íbamos a estar juntos, como antes, pero tu... estas... con ellas —dijo señalando hacia la habitación —estaba tratando de contener la carcajada que quería salir, Jake esta celoso.
—Jake, ¿estas celoso, de las chicas?
—No, no son celos... Es que simplemente vine aquí para pasar tiempo contigo, te he extrañado, demasiado.
—Jacob, yo también, pero aquí conocí a gente nueva, que ahora es parte de mi vida. Pero tienes saber que no me e olvidado de ti, esta noche me invitaron a una fiesta, vamos te invito, van a ir ellas y también... —Jacob me interrumpió.
—Tu novio Edward, no es así.
—Si también va a estar ahí, quiero que lo conoscas, por favor ven.
—No se Bella.
—Por favor Jacob, no me hagas esto.
—Está bien; ¿y que me pongo?
—Lo que tú quieras es una fiesta informal. Nos irémos juntos tu y yo; haya veremos a los demás.
—Está bien, cuando estés lista paso por ti.
Terminamos de hablar y yo entre a la habitación.
—Bueno, y que es lo que quería tu amigo —Me preguntó Rose, con un tono de voz que me dio risa.
—Ya Rose no seas metiche —le dijo Alice.
Sonreí ante lo que escuchaba
—Rose el sólo quería hablar algo sobre nuestra amistad. Y veo que no te cae bien, ¿verdad?
—Sé que no lo he tratado ni nada pero algo en el no me gusta, sólo es intuición a lo mejor estoy mal.
— ¿Y a ti Alice, te cae bien?
—Pues, la verdad Bella, no lo conozco, pero si hay algo que no me gusta, pero prefiero conocerlo antes.
Y entre pláticas sobre Jacob, terminamos de prepararnos para la fiesta y las tres estábamos listas. Las tres nos veíamos hermosas.
—Bien Bella, te vemos en la fiesta.
Sin más que decir acompañe a mis amigas; Alice y Rose a la puerta.
Estaba en mi habitación cuando tocaron a la puerta. Era mi madre.
— ¿Bella?
—Pasa mamá, dime.
—Hija, quería hablar contigo acerca de lo que no terminamos de hablar esta mañana.
—Sí, dime de que —sabía a lo que iba Renee; a preguntar sobre Edward.
— ¿Estas saliendo con alguien?
—Mmm... Yo... Si, mamá —A Renee no le podía mentir.
— ¡Hija que gusto!, y dime quien es, es alguien de tu instituto —Renee se escuchaba muy feliz al decirme esto, estaba emocionada por mi, mamá es así.
—Es el hermano de Alice, se llama Edward y apenas empezamos a salir el también va en el instituto, va en varias clases conmigo, y ahí lo conocí —Le resumí todo sobre Edward.
—Me alegro de tu felicidad hija. Y cuando lo podremos conocer.
—Es muy pronto no crees, apenas estamos saliendo. Así que espera un poco.
—Sólo cuídense, si, hija.
—Sí, mamá, bien ya es hora de irme, iré a ver por que tarda Jacob.
— Bella, antes de que vayas. ¿Jacob, sabe sobre Edward? —Renee sabía lo que Jacob sentía por mí.
—Si lo sabe, se lo dije ayer, y hoy quiero que lo conozca. No se si este bien. ¿Tu que opinas?
— ¿Jacob lo tomó bien?
—Pues respeto mi decisión, me dijo que si soy feliz con Edward, él lo va a respetar.
—Espero que no sufras mi amor, y me alegra que estes feliz.
Con esto terminamos de hablar y fui a ver a Jake, quien iba saliendo de su habitación.
— ¡Lista! —Jake tenía una gran sonrisa en su rostro, al parecer ya estaba convencido—. Te ves hermosa, Isabella.
— ¡Lista! Vámonos. Gracias Jake, tu también te ves muy bien.
Íbamos en el auto que Aro nos prestó, ya que Jane no era capaz de llevarnos, pero es mejor que vayamos solos total a Jane la veremos en la fiesta. Llegamos a la cada donde seria la fiesta y no veía a ninguno de los Cullen, así que empeze a platicar mas con Jacob, ya que en el camino casi no hablamos.
—Bueno Jacob, dime como te ha ido en este tiempo que no nos hemos visto.
—Bueno pues, lo que tu ya sabes, te he extrañado, pero mejor no hablemos de eso.
—Ok —dije no sabía que preguntarle.
— ¿Recuerdas a Sam? —me preguntó Jacob—. Y a Emily —Claro que me acordaba de esos dos, siempre estan peleando por cualquier tontería.
—Sí, que pasa con ellos. ¿No se han matado? —Jacob soltó una risa a lo que dije.
—No ya no pelean tanto, ahora se matan pero a besos.
— ¿A besos?
—Sí, asi como lo oyes, después de tu partida se confesaron su amor, así que ahora se aman con locura.
No lo podía creer, Sam y Emily juntos eso era genial después de todo el dicho del odio al amor solo hay un paso; con ellos este dicho se cumple.
—Eso es genial, no me lo esperaba ahora están juntos, se lo merecían después tanto tiempo.
—En eso tienes razón, no crees que tus amigos se están tardando —si no era normal en ellos asi que como no veía a nadie que conociera, cerca de donde estábamos le pedí a Jacob que nos acercáramos.
Empezamos a caminar a la entrada de la casa ya que estábamos un poco retirado, a lo lejos pude ver a Edward pero no me gusto ver que junto a él estaban Jane y Tanya, quienes al ver que nos acercamos le dijeron algo a Edward y al darme cuenta su cara cambio totalmente se veía enojado, enojado conmigo. Así que me acerque.
—Buenas noches —dije al acercarme.
—Buenas noches Bellita —respondieron las muy cínicas, mientras Edward seguía callado fulminándonos a Jacob y a mí, con la mirada.
—Al parecer, tienes nuevos amigos —la que dijo esto fue Tanya—. No es así, dinos quien es tu nuevo amigo.
—Nadie que les importe.
—A nosotras no primita, pero si a tu novio o ya no son novios, ¿Edward?
— ¡Cállate Jane! —Edward no decía nada.
—Vez Edward, no sé porque te metes con esta niña —Tanya no se callaba—. Que al parecer de un día para otro ya te cambio, por el —dijo señalando a Jacob, quien también ya estaba harto de ellas—. Pero viste que felices venían riendo, ¿ves? Tu gran amor ya te cambio y se ve que es por alguien mejor. ¿No es así Bella? Teníamos razón Edward al decirte que ella venía muy feliz por el camino.
—Si Edward, es verdad, Bella ahora tiene a alguien más —Jane estaba mintiendo—. Sabías que el la ama.
—Cállate... —no quería meterme en problemas, pero antes de que terminara de hablar, Edward se fue muy enojado. Tanya y Jane se encargaron de que todo lo que dijeron diera resultado y lo hicieron con toda la maldad que pudieron. Edward se fue molesto y les creyó a ellas, les creyó que yo prefería a Jacob, no me dejó explicarle por culpa de esas tontas arpías. Fui tras Edward, no lo quería perder por culpa de ellas, así que salí corriendo detrás de él.
— ¡Edward! ¡Edward! Escúchame —casi me tropezaba con los tacones que llevaba, pero no me importaba, me tiene que escuchar.
Edward se detuvo de golpe. Y volteo para enfrentarnos.
-Edward.
— ¿Qué quieres Isabella? Si me has engañado todo este tiempo, que me usaste, porque te sentías sola. Crees que no me dijo Jane, que con el tipo que venías se esta quedando contigo, y que te ama —no sabía que decirle, eso en parte es mentira.
—Edward, déjame hablar...
—No Isabella, no hay nada de qué hablar.
— ¡Si, hay muchas cosas que tu no sabes!
—Ha sí, no me digas, o que me vas a decir, que sólo fui un juego para ti, porque te sentías sola y aburrida.
—No eres un juego, yo te quiero, pero al parecer tu nunca me vas a creer a mi, pero si les creerás a esas tipas, yo te quiero Edward y por el poco amor que me tienes en estos momentos, escúchame, ¡por favor! —mi voz se estaba quebrando.
—No, no quiero hablar, y no quiero verte por ahora, ve con tu amigo él puede consolarte —lo que me dijo hizo que el dolor en mi pecho se hiciera mas grande. Edward no me quería ver, y yo sentía que me esta me estaba muriendo por dentro.
Hola
Gracias por leernos, se que me han pedido que actualize y por fin llego el capitulo, se que me he tardado pero es la escuela y la inspiracion que aveces no puedo pero ahora aqui esta espero que sea de su agrado y prometo actualizar mas seguido.
