Kill la kill tiene su dueños respectivos, el propósito de este escrito es solo el de entretener. Así que, por favor no me demande.

Kill la kill fanfiction

Siguiente acto.

De nuevo Mako fue la primera en salir al escenario mientras las cortinas rojas continuaban cerradas ocultando la próxima escena. Carraspeó la garganta antes de continuar leyendo el guión de la obra.

–Debido a la horrible maldición que lanzó la bruja, la princesa fue forzada a permanece encerrada en el castillo por ordenes del rey. La joven no tuvo amigos más que los muebles de su habitación que les dibujo caritas felices. Cuando finalmente cumplió los dieciséis años, los reyes decidieron que había llegado el momento de comenzar los arreglos de su matrimonio.

El telón se abrió revelando la misma decoración de la corte, con el trono del rey Satsuki en centro, pero él no se encontraba a la vista; solo la reina estaba en escena.

–Hi.. hija mía –llamó Iori a la princesa un poco cohibido –. Ven con tu madre, hija mía. Ha llegado el día que conozcas a tu prometido.

Pero nadie acudió al llamado de la reina.

–Princesa, es hora que salgas –volvió a intentarlo Iori, sin obtener resultados. La reina se volvió hacia Mako un poco confundido y encogiendo los hombros.

– ¿Eh? –soltó Mako sin entender que sucedía –. Entonces, la princesa acudió al llamado de la reina.

Pero la princesa seguía sin salir.

– ¡Maldita sea! –bramó Nonon desde el extremó opuesto del escenario, lo cruzó a marcha decidida frente a todos los espectadores hasta llegar al otro lado. Una vez que desapareció de nuevo de la vista del público, un montón de gritos acompañados de golpes se hicieron escuchar desde ese lado del escenario –. ¡Que salgas de una buena vez!

– ¡NO!

– ¡Es tu turno, idiota!

– ¡No voy salir vestido de esta manera!

– ¡CLARO QUE SÍ! –bramó de ultimó Nonon antes de que Sanageyama Uzu saliera disparado por la patada que le había propinado Nonon en el trasero –. ¡Deja de actuar como niñita y se una princesa, simio!

Sanageyama se puso de pie de un brinco y rojo como tomate, dejando caer a sus lados la esponjosa y voluptuosa falda de su vestido verde. Debido a la rudeza de Nonon, la tiara dorada sobre su cabeza estaba chueca y casi por caerse.

– ¿Por qué diablos debo de ser la princesa? –murmuró para sí el joven sumamente apenado.

– ¡Porque fuiste el ultimo en selecciona personaje, idiota! –bramó Nonon demostrando su buen oído.

– ¡Fui el ultimo porque no quería participar en esto! –le gritó Sanageyama a Nonon completamente furioso.

–Todos tienen que participar en la obra escolar –dijo el rey Satsuki saliendo a escena –. Esas fueron mis órdenes.

La mirada autoritaria de Satsuki provocó que el joven se tragara su vergüenza y se resignara a continuar con el indecoroso papel que le había designado.

– ¿Me llamarón, padres? –dijo entre diente y bajando la vista.

–Mi dulce princesa, el día de hoy cumples dieciséis años –dijo la Iori retomando la obra – y conocerás a tu prometido.

–Genial –masculló la princesa Sanageyama completamente alicaído –, esto se pone cada vez peor.

–Y no tienes idea de lo que falta –le aseguró el rey Inumuta también saliendo a escena, luego se volvió a Satsuki para dirigirle un saludo –. Mi buen amigo, he traído a mi hijo para cumplir nuestro pacto y según lo acordado se ha graduado de la universidad como medico neurocirujano.

–Muy bien –dijo Satsuki dando la orden –. Hazlo pasar.

Los actores en escena se volvieron todos a unos de los extremos del escenario en lo que el último actor se unía a ellos.

–Quiero presentarles a mí hijo el príncipe –dijo Inumuta colocando su mano sobre el uno de los hombros de Ryūko. La chica estaba ataviada con las finas ropas de un caballero, con una capa roja a los hombros, una corona en la cabeza y el pañuelo de Senketsu al cuello.

– ¡¿Ella?! –gritó Sanageyama estrepitosamente señalando a su rival con el dedo –. ¡¿Qué hace aquí?!

–No tengo idea –respondió Ryūko con indiferencia cruzando los brazos –. Mako me puso este disfraz y me dijo que subiera a escena. Ni siquiera se dé que se trata todo esto.

–Bueno, tú eres el príncipe… –comenzó a explicar Inumuta antes de que fuera interrumpido.

– ¡¿Cómo que ella es el príncipe?! –volvió a gritar Sanageyama completamente exasperado.

–La verdad es que hice trampa con el papel de Ryūko, porque no fue al azar –dijo Mako rascándose la nuca mientras confesaba –: Ryūko-chan siempre esta rescatándome de todo tipo de peligros por ese para mí es como un príncipe –continuó la chica levemente sonrojada sujetándose el rostro con ambas manos, mientras en su mente divagaba con todas las veces que Ryūko la había salvado –. Aunque ahora que lo pienso, es su deber rescatarme porque todas la veces que he estado en peligro es porque han querido llegar a ella. Pero también no se puede culpar a otros por la acciones de unos, así técnicamente debe ser culpa de ustedes por secuestrarme constantemente. Entonces, Sanageyama-senpai no debería quejarse que Ryūko-chan sea el príncipe, por es culpa de él, el resto del consejo escolar y de la misma Satsuki-sama que vea Ryūko-chan como un príncipe.

El monologo de Mako fue precedido por un inconfundible silencio de incomprensión. Ryūko solo soltó un suspiro sin darle importancia las razones de su amiga, mientras los demás miraban a Mako con extrañeza.

–Sigamos con esto –dijo el rey Inumuta aclarando su garganta para llamar la atención –. Mi hijo el príncipe ahora se casara con su prometida la princesa –siguió indicando a Sanageyama con la mano.

– ¡¿QUÉ?! –ahora fue Ryūko la que gritó completamente sonrojada –. ¡No voy a casarme con… eso!

– ¡Pues como si yo quisiera casarme contigo! –bramó Sanageyama furioso y completamente rojo –. ¡Además, eres muy bajito para ser príncipe!

– ¡¿Qué dijiste?! –le respondió Ryūko avanzando hacia él igual de furiosa y roja.

– ¡Lo que oíste! –insistió Sanageyama chocando su frente contra la de ella. Ambos trataron de empujar al otro solo con el contacto de sus cabezas, mientras gruñían como perros furiosos y se lanzaban miradas llenas de odio.

–La verdad, no eres muy alta Ryūko –comentó Senketsu.

– ¡CALLATÉ!

–Adolecentes –comentó Satsuki sacudiendo levemente la cabeza.

–Estaba claro que la química entre el príncipe y la princesa fue instantánea –comentó Mako en lo que el telón volvía a cerrarse. Gritos se escucharon desde el otro lado mientras los participantes acomodaban escenario para la próxima escena –. Pero mientras el castillo estaba lleno de amor, en otro lado el reino no existía ese sentimiento. La bruja decepcionada con el tiempo que llevaba su maldición sin llevarse a cabo enfurecía cada vez más.

El telón volvió a abrirse revelando una mazmorra oscura decorada con telarañas, miles de frascos de pociones y un caldero falso de cartón al centro del escenario. Jakuzure se encontraba a un costado recostada sobre su diván móvil.

– ¡Que aburrida estoy! –dijo ella con una expresión de completo fastidio –. Tanto tiempo planeando mi venganza y no he recibido mi gratificación. He hecho de todo contra el reino para hacerlos perder la fe en sus gobernantes, y nada resultó. Les he mandado hambruna y se alegran porque bajaron de peso, maldije a su amada princesa y la mantienen a salvo dentro del castillo, destruí todas las instituciones educativas y ahora le resulta más fácil controlar a su pueblo analfabeta, e inclusive los atormente por siete días y siete noches con música de los setenta y terminaron haciendo una fiesta disco –la bruja comenzó a patalear y jalarse el cabello –. ¡¿Qué estoy haciendo mal?!

–Necesito cumplir mi venganza sobre la princesa –murmuró para sí dejando a un lado su rabieta –, es la única forma que podre ser feliz. ¡Sabandija! ¡Ven de inmediato! –bramó con fuerza llamando a uno de su súbditos. Mataro con un mameluco rojo hasta la cabeza, unas pequeñas alas de demonio, cuernos y una cola de diablo se acercó a la bruja desplazándose como un simio.

–Me llamó, mi malvada ama –dijo el chico sujetando la bota de Nonon y comenzando a besarla.

– ¡Detente, sabandija! –la bruja lo apartó con desagrado de un patada –. ¡Trae mi bola de cristal inmediatamente!

–Sí, mi ama –contestó el diablito con un saludo marcial antes de salir disparado del escenario y rápidamente regresó cargando una mini televisión sobre su cabeza –. Aquí esta, su malvada entidad.

La bruja Jakuzure comenzó a circular sus manos sobre la pantalla.

–Bola de cristal –dijo con los ojos cerrados –, dime el mejor método para llevar a cabo mi venganza –abrió sus ojos para mirar la pantalla –. ¡¿Qué?! ¡Canal no disponible, por favor contacte a su operador de cable! –agregó con un gruñido y lanzando la televisión de una patada –. ¡Pedazo de porquería! ¡¿Acaso nunca podré acabar con esa maldita princesa?!

–Mi ama –la llamó su diablillo sujetando con delicadeza el tobillo de la bruja –, por favor permítame encargarme de la princesa, le prometo no decepcionarla. Haré que se cumpla su maldición a como dé lugar y así usted me recompensara –dijo el chico frotando su mejilla contra la bota de Jakuzure.

–Mas te vale, inútil –bramó ella sujetándolo del cuello del mameluco para acercarlo a su cara –. Porque si te atreves a decepcionarte, terminaras peor que un evangelista en un concierto de heavy metal.

–S…sí.. sí, mi señora –dijo Mataro intimidado –. Prometo no decepcionarla.

–Mas te vale –agregó la bruja dejando caer al diablillo al suelo –. ¡Ahora, ve y cumple mi venganza! –dijo de ultimo entregándole un monopatín e indicándole la salida. Mataro salió disparado del escenario mientras el telón rojo volvía cerrarse.

– ¡Wow! –exclamó Mako –. ¿Qué estará planeando esa sabandija? Pobre de la princesa que se había hecho de tan poderosa enemiga, probablemente sea su culpa por haber lamido su cara cuando era un bebé. Eso no fue muy cortes de su parte, en algunas partes del mundo eso está penado por ley, o eso creo. Pero si regresamos con la princesa, ella no tenía la menor idea del peligro que corría, pero estaba tan distraída por la emoción por su boda con el príncipe, que empacó varios de sus vestido, comida y salió del castillo durante la noche sin decirle a nadie a donde iba, ni cuando regresaría.

El telón volvió a abrirse revelando un escenario oscuro que representaba el jardín del castillo. La princesa Sanageyama se escabullía pegada a la pared, llevaba en la cabeza un pasamontañas con su tira de diamantes encima de este.

–Pero no le resultó muy fácil –agregó Mako –,había muchos guardias protegiendo el castillo –un par de alumnos disfrazados como vigilantes con armaduras y linternas de manos pasaron junto a la princesa fingiendo no verla –. Tuvo que utilizar mucha astucia para poder eludirlos –y contradiciendo sus palabras, la princesa tomó un arbusto de cartón y madera que formaba parte del escenografías y golpeó a los guardias en la cabeza, dejándolos inconscientes de verdad.

– ¡Oh por dios! – gritó Mako espantada mientras la princesa Sangeyama se retiraba el pasamontañas y colocándose de nuevo la tiara sobre la cabeza.

– ¡Soy libre! –exclamó triunfante levantado los brazos.

Pero su canto de victoria fue muy prematuro, ya que Mataro salió de uno de los extremos del escenario a toda velocidad montado el monopatín. Fue directamente hacia Sanageyama golpeándolo directamente a la altura de las rodillas provocando que callera, para luego pasar encima de él, dejando marcado las ruedas del monopatín a lo largo de su espalda.

– ¡Oh por dios! –exclamó nuevamente Mako –. ¡La bruja malvada ha cumplido su venganza contra la princesa! ¡La pobre ha sido arrollada por el monopatín dejándola en estado de coma! ¡Ahora que será de ella! Sus padres no encontraron su cuerpo a las afuera afueras del castillo hasta la mañana siguiente.

Las luces se encendieron de inmediato alumbrando el escenario fingiendo la luz del día. La reina Iori fue la primera en correr hacia el cuerpo de la princesa Sangeyama, se arrodilló junto a ella tratando de mostrarse desconsolado.

–Mi pobre hija que te ha pasado –dijo la reina Iori sin actuar correctamente su dolor.

– ¡Un momento, Iori-san! –lo interrumpió Mako repentinamente –. Su hija está en un aborde de la muerte, debe verse muy dolido como si le arrancara el corazón.

–Ah… de acuerdo –dijo Iori un poco confundido –. ¡Mi hija… hay mi hija! –volvió a intentarlo recargándose sobre el cuerpo de Sanageyama fingiendo llorar.

– ¡Más sentimiento! –bramó Mako exigiendo más emoción.

– ¡HAY MI HIJA! –soltó Iori a todo pulmón sujetando a la princesa del cuello de su vestido para luego sacudirla violentamente. Sanageyama no pudo seguir fingiendo estar inconsciente debido a las constantes sacudidas que le daba la reina –. ¡Mi hija! –lloró una última vez antes de soltarlo de golpe y cubrirse la cara con las manos.

–Ya mi reina –dijo Satsuki entrando a escena y posando la mano en el hombro de Iori, mostrándose claramente indiferente –. Sabíamos que un día esto pasaría, por eso estamos preparados. ¡Guardias! ¡Llamen al príncipe! ¡Debe de operar rápidamente a mi hija para salvar su vida!

–Su majestad, el príncipe no se encuentra en el castillo –mencionó uno de los guardias que acudió al llamado de su rey –. Su padre el rey necesitaba una nueva conexión USB, así que fueron juntos a RadioShark.

– ¡Insolente cerdo con ropas! –gritó Satsuki intimidando al pobre hombre – ¡No me importa si tienes que ir hasta el centro comercial, pero debes traer aquí de inmediato al príncipe!

–No tan rápido –dijo sorpresivamente la bruja apareciendo en escena. Airosa y petulante, la bruja Jakuzure posó su pie sobre el cuerpo inconsciente de la princesa, mientras Mataro a su lado la picaba con un palo –. ¿De verdad piensan que tan fácil podrán salvar a su amada princesa?

La malvada bruja soltó una estrepitosa carcajada cuando otros alumnos también disfrazados de diablillos entraron a escena llevando una enorme reja de acero y la extendieron por todo el escenario.

– ¡Su salvador el príncipe tendrá que pasar por mis súbditos del mal, si quiere llegar a su amada princesa!

Jakuzure soltó otra carcajada mientras presionaba el tacón de su bota en la espalda de Sanageyama.

– ¡Oi, para eso! –se quejo la princesa dejando su actuación de inconsciencia – ¡Cala!

–Cállate, simio –dijo la bruja aplastando la cabeza de Sanageyama con su cetro –. Se supone que estas en coma.

– ¡Que malvada bruja! –opinó Mako una vez que se cerró nuevamente el telón –. ¿Cómo pude haber gente tan mala? Ahora, que hará el príncipe que sepa que su amada princesa está en coma y bajo las botas de la bruja. Tendrá que recurrir a todo su valor para poder salvarla. Pero, eso será hasta el siguiente acto.

Final del segundo acto.


También estoy dibujando a varios personajes de la obra, entre ellos el príncipe, la bruja y, el rey y la reina. Aún me falta las hadas madrinas y la princesa. Ya que los termine todos estarán en mi pagina DeviantArt y Tumblr. Yo aviso cuando.