Declaración de amor al estilo Vongola (parte 2).
Previamente…
─ Bueno, Tsuna debe declarar su amor a la chica que le gusta y para ello necesita de todo su apoyo moral ─respondió el pequeño Reborn con total desparpajo como si se tratara de un chiste.
- Practicando -
Por un momento los tres amigos de Tsuna parecieron perplejos ante lo dicho por Reborn en tanto éste (entiéndase el propio Tsuna) buscaba desesperadamente un lugar donde esconderse para pasar desapercibido… debajo de la cama no era la mejor opción en ese instante. Súbitamente Yamamoto soltó una alegre carcajada de alivio y todos fijaron la vista en él esperando entender el motivo de su alborozo.
─ ¡Vaya, Tsuna, entonces le vas a confesar tu amor a la dulce Sasagawa! ─comentó con una actitud bastante relax, cruzando los brazos detrás de la cabeza a modo de desperezarse─. A mí me costaría mucho hacer algo semejante ─adicionó en voz calmada.
─… Yamamoto… ─y aludido se quedó helado con la boca levemente abierta de la estupefacción… ¿desde cuándo Yamamoto estaba enterado de su secreto?
─… Oye, friki del béisbol, ¿acaso estás insinuando que al Juudaime le gusta la…? ─Gokudera le lanzó la pregunta con entonación dudosa pues no estaba dispuesto a creer cosa semejante.
─ ¿En serio no te diste cuenta, Gokudera?... yo creí que todos en el salón lo sabían ─más el interpelado miró a su interlocutor parpadeando con extrañeza sin dejarle terminar.
─ Lo cual habla muy mal de ti como mano derecha, Gokudera ─Reborn intervino una vez más mirando al platinado al tiempo que negaba con la cabeza, demostrándole con este gesto la gran falta que había cometido─. Una buena mano derecha debe poder interpretar los gestos y deseos de su jefe ─concluyó.
─ Pero entonces… ─esas palabras no le sentaron nada bien al muchacho, así que, una vez más, se inclinó ante su "jefe" en repetidas y exageradas reverencias mientras le hablaba con compungida voz─. ¡Discúlpeme por favor, Juudaime, fue mi error al no darme cuenta de sus sentimientos! ¡Haré lo que sea para remediarlo, le doy mi palabra!
─… este… Gokudera – kun no… de verdad no… ─la vergüenza de Tsuna fue más intensa ante semejante demostración de adulación hacia su persona.
OK., que Yamamoto estuviera al tanto de su secreto no era tan malo en realidad ya que había demostrado ser bastante discreto al no andarlo divulgando por ahí, aunque eso de que todo su grupo lo sospechara le ocasionó un leve dolor de estómago; que Gokudera lo supiera ahora pues… bueno, era algo inevitable dadas las circunstancias, pero le gustaría que fuera más moderado en su actuar. Lo que realmente le angustiaba era que Sasagawa Ryohei le diera el puñetazo más doloroso que hubiera recibido en su vida por tomarse el atrevimiento de fijarse en su hermanita.
─ A ver, Yamamoto, no entiendo nada de nada al extremo… ─y, hablando de Ryohei… este joven no se caracteriza por ser un cerebrito andante, razón por lo que le cuesta un esfuerzo titánico el tener que meditar ante alguna situación manteniendo la cabeza fría─… ¿estás diciendo que a Sawada le gusta Kyoko, es eso? ─preguntó, en un intento por conectar sus ideas.
─ Claro que sí, sempai, y hay muchos otros que también están enamorados de ella porque es muy linda, simpática e inteligente ─le respondió el mencionado más que sonriente dándole unas palmadas en los hombros─. Me extraña que no supieras eso ya que incluso Aoba Koyo y Julie Katou, tus compañeros de grupo de la familia Shimon, han querido salir con ella ─adicionó, sorprendido porque el de grado superior no estuviera consciente del gran atractivo de su hermana menor.
Al de peinado erizado le tomó un poco más de medio minuto relacionar los dichos para procesar la información en tanto Tsuna estuvo a punto de morderse las uñas intentando ocultar su nerviosismo, esperando por el merecido golpazo.
─ ¡Ah, Sawada, eso sí que es algo demasiado extremo, sorprendentemente extremo! ─más, sin embargo, Sasagawa no dudó en abalanzarse sobre él (entiéndase nuevamente Tsuna) apartando con esto a Gokudera y sacándolo de balance, consiguiendo que el pobre (Tsuna) se atragantara con su propia saliva ante tan inesperada reacción─. ¡Siempre le dije a Kyoko que no se fijara en nadie que no fuera extremo, pero tú eres incluso más extremo que yo! ¡Eres el hombre más extremo que he conocido, lo mejor para Kyoko! ─expresó en alta voz y casi le rompe los tímpanos con ese alarido, puesto que lo tomó por el cuello en un efusivo abrazo a modo de darle su aprobación como novio de su hermanita. Bueno, eso ya era un gran paso para las aspiraciones de Tsuna.
─… Onii – san… ─ahora sólo necesita sobrevivir a la presión para continuar adelante. En ese momento se estaba poniendo morado sintiendo que se le iba el aire, así que le habló a su futuro cuñado con un hilo de voz.
─… tsk... oye, idiota "cabeza de césped", suelta la Juudaime ─Gokudera recobró el equilibrio muy a tiempo para rescatar a su amado "jefe" e intentó noquear a Ryohei metiéndole un buen golpe en el cuello. Por lo menos consiguió que lo soltara.
El mayor no pareció muy afectado por el trancazo y únicamente sacudió un poco la cabeza como si hubiera recibido la picadura de un mosquito. Después volvió la vista hacia el platinado teniendo el semblante serio.
─ "Cabeza de pulpo", tus golpes son como las caricias de un bebé ─le dijo en tono retador.
─ ¿Quieres pelear? ─el señalado lo miró desafiante sin amedrentarse, colocándose en pose para sacar su arsenal de dinamitas.
─ Por mí no hay inconveniente ─respondió el otro tomando también su postura de boxeador.
─ Oigan, oigan… estamos aquí para ayudar a Tsuna ─Yamamoto se colocó entre los dos para detenerlos pidiéndoles paz con las manos. Ellos lo miraron con algo de dureza y después bajaron la guardia, aceptando con eso que su compañero tenía razón─. Después podremos divertirnos todos juntos pues yo también quiero pelear ─añadió sonriente y despreocupado.
─ Una vez más Yamamoto habla con la verdad ya que el motivo por el cual los llamé es para apoyar a Tsuna en lo que tiene que hacer ─volvió a intervenir Reborn con calma y seriedad imponiéndose a los adolescentes─. Y no se preocupen por los entrenamientos, ya le he pedido a Coronello que venga por unos días para ponerlos en buena forma ─adicionó con más tranquilidad sonriendo un poco con aire festivo.
─ Oye, Reborn… no tienes que molestarlos a todos por esto, en serio… ─Tsuna recuperó por fin el aliento y le reclamó a su tutor mientras respiraba entrecortadamente─… es algo que tengo que hacer yo solo ─puntualizó con decisión.
─ ¿Y entonces por qué no lo has hecho? Mira que has tenido tiempo de sobra ─le cuestionó el pequeño mirándolo fijamente.
─ Bueno, es que yo… yo… ─consiguiendo que el chico se ruborizara una vez más. Cómo olvidar la pena que había pasado esa primera vez que le disparó la bala de la última voluntad para poder declarar su amor, y lo único que consiguió fue asustar a Kyoko además de ser retado a un duelo por uno de los tantos admiradores de ella.
─ Aún sigues siendo un Dame, Tsuna ─el Arcobaleno encogió los hombros por un instante al tiempo que negaba con la cabeza─. Pero ahora tienes amigos que están contigo dispuestos a ayudarte, así que tómalo en cuenta ─adicionó.
─… eto… ─el chico miró a sus amigos, sus guardianes más fieles, y decidió hacer a un lado su reserva al observar en sus rostros el gesto de que estarían a su lado pasara lo que pasara.
Bien, ya pasado el primer obstáculo había que continuar. Los cuatro adolescentes se sentaron alrededor de la mesa y se quedaron mirando entre ellos sin pronunciar palabra por un par de minutos. Nuevamente Yamamoto fue el que habló primero:
─ ¿Alguno de ustedes sabe cómo hablarle de amor a una chica? ─preguntó con una risita nerviosa.
─… ─los otros tres negaron con la cabeza al tiempo que enrojecían de las mejillas.
─ Lo supuse… ─Reborn soltó un suspiro bajo de resignación poniendo los ojos en blanco por un instante. Inmediatamente se volvió hacia Gokudera─. Tú tienes sangre italiana, Gokudera, por lo que deberías ser un experto en romance ─le señaló.
─ ¡Iugh!... al que le gustan esas cursilerías baratas es al viejo Shamal, yo no soy un pervertido ─respondió el muchacho poniendo un leve gesto de asco como si fuera a vomitar.
─ ¡No quiero que Shamal me dé lecciones para declararme a Kyoko – chan, él es un acosador de jovencitas! ─exclamó Tsuna en temerosa voz estremeciéndose levemente. Jamás le contaría a ese sujeto sobre sus sentimientos hacia Kyoko pues era muy capaz de insistir en querer salir también con ella.
─ Bueno, de todos modos ya estaba preparado para algo así, por ello me tomé la libertad de traer la ayuda idónea ─Reborn torció levemente el infantil rostro e inmediatamente volvió a sonreír divertido.
─ ¿Qué quieres decir con ayuda idónea? ─le preguntó Tsuna no alcanzando a imaginar lo que su pequeño tutor había planeado.
Justo en ese momento llamaron a la puerta.
─ ¡Tsu – kun, aquí hay alguien que viene a visitarte! ─y del otro lado se escuchó la alegre, cantarina y despreocupada voz de Nana, la siempre sonriente y tranquila mamá de Tsuna.
─ ¿Qué estás esperando para abrir, Tsuna? ─el Arcobaleno le reconvino en su infantil vocecita de mando para que se apresurara.
─… ya voy, ya voy… ─y el muchacho se dispuso a obedecer yendo hacia la puerta… de todos modos iba a hacerlo aunque no se lo dijeran. Grande fue su sorpresa al encontrarse cara a cara con…
─ Jefe, he venido a ayudarle ─una chica menuda cuyo principal distintivo es el traer un parche sobre el ojo derecho, a la vez de usar el cabello levantado en una simpática piña para decorar su cabeza.
─ ¿Chr… Chrome? ─se preguntó más que intrigado por verla ahí. Chrome Dokuro (cuyo nombre real, Nagi, no es usado con frecuencia), es ahora compañera de grupo de Tsuna, Gokudera y Yamamoto, y también les une la relación de "familia" en cierto grado, aunque no tenían una muy cercana convivencia debido a que ella es a su vez bastante tímida e introvertida.
─ Tsu – kun, me encontré a Chorme – chan cuando regresaba del mercado y ha venido conmigo porque me dijo que quería verte ─le explicó su mamá sin dejar de sonreír─. Sigan divirtiéndose mientras voy a prepararles unos bocadillos ─agregó retirándose por el pasillo.
Tsuna se hizo a un lado para permitir que Chrome pasara y Reborn les brincó por encima a los demás presentes dándoles un buen pescozón.
─ No sean desconsiderados y saluden que en la mafia sabemos tratar bien a las mujeres ─les recriminó aterrizando frente a la chica─. Ciaossu, Chrome ─saludándole a su vez con su peculiar modo de hablar.
─ Hola, Chrome, gusto en verte… ─haciendo gala de su educación fue Yamamoto el primero en dirigirle la palabra, regalándole también una sonrisita tímida en tanto sobaba discretamente su cabeza.
─… hola… ─los otros dos sólo alcanzaron a musitar en voz baja imitando el gesto del primero, dado que tampoco estaban acostumbrados a conversar con ella. La muchachita correspondió la bienvenida dirigiéndoles a todos una leve y respetuosa reverencia, y posteriormente volvió la vista a Tsuna esperando indicaciones.
─ Oye, Reborn, ¿por qué está Chrome aquí? ─lógicamente éste se dirigió a su pequeño tutor para que le explicara todo, sintiéndose avergonzado una vez más porque la chica lo mirara con atención.
─ Yo la llamé para poner manos a la obra ─le respondió el aludido con simpleza─. Si vas a declararle tu amor a una chica no hay nada mejor que practicar con una chica ─recalcó.
─ ¡¿Qué?! ─el pobre muchacho casi azota en el piso de la impresión─. ¿Estás insinuando que Chrome va…? ─exclamó con nerviosismo. Por cierto que ella no se veía nada confundida manteniendo el semblante relajado.
─ ¿Hubieras preferido que Mukuro viniera en su lugar, o tal vez Haru? ─fue el contraataque de Reborn sin dejarle terminar su frase.
─… eto… claro que no pero… ─a Tsuna le recorrió un escalofrío por la espalda de sólo meditar en eso.
Miura Haru era una buena chica con la que habían compartido muchas cosas además de ser gran amiga de Kyoko, pero también había estado enamorada de él en grado máximo y constantemente alucinaba con que se casarían en pocos años y vivirían felices. A Tsuna le costó mucho trabajo darle a entender que únicamente sentía por ella un fuerte lazo de amistad y nada más, y afortunadamente la jovencita terminó tomándolo bien al ver que era sincero. En cuanto a Mukuro… Rokudo Mukuro, un misterioso y hábil ilusionista quien se declaraba enemigo de la mafia por muchos motivos, ostenta oficialmente la posición de guardián de la Niebla de su "generación familiar" dentro de la misma mafia, aunque la mayor parte del tiempo es Chrome la que da la cara en primera instancia; además es un sujeto de cuidado al que no debían perder de vista.
─ Dime, Reborn – san, ¿en que podría ayudar ese malnacido de Mukuro al Juudaime? ─cuestionó Gokudera con irritación. El hecho de no ser de utilidad para el "jefe" ya le estaba pesando en su reputación.
─ Una buena ilusión crearía el ambiente perfecto para Tsuna y sabes que es la especialidad de Mukuro ─aclaró el Arcobaleno con simpleza─. Pero supuse que para ninguno de los dos sería agradable hacer eso, y por ello le pedí a Chrome este favor ─complementó.
─ Entonces… ¿Chrome también sabe que me gusta Kyoko – chan? ─Tsuna soltó un leve grito de angustia sacudiendo la cabeza con desesperación. Si Chrome estaba enterada era seguro que Mukuro ya lo supiera, y eso era algo para morirse. Sólo faltaba que de una nube solitaria le cayera un rayo encima y sería el colmo de la mala suerte.
─ Ya cálmate, Tsuna ─Reborn tuvo que darle un golpazo con un mazo para detenerlo (siempre tiene un arma a su disposición cuando se le ofrece… ), ocasionándole un doloroso chichón en lo alto.
─ ¡Eso me dolió! ─se quejó el chico con sentimiento.
─ Jefe, voy a crear una bella ilusión para usted ─Chrome no se inmutó para nada y muy segura le habló a Tsuna. Al momento de cerrar los ojos para concentrarse se sintió el cambio en el ambiente de la habitación y todo se transformó en un jardín lleno de flores, e incluso se escuchaba el canto de las aves.
─ Wow, es una ilusión muy buena ─dijo Yamamoto soltando un silbido de admiración, mirando para todos lados.
─ Esto es extremo… ─Ryohei le imitó tratando de encontrar el final del campo.
─… qué pesadilla… ─Gokudera masculló en voz baja con fastidio.
─ Es… es muy linda… ─admitió Tsuna con la boca abierta.
─ El ambiente perfecto… ahora el detalle más importante ─dijo Reborn mirando a Chrome con complacencia.
─ ¡Tsuna – kun! ─inmediatamente hizo su aparición la chica de los sueños de Tsuna, Sasagawa Kyoko. Lucía tan encantadora enfundada en un coqueto vestido azul cielo y se acercó a él hablándole con dulce y melodiosa voz.
─ ¡Kyoko – chan! ─lógicamente que por un segundo olvidó que se trataba de una ilusión sintiéndose dichoso de verla, y la expresión le cambió por una cara de felicidad un poco tonta.
─ ¡Ah, pero si es Kyoko! ¡Hey, Kyoko, yo también estoy aquí! ─la imagen era tan buena que incluso Ryohei creyó estar viendo a su hermanita de verdad, así que la llamó con voz entusiasta haciéndole señas.
─ Ella no puede oírle, sempai, pues es sólo una ilusión para Tsuna ─Yamamoto le habló en voz baja palmeándole una vez más del hombro para impedirle que fuera hacia donde Tsuna y Chrome estaban ubicados.
─ ¿En serio? ─el de peinado erizado pareció confundido en incluso se rascó una sien para demostrar su incertidumbre.
─ Debes de aprender a distinguir las ilusiones de la realidad, idiota "cabeza de césped", o alguien puede jugarte una mala pasada uno de estos días ─complementó Gokudera con hastío.
─ Anda, Tsuna, ahora es cuando debes decirle a Kyoko sobre tus sentimientos… si no te sale bien podemos repetirlo ─Reborn instó a Tsuna después de darle otro breve vistazo a Chrome, quien seguía abstraída en la ilusión manteniendo los ojos cerrados.
─… este… muy bien, lo intentaré… ─respondió el chico volviendo a la realidad, recomponiendo el gesto por uno más cuerdo.
─ ¡Usted puede, Juudaime! ─Gokudera le echó porras en voz baja en tanto los otros dos levantaban un pulgar para animarle a continuar.
Acercándose un poco más a su dulce tormento le habló con voz temblorosa, sintiéndose a su vez emocionado y un poco acobardado. Sería bastante absurdo que una ilusión rechazara su propuesta enfrente de sus amigos.
─ Oye, Kyoko – chan, yo…
─ Tsuna – kun… ─la muchacha lo miró alegremente con sus grandes ojos color avellana, y súbitamente se le cayó el vestido dejándola en paños menores─… ¿te gusta mi nueva ropa interior? La compré para ti ─le dijo sonriéndole con coquetería.
─ ¡Kyoko – chan!, ¿por qué haces eso? ─el pobre enrojeció por enésima ocasión en ese día y cayó de sentón tapándose al mismo tiempo los ojos y la nariz de la que empezó a brotar un diminuto hilo de sangre. Sus camaradas no pudieron evitar abrir la boca levemente conmocionados… ¿qué significaba eso?
─ ¡Oye, Kyoko, no debes quitarte la ropa frente a los hombres! ─olvidando una vez más que sólo era parte de su imaginación Ryohei se dispuso a cubrir el honor de su hermana caminando hacia ella. Pero la jovencita soltó una extraña risa que los dejó momentáneamente paralizados.
─ Basta ya de bromas y muéstrate, Rokudo Mukuro ─Reborn se dirigió con dureza a Chrome, cuya silueta se desdibujaba entre una espesa neblina.
─ ¡Kufufufu!, así que usted también es un pervertido en potencia, Sawada Tsunayoshi ─toda la habitación recobró su estado original al desvanecerse la ilusión y en lugar de Chrome hizo acto de presencia un joven de enigmática sonrisa con un raro peinado que le da a su cabeza el aspecto de una piña, y a su alrededor podía notarse la presencia de un halo misterioso.
─ ¡Mukuro, bastardo!, ¿qué pretendías hacerle al Juudaime? ─Gokudera estaba dispuesto a abalanzarse sobre el recién llegado pero Yamamoto le detuvo sujetándolo por un brazo.
─ Eso no fue muy amable de tu parte, Mukuro ─sin embargo no dudó en recriminarle su falta mirándolo también con enfado.
─ Kufufufu… sólo vine a divertirme un poco demostrando que incluso alguien tan fuera de serie como Sawada Tsunayoshi puede tener pensamientos sucios ─le respondió éste sin inmutarse dándose sus aires de hombre de mundo─. Eso es lo que usualmente llena a pequeñas mentes como las de ustedes y las hace fácilmente manipulables ─recalcó en tono levemente sarcástico.
Ryohei, quien se había quedado al lado de Tsuna ayudándole a levantarse, se arrojó sobre Mukuro dispuesto a vengar la burla tomándolo desprevenido, pues éste nunca sospechó que Sasawaga lo atacaría.
─ ¡Mukuro, hijo de…! ─fue su grito de guerra dispuesto a meterle un puñetazo en el rostro. Y casi lo alcanza pero…
─ No puedo dejar que hagas eso, onii – san… Mukuro está usando el cuerpo de Chrome para materializarse y es a ella a quien lastimarías con este golpe ─con la llama de la última voluntad brillando en su frente Tsuna detuvo el puñetazo muy a tiempo recibiéndolo él mismo en la palma de su mano. Después se volvió al otro mirándolo con seriedad─. Estoy seguro que te desagradaría bastante si Chrome es lastimada por un descuido tuyo, ¿o me equivoco? ─le cuestionó duramente.
─… ─por unos segundos Rokudo Mukuro permaneció en silencio sopesando lo sucedido, dándose cuenta de cuál era la realidad ahora─. Lo ha hecho muy bien en está ocasión, Sawada Tsunayoshi, es cierto que no puedo permitirle algún daño a mi dulce Chrome… ─admitió apartándose unos pasos de ellos ahora con el semblante adusto─... Aun así sé que di en el clavo ─agregó en voz más baja como si hablara para sí mismo. Al siguiente segundo empezó a desvanecerse lentamente en medio de una densa niebla─. Le deseo mucha suerte y le estaré agradecido por cuidar a Chrome de mi parte, Sawada Tsunayoshi ─dijo a modo de despedida soltando al final una risa burlona, y casi de inmediato el cuerpo desvanecido de la chica cayó en brazos de Tsuna.
─ Ese Mukuro… maldito aprovechado ─resopló Gokudera liberándose del apretón de Yamamoto, acomodándose con prontitud la playera que traía puesta.
─ Sí que lo es… pero Tsuna lo aprecia a pesar de todo, lo mismo que a Chrome ─aceptó a su vez Yamamoto conservando la seriedad en su rostro usualmente alegre.
─ Espero poder pelear con Mukuro al extremo ─Ryohei se acercó a ellos dándose con el puño de la mano derecha en la mano izquierda a manera de descargar la tensión acumulada.
─ Podemos invitarlo al próximo entrenamiento, yo me encargo de convencerlo… ─Reborn volvió a sonreír con disimulo interviniendo en la conversación… de alguna u otra forma esos chicos eran una verdadera "familia" tal y como debería ser, pues incluso en las mejores familias hay ocasionales desavenencias entre los miembros; por tanto lo mejor era que Mukuro mantuviera la distancia con ellos, eso era parte de su compromiso como guardián de la Niebla así no quiera admitirlo.
─ ¡Chrome, responde Chrome! ─Tsuna llamó con gentileza a su compañera sacudiéndola suavemente.
Al final la muchachita reaccionó abriendo lentamente los ojos… bueno, el ojo que tiene descubierto, y le dirigió a su "jefe" una mirada apenada a modo de pedirle perdón por los actos cometidos de forma inconsciente.
─ ¿Y Mukuro – sama? ─preguntó con vocecita trémula.
─ No te preocupes, me pidió que cuidara de ti ─le respondió el muchacho con amabilidad.
─ Lamento no haber sido de ayuda, jefe ─agregó ella enderezándose con prontitud liberándole de su peso, dedicándole una reverencia respetuosa.
─ Descuida, lo hiciste bastante bien ─dijo él restándole importancia.
─ Llevaré a Chrome a tomar un bocadillo… ─Reborn consideró que ya había sido suficiente para la chica y se acercó a ella de un salto─. Vamos, Chrome, no debes hacer esfuerzos innecesarios o Mukuro sí va a preocuparse ─le dijo ofreciéndole a su vez su pequeña mano.
─ Gracias ─la chica sonrió tímidamente y la tomó con cuidado.
─ Y ustedes, no pierdan el tiempo y piensen en una nueva estrategia ─antes de retirarse con la jovencita el Arcobaleno no dejó de llamarle la atención a los muchachos para que actuaran con inteligencia, y después salieron juntos dejando abierta la puerta de la habitación.
En ese instante se apagó la llama que brillaba en la frente de Tsuna con lo cual volvió a recobrar su condición habitual, por lo tanto se dejó caer al suelo lloriqueando por el dolor que en ese momento empezó a sentir a consecuencia del puñetazo de Sasagawa.
─ ¡Duele, duele, duele! ─se quejó agudamente tomándose la mano lastimada.
─ ¡Juudaime, resista! ─Gokudera, muy solícito, se agachó a su altura sin saber en realidad qué podía hacer por él.
─ Caramba, Tsuna, eso sí que es tener valor ─le dijo Yamamoto mirándolo con admiración profunda.
─ Detener así uno de mis golpes sí que es extremo… ─complementó Ryohei sin ocultar su emoción─… Aún sigo pensando que deberías unirte al club de box, Sawada, así inspirarías a todos ─agregó elevando un poco el tono de voz.
─ Déjate de bromas tontas, "cabeza de césped", el Juudaime tiene otras prioridades como para jugar al boxeo ─externó Gokudera mirándole con reproche.
─ Oye, "cabeza de pulpo", el boxeo no es ningún juego… ─obviamente que Ryohei se sintió ofendido por tan negativa comparación a un deporte noble.
Pero la charla fue interrumpida por unos sonoros y agudos gritos infantiles.
─ ¡Ahodera es un idiota, idiota, idiota! ─Lambo se metió a la habitación y en su carita lucía una cómica mueca de enfado. Sin darles tiempo a reaccionar les lanzó todo el parque de granadas que traía escondido en su alborotada cabellera.
La estruendosa explosión no se hizo esperar llenando la habitación de humo, y todos, Lambo incluido, quedaron noqueados. Hasta la cocina llegó el ruido producido.
─ ¿Qué fue eso? ─preguntó la mamá de Tsuna con desconcierto mientras le daba a Chrome un vaso de jugo.
─ No tienes que preocuparte, mama, ya sabes que los adolescentes a la edad de Tsuna son muy ruidosos cuando están jugando ─le dijo Reborn para tranquilizarla al tiempo que saboreaba otra humeante taza de café esspreso.
─ Tienes razón, Reborn – kun… me da tanto gusto que Tsuna – kun se divierta con sus amigos ─ante esas palabras la dama volvió a sonreír y continúo preparando los bocadillos que les había prometido.
Al siguiente día Tsuna sentía que la cabeza le iba a estallar ya que Reborn se mostraba muy insistente en el tema de Kyoko.
─ Te lo digo en serio, Tsuna, si no te confiesas a Kyoko alguien va a adelantarse y puede que la convenza ─decía el pequeño a modo de regaño. Los dos se encontraban sentados a la entrada de la casa después de que el Arcobaleno le obligara a hacer una rutina de ejercicios matutinos, cosa a la que el muchacho aún no estaba habituado.
─… no… no… no… ─respondió entrecortadamente recuperando poco a poco el aliento─… no me atrevo… y no sé… no sé cómo… no sé cómo… hacerlo…
─ Vamos, eso será mucho más fácil que enfrentar a Haru. ¿Acaso no te armaste de valor para decirle que no de una vez por todas? ─le replicó el pequeño recordándole su anterior hazaña en su trato con las chicas.
─ Eso fue necesario… no me hubiera gustado que Kyoko – chan pensara que de verdad había algo más entre Haru y yo ─se defendió Tsuna con gesto de dolor. Había sido tan complicado convencerla puesto que ella es una chica bastante obstinada.
─ ¿Y entonces cuál es el problema con Kyoko, eh? Recuerda que no hay peor lucha que la que no se hace, además ella te tiene una gran estima ─puntualizó el infante.
─ Tengo miedo que me diga que no y que tal vez ya no quiera ser mi amiga… a lo mejor hasta me odie y… en realidad creo que no la merezco ─confesó el adolescente con la cabeza entre las manos mirando hacia el suelo.
─ Entonces no me dejas alternativa… ─Reborn se puso serio negando con la cabeza. Tomando su pistola dio un salto elevándose a una considerable altura─. Alguien que no se valora como tú no merece vivir… ─agregó en voz más alta y le disparó.
Tsuna había levantado la mirada para verlo y recibió de lleno el tiro en la frente desplomándose hacia atrás por el impacto. Iba a morir así, sin haber tenido el valor para declararle sus sentimientos a Kyoko.
─ ¡Reborn! ─en menos de medio minuto se levantó con la llama de la última voluntad brillando intensamente en su frente. Rasgando su ropa deportiva se fue corriendo en paños menores.
Nota: espero les haya gustado. No le di mucha participación a Mukuro para no caer en un OcC inapropiado, sin embargo tampoco podía dejarlo fuera pues es un personaje relevante dentro de la trama de KHR, aunque claro, nadie puede decir que Mukuro no tiene algunos momentos de humor en la historia (lean el manga pues presenta mayor detalle que el anime) pero no hallé la forma de meterlo así.
No se pierdan la siguiente parte con la participación del último guardián y algo más de humor. Un saludo.
