Declaración de amor al estilo Vongola (parte 3).

Previamente…

¡Reborn! ─en menos de medio minuto se levantó con la llama de la última voluntad brillando intensamente en su frente. Rasgando su ropa deportiva se fue corriendo en paños menores.

- Confesión… y algo más -

─ ¡Reborn! ¡Declararé mi amor a Kyoko – chan con mi última voluntad! ─por efecto de la bala de la última voluntad Tsuna pudo sobreponerse a la muerte, y ya sin restricciones se dispuso a cumplir con su objetivo.

Estuvo a punto de arrollar a Gokudera ─quien como todos los días iba a verle para estar a su disposición─ al salir disparado con rumbo desconocido. Afortunadamente éste reaccionó a tiempo haciéndose a un lado en el momento justo.

─ ¡Juudaime! ─lo llamó en cuanto se recuperó de la impresión, pero, obviamente, Tsuna no tenía nada más en mente que llevar a cabo su cometido, así que no le hizo caso perdiéndose en la lejanía.

─ Ciaossu, Gokudera, lo mejor que puedes hacer por Tsuna es llevarle una nueva muda de ropa que la va a necesitar ─Reborn le saludó visiblemente complacido dándole las instrucciones necesarias, entregándole un paquete que había preparado con antelación.

─ Reborn – san… ¿qué le ocurrió al Juudaime? ─le preguntó el platinado con gesto de incomprensión. Hacía un buen tiempo que no veía a su "jefe" tan fuera de sus casillas con la última voluntad dado que ya había aprendido a controlarla de una mejor manera.

─ Tuve que darle una ayudadita para que declarara su amor como sólo él puede hacerlo, eso es todo ─le explicó el aludido con gesto de alegre acomodando a León, su camaleón mascota, en el sombrero─. Ahora date prisa pues las chicas, Kyoko y sus amigas, fueron a la plaza comercial y es seguro que Tsuna arme un gran alboroto cuando lo descubra… y tú conoces a alguien que no le gustan los alborotos ─recalcó como recomendación.

─… Tsk… el antisocial de Hibari… ─Gokudera comprendió al momento de quien se trataba y sin despedirse fue tras Tsuna intentando darle alcance.

─ Vamos, León, esto va a ponerse muy interesante ─Reborn se dirigió a su camaleón y éste se transformó de forma inmediata en un pequeño avión bimotor─. Lo bueno es que tengo todo bajo control ─dijo divertido guiando el avioncito con precisión.

Tsuna surcaba las calles de Namimori a velocidad vertiginosa sin preocuparse demasiado por la nube de polvo que levantaba o por los desperfectos ocasionados a parte del mobiliario urbano al dar rápidas vueltas por las esquinas, intentando localizar a Kyoko en alguna de las veredas que ella solía utilizar de camino a su casa.

─ ¡Encontrar a Kyoko – chan con mi última voluntad! ─ decía entrecortadamente mirando hacia todos lados en su afán de verla. La intuición le hizo recordar que ese era el día especial de Apreciación de cada mes en el que Kyoko iba con Haru a disfrutar de sus postres favoritos en la mejor pastelería de la ciudad, así que ni tardo ni perezoso orientó sus veloces pasos hacia la gran plaza comercial acarreando a su paso un motón de basura, postes y bancas.

Para fortuna de Gokudera había topado con Yamamoto y Ryohei, los cuales también vieron a Tsuna en su paso por el parque donde los dos realizaban sus rutinas mañaneras de ejercicios y se quedaron pasmados por unos segundos intentando comprender que le había sucedido. El platinado les explicó lo sucedido mientras corrían para darle alcance; y estuvieron a punto de detenerlo en ese breve lapso de tiempo de distracción hasta que volvió a acelerar su marcha para dirigirse a la plaza comercial.

─ Ese Sawada es tan extremo… ─resopló Ryohei con la emoción desbordada, exudando su energía a través de un brillo intenso.

─ Por algo el Juudaime es el Juudaime, que no se te olvide, "cabeza de césped"… y apaga el foco que me deslumbras ─puntualizó Gokudera utilizando un tono de leve enfado, un tanto sofocado dado que su fuerte no es correr grandes distancias.

─ No sé ustedes pero tengo la sospecha que pronto veremos a Hibari vigilando por aquí ─externó Yamamoto limpiándose el sudor de la frente con el dorso de la mano─… siempre he sospechado que tiene cámaras ocultas por toda la ciudad para enterarse de lo que pasa ─agregó en tono despreocupado.

─ Pues con mucha más razón debemos alcanzar al Juudaime antes que ese maldito bastardo quiera hacer de las suyas ─señaló Gokudera con apuración y retomaron su camino con paso presuroso.

─ ¡Mph!... montón de herbívoros tenían que ser… ─alguien les había visto oculto entre las sombras, y torció el gesto con visible desagrado al notar que un pequeño ruidoso también iba detrás de ellos y del cual no se habían percatado.

─ ¡Lambo – san es el mejor corredor en calzoncillos! ─externó el infante riendo sonoramente sin nada de vergüenza por mostrar su ropa interior, llevando su pijama al aire muy ufano. Y eso implicaría otra falta en el historial de Tsuna.

Si Lambo se encontraba merodeando por ahí era porque tenía toda la intención de hacerse el aparecido frente a las chicas y convencerlas de invitarle pastel, pero en cuanto vio a Tsuna se olvidó de eso dado que le pareció más divertido imitarle, así que no dudó en desvestirse a toda carrera en su afán de darle alcance. Y ajenas a la desgracia podemos ver a Kyoko y sus amigas revisando el aparador de la pastelería: Kurokawa Hanna, conocida y compañera de ella desde el jardín de infantes; la mencionada y siempre vivaracha Haru; la menuda Chrome y la pequeña I-pin, una niñita china de la edad de Lambo que también vivía en casa de Tsuna, a la cual consideraban como su hermanita.

─ ¡El de chocolate se ve tan delicioso! ─exclamaba Haru mientras se le iban los ojos por el mencionado postre.

─ Pero el de fresas con crema es tan dulce… ─dijo Kyoko suspirando, señalando el correspondiente con un dedo.

─ ¡Ay, también me gustaría mucho comer un pedazo de panqué marmoleado adornado con frambuesas! ─la vista de Haru descubrió ese suculento bizcocho y no dudó en externar su frustración por no contar con dinero ni estómago suficiente que le permitiera saborearlos todos.

─ ¿Y por qué no compramos un pedazo diferente cada quien y los compartimos entre todas? ─opinó Hanna con una entonación de aburrida ya que siempre se las había dado de ser una chica práctica.

─ Esa es una buena idea, Hanna – chan ─Kyoko no pudo dejar de felicitarla regalándole una sonrisa radiante, siempre orgullosa de la inteligencia de su amiga.

─ Caramba, Kurokawa – chan, yo nunca lo hubiera pensado ─observó Haru mirándola con respeto.

─ ¿Y ustedes que dicen, Chrome – chan, I-pin – chan? ─les preguntó Kyoko a las otras dos hablándoles con amabilidad sin dejar de sonreír.

─ A I-pin le gustan todos los pasteles ─respondió la pequeña china moviendo la cabeza afirmativamente, alegre de que la consideraran parte del grupo. Pero Chrome parecía distraída mirando a la lejanía.

─ ¿Ocurre algo, Chrome – chan? ─le preguntó Haru con visible preocupación.

─ El jefe viene para acá ─fue su argumento señalando hacia la entrada principal.

─ ¿Quién? ─cuestionó Haru sin entender de qué hablaba.

La respuesta llegó en ese momento ya que, abriéndose paso entre la escandalizada multitud, algunos de los cuales tuvieron que esconderse dentro de los locales para salvaguardar su integridad, se presentó Tsuna a toda velocidad. Lo bueno es que frenó su carrera al llegar frente a Kyoko y, tomándole ambas manos, le dijo en voz alta y sin titubear:

─ ¡Sasagawa Kyoko, quiero que salgas conmigo porque me gustas mucho!

Ella y las otras chicas ─excepto Chrome─ parpadearon sorprendidas sin poder siquiera hablar.

Para mala suerte de Tsuna justo en ese instante se le acabó el efecto de la bala de la última voluntad y recuperó su habitual forma de ser. Y, al darse cuenta de lo que había hecho, enrojeció como tomate suplicando en su interior que apareciera un hoyo negro intergaláctico de la nada y lo succionara por completo sin dejar rastro.

─ ¡Kyoko – chan, yo… discúlpame, por favor, no volverá a repetirse! ─dijo en aguda exclamación soltándola y después se le arrodilló juntando sus palmas en un ademán de súplica, cerrando fuertemente los párpados para no mirarla directamente y eludir a la vez su mirada. Seguramente iba a odiarlo por el resto de su triste vida.

─ Muy bien hecho, jefe ─Chrome habló en ese momento para darle su apoyo a Tsuna manteniéndose calmada.

─… Tsuna – kun… eso fue… ─y Kyoko consiguió decir algo en voz muy baja si bien mantenía el asombro dibujado en su rostro.

─ Quien lo diría de Dame – Tsuna ─Hanna también se recuperó y le dirigió a Tsuna una significativa mirada mientras adoptaba su usual gesto de aburrida.

─ ¡Juudaime!... ¡Juudaime!... ─Gokudera y compañía llegaron en ese momento y casi se van de bruces sobre el pobre de Tsuna quien se mantenía arrodillado─… menos mal que se detuvo ─remarcó con voz jadeante.

─… muchachos… ─el adolescente miró a sus amigos pero eso no le hizo sentir mejor.

─ Descuida, Tsuna, aquí Gokudera trajo algo para ti ─el siempre servicial de Yamamoto supuso que lo verdaderamente prioritario para su amigo en ese momento era cubrir su desnudez, así que tomó la iniciativa hablándole con amabilidad.

─ Aquí tiene, Juudaime… ─el platinado le entregó el paquete más que solícito, y le dio a Yamamoto un leve codazo en las costillas para hacerlo a un lado─… una buena mano derecha siempre está a disposición para ayudar al jefe ─recalcó, visiblemente satisfecho de su logro.

─ Sí, no hay nada mejor que una mano derecha siempre presente ─opinó el más alto sin molestarse ni un poco soltando una breve y alegre carcajada.

─ ¡Ese Sawada, sí que nos hiciste correr al extremo… y fue extremo! ─Ryohei ya no pudo controlar su emoción y comenzó a brillar otra vez de forma intermitente mientras le hablaba a Tsuna con estruendosa voz.

─… Onii – san… ─él se vistió lo más rápido que pudo pues quería hacerse ojo de hormiga para no recibir la negativa de Kyoko en pleno rostro. Prefería contender una vez más contra cualquiera que enfrentar esa realidad.

─ Oye, "cabeza de césped", ya deja en paz al Juudaime ─Gokudera no dudó en recriminarle a Ryohei por su desatención para con el "jefe" y se le plantó enfrente con aire retador. Su papel como mano derecha también incluía disciplinar a los indisciplinados, eso lo tenía muy presente y no quedaría mal parado.

─ Relájate ya, "cabeza de pulpo"… tú también deberías hacer esto más seguido pues casi te desmayas a medio camino ─pero Sasagawa no se amedrentó y antes bien lo tomó por un hombro dándole un fuerte apretón de amigos que casi le rompe las costillas.

─ ¡Oigan!, ¿por qué todos ustedes están aquí? ─sintiéndose ignoradas las muchachas se miraron entre ellas y Haru fue la encargada de elevar la voz para hacerse oír, consiguiendo así llamar la atención de los chicos.

─ ¡Ah!... hola… ─y por enésima ocasión fue Yamamoto el que rompió la tensión saludándolas cortésmente con una de sus grandes sonrisas─… vinimos a apoyar a Tsuna en su confesión de amor ─explicó campechanamente con aire despreocupado.

─… Yamamoto… ya no sigas… ─Tsuna sentía un nudo en la garganta y la voz ya no le salía de la vergüenza que sentía. ¿Por qué le tenía que pasar eso, por qué a él?

─ Sí, señor, Sawada es el hombre más extremo y tiene todo mi apoyo para cuidar de Kyoko ─afirmó Ryohei con un movimiento de cabeza sin soltar a Gokudera, y éste intentaba zafarse del apretón retorciéndose como gusano mientras en su rostro se reflejaba la incomodidad.

─… onii – san… ─Tsuna estuvo a punto de llorar… ¿había algo peor que ser humillado frente a la chica que te gusta?

─ Todos ustedes serán mordidos hasta la muerte por perturbar la paz de Namimori… ─bueno, lo peor que podía pasar se presentó detrás de ellos dejándolos sobrecogidos por un segundo. Se trataba de un muchacho de cabellera oscura con cara de pocos amigos, y venía acompañado por un aura maligna la cual le daba un aire más que aterrador.

─ ¡Es Hibari – san! ─al fin Tsuna recuperó el habla y soltó una aterrada exclamación al descubrir el origen de tan escalofriante voz. Ahora huir no era la mejor opción o quedaría como un cobarde ante los ojos de Kyoko.

─ ¡Hibari! ─los demás también sintieron su presencia y se dispusieron a enfrentarlo para defender a Tsuna. Obviamente que éste último no los abandonaría así significara sufrir un dolor mayor del que ya sentía, pues ante todo no podía permitir que Hibari lastimara a las chicas.

Hibari Kyoya, reconocido como el terrible presidente del comité disciplinario en el área de Namimori es, lo mismo que Ryohei y Mukuro, un año mayor que ellos; también ejerce el puesto de guardián de la Nube de la "generación" de Tsuna aunque él niega tener relación con ellos. Por cierto es considerado como el guardián más fuerte y habilidoso después de Tsuna ─que en modo de última voluntad es muy superior al resto de los guardianes comparado con su condición normal─, y por ello es casi imposible derrotarle. Analizando la información no es raro suponer que les dio una paliza a todos sin despeinarse siquiera.

Las muchachas habían cerrado los ojos para no ver la masacre sintiéndose apenadas y compungidas por el destino de sus compañeros, sin embargo Kyoko se armó de valor para suplicarle a Hibari en voz alta si bien mantuvo la distancia y los párpados fuertemente apretados.

─ ¡Basta ya, Hibari sempai, ya no los lastime!

Éste se detuvo al escucharla y consideró que ya había sido suficiente para sus pobres víctimas.

─ ¡Mph!... de todos modos ya no era divertido… ─masculló para sí bajando la guardia, y dio unos pasos atrás sacudiendo levemente sus armas como si quisiera limpiarles algo… tal vez un poco de sangre que les hubiera salpicado.

Debido al gran desgaste de energía que Gokudera, Yamamoto y Ryohei habían hecho en su intento de detener a Tsuna, no se encontraban en las condiciones óptimas para darle un poco de batalla a Hibari; de hecho el mismo Tsuna ya no podía mantenerse en pie y mucho menos encender la llama de la última voluntad para vencerlo. Kyoko, acompañada de Haru, I-pin y Chrome, fueron a atenderlos en cuanto Hibari se apartó.

─ ¡Tsuna – kun… Onii – chan…! ─ella centró su atención en hacer reaccionar a Tsuna y a su hermano mayor hablándoles con preocupación, y la pequeña china se acomodó a su lado para reconfortarla.

Justo entonces apareció Reborn aterrizando en un paracaídas enfrente de Hibari, y lo acompañaba un pequeño pájaro amarillo que se posó con total confianza en la cabeza del muchacho al tiempo que tarareaba su nombre con dulces trinos.

─ Ciaossu, Hibari ─le saludó muy sonriente mientras el paracaídas se transformaba en León.

─ Así que has llegado, niño ─él correspondió el saludo sin sonreír ni un poco ni prestarle atención a la avecilla parada en su cabeza.

─ Fuiste de gran ayuda y te debo el favor ─el Arcobaleno le dedicó una leve reverencia agradeciéndole por algo… y no sabemos lo que haya sido.

─ Yo sólo quiero pelear contigo y vencerte ─le externó el joven sin cambiar el gesto adoptando una vez más su postura de pelea.

─ Descuida, podrás hacerlo como premio al completar las pruebas que estoy desarrollando con Fong para el nuevo entrenamiento intensivo familiar, y nos gustaría contar con tu participación ─Reborn no se inmutó y antes bien le hizo extensiva la invitación a los dichosos entrenamientos sin dejar de sonreír complacido.

─ No me interesa juntarme con herbívoros… ─el muchacho se enderezó y torció un poco más el gesto para expresar su desacuerdo.

─ Vamos, tendrás la oportunidad de luchar contra Mukuro en un duelo cara a cara… será divertido ─más el infante insistió manteniendo el rostro alegre, muy seguro de convencerlo con esta promesa.

Conocedor de los puntos débiles de todos ellos le gustaba experimentar con muchas técnicas y de esa forma prepararlos para que llegaran a ser los más grandes en la mafia.

─… ─y claro que Hibari lo meditó un poco y hasta se le dibujó en el rostro una momentánea sonrisita cargada de malicia─… bien, esta vez voy a morder hasta la muerte a ese malnacido de Rokudo Mukuro… ─externó en voz baja hablando entre dientes.

─ Y por lo demás no debes preocuparte que la "familia" se encargará de cubrir los gastos por los destrozos que hizo Tsuna ─agregó el pequeño con entonación segura.

Y mientras Hibari y Reborn hablaban los demás recobraban el conocimiento poco a poco.

─ ¡Oye, Gokudera, ya despierta! ─Haru se tomó la molestia de sacudir levemente a Gokudera para despabilarle, aunque se tomó su reserva pues sus caracteres chocaban constantemente dado que él es bastante explosivo y siempre que discutían terminaba llamandola "mujer tonta".

─ Yamamoto… ¿se encuentra bien? ─Chrome, por su parte, se le acercó a Yamamoto llamándole con timidez sin atreverse a tocarlo.

─ Ponerse al tú por tú con el presidente del comité disciplinario no fue la mejor idea ─Hanna se había acercado donde Kyoko y externó su pensar intentando no sonar grosera para no herir la susceptibilidad de su amiga. Ella siempre ha pensado en que los muchachos de su edad son bastante simples, como ejemplo tenemos a Tsuna, y por ello está buscando a su chico ideal en alguien mayor… aunque algunos como el caso de Hibari entran en la categoría de brutos de cuidado con los que ni a la esquina.

Los cuatro se despabilaron sobándose la cabeza.

─ ¡Hibari, eres un maldito al extremo! ─Ryohei fue el primero en recobrarse y se volvió hacia su atacante mirándolo de forma fiera y desafiante.

─ Onii – chan, no lo hagas… ─su hermanita le tomó de la mano impidiendo que se fuera sobre Hibari, olvidándose de Tsuna por un instante.

─ Quédate atrás y no estorbes, "cabeza de césped", que yo le daré su merecido al muy hijo de p… ─Gokudera también se puso en pie sin fijarse en Haru, y sacó algunas de las dinamitas que siempre trae ocultas entre sus ropas.

─… así que quieren más… por mí está bien… ─el de cabello negro volvió a sonreír levemente, divertido por la situación. Sin más adoptó su postura de batalla esperando a ver quién le atacaba primero.

─ Esto lo arreglaremos en el próximo entrenamiento de la siguiente semana con Coronello y Fong… ─Reborn se interpuso entre ellos antes de permitirles acción. A pesar de ser un niño había algo en él que imponía respeto, eso era notorio dado que los muchachos no se movieron de su lugar─. Así que estén preparados porque escogeremos a los peleadores al azar ─puntualizó.

─ Lo cual me parece justo ya que yo también quiero pelear contra Hibari en buena lid ─Yamamoto intervino después de agradecerle a Chrome con una fugaz reverencia, y le lanzó al nombrado una de sus miradas más retadoras con el enojo reflejado en un serio semblante. Eso era algo que no se veía todo el tiempo en él.

─ Esperaré por eso, Yamamoto Takeshi ─le respondió Hibari sin dejarse intimidar.

Justo entonces hizo su entrada triunfal el último guardián de la "familia".

─ ¿Ya gané? ─Lambo llegó arrastrándose hasta donde ellos se encontraban llevando la lengua de fuera por el cansancio.

─ Alguien debe enseñarle buenos modales a este mocoso… ─dijo Hibari con irritación lanzándole una mirada dura, apretando fuertemente una de sus tonfas como si pensara meterle un pescozón. Eso hizo que el niño se asustara y dando un pequeño grito fue a esconderse atrás de Tsuna, el cual también ya se había puesto en pie.

─ Lambo… ¿por qué estás desnudo? ─el pobre muchacho se sintió morir dos veces cuando las frías pupilas grises del de cabellera oscura se clavaron en él de forma amenazante.

─ Despreocúpate, Hibari, también nos encargaremos de eso ─el pequeño Arcobaleno evitó la confrontación una vez más dándole su palabra con total seguridad.

Ya sin nada más que hacer ahí Hibari Kyoya dio la vuelta y se alejó con paso firme mientras el pajarito posado en su cabeza empezó a tararear el himno del colegio Namimori.

─ ¡Uf, nos salvamos! ─Tsuna estuvo a punto de caerse otra vez al exhalar su alivio y Lambo salió de su escondite.

─ Ese Hibari es un cretino… ─masculló Gokudera dirigiéndole una seña obscena con la que Haru se escandalizó.

─ Si Hibari estuviera en el club de boxeo sería mucho más extremo… ─externó Ryohei en tanto sacudía levemente la cabeza como para acomodarse el peinado.

─Tú sí que eres bruto, "cabeza de césped"… ─el platinado puso los ojos en blanco a manera de representar su estupefacción por ese dicho.

─ Kyoko, chicas, les sugiero comprar un botiquín de primeros auxilios para curar las heridas de estos pobres muchachos ─Reborn le habló a las damiselas con amabilidad solicitándoles el favor.

─ Tienes razón, Reborn – kun ─reconoció la jovencita y sin más se fue corriendo con Haru con rumbo a la farmacia más cercana.

─ Qué remedio… ─Kurokawa Hanna se encogió de hombros y soltando un suspiro las siguió con calma. Chrome les dedicó una reverencia a sus compañeros guardianes antes de ir tras las demás.

En cuanto las muchachas se alejaron un par de metros los jóvenes se percataron de un extraño sonido parecido a un reloj.

─ ¿Y eso qué es? ─preguntó Yamamoto extrañado mirando hacia todos lados.

─ Suena como… una bomba de tiempo ─dijo Gokudera reconociendo el ruido.

─ ¿Una… bomba?... ¡oh, no, es la bomba de tiempo Pinzu de I-pin! ─gritó Tsuna al darse cuenta que la pequeña niña china se había quedado con ellos y estaba paralizada mirando hacia el sitio por el cual Hibari se había ido; su mejillas estaban teñidas de un intenso rubor, sus diminutos ojos parecían corazones latiendo fuertemente y en su amplia frente se desdibujaban unos extraños símbolos que iban disminuyendo en cantidad conforme transcurrían los segundos.

─ Bueno, Tsuna, encárgate de esto ─Reborn se retiró muy a tiempo elevándose en León – aeroplano.

La cuenta regresiva llegó a su fin en ese momento y la explosión no se hizo esperar, así que todos quedaron nuevamente noqueados dentro del cráter que se formó por el estallido.

─ ¡Tsuna – kun! ─exclamó Kyoko con vocecita trémula al volver la vista y notar la intensa columna de humo generada por la detonación.

- Epílogo -

─ Alegra esa cara, Tsuna, después de todo conseguiste declararle tu amor a Kyoko y ella te ha aceptado, así que no hay motivo de quejas ─ya había anochecido y Reborn intentaba animar al convaleciente Tsuna dado que éste se había tumbado en su cama durante el resto del día alegando una terrible jaqueca.

─ Basta ya, Reborn, que en serio me duele la cabeza ─replicó el muchacho aunque no pudo evitar sonreír tontamente al tiempo que soltaba un suspiro soñador de satisfacción… Kyoko – chan le había dicho que sí dándole un beso en la mejilla, y eso lo hacía tan feliz. Nada podía arruinar su felicidad.

─ ¡Tsu – kun, tienes una llamada de Italia! ─la alegre voz de la mamá de Tsuna les llegó a través de la puerta.

─ ¿Desde Italia…? ¿Quién podría llamarme desde Italia a esta hora? ─el chico parpadeó extrañado y sin más se levantó.

─ Anda ya, Tsuna, de seguro el Noveno quiere comunicarte algo importante… no está nada bien que le hagas esperar ─le reconvino el Arcobaleno levantándose también de su asiento para acompañarle.

Al llegar donde se encontraba el teléfono alzó el auricular para contestar con entonación educada:

─ ¿Diga? ─y se sorprendió bastante al escuchar la voz del otro lado de la línea.

─ ¡Tsuna, hermanito, esa fue una gran hazaña digna del Décimo Jefe Vongola! ─fue el saludo que recibió, un saludo de una voz varonil y educada.

─ ¿Dino – san?... ─inquirió asombrado.

─ Yop, hermanito, tenía que felicitarte por eso ─al nombrado, un joven como de unos veinticinco años quien es el jefe de una familia aliada de los Vongola, había "adoptado" a Tsuna como su "hermano menor" en la mafia dado que también había sido tortu… es decir, tutorado de Reborn, no le parecía mal hacer esa llamada de larga distancia cuando en Italia apenas estaba amaneciendo.

─… ¿De qué hablas, Dino – san?, no te entiendo ─la ofuscación de Tsuna fue más grande ante lo dicho por Dino, así que no pudo más que sospechar lo peor.

─… Este… ¿acaso no has entrado a la página oficial del "Face" de los Vongola? ─fue el cuestionamiento de Dino soltando una risita nerviosa.

─ ¡¿Los Vongola tienen página en el "Face"!? ─Tsuna se sentía al borde del colapso por la nueva información.

─ Yo creí que ya lo sabías porque eres el Décimo… ─se explicó Dino con amabilidad para tranquilizarle─. Bueno, te recomiendo que la veas pues ha recibido muchas visitas desde que se publicó… Con decirte que hasta Xanxus le dio una calificación, negativa por cierto… tú sabes ─agregó volviendo a reír con resignación.

Tsuna tomó su celular y se conectó al "Face" buscando la página de los Vongola, más no pudo entrar para ver su contenido.

─ ¿Y ahora qué? ─se preguntó con un deje de impaciencia.

─ Sólo tienes que teclear la contraseña y podrás conectarte… únicamente los miembros de la mafia tenemos acceso a ella ─le explicó Reborn con calma si bien parecía estar llamándole la atención por ser tan poco observador.

─ ¿Y cuál es…? ─inquirió el adolescente intentando no sonar desesperado… conociendo a su tutor era capaz de castigarle por faltarle al respeto.

─ El nombre completo del Jefe Décimo Vongola ─recitó Dino por el auricular.

─ ¿Mi nombre? ─Tsuna volvió a sentirse abrumado ante la perspectiva de que su nombre era utilizado en círculos tan bajos.

Ya sin pensarlo más tecleó los caracteres de su nombre y la página se abrió mostrando las publicaciones más recientes y sobresalientes. Por poco se le va la quijada al piso cuando localizó aquello por lo que Dino lo estaba felicitando: un video que mostraba los sucesos de esa mañana en particular… la más vergonzosa exhibición de sus calzoncillos. Y ahora un montón de gente extraña, y algunos conocidos como la familia Cavallone (esa es la familia de Dino), los de la familia Millefiore, la familia Shimon, el Escuadrón de asesinos de los Varia, varios miembros de la CEDEF, los otros Arcobalenos, el Noveno y sus guardianes personales, etc., se tomaban la libertad de calificarlo como si fueran críticos de arte. Pero eso no era todo ya que incluso algunos de ellos escribieron su opinión a modo de comentario:

"Tsunayoshi – kun, espero me permitas ser el padrino de dulces para tu boda", le dijo Byakuran, uno de los jefes de Millefiore obsequiándole un "Like"; "¡Nos das envidia, Décimo Vongola!", se expresaron Julie Katou y Aoba Koyo de los Shimon manifestando su emoción; "¡Ajúa, ese es mi hijo!...", le dijo su padre en tanto Basil, un jovencito miembro de la CEDEF, le dio un "Like" con total admiración; "Tú, escoria… mereces morir por esto, Sawada Tsunayoshi", había sido el comentario de Xanxus, jefe de los Varia, concediéndole una carita enojada; "¡Sh, sh, sh… eres un plebeyo de lo más divertido, Sawada Tsunayoshi!", Belphegor, otro de los Varia, también tenía que expresar su opinión, así que no dudó en explayarse mediante una carita sonriente; "No podía esperarse otra cosa del futuro jefe Vongola", fue el cumplido de Fong, uno de los Arcobalenos más cercanos a Reborn, declarando el merecido "Like"; Gokudera, Yamamoto y Ryohei teclearon todos los "Likes" que pudieron, aunque el platinado no pudo guardarse la felicitación diciendo "¡Ese es el Juudaime!"; bueno, hasta Mukuro ocupó unos segundos de su tiempo para expresarle algo que resumidamente se traduce en "¡Kufufufu!"; y ni qué decir de Hibari, el cual sólo se permitió expresar su molestia con la representativa carita.

─ Mira que me costó trabajo editar el video en el orden correspondiente pero todo valió la pena, ¿no te parece? ─le dijo Reborn en tono ufano y complaciente disfrutando el efecto de su creación. Claro, no podía ser de otra manera.

─ ¡Reborn! ─al pobre de Tsuna le salieron unas lágrimas sintiéndose usado de forma cruel.

Nota final: Reborn quiere hacer arder el mundo de Tsuna y casi siempre lo consigue… pobre, pero todo es por su bien para hacer de él el mejor Jefe de la mafia, así que no debe de quejarse… . Sin más ni más me despido esperando se hayan divertido.

Un saludo, nos leemos en otra ocasión.