DISCLAIMER: El mundo de Harry Potter y todos sus personajes son propiedad de J.K. Rowling. —Este fic participa en el Cuarto Reto Sexy Serpents del foro "El Mapa del Mortífago".
Canción: Middle – DJ Snake feat Bipolar Sunshine.
HISTORIAS EN CANCIONES
V. Contigo en medio
I hope that I can turn back the time
to make it all alright, all alright for us
I'll promise to build a new world for us two
with you in the middle…
Draco golpea la mesa con su puño cerrado mientras maldice por tercera vez. A su lado, Blaise Zabini lo observa con una sonrisa poco disimulada, al tiempo que Theodore Nott suelta un hondo suspiro de «aquí vamos de nuevo».
Aquello se ha vuelto prácticamente una rutina entre los tres desde el momento en que Draco por fin aceptara que se está volviendo loco de ira, al enterarse de que Hermione Granger —la comelibros y sabelotodo insufrible más grande de todo el planeta—, está saliendo con Ron Weasley.
Pero aquello es su culpa y sus amigos se encargan de recordárselo a cada instante haciendo que se cabree aún más. Los Slytherin pueden ser un dolor en el trasero cuando se lo proponen y sus amigos particularmente, son los campeones mundiales en eso.
—¿Así que, la comadreja eh? —lanza Blaise, recostando la cabeza en sus manos sobre el enorme espaldar del sofá de la sala común de las serpientes. Se nota que está disfrutando enormemente de fastidiar a Draco—, al menos no es Potter.
El rubio dirige una mirada asesina a su amigo, la cual sólo logra divertirlo aún más.
—Tienes que aceptar que en serio pudo ser peor —dice Theo y Draco también lo mira con cara de pocos amigos.
—Vamos Draco —agrega el moreno—, no podías esperar que Granger se lanzara a tus brazos de buenas a primeras, y como si hubiera estado esperando por tu declaración desde siempre.
—Además —espeta Theo—, es solamente tu culpa que ella te odie así.
—Muchas gracias —exclama el rubio con sarcasmo—, son los mejores amigos que alguien puede tener.
Blaise hace una reverencia mientras Theo sonriendo, niega con la cabeza.
—Pero están equivocados —asegura—, Granger no me odia. Sólo está… algo confundida.
El moreno suelta una sonora carcajada que hace que Draco se encolerice.
—¡Vaya manera de demostrarlo!
—Deberías aceptar tu derrota y ya —le dice Theo y Draco pone los ojos en blanco—, es bastante patético que estés por todos lados persiguiéndola y rogándole que esté contigo —remata.
—¡QUE YO NO LA ESTOY PERSIGUIENDO Y MUCHO MENOS ROGÁNDOLE QUE ESTÉ CONMIGO! —grita Draco y sus amigos ríen a costillas suyas—, sólo quiero hablar con ella —declara con poco más calmado.
Sólo un poco.
—Lo cual por supuesto no es lo mismo.
Ambos chicos sonríen mientras el rubio reniega por lo bajo.
—¿Por qué le dijiste semejante mentira a Malfoy? —pregunta Ginny sentándose sobre la cama de Hermione—. Pudiste haber elegido a cualquier otro candidato y precisamente decidiste decir que sales con mi hermano. Estás loca.
—Por supuesto que no lo estoy, es más creo que hice lo correcto —responde la castaña con satisfacción—, si le hubiera dicho que salía con cualquier otro, no se lo hubiera tragado, pero sé que recuerda que estuve algo prendada de tu hermano en el pasado.
—Tú lo has dicho —agrega la pelirroja—, pero creo que olvidas un pequeño detalle y es el hecho de que Ron no sabe que «sale contigo». Estoy segura de que meterá la pata en cualquier momento.
—Pero Malfoy se lo creyó y eso es lo que importa—responde la castaña—. Ya pensaré en algo para hacer que todo salga como quiero.
—Créeme, no tardará en enterarse de que le mentiste, así que date prisa con tu plan. Cualquiera notaría que tú y Ron son como el aceite y el agua.
—Eso no va a suceder —sentencia Hermione—, y más tarde que temprano Draco Malfoy aprenderá una lección que no olvidará.
Ginny pone los ojos en blanco.
—No entiendo por qué complicas tanto las cosas —le dice—, ambas sabemos que Malfoy te gusta desde hace mucho y no veo la razón para que desaproveches esta oportunidad.
—Creo que olvidas todas las molestias que me causó en el pasado y todas las veces que me llamó «pelo de escoba» o «dientes de castor» y peor aún, las otras tantas en que me dijo «sangresucia» —le recuerda—. Malfoy ha sido un idiota toda su vida y yo me voy a encargar de que aprenda a la perfección cómo debe tratar a una chica.
—¿Acaso no has escuchado que los chicos molestan a las chicas que les gustan? No puedes culpar al pobre por el padre que le tocó tener.
—Eso es tan cliché, Ginny.
—Pero también muy cierto.
—Como sea —zanja Hermione—, estoy lista para iniciar con el plan.
—Ojalá estés segura de lo que haces.
La clase de adivinación es una de las más odiadas por Hermione.
Cada vez que tiene que asistir a ella, siente como si tuviera que soportar la tortura más grande de la historia. Trelawney la ha hecho pasar unos cuantos ridículos en el pasado y por ello es su maestra menos predilecta, sin embargo, es necesario que curse la asignatura, de modo que lo único que puede hacer es relajarse y tratar de disfrutarlo —como si eso fuera posible.
Pero en lo malo hay una ventaja y es el hecho de que al ser compartida con Slytherin, le da la oportunidad perfecta para poner en marcha su plan.
—Espérame Ronald —le pide Hermione, tomándolo del brazo.
El pelirrojo la mira extrañado.
—¿Te sucede algo? —pregunta viendo a todos lados en busca de una respuesta. La castaña sin duda está actuado de una manera muy rara.
—¿A mí? Para nada —contesta y lo hala para que entren en el aula—. Vamos que ya va a iniciar.
Dentro del lugar, en la parte más elevada del aula se puede observar a Theodore Nott y a Blaise Zabini sentados uno a cada lado de Draco Malfoy, cuya mirada gris está clavada en la recién llegada y en su acompañante.
—Deja de mirarla —le dice Blaise por lo bajo—, pareces un acosador.
—Da un poco de miedo ¿sabes? —agrega Theo sonriendo.
—Déjenme en paz —gruñe el rubio entre dientes.
Y mientras tanto, un apurado Harry llega corriendo a la entrada del aula, con sus mejillas coloradas y su respiración agitada.
—¿De qué me perdí? —les pregunta a Ron y a Hermione, tratando de normalizar su respiración al tiempo que dirige una mirada de asombro al brazo de su amigo agarrado por el de la chica.
—De nada en realidad—responde la castaña, ignorando las miradas de sus amigos que contrariados se ven el uno al otro—, aún no inicia la clase, así que tomemos nuestros lugares.
Y los tres se mueven de inmediato.
Por su parte, Draco no ha apartado los ojos de la castaña que literalmente va colgada del brazo de Ron Weasley.
—Draco, deja de apretar la mandíbula que se te va a desencajar —le aconseja Theo pero el rubio lo ignora.
—Deberíamos inmortalizar este momento como el día en que Draco Malfoy sintió celos de la comadreja —agrega Blaise de manera teatral.
—¡Yo no estoy celoso! Y menos de ese pobretón.
—Claro que no, mi querido amigo —se burla el moreno—, tú solamente estás expresando ligeramente tu desaprobación.
—Para el día de hoy trabajaremos en la adivinación por medio de la lectura de la mano —anuncia Trelawney, levantando la vista al auditorio—. Deberán leer las líneas en la palma de su compañero y tratar de adivinar su suerte, para lo cual trabajarán en parejas.
—¿Trabajamos juntos? —le pregunta Hermione al pelirrojo, quien no cabe del asombro.
—¿Estás pidiéndome que trabaje contigo? —le dice él con suspicacia—, ¿Quién eres y qué hiciste con Hermione Granger?
—Creo que trabajaré con Neville —anuncia Harry, moviéndose cerca del chico.
—En serio, Hermione, ¿Estás bien? —insiste Ron.
—Deja de preguntar tonterías y pongámonos a trabajar —lo apura, sintiendo los ojos de plata de Malfoy sobre su espalda.
—¡Eres un tonto Ronald Weasley! —escupe una furiosa Hermione al salir del aula de adivinación—, ¡Te dije que la línea que cruza el centro es la de la sabiduría, no la de la vida!
—¡Eso no fue lo que me dijiste!
—¡Debí trabajar sola!
—¡Pues yo no te pedí que trabajaras conmigo!
—¡No hubieras podido conseguir una mejor pareja que yo!
—¿Qué diablos le pasa? —pregunta Ron a Harry que está cerca de él—, parece que se ha vuelto loca.
—¿Qué dijiste?
—¡Nada!
A lo lejos, una sonrisa maliciosa cruza por el rostro del rubio que divertido, observa la escena hasta doblar la esquina.
Hermione se dirige hacia la biblioteca cuando siente que una mano atrapa su muñeca.
—Deja de hacer eso Granger.
—¿De hacer qué? —pregunta ella volviéndose hacia él— ¡suéltame!
—Claro que lo sabes —contesta el rubio—, te la has pasado ignorándome todo el tiempo y te has inventado esa estúpida mentira de que estás saliendo con Weasley, cuando ambos sabemos que no es cierto.
—¿Y a ti quién te dijo que no lo es?
—Lo he visto con mis propios ojos —asegura—, entre ustedes no hay más que peleas.
—Pues deberías usar anteojos.
Draco se acerca a ella, haciendo que la chica retroceda un poco.
—¿Por qué haces esto más difícil? —le pregunta con sinceridad.
—¿Hacer qué?
—Hacerte la tonta y pretender que no te das cuenta de nada.
—¿Que yo me hago la tonta? —contesta la castaña con indignación—. Tal vez el tonto eres tú porque pretendes que yo haga quien sabe qué cosas, cuando no has hecho más que insinuaciones de nada en concreto.
—Granger —pronuncia casi en un susurro—, yo sé que he sido un idiota.
—¿De verdad? —pregunta ella con sarcasmo al tiempo que retrocede un poco.
—Y sé que te he dicho cosas desagradables que te han provocado malestar, pero te aseguro que mi intención no ha sido hacerte pasar por esto.
—Supongo que no, pero de intenciones está hecho el mundo ¿y que crees? Con eso no se soluciona absolutamente nada.
Draco la mira con intensidad y es inevitable que ella lo vea de la misma forma.
—Lo sé y por eso confío en que podré devolver el tiempo para hacerlo bien por nosotros.
—¿Crees que puede existir un «nosotro»s? Yo no estoy tan segura de eso.
—Creo que puede, si me dejas.
Draco parece percibir la duda en el rostro de la chica, y aprovecha el momento para acortar aún más la distancia y tomarla de la mano.
—Te prometo que construiré un mundo nuevo para nosotros dos, contigo en el medio —le dice—, tú serás el centro de todo.
Hermione no puede soportarlo más y suelta una carcajada.
—¿Y entonces, devolverás el tiempo? —pregunta tratando de dejar de reír— ¿Acaso tienes un giratiempos?
—¿Qué? —Draco parece confundido.
—Pues dijiste, y cito: «confío en que podré devolver el tiempo para hacerlo bien por nosotros».
—Así es.
Hermione pone los ojos en blanco y Draco se relaja un poco.
—¿Y cómo piensas lograrlo?
—Soy un Malfoy —contesta sonriendo ladinamente—, puedo hacer lo que sea, y lo haré por ti.
La castaña vuelve a reír, mientras Draco frunce el ceño. ¿Acaso ella se burla de él?
—¡Entonces, al fin lo dijiste!
—¿Decir qué?
—Que me amas.
—Yo no dije eso en ningún momento.
—Claro que lo hiciste, o al menos lo diste a entender.
Hermione lo mira traviesa.
—Bueno, tal vez podría decir algo así, si tú me motivaras —dice acercándola a él para besarla.
—Y yo podría motivarte si te lo merecieras —contesta ella escabulléndose entre sus brazos.
—¿Qué
Voltea a verlo sonriendo, y antes de marcharse le dice:
—Conquístame.
No ha salido como esperaba en realidad, pero estoy sobre el tiempo y ya no he tenido más espacio para escribir algo nuevo XD.
Muchas gracias por leer y por haber votado por mí en el reto pasado.
¡Los amo!
Gizz.
