Tienes que terminar con él.

Hermione había empezado a ir al gimnasio con Saito desde el día en que él conoció a su prometida, Momoko Honda. Aquella chica le resultaba superficial e insoportablemente tonta, sin ninguna ambición más que la de ser esposa y madre. A Saito le recordaba mucho a la suya propia y le daba corte que hubiera todavía mujeres así en el mundo. Pero lo verdaderamente fatal del asunto es que la chica había llegado de Japón para quedarse.

Como mujer, tenía que estar donde su marido estuviera y aprender el idioma que él hombre hablaba por aquello de las fiestas de sociedad. Así que Momoko, después de celebrar la fiesta de compromiso había quedado asignada a la ala este de la enorme mansión Kido. Por lo tanto Saito pasaba en casa el menor tiempo posible. El resultado había sido inscribirlos a ambos, porque no es como si Hermione tuviera cosas que hacer además de estudiar y salir una vez a la semana con Draco Malfoy alias Dan Millier.

Ahora se encontraban bajando las escaleras para ir a la zona de pesas agitados todavía después de haber corrido 20 minutos en la caminadora. Era poco, pero ninguno de los dos había hecho jamás algo parecido porque además de que su musculo más desarrollado era el cerebro, era bastante difícil que un mago engordara, la verdad.

— Viéndolo del lado amable. Así vas a estar más flexible cuando Draco y tú comiencen a cuchiplanchar.

Hermione se rió y le dio un golpe en el hombro.

— No estamos en eso.

— Cinco citas y nada de nada. Ahí hay algo mal Mione.

— Es muy difícil…aún me acuerdo de su cara diciéndome "asquerosa sangre sucia".

— ¿Te molesta? Yo te llamo sangre sucia todo el tiempo Mione y nunca me habías dicho nada. — Dijo sin culpa.

Ella lo miró con burla. ¿En serio nunca se le pasó por la cabeza? Pero luego recordó que Saito no discriminaba por razas o estado de sangre sino por la inteligencia.

— Tú lo usas como adjetivo, como si dijeras es italiano o es blanco. — Dijo para dejar las cosas claras a ambos porque realmente nunca lo habían discutido. Pocas veces había salido a la conversación el estatus de sangre entre ellos.

Ya en los aparatos Hermione se puso seria.

— Ayer me puse una camisa de manga corta.

Saito dejó de hacer pecho y la miró.

— La vio, intentó hacerlo discretamente, pero no preguntó nada. Creo que no sabe si debería hacerlo.

— Si te pregunta ¿Qué le dirás?

— No sé…que tuve una adolescencia difícil, que escuchaba música diferente, que no era la misma persona que ahora.

Saito volvió a su ejercicio y ella siguió pensando.

— Ayer también le di un beso. No como los de siempre. —Dijo, pues siempre se despedía de Dan con un abrazo y un beso en la mejilla. Eso Saito siempre lo había visto muy soso pero comprendía que a Hermione cualquier cosa, por pequeñita que fuera, a ella le costaba un montón.

— ¿Y cómo fue?

— Fue…lento y suave. Me pasó las manos por la espalda y el cabello, con mucho cuidado. Sólo fue como un minuto, pero me sentí diferente después. Cómo si le hubiera dado un beso a una mariposa.

Saito la miró sin dejar de hacer sus series.

— ¿Crees que está comenzando a gustarte?

— No lo sé. Es todo muy raro. Recuerdo como era antes; todo lo que lloré por su culpa. Sabía que era un cretino pero de algún modo siempre lograba afectarme. Y verlo ahora tan cambiado, tan gentil, me digo a mi misma que tengo que mantener la distancia, que ese no es el verdadero Draco, que cuando logremos averiguar cómo romper el obliviate él volverá a ser el cerdo discriminador de siempre y que esto es una ilusión que no durará mucho.

— ¿Y eso te calma?

— No por mucho, me la paso pensando en Harry y que lo que hago no es solo una traición a las leyes de mi país, sino que también a mis amigos. Y luego pienso en Ron y quiero morirme. Porque él piensa que estamos juntos, se supone que estamos juntos y yo estoy aquí y él allá y Draco es tan gentil que me confunde. Ya no sé lo que siento por Ron.

— Tal vez deberías dejar lo de Draco. —Hermione le miró y él se levantó para ir a otro aparato, Hermione le siguió. —Si vuelve su memoria, será un cerdo de nuevo y si no vuelve ¿Qué? ¿Te quedarás aquí para siempre? ¿Sin ver a tus padres y amigos? ¿Te liarás con él hasta el punto en que sean una pareja feliz? ¿Qué pasará en seis meses, un año, dos? Si es que llegan a durar más ¿Se casarán y tendrán hijos? ¿Y luego qué? Hermione, ambos son magos, tendrán hijos magos ¿Cómo se lo explicarás entonces?

— Shacklebolt ya corrió ese mismo riesgo e incluso si no duramos más que un par de meses, en algún momento él encontrará una chica y sus hijos serán magos y al congreso no le hará muy feliz descubrir que Reino Unido ha introducido de manera ilegal a un mago adulto obliveteado que puede poner en riesgo el secreto de la magia. Esta sentencia podría tener incluso repercusiones políticas.

— Con más razón deberías alejarte, salir lo menos salpicada posible.

Habían averiguado eso hace no mucho. Saito sólo había tenido que preguntar a su padre, que formaba parte del senado (Su familia estaba constituida mayoritariamente por políticos) con la típica frase de "¿Y si hipotéticamente pasara esto?". Su padre dijo que eso no pasaría nunca en los Estados Unidos (Dejando claro que Reino Unido no había pedido autorización para la sentencia de Draco), pues cualquier clase de manipulación mental era ilegal. Si fuera un obliviate normal, de los que se usan para borrar recuerdos específicos a los nomag no habría problema, pero además de que era de largo alcance (lo cual era peligroso para el mago pues podría dejarlo retardado o con la capacidad cognitiva de un bebé), se le habían incrustado recuerdos falsos. Eso era manipulación mental y era algo muy condenado en el país de la libertad.

— ¿Se supone que debo dejarlo solo otra vez?

Saito la miró y luego suspiró.

— Ni siquiera tengo que advertirte que no hagas lo que ya sabes bien, porque ya lo hiciste y estás jodida, muy jodida y lo sabes.

— ¿Pero qué…?

— Mierda Mione, no nos hagamos los idiotas, sabes que no tolero. Te gusta, de verdad. Si no, ni nos estaríamos planteando esto. Vas a salir mal parada, te lo advierto. Pero lo único que puedo hacer es estar a tu lado y esperar a que esto no tenga efectos tan colaterales. No quiero perjudicar a mi familia. Los odio, pero son mi familia. —Dicho esto se fue al aparato de pecho.

— Gracias. — Le dijo pasándole la mano por el pelo. De verdad eres un buen amigo.

— El mejor. —Le sonrió.

o-o-o-o-o

— Ella tiene una cicatriz en el brazo. —Dijo él acostado en la cama. Era de noche de domingo y había trabajado en la bodega de frutas de una tía de Maize que le pagó por sustituir a un empleado que se había intoxicado comiendo pollo picante. (Una de las formas más pendejas de enfermarse, pues en opinión de Dan, DíDi, Wallace y P.J. no había cosa más rara que la costumbre de los conocidos de Maize por consumir mierdas que deshacían los tejidos de la garganta y el estómago).

Wallace hacía bolsitas con dosis en su habitación. No le miró, ni le dijo nada, no era que no le pusiera atención, pero Wallace era muy parco y no tenía mucha idea de que decirle, así que lo dejo seguir hablando.

— Dice sangre sucia. Es una cicatriz muy profunda y gruesa.

Wallace frunció el entrecejo y volteo a verlo.

— ¿Qué significa eso?

— No lo sé…Ese era el punto al que quería llegar. Tal vez ella sea una bastarda ¿No crees? No parece que le falte nada, tiene ropa muy bonita, y aquí es común que los hijos estudien lejos, pero desde Londres…

— Puede ser o puede ser que esté enferma.

— ¿Crees que tenga algo?

— Sería algo bastante fuerte que tuviera algo como VIH o el SIDA directamente.

— Pero no se ve enferma.

— Pero no estás seguro…tal vez por eso ella no ha intentado nada.

— ¿Y qué hago? ¿Le pregunto directamente si tiene SIDA?

— Yo lo preferiría a que te lo dijera cuando estuvieran en el acto ¿Si ella lo tuviera…la dejarías?

— No lo sé. Mierda…me gusta un montón.

Esa noche Dan se dejó ir entre sueños. Sintió que volaba, abrió los ojos y vio un cielo muy oscuro. Debajo, había una mansión gigantesca y gris. Estaba tenso, con miedo y bajó de pie. Miró a su lado y vio a Lu, con un aspecto desmejorado.

Vamos. Dijo el hombre. Demasiados flashback. Unos hombres entrando a la casa con lo que parecían ser rehenes ¿Rehenes de qué? Una hermosa mujer de cabello negro y labios carmín con aspecto de haber perdido el juicio, los chicos sucios siendo amenazados. El mirando la cara fijamente de alguien a quien no conocía pero creía conocer. Nauseas, muchas nauseas. Los gritos de dolor de una chica, la risa de la mujer loca.

Se despertó tras escuchar que lo llamaban. Abrió los ojos y vio la cara de Wallace completamente preocupado y asustado.

— ¿Estás bien, Dan?

— ¿Qué…qué?...sí, yo…—Y por alguna razón comenzó a llorar.

— ¿Dan?

— Lo siento…lo siento, no puedo… parar…tengo mucho miedo. Dijo en un pequeño hilo de voz desesperado.

Lena llegó poco después que Wallace y llevaba un par de tazas de té en las manos.

Abrazó a Dan y después miró a su nieto.

— Te dejo la puerta abierta.

Wallace asintió y se quedó platicando con Dan una media hora, porque al día siguiente ambos tenían que trabajar.

Hermione revisaba su correo internacional. Al igual que en Inglaterra, llegaban a Washington a través de traslatores donde las reenviaban por medio de lechuzas de carrera larga. Iba saliendo de su casa cuando Saito llegaba en su lujoso automóvil rojo, ella se metió en el auto y se saludaron como siempre. Iban al colegio.

— ¿Tus padres? — Peguntó Saito que daba una vuelta en U.

— No, ellos me llaman por teléfono. Son los Weasley, es una invitación para el cumpleaños de Teddy, cumple un año. Cae justo en vacaciones navideñas.

— Es decir, dentro de un mes ¿Puedes siquiera estar en la misma habitación que Andromeda Tonks?

— Es como Bellatrix, pero Merlín, en su mirada se ve que no son la misma persona.

— Aún así me da algo de repelús.

— Lo que no sé es como decirle a Draco que me iré por dos semanas.

— Sabe que no eres de aquí, no hay más explicación que esa. Tienes familia a la que ver, amigos que visitar.

— Esa no sería suficiente explicación para ti.

— No…lo bueno es que me iré contigo.

— ¿Les has pedido permiso a tus padres?

— No les he pedido permiso para nada en una década. No voy a comenzar ahora.

— Estás loco Kido.

— Me necesitas para enterrar el cadáver. Además puedo ser la excusa perfecta para que termines con Weasley.

Hermione le miró como si hubiera dicho algo espantoso.

— Oye, no sé tú. Pero estaría bien que fueras medio honesta con él. Decirle que hay alguien más. Pero como no tiene que saber que es Draco…puedo ser yo y no habrá problema por si se enoja contigo, a fin de cuentas nos alojaremos en un hotel. —Hermione miró hacia abajo y luego asintió.

— Tienes razón. Tengo que terminar con él.


Tsuruga Lia1412:

Ya veremos si les da tiempo para eso ;)