Jimmy Neutrón no es mío. Ni tampoco este hermoso fanfic (el cual le pertenece a Mara S.). Pero algo que sí es mío es el fanpage en fbook de "Las Aventuras de Jimmy Neutron; el niño genio -latino." Pasen a visitarlo cuando quieran.

Sin más qué decir; el capítulo prometido. (Notas de traducción al final de la hoja)


Capítulo 30: Oscuridad, sé mi amiga

La noche estaba casi por terminar, y el mundo esperaba que la mañana llegase pronto a los lugares más oscuros. Fuera de las tiendas de campaña una densa niebla ocupaba el aire, cubriendo el cielo con diferentes sombras grises. Jimmy se movía incómodo en su lugar, luego se sentó de golpe al oír el sonido de pisadas silenciosas a un lado de él. April cubrío con su mano la boca de él en un intento de sofocar su brusca toma de aire.

"Shh,", siseó. "Despierta a los demás."

Sacudiéndose el sueño, se dio vuelta hacia el grupo de amigos acurrucados en sus improvisadas camas. "Psst. Hey. Cindy, Libby… despierten. Hey."

Cindy se agitó y lo miró. "Neutron, pero qué..?... el sol ni siquiera ha salido aún…"

"Shh, silencio," susurró. "April estaba aquí hace unos cuantos segundos. Despierten a Carl y a Sheen, y que sea rápido."

Las chicas se dieron vuelta y empujaron a los chicos dormidos, que se despertaron cabeceando antes de sentarse.

Carl restregaba sus ojos. "Aww, estaba teniendo el sueño más lindo del mundo, y mi amiga suiza Elke estaba ahí montando una llama…"

"Eso no es nada!", explotó Sheen. "Mi sueño tenía aros de hula, a George Washington, y un jacuzzi relleno de donas glaseadas."

Aurora asomó la cabeza por la entrada de la tienda de campaña. "Ya están todos despiertos?"

Los niños soltaron un quejido en respuesta.

"Shh!", exhortó ella, mirando por encima de su hombro. "Nos vamos ya. Un banco de nubes de baja altitud acaba de llegar, y nos va a proporcionar la cobertura que necesitamos para despegar. Quédense lo más callados posibles. Los aldeanos del pueblo regresaron, y aunque los Gorlocks tienden a ser de sueño pesado, es mejor no tomar ningún riesgo."

Se escabulleó, y los ocupantes de la tienda de mala gana se levantaron de la maraña de hojas y pieles de animales en las que habían dormido. En varios estados de sueño, arrastraron los pies fuera de la tienda y entraron en la clara niebla que rodeaba el círculo de chozas.

Nav esperaba afuera, abotonándose su abrigo gris. "Buenas, compatriotas. Cielos, dormí como una PIEDRA."

"Agh…", se quejó Cindy.

"No les gusta el clima de este día? Es tan gris y miserable. Justo como me gusta comenzar otro día de sombría villanía."

"Caray. Eres una de esas personas mañaneras, verdad?"

Le pellizcó las mejillas irritablemente. "Eres tan adorable cuando me odias hasta las entrañas."

April se les unió un momento después, su delgada figura cargaba un atónito número de armas. Tenía un cañón gigantesco atado sobre sus hombros, y cuatro juegos de fundas alineados a sus piernas. Dos cuchillos curvos brillaban de su compartimiento en la bota izquierda, y como si eso no fuese suficiente, cargaba lo que parecía una versión alien de la AK47 en sus manos.

"Orale," dijo Nav. "April, te ves… uhm.."

"Bien equipada?", acompletó ella.

"Iba a decir 'homicida', pero claro…"

"Aw, Nav, eres muy amable."

La voz de Carl se escuchó sobresalir de la oscura mañana. "Ahm, disculpen, pero… a qué hora es el desayuno?"

"Me temo que no hay tiempo para cocinar," replicó Nav. "Por suerte para ti, mi gordo amigo, traje esto."

Buscó algo dentro de su abrigo y sacó cinco paquetes miniatura de barras energéticas. Se las pasó a cada uno de los chicos, quienes las miraron con sospecha antes de probarlos con cautela.

"He aquí las maravillosas Astrobarras,", narró alegremente, "…'formulado especialmente para aquellas personas que pasan largos periodos de tiempo viajando en el espacio'. Garantizando llenar su estómago con una duración de hasta 18 horas. Desafortunadamente saben como a trasero*, así que…"

Cindy tosió ruidosamente escupiendo la pieza que tenía en su boca.

"Tu selección de palabras no deja de sorprenderme, Nav," dijo Aurora mientras resurgía de la neblina. "Dirígenos, oh-casi-genio*. El amanecer está a veinte minutos."

La cristalina voz de Futura Libby hizo eco desde el interior de una de las chozas. "Espérenme!"

Aurora roló sus ojos. "Libby, te tardas más tiempo en arreglarte que cualquier otro ser humano que haya conocido."

Se escuchó un forcejeo, y Futura Libby salió corriendo de la choza. Todos los hombres del grupo inmediatamente la miraron dos veces en cuanto vieron su traje, el cual consistía en un ligero vestido mandarín y suficientes anillos y brazaletes como para hundir un pequeño bote de remos. Llevaba puesto un bindi dorado y un par de aretes de aro, y habían diseños de henna pintados en sus manos y en sus pies.

Los ojos de Aurora se abrieron como platos. "Libby, QUÉ estás vistiendo?"

"Bueno, pensé que si posiblemente iba a ver a Sheen, debería verme linda….", respondió.

"Libby, iremos a una batalla," dijo Aurora, frotándose las sienes. "Y estás usando un vestido. Un poco práctico y revelador vestido, debería decir. Estás acaso loca?"

"Pues si te hace sentir mejor, por lo menos no estoy usando las zapatillas… "

Aurora lanzó sus manos al aire. "Alguien dígame que estoy soñando."

Nav sonrió en dirección de futura Libby. "Es mi sueño."

Este comentario consiguió que Nav obtuviese un golpe sobre su cabeza, y una dócil sonrisa cruzó los labios de Futura Libby. "Entonces… me veo bien?"

"Sheen será susceptible de tener una hemorragia cerebral, Libs," dijo Aurora. "Felicidades. Ahora, podemos irnos por favor?

Nav recitó dramáticamente. "Sagya drahat sha'a keel…"

"Qué dijo?" preguntó Libby.

"Es una de esas cosas que no pueden ser traducidas tan literalmente. Significa algo así como, 'Esto no termina hasta que la señora gorda cante' en Numeriano."

"Pero y eso qué significa?"

"Sólo me dio por decirlo."

El cansado y algo irritado grupo siguió a Nav hacia las afueras de la villa y por la estepa. De algún modo se las arreglaron para tragarse las Astrobarras, y para cuando llegaron al astillero el horizonte estaba tintineando con rayos solares. La nave que los esperaba era horrible, color bronce, una chatarra cubierta de abolladuras y parches de polvo. Por lo que podían ver, el Shahada estaba compuesto por tres o cuatro modelos de naves espaciales soldadas entre sí al azar. Nav se detuvo en frente de la nave, colocando sus manos sobre su cadera, y levantando la mirada con un suspiro.

"Aw, hogar dulce hogar."

"Esa cosa es horrible," dijo Cindy,

"Es mejor que mi cacharro pasado, El Perezoso Atropellado*."

"El QUÉ?"

"A mí no me mires," dijo Nav. "Aurora le puso así."

"El nombre le quedaba, créeme," respondió ella.

Goddard se deslizó por la plancha y se apresuró hacia Jimmy, ladrando con emoción. Saludó a su amo con un lamido de cara baboso, y Jimmy se rio mientras se quitaba a su mascota de encima.

"Me alegra ver que te sientes mejor, muchacho. Cómo están tus niveles de batería?"

Una pantalla surgió del pecho de Goddard, mostrando una barra de energía cargada por completo y los niveles de potencia al 98%.

"Parece que estás listo."

Jimmy acarició a Goddard un poco más, y Aurora comenzó a golpear ligeramente el pie con ansiedad.

Nav notó su impaciencia. "Por aquí, damas y caballeros."

Subió la plancha color cobre de la nave pavonéandose, y se detuvo frente a la entrada de metal abollada. La puerta estaba atornillada al fuselaje con una serie de cuarenta o más cerraduras separadas. Había de todas las formas y tamaños, y le daban a la entrada una apariencia de prisión de máxima seguridad. Nav sacó su brazo izquierdo, y un alfiler de metal brillante sobresalía de su dedo mecánico como si fuese una navaja suiza. Hizo una pausa para inspeccionar a su audiencia y entonces, con un toque dramático, procedió a abrir todas las cerraduras a velocidad luz. Segundos más tarde, cada candado, cerradura y demás estaban abiertos. Futura Libby, Carl y Sheen lanzaron oohs y awws ante el espectáculo.

"Después de ustedes…" Empujó la puerta y les hizo una seña para que entraran. April le dio a su brazo un apretón mientras Aurora pasó rápidamente.

Aurora lo miró con una sonrisa reprimida. "Presumido…"

Nav picándose la nariz. "Sólo estás celosa de mi alucinante talento."

Uno por uno, se enfilaron por el puente. En la penumbra, los ocupantes apenas podíasn distinguir las pilas de basura regados caóticamente por todos lados.

"Que se haga la luz!", proclamó Nav.

Una débil, luz amarillenta parpadeó por encima. Se prendía y apagaba lentamente hasta iluminar el contenido de la habitación alternando de dorado y negro. Los niños apreciaron su alrededor en asombro. La habitación entera estaba llena del suelo al techo con cosas robadas, que iban desde herramientas de granja rotas a armaduras de pecho con gemas invaluables y fajos de dinero.

"Bienvenidos al puente de mando. Siéntanse como en casa."

Libby miro a su alrededor, ingenua. "Hay… muchas… cosas!"

Libby, Cindy y Futura Libby abrieron un compartimiento de madera y comenzaron a babearse por la lujosa ropa que había dentro; Sheen agarró un viejo y sucio zapato y lo olfateó. Jimmy examinó una pistola de rayos medio aplastada de algún tipo y Carl saltó de sorpresa cuando vio su reflejo gótico en un espejo roto. Futura Libby sacó un vestido de terciopelo del compartimiento.

"Oooh…"

"Ese es para mi hermanita menor, Laudya," dijo Nav. "Te gusta?"

"Ya lo creo! Este vestido es digno de una reina!"

"Lo mejor para mi angelito," sonrió Nav soñador.

Cindy lanzó una playera del compartimiento. "Eso fue sarcasmo o fue en serio?"

"Oh no, lo dijo en serio," dijo April. "Él adora el suelo que ella pisa. No es asó?"

Nav se encogió de hombros. "Triste, pero cierto."

Jimmy hizo una mueca mientras cautelosamente levantaba un cucharón que se encontraba debajo de unos calzoncillos gigantes. Se volteó hacia Nav, mientras lo sostenía lo más lejos posible de su cuerpo.

"Si no es mucho preguntar, Nav, hay alguna razón por la que tengas estas bizarras tendencias de robar cosas? Robas por alguna razón, o eres alguna clase de cleptómano?"

"Oh, sí tengo una razón. No soy un tonto. Sé que el dinero hace girar al mundo. Y entre más dinero consigo, más le puedo decir al mundo en QUÉ sentido girar. Todo lo que hay aquí lo vale. Puedo empeñar toda esta basura por una suma de dinero."

"Y qué harás con todo este dinero?", preguntó Libby.

"Pues compraré Numeria, por supuesto!"

Jimmy dejó caer el cucharón. "Comprarás tu propio planeta? Por qué?"

"Pues, vamos a ponerlo así – mi planeta es una fosa séptica estancada de religiosos fundamentalistas erróneos gobernados por un manojo de egoístas, mentirosos, hipócritas fanáticos."

Futura Libby parpadeó. "… Qué complicado."

Nav se enderezó. "Pero no por mucho. Una vez que compre Numeria, podré poner a esos charlantes engreídos en su miseria. Luego Numeria podría convertirse posiblemente en un lugar donde la gente pueda vivir decentemente."

"Suena noble," dijo Futura Libby.

"No realmente. Me importa una cola de rata sobre lo que le suceda a las personas que les robo, y no me importa a quien tenga que matar para arreglar las cosas en Numeria. Todo lo que sé, es que no me voy a sentar y mirar mientras mi hermana bebé crece en un mundo donde no tiene derechos, ni oportunidades de algún futuro más que ser la tercera esposa de un borracho que pueda golpearla cuando le plazca. Esa bebé es un ágenl, y hay miles más como ella que no tienen quién las cuide. Es hora de que alguien cambie la forma de pensar en Numeria, e intento hacer eso, incluso si tengo que quemar personalmente todas las copias de nuestro Libro Sagrado, lleno de opresiones, escupe mentiras y escorias."

"De casualidad tu hermana…. Sabe que eres un loco ladrón famoso?" preguntó Cindy.

"Nah. Intentó protegerla de toda esas cosas. Además, claro, que no la veo muy seguido. Cuando ella tenía ocho años, la saqué de Numeria para que mis tontos padres no pudieran casarla en el instante en que ella tuviese la edad. La traje a Mejair, un planeta rural con un sistema de matriarcado. Ha estado allí desde entonces. Es un muy buen lugar… con muchos jardínes. Le gusta eso."

"Qué edad tiene ahora?", se entrometió Cindy.

"Dieciocho."

"Y todavía NO lo sabe?"

"Nop"

"Qué rayos?! Por qué no le has dicho?"

Un toque de enojo se filtró en la expresión de Nav. "Oye!", gritó a la defensiva. "Con esta nave llena de cosas, tendré lo suficiente para comprar el tonto planeta. Luego le explicaré todo a ella. Satisfecha"?

"En realidad no. Tu plan no tiene sentido, pero hey, si quieres metirle a tu hermana y comprar el planeta con dinero robado, es tu decisión."

Él se giró para mirarla fijamente. "Y qué te importa lo que hago con mi vida?"

Aurora interumpió y ofreció un gesto de paz. "Ahm, me temo que esta vez será MI turno de entrometerme. Nav, nos tenemos que marchar."

"Ah, si. Buen punto." Sacudió su cabeza, luego forzó una sonrisa. "Perdón. Siempre me pongo de malas cuando hablo acerca de esta basura. ODIO con toda mi alma a Numeria. A veces desearía que el Dictador le prendiera fuego y acabase con esto."

Se acercó a la silla de piloto, la cual no era más que una silla giratoria frente a un anticuado panel de control. Se quitó las botas, y las lanzó por la habitación hasta caer contra una pila de monedas de oro. Los niños miraron la cascada de fortuna del suelo.

"Bien Aurora, dame las coordenadas."

Aurora se aproximó por detrás de la silla y proclamó la información confidencialmente. "P24-505, en el exterior del brazo espiral Delta, Sector B, 148.703386 millones de km. De la estrella B Arctuarias Galadia, con un margen de dos grados hacia la eclíptica."

"Ya estás!"

Nav introdujo apresuradamente la información, y la nave comenzó a despegar del suelo y salió disparada al cielo. La habitación entera se estremeció y rebotó por la fuerza de los propulsores, y los ocupantes de la nave luchaban por mantener su equilibrio. Futura Libby agarraba con fuerza a Aurora, quien parecía inmutada por el violento temblor de la cabina. Cindy y Libby se lanzaron hacia delante, y los chicos cayeron de espaldas y se estrellaron sobre una pila de baratijas plateadas.

"Uh… quizá quieran agarrarse de algo," dijo Nav. "Los amortiguadores de inercia del Shahada están bastante malos…"

"Me di cuenta," se quejó Jimmy.

Los pasajeros fueron sometidos a una última sacuida intensa, mientras la nave salía de las nubes. En cuanto el viaje se tornó suave, los chicos se sentaron de nuevo.

"Ok, estamos en la exósfera… Cómo estamos por allí atrás?"

"Bien," replicó Aurora.

"Qué hay de ustedes minis?" preguntó Nav.

Se levantaron de la montaña de tesoro, y se sacudieron las monedas y los fragmentos de joya como si estuviesen sucios. Nav miró a Cindy y Libby deslizarse sigilosamente unas cuantas joyas en sus bolsillos a lo largo del camino, y él escondió su sonrisa.

"Me hace extrañar a El Forajido…", dijo Libby, arreglando su traje.

Carl se estiró y dejó salir un bostezo enorme. "Echo de menos las literas. De repente me dio mucho sueño."

"Yo también. Supongo que no hemos dormido lo suficiente últimamente." Bostezó también Libs, y se extendió en la nave como virus.

"Cielos, estoy al TOPE," dijo Sheen. "Me siento como si hubiese estado en una batalla contra el Roboenemigo-megatrónico mecamorfo de la Hora Poderosa de Ultralord."

"Por qué no se acuestan?" sugirió Nav. "Hay un par de puffs* allá en la esquina. Pueden descansar un rato."

Jimmy restregó sus ojos y asintió. "Uhm. Supongo que no hará daño que nos acostemos un ratito…"

Los cinco marcharon cansados hacía un círculo neón-brillante de puffs* ubicados a mitad del desorden. Les tomó toda su energía restante el caerse sobre las improvisadas camas.

"Jimmy," dijo Carl, "podrías acariciar mi panza y cantarme nani…nani…nani…?" Su voz se desvaneció, antes de que su fuerte ronquido retumbara en la cabina. En tan solo treinta segundos después, los demás cayeron dormidos.

Aurora los observó con una mínima expresión de preocupación. "Ok, eso fue extraño. Quiero decir, sé que están cansados, pero…"

"Ciertamente espero que no estén enfermos!" exclamó April. "Eso podría ser malo para nuestra misión! Nav, cuánto hace falta para que lleguemos al planeta?"

Nav cruzó sus manos por detrás de su cuello y reclinó su silla. "No te preocupes, se despertarán antes de que lleguemos."

Aurora se giró hacia él lentamente, con los ojos entrecerrados en sospecha. "Nav, esa es tu voz malvada. Qué fue lo que les HICISTE?"

Jugueteó con un mechón de cabello, agitando sus pestañas inocentemente. "Pues, quizá haya drogado las astrobarras…"

"Tú QUÉ?"

"Les pusé pastillas para dormir."

"QUÉ? Pastillas para dormir? Nav, eres un tonto! En qué estabas pensando?"

"Relájate. Qué no viste las ojeras que traían en los ojos? Estaban exhaustos. Nos toma qué… como… cinco horas para llegar a P24-505? Sabía que si permanecían despiertos sólo se estresarían más. Es mejor así."

"Por qué SIEMPRE sales con tonterías como esta justo antes de una misión?" demandó Aurora furiosa. "No puedes ir y drogar a la gente sin decírmelo antes! Es que no tienes cerebro? Dios, Nav, esta clase de conducta tan imprudente es lo que exactamente te mete en problemas siempre!"

"Oye, por qué te enojas conmigo? Mis intenciones fueron buenas!"

April colocó una mano consoladora sobre el hombro de Aurora. "Aurora, creo que no lo hico en mal plan. Quizá debas calmarte."

Aurora levantó sus manos. "No lo defiendas! Sólo… no sé! Agh! Haz algo para castigarlo o lo volverá a hacer!"

April lo consideró por un momento, luego se hizo hacia delante y pronunció el castigo de Nav con perfecta seriedad. "No más encuentros amorosos promiscuos de medianoche por toda una semana, Nav."

"Oh, vamos! Pero qué estafa!"

"Iuck, April", chilló Aurora. "Guárdate esas cosas para ti misma!"

"Qué? Tú me dijiste que…"

"Sabes qué? No importa. Lo siento, quizá estoy un poco tensa. Tal vez debería ir a despejar mi mente." Se daba vueltas de arriba abajo, irradiando energía mientras reflexionaba nerviosa. Chasqueó sus dedos. "Ajá! Lo tengo. Iré a la bodega de carga y examinaré las naves de combate." Se dirigió hacia la puerta corrediza que dirigía a la salida de la cabina de piloto, se dio vuelta sobre sí misma mientras charlaba. "Correré un diagnóstico completo del sistema y revisaré los estabilizadores, luego me aseguraré que los amortiguadores iniciales estén funcionando correctamente y…"

Continuó hablando mientras salía de la habitación, hasta que las puertas corredizas cerraron abruptamente e interrumpían su preocupada divagación. Hubo un momento de silencio, luego Nav se dio vuelta sobre su silla giratoria. Miró fijamente a April y deslizó sus manos al frente de la silla muy sugestivamente.

"Entonces… April. Qué dices de los encuentros de mediodía?"

"… Buen intento."


Notas de la traducción:

(*) Nav usó el término "Buttcracks", y bueno, en español sonaba asquerosísimo, pesadísimo (y bueno, por no decir vulgar) así que suavisé la traducción con un simple "trasero".

(*) Aurora dice "oh-simile-challenged-one" sugiriendo que Nav es casi un retrasado, o algo así, pero lo dejé en un "oh-casi-genio" en español.

(*) Roadkill Sloth; Oso Perezoso atropellado (?) es el nombre de la vieja nave de Nav. Omití la palabra Oso por lo largo del nombre.

(*) Silla Sacco, Fiaca, o también conocidos como Puffs (en inglés "Bean bag")


Comentarios: ¿Qué les pareció? Esta ocasión conocimos un poco más de Nav. Y estamos a tan solo un capítulo de terminar el volumen 4 para dar inicio al volumen final. ¿Emocionados? No olviden dejar sus preciados reviews! Abriré un tema de discusión para aquellos que gusten comentar cosas extras acerca de esta épica historia c: ... muchos saludos!

Actualizado: 22 marzo 2013
Prox. Actualización: 27 marzo 2013 (espero)