Santos fanfics extensos. Este capítulo les dejará el ojo cuadrado en mil formas. Bien, esta historia no me pertenece. Solo soy una humilde traductora apoyando al fandom. Disfruten este espectacular cap! x3
Capítulo 34: Selección antinatural
Aurora se enderezó con un grito ahogado. Jadeando su aliento, cayó sobre sus codos, su caja torácica pesaba mientras obligaba al aire entrar a sus pulmones.
"Estoy… estoy viva…"
El shock de despertar se disipó, y los sentidos de Aurora regresaron. Gimiendo, rodó sobre su costado. Cada centímetro de su cuerpo palpitaba de dolor. Acostada e inmóvil en el charco dejado por las aguas en retroceso, se permitió un momento de miseria.
"Aghhh…"
Reuniendo toda su fuerza de voluntad, plantó sus manos hacia sus lados y con cuidado se levantó. Sus músculos temblaban en protesta mientras elevaba sus rodillas por encima. Se inclinó hacia delante, recostó su cara sobre su mano y espero a que el mareo se le pasara. Por fin su mente se aclaró, tomando un profundo respiro, se revisó en caso de lesiones. Tocó la parte posterior de su cabeza con una mueca, luego miró hacia sus dedos.
"No hay sangre… es buena señal…" Rotó sus muñecas una a la vez, luego inclinó sus rodillas hacia delante para rotar sus tobillos, frunciendo el ceño mientras lo hacía. "Sss… cielos, eso duele…"
Finalmente, giró su torso de lado a lado, revisando cada una de sus costillas en caso de alguna fractura. "No hay huesos rotos… esa es una ventaja."
Con un certificado de buena salud, se arrastró hacia arriba, vacilando un poco antes de recuperar su equilibrio. A medida que el dolor y la rigidez retrocedieron, se percató del un dolor parecido a un centenar de agujas en la parte posterior de su brazo izquierdo. Frunciendo el ceño bruscamente, alzó el codo para mirar más de cerca. Pequeñas gotas de sangre brotaban sobre el tejido azul de su traje, y deslizó sus dedos por encima con perplejidad.
"¿Pero qué…?"
Un rayo de luz reflejaba algo incrustado en su brazo; aún frunciendo el ceño, ella cogió un pedazo de cristal de una de sus heridad. De repente, consciente de su presencia, tiró media docena más. Se quedó mirando los fragmentos de cristal ensangrentados, sus cejas fruncidas mientras intentaba deducir su origen.
"…. ¿Vidrio? Cómo llegó vidrio a mi bra…" De repente la respuesta llegó a ella como una helada cascada de pánico.
"¡El antídoto!" soltó un grito ahogado.
Aurora cayó de rodillas y hundió sus manos sobre el turbio charco, deseando desesperadamente estar equivocada. "Por favor, que esté aquí, por favor…"
Su dedo hizo contacto con una figura redondeada, y se apresuró a sacar del tapón al antídoto – el cual estaba atado solo a unas pequeñas piezas del tubo roto. Hubo un momento de silencio suspendido mientras ella miraba los restos en incredulidad.
"¿Se… rompió?
Pronunció las palabras de nuevo, pero no salió ningun sonido de su boca. La explicación se desarrolló en su mente – el antídoto debíó haberse aplastado cuando se estrelló contra el ducto de la pared. Aurora se retorció, físicamente enferma, el significado de esta revelación le hizo tocar tierra. Sin antídoto. Sin antídoto. Sin antídoto. Se repitió está terrible conclusión una y otra vez mientras la envolvía la furia y el terror. Era tan injusto. Tan mounstrusa, cruel y despiadadamente injusto. Había sacrificado todo por su plan – y allí yacía, en pequeños fragmentos rotos sobre la palma de su mano derecha. Deliberadamente apretó su puño encontra de los filosos vidrios, con el ceño fruncido en retorcida satisfacción mientras le cortaban pedazos de su carne. Miró el riachuelo carmesí derramarse por su piel y gotear sobre el agua. Cerrando sus ojos e inhalando profundamente, dejo que sus emociones se desangraran a través de su mano.
El dolor aclaró sus pensamientos, y se levantó sin hacer ruido, con los dedos goteando de sangre. Levantó su mano hacia su cara y miró hacia sus nuevas heridas entrecurzadas, luego se volteó para mirar la longitud del pasillo, cada línea de su cuerpo estaba llena de penetrante determinación.
"Entonces. Así es como debe ser después de todo."
Se dirigió hacia el corredor, su figura sombría se reflejaba hacia todos lados por el agua bajo sus pies, como un vitral en movimiento.
"Neutrón, será mejor que los niños lleguen antes hasta ti," dijo en voz baja, "porque si no lo hacen, no hay nada en toda la creación que pueda salvarte."
Ella siguió caminando, su cola de caballo se balanceaba de lado a lado con cada paso metódico. Paralizada de pies a cabeza, tomó su ritmo, cada pisada la acercaba más a su inevitable controntación.
….
Mientras tanto, de regreso en el Sector 2, Jimmy estaba girando la perilla que los llevaba hacia el laberinto. "Aquí vamos…"
La puerta se abrió con un chirrido, era como una habitación de almacenaje con una pequeña salida al final. El piso era brillante y limpio, y a excepción de una sola lámpara colgando del techo, el espacio estaba vacío."
Cindy miró a su alrededor en asombro. "Wow. Es una habitación muy grande."
Jimmy le hizo seña a sus amigos para que le siguieran. "Andando. Pero mantengan los ojos bien abiertos, sólo por si acaso… creo que no hace falta decirlo pero es mejor ser precavidos en un lugar como este."
Permanecieron juntos mientras se abrían paso por el linóleo, apenas atreviéndose a respirar por el miedo de no escuchar algún sonido distante. Cuando llegaron al punto temdio entre la entrada y la salida, Carl elevó la voz, repentinamente.
"Jimmy, me siento algo gracioso…."
El niño genio se detuvo a medio movimiento. "¿Gracioso? ¿Qué quieres decir?"
"No lo sé. Supongo que me siento… feliz."
Todos se pararon en seco, y Cindy considerándolo por un momento. "Sí, ahora que lo mencionas, yo también. Algo así como… irracionalmente feliz."
"¿Saben qué?" rió Libby, después de una pausa. "¡Yo también! ¿No es extraño?"
Las chicas hicieron contacto visual, y Cindy estalló en una risa. "¿Raro? ¡Es HILARANTE!"
Libby se cubrió la boca para contener su risa, y Sheen y Carl estallaron histéricamente un segundo después. Jimmy sintió su costado agitarse involuntariamente y una burbuja de risa dentro de él deseosa de salir. Se dobló, casi sin poder contenerse.
"¿Qué… jajajaja… es… tan…jejejejajajajajaJAJAJA GRACIOSO?"
"¡No… no lo…jajaJA! No lo…. Jajaja ¡no lo sé!" jadeó Cindy entre sus ataques. "¡No lo entiendo! ¿Por qué estamos… jee jee… por qué estamos riendo?"
"No tendo ni ideam" dijo Libby, "pero…. Jajajaja… yo… jaaajajaja! ¡No puedo PARAR!"
"¡N…ni yo! Ja! JejejeJAJAJAJAJA!" Jimmy jadeó por aire y se inclinó hacia delante, apoyándose sobre sus rodillas. Risas salieron de su boca como vómito, y se acurrucó hacia delante, sosteniendo sus costados por el dolor. "¡Jajaja! ¡Ja! ¡JAJA! ¿Qué… qué está pasando?"
Los labios de Cindy se fruncieron en una sonrisa apenas contenida. "Hm. Uhmpfjejejejaja! Es como si de repente no pudiese controlarme. Jejeje. ¡Todo es tan… genial!"
Los chicos estallaron en ataques de risa después de estas palabras.
Cindy exhaló. "No lo entiendo. Hm. Hmjejeje. No recuerdo haberme sentido así hace unos minutos."
"Uhmjejeje. Jajaja. Ajem. Tampoco yo. Quizá… jejejajajaja! JAJA! Argh. Pueda ser debido a residuos de estrés, o quizá hay alguna clase de radiación o químico en este Sector, lo cual causa nuestra risa artificial. O… jejejejajajajaja!"
"Dijo 'artificial'!" se rió Carl.
"¿ARTIFICIAL?" repitió Sheen. "BUAJAJAJAJAJA!"
La risa una vez más barrió al grupo, y Jimmy sacudió su cabeza violentamente para romper el efecto. "Debemos salir de aquí. Independientemente de lo que esté pasado, debemos seguir avanzando. Síganme."
Se acercaron a la salida, riendo y tambaléandose, y golpéandose los unos a los otros en broma. Jimmy cuidadosamente giró la perilla, y los niños dieron un paso hacia hacia alli y entraron a la siguiente habitación. Las bisagras chirriaron espeluznantemente mientras las puertas se abrían. Un matiz azulado parecía flotar en el aire, y el piso irradiaba un frio que entumecía hasta los huesos. Había tres salidas idénticas al otro lado, y Jimmy sacó el mapa."
"Uhm, veamos, ¿cuál?"
Como escena de una película de horror, la puerta detrás de ellos se cerró. Sus pupilas se dilataron a unísono, y se detuvieron en seco, aplastadospor un inexplicable peso interno.
"No puedo seguir con esto," dijo Carl rotundamente. "Me rindo."
Sus ojos rolaron hacia atrás, y se desplomó justo en su lugar. Se tumbó en el suelo como si estuviese muerto, con los ojos cristalinos y sin responder. Sheen le miró, luego se dio vuelta y se dirigió hacia un rincón en el lado más alejado de la habitación. Excabando con sus uñas en la superficie, golpeó su cabeza contra la pared. Noqueado sin razón, cayó al piso.
"¡Carl!" jadeó Cindy. "¡Sheen! ¿Qué están haciendo?"
Frunciendo el ceño, Libby se acercó y deslizó sus dedos sobre su propia mejilla. Cautelosamente retirando su mano, se miró hacia la punta de sus dedos manchados de lágrimas. "¿Qué… qué ES esto? ¿Este horrible sentimiento? ¿Por qué… por qué estoy….?"
De repente, Cindy estaba sin aliento. Sus palmas sudaban y temblaban; su percepción de la realidad parecía ténue en el mejor de los casos. Temiendo por su cordura, miró hacia los demás. "¡¿Chicos, qué está pasando?!"
"No… hay caso… en nada…" murmuró Carl débilmente.
Cindy se dio la vuelta, en pánico. "¿De qué estás hablando? ¡Tenemos que salir de aquí! ¡Neutrón, haz algo!"
"No… él tiene razón, Cindy. Puedo verlo con claridad ahora. Nunca tuvimos oportunidad en contra del Dictador. ¿Cómo pude haber sido tan tonto? Soy tan tonto, tan tonto…"
Colapsó sobre sus rodillas, cubriendo sus ojos y murmurando incoherentemente. Goddard se acurrucó a lado de su amo gimiendo.
"¡Neutrón! ¿Qué está pasando? ¿Qué les está pasando a ustedes?"
La voz de Carl daba volteretas nauseabundamente en el aire. "Es la vida. Es demasiado para poder controlarla. Desearía estar muerto."
"¿Vivo? ¿Muerto? ¿Qué más da?" murmuró Jimmy distante. "Nunca tuvimos la oportunidad. No hay esperanzas. Moriremos, y ni siquiera importa. No hay diseño ni propósito en esta vida. Solo una ciega y despiadada indiferencia…"
Libby se ahogó en sus lágrimas. "¡No digas eso!" Sollozó y, escondiendo su cara, corrió lejos del resto del grupo.
"¡Libby, alto!" llamó Cindy. "¿A dónde vas? Yo… ¿Qué estoy… qué estoy haciendo?" Se derrumbó mientras el miedo la envolvía como una camisa de fuerza. "¡Neutrón, abre la puerta!"
"¡No puedo!"
Cindy se clavó las uñas en su cuero cabelludo, luchando desesperadamente de mantener su concentración. Pronunció las palabras con la mayor calma que pudo. "Escúchame, Jimmy. ¿Qué puerta debo abrir?"
"No hay…"
"¿CUÁL PUERTA?"
"Estoy tan confundido…"
"¡DIME!"
"¿P-puerta?"
Ella señaló. "Esas puertas. ¿Cuál?"
"… La izquierda…"
Para Cindy, cada paso adelante se sentía como un golpe en su estómago. Después de unas cuantas pisadas, se dejó caer de rodillas, cada centímetro de su cuerpo se tensaba en protesta mientras su boca intentaba formar las palabras. "Iz…iz…izquierda! Oh, Dios!"
Se lanzó hacia delante y agarró la manija, y esta se abrió. Después de un momento sus mentes se aclararon un poco, y Cindy fue capaz de ponerse de pie.
Libby frotó sus ojos. "Qué… ¿qué ha pasado?"
"¡Todos entren a la siguiente habitación! ¡Ahora!" comandó Cindy.
Libby y Carl se dirigieron a la salida, y Cindy agarró a Sheen y lo arrastró detrás de ella. Los cinco se lanzaron contra la entrada y se tumbaron en la siguiente habitación, Jimmy cerró de golpe la puerta detrás de ellos. Esta habitación era más grande que la anterior, y a simple vista una coloración roja parecía permear el aire. Rápidamente se desvaneció mientras halos de luz reflejaban las armas de acero que colgaban en la pared.
Jimmy jadeó por aire. "¡Eso fue… horrible!"
"Cielos, no quiero sentirme tan deprimido en mi vida!" habló ásperamente Sheen.
"Quiero a mi mami!" Carl gimió. "Y un poco de Prozac!"
"Qué… ¿qué acaba de ocurrirnos? ¿Qué rayos está pasando? ¿La habitación nos hizo eso?"
Jimmy se enderezó. "No lo sé Libby… parece como si nuestro comportamiento hubiese sido controlado. Pero no tengo idea cómo."
"¿A quién le importa el cómo?" dijo Cindy. "Todo lo que sé, es que tenemos que salir de aquí antes de que…"
Carl retrocedió unos pasos. "Oh-oh… creo que comienzo a sentir algo de nuevo!"
"¿Qué?" instó Libby. "¿Qué es lo que sientes?"
La expresión de Jimmy cambió, y su grito enojado se escuchó por toda la habitación. "¿De todos modos, dónde piensa que estamos? ¡¿Nos guió hasta aquí solo para jugar con nosotros?!"
Golpeó su puño contra la pared, y las piezas de metal que colgaban tintilearon seductoramente. La cabeza de cindy se volteó hacia él abruptamente, y avanzó, con los ojos centelleantes.
"Esto es tu culpa, ¿me oíste? ¡Todo! ¡Todo esto!"
"¿Cómo va a ser mi culpa?" preguntó, antinaturalmente apresurando su paso con intensidad hacia ella. "¡Tú eres la que nos metió en esto, CINDY!"
"¡No es a como yo lo recuerdo! ¡Tu tonto triángulo nos metió en esto, ¿Recuerdas?!"
"¡Pero TÚ esparciste el megalomanium en sus ojos, tus celos lo confabularon, desalmada imbécil!"
"¿QUÉ? ¡Voy a madrear tu maldito cráneo!""
Libby se obligó a interponerse entre ellos. "Chicos, necesitamos salir de aquí! ¡Este lugar está jugando con sus cabezas!"
Jimmy se sacudió la confusión. "¿Qué… Qué estoy diciendo? Esta habitación… debe amplificar la ira de alguna manera. Necesitamos llegar a la salida antes…"
Cindy salió disparada hacia él, y ambos se estrellaron contra la pared.
"¡Te odio!" gritó ella. "¡Te he odiado todos los días y te odiaré por el resto de mi vida! ¡Odio todo acerca de ti! ¡Tu estúpido cabello, tus estúpidos inventos, tu estúpido símbolo de átomo, tus estúpidos ojos azules!"
"¡Cindy, idiota! ¿Por qué tuviste que abrir la puerta izquierda? ¡Ahora mira lo que hiciste! ¡Escogiste la habitación de la ira por todos los cielos"
"Tú eres quien me dijo que la izquierda, ¿recuerdas? Tú y tu estúpido pedazo perro basura!"
Goddard soltó un bajo y áspero gruñido.
"Chicos…" advirtió Libby.
"¡Cállate!" gritaron Cindy y Jimmy en unísono.
Carl se dio la vuelta para mirarla. "Si, Libby. "¡Cállate!"
Libby se enrojeció. "¿De qué están hablando? Ustedes son los que nunca se callan, Carl! ¡Tú y Sheen, los dos! ¡Siempre parloteando de NADA EN ABSOLUTO! Es tan molesto!"
"Oh, entonces, es así como te sientes?" gritó Sheen. "Bueno, quizá deberíamos dejar de ser amigos entonces!"
"Sí!"
"Sí!" repitió Carl.
Sheen frunció el ceño al pelirrojo. "¿Por qué estás de acuerdo conmigo? ¡Tampoco eres mi amigo! ¡Debilucho cuatro ojos! Gordo-gordo, regordete. Amante nerd de las llamas!"
"Sheen, ¿Cómo puedes decirle algo así a Carl? Eres un imbécil! Un gran, tonto, sordomudo imbécil que está obsesionado con una ridícula caricatura!"
"¡Por lo menos no necesito maquillarme para sentirme bien conmigo mismo!"
Una caída repentina distrajo a los demás de sus asuntos. Cindy empujó a Jimmy contra la pared, y una lanza metálica afilada cayó de su gancho al suelo. Ambos la miraron fijamente por un momento, luego Jimmy se lanzó tras el arma caída. Se dio vuelta justo a tiempo para escuchar el sonido metálico de la peligrosa daga que había caído por voluntad propia sobre la mano de Cindy.
Jimmy se levantó lentamente. "¿Entonces, se resumen en esto, no es así?"
"Te cortaré en pedazos!" gruñó ella.
"No si te atrapo primero!"
Atajó su arma hacia abajo, y chispas salieron de la empuñadura de la daga de Cindy. Antes de que se pudiesen hacer algun daño serio, sin embargo, Libby, Sheen y Carl se zambulleron para evitarlo.
"¡Déjame ir!" luchó Cindy. "¡Él se lo merece!"
"Déjame ir tras ella!"
"Llévenlos a la puerta!" gritó Libby. "Ahora!"
Sheen aumentó el agarre sobre su cautivo. "¿Cuál puerta? Hay dos!"
"Ah… la izquierda!"
Sheen miró ferozmente. "¿Me estás diciendo que hacer?"
"No!"
Sheen y Carl arrastraron a un Jimmy que se retorcía hacia la puerta izquierda y lo lanzaron dentró, intercambiandose insultos el camino entero. Cindy tomó ventaja del momentáneo descuido de Libby y rodó hacia delante, mandando a Libby contra el piso. Ella se levantó y señaló con la punta de su arma a su amiga.
"No intentes detenerme!"
Libby forcejeó para respirar. "Bien, no lo haré. Es todo tuyo!"
Cindy corrió apresuradamente hacia la entrada, y Libby le siguió. Tan pronto como la puerta se cerró de golpe detrás de ella, Jimmy y Cindy se miraron en horror y simultáneamente dejaron caer sus armas.
"¿Qué…. Qué es lo que estaba haciendo?"
"No puedo creerlo! En verdad estaba a punto de…"
Se miraron uno al otro en un estado de shock mientras los otros intentaban recuperar su aliento.
"Esto es malo." Libby mordisqueaba sus uñas. "Esto es muy, muy malo."
"Sheen, ¿De verdad crees que soy un gordo, gordo, regordete?"
"Pues, estás un poco pasado de peso pero la verdad no fue mi intención decir eso."
"Ni la de ninguno," dijo Libby firmemente. "No éramos nosotros realmente. Jimmy, ¿crées poder averiguar qué está pasando antes de que otra situación extraña comience de nuevo?"
Jimmy se levantó. "Creo que ya entiendo. Esta es la razón por la que no vimos ni sistema de vigilancia o armas antes. Todo el Sector ES un arma. Debemos estar dentro de alguna clase de laberinto sensorial… un laberinto construido por una serie de habitaciones interconectadas, cada una diseñaña para sacar a flote algún estado de ánimo. No estoy seguro de cómo ni porqué, pero mi futuro yo debió haber creado un sistema para influir la conducta de las personas… quizá con químicos u ondas cerebrales."
"¿Para qué haría eso?"
"Pues, ¿por qué no? Es decir, sólo piénsalo. Es un método de seguridad fantástico."
Libby se quedó perpleja. "¿A qué te refieres?"
"Este laberinto destruye a las personas desde adentro. Hubiésemos sido derrotados si estuviesemos viajando solos." Los demás se le quedaron mirando fijamente con la mente en blanco, de modo que él extendió la explicación. "¿No lo ven? Si no fuese por Cindy en esa habitación de depresión, ninguno de nosotros hubiese podido salir de allí. Luego, en la sala de la ira, ustedes tres nos detuvieron de algo que pudo haberse convertido en un enfrentamiento mortal."
Sonrojándose fúricamente, Cindy pateó el arma hacia lo lejos. Una vez que estaba fuera de la vista, su rostro se aclaró. "Creo que lo entiendo. Así que el único modo de que podamos ir a través de este laberinto es que por lo menos uno de nosotros sea capaz de abrir la siguiente puerta y obligar al resto a cruzarla."
"Así es."
Hubo un largo momento de silencio.
"Esto es tan extraño," se estremeció Libby. "Todo este laberinto… es tan surreal. ¿Y están seguros de que no estamos dentro de alguna clase de ilusión, como aquélla vez cuando los Cerebros nos hipnotizaron y nos hicieron creer que estábamos en Retroville?" Ella movió sus dedeso en una imitación cursi. "Ya saben… el coman y olviden… coman y olviden…"
Jimmy sacudió su cabeza. "No lo creo, Libby. Esa clase de control mental no funcionaría en Goddard. Sin embargo, él también está siendo afectado, así que seguramente es algo más."
"¿Hay algo que puedas hacer?" preguntó Cindy. "¡Pon ese cerebro tuyo a trabajar!"
"¡Estoy pensando, estoy pensando!"
"¡Pues piensa más rápido!"
"Oye, si eres tan lista, ¿por qué no TÚ buscas la solución, ah?"
Libby intercedió antes de que el argumento fuese más lejos. "¡Chicos, concéntrense! Si seguimos peleando, ¡estaremos comiendo de su mano! Podemos salir de esto. Solo necesitamos una estrategia."
Jimmy se forzó a tomar un respiro profundo. "Libby tiene razón. Ok, entonces esto es lo que sabemos. Necesitamos salir de este laberinto para llegar a la sala de control principal y encontrarnos con Aurora. Cada habitación nos afecta de diferente forma. Una vez que dejemos esta habitación deberemos cruzar sólo seis más antes de que…"
"¡No podemos dejar esta habitación!" gritó Carl. "¡Esta habitación es segura!"
"¡Nos protege!" exclamó Cindy.
Hubo un silencio en asombro mientras se daban cuenta de sus propias palabras.
"Bien, creo que eso responde a mi siguiente pregunta," comentó Jimmy secamente. "Ahora sabemos qué es lo que hace esta habitación. Aún así, eso es bueno. Tenemos tiempo de planear."
Se sentó en silencio, y el silencio se extendió, y aumentó la incomodidad con cada momento que pasaba. Sheen jugueteaba con la cutícula de su pulgar , y Carl examinaba las puntas de sus dedos; Libby re-acomodaba su gargantilla rosa. Por fin, Jimmy abrió su boca para hablar, y los demás esperaron con anticipación a su solución.
"Amigos… no tengo nada."
Los gestos de Cindy se animaron con enojo. "…¿Qué quieres decir, con que no tienes nada? ¡Piensa más!"
"No es cuestión de pensar más, Cindy. Es una pérdida. No tengo ni la más mínima idea de cómo salir de esto. Siendo honestos, no soy un experto el el tema de las emociones. Claro, que jugué con las feromónas un poco cuando cree la Pócima del Amor, pero eso es en su mayoría lo que me he dedicado en cuanto a analizar factores bioquímicos generados por el cuerpo humano. Esta clase de tecnología está años por delante de cualquier cosa que yo hubiese podido imaginar desarrollar."
"Bueno… ¿entonces qué hacemos?" preguntó Libby sin poder hacer nada.
"La única solución que veo con obviedad es– pasar por el laberinto, avanzando una habitación a la vez, y confiando en nuestras propias fortalezas para salir de esto en una sola pieza."
"Oh, claro, ahora sí eres parte de un equipo," se burló Cindy, antes de suavisarse. "Pero… considerándolo bien, no tenemos más opción. ¿Cómo empezamos?"
"No lo sabemos. Nos quedaremos en esta habitación por siempre. Teniendo en cuenta eso, realmente me gustaría una suave brisa para que nos refresque de estos días calurosos. ¿No les parece?"
"Supongo…" dijo Carl, perplejo.
"En ese caso, Goddard, ¿podrías ser tan amable de hacer un agujero en la pared de allá? Eso debería ayudar."
Goddard ladró alegremente, y lanzó una ráfaga láser hacia la puerta. Se derrumbó hacia la habitación contigua, y la tensión en el aire se disipó, como una nota musical.
"¡Urra!" festejó Carl. "¡Sabía que podías burlar a la máquina, Jimmy! ¡Toma esto, tú grande… ah, habitación!"
Jimmy se sacudió las manos, con una arrogante expresión aplastada en su cara tras haber sido tan maliciosamente inteligente.
"Aún no te emociones, Neutrón. Todavía nos quedan seis habitaciones más."
"Cierto." Avanzó hacia el otro extremo y se detuvo en el umbral destrozado. "Comenzando ahora…"
...
Mientras tanto, en el Sector 3, el sistema de seguridad continuaba desconectado. Futura Libby examinaba los alrededores de cada curva, lanzando su mirada de aquí para allá antes de meterse de nuevo entre las sombras. Su corazón se aceleró, se obligó a cerrar sus ojos y a calmar sus pensamientos. Estiró su cuello hacia la esquina y escaneó si el área era segura. Futura Libby giraba el anillo de su dedo varias veces, luego tomó un respiro tembloroso y se escurrió por la alcoba oscura. Atravesó una serie de puertas de hierro y desaceleró su paso cuando llegó a la última, frunció el ceño ante una inexplicable sensación de abrirla para investigar. Volvió a mirar por detrás de su hombro mientras giraba la siguiente esquina, y antes de que pudiese regresar su vista al frente, chocó con algo que parecía haberse materializado de la nada. Se tambaleó hacia atrás para recobrar su equilibrio, sólo para encontrarse cara a cara con la última persona que quería ver – Dictador Jimmy.
"¡O..ooooh!" gritó en seco.
Sus rasgos se fundían en su memoria. La primera cosa que notó fue su ajustado traje espacial azul metálico – más oscuro que el de Aurora, las líneas del traje se retorcían alrededor de su cuerpo como un esqueleto alienígena. No era particularmente alto, quizá unos centímetros más que Aurora, pero aún así exudaba una presencia lo suficientemente enorme como para llenar toda la habitación. Su cabello castaño estaba acomodado en un estado de cuidadosamente caos ordenado, y sus ojos – tan azules como un cortante zafiro – la miraban desde las sombras creadas por su flequillo. Fácilmente haciendo valer su autoridad, él se cruzó de brazos y se inclinó contra la pared.
"Libby. Ha pasado mucho tiempo, ¿no es así?"
Futura Libby intentó responder, pero las palabras no salieron. Se quedó mirando fijamente, con la boca abierta.
"Así que dime, Libby, ¿Qué te trae por aquí? ¿Negocios? ¿Placer?" Su voz era agradable, su tono seductor, y una sonrisa se dibujaba en la comisura de sus labios, como si él la viese como algo entretenido. "¿Qué ocurre? ¿No responderás?"
Cuando Futura Libby falló en dar otra respuesta, él dio un paso hacia delante. Ella saltó para asumir una posición de defensa, pero antes de que ella pudiese contrarrestar su movimiento, su mano apresó su muñeca. Él la hizo girar y la empujó contra él, ajustando su brazo detrás de su espalda y sujetándola firmemente. Él se inclinó sobre su hombro y susurró a su oído, sus palabras fueron rápidas y apremiantes.
"Aurora te trajó hasta aquí, ¿verdad, Libby? ¿No es así?"
Ella luchó para zafar su cuerpo del suyo. Él aumentó la presión sobre su brazo, y ella gritó de dolor.
"¡Aaaayy! ¡Déjame ir! ¡Auroraaaaa!"
"¿Por qué le estás llamando? Ella no puede salvarte."
Los ojos de Futura Libby brillaron con furia, se retorció y golpeó, escupiendo incoherencias. "¡ELLA me salvará! ¡Ya lo verás! ¡Nos salvará a todos, te… te….¡te va a derrotar!"
Él soltó una carcajada. "Veo que tu ira no te deja articular bien…"
"¡Eres un cobarde! ¡No seas condescendiente conmigo! ¡Suéltame y pelea como un hombre!"
Su sonrisa de desvaneció, y la empujó hacia delante, sin soltarle de la muñeca. Ella se tambaleó, y él la lanzó contra la pared, rotándola en torno a su centro de gravedad. Ella estrelló su cara contra la dura superficie, y él tiró de sus brazos hacia atrás y pegó el cuerpo de ella contra la pared.
"¿Quieres pelear conmigo? Entonces prepárate para lo que ocurrirá si pierdes. Yo alegremente te puedo dar un adelanto… ¿debería contarte las cosas que le hice a Aurora la última vez que estuvo aquí?"
Futura Libby se retorció desafiante. "¡Ella es más fuerte que tú!"
"Quizá," dijo en voz baja. "¿Pero eres tú más fuerte que yo?"
Un nudo se formó en su garganta. Él se acercó más, mientras ella se tensaba ante su agarre. Sentía él peso de él contra su propia espalda mientras le quitaba su anillo de compromiso. Lo examinó cuidadosamente, luego, un momento después, su fuego azul lo consumió.
"¡Mi anillo!"
En respuesta, el tiró de sus muñecas al mismo tiempo, como si fuese a esposarla. En lugar de un frío pedazo de metal, sintió la calidez de sus manos sobre las de ella – entonces los gritos, por el lacerante dolor quemando su piel. Chilló mientras el fuego se retorcía entre sus manos y quemaba su vestido de seda, estropeando su piel con quemaduras horriblemente dolorosas. Las piernas de Futura Libby se desplomaron debajo de ella, y él dejo que ella cayera al suelo. Sus ojos eran tan fríos como su voz era mortíferamente seria mientras la observaba.
"No finjas ni por un segundo que eres igual a Aurora. No eres nada comparada a ella. Mírate a ti misma… dirigiéndote a una batalla vistiendo eso. ¿Acaso no tienes percepción de la realidad?"
Se burló despectivamente. Ella solo miró las palmas de sus manos quemadas, estaba muy aturdida como para responder.
"Pero así es como has sido siempre, ¿no? Mimada y materialista, sólo preocupándote por las apariencias. En el fondo, eres egoísta, y lo sabes. Primero hiciste que Sheen cargara la culpa en tu lugar, y ahora haces lo mismo con tu mejor amiga." Con la mención del nombre de Sheen, ella levantó la vista, y él continuó lanzando su sermón. "Está fuera de alcance, Libby. No tengo ni idea de porqué Aurora te trajo aquí, pero lo que que sea que haya planeando, ha fracasado. De alguna manera, han sido separadas por accidente. Y ahora, estás completamente indefensa…"
Futura Libby tenía la boca seca, y él arremetió con otra llamarada de fuego, chamuscando sus piernas. Ella movió sus extremidadaes más cerca de su cuerpo esperando que el dolor de la quemadura pasara.
"¿Cómo crees que se esté sintiendo Aurora en este momento?" él continuó. "Yo te diré cómo, Libby. Tu desaparición la dejará internamente angustiada. Aún cuando ella piense lo contrario, incoscientemente estará asumiendo lo peor. Y la comerá por dentro. Vendrá a buscarme, y cuando se encuentre cara a cara conmigo, ¿sabes qué tendrá ocupando su mente? Tú. Estará preocupada por tí. Distraída. No estará concentrada en su juego – y yo me aprovecharé de eso."
Con una sacudida de desesperación, Futura Libby se dio cuenta de que su argumento estaba en lo cierto.
"De hecho, Aurora ya no está en su juego. Ella cree que está un paso delante de mí, pero se equivoca. Conozco su plan. Verás, ella es más inteligente. Nav y April están haciendo un estupendo daño en el Sector 4 – pero es obvio que son sólo una distracción. Aurora me hizo llegar a esta conclusión, sin duda esperando a que yo me diera cuenta, a que los ignorara y que me fuese tras ella en su lugar. Eso significa que ellos son el eslabón más débil del plan."
Los ojos de Futura Libby se abrieron tanto, sorprendida por la presición de su postura. Ella inmediatamente se percató de su error y se forzó una expresión neutral, pero su sútil movimiento facial no pasó por desapercibido por su captor.
"Ah. A juzgar por tu reacción puedo decir que he interpretado correctamente la situación. Entonces, mi próximo movimiento está claro. Después de que me ocupe de ti, iré al Sector 4 y mataré a los dos intrusos. Si Aurora quiere arriesgar la vida de sus amigos, deberá pagar el precio."
Futura Libby apenas podía ocultar su horror, y él sonreía en satisfacción.
"Gracias, Libby. Has sido de mucha ayuda, y no tuviste que decir nada en absoluto. Con tan solo estar aquí, has asesinado a tus amigos, uno por uno."
Futura Libby mordió sus labios fuertemente, intentando con todo su poder no estallar en llanto.
"Vamos, vamos, no te preocupes querida," dijo con falsa simpatía. "No voy a matarte. Te voy a guardar, para que Aurora pueda verme derritiendo tu hermoso rostro. Además, si las cosas salen mal luego, necesitaré tu vida como moneda de cambio. Lo que me lleva a seguir con mis asuntos… debo deshacerme de ti por ahora. No quiero interrupciones."
La levantó del suelo, torciéndola, y empujándola hacia el frente, guiándola hacia el pasillo continuo. La primera de las puertas metálicas se abrió automáticamente en cuanto se aproximaron, y él la obligó a pasar. Se cerró detrás de ellos. La mano de DJ se polvía pesada sobre su brazo y su pequeña espalda mientras avanzaban en la profunda oscuridad.
"¿A… A dónde me llevas?"
"Ya lo verás."
Un sudor frío brotó de la frente de Futura Libby, y el latido de su corazón se aceleró. Descendieron escaleras de algún tipo, y la luz de la entrada comenzó a disminuirse a medida que iban más a lo profundo. El aire se volvia cada vez más opresivo, y en su imaginación el mundo comenzaba a desvanecerse, dejando sólo una oscuridad sofocante y la conciencia de su propio dolor. Con cada paso que daba sentía cómo era cada vez más y más difícil respirar. Bajando, en el pasillo sin fin, la oscuridad era gruesa. Desesperada por oír algún ruiso, para asegurarse de que aún estaba viva, se repitió la pregunta en una ténue voz.
"¿A dónde me llevas?"
Cuando él no respondió, el miedo que aguardaba en la periferia de sus sentidos se elevó en un estallido de pánico, y abrió su boca para gritar. Como si él se hubiese anticipado, su mano cubrió su bosca y amortiguó el sonido. Ella forcejeó, retorciéndose y agitándose, pero sus manos seguían agarradas a su espalda. Esperó casi una reprimenda, pero en lugar de eso él se detuvo, y ella pudo sentir cómo él sonreía por detrás.
"Ya casi llegamos…"
El la siguió conduciendo, y la siguiente parte del viaje transcurrió en una duración indeterminada. Dictador Jimmy abrió una puerta de metal de algún tipo, y sus bisagras crujieron mientras se abría. La empujó dentro, de rodillas, y luego cerró de golpe la puerta detrás de ella. Fue tragada por la celda.
Futura Libby sentía como si se estuviera ahogando. De arriba abajo, de adelante hacía atrás, y de izquierda a derecha, perdida en la situación mientras sus sentidos se expandían en la nada a su alrededor. Aferrada al único sólido de realidad que le quedaba, se pegó contra el suelo. Intentó concentrarse en regular su respiración, pero un segundo después, cada pelo de su cuerpo se erizó. En algun lado de esa oscuridad algo se movió. El ruido que se escuchó de la nada asaltó sus sentidos como un relámpag: un escalofriante sonido de uñas chasqueando contra la pila de piedras del suelo.
"¿Ho-hola?"
Su voz fue apenas un audible chillido, y el sonido de las uñas chasqueantes se acercaban. El terror envolvió como dedos alrededor de su tráquea, y se congeló, sin atreverse siquiera a mover sus ojos. El frío sudor recorría su frente y su cuello, y unos colores extraños parecían verse desplazarse y desaparecerse en su mente. De algún lado al otro lado de la habitación, una voz habló. Tenía una aterradora naturaleza dispuesta en capas – la primera parte sonaba humana, pero debajo de las acechantes sílabas antigüas, había un tono áspero de depredador.
"Hoy me trajo comida temprano…"
Futura Libby intentó gritar, pero el sonido quedó atrapado en su garganta. Ella retrocedió a gatas en cegador terror, mientras que la presencia desconocida avanzó hacia ella. Ella extendió sus manos en desesperación y al final logró gritar unas palabras:
"¡No! ¡No me lastimes!"
La criatura tomó un profundo respiro que hizo eco en la húmeda celda. El miedo de Futura Libby se sentía en el aire, y después de un momento se dio cuenta que no sólo era de ella. Escuchó pequeños ruidos mientras el otro ocupante de la habitación retrocedía. Ella se enderezó, quitándose los mechones de cabello sueltos sobre su frente. Cuando la voz habló de nuevo, sonaba vagamente familiar, a pesar de su jadeante respiración.
"¿L…L…Libby?"
Su cerebro lo reconoció, y una ola de náuseas se apoderó de ella. Pequeñas manchas blancas inundaron los rincones de su visión, y un momento pasó después antes de que pudiese responder.
"Oh por Dios… ¿Sheen?"
"¿Libby?"
Antes de que ella pudiera procesar la ola de emociones que se aproximaba, un panel en la pared se abrió. Ella parpadeó furiosa, un dolor penetraba en su cabeza por la entrada de la luz. DJ le miraba fijamente a través de las barras de metal oxidadas que atrincheraban la apertura. La mira de Futura Libby se volvió nuevamente hacia la dirección de Futuro Sheen justo a tiempo para verlo retirarse hacia las sombras.
"¿Sheen?" Ella entrecerró sus ojos. "¿Sheen?"
La helada sonrisa de DJ le provocó un escalosfrío en su espalda. "Se ha escondido, ¿no?" Sus ojos brillaban mientras la miraba fijamente. Ningún ojo humano podría tener ese color; parecían irradiar luz en una imposible onda de longitud azul. Su sonrisa creció. "Busca bien, Libby. Tu visión ya debió haberse adaptado para este instante."
Con una sensación de temor sobre ella, se giró y buscó en la penumbra. Al principio, todo lo que podía ver era una silueta oscura contra la moteada, y húmeda pared de concreto. Mientras su visión se aclaró, se cubrió la boca en un grito ahogado. Futuro Sheen se agachó a gatas en el rincón. Su ropa estaba deshilachada y medio deteriorada, y unas protuberancias en forma de tubo estaban conectados a su cuerpo a otra máquina decrépita en otro rincón. Esposas metálicas brillaban de sus tobillos y muñecas, y un oxidado collar oprimía su cuello. Líneas de ilegibles símbolos rojos y números estaban tatuados sobre sus brazos, en su pecho y en su cara. Rápidamente él se movió para ocultar su brazo izquierdo, y ella alcanzó a ver un par de garras antes de ver a su cara. Los números 21 y 12 estaban grabados en sus mejillas, pero apenas se percató de las marcas cuando sus ojos se encontraron. El ojo derecho marrón de Futuro Sheen le miraba con ecuanimidad, miedo, esperanza, sorpresa, y con curiosidad mezclándose dentro de él. Su ojo izquierdo era de un color sangre, la pupila no era más que una hendidura – el ojo de un gato maniático debajo de una ceja cruelmente curveada.
"¿Sh…Sheen?"
"Libby, permíteme que te presente al Experimento 21-12…" dijo el Dictador.
"¡¿Qué has hecho con él?!" Dijo casi gritando.
"¿A qué te refieres con qué le he hecho? Tú eres responsable de esto, Libby. Claro, él hizo su elección – pero lo hizo por ti. Todo lo que le ha pasado a Sheen durante la última década ha sido a causa tuya. No lo olvides." Se pausó para dejar que lo procesara. "Pero, ya que pareces interesada, me alegrará explicarte. El 21-12 fue uno de mis primeros sujetos de prueba. Llevé a cabo un grado de manipulación genética con la finalidad de crear una clase de 'super soldado', con gran fuerza, inteligencia, y capacidades sensoriales. Por desgracia, el experimento fue un fracaso. El sujeto comenzó a mostrar señales de inestabilidad mental y violencia física. El esfuerzo invertido en su control sobrepasaba los beneficios, así que lo ubiqué en esta celda para mayor observación. En ocasiones lo reciclo para experimentos misceláneos adicionales cuando es imprudente emplear nuevos sujetos de ensayo – esos números que ves marcados en su piel son un catálogo de los varios procedimientos que he realizado en él."
"¡Eres un mounstruo!"
"No sabes el significado de esas palabras, Libby," replicó. "La abominación que ves ante ti no es más el Sheen que alguna vez conociste. Todo lo que queda es un cuerpo deforme y una mente inhumana – el producto final es una selección antinatural. Es un mounstruo único en su tipo, Libby, con los instintos asesinos de un animal y con la especial crueldad que solo los humanos pueden lograr. Y quizá debería mencionar que su apetito voráz va más por encima de la necesidad de una simple comida…"
Lágrimas se derramaron de la cara de Futura Libby. Se puso de rodillas y cubrió sus orejas, tratando de no escuchar. "¡No! ¡No! ¡No te creo! ¡Esto no se supone que pasaría así!"
"Cree lo que quieras. Pero en un momento cerraré este panel, y estarás nuevamente sóla con él en la oscuridad. Si yo fuera tú, me pondría de rodillas y rezaría para que él no se suelte de las cadenas. Porque si se libera, Libby – incluso yo no quisiera ver las cosas que te podría hacer."
Con esas últimas palabras, él deslizó el panel y lo cerró en un golpe métalico. Futura Libby se lanzó hacia la luz que se alejaba, pero la oscuridad la tragó antes de que pudiese encontrarla. Golpeó la pared, y el pánico se apoderó de ella. Pegó su espalda contra la húmeda superficie y clavó sus uñas cuidadas sobre el concreto. Zarcillos de helado miedo se retorcían desde el centro de su pecho, y los latidos de su corazón latían con tanta furia en en eco hasta sus oídos. Incapaz de alentar su respiración, se deslizó a lo largo de la pared en la dirección que ella imaginaba era opuesta a Futuro Sheen.
Las palabras de Dictador Jimmy se reproducían una y otra vez en su cabeza mientras cálidas lágrimas se deslizaban por su mejilla. Un mounstruo inhumano, un cruel asesino… esperaba en cualquier momento sentir unas manos sobre su cuerpo, sentirse poseída por sus garras contra su piel… ¿Qué le haría Sheen? ¿Qué últimas palabras le diría? ¿O simplemente la mataría sin hacer algún ruido?
"¿Libby?"
Ella cerró sus ojos de golpe, la cruel ironía era demasiada para que la pudiese soportar. Sintió una ténue sensación de injusticia mientras esperaba a que él hiciera su movimiento – el hecho de haberle esperado diez años y haber cruzando billones de kilómetros, sólo para terminar así. El momento parecía extenderse en una eternidad. Cuando nada pasó, abrió un párpado tentativamente.
"Escúchame, Libby," imploró Futuro Sheen. "Ignora todo lo que te haya dicho – me veré diferente, pero sigo siendo yo. Bueno, en su mayoría. Necesitamos salir de esta celda. Pero primero, tienes que quitarme estas cadenas."
Futura Libby sacudió su cabeza fúricamente, aferrándose fuertemente de la pared.
"No voy a hacerte daño. Por favor, ven aquí."
"¡No eres tú! ¡No sé lo que seas, pero no eres el Sheen que recuerdo!" Las palabras salieron en un sollozo ahogado. "He esperado tanto tiempo… ¡y no eres él!"
"Discúlpame por no ser el hombre que esperabas," dijo, y ella escuchó el lamento en su voz. "Pero te prometo que no voy a lastimarte. Tienes que quitarme estas cadenas. Es la única forma de salir de aquí."
Futura Libby se tambeleaba en la bruma de la indecisión. Las palabras de Dictador Jimmy danzaban burlónamente en su memoria, pero se estabilizó con el tono de voz de Futuro Sheen y sus palabras inusualmente sensatas.
"¿Cómo… cómo se que no vas a matarme?" preguntó ella. "¿Cómo puedo creer que eres tú? ¿El VERDADERO tú?"
"Tendrás que arriesgarte. No tengas miedo, ¿Sí?"
Ella dudó por un momento más, hasta que las palabras de Tuyen emergieron con gran claridad: Pronto recuperarás algo que habías perdido, pero cuando llegue el momento, no debes permitirte sentir miedo. Sólo permaneciendo firme ante el terror podrás ser capaz de salvar a las personas que amas. En un instante, Futura Libby comprendió, y se alejó de la pared, una nueva decisión recorría por sus venas.
Se secó los ojos. "Entiendo. ¿Dónde estás? No puedo ver nada…"
"Sigue el sonido de mi voz…"
Ella se tambaleó hacia delante, con los brazos extendidos.
"Por aquí," le guió. "Bien, un poco más. Así, sólo unos pasos…"
Futura Libby se detuvo a la mitad de su movimiento, con los dedos agarrando el aire. Algo en su interior le susurró, está es tu última oportunidad para retroceder.
"¿Qué ocurre?"
Ella buscó torpemente una excusa. "Una vez que salgamos de aquí, ¿no vendrá él tras nosotros de nuevo?"
"No te preocupes. No permitiré que te atrape."
"No me preocupo por mí. ¿No te hará algo a ti?"
Hubo una pausa. "No entiendes, Libby," dijo en voz baja. "Una vez que salga de esta celda, nada podrá detenerme."
Ella sintió un escalosfrío con estas palabras y retrocedió.
"¿Libby?"
Mordiendo sus labios, se obligó a cruzar los últimos pasos que quedaban entre ellos. Sus dedos temblaban mientras buscaban su forma en el vacío. Finalmente, lo encontró. Sintió el calor de su piel un momento antes de que la punta de sus dedos hicieran contacto. Lentamente, puso sus manos lastimadas sobre su cuerpo – y agredeció en silencio a la oscuridad de ocultar el ardor de sus mejillas.
Las palabras de él la hicieron recobrar sus sentidos. "Esos son mis hombros. Desliza tu mano por mis brazos hasta que encuentres las esposas en mis muñecas."
Olvidando el dolor, obedeció en una combinación de miedo y alegría. Su corazón daba de brincos mientras sus manos se deslizaban por su antebrazo izquierdo, estaban extrañamente endurecidos, venas ramificadas adosaban su piel. Rápidamente apartó su mano de las líneas anómalas y sus nudillos chocaron contra las esposas de metal.
"¿Encontraste el seguro?" preguntó. "Creo que es un pequeño gancho sobresaliento detrás de las esposas. Está programada para que yo no la pueda abrir, pero no veo razón por la que tú no puedas abrirla."
"Creo que lo tengo…"
Giró el gancho de su esposa izquierda, y esta se abrió. Tan pronto como su mano estaba libre, muchas cosas ocurrieron rápidamente. Se arrancó las cadenas del otro brazo, luego retrocedió un paso, tirando de sus ataduras. El sonido de golpes metálicos inundaron el aire, y Futura Libby cubrió su cabeza mientras trozos de acero y piezas de cadena volaban hacia la esquina de la habitación. Abriendo sus ojos de nuevo, sintió una ráfaga de aire mientras él pasaba junto a ella. Antes de que pudiese precisar su ubicación otra vez, la puerta de acero salió volando por un lado de ella y golpéandose contra la pared de la celda. Aún en shock por la rápida velocidad de su fuga, estaba siendo apresurada hacia delante, su muñeca asegurada por las garras de Futuro Sheen. La arrastró a una velocidad vertiginosa hacia la puerta de entrada y hacia un pasillo a oscuras. De brincos subió las escaleras que llevaban a la salida, abarcando tres a la vez. Bajándola, Futuro Sheen arrancó la puerta de sus bisagras y la lanzó violentamente hacia el pasillo, donde se estrelló contra la pared y cayó al suelo, retorcida y distorsionada. Sin aliento, y en estado de shock, Futura Libby se recargó sobre el marco de la puerta tranto de recuperar el aire. Futuro Sheen salió corriendo del pasillo hacia el corredor, corriendo en círculos.
"¡LIBEERTAAAAAAD! ¡DULCE LIBERTAD! ¡YUUUUJUUUUU!" Reía salvajemente y se daba una serie de volteretas. "Me siento con tanta ENERGÍA!"
Dio una voltereta hacia atrás, luego repentinamente giró y golpeó la pared, dejando un cráter donde su puño había impactado. Mirando hacia su constreñida mano, su expresión cambio. Volteó hacia la pared de lleno, gritando obscenidades, golpeando su puño una y otra vez y otra vez. Polvo y trozos de escombros caían del sitio de su ataque, y concluyó su episodio arremetiendo con sus afiladas y penetrantes garras.
"Por fin… por fin salí…" Se estremeció, jadeando.
Se inclinó hacia delante, descansando sus manos sobre sus rodillas mientras se estabilizaba. Después se enderezó, y su miraba se dirijió hacia Futura Libby, quien estaba observándole fijamente desde su lugar en la puerta de entrada. Los ojos de ella se abrieron de par en par mientras le daba una buena examinaba a su apariencia. Mientras estaba parado, su altura máxima parecía ser de una cabeza más que ella, y sus desgarradas prendas exhibían sus vigorosos músculos. Sus ojos, en alerta y asimétricos, se clavaron en los suyos, y cada ángulo de su rostro hacia alusión a una naturaleza impredecible y salvaje. Se dio cuenta de que cada vez que daba un respiro, todo su cuerpo se movía, como un animal enroscado listo para saltar.
"Lamento que me hayas tenido que verme así," dijo. "No entiendes lo que fue, estar allí atrapado…" Expresó, forzándo una sonrisa tranquilizadora. "Pero ya saqué todo de mi sistema, así que ahora está todo bien. ¿Ves?"
Se dio vuelta una vez más en un intento de parecer despreocupado, pero su gesto sólo consiguió dirigir la atención de Futura Libby hacia su deforme antebrazo izquierdo. Estaba cubierto de venas metálicas, y su mano larga estaba cubierta por un conjunto de garras curveadas y retráctiles. Él se percató de la dirección de su mirada, y rápidamente cubrió el área con su otro brazo, sonrojándose de la vergüenza.
"Lo siento… sé que debo verme horrible para ti…"
"De hecho, pienso que te ves… bien."
Una sonrisa se asomó en su rostro. "¿En serio?"
"Si… digo, no era lo que yo esperaba, pero…"
"¿Pero no estoy feo con ganas?"
Ella se rió. "No, no estás feo con ganas."
Hubo otro eterno silencio, este más largo que el primero.
"Tú te ves… sexy," dijo.
Futura Libby parpadeo. "¿Sexy?"
"Sí, quiero decir… ¡bueno, mírate! ¡Estás extremadamente buenísima!"
Ella colocó una mano sobre su cadera. "Sheen, creo que has pasado mucho tiempo en esa prisión…"
"¡No, no, en serio! ¡De verdad, mírate! Ese cabello, esa.. arr, figura... ese vestido…"
Su repentina torpeza la tranquilizó y controlándose a sí misma por primera vez desde que se reunieron, sonrió amablemente. "Bueno, gracias por los cumplidos, pero no creo que sea momento para el coqueteo. ¿Cuál es el plan?"
"¿El plan?" repitió, aturdido. "Oh, cierto… el plan. Supongo que podríamos encontrar a tus amigos y hacer lo que sea que viniste a hacer aquí."
"Bien, pero no creo que deba darte los detalles aquí, ya que él podría estar escuchando todo lo que decimos. Sólo llévame a la sala de control principal… creo que es ahí a donde Aurora se dirige. Nos separamos, y creo que sería mejor si…"
"¿Aurora?" interrumpió Sheen.
"Ah, sí, así es como se hace llamar Cindy actualmente."
"¿Cindy? ¿Entonces, si conseguiste reunirte con ella en la Tierra después de que te enviará yo?"
"Am… si lo resumimos quizá. Yo… ¡Ay! Ahh…" Plenamente consciente de sus quemaduras nuevamente, Futura Libby miró hacia sus manos para verlas sucias y rápidamente formando ampollas. "Ah… oh no…"
"¿Qué pasa?"
"Ay… él me arruinó mis lindas manos…"
Él se aproximó hacia ella, y Futura Libby le mostró sus heridas. Él tocó sus dedos gentilmente, sus cejas se juntaron en preocupación.
"Se ve muy mal. A ver, permíteme…"
Tiró lo que quedaba de su camina color naranja, y , después de rasgarla en partes, comenzó a vendar sus heridas.
"Gracias…"
Aún tomándola de las manos, miró a sus ojos, y ella inmediátamente se sintió incómoda. Apartándose, balbuceó en adición.
"A- Así está mejor. Gracias. Ahm, como estabamos diciendo antes… te explicaré todo después, pero ahora debemos irnos. El tiempo es clave aquí."
"Entonces vamos."
Comentarios. OMG¿Y bien? ¿Cómo les quedó el ojo? Queda un sólo antídoto, los niños casi enloquecen, DJ está en camino de aniquilar a April y Nav y ahora Futuro Sheen entra en juego. ¡¿QUÉ SEGUIRÁ?! *se desmaya*
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