La larga espera ha terminado, he aquí el siguiente capítulo de este gran fic!
El Otro Lado del Mañana
Capítulo 37: Un amigo es otro yo*
Futuro Carl se lanzó hacia delante. Atravesó el Sector 4 y la sala de Control Principal hasta el Sector 5 sin fijarse en sus alrededores. Corrió por su vida – su pasado se extendía por detrás de él en un páramo de huellas espaciándose a su ancho; su futuro era prácticamente lo mismo. No importaba hacia dónde iba, no importaba que corriera a toda velocidad, no podía escapar de su propio peso.
"Tengo que llegar… a la habitación…"
Jadeaba las palabras hacia si mismo, racionándolas y repitiéndoselas hasta que su pequeña porción de culpa se encogió y desapareció. La habitación del éxtasis era una droga, un bálsamo, una pomada curativa erigida sobre mentiras y engaños; sin embargo, se apresuró hacia ella con la desesperada determinación de encontrarse ese espejismo.
"Tengo que… necesito por esta vez… no voy allí tan seguido, pero esta vez no puedo soportarlo más…"
Sus pies tocaban el suelo una y otra vez, y sus pensamientos no cambiaban. Él no había cambiado. Nada había cambiado…
Futuro Carl se derrapó abruptamente frente un panel en blanco que estaba en la pared. Lanzó la palma de su mano hacia la pantalla inactiva, y las palabras 'Panel de Control: Sector 5, Zona 7' aparecieron en el monitor, seguido de una serie de opciones. Seleccionó una de ellas, y un esquema del laberinto de emociones emergió de la pantalla táctil. Con un desliz de la punta de sus dedos, seleccionó una pequeña sección de las habitaciones y, con otro clic rápido, los apagó. Sintiendo una sensación de alivio combinada con reproche hacia sí mismo descansó su frente contra la pared – ahora se había despejado una ruta entre él y la habitación del éxtasis.
"No debería estar haciendo esto…"
Después de unos comentarios menospreciativos hacia él, reunió sus fuerzas suficientes para alejarse de la pared. Se apartó un riso pesado por el sudor de su campo de visión antes de encaminarse hacia la puerta de su izquierda. Se abrió automáticamente ante su aproximación. Se sacudió su cabeza una vez más y, poniendo firme sus hombros, avanzó hacia el laberinto.
...
Jimmy abrió la puerta hacia la habitación siguiente, y una ráfaga de aire sopló sobre los niños.
"¿Corrientes de aire?" murmuró, protegiéndose los ojos. "¿Cómo es eso posible?… ¿Habrá otra puerta abierta?"
Se asomaron desde la entrada de la habitación para ver la cámara, la cual era cuadrada y gris. Las paredes, el piso, el techo estaban pintados en un mismo tono de gris oscuro.
Libby hizo una mueca. "¿Qué horrible decorador de interiores será responsable de esta sala?"
"Yo, supongo," replicó Jimmy.
"Iuu…"
Carl jaló del brazo de Jimmy. "En verdad tengo un mal presentimiento acerca de esta habitación, Jimmy… y no lo digo porque sí."
"Ya casi salimos, Carl. Ya pasamos por el resto de las habitaciones… no hay nada que no podamos enfrentar." Carl continuó jalándolo, y Jimmy suspiró. "Bien, iré primero. Ya. ¿Ves? No hay nada de qué preocupar–"
Jimmy dio un paso hacia adentro de la habitación, e instantáneamente viró sus ojos hacia atrás y se desplomó como una muñeca de trapo. Cindy se lanzó hacia delante para atraparlo.
"¡Neutrón! –" Tan pronto como ella cruzó el umbral, también se congeló y colapsó a lado de Jimmy. Se convulsionó una vez, luego permaneció quieta.
"¡Cind!" Libby se estiró hacia su amiga, y por un momento pareció continuar con el efecto dominó. Sheen se apresuró hacia ella para impedirle cometer el mismo error que Cindy, pero en lugar de eso, se tropezó con su propia agujeta, causando que ambos se cayeran de boca hacia el suelo a lado de Jimmy. En un lapso de cinco segundos la prueba entera había acabado, y los cuatro yacían inmóviles.
Carl retrocedió con un chillido de pánico. "¡Jimmy! ¡Sheen! ¡Libby! Ahhhh, ¿qué hago? ¡¿qué hago?!"
"Grrr mbark bark bark bark!"
"¡No sé que signifique eso! ¡Goddard, ayuda!… ¡Haz algo!"
"Eeow, bark bark!"
"¡Oh no! ¡Oh no! ¡Vamos, amigos, despierten! ¡Despierten!"
Por un breve momento, Carl medio esperaba que sus amigos despertaran espontáneamente; en lugar de ello, permanecieron donde estaban, sobre el mugriento concreto como marionetas enredadas sin nadie que sostuviese los hilos.
"¿A-amigos? ¿Pueden… pueden escucharme?"
No respondieron, pues no escucharon la pregunta: Jimmy, Cindy, Sheen, y Libby estaban completamente desconectados del mundo exterior – al instante en el que habían entrado a la habitación, habían sido separados; arrancados los unos de los otros, aislados, lanzados a los rincones más lejanos de la existencia y dejados completamente solos.
"¿Hola? ¿Hola?" Lo siguiente que Jimmy supo, es que estaba solo, parado en en precipicio de un cañón que no parecía tener fondo. Tumultuosas nubes de tormenta se revolvían sobre su cabeza; un trueno retumbó a distancia. El aire estaba húmedo por la inminente lluvia, y corrientes de viento tiraban de la manga de su camisa roja con el átomo.
Miró hacia abajo. "Qué gracioso… ¿cuándo me puse de nuevo mi camisa?"
Una ráfaga lo empujó hacia delante, y agitó sus brazos para recuperar su equilibrio. Temblando, volteó hacia abajo hacia el abismo por debajo de sus pies. Cuando levantó la mirada, un castillo oscuro apareció inmediatamente en frente de él. Se tambaleó hacia atrás mientras sus ojos se abrían por completo.
"¡Vaya! ¿De dónde ha salido eso?"
A modo de respuesta, una campana sonó dentro de la fortaleza, y la compuerta se elevó con un tintineo.
Jimmy silbó. "¡Uf! Analízate esta, Freud…" Cuando volvió a mirar hacia abajo, el cañón ya se había desaparecido. Tragando saliva en silencio, tomó un dudoso paso hacia la entrada del castillo.
Todo ese rato, su cuerpo físico yacía catatónico sobre el suelo de la habitación, solo a unos centímetros lejos de los cuerpos inmóviles de sus amigos.
"¡Oye! ¡Ya es suficiente, Neutrón! ¿Qué está pasando?"
Cindy estaba sola en medio de una planicie barrida por el viento. El aire estaba polvoroso y seco, y habían arbustos esqueléticos torcidos hacia el cielo que salían de entre grietas de tierra. Cindy retrocedió un paso, y algo frágil se quebró por debajo de su talón. Frunció el ceño, y se giró para descubrir los restos de un cráneo humano destrozado. Con un grito se tambaleó hacia atrás, pero su pie quedó atrapado en una enredadera de espinas, y se desplomó sobre la tierra.
"¡Uf!" cayó de boca.
Enterrando sus dedos en el suelo, escupió un terrón de tierra y alejó su torso del piso. Mientras Cindy levantaba su vista, un vendabal de aire caliente le golpeó la cara, y alzó un brazo para cubrirse la cara. Frente a ella, una luz brotó de entre el cielo: como si fuese una herida en el firmamento, sacó fuego en lugar de sangre. El viento aulló y se agitó mientras una silenciosa luz destellaba alrededor de la apocalíptica llamarada – luego, tan pronto como había aparecido, la luz se desvaneció, y un remolino negro en espiral se abrió en el espacio donde había estado. Cindy se levantó lentamente, abrumada por el asombro.
"… ¿Qué… qué es eso?" murmuró.
Su cuerpo real apenas respiraba.
"¡Marco!… Ajem, dije, ¡Marco!" Hubo una pausa donde Sheen esperó respuesta. "¡Vamos, no es justo si no responden 'Polo'! ¡Sin trampas, amigos! ¿Alguien diga Polo?... ¿Alguien? Holaaaa…" Sheen se asomó por entre sus dedos.
"Vaya, ¿cuál es el chiste? ¡Ni siquiera estamos en una piscina!"
Sheen dejó caer sus manos y miró a su alrededor. El ocaso velaba el pasto despejado de donde estaba él. El olor al montón de hoja húmeda impregnaba su nariz, y gotas de rocío cosquilleaban sus talones. Frente a él, filas y filas de árboles estaban firmes como centinelas; una niebla verdosa flotaba entre los troncos cubiertos de musgo. No había sonido de pájaros, no se escuchaba flujo de agua, ni grillos… solamente un staccato* incomodando el silencio.
Sheen tragó saliva nervioso. "OK, en verdad me gustaría tener mi Cinturón de Utilería de Ultralord justo ahorita…" Una ramita crujió por detrás de él, y se giró, apuntando un dedo en forma de pistola hacia la borrosa luz del día. "¡Te- te lo advierto! ¡No te acerques! ¡Soy… soy una multitud enardecida disfrazada!"
Un gruñido gutural retumbó entre los árboles. Sheen miró a su alrededor frenéticamente, mordiéndose las uñas; divisó una piedra situada sobre el pasto y se agachó para recogerla. Sus brazos temblaban mientras lo pegaba hacia su pecho.
"¡Tengo una piedra, y no dudaré en usarla!"
Una voz susurró al oído de Sheen desde atrás, y un aliento nebuloso y cálido rosó su piel. "Y no deberías…"
Con un grito, Sheen dejó caer la piedra y se giró rápidamente. Allí, a unos centímetros de él, estaba una copia de carbón de él mismo agachada – aunque vestido en arapos y cubierto de varios parches de grueso pelaje. Sheen exhaló en alivio.
"¡Oh, pero si sólo soy yo en versión hombre lobo! ¡Me asustaste por un segundo, amigo!"
Hombre Lobo Sheen se alejó brincando sobre sus cuatro patas, desapareciendo entre los árboles verde grisáceos.
"Uhm, nunca había soñado antes con mi disfraz de Halloween. ¡Oh, eso es! ¡Si esto es un sueño, entonces puedo volar!" Se estiró sobre la punta de sus pies, gruñendo y haciendo muecas con la cara hacia el cielo, pero sin efecto. Después de un momento cesó su inútil esfuerzo. "Ok, quizá esto no es un sueño… lo que significa que…" Sheen se giró a su alrededor lentamente, los cabellos de la parte trasera de su nuca se le pusieron de punta. "Ahh… ¿no eres un espejismo de casualidad?"
Hombre Lobo Sheen se asomó por encima de un tronco descarapelado, con sus ojos amarillos resplandeciendo. "Soy la piel debajo de tu propia piel, la carne debajo de tu carne. Soy tus entrañas azuladas y purpúreas, tus babas, tus flemas, tu sangre y tu bilis."
Sheen hizo una mueca. "Iuu, ¿qué rayos? Eso es as-que-ro-so. Cielos, Libby tiene razón. Soy muy raro como hombre lobo. Dime, extraño-yo, ¿traerás de casualidad un mapa o algo así contigo?"
Hubo una breve pausa. "…¿Libby?… Uhm, ¿dónde está ella?" Hombre lobo Sheen gruñó hambriento, y una sacudida en alarma atravesó a su contraparte humana.
"Ah… no está aquí…" dijo Sheen, retrocediendo. "… Oye, escucha… en verdad me estás comenzando a asustar, así que… sólo me marcharé."
El hombre lobo retrocedió hasta fundirse en la verdosa neblina, y Sheen aliviado soltó el aliento que había estado conteniendo. Casi pegó un brinco cuando un momento después sintió unas garras jalándolo de sus pantalones. Se dio vuelta para ver a la criatura escondiéndose bajo sus pies.
"Llévame contigo."
"¿Cómo llegaste allí…?
"Quiero ver a todos. Estoy solo aquí. ¿Cómo crees que me siento? No hay televisión, ni azúcar ni Ultralord. No hay nada en absoluto. Rayos, incluso preferiría la escuela de verano en lugar de esto."
Sheen retrocedió de un brinco, boquiabierto. "¡¿Qué?! ¡Blasfemias!"
"¿Ya ves?" articuló Lobo-Sheen. "Así de malo es. Por favor, por favor, por favor déjame ir contigo. Solo te cuesta una palabra."
Por un momento, el juicio de Sheen dudó. Luego el hombre lobo le sonrió, exponiéndo una fila de ensangrentados y depredadores dientes. Sheen dio un pequeño paso hacia atrás, luego otro más.
"Ah… quizá para otra ocasión… ¡porque ahora debo CORRER!" Se giró y se echó a correr lejos del bosque, el escenario surreal se ponía borroso por la adrenalina.
Lobo-Sheen saltaba detrás de él, gruñiendo. "¡No te escaparás de mí!"
El hombre lobo rápidamente alcanzó al muchacho. Sin salida, Sheen se detuvo en seco, lanzando tiras de pasto y terrones de tierra con sus zapatos. Encaró a su agresor, con los puños apretados pero con una expresión de súplica.
"Escucha, viejo, puedo ayudarte a conseguir una oveja para comer o algo, pero primero en verdad debo ir a buscar a mis amigos!"
"¡No quiero una oveja! ¡Te quiero a ti! ¡Y si no vienes por tu propia voluntad, te tomaré a la fuerza!"
El hombre lobo saltó hacia Sheen, y ambos se estrellaron contra el suelo, dándose vueltas sobre sí mismos en un enredo de garras, pelaje y ropa destrozada. Lobo-Sheen inmovilizó al niño humano y sonrió salvajemente mientras su víctima luchaba por liberarse.
"¡Jajaja!" se rió la criatura. "¡Mírate! Gastando tu energía. ¡Sigue intentándolo! Ahora pregúntate a ti mismo, '¿qué haría Ultralord?' ¡Jaja!"
Sheen se retorció. "Sabes, lo haría, si no fuera porque Ultralord nunca ha escrito un libro de auto-ayuda de 'cómo derrotar a tu demente hombre lobo interior dentro de un extraño sueño'. ¿Y te haces llamar a ti mismo un fan? Patético."
El hombre lobo arqueó su cuello hacia el cielo y dejó escapar un aullido que hiela la sangre; cuando miró hacia debajo de nuevo, todo el color se había drenado de la cara de su presa. "¡Esto no es un sueño! ¡Esto es real! Estás a punto de auto-destruirte, y no hay nada que puedas hacer para detenerlo. Eres tonto y débil. Fallas en todo lo que intentas hacer, y pierdes tu vida mirando una caricatura sin sentido. Libby solo pretende que le gustas porque siente lástima por ti, y Jimmy solo está cerca de ti porque nadie mejor ha aparecido. Carl es su mejor amigo. ¿Y por qué no lo sería? ¿Quién quisiera tenerte a ti? Arruinas todo. ¡Cobarde, irritable, de bajo rendimiento, un perdedor sin madre!"
Con una sonrisa perversa, el hombre lobo se lanzó hacia abajo y enterró sus colmillos en el hombro de Sheen. Todo el cuerpo de Sheen se retorció mientras zarcillos ardientes radiaban de su herida y fluía por su pecho.
"Me encargaré de todo eso por ti," susurró el hombre lobo. "Te curaré. Y después de eso iremos de caza juntos."
Sheen sintió que sus uñas se alargaban y sus músculos se torcían por debajo de su piel. Sus sentidos se agudizaron y se ramificaron en sinestesia – las esencias se volvieron colores y los sonidos se mutaron en imágenes. Se incorporó y giró su cuello, olfateó el aire nocturno; en algún lugar, muy lejos de ahí, el olor a carne flotaba por la brisa.
"Andando…"
De regreso a su sueño, Cindy empuajaba su flequillo de su cara y examinaba el hipnótico remolino – como estando en un trance, comenzó a caminar hacia la llanura muerta. Al siguiente instante, el tiempo dio un brinco, y el paisaje se apresuró a su paso, zigzageando. Se encontró a sí misma se pie justo al horizonte del portal negro.
"¡Wah! ¿Cómo fue que…"
Saltó de sorpresa cuando vio su propia cara mirándola desde el interior del vórtex. Exhaló en alivio, pensando que era su propio reflejo – pero entonces el rostro sonrió por su propia voluntad.
Cindy retrocedió. "¡¿Qu- quién eres?!"
Su doppelganger* se transformó delante suyo fuera de ese agujero en el cielo. El color negro se aferró a ella como una segunda piel, antes de convertirse en un líquido a la luz del sol y escurriéndole de su cuerpo como un chorro pegajoso. Por debajo de la mugre, esta segunda Cindy estaba cubierta de un venenoso verde de pies a cabeza, a excepción de un collar negro de aspecto maligno.
"¿Qué clase de pregunta es esa? Tú sabes quien soy."
"¿Lo sé?" preguntó Cindy.
"Claro que sí. Soy tú. Y no solo tú. Soy la verdadera tú."
"¿Ah? ¿De qué estás hablando? Yo soy la verdadera yo. De todos modos, ¿de dónde saliste?"
La Cindy verdosa ignoró la pregunta, y en lugar de ello extendió sus brazos para señalar la llanura a su alrededor. "¿Ves esto?"
"¿Sí? Es un desierto. ¿Qué con eso?"
"Esto eres tú."
Cindy arqueó su ceja. "¿Soy una alucionación provocada por una tecnología manipula-emociones de un dictador malvado?"
La otra Cindy se rió. "¡Muy lista! Somos muy lista, ¿verdad? Pero no, no es a lo que me refiero. La habitación en la que estás ahora no te está haciendo alucinar. Solo ha liberado la barrera entre tu consciente e inconsciente. Te pone en contacto con tu ser más profundo. Tu verdadero yo."
Cindy levantó la mirada. "¿Y supongo que ese remolino en el cielo es una metáfora cursi de mi apellido? En verdad, pensé que mi subconsciente sería más creativo."
La otra Cindy volvió a reir, y cada palabra que salía era una cuchilla escondida. "Que buen chiste."
Hubo un momento de tensión mientras Cindy intentó recuperar el hilo de la conversación. "Mira, detesto ser grosera, ¿pero te importaría hacerte a un lado por unos minutos para que pueda averiguar que rayos está ocurriendo y pueda encontrar mi camino para regresar a la realidad?"
"Esta es la realidad. El mundo que ves a tu alrededor es solo un reflejo de lo que hay aquí dentro."
Cindy frunció el ceño. "¿Es eso alguna clase de acertijo? ¿Estás diciéndome que si altero mi percepción, este mundo desértico desaparecerá?"
La Cindy verdosa se pausó, confundida. "¿Qué te ha dado esa idea? Claro que no es un acertijo. Tu personalidad es tu personalidad. No puedes cambiarla… Y para ser honesta, ¿para qué quieres regresar allá? Quédate aquí. Es lo que eres, es a dónde perteneces."
Cindy echó una mirada hacia atrás de su doppelganger y se enfocó en el remolino negro rotante. "Si cruzo por ahí," señaló, "¿saldré de aquí?"
En respuesta, la segunda Cindy dio un paso hacia enfrente y cruzó sus brazos, bloqueando la vista de Cindy. "¡No me ignores!"
"¡Tranquila, no tienes porqué ponerte agresiva! ¡Caray!"
"¡No me estoy poniendo agresiva! Además, ya te dije, tú no te estás yendo."
"Ah… ¡explícate!…"
La otra Cindy se inclinó hacia delante, y su actitud pasó a ser más hostil. "Sí, verás, te lo pondré así. Dije, que no permitiré que te vayas. Te vas a quedar aquí conmigo."
"¡Pfft, no puedes decirme que hacer! ¡Ahora fuera de mi camino!"
Ella intentó abrirse paso, y la cara de la otra Cindy se torció en una expresión de rabia infantil. Empujó a Cindy, quien, desprevenida, se tambaleó hacia atrás y cayó al suelo.
"¿Por qué hiciste eso?" frunció Cindy, levantándose. "¡¿Qué rayos te sucede?!"
La Cindy verdosa soltó una despreciable e inestable carcajada que se elevó en el aire y sonó como serpiente. "¡Mírate, toda cubierta de tierra! ¡Qué patética mequetrefe! ¡Revuélcate un poco más en la tierra! ¡Nya ja ja ja ja!"
Cindy se detuvo, disgustada y sorprendida al mismo tiempo. "¡No puedo creerlo! ¡No eres más que una pequeña ruin abusiva e inmadura! ¡Ahora esfúmate antes de que acabe contigo!"
"¡Jajajaja! ¡A eso me refiero, el burro hablando de orejas!*¡Jajaja! ¿Ruin? ¿Abusiva? Yo estoy bien, tú estás mal! ¡Jajaja! ¡Todo menos yo! Yo! Yo!" Se rió salvajemente, golpeando su pie contra el piso.
Cindy retrocedió, agitando su cabeza de atrás hacia delante lentamente. "¡Estás loca! ¡Me voy de aquí!"
La Cindy verdosa levantó la mirada abruptamente. Todo fue sorprendente, su rostro había cambiado. Sus ojos estaban abiertos como platos con tan poca naturalidad; admirando fijamente la superficie inmóvil, mientras sus palabras se desmoronaban ante una sonrisa torcida semejante a las teclas de un piano. "No puedes salir de aquí, Cindy. No puedes escapar de ti. Si rechazas lo que en verdad eres, te destruiré."
Cindy empuñó su mano. "¡Yo tengo el control de mi y de mis acciones, no tú! ¡Ahora, quítate de mi camino! ¡Si me vuelves a amenazar, estás acabada!"
La otra Cindy, ignorándola, inclinó su cabeza hacia un lado. "No puedes destruir la destrucción. Sólo causarías más destrucción…" Levantó su brazo lánguido, y la tierra comenzó a temblar.
"¿Qué… qué está pasando?"
La Cindy verdosa gritó repentinamente. "¡Te enseñaré qué es lo que eres!"
Al siguiente instante, filosos granos de arena se elevaron del suelo y se acumularon en el aire, hiriendo la piel de Cindy como un centenar de abejas enloquecidas. Chilló e intentó correr, pero se tropezó cuando el escenario se tambaleó hacia los lados como un buque a mitad de una mundo crujía y se partía en pedazos, hasta el mismo cielo comenzó a desmoronarse. Los trozos le llovieron alrededor como pedazos de yeso seco, y Cindy colocó sus brazos sobre su cabeza para protegerse.
"¡Jajajaja! Haré que todo se quiebre. ¡Lo destrozaré todo! ¡Lo destrozaré todo!"
"¡Detente! ¡Detente, por favor!" suplicó Cindy. "¿Qué te ocurre? ¡No seas así!"
"¡Inútil, inútil, inútil! ¡Ahora muere, desaparece, deja de existir; destruye, destruye, destruye!"
Los fragmentos de escombros celestiales se apilaron sobre Cindy, aplastándola hacia lo profundo. Después de un último esfuerzo, la pila entera colapsó y extinguió su consciencia. Mientras los escombros rodaban al suelo, la verdosa Cindy se encorvó hacia delante, jadeando por el esfuerzo. Después de un momento levantó la mirada, y las lágrimas se deslizaron por su mejilla, cerca de su transtornada y afligida sonrisa.
"Sólo quería que te quedaras conmigo. Por eso yo…" se tambaleó ligeramente, luego se dejó caer sobre el seco y destruido pastizal. Era una frágil y pequeña niña sola sobre los restos. "¿Por qué no?" lloriqueó. "Perdón. Regresa. Ámame, por favor, acéptame… no me dejes sola…"
Pero no hubo respuesta, y luego incluso el cielo se oscureció, como si alguien hubiese apagado la luz.
Los párpados de Libby se abrieron dentro de sus sueños, y se encontró parada en medio de un gran pasillo. En cada paso, una antorcha bañaba los muros cubiertos de jeroglífos con un parpadeante naranja. Más allá de este oasis de luz el cavernoso pasillo se desvanecía en un brillo purpúreo. El aire estaba extremadamente caliente, y el fino polvo que había caído sobre su piel se disolvía por la humedad.
"¿La tumba de la Reina Hasabataslapya?" murmuró, mirando a su alrededor. "¿Cómo fue que llegue aquí?"
Avanzó unos pasos con cautela. Las llamas crepitantes ayudaron un poco a enmascarar la densa profundidad de la tumba, y la inquietud de Libby sólo iba en aumento conforme avanzaba por el pasadizo. Se aproximó a un par de puertas selladas, las cuales estaban hechas de cedro fragante y con incrustaciones de granates y lapislázuli. Imágenes talladas de faraones y sus consortes integraban el panteón de dioses con cabezas de animales, mientras que dos pinturas de la diosa Hathor flanqueaban la entrada. Tragando saliva, Libby se armó de valor y le dio un empujón a la manija. Para su sorpresa, esta se abrió.
"Eso fue más fácil de lo que…"
Se paró en seco, sin haber previsto lo que le esperaba. El santuario estaba lleno de tesoros – baúles cargados de joyería, collares y brazaletes, grandes vasijas de alabastro, mesas cubiertas con aves exóticas y dulces, estatuas doradas de musculosos dioses, cajas llenas de amuletos y ushebtis – y por todos lados había oro, montones y montones de oro, brillando alucinantemente a la luz de las antorchas.
"Oh por…"
La blancura en los ojos de Libby brillaron. Después de mirar a detalle hacia alrededor, se aproximó hacia el baúl más cercano y comenzó a admirar su contenido.
"¡Qué increíble collar!" exclamó, agarrando un pendiente de escarabajo con sus manos. "Apuesto a que combinará muy bien con mi vestido verde… cielos, debo encontrar la manera de sacar estas cosas de aquí… mmm"
"¿Quién anda ahí?"
Libby se dio la vuelta, y sus trenzas rebotaron contra su mejilla. En el otro extremo de la habitación, sobre una tarima, estaba sentada una chica como de su estatura. El uraeus con forma de cobra se enrollaba en su frente, y un collar de cuentas conectaba sus delicados hombros marrones. Cuatro pares de brazaletes cubrían sus brazos, y una cinta azul ajustaba su delicado vestido blanco por la cintura – pero debajo de toda esa gala, estaba vestida como la Libby de siempre con su blusa rosa y pantalones de mezclilla. Solo hasta entonces Libby se dio cuenta de la verdadera identidad de la chica: no era la reina Hasabataslapya en absoluto, sino Libby misma, disfrazada de una egipcia.
"¿Eres… yo?" preguntó sin aliento.
La reina se sentó de golpe en su trono, horrorizada por haber sido llamada de tal manera. "¡Cómo te atreves a ofender a tu reina! ¿Quién te crees que eres, llegando aquí sin invitación!"
Libby vaciló, confundida. "¿In…vitación?"
"Por supuesto. Todos sabemos que una invitación es requerida antes de tener una audiencia con la reina."
Al siguiente instante Libby se horrorizó. Todo el área alrededor de la tarima cobró vida, mientras una docena de guardias momificadas se desplazaban de sus lugares. La habitación se llenó con el sonido del traqueteo de los huesos, mientras estos giraban su atención hacia ella. Sus sucios vendajes colgaban a jirones por sus extremidades. Libby se estremeció, su piel parecía piel de gallina mientras las momias arrastraban sus cuerpos. Entonces, retrocedió e intentó hacer una reverencia hacia la reina.
"Por favor, perdóneme, ah… su majestad. Es que me he despertado a medio pasillo. Realmente no quise entrometerme…"
Por un momento, los gestos de la reina parecieron los de Libby. "¡Esperen! ¿Qué quieres decir con que despertaste a mitad del pasillo? ¿Es que alguien te ha dejado ahí mientras dormías?"
"Es una larga historia, y no tengo realmente mucha energía como para explicarla ahora. Ha sido un día difícil…"
"¡No me importa que clase de día ha sido! ¡Explícame cómo es que llegaste hasta aquí!"
"¿Bájale, quieres? No sabía que era en contra de las reglas venir aquí… encontré esta puerta y la verdad no sabía a donde ir."
La reina alzó su nariz al aire, asumiento una postura imperialmente arrogante. "Desconocer las leyes no es una excusa. Has visto a tu majestad cuando no estaba preparada para recibir visitas, interrumpiste mi sesión de planeación para la fiesta de esta noche – y aún peor, pusiste tus codiciosas manos sobre MI tesoro! Por ello, deberás sufrir las consecuencias. ¡Guardias, hagan su trabajo, y llévensela! "
Antes de que Libby pudiese parpadear dos veces, las enjoyadas momias cayeron sobre ella. Sujetaron su cuerpo con sus huesudos y disecados dedos, intentó gritar pero su voz no cruzó su garganta. Cuando intentó escapar, la lanzaron hacia el piso y ataron sus manos detrás de su espalda con esposas doradas. Agarrándola bruscamente por los hombros, las momias la levantaron lo suficiente para que la reina viese su cara manchada de tierra.
"¡Por favor!" imploró Libby. "¡Esto es solo un malentendido! Esta es alguna clase de sueño o algo… necesito regresar con mis amigos!"
"¿Es que no hay un fin para tu insolencia? ¿Un sueño? ¡Ja! ¡Guardias, lleven a la pequeña mentirosa a la cámara de tortura!"
La jalaron por todo el suelo, y Libby forcejeaba salvajemente. Esta vez sus palabras a la reina ya no eran de súplica, sino de pánico. "¿Cómo puedes hacer esto? ¡Eres yo misma! ¿Es que acaso no reconoces ni tu propia cara? ¡Mírame! Míra lo que estás vistiendo por debajo de ese disfraz egipcio. ¿Cómo es que no ves que tú y yo somos la misma persona? ¿Te has mirado al espejo alguna vez? Debes ser muy ciega para no reconocer tu propia cara cuando la vez!"
La reina se levantó de su trono, prácticamente hirviendo de ira. "¿Ciega? ¿Quieres saber lo que es ser ciega? ¡Entonces te daré la ceguera eterna! Guardias, he tomado otra decisión acerca de su castigo. Enciérrenla en un sarcófago."
Los sirvientes de la reina levantaron a Libby, luego la arrastraron hacia una hilera de sarcófagos que estaban contra la pared. El ataúd más cercano estaba pintado como el de una joven mujer con el pelo azul y los brazos alados, su expresión serena desmentía el destino cruel que le aguardaba en su interior. Dos de las momias acomodaron el ataúd sobre el suelo, horizontalmente. Libby tosió por la nube de polvo que se levantó, luego redobló sus esfuerzos para escapar.
"¡No! Déjenme ir!" Dijo tirando fuertemente. Pateó una mesa que estaba cubierta por estatuillas de oro, las cuales se estrellaron en el suelo estruendosamente.
La mirada de la reina se postró sobre los ídolos caídos, y añadió ferozmente otra orden. "Y llenen el sarcófago con collares y joyas. Vamos a enseñarle la utilidad de estas bellezas cuando no tienes ni un pedazo de pan para comer."
Lágrimas salieron de los ojos de Libby mientras los mounstruos la empujaban contra el suelo – podía escuchar el crujido de sus secos músculos moviéndose, oler su fétido olor mientras ataban sus piernas juntas con una soga. A pesar de que su cara estaba hundida sobre la arena, el tintineo de sus joyas le daban una pista de o que estaba pasando claramente. El peso sobre los hombros de Libby cedió, y fue capaz de rodar hacia un lado de ella y escupir la arena. Sudando del terror, y del estrés de no poder mover sus miembros, se sentó y encaró a la reina. Los no-vivos permanecían en un semicírculo alderedor de la víctima, esperando a su ama para dar la orden final.
"Este es mi reino, no el tuyo," proclamó la reina. "Esto es lo que consigues por entrar en tierra prohibida. Rézale a tus dioses que alguien venga por ti… porque no tienes ni la mínima esperanza de salvarte de la suerte que te he preparado para ti."
"Esto es solo un sueño," dijo Libby. "Me he dormido, y aún no he despertado – solo eres una… proyección mental, o algo así…"
"Suficiente. Guardias, amordázenla y tírenla en el sarcófago. Luego continuaremos planeando la fiesta."
Una de las momias arrancó un pedazo de tela roída de su propio brazo y la enrolló en una bola. Libby, anticipando su siguiente acción, y con un gritó, intentó apartarse. Otro de sus captores la agarró por la cabeza y le abrió la mandíbula, mientras que la primera momia le empujaba la envoltura en su boca. Sus gritos se apagaron, la multitud la levantó y la dejó en el ataúd abierto. Atacada por el terror, la incredulidad, y la frialdad de las joyas, Libby apenas tuvo tiempo de admirar un último rayo de luz antes de que la tapa se cerrara de golpe.
Jimmy aún estaba solo. Después de recorrer por incontables pasillos de piedra, subiendo por serpenteantes escaleras voladoras, y de pasar filas de puertas selladas, giró en una esquina y llegó a una puerta abierta. Atraído por un brillo que se filtraba de su interior, entró a la cámara. Se encontró dentro de un vasto planetario holográfico: mientras cruzaba los azulejos de madera, estrellas y planetas se alzaban por encima de su cabeza en un armonioso baile cósmico. Jimmy se asombró y extendió su mano por la galaxia, y las estrellas desprendieron una escarcha que parecían pixeles de polvo. Se dio la vuelta, sonriendo con la hermosa vista.
"¡Increíble! ¡Esto está muy bien programado!"
"¿Te gusta?" se escuchó una voz. "Tú lo construiste."
Jimmy se tensó. "¿Quién dijo eso? ¡Muéstrate!"
Un segundo Jimmy dio un paso hacia delante, hacia una galaxia espiral mientras flotaba a mitad del aire, y haciendo a un lado algunas estrellas como si fuese un telón abriéndose. Estaba vestido con su bata blanca de laboratorio. "Bueno, en realidad, yo lo construí, pero es básicamente la misma cosa."
Los dos genios se observaron en silencio antes de que uno hablara.
"¿Qué eres?" preguntó Jimmy. "¿Parte de un holograma? ¿Mi clon?"
"En realidad, ninguno de los dos. Pero eso no es lo importante. Ahora, tengo curiosidad: ¿qué es la última cosa que recuerdas antes de llegar hasta aquí?"
"Estaba… entrando a una nueva recámara del laberinto, cuando de repente miré hacia abajo y ya estaba parado al borde de un cañón. Esa habitación… ¿me transportó a algún lado? ¿O estoy bajo alguna clase de hipnosis?"
"Esta sala ha creado una interfaz entre las diferentes divisiones de tu conciencia. Te permitirá entrar a lo más profundo de tu mente."
"DJ no haría una habitación sólo para conocer y saludar a su subconsciente," dijo Jimmy en desconfianza. "Este laberinto está diseñado para destruir a las personas que deambulen en ella, sin darles una idea de lo que en verdad les está ocurriendo. ¿Cuál es el verdadero propósito de esta habitación? ¿Es simplemente para ganar tiempo mientras estamos atrapados en este estado?"
"Sugiero que no te preocupes por ello. Trata de ver esto como… una experiencia de aprendizaje."
Jimmy arqueó su ceja. "¿Y qué se supone estoy aprendiendo?"
"Tendrás que esperar y ver, ¿no crees?"
El planetario holográfico se desvaneció y fue reemplazado por el laboratorio, con una iluminación misteriosa y racks con tubos de ensayo burbujeantes. Jimmy miró a su alrededor a las filas de frascos Erlenmeyer y mesas repletas de inventos a medio terminar, para luego regresar su mirada hacia su doble con una sonrisa irónica.
"¿Acaso esto es el laboratorio de algún científico loco?"
"Pues en cierta forma…" El Jimmy vestido con su bata se recargó sobre una de las mesas. "Esto es tan emocionante, ¿no te parece? Los demás no van a pasar por esta clase de diálogos como el que tú y yo vamos a tener aquí. Sus cerebros simplemente no han desarrollado las capacidades de raciocinio necesarias…. Cognitivamente, siguen siendo niños pre-pubertos. Por lo tanto, no son capaces de darle sentido a la experiencia como la que tu tendrás. Seguro, sentirán miedo y disgusto y desconcierto, pero no van a entender su significado."
"¿Miedo?" repitió Jimmy, frunciendo el ceño. "¿Disgusto? ¿Qué clase de cosas se supone que sacaré de eso?"
El doble ignoró su pregunta y en su lugar él le hizo otra pregunta por su cuenta. "¿Te gustaría ver mi más reciente experimento?"
Jimmy dudó por un momento, pero la curiosidad fue demasiada. "Pues… supongo que no lastimará a nadie…"
El doppelganger dio un corto comando de voz, y el piso comenzó a temblar. Los objetos de cristal tintinearon en la sobremesay Jimmy se agarró con una mano de la silla más próxima a él, para mantener un poco el equilibrio de ser necesario. Con un gran sonido chirriante, una puerta se abrió, y algo similiar a una losa se levantó por encima de la tabla.
"¿Qué es eso?"
El segundo Jimmy se quitó de la mesa contra la que se estaba recargando. "¿Quieres mirar más de cerca?"
Los dos niños se dirigieron hacia el objeto, lo que aparentemente era un ladrillo de material gris sólido de 3x5 pies, con la forma de una silueta humana en el centro. La superficie estaba cubierta de un montón de cables y conexiones metálicas que colgaban desde una computadora cercana. Jimmy miraba el aparato con sospecha mientras examinaba lo que parecía ser un conjunto de cinturones de cuero.
"Ah… ¿exactamente qué es lo que hace este aparato?"
"Bueno, de momento nada. Está incompleto. Pero, cuando esté terminado, será la mejor supercomputadora jamás construida."
Jimmy se aproximó más,desenredando cada uno de los cables. "No me parece que sea una computadora. Parece más como un… bueno, un cardioencefalógrafo, con un poco de tecnología inértica."
Su doble sonrió maliciosamente. "Te estás acercando. Veamos si puedo darte una pista… muy bien: ¿qué hace hasta ahora la mejor supercomputadora?"
"Pues, hasta ahora," pensó Jimmy, "Estoy seguro de que la computadora más veloz es capaz de realizar un millón billonésimo de cálculos por segundo."
"Así es. Es sorprendente lo que se podría hacer con ello, – si seis billones de personas fuesen a hacer una sumatoria por segundo con una calculadora, les tomaría 46 años realizar lo que la computadora haría en un solo día. Y aún así, en términos de flexibilidad en su razonamiento y poder creativo, la computadora más poderosa es aún así 50 veces menos poderosa que el cerebro humano. Ahora, aquí es cuando las cosas se tornan interesantes – ¿qué pasaría si ambas piezas se unieran para hacer un combo? ¿Qué ocurriría si el cerebro humano y una supercomputadora se conectaran en una sola, en un híbrido super-inteligente?"
"Es un pensamiento muy interesante," asintió Jimmy, "pero eso no puede ocurrir– el cerebro humano simplemente no es capaz de soportar el número de cálculos que puede haber en una computadora normal. No podrías conectarlos en una sola identidad, al menos no sin destruir por completo el cerebro en cuestión."
"Ah, pero allí es donde te equivocas. Verás, con la ayuda de mi Casco Drenador de Cerebros, puedo incrementar la inteligencia del sujeto hasta que sea compatible con la unión. Y a partir de ahí solo es cuestión de conectarlos y mantenerlos juntos. Aquí es donde este mecanismo aparece: lo llamo La Plataforma,y actúa como una interfaz entre la computadora orgánica interna en la cabeza de la persona y una inteligencia artificial. Donde una falla, la otra funciona – es la perfecta estrategia."
Soltó unas carcajadas despreocupadamente, pero Jimmy no se veía convencido.
"Pero… ¿qué ocurriría con el sujeto de pruebas? La computadora no podría funcionar de manera adecuada si fuese controlado por el pensamiento inestructurado del pensamiento humano. La mente es un extraño y complejo órgano … la persona podría tener alguna clase de bloqueos mentales, y quiensabe que clase de cosas podría ocurrir en la profundidad de su subconsciente, listo para enviar a la computadora en direcciones al azar…"
"Es por ello que la persona de prueba deberá estar, por decirlo así, muerto cerebralmente antes de su inserción," dijo el doble de Jimmy.
"¿Mu-muerto cerebralmente?"
Por supuesto. Necesito el poder del órgano sin la posibilidad de que despierte. El éxito del experimento depende por completo de que el sujeto de prueba permanezca inconsciente y sin voluntad propia. El cerebro debe ser meramente un componente en el sistema – un engranaje en la máquina, en pocas palabras. De hecho, podría ser posible tener más de un sujeto de pruebas, permitiendo así tener un procesador más poderoso y más rápido."
"Pero… ¡les arrebatarías sus identidades, los convertirías en un jardín de computadoras vegetales!" estalló Jimmy. "¿Quién se ofrecería bajo su propia voluntad para semejante experimento?"
El segundo Jimmy sonrió otra véz, pero esta vez sus labios tenían una curva siniestra. "Pues, imagino que nadie. Pero eso no me detendrá."
Jimmy retrocedió un paso. "¡Tú– tú no puedes hacer eso! ¡No puedes obligar a alguien a hacer un experimento así! ¡Está… mal!"
"¿Mal? ¿Bien? ¿Y qué se supone signfiquen esas palabras? Tú conoces la respuesta muy bien al igual que yo: no significan nada. Ese concepto existen con la mera finalidad para facilitar la interacción social humana. No existe significado ni valor en nada – bueno, a excepción del valor numérico. Las matemáticas y las ciencias son la única cosa que tienen sustancia, y aún así son imperfectas. Eso es lo que tú también crees, y este proyecto conseguirá acabar con todo eso."
"¡Eso no es verdad en absoluto!" se defendió Jimmy. "Siempre he creído en el bien y el mal. La ciencia necesita de una capacidad de conocimiento de sí mismo, o sino no tendría un margen dentro del cual operar. Necesito ser una persona moral; de no serlo, ¿cómo podría entender el impacto que mis inventos pudiesen tener?"
"¿Tú, una persona moral? ¿Y qué te ha dado esa idea? Toda la evidencia apunta a lo contrario. ¿Dónde está tu sentido del bien y el mail cuando estás exponiendo a la gente que amas con tus despreocupados experimentos? ¿No tus acciones COMPRUEBAN que te importa más el avance tecnológico que por la integridad de los que te rodean?
"Eso no es lo que–"
La copia de Jimmy interrumpió. "Hagamos una recapitulación, ¿te parece? ¿Qué hay de esa vez que casi consigues que toda la ciudad sea asesinada por aliens con haber enviado desconsideradamente un mensaje al espacio? ¿O qué hay de la vez que le lavaste el cerebro a tus papas para que te diesen regalos de cumpleaños extras, o haber mutado a tu maestra, o haber congelado Retroville en una era glaciar? ¿Dónde estaba tu sentido del bien y mal cuando te clonaste a ti mismo, y luego pusiste a tus creaciones – quienes eran seres vivos– en hielo, negándoles así su derecho a vivir? ¿Y experimentar con Carl, tu mejor amigo? Si examinas tu memoria, estoy seguro de que encontrarás un millar de ejemplor similares. ¿Esas son realmente las acciones de alguien que dice ser una persona 'moral'?"
"OK," admitió tímidamente Jimmy, "bueno, quizá no siempre tomo las mejores decisiones, pero siempre consigo manejar la situación al final y salvo a todos de los desastres que mis inventos causen. Y no es como si no hubiese salvado la tierra de otras catástrofes – como cuando el meteoro se dirigía directo a Retroville. ¿Y qué hay de todos esos peligrosos villanos que mandé a la cárcel después de todos estos años?
"Ellos no son el peligro, tú lo eres. Llegará el momento en el que no podrás ser capaz de salvar a todos del monstruo que salga de tus creaciones. Es solo cuestión de estadísticas."
"¡Conseguiré el modo de solucionarlo!" gritó Jimmy.
"¿Lo harás? Quizá sí. O quizá entiendas la verdad que implica avanzar. El progreso exije sacrificio; y está destinado a sufrir algunas algunas bajas en su camino. ¿Y por qué eso debe ser un problema? De todos modos, eres mejor que todos ellos – ¡Mira las increíbles cosas que has creado!"
Jimmy se dio vuelta, con los puños apretados. "¡Esta conversación ha ido muy lejos! Me voy de aquí."
"Reconsidéralo."
Jimmy avanzó, rojo del enojo – hasta que la puerta de entrada de la habitación se desvaneció misteriosamente, dejándolo sin salida. Se dio vuelta para enfrentar a su enemigo, con un escalofrío atravezándole por todo el cuerpo.
"Ese es un truco genial, pero no puedes mantenerme encerrado por siempre."
"¿A que sí?" El doble chasqueó los dedos, y Jimmy se encontró repentinamente recostado sobre su espalda, con sus brazos y piernas sujetados hacia los lados.
"¿Pero qué? ¿Cómo es que…?" Forcejeó un poco, pero un conjunto de cinturones de cuero lo sostenían fuertemente del sitio. Sobresaltado, se percató de que se encontraba atrapado en La Plataforma. "Esto es cruel y nada ético. ¡Suéltame!"
Su secuestrador lo miraba fijamente desde abajo sin la mínima pisca de remordimiento o consciencia, como si no fuese más que un espécimen en la mesa de disección.
"No necesito tu aprobación. No estás aquí para eso. Tienes un rol mucho más importante que jugar – ¿puedes adivinar cuál es?"
"¡Eres un lunático!" exclamó Jimmy. "Este cuarto no nos conecta al subconsciente – nuestro intelecto es la trampa… y nuestros vicios las armas!"
El genio con la bata de laboratorio se rió. "Qué forma tan elocuente de explicarlo. Tienes razón, por supuesto. Esta habitación intercepta tus imperfecciones y tus miedos, y luego los usa en contra tuya. Miente y manipula, te captura y te arruina – lo que sea necesario para colapsarte bajo tu propio peso."
"Eso fue lo que pensé. ¡Ahora suéltame!"
"Eso no pasará," dijo el doppelganger. "Estás enlazado conmigo; pero no puedes dominarme ahora. Quizá puedes controlarme en el mundo consciente… pero aquí, yo hago las reglas. Y hasta donde yo sé, tú eres una computadora orgánica muy sofisticada."
Él caminó momentáneamente hacia fuera de la línea de visión de Jimmy; cuando regresó, estaba sosteniendo una jeringa llena de un extraño líquido claro. Los ojos de Jimmy se hicieron como platos, mientras se retorcía en su sitio.
"Sé que no necesito decirlo, pero forcejear no te ayudará en nada."
Limpió cuidadosamente el lugar de la inyección con un poco de yodo, luego clavó lentamente la aguja en el brazo de la víctima. Jimmy frunció el rostro, estremeciéndose mientras el fluido recorría su torrente sanguíneo como fuego. Uno por uno, los dedos se le fueron entumeciendo, luego su mano. La sensación de amortiguamiento se extendió hasta sus brazos y luego hasta su pecho, hasta que abarcó todo su cuerpo como una segunda piel."
"Aaaagh!" gritó Jimmy. "¡Sácalo… ya!"
"No digas cosas irracionales," refunfuñó el otro. "Sabes que no puedo anular la inyección una vez que la he puesto."
Un hormigueo recorrió el esternón de Jimmy hasta su cuello. "Vamos… no tiene que ser de este modo. Puedo… ¡puedo ayudarte con el proyecto! Dos genios son mejor que uno, ¿no?"
El segundo Jimmy bufó. "¿En verdad crees que puedes manipularme? Sé lo que intentas hacer. Sé todo acerca de ti, y más – no tienes de donde atacarme."
Jimmy se retorció con todo su poder, pero su cuerpo no respondía. "¡No… puedo mover mis piernas! ¡No puedo mover nada!"
"Sí, la parálisis ya está hecha. Pronto también perderás la conciencia."
"¡Tú… tú!" enfureció Jimmy. "¡Salte de mi cabeza! ¡Sal! No tienes derecho alguno de estar ahí. Eres un truco, una estratagema, una enferma alucinación forzada por la tecnología que ni siquiera yo puedo entender! YO no soy así. ¡Yo nunca le haría esto a alguien!"
"Ya olvídalo, amigo mío. Yo solo soy el mensajero. No es mi culpa que no te guste lo que ves."
Jimmy mordió su labio y entrecerró sus ojos. "No dejaré que esta habitación me derrote. VOY a despertar. Todos están contando conmigo. Necesito ayudar a los demás. No terminaré solo, atrapado en mi propia cabeza."
"¿Solo? ¿Quién dijo que estarías solo?" Cogiendo un control remoto de la mesa, el segundo Jimmy señaló hacia la pared lejana con un movimiento de cabeza. "Como era de esperarse, te he conseguido algo de compañía. Mira, mientras aún puedes –"
Una sección de la pared se deslizó hacia la izquierda, revelando cuatro tanques cilíndricos llenos de sustancia verde brillante. Jimmy los examinó, y sus ojos se llenaron de horror: por dentro de los tanques, flotando en animación suspendida estaban los cuerpos de Cindy, Libby, Sheen y Carl.
"¿Ves?" su captor se carcajeó. "Es prácticamente una fiesta ahora que están aquí."
"Solo son proyecciones mentales," susurró Jimmy. "Mis verdaderos amigos están afuera, en el laberinto…"
"Mas o menos, ¿no crees? Todos ustedes han perdido, y eso es lo que cuenta. Disfruta tus últimos segundos de conciencia, Jimmy. Nunca vas a ser capaz de despertar de esto."
"¡Mis amigos me salvarán! Ellos… lo harán…" Su campo de visión se fue oscureciendo, y su voz se desvaneció en un profundo y surreal chillido. "Ellos…"
"…Se auto-destruirán también," terminó de decir el doble. "Idiota."
Notas de traducción:
(*) El título original de este capítulo estaba en latín, es "Alter Ipse Amicus"
(*) Doppelganger es el término para el "doble de uno mismo" (También de origen en latín)
Y uff! Vaya que este capítulo ha sido extenso (22 páginas apróximadamente, ¡me muero!) Lamento haberme demorado en actualizar. Básicamente la explicación es que ahora mi vida es consumida por el trabajo de la vida diaria, jaja. Y pensar que a principios de este año creí posible el terminar de traducir este fanfic! (Quizá aun es posible, si me esfuerzo más).
Recuerden dejar un comentario (así me presionan para que traduzca más rápido, en verdad! xD) No olviden visitar al fanpage de Jimmy Neutron en facebook y también recuerden que ya tenemos la web de Proyecto Neutrón con los episodios en latino (aunque este mes está en mantenimiento la web jeje) :D
Esperen el próximo cap. en Noviembre ;)
