La mañana paso con lentitud, en otras circunstancias Hinata hubiese salido a caminar por el pueblo que estaba al lado del lago. Observo por la ventana, pero no había señal de Naruto. ¿Adónde habría ido? El recuerdo de su reacción cuando hicieron el amor le trajo un fresco y vivo sentimiento de dolor. ¿Cómo fue posible que no se diese cuenta de lo que le sucedía? Ahora ella podía describir sus sentimientos como amor a primera vista, aunque pareciera una cursilería.
El regreso un poco antes de la hora de la comida, misma que transcurrió en completo silencio.
—He decidido que tal vez sería preferible regresar a Londres —le anuncio mientras bebían el café.
Algo había sucedido durante la caminata que lo había transformado. La mirada que le dirigía ahora era impersonal y su actitud cortes y fría como la que se le da a un extraño.
—No era esa mi intención original, pero dadas las circunstan cias me parece que es lo mejor para los dos.
Hinata fue a hacer el equipaje en tanto que Naruto liquidaba la cuenta. Termino de guardar sus cosas en la maleta y miro la de él, preguntándose si su boda reciente le brindaban los derechos y obligaciones que los de un matrimonio normal. Cuando el entro en la habitación y comenzó a descolgar la ropa, Hinata obtuvo la respuesta. El acomodo todo con una precisión que hablaba de su larga práctica. Sin duda alguna había viajado bastante y lo más pro bable era que no lo hubiese hecho solo. ¿Cuántas mujeres habían gozado en sus brazos como lo hizo ella? ¿A cuántas habría amado? ¿Sakura sería la única? Sakura, la mujer que prefirió ser la amante de un hombre rico que la esposa de uno pobre.
—¿Lista? —ella asintió y salió del dormitorio, antes de lo cual miro el lecho donde se convirtió en mujer. Experimento éxtasis y dolor, aprendió a diferenciar entre la lujuria y el verdadero amor. Lujuria era lo que sentía Sasuke.
Casi al terminar la tarde, llegaron a la periferia de Londres. Naruto no había pronunciado ninguna palabra con respecto al futuro y Hinata sentía como si una inmensa garra le apretase la frente con más y más presión hasta que esta se volvía insoportable.
—Quiero ir a la oficina —le dijo Naruto desviándose del camino—. Hay unos papeles que quiero recoger.
Todo era lo mismo y a ella le parecía diferente. Era difícil de creer que la última vez que había entrado en esas oficinas, lo había hecho como una joven soltera, sin saber lo que le esperaba.
Toneri los miro mientras se aproximaban, la mayor parte de los empleados se había ido a casa, y este pareció sorprendido.
—No los esperábamos hoy, ¿cómo les fue? —Tenten salió para saludar y Naruto le pidió que le buscase ciertos papeles del archivo.
Hinata le pregunto a Toneri por el estado de salud de Tayra. Su expresión era grave.
—Tuvo una intervención mayor de la que se esperaba. El cirujano quería estar seguro de que extirparía todo el tumor —al ter minar estaba a punto de llorar y Hinata lo abrazo con una actitud casi maternal.
—Los médicos hacen cosas maravillosas en estos días —dijo para reconfortarlo.
—Lo sé. No es la operación lo que me preocupa, es la reacción que tendrá Tayra. Tuve que autorizar por escrito la cirugía y ella antes de entrar en el quirófano me hizo prometerle que no dejaría que le quitaran él. . . El cirujano me advirtió que si no lo hacían ella podría morir. jDios mío! —al decir esto se cubrió el rostro con las manos. Él estaba inclinado y la chica por instinto lo rodeo con uno de sus brazos, situando la mejilla junto a su cabeza.
—Has hecho lo mejor, estoy segura. La operación será un trauma en un principio, más una vez que se dé cuenta de que la amas, cambiará de actitud.
—Claro que sí, el amor no es algo que se pueda encender y apagar como grifo. ¿Le has comunicado a Toneri la buena nueva? —ninguno de los dos escucho a Naruto cuando se aproximaba al escritorio.
Hinata lo miro y se aterro al ver la furia oculta solo en parte. Cuanto debía odiarla, el la consideraba una sofisticada dama de mundo, bien instruida en lo que le causaba placer a los hombres y en lugar de eso descubrió que era una inexperta virgen. Si las miradas mataran, ya la habría fulminado.
—¿Que noticias? —pregunto Tenten—. ¿No me diga que al fin Hina firmo el armisticio en esta guerra que le tenía declarada al sexo opuesto?
—Espero que si —respondió Naruto seco—, de otro modo presiento que nuestro matrimonio no será un éxito.
— ¡Matrimonio! —Tenten y Toneri exclamaron con incredulidad al mismo tiempo.
—¿Se casaron? ¿Cómo pudiste hacerlo sin avisarnos? —le reclamo la secretaria—. Quiero que me cuentes todo. ¿Qué vestido usaste? ¿Cuándo lo decidieron? Siempre aseguraste que Naruto no te gustaba y que. . . ella incluso me llego a convencer de que no sabía lo que Naruto sentía por ella. Pero yo pude ver con claridad que usted se había enamorado de mi amiga desde la primera vez que la vio.
—Que perceptiva.
¿Era ella la única en notar el sarcasmo escondido en aquellas palabras?, se preguntaba Hinata. La charla de Tenten resaltaba más ante el silencio de los otros presentes. Toneri los felicito con simulada alegría, Hinata sabía que sus pensamientos estaban con Tayra. ¡Pobre Toneri! Hinata deseaba que hubiera alguna forma de ayudarlo.
—Por supuesto dejaras de trabajar — musito Tenten—. ¿Naruto tiene algún apartamento en Londres, bonito, pero con muebles resistentes a los niños? —añadió sin disimular la dirección que tomaban sus pensamientos.
—Te estas adelantando incluso a nosotros —respondió Naruto, divertido—. Mientras eso llega, te informo que no vivo en Londres, sino que tengo una casa a cincuenta kilómetros de aquí. Está en el campo y el placer de regresar allá después de un tedioso y largo día de trabajo compensa con creces el recorrido.
—Y ahora aumentara ese placer pues Hinata te aguardara allí. Tu siempre has amado el campo, ¿no es así Hina? En el fondo es una joven campesina, aunque creo que eso usted ya lo sabe.
—No hemos tenido mucho tiempo para conocernos —dijo Naruto, sucinto—. Estuvimos ocupados con asuntos que requerían atención más inmediata.
Tenten sonrió, mientras Hinata se sonrojaba.
—Pues bien, creo que ha tenido una idea genial al casarse. Mi única queja es que no me invitaron a la boda.
—Fue una ceremonia muy sencilla. Nos casó el padrino de Naruto en una región cercana al lago.
—¿Que te pusiste? Quiero saber todos los detalles.
—Un vestido de seda verde pálido —Naruto agrego antes que Hina pudiese responder. —Y estaba maravillosa.
Todo era para mantener las apariencias, y aun así el corazón de la chica se llenó de felicidad.
—¿Seda verde? ¿No será aquel horrible conjunto que compraste la semana antepasada Hina? —cuestiono la secretaria—. ¿Aquel que ibas a usar para el bautizo de no recuerdo quién?
Hinata percibió la mirada de Naruto en tanto que, al hurgar en su bolso, encontraba el arrugado cheque en blanco. Él lo que quería era que no estuviese vestida con algo que le hubiese comprado otro hombre y como esa ropa la pago ella, no tenía por qué molestarse si se enteraba que no había usado el cheque.
—No fue ese, el que elegí era de un verde más pálido.
—¿Por qué estás tan callado, Toneri? —Hinata hizo una mueca de disgusto al escuchar a Naruto, pues el de seguro lo había hecho con mala intención.
—Tal vez sean los años —contesto este en voz apenas audible—. Hinata sabe que les deseo toda la felicidad del mundo y reconozco que soy egoísta al preocuparme por perder a tan valiosa ayudante.
—Muy egoísta es verdad —dijo Naruto con frialdad—. Tendrás que hacerlo, Hinata estará muy ocupada en nuestra casa y no hay ningún recién casado que guste de encontrar a su esposa exhausta todas las noches.
—Que buena suerte —cuchicheó Tenten con aire de complicidad—. Que daría yo por esperar a Naruto todos los días.
Hina y Naruto se marcharon al rato. El coloco los papeles en la parte posterior del coche y después abrió la puerta para que Hina pudiese subir.
El silencio entre ellos parecía tener ahora un nuevo ingrediente de hostilidad. La cabeza de la chica comenzó a palpitar con dolor.
Se dirigieron hacia el oriente por la carretera M-4. La región le resultaba poco familiar a la joven. Cuarenta kilómetros después de salir de Londres Naruto tomo por un camino secundario, al hacerlo levanto una nube de polvo y lo único que la muchacha pudo distinguir fueron altos setos.
Naruto prendió el radio y las notas de una popular canción comenzaron a escucharse. La joven trato de relajarse, pero era imposible. Ella le robo una mirada a su remoto perfil. Estaba concentrado en el camino, pero el disgusto mostrado en la oficina había desaparecido. Su camisa se encontraba abierta de los primeros botones y recuerdos de como lo había acariciado aparecieron en la mente de la muchacha.
—¿Que sucede? ¿Me salió de repente otra cabeza? Hina desvió la vista, odiándose por haberse dejado sorprender mientras lo observaba. Se sentía como un avaro que observa su oro y almacena recuerdos de él, para llevárselos al morir. Habían recorrido algunos kilómetros cuando apareció una granja con una casa estilo Tudor. La fachada blanca y negra de la planta alta estaba iluminada por la luz de la luna. La casa tenía un aire de tranquilidad que colmo el magullado corazón de Hinata. Se preguntó a quien habría pertenecido. A algún rico terrateniente sin duda. La distribución de la construcción era similar a una "E" sin la parte central. Las dos alas exteriores protegían la estructura central. Naruto estaciono el coche y acciono un interruptor que abrió las dos puertas en forma automática. Esta vez Hina no desvió la vista cuando él se volvió a verla.
—¿Es esta tu casa?
—Si de algo puedes estar segura es de que no te voy a llevar a la de otra persona.
—Pero. . . pero es maravillosa —murmuro confusa.
—¿Que esperabas? ¿Alguna monstruosidad victoriana, con el interior remodelado por algún diseñador de moda? Vi esta casa por primera vez hace veinte años, cuando todavía estaba en la escuela y entonces juré que algún día seria mía. Puedes llamarlo un caso de amor a primera vista.
—Me sorprende que creas en esas cosas —las palabras tuvieron un dejo de dolor. Hasta hace poco ella no creía en ello y ahora no tenía ninguna duda.
—Tu no me conoces lo suficiente, ¿o sí? el amor no es consecuencia de algún plan. No obedece más leyes que las propias. Estoy seguro de que te habrás dado cuenta de la forma intempestiva y a veces cruel con que aparece. Después de todo, eso es algo que aprendiste desde tu primera experiencia, ¿o no?
Por un momento Hinata pensó que él había adivinado sus sentimientos. Su rostro se volvió blanco como el papel, sus labios temblaban y estaba a punto de negarlo cuando se dio cuenta de que se refería a Sasuke. Naruto no podía saber que lo amaba, debía mantenerlo siempre en secreto. Poco después caminaban rumbo a la casa, que estaba a oscuras.
—Hay alguien que viene a limpiar todas las mañanas y deja la comida preparada por si acaso como en casa. Prefiero no tener servidumbre de planta.
Acciono el interruptor y el pórtico se ilumino, Hinata miro a su alrededor, sus ojos se abrieron con placer. El pórtico era de madera. Una vez adentro de la casa vio los preciosos tapetes persas y en una gran mesa central había un jarrón lleno de flores.
—La sala esta allá —murmuro Naruto, tocándole un brazo— antes era la biblioteca. Di instrucciones de que dejaran la cena pre parada para dos, y voy por las maletas.
Hinata estaba en la biblioteca cuando el regreso. La habitación más que lujosa era cómoda.
—Me imagino que debes concluir muy buenos negocios cuando tienes reuniones aquí —le comento a Naruto cuando entraba.
—Esta es mi casa, no un centro de conferencias. No la adquirí como un deducible de impuestos, si eso es lo que quieres decir. Si deseo trabajar, voy a mi oficina. Esta casa me sirve para relajarme. Tal vez te llame ocasionalmente desde Londres solo para distraerme. Además, no tendrás que trabajar para mantenerte, no hay por qué preocuparse. Y hablando de ese punto —sirvió dos vasos de un líquido y agrego—: Es whisky maltes, bébelo, te hará bien pues estas muy pálida. Mientras dure nuestro matrimonio te daré una pensión, aunque y no espero ni quiero que actúes como mi secretaria, tendrás ciertas. . . responsabilidades. Necesitaras ropa nueva. . .
—¡No quiero tu dinero! —Hinata dejo el vaso, su contenido estaba intacto y su voz reflejaba su ira—. Tengo el dinero suficien te para satisfacer mis deseos y no quiero el tuyo.
—De cualquier modo, lo vas a tener. Destruiste el cheque que te di para que compraras el vestido para la boda, tu orgullo no te permitía usar algo que hubiera pagado yo. Pues bien, yo también tengo mi orgullo y por todo el tiempo que seas mi esposa, yo te voy a mantener. ¿Entendido?
Por un instante la chica lo reto con la mirada, pero la de Naruto, le hizo intuir que lo mejor era actuar con cautela.
—Supongo que podre quedarme con mi coche.
—¿Que dirías si me opongo? Te confinare a esta casa como a un prisionero antes que permitirte tocar algo que no te haya dado yo. No tengo ninguna plaga y no te voy a contaminar.
—Ya lo hiciste —lo dijo tan bajo que pensó que no la había escuchado, hasta que el ruido del vaso al romperse la hizo reaccionar. El vaso yacía hecho pedazos, mientras Naruto estaba pálido de la furia.
—Siempre vas a recordármelo, ¿verdad? ¿Que se supone que debo hacer? ¿Purgar una pena por el resto de mi vida porque robe tu virginidad? ¿Qué es lo que más te molesta, Hinata, ¿el hecho de que no haya sido Toneri o el hecho de que lo hayas disfrutado?
—Eres despreciable.
—Despreciable o no, soy tu marido.
Cuando Naruto salió dando un portazo, Hinata se sentó en la silla más cercana. Escucho el ruido del Masserati mientras se alejaba, a pesar de que pasaron algunos minutos antes que se diese cuenta de que Naruto la había dejado sola en aquella casa. Espero más de media hora y como no regresaba se paró sobre sus temblorosas piernas y comenzó a explorar los alrededores.
Terminando el pasillo que salía de la biblioteca se llegaba al salón de juegos el cual era obvio que había sido remodelado durante la época georgiana. Estaba decorado en un verde pálido y en ese momento comprendió porque a Naruto le gustaba más la biblioteca para relajarse, era mucho más familiar. ¡Familiar! ¿Adónde la llevaban sus errantes pensamientos? Cualquier familia que ocupase esta maravillosa casa no sería de Naruto y ella, pero la idea de los hijos que él podría tener con otra mujer, le causo un dolor que lacero su tierno corazón.
Detrás de la biblioteca estaba el comedor, con muebles elegan tes y antiguos que brillaban bajo la luz de los candelabros, Hinata cerró las puertas dobles con cuidado, imaginando aquella mesa con una gran familia. La cocina había sido modernizada por completo, pero en cierta forma mantenía su aspecto tradicional. Había una nota que decía que la ensalada y el pollo cocido estaban en el refrigerador. Hinata no tenía apetito y se mantendría alerta para detectar el primer sonido que le indicase que el Masserati había llegado.
Como pasaba el tiempo y Naruto no volvía, regreso a la bibliote ca, sin tener el valor de explorar el piso superior pues se sentía co mo un visitante que necesitaba el permiso del dueño. Dormía en una silla de la biblioteca, cuando algo la despertó. Escucho unos lentos pasos que cruzaban el pórtico y el ruido de la puerta princi pal al abrirse; la chica contuvo la respiración. Eran más de las dos de la mañana, ¿en dónde había estado Naruto?
El abrió la puerta de la biblioteca y se quedó parado mirando con ojos brillantes a la joven.
—¿Esperando como una esposa fiel? —su voz no era normal y Hinata se percató de que estaba ebrio—. ¿Por qué? ¿Te sentías sola sin mí? Tú me deseaste Hinata, no importa que tus ojos lo nieguen. Ahora estas a salvo —murmuro—. Deberías agradecer que no te he enseñado lo que es la lujuria. Me odias, ¿no es verdad? — demando furioso—. Tome tu virginidad y tu ni siquiera has tenido el valor de admitir que gozaste la experiencia. Por el contrario, me culpas y me detestas.
—Si me indicaras cual es mi dormitorio.
—Escoge el que gustes, incluso si quieres puedes compartir el mío, pero tú no querrás hacer eso, ¿verdad Hina? Tal vez un día vayas a mi habitación y actúes como una mujer. ¿Podría suceder eso? Nadie debería tocar lo que le habías ofrecido en silencio a tu amado Toneri. Pequeña tonta, ¿vas a desperdiciar toda la vida amando a un hombre que no te quiere? -Hinata lo miro a los ojos y le contesto:
—Si —después de todo era verdad, aunque el hombre que ella amaba no era Toneri, sino el propio Naruto.
EI la dejo ir sin añadir nada más. Su maleta era demasiado pesada para que la subiera sin ayuda, así que solo saco su camisón de seda, pues lo único que deseaba era dormir, y olvidar.
La primera puerta que abrió pertenecía a una habitación con muebles masculinos y la chica dedujo que era de Naruto y cerró la puerta. El corazón le latía con fuerza mientras se dirigía al otro extremo. Este era el dormitorio para los invitados, estaba decorado en suaves tonos rosa y tenía un baño. Hinata se dio una rápida ducha y se metió de inmediato entre las frías sabanas de algodón. EI insistente repiqueteo del teléfono la despertó, alguien con testo pues el ruido ceso de repente. Abrió los ojos y miro a su alrededor. EI sol entraba por la ventana, se levantó de la cama y camino hacia allá. Corrió las cortinas y pudo ver los hermosos jardines en la parte inferior.
—¡Hinata! —la voz y unos leves golpes en la puerta le avisaron que Naruto estaba afuera.
De inmediato abrió. Vestía unos pantalones de mezclilla y una delgada camisa de algodón. Todas las señales de la borrachera de la noche previa habían desaparecido.
—Mi hermana hablo por teléfono, Tsunade la informo de nuestro matrimonio y viene para acá a conocerte, llegara antes que anochezca —su mirada se posó en el camisón de seda y Hina tuvo la impresión de que olvidaba lo que le iba a decir—. Ino desea nuestra ayuda, cuando la conozcas comprenderás que a ella no le importan ni un comino los planes ajenos, aunque te hace partícipe de los suyos. . . En esta ocasión considero que la debo de ayudar. Rock Lee le hablo, quiere volver con ella.
Dio media vuelta y Hinata no tuvo ningún problema para imaginar en que pensaba. Escasas cuarenta y ocho horas después de casarse se enteraba de que la mujer que amaba estaba libre. Tal vez Sakura se había dado cuenta de que la riqueza no se comparaba al amor o quizá supo que podría tenerlos a los dos.
—Ino no sabe cómo va a tomarlo Lucy, mi pequeña sobrina. Cuando Rock Lee las abandono, ella le dijo horrores sobre su padre, pese a que yo le advertí que no lo hiciera, nunca me hizo ca so. Ahora tiene miedo de que la niña rechace a su padre, además, la situación entre ellos dos todavía es muy delicada y mi hermana piensa que sería mejor si tuviesen oportunidad de estar algún tiempo solos.
—Espero que este en lo correcto.
—Ino va a traer a Lucy aquí después de clases. Es una niña obediente y sensible, y está en una edad en la cual los niños sienten las cosas con intensidad. No quiero que crezca con la idea de que no existen matrimonios felices.
—¿Qué insinúas?
—Que durante la estancia de mi sobrina, compartirás mi habitación. Ya he puesto tu maleta allí, puedes acomodar tus cosas y yo preparare el desayuno. No pienses que me aprovecho de la situación para obligarte a dormir conmigo y no pido tu cooperación para beneficio mío, lo hago por ella. La niña amaba a su padre y sufrió mucho cuando este las abandono.
—Muy bien, pero con una condición.
—¿Cuál es?
—Mientras este Lucy en esta casa yo voy a actuar como si fuera la más feliz de las recién casadas, más una vez que se haya marchado quiero que comiences a tramitar el divorcio. Tú me chantajeaste para que me casara contigo y yo haré lo mismo para que me dejes ir.
—Ya veo —era imposible juzgar su reacción a través de sus palabras—. Ahora los dos sabemos que terreno pisamos. Yo le de bo a Ino este favor, pues después de todo yo presente a Sakura con Rock Lee.
"Sakura", pensó Hinata, "quien ahora está libre. De seguro por eso Naruto no puso ninguna objeción esta vez".
—Muy bien, pero si me engañas nuestro acuerdo no tendrá validez.
—Iré a sacar mis cosas —él estaba junto a la puerta y Hina tuvo que tomar aire antes de pasar a su lado.
Percibió la fresca fragancia de su colonia y en un momento de debilidad deseo aproximarse y abrazarlo.
—La señora Chiyo estará aquí muy pronto. Sera mejor que le avises de la inesperada llegada de Lucy —en seguida se dirigió a la cama donde durmió Hina y comenzó a arreglarla—. No quiero que nadie haga comentarios maliciosos pues es muy probable que Lucy los escuche.
Eran enemigos, Hina lo sentía en el silencio que los envolvía y tuvo que ser fuerte para no dejar escapar las lágrimas.
Eran más de las cuatro, cuando un Citroën se estaciono frente a la puerta principal. Descendió de el una elegante mujer de cabello rubio a quien Hinata hubiese reconocido como la hermana de Naruto en donde la encontrase, acompañada de una niña que aun vestía el uniforme de la escuela. Parecía tan joven y vulnerable que Hina de inmediato se sintió identificada con ella. ¿Le habría ya notificado Ino el regreso de su padre?
—Naruto, eres un desgraciado. ¿Por qué te casas sin avisarme? ¿Te das cuenta de que le robaste a Lucy su única oportunidad de ser dama de honor?
Mientras decía esto, Ino entraba en la casa. Su nerviosismo se podía percibir aun a la distancia. Hina fijo la vista en su marido, este miraba a su sobrina con afecto. La niña venía detrás de su madre con expresión de desconcierto.
—Lucy habría odiado ser dama de honor —dijo con brusquedad—. ¿Cómo vas en el colegio, pequeña?
—Es muy tedioso.
Era obvio que tío y sobrina sostenían una relación que no existía entre niña y madre. Físicamente no eran parecidos, pero cuando la menor sonrió, Hina la encontró idéntica a su tío.
—Ella quiere quedarse una temporada contigo —señalo Marina con rapidez—. Naruto es un amor, a mi hija le gusta quedarse aquí y es conveniente pues su escuela está mucho más cerca de aquí que de Francia.
Hinata sonrió si bien le asombraba la actitud de Ino.
—No puedo quedarme mucho tiempo —hablo con demasiada rapidez—. Lucy corre allá arriba y acomoda tus cosas, tengo que hablar con tu tío pues debo marcharme después de la cena.
—Ya es una adolescente y no una niña —señaló Naruto cuando su sobrina desapareció—¿Le has dicho lo de Rock Lee?
—Lo he intentado, mas no he tenido la oportunidad.
—Y como planeas irte después de la cena, ya no la vas a tener, ¿verdad? —comento Naruto con burla.
—Yo sé que tu podrás hacerlo mejor que yo —arguyo Ino con tono suplicante—. Yo no puedo hacerlo, mis nervios. . .
—No debiste hablar mal de Rock Lee con la niña —declaro molesto—. Eres una tonta.
—¡Que agradable manera de hablarle a tu hermana! Yo no te pido favores con frecuencia, y después de todo este es muy pequeño.
—¿De verdad así lo crees? Nos dejas a una sensitiva adolescen te al comienzo de nuestra luna de miel, y además esperas que seamos nosotros quienes le informemos, que después de cuatro años de separación su padre y su madre han decidido volver a estar jun tos. Me pregunto si Rock Lee se da en realidad cuenta de lo que están haciendo.
—¡No es correcto que digas eso! —la voz de Ino se quebró en la última palabra y para aumentar el embarazo de Hinata, las lágrimas aparecieron en los ojos de la mujer mayor—. Voy a mi cuarto.
—No hay razón para que me mires como si fuese un monstruo. A Ino le gusta llorar si con eso consigue lo que quiere.
—Ella es tu hermana.
—- Ya losé y esa es una de las razones por las cuales nunca he podido odiar a Rock Lee como se merece. ¡Pobre diablo!
—Si quiere regresar con Ino debe ser porque la ama. ¿Le vas a decir a Lucy?
—No me parece que haya otra salida. Mi hermana es capaz de marcharse sin mencionarle nada y la niña se enterará en cuanto regrese a su casa. Ino fue la niña mimada de nuestros padres y como resultado espera que todo el mundo se compadezca de ella. Espero que Rock Lee sepa lo que hace.
Sospechando que su cuñada acostumbrada a cambiarse de ropa para la cena, Hinata subió y Naruto se quedó en la biblioteca. Ellos tendrían que compartir la habitación, pero Hinata había decidido permanecer junto a él, el menor tiempo. Estaba sentada frente al espejo de su dormitorio aplicándose la sombra para los ojos cuando escucho la voz. Como solo tenía una pequeña toalla arriba de su ropa interior, se sobresaltó un poco.
—Soy Ino, ¿puedo entrar? —por un momento Hina se sintió defraudada. ¿Esperaba que fuese Naruto? El nunca habría llamado a la puerta de su dormitorio.
Sin duda Ino no quiso charlar con ella estando Naruto presente.
—Lo siento —se disculpó la mujer—. No sabía que no estabas vestida. ¿En dónde dejaste a mi hermano?
—En la biblioteca ¿quieres hablar con él?
—No, a menos de que este más accesible que hace rato. A veces olvida que soy cinco años mayor que él. Ha dejado que el triunfo en los negocios lo convierta en un insensible. ¡Argumentar toda esa historia de la luna de miel! Nosotras somos dos mujeres de mundo, querida, conozco a mi hermano, él no es un monje. El recordar a la perversa de Sakura conlleva a alegrarse de que no se hubieran casado. Lo habría hecho solo por el dinero que tiene y tal vez ahora lo intente. Como ya no tiene a Rock Lee, tratara de reconquistar a Naruto otra vez. Ella pensara que este apresurado matrimonio no puede ser muy estable. Lo que ignora es que el nunca regresara con ella, se ha vuelto de corazón duro y nunca la perdonara. Como te decía, ese absurdo pretexto de la luna de miel. Espero que no tomes a mal el que yo hable así, pero es que en estos días todo el mundo. . .
—Todo el mundo anticipa su noche de bodas. ¿Es eso lo que ibas a decir? Te equivocas querida hermana, no conocía Hinata con anticipación suficiente para llegar a eso. La noche de bodas mi esposa era tan pura y virgen como lo es hora Lucy.
Ino le dirigió una fulgurante mirada a Naruto. Hinata sospecho que la otra mujer no daba crédito a la revelación de él. En tanto que la aludida estaba arrebolada a causa de la vergüenza.
—¿Virgen? —los ojos de Ino se abrieron incrédulos—. Supongo que debí imaginarlo. Mi hermano siempre desea lo mejor y no se conforma con cosas de segunda o tercera mano. Sakura no tendría la menor oportunidad ahora. ¿O sí?
—Avergüenzas a Hinata y a mí me insultas. Yo me case con Hina porque la amo y no por otra razón.
Él era un excelente actor, pensó Hinata con amargura. Mientras Ino lo observaba en silencio.
—Y ahora, si te sales me darás la oportunidad de cambiarme para la cena, después de la cual podremos discutir lo que se le dirá a Lucy. Con pretexto de arreglar la mesa, Hinata siguió a su cuñada. Antes de ello Naruto le dijo:
—¿Huyendo? ¿De mi o de ti misma?
La joven encontró a Lucy en el comedor. La adolescente se había cambiado el uniforme de la escuela por un precioso vestido de algodón. La criatura sonrió de tal modo que Hina recordó a su marido.
—Siento mucho que mi madre me deje aquí cuando están en su luna de miel —se excusó la jovencita. Sus modales eran los de un adulto, pero sus dedos temblorosos demostraban que no lo era y Hinata sonrió para darle valor.
—Eso no tiene importancia, a Naruto le encanta que estés aquí.
—Mamá aveces no sabe qué hacer, no piensa —Lucy camino hacia la ventana—. Me he enterado de que ella y papa van a volver a vivir juntos. El me escribió y me lo conto, aunque yo no se lo he dicho a ella. No fue por deslealtad sino porque ella se pone muy nerviosa. Se lo iba a decir al tío Naruto.
—Estoy segura de que él lo habría entendido —le respondió Hina, molesta ante la actitud de los adultos. ¿Cómo podían los padres de Lucy dejarle ese gran peso a esta niña que apenas entraba en la adolescencia? —. Ya no te preocupes, debes estar contenta de que todo haya sucedido así.
—Quisiera estarlo, pero tengo miedo de que las cosas no funcionen y se vuelvan a separar. Mi madre es muy. . . inestable y mi padre debe ser muy paciente con ella. Pienso que ese fue el verdadero motivo por el cual se fue con Sakura en la primera oportunidad. Sé que no es correcto que yo diga esto, pero mama tuvo gran parte de culpa. Y no lo digo solo para defenderlo, pues Sakura pensó que tenía más dinero que mi tío. ¿Sabías que ella y Naruto estaban comprometidos? —pregunto angustiada.
—Claro que sí. Y ahora te sugiero que esperes a que venga Naruto para que puedas hablar con él. Demoraremos la cena un poco, creo que se sentirá aliviado cuando le confieses, que estas enterada de la reconciliación de tus padres.
—¿Mamá me iba a dejar aquí para que el tío me lo dijera? ¡Pobre tío Naruto!
Hinata distrajo la atención de Ino cuando está bajo. Lucy desapareció en dirección de la biblioteca, regresando diez minutos más tarde con Naruto, su rostro brillaba con una sonrisa. Hinata reflexiono con envidia en la suerte que tenía la pequeña al confiar en alguien de ese modo. Se dio también cuenta de que Naruto no le decía a su hermana las confidencias que le hiciese Lucy, en castigo por su falta de visión y comprensión. ¿Cómo la amonestaría a ella si descubría que se había enamorado de el?
—Cuidado con Sakura —previno Ino a Hinata cuando caminaban a solas después de la cena—. Sé que Naruto está enamorado de ti, pero ella es una mujer decidida a todo y en extremo bella. "! ¡Enamorado de ella!, si supiese la verdad", pensó Hinata mientras el Citroën se alejaba. Una ráfaga de viento la hizo temblar.
—Tienes frio, será mejor que vayas adentro —dijo Naruto—. Tengo trabajo que hacer, así que te dejo con Lucy para que se conozcan. Le he prometido que pasara un tiempo formidable mientras este aquí. Las dos juntas podrán mantenerse ocupadas.
—Que amable —declaro sarcástica.
—Y le prometí además comprarle lo que ella quiera.
—¿Es esa la única forma que conoces de satisfacer a las mujeres?
El dio media vuelta y Hina tembló ante la mirada de aquellos ojos, pero se negó a dejarse intimidar. Lucy los esperaba junto a la puerta y los observaba con detenimiento.
— Turista o lotería? —sugirió el. La pequeña los miraba desconcertada y Hina percatándose de lo que pensaba agrego:
—.A mí me encantaría el turista ¿y a ti Lucy? En ese momento tomo una decisión. A esa niña los adultos ya la habían herido suficiente en el transcurso de su vida, ella no permitiría que se derrumbase la fachada de un matrimonio feliz
