Disclaimer:Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia ... bueno esa es solo mía y de mi loca imaginación.


El Tiempo

~17~

-¡Bella!- grité desde el sofá al escuchar la puerta de la entrada

-¡Edward!- me respondió entre risitas cuando la sostuve en mis brazos

-que tal te fue en la escuela?- entonces su sonrisa disminuyo un poco

-bien...pues todos son muy amables

Tal vez no podía leer su mente pero sabia que algo andaba mal.

-¿hay algo mas de lo que quieras hablar?- la niña inmediatamente se acurruco en el hueco de mi cuello...estando tan cerca su aroma empezó a causar estragos en mi garganta

-bueno pues.. hay una niña

-¿una niña?- contesté ignorando el incendio que se acrecentaba en mi garganta

-se llama Jessica.. ella fue muy grosera conmigo, junto con todas las demás niñas

-ya veo.. ¿quieres que hable ..con.. tu maestra?- la voz me salia entre cortada y a estas alturas la ponzoña se acumulaba en grandes cantidades dentro de mi boca, estaba intentando con todas mis fuerzas controlarme pero no era posible, solo podía pensar en ese delicioso aroma...su sangre espesa y caliente corriendo por todas sus venas a penas protegida por una fina capa de piel, la cual seria tan fácil atravesar con mis colmillos, en ese momento bella me miro fijamente.

-tus ojos están negros Edward- la niña mas que asustada parecía curiosa, no pude contestarle pues lo mas probable seria que saliera un gruñido de mi pecho- ¿Edward?... ¿estas bien?, estas helado, te traeré mi mantita- quede inmóvil, tenia miedo, por primera vez en 100 años Edward Cullen estaba atemorizado, tenia semanas que no cazaba y temía demasiado por la vida de Isabella, estaba solo con una apetitosa y frágil criatura frente a mi. Isabella regreso después de unos minutos arrastrando su pequeña manta azul- descuida Edward mi mantita te pondrá calentito- entonces sin darse cuenta tropezó con la manta... el olor ...solo pude sentir el olor inundando mis sentidos, haciendo escocer mi garganta como nunca antes... cerré los ojos y me detuve del sofá con tanta fuerza que escuche la madera crujir bajo mis manos..quería dejar de respirar pero no podía...olía demasiado bien-me he hecho daño Edward- escuche a lo lejos su llanto

Trate de recobrar la compostura y me acerque a ella lentamente...solo era un raspón en su rodilla,.. un raspón del cual emanaba a penas una pequeña gota oscura y tibia de sangre...entonces ya no fui consciente, Edward se perdió en algún recóndito lugar en mi cabeza y ahora era controlado por el monstruo, tenia en mis manos al indefenso ángel mientras clavaba mis colmillos en su yugular...sentía el espeso liquido derramarse dentro de mi garganta apaciguando el fuego en su interior, sabia tan delicioso... mis instintos me habían ganado pero mi conciencia no dejaba de arrepentirse, le había fallado a mi familia, a Gabriella que confió en nosotros para cuidar de la niña, me había fallado a mi mismo pero sobre todo le había fallado a mi ángel que ahora me miraba con terror mientras escuchaba sus gritos inundar la habitación, sentía sus débiles manitas luchar contra mi, escuchando como su corazón se aceleraba cada vez mas ayudando a que la sangre se derramara con mayor rapidez dentro de mi boca...exquisita, causaba un frenesí imparable...no se cuanto tiempo dure luchando en mi interior, solo se que la batalla termino cuando deje de escuchar sus gritos...sus manitas dejaron de empujarme y su rostro se volvió mas blanco que un papel, el sonrojo de sus mejillas, el color carmesí de sus labios junto con el brillo en sus ojos había desaparecido...ya era muy tarde su corazón se había detenido

-sáquenlo de aquí- fue lo ultimo que escuche antes de ser arrastrado hacia el bosque.

.

.

-A-ALICE...QUE DIABLOS FUE ESO?- mi cabeza era un lío en ese momento, sentía impotencia, confusión... eran demasiadas emociones.

-Shh... cálmate Edward, solo fue una visión, llegamos justo a tiempo.

-No alice tu no entiendes...

-Tranquilo Edward solo hay que ser mas precavidos y cazar con mas frecuencia.

¿Cómo podía tomarse todo con tanta calma?, hablaba como si hubiese sido nada el casi matar a mi ángel.

- ¿Hablas en serio Alice?; solo analizalo un minuto, llegaron a tiempo hoy, ¿pero que sera la próxima vez?, y si de la nada isabella resbala y empieza a sangrar, o que tal si se corta tratando de abrir alguna cosa... Alice esto esta mal, la seguridad de bella esta en riesgo las 24 horas del día.

-Solo tenemos que ir a cazar edward y...

-No lo entiendes, su sangre tiene... tiene algo, me atrae de una manera en la que jamas podre resistirme, me provoca una sed que ningún oso pardo curara nunca, es como si cantara para mi.

-Ni siquiera lo pienses Edward Cullen

No había tenido la idea ni siquiera por un minuto cuando Alice ya había tenido una visión sobre mi futuro.

-No es una decisión que puedas cambiar alice, tengo que alejarme, por su seguridad.

-no... no otra vez, no puedes irte y dejarnos así Edward.

-Te quiero Alice.

Y entonces corrí, corri lo mas lejos que pude de esa casa, corrí alejándome de mi pequeño ángel, cavando así un hueco inmenso en mi pecho, mis ojos empezaron a escocer por la falta de lagrimas en ellos y entonces no fui consciente de que tan lejos estaba de casa hasta que llegue al limite de la ciudad, una ciudad a la que jamas volvería.

*8 MESES DESPUÉS*

-Jane... oye jane... ¿dónde demonios te metiste enana?

Estaba tratando de poner orden en el departamento que desde hace unos meses había comprado para mi y mi pequeña hermanita ex-vulturie, jane había sido de gran ayuda durante este tiempo, me ayudaba a que mi "vida" no fuera tan... miserable

*flash back*

Habían pasado 10 días desde que me había ido de la casa, durante ese tiempo me dedique a vagar sin tener bien en mente a donde ir...podía sentir las gotas deslizándose por mi nuca, estaba lloviendo.

Entré a un callejón y me desplome sobre el suelo, ya no podía mas, estaba hecho polvo... al menos mentalmente, ¿cual era el sentido de mi existencia?, ¿debía ponerle fin a caso?

Me sentía muy débil, desde el incidente con isabella mi sed había acrecentado de una manera alarmante... ¿podría un vampiro morir de sed?, mi boca estaba seca y mi garganta escocia... pero aun así ningún humano llamo mi atención, después de sentir el aroma de isabella nada se le comparaba, Sentí como alguien se sentó a mi lado en aquel callejón, no quise abrir los ojos, me daba igual ya todo.

-Oye, te vez mal amigo, ¿has comido algo el día de hoy?

sisee al contener una sonrisa, los humanos a veces eran tan ingenuos, "si supiera". pensé, lo mire un poco, era un vagabundo tenia los guantes rotos y un abrigo con agujeros por do quier.

-Te eh visto por algunos días deambular por aquí, se que no lo estas pasando muy bien...-al no obtener respuesta de mi parte continuó- tengo algunos amigos cerca de aquí, tal vez quieras venir- me dijo-no es una mansión ni mucho menos, pero al menos es un lugar seco y si es que encontramos algunos fósforos pasaremos una noche calientita,tal vez un poco de sopa te haga sentir mejor, ¿que dices vienes?...

Gire la cabeza y volví a cerrar los ojos.

-Bueno... si cambias de opinión estaremos a unas calles de aquí.

Escuche sus pasos alejarse, y alejarse... escuché los autos... las personas... los perros... los niños ir a la escuela...los niños regresar de la escuela... los tacones de alguna mujer golpeando contra el pavimento...las conversaciones a lo lejos, ¿cuántos días habían pasado ya?, el vagabundo había regresado 7 veces... las 7 veces obtuvo la misma respuesta de mi parte, debía tener un aspecto horrible porque al regresar esa noche la voz de james (como me había dicho que se llamaba hace algunos días) se escuchaba alarmada.

-De verdad deberías venir, no te has movido en días, estas muy pálido...y frío.

-Sed- fue lo único que pude decir

-oh por supuesto , espera traeré un poco de agua...

lo escuche alejarse de nuevo, no entendía muy bien que haría yo con agua... aun así, cuando venia james me sentía al menos acompañado... pasaron unos minutos, después horas, james no regreso y yo no entendí el porque, se supone que solo estaba a unas calles de donde vivía con sus amigos vagabundos... pero me sentía demasiado débil como para ir a investigar.

Sentí como alguien me llamaba a lo lejos, pero todo se escuchaba como si estuviera en el fondo de un vaso de cristal... sentí el liquido derramarse en mi garganta, james. Pensé... pero eso no era agua, era espeso...tibio... era sangre.

Recobre la conciencia en un par de minutos y tenia a una pequeña rubia mirándome con preocupación.

-¿Jane?, ¿que haces aquí?- sentí su mano estrellarse con fuerza contra mi mejilla

-¿En que estabas pensando?- chilló -¿acaso ibas a dejarte morir de sed?, ¡eres un tonto pensé que no reaccionarias!- me abrazó con mucha fuerza- no vuelvas a hacerme eso Edward Cullen.

Nunca me había puesto a pensar en cuan importante era yo para Jane.

-¿Cómo diablos llegaste aquí?

-con demasiado esfuerzo, no te imaginas lo que sentí cuando después de cruzar medio país vengo a encontrarte en un callejón inconsciente y...

-Un momento, ¿de donde sacaste la sangre?

-Yo...

-Estaba tibia...

-Esto...Bueno... no te iba a dejar morir ¿qué querías que hiciera?

-Jane

-¿Si?

-¿Esa sangre era humana?

-...Tal vez

-¿Porque lo hiciste?!, ¿te das cuenta de la gravedad?... dime como fuiste capaz

-bueno cuando vivía con aro... era algo demasiado normal, discúlpame fue un impulso, solo no quería que desaparecieras... no quería perderte, eres mi hermano, por favor no te enfades conmigo, ¿salgamos de aquí si?

No tenia ánimos de pelear, pues después de todo jane me había rescatado, estábamos por dar la vuelta cuando vi una mano con un guante roto sobresalir del contenedor de basura...yo reconocería ese guante en donde fuera aunque solo lo había visto una vez... ese era james, y entonces comprendí el porque no regreso después de que fue a buscar el agua para curar mi sed... era irónico, porque al final, si la había curado. mi corazón se encogió al saber que jane lo había matado por mi culpa.

*fin flash back*

El sonido de la puerta me saco de mi ensoñación.

-¿Jane donde estabas?

-Fui a recoger el correo...

-¿Tenemos correo?

-Si una carta de Alice

Suspiré, Alice, ¿No sabe acaso que se invento el e-mail?, me reí en mi interior, Abri la carta sin saber muy bien que iba a encontrar dentro y lo primero que observe era una de las hojas foliadas con el nombre de Carlisle en la parte inferior, pero esta tenia un dibujo...eramos bella y yo jugando con jacob, los trazos medio mal hechos y sin un coloreado uniforme... eso lo había dibujado mi niña, me la podía imaginar entrando al estudio de carlisle a dibujarnos; en la parte posterior de la hoja había algo escrito.

"Lo siento, bella me obligo a enviártelo, ups.

Alice."

Al pasar los meses, las cartas se hicieron mas y mas frecuentes, la emoción de saber de mi pequeña cada semana era lo único que en esos momentos me hacia sentir vivo, eso y la compañía de jane que últimamente se había dedicado a escribir un libro, un libro que no quería decirme de que trataba, la pequeña vulturie se había vuelto una experta para ocultarme sus pensamientos.

Era una tarde calurosa, decidí ocupar mi tiempo organizando las cartas de bella ya que la tercera caja donde solía guardarlas se estaba desbordando, y entonces me di cuenta de que habían ya pasado demasiadas semanas, tenia fotos de ella en sus cumpleaños, Tarjetas de navidad, cartas que la misma bella me había escrito de su puño y letra cuando aprendió a leer y a escribir, incluso alice se había encargado de mandarme el primer diente que se le había caído a bells, el tiempo había pasado... y mi niña había crecido, meses después las cartas fueron tardando mas y mas en llegar ... hasta que de pronto empezaron a pasar meses sin recibir ninguna. ¿a caso bella me habría olvidado?