Eres una joven con mucha suerte —bromeo el medico en tanto le tomaba el pulso—. Esto sucede por conducir coches con dirección tan sensible, al menos eso supongo. Has sido muy afortunada al no causarte un daño serio y fue muy valeroso lo que hiciste —le comento más gentil—. Una niña de seis años te estará siempre agradecida por salvarle la vida.
Hinata yacía acostada en la sección de accidentados del hospi tal donde la ambulancia la dejase. Una enfermera la reconforto asegurándole que no había de que preocuparse. Alguien se había llevado su bolso y su ropa y ahora estaba en esa estrecha cama, vestida con una bata blanca, mientras el joven médico la inyectaba y auscultaba.
—Doctor —ante su tono angustioso, dejo de revisar los raspones de las rodillas y las magulladuras de la cintura donde el cinturón de seguridad la detuvo—. Creo que estaba embarazada. . . el niño. . .
—¿De cuánto tiempo? —pregunto de inmediato.
Cuando Hinata le comunico, el alivio se dibujó en su rostro.
—Tuvo mucha suerte, otras pocas semanas y este accidente hubiese sido causa casi segura de aborto, pero como su embarazo apenas comienza no veo razón para que se presente algún problema. Se quedará algunos días con nosotros, solo para estar seguros de que no habrá ninguna complicación posterior, así que lo mejor que puede hacer es tranquilizarse.
Eso era más fácil decirlo que hacerlo, meditaba Hinata media hora después mientras la enfermera arreglaba la cama.
—Intente estar calmada —decía la muchacha como si fuera el eco del doctor—. Su marido estará aquí muy pronto, una compañera le hablo por teléfono.
jNaruto!, sus músculos del estómago se contrajeron con dolor. Había olvidado que el sanatorio lo localizaría por ser su familiar más cercano. ¿Se daría cuenta de que estaba a punto de dejarlo? Y de ser así, ¿estaría contento? Sospecho que la bebida que le diera la enfermera debía contener alguna clase de narcótico porque unos minutos más tarde no era capaz de abrir los ojos.
—Trate de dormir, le hará muy bien, a usted y a su criatura. Es la más efectiva medicina de la naturaleza.
Cuando Hinata despertó, sintió el cuerpo adolorido en diversas partes. Había un biombo alrededor de su cama y pudo oler la fragancia de rosas. Se volvió con lentitud amortiguando el malestar de la columna. Había un gran florero lleno de rosas junto a su cama y en una silla se hallaba Naruto.
—¿Cómo te sientes? —a Hinata le pareció que había estado sometido a una gran presión.
Sin duda a Sakura no le había agradado la idea de que fuese al hospital, pero él era de la clase de hombres que hacen lo que consideran su obligación.
—La policía me dijo que te salvaste de milagro. Un musculo se movió en su mandíbula y ello pensó que tal vez él hubiese preferido otro resultado.
—El conductor del camión no cesaba de alabar tu rapidez de reflejos. ¿Sabes que pudiste morir?
—No podía salvar mi vida a costa de la de esa pequeña —lagrimas incontenibles rodaron por sus mejillas mientras que en forma inconsciente se cubría con las manos el vientre.
—EI doctor me informo que estas embarazada —las palabras carentes de emoción podían interpretarse como que eso no le importaba ni un comino—. Entiendo que quieres tenerlo —Naruto estudiaba las rosas junto a la cama, sin mirar a su esposa para nada.
"Rosas rojas, exactamente la clase de flores que las enfermeras esperaban que trajese el esposo de la pobre señora que de milagro se escapó de la muerte y que además espera su primer hijo".
—Sí, quiero tenerlo —el radical cambio que tendría su vida estaba encerrado en esas tres palabras. Al tener un hijo, ella comenzaría una vida nueva.
—¡Oh, ¡Dios, que confusión! —las vehemencias de las palabras regresaron a Hinata a la realidad. Naruto estaba pálido, tenía la boca cerrada para contener la ira que parecía dirigida contra el más que contra ella—. El doctor quiere que te quedes en el hospital pa ra asegurarse de que tus dolores se deben solo a las contusiones y no a otra causa. Una vez que te de de alta, vendré por ti para llevarte a casa —como si adivinase lo que iba a decir Hina, agrego—: Se muy bien que querías abandonarme y conozco el motivo, pero no voy a permitir que vivas sola en ese apartamento.
Su insistencia en que regresara con él no era más que otro ejemplo de su determinación a hacer lo que consideraba correcto, no importaba lo que tuviera que hacer consigo o con los demás. No era posible que la quisiera de regreso en su hogar, Sakura se pondría furiosa. ¿Y cómo podría ella soportar la tortura de vivir con Naruto a sabiendas de que él deseaba estar con otra persona?
—Yo puedo actuar por mí misma —protesto—. Es mejor así Naruto —sus ojos se llenaron de lágrimas su voz se cortó debido a un nudo doloroso que sintió en la garganta—. Agradezco que te sientas obligado a cuidarme, pero. . .
—Pero tu preferirías ir con Toneri, aunque sea mi hijo el que tienes en tu vientre, ¿no es eso? De ninguna manera, Hinata, te vienes conmigo a casa. De otra forma le diré al médico que pretendes vivir sola y te obligara a permanecer aquí por más tiempo.
Ella no tenía energía para discutir, era más fácil acostarse y que el siguiera ordenando. De cualquier modo, ¿no era verdad que en el fondo subsistía todavía un rayito de esperanza? Tenía en su ser al hijo de Naruto y aunque no podía pretender que la amase como a Sakura, podría ser que. . . ¿podría ser, que? ¿Terminara su aventura con Sakura ahora que sabía que su esposa llevaba a su hijo en el vientre? Un momento después ese mismo pensamiento le parecía ridículo y cursi. ¿Qué le había hecho el amor que ahora lo que más deseaba era estar con Naruto?
Cuando la campanilla que anunciaba el final de la hora de visita sonó, él se puso de pie, mirando enigmático a Hinata, con una extraña expresión en los ojos. . . como si quisiera tocarla. Era su imaginación otra vez, se repitió la muchacha. Su amor la hacía ver lo que ella deseaba que aconteciera. Naruto se inclinó y beso con suavidad la mejilla femenina. Era la despedida que cualquier hombre daría a su mujer en público, pero no la clase de beso que Hina ta deseaba y sus labios temblaron a causa de la frustración.
Era muy difícil adaptarse a la rutina del hospital, tal vez porque no estaba tan enferma para necesitar tantos cuidados. Tenten. fue a visitarla en una ocasión y se dejó caer en la silla.
—jMmm, adorables! —exclamo mientras olía las rosas—. No hay necesidad de preguntar quién te las trajo. -Naruto estaba en la oficina cuando recibió la noticia del accidente. Si quieres saber cómo se puso imagínate a alguien que perdió todo lo que poseía en la vida.
Hinata esbozo una débil sonrisa. "Pobre Tenten, si supiese la ver dad".
La secretaria no menciono nada acerca del bebe y ella tampoco lo hizo. EI doctor le aseguro que el peligro había pasado, pero quería guardar la noticia para sí. Ignoraba si volvería a ver a Tenten, después que dejase a Naruto, no iba a ser agradable llamar a la oficina.
Tenten solo se quedó algunos minutos y una vez que se marchó la chica trato de descansar. Sin embargo, recibió otra visita.
—Quiero hablar contigo.
La voz y el familiar olor a esencia de Opium le llegaron al mismo tiempo. Sus ojos se abrieron de inmediato y su corazón se contrajo mientras observaba a Sakura quien también la miraba. Vestía un conjunto azul de seda de dos piezas. Junto a ella y debido a su enfermedad y a estar encerrada sin tomar el sol y además despeinada, la pobre Hina se consideró un esperpento.
—Te has convertido en una pequeña heroína, ¿verdad? —pregunto irónica—. Pues bien, tu sacrificio no dará resultado. Naruto te llevara de regreso a casa debido a su alto sentido del deber y porque es tonto. Pero no va a durar. ¿No tienes orgullo? ¿Puedes compartir la cama con un hombre que tu bien sabes que desea es tar con otra persona? Sé que lo amas, pero si piensas que tienes una oportunidad de retenerlo estas en un error. Tu podrás amar a Naruto, pero él me ama a mí y si tuvieras un poco de respeto por ti misma te asegurarías de que no te mantuviera a su lado solo por convencionalismos.
Mucho tiempo después que Sakura se fue, Hinata miraba el techo. La mujer tenía razón, ella debía negarse a regresar con Naruto, sería lo mejor para los dos.
El la visitaba todas las tardes y mientras la hora de visita terminaba, la tensión de Hinata se incrementaba. Se comportaría firme y fría, no iba a delatar su deseo de ir a casa con él ni con el mas mínimo movimiento. Le recordaría que ella no había querido casarse y que nunca fue un verdadero matrimonio.
Por fin un día se sentía segura de persuadirlo de que ella tenía la razón, mas no pudo hacerlo pues lo acompañaba Lucy. Las noticias de esta encantaron a Hinata, le dijo que sus padres viajarían a Londres y que pasarían el resto de las vacaciones con ella en la ca pital inglesa.
Podía no ser coincidencia que, en presencia de Lucy, Naruto se mostrara más afable y relajado. Bromeaba y le sonreía a la jovencita y. en un instante sus dedos tocaron los de ella mientras se apoyaba en el lecho. Hinata trato de quitar la mano, pero la estrecho con suavidad como si quisiera disipar las dudas de si la caricia había sido intencional o no. Cuando llego la hora de irse, levanto la mano y le dio un ligero beso en los labios. Después le comunico que el medico autorizo su salida a la mañana siguiente.
—Tendrás que cuidarte algunos días, la señora Chiyo estuvo de acuerdo en quedarse todo el día hasta que te recuperes y te sientas mejor.
Si en realidad estaba decidida, tendría que abandonar el hospi tal antes que Naruto viniese a recogerla. Meditaba Hina después que se habían marchado. ¿, Seria provechoso hacerlo? Por fin opto por algo; por el momento no haría nada. En una semana más se sentiría mejor y más capaz de hacer lo que se había propuesto.
Naruto insistió en que se sentara en la parte posterior del coche. Al subir, recordó el accidente y por un momento creyó que iba a desmayarse, pero ahí estaba Naruto que la abrazo y le dio confianza.
—No debes preocuparte. El doctor me previno de un posible efecto traumático cuando te subieras al vehículo, pero es algo que tendrás que enfrentar tarde o temprano.
Naruto era un excelente conductor y Hinata se sentía muy segu ra. Al menos eso pensaba hasta que llegaron a la desviación, pues un chofer imprudente paso muy cerca de ellos y a gran velocidad. A pesar de estar atrás, la chica no pudo evitar el reflejo de frenar. Naruto tuvo que estacionarse y entre su nausea la muchacha lo escucho maldecir antes de salir del coche.
Temblaba de pies a cabeza cuando Naruto abrió la puerta y se sentó junto a ella. La abrazo y acaricio como si fuese una niña. Es tar cerca de él era como encontrarse en el cielo. Hinata lo abrazo y tembló al sentir una caricia a lo largo de la columna. Coloco su cara en el pecho de su marido de forma inconsciente y mientras respiraba el limpio y masculino aroma de su piel, deseaba que ese mo mento no terminara nunca. Al fin Naruto la separo y le dijo:
—Soy un hombre, no un monje. Los dos sabemos el peligro de actuar así.
Condujo en absoluto silencio y ella se dedicó a contemplar el paisaje desde la ventanilla. "¿Sus palabras habrían querido decir que también yo lo excito?", se preguntaba Hina. "Tal vez su reacción sea solo física y en cambio de Sakura está enamorado".
Mientras estacionaba el coche, ella fue a la habitación que compartía con Naruto. Su maleta estaba sobre la cama y viéndola recordó todo lo que había pasado desde que decidió irse. Comenzó a sacar su ropa y cuando se disponía a acomodarla, su rostro se tornó lívido al ver que el guardarropa estaba vacío. Hacia menos de una semana tenia los trajes de Naruto, y ahora no había nada.
—Saque mis cosas de allí —explico el en cuanto entro—. En las actuales circunstancias y para beneficio de los dos, decidí que era lo mejor. Si me necesitas, lo único que tienes que hacer es llamarme. Confió en que, a pesar de todo, lo hagas en caso de que sea necesario. De muchas cosas podre ser culpable, pero ahora tengo un genuino deseo de hacer todo lo que pueda por tu bienestar.
—Lo sé —respondió demasiado tensa mientras miraba la gran cama donde durmiesen juntos y que ahora iba a ocupar sola. Mediante un gran esfuerzo, logro contener las lágrimas.
—¿Por qué no te acuestas y descansas?, te voy a traer algo de beber.
—Estoy bien —replico Hina y entonces recordó que tal vez el quería hablar con Sakura y ella no debía obstruirlo para nada. Después de todo, era muy difícil que quisiera estar con ella.
Ya se había cambiado y metido en la cama cuando Naruto llego con una taza de té.
—Si quieres ir a la oficina. . . —comenzó Hina para darle la oportunidad de dejarla, pero el negó con la cabeza.
—El trabajo puede esperar. Y lo que necesite hacer, lo arreglare desde aquí. No te voy a dejar sola Hinata, si no puedes dormir, llámame, el doctor me dio unas pastillas para ti.
—No gracias, he tornado demasiadas píldoras en los últimos días.
No era verdad, le habían ofrecido pastillas para dormir en varias ocasiones, pero ella siempre se negó pensando en el niño que se gestaba en su vientre. Las enfermeras comprendieron y ya no insistieron. No recurrió a somníferos ni aun en esas largas noches de insomnio en las que veía el amanecer sin haber conciliado el sueño pues pensaba en la vacuidad de su futuro. El sonido del teléfono provoco que se le encogiera el estómago.
¿Sería Sakura que llamaba a Naruto? Para su sorpresa a las siete en punto subió el con una bandeja que acomodo junto a la cama y una botella de vino en otra mano.
—Es solo una omelette —le explico—. No soy cocinero, pero la señora Chiyo no se pudo quedar esta noche. ¿Te molesta que cene aquí contigo?
¿Molestarla?, si supiera que le causaba gran alegría.
La cena estuvo deliciosa y Hina bebió dos vasos de vino sin darse cuenta. Estaba fascinada y rogo en silencio que Naruto se quedase
por media hora más cuando le dijo que ya era tiempo de dormir. Poco después que se retirara, Hina escucho el ruido del Masserati que se alejaba de la casa y ella supo que la lastima de el nunca podría satisfacerla.
.
.
Tres días mas tarde ya se había levantado y se mantenía ocupada en el jardín, tratando de no cruzarse en el camino de Naruto. El todavía trabajaba en la casa y ella era cuidadosa al evitarlo. Su alegría inicial de estar otra vez en su hogar se disipo por la tensión que ahora la envolvía. Vivía bajo el mismo techo que Naruto, pero el tratarlo como extraño le resultaba aún más doloroso e insoportable que la separación total.
En su apartamento ella podía desinhibir sus emociones, segura de que no había testigos, pero aquí sentía que estaba caminando en una cuerda floja de la que inevitablemente caería.
La gota que derramo el vaso fue una tarde después que Naruto es tuvo encerrado todo el día en la biblioteca. Hinata arreglo el jardín hasta la hora de la cena en que fue a cambiarse. Selecciono su jersey de suaves sombras verdes. Se aplicaba el maquillaje cuando Naruto llamo a la puerta y después de entrar con brusquedad le dijo:
—Tengo que hablarte —un ligero temblor la recorrió—. No podemos seguir así. Sé que quieres tener al niño, se también que es mi responsabilidad y deseo mantenerlo en el aspecto económico. No ignoro que no tienes necesidad de mi ayuda, pero. . .
—Pero así podrás callar la voz de tu conciencia —Hinata añadió con amargura—: No hay necesidad, Naruto. Voy a tener a mi hijo porque así lo deseo. Es una decisión personal que no te obliga a nada. Como lo mencionaste, en el terreno pecuniario no surgirán problemas. Es probable que venda el apartamento y compre una casa pequeña en el campo.
Le extrañaba de que hablara de puntos que ni siquiera pensase con anterioridad, ideas que enlazaba de forma lógica a pesar de su dolor.
—No me tomará mucho tiempo guardar mis cosas y marcharme, será cosa de media hora —Naruto negó con la cabeza—. Se hará como tú lo desees, entonces.
—Te puedes tomar el tiempo que quieras, tengo que salir pues hay un compromiso de negocios que requiere mi presencia. Estaré ausente varios días, así que no hay prisa. Lo único que te pido es que me dejes tu dirección. . .
—No hay necesidad. Por lo pronto me quedare en mi aparta mento hasta que decida que voy a hacer, y después —ambos sabían que ese "después", significaba "una vez que naciera la criatura—. No hay razón alguna para que sigamos en contacto. Tu cambiaras el curso de tu vida, y yo haré lo mismo con la mía.
—Si eso es lo que quieres. . .
"Si no fuese porque era tan doloroso, podría haber reído", reflexionaba Hinata cuando Naruto partió. Supo que se marchó pues oyó el motor del Masserati al alejarse. ¿Habría ido con Sakura a comunicarle que pronto estaría libre?
Le aseguro que se marcharía casi de inmediato, pero en ese momento noto que le faltaba la energía necesaria para hacerlo. Su coche ya estaba reparado y estacionado en el garaje, mas no se atrevía a conducirlo. Esperaría hasta la mañana siguiente, decidió al fin. Llamaría un taxi que la llevase temprano a la estación del ferrocarril. Una vez en su apartamento comenzaría a hacer planes para el futuro, futuro en el cual no participaría Naruto.
.
A la mañana siguiente, ya guardadas sus cosas, comenzó a recorrer las habitaciones de la que fue su casa por tan corto periodo de tiempo, pensando en la soledad que le deparaba el futuro.
Pidió el taxi para las dos y media y estaba agotada por la noche terrible que paso.
Un poco antes de la una y cuando ya tenía todas sus cosas en el pórtico, escucho un coche y pensó que era el chofer se había equivocado de hora. Se disponía a cargar sus maletas cuando la puerta se abrió y entro Naruto. Los dos se miraron al mismo tiempo y la chica se trataba de convencer de que lo que veía era real y no producto de su imaginación.
— ¡Naruto! —el hombre palideció.
—Se me olvido algo —explico de prisa—. Pensé que ya te habías ido.
—Me dio miedo conducir, así que espere un día mas, el taxi me viene a recoger a las dos y media.
Verlo ahora, cuando estaba a punto de desaparecer de su vida para siempre, era la más cruel situación que había tenido que soportar. Su cabello rubio, su cuerpo dentro de aquel inmaculado traje, la hicieron temblar. De súbito creyó que la escalera se derrumbaba, comenzó a ver nublado y de inmediato busco el apoyo del pasamanos. Un pequeño sonido de protesta alerto a Naruto y corrió para evitar que rodara por la escalera.
—Está bien, ya está segura, déjame llevarte a la habitación.
Sintió como la levantaba y la conducía al cuarto que habían compartido por tan breve periodo. Había recuperado el aliento, aunque si su pulso no estaba normal esta vez no era por causa del miedo. Naruto se inclinó para depositarla en el lecho, y de pronto su expresión cambio. Su cara reflejaba una dolorosa amargura que provoco que Hinata contuviese la respiración.
—¡Dios mío, Hina! No puedo dejarte ir. No me preguntes porque, te lo ruego. Te doy mi palabra de que no pondré un dedo sobre ti, no hare nada que no quieras. Empezaremos todo de nuevo y esta vez. . .
Ella debió emitir un sonido, pues de pronto la soltó y se dirigió a la ventana.
—No regrese porque hubiese olvidado algo, vine porque tenía que ver este cuarto una vez más para tratar de grabar en la memoria, tu recuerdo en mi cama, en mis brazos. Dios sabe que te he dado suficientes razones para odiarme y despreciarme, primero te robe la virginidad después te embarace. Dices que vas a vivir sola, pero yo sé lo que sientes por Toneri, ¿acaso no te escuche cuando le decías a Lucy lo que piensas del amor? Sin embargo, eso no cambia nada. Me enamoré de ti cuando te vi por primera vez en el apartamento de Kiba . Hasta ese día nunca creí en el amor a primera vista. Estaba aburrido y a punto de marcharme cuando de pronto llegaste y la sala pareció llenarse con una nueva luz. Yo te contemple y tú me devolviste la mirada. Con arrogancia pensé que sentías lo mismo.
—Por eso me observaste de una forma que me dieron ganas de odiarte, de lastimarte del mismo modo que tú me podrías lastimar.
—Después me entere de que tú eras la chica que segun Kiba era la amante de Toneri. Casi me vuelvo loco de celos. No podía soportar que te mirase, que te tocase. Por eso decidí alejarte de él y te forcé a casarte conmigo. Me dije que con el tiempo llegarías a amarme. Aquella noche, cuando te hice el amor, pensé que perdería la razón. Mi instinto me decía que tu no tenías experiencia, pero no pude confiar en mi intuición pues yo sabía que tú y Toneri eran amantes. Cuando descubrí la verdad, pude haberme suicidado. . .
Con un gesto de profunda amargura continuo. —Tal vez hubiera sido mejor que lo hiciera al menos habría muerto con rapidez. De esta forma, sufrí una lenta agonía que se tornaba más insoportable segundo a segundo. Cualquier hombre decente te hubiese dejado libre entonces, pero no pude. Me prometí ser paciente y no tocarte hasta que tú me amaras. Sin embargo, fui incapaz de controlar el deseo que despiertas en mí. Sabía que forzándote a responderme incrementaría tu odio, mas era la única forma de sentirte mía. Toneri poseía tu corazón y me dije que poseer tu cuerpo era una especie de compensación. No puedo continuar así. Hina, Toneri está casado y no piensa divorciarse. ¿Me concederás alguna oportunidad? Te prometo que no pondré un dedo sobre ti, a menos que tú me lo pidas y. . .
Hinata no pudo soportar por más tiempo, Naruto había hablado suficiente y se conmovió casi hasta las lágrimas cuando describía las emociones que hasta ese momento ella desconocía: ¡Naruto la amaba!
El seguía de espaldas, por lo que ella dejo la cama y camino hasta Naruto sin hacer ruido. Un sexto sentido lo alerto y dio media vuelta. Sus manos la tomaron de los hombros y le impidió acercarse. Si no había creído sus palabras, su expresión era suficiente para convencerse de que decía la verdad. Era la cara de un hombre que ha soportado una indecible agonía, y ella deseo acariciarlo para eliminar ese dolor.
—Dijiste que no me tocarías, a menos de que yo te lo pidiese —Naruto retiro sus manos de inmediato y se volvió de nuevo.
La chica sintió un temblor doloroso, ya habían desperdiciado mucho tiempo para continuar con el tormento.
—Por favor Naruto, tócame —al decir esto dejo que sus ojos y su amor le revelaran la intensidad de sus sentimientos—. Acaríciame y hazme sentir otra vez. Porque sin ti no puedo vivir a plenitud. Tú me enseñaste el verdadero significado del amor, tú me hiciste mujer y me mostraste cosas que nunca supe que existían. ¡Te amo!
Las palabras eran susurros. Todo su cuerpo temblaba mientras la abrazaba con fuerza. Por un momento ninguno hablo pues se besaban como si quisieran decirse en esa larga caricia cuanto se amaban. La ropa era una barrera que ninguno dudo en remover. Hinata vio cómo se incrementaba la pasión de Naruto, y ella se le unió con deleite urgiéndolo a que le demostrase que no estaba soñando.
La cargo con ternura y la deposito en la cama. La beso una y otra vez con reverencia y admiración que dignificaban su condición de mujer.
Esta vez no hubo límites. Los dos pudieron actuar con absoluta libertad pues se sabían amados. Su cuerpo tembló de placer ante las caricias de Naruto y los dos alcanzaron nuevos pináculos de pla cer. El cuerpo de la muchacha era tan sensible a Naruto que inclusive su aliento la excitaba. Con las manos exploraba el cuerpo masculino de una forma que nunca se había permitido y con la posesión sintió un éxtasis que la llevo al verdadero paraíso.
Después de la entrega amorosa, ella yacía sobre el pecho de él escuchando el fuerte latir del corazón bajo su oreja, y supo con seguridad que el placer que habían compartido había sido agotador para ambos.
No habían sido las palabras de amor que Naruto pronuncio entre suspiros y besos, ni tampoco el pequeño grito de triunfo que había emitido durante la posesión lo que la habían hecho comprender que nunca fue, ni podía ser deseo lo que motivaba las acciones de Naruto, fue la expresión de sufrimiento cuando le confeso su amor.
Tenten tuvo razón después de todo. Se había enamorado de ella a primera vista. El saber esto la hizo sentirse humilde y agradecida con el destino por haberle dado una segunda oportunidad de aprovechar el precioso regalo de la vida conyugal.
—Yo nunca quise a Toneri, no del modo que pensaste —le dijo gentil—. Pero no hubiese osado correr el riesgo de que tu fueras con Tayra.
Le explico con rapidez lo relativo a la operación de la señora y Naruto se molestó consigo mismo.
—Yo lo hice todo por ti, cuando me informaron en el hospital que estabas embarazada, pude haber matado a Sakura por convencerme de no estar en casa para que no obstruyera tu partida.
—¡ Sakura! Yo creía que la amabas —murmuro la joven—. Me aseguro que tu querías librarte de mí.
Sus lágrimas comenzaron a brotar, pero Naruto las absorbió con sus labios una a una, hasta que el horno de su pasión se volvió a encender y la explicación de Naruto tuvo que esperar una ocasión más propicia.
—Sakura me llamo cuando Rock Lee regreso con Ino —le relataba más tarde—. Me dijo que todavía me amaba y me insinuó que, si no reanudábamos nuestro romance, rompería el matrimonio de Rock Lee y Ino por segunda vez. No podía arriesgarme, tuve que seguirle el juego, incluso cuando aborrecía cada momento que es taba con ella. Ahora sabe la verdad.
—Pero en una ocasión la amaste —tenía que decirlo, a pesar de que se le rompía el corazón al hacerlo.
—No —replico Naruto—. La deseaba y mucho. Pero nunca sentí algo firme por ella. Sakura anuncio nuestro compromiso y entonces, cuando me negué a cooperar, dirigió su atención a Rock Lee; eso es algo que nunca me he perdonado. Yo sabía cómo era, sabia la clase de depredador que es. Dime que me amas —demando ansioso—. No te he oído decirlo en varios minutos.
—Qué curioso —sonrió Hinata—. Pensé que era obvio. La excitación de Naruto emocionaba a la chica, que al fin se daba cuenta de que solo ella despertaba su amor y deseo. Levanto las manos hacia su rostro y mientras lo acariciaba le decía:
—Te amo, Naruto —lo pronuncio con suavidad antes de atraer el rostro amado.
—Ya no tendré que pasar más noches conduciendo como loco por los alrededores, por miedo a lo que mis deseos me podían obligar a hacer contigo —confeso Naruto desvaneciendo la última sombra de duda en la mente de su esposa.
Y ella que siempre creyó que iba a encontrarse con Sakura.
—Cuando me enteré de que estabas embarazada, pensé que me odiarías a mí y al bebe. Pero el doctor me explico lo preocupada que estabas pues temías perderlo.
—Es tu hijo, una parte de ti, un recordatorio de que tú me quieres. . . me amas. . .
Los dos escucharon el ruido de las llantas de un coche sobre la grava del camino.
—¡El taxi! —exclamo Hinata llevándose las manos a la boca—. Se me olvido por completo.
—Déjamelo a mí —la tranquilizo Naruto mientras buscaba sus calzoncillos—. No te vayas a ir. Le comunicare que mi esposa se queda en su casa. Después voy a regresar y le demostrare cuanto la amo, si me deja.
La sonrisa de Hinata era tan radiante como un arcoíris después de la tormenta. En tanto el bajaba se recostó sobre las almohadas y con los dedos se palpo el vientre que aún estaba plano.
"EI hijo de Naruto", pensó ilusionada y casi lloraba de felicidad.
Cuando el regreso, abrió sus brazos al máximo para recibirlo, el pasado y la amargura estaban olvidados, juntos se declararon una vez más su amor.
.
.
Disculpen por no contestar los comentarios. A veces les contesto a los que tienen cuentas y el mayor del tiempo no. Pero a petición lo haré, solo es por el tiempo que no lo hago y porque no tenia computadora.
dara 21: Hola. Que bueno que te gusto tanto como ami. Por eso la subí, porque es una de mis novelas preferida. y siempre que leo un libro me imagino que es con Naruto y Hinata.
poison girl 29: No importa. Yo también hago trampa con otras historias adaptadas a naruhina y lo ago por el tiempo que dura el autor en actualizar. Pero también eso le quita la emoción al fic.
sirlinki: Ya viste las razones de Naruto para su comportamiento y para mi son validas. XD se enamoro desde el primer momento que la vio, las circunstancia lo llevaron a pensar mal de nuestra Hina.
shira: Que bueno que te gusto. me gustaría aserlo mas largo. Pero ya tenia todo listo. Es verdad que nuestro Naruto es un invesil, espero que con este ultimo cap entiendas sus razones. Sasuke es pasado, en la vida no le ha ido muy bien que digamos, en tanto que Sakura esa si que no ha recibido lo que merecía. Así que estoy pensando en aser el epilogo de esta historia para explicar que paso con ella y como sigue la relación de Naruto con Hina. No lo tenia previsto pero en la historia originar no lo tiene y me dejo pidiendo mas..
nana: Lamentablemente queda en 9 cap pero are un epilogo para usted y veremos si cambio la relación de estos dos.
karito: Aquí vemos de el porque el comportamiento de mi naruto, espero que ya no lo odies.
Akime maxwell: Bueno, como ves nada paso con hina y su bebe. Nos vemos en el epilogo.
.
Waooo nadie quería saber del pobre de naruto. A mi me encanto desde un principio. Me encanta el naruto fuerte, egoísta, posesivo y porque no, hasta un poco agresivo y dominador. Por su puesto con una hinata que no se deja y le baja los humos de grandeza.
En fin, nos vemos en el epilogo. No se cuando lo tendré, pues tengo otros fic que quiero actualizar pronto, los tengo un poco abandonados..
