Capitulo 2.

Aclaraciones: Inuyasha y sus personajes no me pertenecen, son propiedad deRumiko Takahashi.

La noche de Bodas

Al día siguiente Kazumi, la despertó temprano — Señorita Rin buenos días, por favor tome una ducha, nos espera un día largo — Anunció con voz amable.

Rin respiró pesadamente, era cierto hoy se casaría eso sonó tan extraño en su cabeza, en pocas horas su habitación estaba llena de maquillajes y demás artículos de belleza, no era vanidosa pero la habían peinado y maquillado de tal forma que le parecía se veía linda — Bueno ya no hay vuelta atrás — Pensó mirándose al espejo, su cabello recogido en un pequeño moño y adornado con florecillas blancas, le daban un aire inocente sus parpados pintados de un leve color rosa, sus pestañas largas y risadas y sus labios tenían igualmente un color rosa bastante natural, se veía realmente dulce, su vestido era sencillo pero elegante, le llegaba hasta la rodilla de color blanco hueso ceñido en la parte del torso y amplio en la falda,. Se casarían en el salón de fiestas de la mansión y solo estarían presentes el Juez, Hakudoshi y Kazumi por ser los testigos.

-Ya es hora señorita — Le avisó Kazumi — Realmente se ve preciosa — Exclamó impresionada.

— Sí, sí — Respondió nerviosas — Gracias.

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Entraron al salón y allí estaba ese hombre que parecía un príncipe, ¿Por qué tenía que ser tan condenadamente lindo y a la vez tan frio?

— Buenas tardes — Saludo Rin con timidez.

Hakudoshi se quedó mirándola idiotizado, conocía a muchas mujeres hermosas pero esa niña tenía algo especial, mucho más allá que su innegable belleza física, tal vez sería la inocencia y la dulzura que destilaba por los poros. Endureció las facciones y apretó los puños, maldito Sesshomaru aprovecharse así de la necesidad de ella.

Sesshomaru nuevamente se impresionó por su belleza pero no lo demostró, se recordó a si mismo que ninguna mujer valía la pena y que eso del amor era una estupidez, lo había comprobado desde hacía seis meses cuando terminó su relación con Kagura y se había revolcado con media ciudad, modelos, cantantes, empresarias, todas eran iguales para él, sin escrúpulos. Apartó la mirada de Rin quien se encontraba sonrojada por verse observada tan detenidamente por él.

— Muy bien — Dijo el juez — Procederemos a la ceremonia.

Luego de la conclusión de esta, Sesshomaru salió del salón, sin dirigirle ni una mirada y sin decir a donde iba, Hakudoshi se quedó un momento más para presentarse.

— Hola me llamo Hakudoshi Tanaka, soy amigo de Sesshomaru y trabajo para él — Le sonrió.

Rin correspondió a su saludo — Yo soy Rin Hayashi, digo Taisho — Rió nerviosa, por la equivocación momentánea.

— Un gusto conocerte pequeña Rin, eres una niña muy linda, me has caído muy bien.

— Gracias igual tú — Le sonrió en respuesta.

— Bueno debo irme, tengo cosas que hacer nos vemos — Hizo una pequeña reverencia.

— Adiós — Imitó el gesto del albino.

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La joven subió hasta su habitación preguntándose donde estaría su "esposo" — Que hombre tan extraño, primero me impone esta boda y ahora se marcha así sin más, bueno creo que es lo mejor, estoy tan cansada me daré un baño y tomaré una siesta — Bostezó.

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En la ciudad Sesshomaru se encontraba en un bar bebiendo, cuando tras de sí apareció Kagura, le paso la mano por la espalda y se le sentó al lado.

— Hola mi vida — Le sonrió de forma provocativa, Sesshomaru frunció el ceño.

— Lárgate, no quiero verte — Siseó.

— Oh querido ¿Estás de mal humor?, y yo que tenía planes para esta noche — Se inclinó hacia él, mientras pasaba su mano por la pierna del ambarino, este se la sujetó con fuerza, haciéndola soltar un grito por el dolor que le producía.

— ¿Crees que soy como el imbécil de Bankotsu al que puedes manipular?, no te equivoques — Escupió con odio — La soltó bruscamente y se marchó furioso de allí, pero más que por la osadía de esa mujer, porque aunque odiara admitirlo aun la amaba.

— Espera Sesshomaru, por favor, no te vayas enojado conmigo — Él detuvo sus pasos y ella sonrió victoriosa — Vamos a mi apartamento y pasemos un buen rato le dijo y tomo su brazo, él le sonrió de lado.

— ¿Por qué tendría que irme contigo cuando en mi casa me espera mi linda esposa dispuesta a hacer lo que yo quiera para complacerme? — Soltó de golpe.

— ¿Tu esposa? — Lo miró sorprendida — Lo dices solo para molestarme — Aseguró.

— Piensa lo que quieras, ahora apártate, no quiero perder más tiempo contigo — Se soltó bruscamente del agarre femenino, se subió a su auto dejando a Kagura sin poder siquiera formular un pensamiento luego de esa noticia.

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Se sentía bastante mareado por el alcohol, no supo ni cómo llegó a la mansión sin sufrir un accidente, tal vez fue gracias a la ira que bullía en su interior, subió las escaleras para dirigirse a su habitación pero se detuvo frente a la puerta de la joven, cuando decidió casarse con ella no había pensado en tocarla siquiera, pero por alguna razón luego de ver a Kagura, quería desquitarse con alguien. Entró a la habitación en total penumbra, solo la iluminaban los tenues rayos de la luna que se colaban por la ventana, la chiquilla estaba dormida y aunque le desagradara admitirlo se veía hermosa, la ira nubló su mente y se le acercó a Rin acostándose sobre ella, la besó salvajemente sin importarle que estuviese dormida.

Ella al sentir aquel contacto se despertó asustada y se horrorizó al verlo sobre ella besándola y tocándola por todos lados, como pudo lo alejó del cuerpo del mayor y en una voz entrecortada le pregunto — Señor Sesshomaru ¿Que le sucede?.

— ¿No es obvio? eres mi esposa — Pronunció con un deje de burla en su voz.

— Sí, pero, pero yo pensé que… — Balbuceó.

— Pues pensaste mal niña — Volvió a atacar sus labios con beso más brusco y posesivo; Rin no sabía qué hacer, se sintió más pequeña, más frágil, entre los brazos de ese hombre, ahogó un grito cuando se dio cuenta que le había rasgado la blusa de su piyama y se disponía a quitar su sostén.

— Basta por favor señor, se lo suplico — Le pedía entre llantos, era obvio que aquel hombre estaba borracho y su aliento lo delataba.

Sesshomaru ignoro sus súplicas y en un movimiento rápido la despojó del resto de la piyama, junto con su ropa interior, para luego posicionarse entre sus piernas y quitar su sostén, dejándola desnuda frente a sí.

Rin era delgada pero tenía un cuerpo bien formado a pesar de su edad, le excitó lo que veía, su piel blanca y suave, sus pechos no muy grandes pero de un tamaño aceptable, su cintura angosta, sus largas y contorneadas piernas era realmente linda la chiquilla. Se despojó de su propia ropa causando que Rin se asustara aún más y apartara la vista, avergonzada. Este acto le causó gracia a él, ella volvió a tratar de zafarse de su agarre y de suplicarle que la soltara. Esto solo ocasionó que lastimara sus muñecas por la fuerza que ejercía, el ambarino se acercó a su oído para susurrarle — Será peor para ti si sigues poniendo resistencia — Habló con voz fría.

A Rin se le heló la sangre al escuchar sus palabras, ¿Cómo podía ser tan sínico ese hombre?, y pensar que le había parecido atractivo, aunque bueno en verdad lo era.

Comenzó a besar su cuello y bajar por sus senos, Rin sintió un calambre recorrer su columna, cuando tomó uno con sus manos, mientras jugaba con el otro en su boca, repitió la acción en el otro y luego bajó con su lengua por su abdomen hasta llegar a sus muslos, ella estaba tan roja como un tomate y solo podía apretar las sábanas bajo su cuerpo, ya no ponía resistencia a los besos y caricias de Sesshomaru; la tenían en otro mundo.

Cuando sintió su lengua justo allí, dio un respingo asustado y todo el miedo volvió de golpe.

— ¡No! ¡no! por favor deténgase, yo nunca he estado con un hombre — Confesó llorando nuevamente.

Él levantó la cabeza para quedar a su altura, le sonrió de medio lado y ese gesto solo incremento su terror.

— Mejor aún — Su voz sonaba ronca por el placer, Y sin previo aviso introdujo sus dedos en el interior de la joven, provocando un gemido de dolor en ella, la besó nuevamente mientras la iba preparando para recibirlo. — Relájate — Pidió en su oído, mientras se le escapaba un jadeo.

Rin ya no podía pensar, eran tantas las emociones que sentía en su interior, levantó un poco la vista para verlo acomodarse entre sus piernas nuevamente y se escandalizó, era demasiado grande para ella no podría contenerlo en su pequeño cuerpo. Como si leyera su mente Sesshomaru le repitió que se relajara volviéndola a besar, pero esta vez con más calma y poco a poco empezó a penetrarla hasta quedar todo dentro de ella, Rin ahogó un grito en la boca de Sesshomaru y las lágrimas no se hicieron esperar, le dolía muchísimo.

— Pasará pronto — Le susurro él —Se quedó quieto un instante para que su cuerpo se acostumbrara a la intromisión y empezó a moverse con embestidas suaves, aún notaba que le dolía, su expresión se lo decía claramente — Ya verás que pronto te gustará — Pronunció en un tonito sensual Rin lo miró ruborizada más, si era posible.

— ¿Lo promete? — Interrogó con timidez.

— Sí, ya lo veras — Aseguró.

Con manos tímidas Rin soltó las sábanas que tenía fuertemente apretadas y las coloco en el cuello de Sesshomaru, él la miró con diversión, vaya que se sentía bien estar dentro de esa chiquilla, empezó con embestidas cada vez más fuertes y rápidas hasta que sintió su orgasmo cerca, su pequeña compañera se le adelantó.

A joven se sintió en las nubes al sentir aquellos espasmos en su vientre, el Taisho terminó dentro de ella y su joven esposa se durmió poco tiempo después con él abrazándola..

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Hola a todos, me disculpo por no haberme presentado desde el capi anterior.

Bueno este es mi primer fic, me encanta el SesshRin y espero mi historia les guste, les pido disculpas si el lemon quedo muy simple pero en serio no es lo mío, me costó un montón hacerlo, sé que fue algo apresurado pero mas adelante veran el porqué.

Me sentiría muy honrada si me dejaran sus comentarios para ver que opinan, si les gusta o no la historia, si debo cambiar algo etc, etc.

Un abrazo a todas(os), creo que publicaré los lunes y viernes.

bye.