Capitulo 3.

Aclaraciones: Inuyasha y sus personajes no me pertenecen, son propiedad deRumiko Takahashi.

Despertando a la cruel Realidad.

A la mañana siguiente despertó con un dolor punzante entre sus piernas y a su mente llegaron todos los recuerdos de la noche anterior. Volvió a sonrojarse, no podía creer que había tenido relaciones con el Señor Taisho. Lo buscó a su lado, pero ya no estaba y no supo cómo sentirse al respecto, decidió darse una ducha y mientras lo hacía pensó en cómo serían las cosas ahora con él, no sabía cómo debía actuar, así que supuso tendría que hablarle para que le aclarara todo. Bajó al comedor, pero Kazumi le informó que él estaba en su habitación, así que reuniendo todo el valor posible subió al segundo piso nuevamente.

Tocó la puerta y se erizó al escuchar su voz tan fría como siempre diciéndole un seco adelante.

— Buenos días señor Sesshomaru — Intentó que su voz su voz sonara serena, sin mucho resultado.

Él estaba mirando por la ventana y ni siquiera se volteó a verla.

— Quisiera hablar con usted sobre lo que ocurrió anoche — Continuó ante su silencio.

Se volteó de golpe y la aplastó con el peso de esa mirada dorada, Rin tragó con dificultad.

— Lo que paso anoche — Escupió con desdén — Fue un error que no volveré a cometer, estaba ebrio — Apartó nuevamente la mirada de la joven.

— ¿Disculpe? ¿cómo dice? ¿error? — No podía creer lo que escuchaba, para él solo había sido un error el estar con ella ¿era eso? .

— Ya lo escuchaste no me gusta repetirme — Endureció aún más la voz — Retírate, tu sola presencia me desagrada.

Rin lucho por no llorar frente a él y salió de allí corriendo, encerrándose en su habitación y rompiendo por fin en llanto.

Sesshomaru por su parte se sentía un asqueroso, ¿Cómo había sido capaz de rebajarse al acostarse con una mugrosa huérfana?, era inaudito, maldición esa no era la idea , sólo tenía que humillar a Kagura y luego de un tiempo divorciarse de la mocosa, pero esto complicaba las cosas, ahora no la podía ni ver, no toleraba su presencia y todo por haberse emborrachado como un imbécil. Salió apresurado de su habitación, tal vez el trabajo en la empresa lo ayudaría a distraerse.

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— Señorita Rin ¿Se encuentra bien? — Tocaba la puerta una preocupada Kazumi, al escuchar a la joven llorar — ¿Puedo pasar?.

La morena dudó un momento, hace poco que conocía al ama de llaves, pero por alguna extraña razón le inspiraba confianza.

— Sí, puede pasar — Decidio al fin.

Kazumi la vio llorando tendida en la cama y se entristeció, la pobre niña daba lástima solo con verla en ese estado.

— Pero ¿Qué le sucede señorita?, ¿el señor la regaño? — Inquirió preocupándose cada vez más.

Rin levantó la cara de la cama y la miró con profundo dolor — Él es un monstruo — Aseguró arrojándosele a los brazos.

Kazumi le preguntó el porqué de sus palabras, pero ella se negaba a hablar, solo la abrazaba con más fuerza, la mayor le dedicó una ojeada a las sábanas y lo comprendió todo, Sesshomaru había estado con Rin y ahora se arrepentía, sólo ella era capaz de leerlo, como a un libro abierto, ya que había sido su nana desde que nació y se hicieron más cercanos tras el divorcio de sus padres y del nuevo matrimonio del señor Inu.

— Sesshomaru ha sufrido mucho, señorita — Confesó con un suspiro cansado. La joven se sorprendió al escucharla llamarlo sin honoríficos, pero no dijo nada al respecto. — Desde muy pequeño sus padres se divorciaron, su madre se fue del país y el Señor Inu lo dejó a mi cuidado, ya que estaba muy ocupado con sus negocios y todo empeoró cuando conoció a la señora Isayoi y se volvió a casar, al poco tiempo nació el joven Inuyasha y Sesshomaru solo se volvió más frío y distante.

Rin suspiró apesadumbrada — Vaya no sabía que su vida había sido tan difícil — Musitó.

— Así es y para colmo hace poco se iba a casar con una mala mujer llamada Kagura, pero ella lo engañó con otro — Espetó.

La menor abrió sus ojos con sorpresa, ahora entendía el comportamiento del joven, estaba despechado, pero eso no justificaba su trato hacia ella, pues no era la culpable.

— Ya veo — Susurró sin más, limpiando los restos de sus lágrimas — Me dijo cosas horribles, hirientes, entre ellas que no soportaba mi presencia, así que lo más seguro es que me devuelva para el orfanato — Reconoció con tristeza.

— No por favor no se vaya, no lo deje solo, estoy segura de que él puede cambiar, dele una oportunidad — Suplicó la mayor.

La morena tomó las manos de Kazumi entre las suyas — No soy yo la que ha tomado la decisión, sino él.

Kazumi negó con la cabeza — Si así hubiese sido usted ya estaría fuera de la mansión, seguramente ahora se siente arrepentido y por eso actúa así — Le Aseguró.

— ¿Arrepentido? — Preguntó incrédula.

La ex nana, miró las sábanas disimuladamente, donde permanecía la sangre de Rin.

— Ah eso — Rió nerviosa y nuevamente sonrojada — Sí, pu..puede ser.

— Le traeré su comida, no puede estar sin alimentarse, enseguida vuelvo.

— Gracias Kazumi — Le sonrió sinceramente.

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Pasó todo el día tenso en la oficina y para colmo Hakudoshi estaba de viaje de negocios en otra ciudad, así que no podría hablar con él hasta el día siguiente.

— Maldición — Masculló.

No quería regresar a su casa, no con esa chiquilla allí, pero no podía echarla, no sin antes haber cumplido su cometido de humillar a Kagura. Luego de pensarlo un buen rato lo decidió, haría una fiesta para presentar a Rin y ese sería el momento perfecto para su venganza contra Kagura, pero aún faltaba Bankotsu y precisamente Hakudoshi se estaba ocupando de eso, en la reunión le quitaría una importante licitación a ese imbécil, lo iba a arruinar por haber osado meterse con Sesshomaru Taisho.

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— ¿Qué le pareció su comida señorita? — Esbozó una pequeña sonrisa.

— Muy rica Kazumi, aunque no tenía muchoapetito… — Confesó.

— La entiendo — Concedió apenada — ¿Qué le parece si vamos a pasear por el jardín?, de seguro le va a encantar.

— Sí me gustaría mucho — Se animó — Pero quiero pedirte que por favor me digas sólo Rin.

— Oh no, no podría el señor se molestaría — Negó con la cabeza.

— No creo que le importe — Bajó la mirada — Pero si te puede causar problemas, entonces hazlo cuando él no esté, ¿te parece? — Sonrió.

— Uuuuhhnmm — Colocó un dedo en su barbilla — Está bien Rin — Sonrió ampliamente — Ahora vamos.

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— Waaaoooo, este jardín es enorme — Exclamó impresionada. A Rin le brillaban los ojos como a una niña pequeña y esto le causaba gracia a Kazumi.

—¿Como Sesshomaru podía ser tan bestia para hacerle daño a un ser tan noble como ese? — Se preguntó furiosa.

Kazumi y Rin se quedaron en el jardín hasta la hora de la cena, cuando entraron, la menor quedó en shock al ver que Sesshomaru estaba ya en el comedor.

— Buenas noches — Lo saludó bajando la cabeza y caminando a toda prisa hacia las escaleras.

— ¿No va a cenar señorita? — Se apresuró a preguntarle la mayor, antes de que desapareciera por el pasillo.

— No Kazumi, no me siento bien con permiso — Reanudó su marcha.

Kazumi le dedicó una mirada de desaprobación a Sesshomaru, pero este ni se inmutó.

— Le llevaré su cena a su habitación — Anunció

— Gracias — Le contesto Rin.

Cuando Kazumi se disponía a llevarle la cena a Rin, Sesshomaru la detuvo — Dile que dentro de tres semanas daré una fiesta para presentarla como mi esposa, que se tiene que preparar y tú serás la encargada de enseñarle a comportarse.

La mayor se sorprendió, algo planeaba ese hombre y no era nada bueno, podía intuirlo — Así lo haré señor, permiso. Él asintió con la cabeza.

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Le contó a Rin las órdenes de Sesshomaru y esta quedo más sorprendida que Kazumi.

— ¿Estará borracho nuevamente? — Cuestionó inquieta.

Kazumi rio por la ocurrencia — No, te aseguro, que estaba muy sobrio, esto solo confirma lo que te había dicho, él no piensa sacarte de aquí como imaginabas.

— Si tú lo dices — Se encogió de hombros, ya había aprendido que con él nunca se sabía que esperar.

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Había pasado una semana desde su llegada a la mansión y los recuerdos de aquella noche y la discusión con Sesshomaru ahora le parecían algo lejano, conocía a todo el personal del servicio y tenía una buena relación con ellos, bueno, exceptuando a Jaken que sólo hablaba lo necesario con ella, pero en fin al parecer ese era su carácter.

Estaba practicando con Kazumi el cómo debería, caminar, saludar y comportarse ante gente tan importante, había avanzado mucho en tan poco tiempo y estaba feliz por eso. Kazumi po su parte se sentía orgullosa de ella.

— Muy bien Rin te felicito — Sonrió de esa forma maternal, que a la menor le encantaba.

— Gracias Kazumi — La abrazó sin percatarse que tenían un vigilante.

Sesshomaru contemplaba la escena con curiosidad, aquella chiquilla no era tan insignificante como pensaba, aprendía rápido, ya podía pasar por una dama de sociedad. Recordó aquella noche y sintió hervir su sangre, aunque se lo negara no le había desagradado el estar dentro de ella.

— Maldita sea no puedo volver a caer ante una mujer, es patético — Negó con la cabeza para negar esos pensamientos y se fue.

Ajena a lo que estaba provocando en Sesshomaru Rin celebraba su avance — ¿Podemos ir al jardín Kazumi? — La miró haciendo un puchero.

—Claro, ¿te gusta mucho estar allí cierto?

— Sí, es mi lugar favorito de la casa — Confesó con una sonrisa.

— Sin duda eres una niña dulce — Le acarició el cabello.

Rin solo sonrió en respuesta.

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Sesshomaru estaba en su despacho leyendo unos documentos, cuando se abrió de golpe la puerta.

— Hola Sesshomaru — Saludó Hakudoshi con una sonrisa, la cual amplió al ver el enojo en la cara de su amigo.

— ¿Acaso no tienes modales? — Preguntó entrecerrando los ojos.

Hakudoshi solo se encogió de hombros restándole importancia — No seas tan severo, te traigo buenas noticias.

El ambarino lo miró seriamente, dándole a entender que tenía su atención y le hizo un ademán con la mano para que se sentara frente a él.

— Es tal como suponíamos, Bankotsu es un narcotraficante disfrazado de empresario, le ganamos la licitación, ja debe estar furioso y ya estamos recopilando pruebas para meterlo a la cárcel — Sonrió con suficiencia.

— Muy bien — Hizo una corta pausa — Hakudoshi — Habló en tono grave — Me acosté con Rin.

— ¿Qué has dicho? — Se levantó de golpe de la silla y tomó a Sesshomaru por el cuello de la camisa — Eres un perro desgraciado, ¿cómo te atreviste?, es solo una niña, ¿tan lejos a llegado tu venganza? dijiste que solo la querías para humillar a Kagura por lo que te hizo, pero esto es demasiado hasta para ti — Escupió con veneno.

Sesshomaru tomo la mano que lo sujetaba y la apartó con la suya, desvío la miranda — Estaba ebrio — Confesó.

— Vaya que buena excusa — Siseó con sarcasmo.

— Estoy arrepentido — Aceptó, aunque sin variar su semblante.

Decir que estas palabras sorprendieron a Hakudoshi es poco, lo veía totalmente descolocado — ¿Tú? ¿arrepentido?, Increíble, y ahora ¿qué piensas hacer? — Preguntó más calmado.

— No lo sé, en 2 semanas será la fiesta para presentarla como mi esposa y luego no sé qué hare — Resopló fastidiado.

— Oye Sesshomaru y por lo menos, ¿te sentiste bien? — Interrogó en tono pícaro.

— Cállate idiota, no tengo porque contarte eso — Gruñó.

— Jajaja, ok, ok no te alteres, ya entendí, esa niña es hermosa no le hagas más daño — Lo miró con seriedad — Bueno me voy hasta mañana.

— Bien — Respondió fríamente.

Las palabras de Hakudoshi resonaban en su mente, y ahora ¿qué haría con ella? ¿la devolvería a aquel lugar? ¿qué sintió aquella noche?, no tenía una respuesta clara a eso. ¿Hermosa había dicho? Jhmp! sonrió con diversión, — Si supieras lo verdaderamente hermosa que es.

Tan inmerso estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta, que había tenido un oyente en aquella conversación con su amigo. Rin había ido a buscarlo por petición de Kazumi y había escuchado su confesión, pero si se hubiese quedado un momento más, tal vez no pensaría lo que ahora de él.

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La joven corría hacia el jardín a todo lo que le permitían sus piernas, mientras lloraba amargamente, se detuvo exhausta — Es un maldito monstruo — Musitó, ella era una joven de buenos sentimientos y nunca había sentido apatía ni rencor por nadie, pero él se había ganado ese honor — Tengo que ser fuerte, ya no más humillaciones, Sesshomaru Taisho yo también puedo jugar tu juego ya verás — Aseguró con resolución.

Cuando logro serenar su mente se dio cuenta que estaba en una parte muy alejada del jardín, que no conocía, dio un rápido vistazo y unas rosas rojas llamaron su atención, eran tan hermosas que no podía dejar de admirarlas, tocó una y se pinchó con una espina — ¡ay! — Exclamó, mientras veía correr por su dedo una gota de sangre — Esa rosa es como él tan hermosa, pero causa daño y dolor.

— Rin, Rin, Rin — La llamó una voz a sus espaldas, sacándola de sus pensamientos, dio un respingo, era Kazumi quien se notaba asustada — ¿Qué te pasó mi niña?, te vi correr como si te estuviese persiguiendo algo y no respondías a mi llamado.

— Kazumi — Exclamó y corrió a sus brazos — Él es un monstruo.

-¿Él?, ¿Sesshomaru?

-Sí — Hipó.

-¿Qué te hizo? — Su voz cada vez se notaba más preocupada.

— Se casó conmigo para darle celos a la tal Kagura o mejor dicho para humillarla, al preferir a una huerfana antes que a ella — Soltó entrelágrimas.

La mayor se enojó como nunca antes la había visto — No puedo creer que haya llegado tan lejos , le diré un par de cosas.

— No Kazumi, por favor deja que yo lo resuelva tengo un plan — La retuvo por el brazo.

-¿Un plan? — Preguntó incrédula.

-Sí, confía en mi.

— Mmmm — Dudó un momento — Está bien, pero sabes que cuentas conmigo.

— Claro, te lo agradezco — Se limpió las lágrimas y la miró con decisión — Oye Kazumi, esas rosas son muy lindas.

-Sí — Sonrió con nostalgia — Eran las preferidas de la señora Irasue, la madre de Sesshomaru.

— ¿En serio?, pero nunca las he visto en los arreglos florales de la casa, ¿por qué? — Inquirió con curiosidad.

— El señor no lo permite, desde que su madre se fue, no deja que nadie más que yo las cuide ni siquiera se lo permite a Kento, el jardinero.

— Ooohh ya veo, son muy especiales para él.

— Así es — asintió con la cabeza.

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Ajeno a todo lo que planeaba Rin, Sesshomaru siguió con sus propios planes, aunque no podía aclarar sus sentimientos.

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Hola denuevo, mil, mil gracias a todos los que han leido mi fic y en especial a luz de luna y a Yarisha por sus comentarios, me sentí feliz cuando los leí, porque tomaron un poquito de su valioso tiempo para escribirme. Sé que dije que actualizaria los viernes pero tuve el capi listo antes y no resistí el subirlo jeje.

Intentaré ir mejorando la historia, nuevamente mil gracias a todos.

besos.