Capitulo 4.
Aclaraciones: Inuyasha y sus personajes no me pertenecen, son propiedad deRumiko Takahashi.
Acercamiento.
Aquella era una noche lluviosa como pocas, parecía que el cielo se caería a pedazos de tanto llover. Rin se encontraba en su habitación mirando por la ventana, ya eran pasadas las 8:00 y Sesshomaru aún no llegaba.
— Y ¿Por qué rayos me importa ese sujeto? — Se cuestionó molesta — ¿Será por que es condenadamente lindo y te gusta tanto que babeas cuando lo ves? — Le recordó sarcástica su conciencia.
Sí era cierto, sentía atracción, por ese sujeto y eso la convertía en una masoquista de primera, suspiró resignada, miró nuevamente por la ventana y sintió un gran alivio al ver su auto en la entrada de la mansión.
Dentro de su auto Sesshomaru se disponía a bajar cuando sonó su celular, abrió la llamada sin ver el numero.
— Aló.
— Hola mi amor, ¿me has extrañado? — Preguntó con coquetería una voz femenina.
— ¿Qué diablos haces llamándome? — Espetó.
— Porque te extraño, ¿No es obvio?.
— No — Siseó.
-Oh vamos, no puedes negarme que también me extrañas, mi cuerpo, mis caricias, la forma en que hacemos el amor — Pronunció en un ronroneo.
-Cállate — Ordenó — Deja de ofrecerte como una zorra — Le colgó. Estaba furioso — Maldita Kagura siempre logra fastidiarme.
No podía negar que lo hacía delirar en la cama, pero nunca volvería a tocarla después de su engaño con Bankotsu, Sesshomaru Taisho jamás recogía las sobras de nadie, además, él tenía una mujer que solo era suya. Un momento y ¿Por qué diablos estaba pensando en esa chiquilla? No, no, podía ser que le estuviese gustando.
Estaba tan sumergido en sus pensamientos que no se percataba que se encontraba bajo la lluvia, caminó hasta llegar a la parte del jardín donde estaban las rosas de su madre y se agachó frente a ellas — Te extraño — Susurró.
Rin lo había seguido a una distancia prudente desde que lo vio salir de su auto y caminar errático bajo la lluvia, tomó un paraguas para cubrirse y otro para ofrecérselo a él, se le acercó, aunque él no parecía darse cuenta de su presencia.
Ella reunió todo el valor del que fue capaz y le habló — Señor Sesshomaru — Este volteó y clavó esas lagunas doradas en sus ojos chocolates — Di… disculpe por molestarlo, pero esta todo mojado y…
— ¿Acaso te importa? — Preguntó sin ningún tono en especial, no parecía molesto, solo curioso por su respuesta.
La joven se sonrojo — Yo, bueno no quiero que se vaya a resfriar es todo — Los nervios eran palpables en su tono de voz.
— Ya veo.
Rin le ofreció el paraguas, pero este la ignoró, pasando por su lado y dirigiéndose a la mansió se quedó estática, contemplando la espalda de aquel hombre que por más que lo negara le gustaba y mucho.
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Al día siguiente, amaneció con un terrible dolor de cabeza, pero no le prestó atención, tenía demasiado trabajo en la empresa como para detenerse por eso, tomó una ducha, se vistió impecable como siempre y bajo a desayunar y para su sorpresa la vio sentada en el comedor.
— Buenos días señor — Le dedicó una linda sonrisa, que le hizo sentir extraño, pero no fue para nada desagradable ese sentimiento.
— Buenos días — contestó secamente.
Tomó el café solamente, no tenía tiempo ni ganas para el resto de su desayuno, se levantó para llegar hasta donde estaba Jaken esperándolo con su auto.
— Que pase un buen día — Escuchó tras de sí, detuvo sus pasos y giró su cabeza para verla, nuevamente le estaba sonriendo.
— ¿Por qué esa niña se estaba comportando tan extraño? — Asintió lentamente con la cabeza y salió de allí a paso rápido.
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Todo el día la pasó con ese terrible dolor de cabeza y hasta se sentía mareado, decidió salir más temprano de la oficina y regresar a la mansión. Se le estaba dificultando el respirar y su vista se nublaba. Como pudo entró a la casa y llegó hasta las escaleras, se encontró a Rin que venía bajando y lo miraba entre preocupada y extrañada.
— ¿Le sucede algo señor? — Interrogó.
No pudo articular palabras todo a su alrededor se volvió negro y no supo más de sí.
Rin gritaba como una loca por ayuda, en su regazo se encontraba recostado un inconsciente Sesshomaru — Ayúdenme por favor, el señor Sesshomaru se desmayó — Suplicaba al borde del llanto.
Rápidamente llegaron Totosai y Mioga quienes eran parte de la servidumbre de la masión y lo cargaron hasta su habitación.
Rin les agradeció y les pidió que le trajeran agua fría y unas toallas para bajarle la fiebre, estos asintieron y se fueron a toda prisa, mientras tanto ella llamó al doctor de le facilitó el número.
— Buenas tardes, clínica del Dr. Renkotsu, ¿En qué puedo ayudarle?
— Buenas tardes, le llamo de la mansión Taisho, el señor Sesshomaru está muy enfermo y necesito que el doctor venga es urgente.
— Sí señorita, ya mismo le informo al doctor espere un momento — Pidió la mujer con voz amable — Enseguida sale para allá.
— Muchas gracias.
— A la orden.
La morena colgó al tiempo que llegaba Mioga con lo que ella había solicitado para intentar bajarle la fiebre a Sesshomaru. Le colocó una toalla mojada en la frente, él respiraba con mucha dificultad.
— Vamos señor usted es fuerte, resista por favor.
En un par de minutos llego el doctor, Rin salió de la habitación dejándolos sólos, luego de desesperantes 15 minutos salió el doctor con unas recetas en la mano.
— Deben comprar esto a la brevedad posible, lo inyecté con un fuerte antibiótico para controlar la fiebre y la infección.
— Y ¿Qué es lo que tiene? — Preguntó ella asustada.
— Todo parece indicar que es una pulmonía.
Rin se cubrió con sus manos la boca para no gritar de la sorpresa — No puede ser, ¿Pero se pondrá bien? — Interrogó al borde del llanto.
— Con los cuidados necesarios sí, pero es muy importante que lo vigile dentro de las siguientes 12 horas y me avise cualquier cosa.
—Así lo hare doctor, se lo agradezco mucho.
— Disculpe mi atrevimiento, pero ¿Usted es?.
— Rin Taisho, su esposa — Esto último lo dijo sonrojándose.
— Ooh ya veo — Le sonrió ampliamente — La felicito, me alegro que Sesshomaru esté en buenas manos — Las palabras del Dr. sólo lograron aumentar su sonrojo.
— Muchas gracias — Rió algo nerviosa — Que pase buenas noches.
— Igual para usted.
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Aquella noche Rin se dedicó a cuidarlo.
— ¿Lo ve?, lo reprendió en tono molesto, aunque solo fue un susurro — Le dije que no estuviese bajo la lluvia que se iba a enfermar, pero no me hizo caso, mejórese pronto por favor.
Sesshomaru se encontraba dormido, ya la fiebre había desaparecido, Rin lo contemplaba ensimismada, era hermoso, se repetía una vez más, ya había perdido la cuenta de cuantas veces lo había pensado.
Se encontraba sentada en una silla al lado de su cama, comenzó a detallar su rostro con la mirada, su frente tan blanca como la nieve su nariz perfilada, sus párpados, sus labios, esos labios tan suaves que la invitaban a besarlos y como la polilla a la luz fue atraída por aquellos labios que serían su perdición, posó suavemente sus labios sobre los de él, sin darse cuenta que poco a poco Sesshomaru abría los ojos hasta quedarse viéndola intensamente, cuando se separó de él quedo petrificada, Sesshomaru la miraba con algo de curiosidad y asombro, no sabía que decir su cabeza no procesaba ningún pensamiento coherente.
— Yo..yo, lo...lo siento señor — Hizo el ademán de levantarse, pero él la sujetó por la muñeca y la atrajo hacia si retomando el beso. No sabía si lo que él estaba haciendo era a causa del efecto de la medicina pero poco le importó, de manera torpe le correspondió. Se separaron nuevamente y él rompió el silencio.
— Tengo sed — Dijo en tono cansado.
— Enseguida le traigo agua — Se levantó de la silla y tomó un vaso de la mesa de noche y le sirvió un poco de agua de la jarra que estaba junto a este.
— Aquí tiene señor.
Sesshomaru tomó el contenido y la volvió a mirar — ¿Qué hora es?.
Revisó el reloj de su muñeca — Las 4:00 de la mañana.
— Ve a descansar, me imagino que no has dormido nada — Se removió un poco para acomodarse mejor.
Rin se sorprendió — ¿Se estaba preocupando por ella?, imposible, eso no podía ser ¿o sí?.
— No se preocupe — Se apresuró a responder — Yo estoy bien, ahora lo que importa es que usted se recupere.
La miró por un momento analizando su respuesta —Has lo que quieras — Respondió secamente.
Ella sonrió ante sus palabras, por primera vez le daba la oportunidad de escoger, de tomar una decisión por su propia voluntad.
Cerró los ojos estaba realmente cansado y ahora solo quería dormir. Rin siguió contemplándolo hasta que el sueño también la venció a ella.
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Abrió los ojos con pereza, aun se sentía algo mareado y le dolía la cabeza, pero se sentía mejor en comparación a la noche anterior.
— Buenos días señor Sesshomaru, ¿cómo se siente hoy?.
— Mejor — Y no mentía.
— Me alegro tanto, le he traído su desayuno. Él dirigió su vista hacia la mesita donde reposaba una charola con un desayuno que tenía muy buen aspecto.
— ¿Dónde está Kazumi?.
— Volverá mañana, usted le dio 2 días libres, para ir a su ciudad natal a visitar a un familiar enfermo ¿No lo recuerda?.
— Sí lo recuerdo.
— Le tengo una sorpresa.
— ¿Sorpresa? — Enarcó una ceja.
— Así es, mire — Rin tenía entre sus manos un jarrón decorado con bellos paisajes y dentro del cual se encontraba un hermoso arreglo, hecho con aquellas rosas que le habían pertenecido a su madre y que tanto le recordaban su niñez — Perdóneme por tomarlas sin permiso, pero sé que le gustan y son muy importantes para usted y pensé que le subirían el ánimo.
La joven a cada segundo que pasaba, se sentía más nerviosa por el silencio de su acompañante.
Recibió un simple "gracias" de su parte, pero eso fue suficiente para que sonriera como una niña a la que le regalan el más rico dulce — De nada — Canturreó.
— Ahora déjame solo, necesito asearme — Ordenó.
— Claro, luego vuelvo por la charola, permiso — Salió caminando, casi corriendo hacia el jardín, se sentía tan bien.
A su mente llegó el recuerdo de aquellos besos, ¿Sería por la fiebre? negó con la cabeza, mejor no pensar en eso, él era tan extraño que creía que nunca llegaría a entenderlo.
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Sesshomaru había tomado su desayuno y se encontraba acostado nuevamente, recordaba esos besos y se preguntaba porque le había correspondido, ¿Acaso sentía algo por ella? — Es tu mujer después de todo ¿no? — Le volvió a recordar su conciencia — Pero es una niña huérfana, no puedo, no debo sentir nada por ella — Miró el arreglo que ella le había hecho, no podía seguir negándoselo, Rin le había comenzado a interesar y eso lo hacía sentir mucha inquietud.
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Sesshomaru se recuperó rápidamente, gracias a los cuidados de Rin, aunque Kazumi regreso 2 días después de lo ocurrido, Rin le pidió seguir cuidándolo y él no se lo negó, se podría decir que la relación entre ellos mejoró, o por lo menos ya no era tan tensa como al principio.
Hola a todos, espero les guste este capi y porfis comenten.
besitos
