Capitulo 5.

El Baile.

Aclaraciones: Inuyasha y sus personajes, le pertenecen a Rumiko Takahashi.

Ya el sol pintaba el cielo de naranjas y rojos dándole la despedida a la tarde y la bienvenida a la noche, Rin se encontraba en su habitación terminándose de arreglar cuando tocaron a su puerta.

— Adelante — Se sorprendió al ver entrar a Sesshomaru.

Él la miro de arriba a abajo y es que se veía realmente hermosa, llevaba un vestido ajustado en la parte de arriba con diseño de corazón en sus senos, un hombro descubierto y en el otro un fino adorno de pedrerías que llegaba hasta por debajo de sus senos, la falda amplia de color rosado intenso que iba en degradado hasta llegar al color lila en la parte de abajo del vestido, las sandalias altas plateadas y el cabello recogido en un moño a un lado. Se ruborizó a ver que él no dejaba de mirarla, pero no hizo ningún comentario.

Él no se quedaba atrás, parecía un príncipe, aunque su atuendo fuese tan sobrio, camisa blanca pantalón y saco negro y una corbata de moño, el cinturón negro al igual que los zapatos, su cabello recogido en una coleta lo hacía ver maduro y sexy a la vez.

— Te traje esto — Le extendió una fina caja a la joven, esta la abrió y quedó muda de la impresión, nunca había visto un collar tan lindo y dedujo que debía costar una fortuna.

— No, no puedo aceptarlo señor es demasiado — Negó con la cabeza.

— No te estoy preguntando — Le arrebató el collar y le pidió que se girara para poder colocárselo. Rin dio un respingo al sentir las manos de su esposo rosar la piel de su cuello, esto le causo gracia a él aunque no lo demostró.

— Te queda bien — Su tono fue neutro.

— Gracias, es hermoso — Pronunció tocando el collar y sonriendo sin poder evitarlo.

— Eres mi esposa, es lo mínimo que debes usar.

Rin no supo que decir ante estas palabras, sólo atinó a agradecer nuevamente y reverenciar con la cabeza — Gracias señor.

— Sesshomaru — Corrigió.

— ¿Cómo dice? — Lo miró sin comprender.

— Que ante los invitados debes llamarme por mi nombre —Aclaró.

— Pero no sé si pueda — Se ruborizó.

— Hazlo Rin — Demandó.

La joven tomó una gran de aire — De acuerdo señ.. Sesshomaru — Rió nerviosa.

— Bien, en 10 minutos vendré a buscarte para que bajemos juntos.

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Tocaron la puerta justo a la hora acordada, Rin la abrió y Sesshomaru la esperaba en el marco de la puerta.

— Vamos — Ordenó.

—Sí.

Antes de salir del pasillo, el ambarino le ofreció el brazo, ella lo miró extrañada — Estamos casados — Fue su única explicación.

— Tiene razón — Bajó la cabeza apenada.

Tomó el brazo que él le ofrecía y bajaron por las escaleras, al entrar al salón, todos posaron sus miradas sobre ellos, era una pareja digna de envidiar tanto por su elegancia como belleza.

Rin apretó el brazo de Sesshomaru estaba nerviosa — Tranquila — Le susurró, provocándole un ligero sonrojo, ella le sonrió con inocencia.

— Ven te quiero presentar a alguien — La guió por el gran salón, respondiendo con asentimientos de cabeza y simples buenas noches a los invitados que se les acercaban, curiosos para saludarlos y conocer a la nueva señora Taisho.

Rin por su parte se sentía muy nerviosa, tanta gente desconocida y tan elegantes como Sesshomaru, a pesar de las clases que le había dado Kazumi se sentía como un bicho raro.

Se dirigieron hacia un balcón y él se detuvo frente a un joven de larga cabellera plateada como la suya, ojos color ámbar alto y de tez blanca, aunque físicamente eran parecidos enseguida notó que aquel joven era muy carismático — Polos opuestos — Pensó.

— Rin, él es Inuyasha mi hermano.

La joven le extendió su mano — Mucho gusto — Le sonrió.

— Así que tú eres la esposa de este idiota, es muy linda Sesshomaru — Le guiñó un ojo, haciendo que el aludido frunciera el ceño, cosa que hizo que Inuyasha riera divertido, la dama que estaba tras de él se acercó.

— Basta Inuyasha, no molestes a tu hermano, discúlpalo ya sabes cómo es — Roló los ojos.

— Feh, era solo una broma mamá — Se excusó fastidiado.

Sesshomaru no comentó nada al respecto — Ella es Izayoi la madre de Inuyasha y la viuda de mi padre.

Rin le extendió la mano para saludarla al igual que a Inuyasha, pero Izayoi la abrazó, tomándola por sorpresa.

— Mucho gusto querida, eres una jovencita realmente hermosa, oh hacen una linda pareja — Parecía una niña pequeña, encantada con un juguete nuevo, de tanto que sonreía, Rin se contagió y le sonrió también, realmente le habían agradado mucho los familiares de Sesshomaru.

Inuyasha era muy guapo y sonreía bastante, aquella noche llevaba un traje gris claro con corbata negra al igual que la correa y los zapatos, tenía 20 años, pero se comportaba a veces como un niño.

Izayoi por su parte era muy hermosa, su largo cabello negro hasta la cintura y su cuerpo delgado, tenía 40 años, pero aparentaba mucho menos, usaba un vestido negro largo de falda un poco amplia y señido en el torso. Se encontraban aun en el balcón, Rin hablaba y reía animadamente con Izayoi mientras que Inuyasha y Sesshomaru hablaban de la empresa.

— Ash ya llego esa mujer molesta — Escupió Inuyasha.

Rin volteo hacia donde su cuñado dirigía la mirada — ¿Quién es? — Se atrevió a preguntar.

— Kagura Matsudaira — En sus palabras se notaba el rencor que sentía por aquella mujer.

— Así que esa es la tal Kagura — Pensó Rin — Bueno es muy bonita ahora entiendo porque Sesshomaru se enamoró de ella — Se dijo con tristeza.

Este pensamiento le causó un profundo dolor en su pecho, Sesshomaru no perdía detalle de las expresiones de Rin, parecía triste al ver a Kagura pero ¿Por qué?.

Kagura era alta de cabello negro suelto a la altura de los hombros, ojos color carmín, tenía un cuerpo con muchas curvas era sensual, pero frívola y vacía de sentimientos. Usaba un vestido rojo largo con tirantes delgados un pronunciado corte en v en la parte de los senos que mostraban demasiado el corte de la falda tipo sirena, al verlos les sonrió con hipocresía.

— ¿Viste? y actúa como lo que es, una zorra — Espetó.

-Inuyasha, basta — Lo reprendió Isayoi.

— Feh, pero es verdad madre — Protestó.

La mujer no quiso seguirle el juego, sabía que discutir con su hijo era inútil, nunca cedía y aunque no lo admitiera le daba la razón sobre Kagura, era una mujer de lo peor.

Rin miró por el rabillo del ojo a Sesshomaru para ver su reacción, pero este parecía tan inmutable como siempre.

— Vamos — Dijo rompiendo el silencio y tomando nuevamente el brazo de Rin — Es hora de que te presente.

— Suerte — Le sonrió Izayoi.

— Gracias — Le correspondió Rin.

Caminaron hasta quedar frente a todos los invitados.

— Su atención por favor — Pidió en tono neutro. Todos hicieron lo que se les pidió, atentos a las palabras del dueño de la mansión.

— Como ya saben el motivo de esta reunión es para presentarles oficialmente a mi esposa, la señora Rin Taisho.

La nombrada dio un paso adelante como Kazumi le había dicho, mientras recibía aplausos y miradas curiosas de los presentes.

— Mucho gusto a todos — Su voz delataba su nerviosismo — Gracias por acompañarnos esta noche.

— Pero que dulce y educada es tu esposa Sesshomaru — Habló Kagura con un deje de ironía.

Rin la miró fastidiada, le demostraría quien era ella y sin pensarlo dos veces colocó su mano en la mejilla de Sesshomaru y se puso de puntitas, depositándole un beso en los labios.

Él abrió los ojos con sorpresa, pero solo tardó un par de segundos en corresponderle, dejando a todos con la boca abierta.

Hakudoshi e Inuyasha sonreían por lo ocurrido, Kagura se lo tenía bien merecido.

Al separarse de los labios de su esposo, estaba totalmente sonrojada, él la miraba interrogante y ella no fue capaz de mantenerle la mirada, apartando los ojos de los suyos.

— Que sigan disfrutando la fiesta, permiso — Salió lo más rápido que pudo de allí, sin perder la elegancia al caminar o Kazumi la reprendería.

Se metió por uno de los pasillos solitarios para ocultarse, le daba pánico la reacción de Sesshomaru por su atrevimiento.

— Rin.

— Oh no — Se detuvo sin atreverse a voltear, sabía que ese hombre estaba furioso.

— Mírame — Le exigió.

Se volteó lentamente como quien no quiere la cosa — Yo no... — No pudo terminar de hablar, Sesshomaru la aprisionó contra la pared y colocó una mano en su mentón.

— ¿Qué es lo que pretendías con ese beso? ¿crees que puedes jugar conmigo chiquilla? — Entrecerró los ojos y esta acción solo le causo más temor a Rin, sentía que se le hacía un nudo en el estómago.

— No, claro que no, yo solo quería que fuese más real para no levantar sospechas, perdóneme — Bajó la cabeza como una niña regañada.

— Jhmp ¿Así que quieres darle realismo? — Inquirió.

— ¿Eh? — Lo miró confundida.

— Me parece bien — Susurró contra sus labios, mientras iniciaba un beso cargado de lujuria y metía su mano por debajo del vestido y la paseaba por el muslo de la joven.

Una corriente se paseó por su columna ante aquel contacto, sin querer recordó aquella noche, se sentía tan bien estando así con él.

Pero él detuvo de golpe sus caricias al escuchar unos pasos acercándose — Regresemos.

Rin intentaba regular su respiración después de todo aquel despliegue de pasión, solo atinó a asentir con la cabeza y seguirlo al interior del salón.

Al llegar allí se encontraron con Hakudoshi y un grupo de empresarios que conversaban animadamente.

— Buenas noches — Saludaron.

— Hola Rin, ¿Como estas?, luces más hermosa esta noche — La elogió Hakudoshi con amabilidad, buscaba molestar a Sesshomaru por lo que le había hecho a la niña y lo logró, pues vio cómo su amigo le dedicaba una mirada envenenada.

— Gracias, es muy amable — Le contestó la aludida sonriendo.

— Es solo la verdad — Aseguró.

— Muy cierto Hakudoshi — Apoyó uno de los presentes.

— Opino igual — Agregó otro.

— Harán enojar al señor Taisho — Aseguró un tercero.

— Claro que no, Sesshomaru sabe que lo decimos con las mejores intenciones — Rió Hakudoshi.

— Rin — El ambarino la miró fijamente.

A la joven se le congelaron los músculos ante esa mirada que parecía traspasarla.

— S si — Contestó algo nerviosa.

— Ve con Inuyasha e Izayoi y espérame allí — Ordenó.

— Claro — Hizo una reverencia a los presentes — Permiso — Estos respondieron con el mismo gesto , menos Hakudoshi que se atrevió a más.

— Hasta luego Rin — Sesshomaru le volvió a dedicar la misma mirada asesina y el volvió a reír despreocupado — Así que ese idiota estaba celoso.

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Atravesó el gran salón hasta llegar a donde se encontraban Inuyasha e Isayoi.

— ¿Y el idiota de mi hermano? — Interrogó Inuyasha.

— Se quedó con Hakudoshi y un grupo de señores.

— Ooh ya veo, así que no quería que te aburrieras — Le guiñó un ojo Izayoi — Es tan considerado.

— Jajaja — Rió Inuyasha — ¿Sesshomaru considerado?, ahora si lo he oído todo.

Rin rió ante el comentario de Inuyasha, Izayoi sólo roló los ojos.

— ¿Oye Rin te gusta bailar? — Le pregunto el menor.

— Sí claro, aunque te comento que no soy muy buena bailarina — Se sonrojó.

— Bueno yo tampoco, pero este tipo de fiestas son tan aburridas — Bufó.

— Sí, sí, te entiendo — Le dio la razón a su cuñado.

— Vamos esa canción me gusta — Inuyasha la tomó por el brazo para guiarla hasta donde estaban las demás parejas bailando. Sesshomaru no les había quitado los ojos de encima.

— Ya no la celes tanto es tu hermano.

— Cállate Hakudoshi — El mencionado rió, ahora si había comprobado que su amigo se estaba enamorando de la jovencita.

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Los empresarios se despidieron de Sesshomaru y Hakudoshi este último suspiro aliviado.

— Estos tipos ni siquiera en las fiestas dejan de hablar de trabajo, que aburrido — Se quejó.

— Eso es porque tú eres un holgazán — Aseguró.

Hakudoshi solo se encogió de hombros ante aquel comentario — Voy por un trago ¿Quieres que te traiga algo?

— No, deseo salir un rato al jardín.

— Está bien, y ¿La vas a dejar sola con Inuyasha? — Inquirió burlón.

El aludido no contestó, solo le lanzó una mirada asesina y Hakudoshi entendió, el mensaje de advertencia.

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Iba caminando hacia el jardín cuando Kagura alcanzó a verlo.

— Esta es mi oportunidad para estar a solas con Sesshomaru y reconquistarlo — Lo siguió, pero Rin se dio cuenta de eso y excusándose con Inuyasha los siguió oculta entre las sombras.

Sesshomaru caminó por uno de los pasillos más alejados de la mansión, pensaba ir donde crecían las rosas de su madre, cuando una voz femenina lo llamó.

— Sesshomaru, amor tenemos que hablar — Pidió en tono sensual.

Se volteó molesto — Tú y yo no tenemos nada de qué hablar — Siseó.

— Oh vamos, yo sé que aún me amas — Se acercó más a él.

Sesshomaru le sonrió de medio lado, era una risa de burla y prepotencia.

Cerca de allí Rin los observaba, pero no podía escuchar claramente lo que decían, sin embargo lo que vio le rompió su corazón, Kagura se acercó más a Sesshomaru y tomándolo por la nunca lo besó y el parecía corresponderle.

— Claro el todavía la ama, que tonta eres Rin al pensar que se podría fijar en alguien como tú, la ama a pesar de que ella lo engañó — Reconoció con dolor.

Las lágrimas no tardaron en correr por sus mejillas y salió corriendo de ese lugar, quería huir muy lejos, pero sabía que no podía hacerlo por los niños del orfanato, bueno pero ahora de seguro él la echaría de allí porque ya se había reconciliado con Kagura. Como odiaba a esa mujer. Llegó hasta su habitación y se encerró, ahora solo tendría que esperar sus órdenes para salir de allí, no podía dejar de llorar, se sentó en la cama y se abrazó a si misma tratando de calmarse pero poco efecto surtía.

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Sesshomaru empujó a Kagura lejos de él y se limpió los labios con la mano, con cara de asco ante la mirada furiosa de la mujer.

— Jamás se te ocurra volver a tocarme o te vas a arrepentir — Amenazó colérico.

Se apresuró a volver al salón, esa maldita le había arruinado la noche, buscó con la mirada a Inuyasha y Rin, pero no los vio bailando, divisó a Isayoi y se dirigió hacia donde ésta.

— ¿Dónde está Rin?

— No lo sé Sesshomaru, Inuyasha se fue a bailar con ella, pero volvió hace un rato, mira allí viene con Hakudoshi — Señaló con la cabeza.

— ¿Dónde dejaste a Rin? — El tono de Sesshomaru se escuchaba muy molesto.

— No sé, me dijo que quería ir al baño y desde entonces no la veo — Se excusó el menor.

Hakudoshi lo miró serio — Te siguió cuando saliste, estoy casi seguro.

— Maldición, ¿Lo habría visto con Kagura?. — Necesito encontrarla.

— Te ayudaremos — Le ofreció Inuyasha.

— Bien.

Se dividieron, pero les estaba costando encontrarla con tanta gente, Sesshomaru subió al segundo piso, tal vez estaría en su habitación. La escuchó llorar desde afuera y tocó la puerta.

— ¿Rin que te sucede?

— VÁYASE NO QUIERO VERLO — El ambarino entrecerró los ojos.

— ¿Qué rayos le pasaba a esa chiquilla? ¿quién se creía para hablarle así?. — Rin, abre la puerta — Ordenó con voz calmada, estaba haciendo gala de todo su autocontrol.

— No quiero, váyase — Exigió.

Muy bien su autocontrol se fue al demonio — Abre ahora o derribo la puerta — Se escuchaba furioso.

Ella dudó por un momento, pero estaba segura de que el cumpliría su amenaza así que abrió.

— ¿Qué es lo que te pasa? ¿por qué desapareces de la fiesta? — Interrogó, frunciendo el ceño.

— Como si eso le importara — Masculló, desviando la mirada.

Sesshomaru enarco una ceja — ¿Qué has dicho?.

— Que a usted no le importa lo que me pase, es mas solo dígame cuándo tengo que irme — Bajó la cabeza — Aunque le pediría que me dejara quedar hasta mañana porque ya es muy tarde y no tengo mucho dinero — Su voz se fue apagando hasta convertirse en un murmullo.

El joven estaba cada vez más confundido, aunque su rostro seguía sin expresión alguna — ¿Irte? acaso ¿estás loca? recuerda el acuerdo que hicimos.

— Ya eso no importa ¿Obtuvo su venganza no?

Sesshomaru abrió los ojos con sorpresa, pero Rin no se dio cuenta porque aun seguía mirando hacia abajo.

— ¿Quién te dijo eso? — Cuestionó.

— No importa, pero sabe me alegro de que se reconciliara con ella hacen bonita pareja — Respondió, en un hilillo de voz.

Ahora lo entendía todo, Rin los había visto cuando Kagura lo besó, la tomo por el mentón para obligarla a mirarlo — Eres una tonta Rin — Su tono era inusualmente dulce.

Ella lo miro sorprendida.

— Nunca volvería a tener nada con esa mujer — Aseguró.

La abrazo y la morena se sonrojo, al tenerlo tan cerca podía oler su exquisito perfume, se sentía tan protegida en sus brazos. Por su parte Sesshomaru experimentaba una calidez que no conocía.

— Voy a despedir a los invitados, les diré que te sentiste mal.

— Gracias — Se apartó de él aún con las mejillas teñidas de carmín.

Sesshomaru beso su frente — Duerme — Le dijo antes de cerrar la puerta tras de sí.

— Buenas noches Sesshomaru — Le susurró.