Capitulo 6
Una noticia Inesperada.
Aclaraciones: Inuyasha y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi..
Aviso: Lemon
Pasaron varios días después de la fiesta y Rin se sentía muy mal, se mareaba con facilidad se sentía débil y con sueño, casi no comía porque todo le provocaba náuseas y vomitaba con frecuencia. Esa mañana no había bajado a desayunar,y Kazumi le llevo de comer. La veía pálida y demacrada.
— Rin te traje tu desayuno — La joven se sentó en la cama, pero apenas sintió el olor de la comida salió, corriendo hacia el baño a vomitar.
Cuando regresó la mayor la miraba preocupada. — Rin esto no es normal, llevas varios días así, debes ir al médico.
— Lo sé Kazumi, pensé que me había caído algo mal, pero ya llevo una semana así y tengo mucho sueño y mareos y.. — Se quedó callada al ver la expresión de sorpresa de Kazumi — ¿Que sucede? — Se estaba preocupando.
— ¿Rin cuando tiene que venirte tu periodo?
— Pues tenía que haber pasado hace una semana y es raro soy muy regular — Abrió los ojos como platos — ¿No estás pensando que yo puedo? del señor Sesshomaru, ay no, no, ahora si va a correrme de aquí y el orfanato los niños — Chilló desesperada.
— Cálmate, cálmate — La reprendió— Primero debemos ir a que te hagas un examen para confirmarlo, luego vemos como se lo decimos al señor, aunque no entiendo porque reaccionas así.
— Porque si bien es cierto que ya no le desagrada mi presencia, tampoco me trata como pareja sólo como una conocida cercana y seguramente alguien como él no quisiera tener un hijo con una huérfana como yo — Su rostro se tornó melancólico.
— Basta Rin — La fulminó con la mirada —Sabes lo mucho que me molesta que te expreses así de ti misma.
— Discúlpame — Le dedicó una sonrisa triste.
— Bien ve a bañarte, iremos al laboratorio para salir de dudas — Ignoró el gesto de la menor.
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La espera la estaba volviendo loca.
— Rin siéntate, vas a abrir un agujero en el piso — Bufó Kazumi.
— Es que estoy muy nerviosa — Se excusó.
— No lo había notado — Agregó la mayor rolando los ojos.
Rin Taisho — La llamó una enfermera.
La aludida se acercó a ella apresuradamente.
— Aquí tiene — Le entregó un sobre con el resultado.
— Gracias, toma Kazumi yo no soy capaz de abrirlo.
Kazumi leyó el resultado y se quedó mirando fijamente a la menor.
— ¿Qué dice? — La apremió, sintiendo que el corazón se le iba a salir por la boca.
_ Positivo, estas embarazada — Confirmó la noticia.
Ella palideció de golpe y la mayor creyó que se desmayaría, la tomó por el brazo para ayudarla a sentarse.
— Cálmate, alterarte le hace mal al bebe — Pidió con voz dulce.
— Bebé — Repitió la joven — Mi bebé.
— Así es y de Sesshomaru — Le recordó, con una sonrisa.
Rin abrió los ojos como saliendo de un sueño — Él va a ponerse furioso y mi bebé no va a tener papá, no sé qué voy a hacer — Comenzó a alterarse nuevamente.
— Basta — La reprendió la mayor — Hablaremos juntas con él y verás que todo saldrá bien — Le regaló una sonrisa tranquilizándola.
— Eso espero — Susurró.
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Cuando llegaron a la mansión Hakudoshi las esperaba en la sala, se había vuelto muy amigo de Rin, le tenía un gran cariño y el sentimiento era mutuo.
— Hola Hakudoshi, que linda sorpresa — Le sonrió.
— Hola, pasé a verte porque me enteré que no has estado bien de salud, ¿no me digas que el idiota de Sesshomaru no te ha llevado al médico? — Espetó.
— Me dijo que fuera, pero yo no lo creía conveniente — Suspiró pesadamente — Tengo algo que contarte, vamos al jardín — Pidió.
Rin no sabía cómo contarle a Hakudoshi lo de su embarazo, aunque pensó que seguramente él debía saber lo de su "noche de bodas", así que fue al grano — Bueno, pues lo que ocurre es que yo estoy embarazada — Se sonrojó y desvió la mirada.
— ¿QUEEE? ¿en serio? waoo que noticia, felicidades — Sonrió ampliamente.
Hakudoshi se quedó mirándola atento y no entendía porque había comenzado a llorar, pero pronto calló en cuenta que Sesshomaru era el problema y sumado a eso que había sido producto de una casi violación.
— Te entiendo — La abrazó sin darse cuenta que Sesshomaru los observaba y caminaba hacia ellos vuelto un demonio — No te preocupes, lo resolveremos juntos, ya verás que todo saldrá bien — Aseguró tranquilizándola.
— ¿Y qué es lo que piensan resolver? — Habló una voz fría a sus espaldas., Rin sólo atinó a separarse de Hakudoshi.
— Sesshomaru yo...
Él sonrió de medio lado — CÁLLATE — Vociferó.
Rin se sorprendió, no entendía porque él le gritaba.
— Sesshomaru cálmate — El albino lo sujetó por los hombros para impedirle que se acercara a Rin, sabía que estaba malinterpretando las cosas y los celos lo habían cegado.
— Lo esperaba de todos menos de ti Hakudoshi — Lo miró con desprecio.
— Permite que te explique lo que pasa — Insistió.
— No quiero escucharte, y tú — Señaló a Rin — Lárgate, no quiero volver a verte.
La joven salió corriendo de allí, no entendía porque él actuaba así, pero pensó que había escuchado cuando le contó a Hakudoshi lo de su embarazo y por eso la rechazaba, ya ella se imaginaba que reaccionaría así, aunque no por eso dejaba de dolerle.
— Eres un idiota — Hakudoshi lo golpeó en la cara haciéndole sangrar el labio — ESTÁ EMBARAZADA.
— ¿Qué? — Abrió los ojos ligeramente.
— Lo que escuchaste grandísimo idiota, te va a dar un hijo.
Sesshomaru se quedó callado por unos minutos digiriendo la noticia — ¿Por qué le dijiste que lo iban a resolver acaso piensa?...
— Claro que no — Lo fulminó con la mirada — Tenía miedo de contártelo, temía a tu reacción, le dije que la ayudaría para que no lo tomaras mal y mira — Suspiró con pesadez.
— Señor, señor — Gritaba desesperadamente Jaken — La señora se fue, salió corriendo y no la pude detener, la llamé, pero no me hizo caso.
— No puede ser — Masculló.
— Ja y ¿Que esperabas?, la largaste como a un perro — Señaló mordaz.
— Maldición, debe estar en el orfanato no tiene más a donde ir — Aseguró.
— Entonces ¿Que estamos esperando?, vamos a buscarla — Apremió Hakudoshi.
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Rin había corrido hasta más no poder, llegó a la entrada del bosquecillo y detuvo un taxi y le pidió que la llevara al orfanato, aún tenía algo del dinero que le había dado Kazumi en la mañana, cuando habían salido.
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Los jóvenes iban en el auto de Sesshomaru a toda velocidad.
— No puedo creer que desconfiaras de mí — Fingió indignación — Rin es de la edad de mi hermana Kanna, sabes que yo las prefiero mayorcitas — Rió — Además es tu mujer, idiota, nunca te traicionaría — Lo miró serio.
— Tienes razón — Concedió — Me dejé llevar por lo que vi.
— Tranquilo, te disculpo amigo — Puso una mano en su hombro.
— Jhmp.
— Ay voy a ser tío, que emoción — Exclamó, fingiendo voz de mujer y soltando una carcajada.
— Cállate imbécil — Ordenó.
— Ya, ya no te enojes — Pidió entre risas.
— Llegamos — Anunció el ambarino.
Bajaron del auto, Hakudoshi miraba atento toda la pequeña construcción. Tocaron la puerta y los recibió una mujer que aparentaba unos 30 años.
— Buenas tardes que se les ofrece? — Preguntó con amabilidad.
— Buenas tardes — Respondió Sesshomaru — Se encuentra Rin?.
— ¿Para que la quiere señor Taisho? ¿Acaso no fue usted quien la sacó de su casa de la peor forma?— Kykio habia aparecido detrás de la otra mujer.
— No tengo porque darle explicaciones — Espetó — ¿Dónde está Mi esposa? — Exigió saber.
— Ella no quiere verlo — Aseguro.
— ¿Sabe las consecuencias de su insolencia? — Siseó, entrecerrando los ojos.
— Ahora me amenaza Señor Taisho — Lo encaró.
— Disculpe no queremos discutir, sólo deseamos hablar con ella — Intervino Hakudoshi para mediar la situación.
Kykio suspiró — Le preguntaré, por favor esperen.
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Caminó hasta la habitación de Rin, allí la encontró acostada hecha un ovillo, no había parado de llorar desde que llegó.
— Rin mi niña — La llamó con suavidad — Él esta aquí y quiere hablar contigo.
— ¿Qué? — Se sobresaltó — No es posible, él me pidió que me fuera de su casa, ¿y si quiere hacerle daño a mi bebe? — Se abrazó el vientre.
— No lo sé, él es muy extraño, pero ese joven que lo acompaña, parece más razonable — Agregó.
— ¿Joven?, debe ser Hakudoshi él es un buen amigo. Señora Kykio, dígale que acepto hablar con él , pero que sea en el patio de juegos y que Hakudoshi esté presente — Me sentiré más segura así — Pensó.
— Bien Rin así lo hare.
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Kykio le dio el mensaje a Sesshomaru, al que no le agradó para nada la petición de que Hakudoshi estuviese presente, pero no dijo nada, ya solucionaría eso después.
Rin estaba sentada en un columpio con la mirada fija al piso, sus ojos enrojecidos delatabaella, reciente llanto Sintió un escalofrió recorrer su espalda y un nudo en la garganta al verlo parado frente a ella, con una mirada que no sabía descifrar. Hakudoshi se había quedado lo suficientemente cerca para brindarle confianza a la chica y lo suficientemente lejos para que su amigo tuviese privacidad.
— Rin — La llamó — Su voz no sonaba fría o molesta, más bien contrariada.
— ¿Piensa hacerle daño? — Preguntó en un hilillo de voz mientras se cubría su vientre con los brazos de forma protectora.
— ¿Qué? — Se sorprendió — Sólo vine a llevarte de vuelta a la mansión, tu lugar está allí junto a mí.
Ella lo miró con sorprendida — ¿Está hablando en serio? ¿no está molesto porque estoy embarazada?
— ¿Por qué debería estarlo? — Enarcó una ceja.
— Porqué yo soy una simple huérfana y usted merece a alguien mejor — Volvió a bajar la cabeza y las lágrimas no tardaron en salir nuevamente.
Él la tomo por los hombros y la puso de pie para abrazarla mientras acariciaba su cabello — No digas sandeces, ahora eres una Taisho y en tu vientre crece mi hijo, mi heredero — Declaró con un tinte de orgullo en su voz.
Rin solo asintió y le sonrió con dulzura.
— Es hora de irnos — Anuncio él.
— ¿Tan pronto? — Replicó Hakudoshi con fingida tristeza — Tan romántica que estaba la me alegro que todo se haya resuelto, pero no te abrazo porque tu marido es muy celoso y me da miedo que me intente golpear — Bromeó.
La morena rió por el comentario de su amigo y Sesshomaru hizo una mueca de desagrado.
— Rin, Rin — La llamó Shipoo — ¿ya te vas? ¿tan pronto? — Inquirió triste.
— Eh, sí Shippo sólo vine a hablar algo con la señora Kykio, pero te prometo que regreso pronto para que juguemos juntos.
— Está bien que remedio — Suspiró desanimado.
Rin beso la mejilla del pequeño y Sesshomaru frunció el ceño.
— Vaya que eres celoso amigo — Soltó Hakudoshi en una carcajada — Es solo un niño.
— Sandeces, Rin apresúrate — Ordenó.
— ¿Eh? sí ya voy — Sonrió — Hasta luego Shipoo — Se despidió agitando la mano.
En la entrada se encontraba Kykio esperándolos.
— ¿Te vas Rin? — Inquirió la mayor.
— Sí, ya arreglamos nuestras diferencias — Sonrió.
— Me alegro mucho por ti y tu bebe — Correspondió el gesto.
— Gracias — La abrazó.
— Cuídelos señor Taisho — Pidió con voz seria.
El aludido solo asintió con la cabeza y se marcharon, mientras Kykio observaba al auto perderse en el horizonte.
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Al llegar a la mansión Kazumi salió a su encuentro — Mi niña, ¿Dónde te habías metido? — Hablaba tan nerviosa, que ni siquiera se dio cuenta que la estaba tuteando frente a Sesshomaru, pero este no hizo ningún comentario al respecto.
— Oh Kazumi es una larga historia que te contare luego, ahora sólo quiero descansar, tantas emociones me tienen exhausta — Suspiró.
— Sí, tienes toda la razón — Concedió — Ahora debes cuidarte mucho por el bienestar del bebé.
La joven asintió y se disponía a subir a su habitación cuando sintió que el mundo le daba vueltas y perdía la fuerza en sus piernas, se agarró del pasamanos para intentar no caerse. Sesshomaru corrió justo a tiempo antes de que callera desmayada.
— Kazumi llama a Renkotsu, que venga de inmediato — Ordenó.
— Sí señor — Salió corriendo hacia donde estaba el teléfono.
Sesshomaru la cargo en brazos hasta su habitación, depositándola en la cama, le tocó la frente con ternura y apartó algunos cabellos, esa chiquilla era hermosa, aunque en ese momento estuviese más pálida de lo normal.
Poco tiempo después llego Renkotsu, Sesshomaru los dejó a solas para que la examinara.
— ¿Cómo está? — Le preguntó cuando el doctor salía de la habitación.
— Bastante bien — Lo tranquilizó — Es normal en su estado que ocurran los mareos y desmayos, debe tener una buena alimentación y estar tranquila, también necesitas comprarle estos medicamentos — Le extendió una receta — Son vitaminas para el embarazo, algo rutinario, ah y debes empezar a llevarla a un ginecólogo.
— Gracias Renkotsu.
— No fue nada — Sonrió — Me retiro.
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Hakudoshi estaba en la sala esperando al doctor para preguntar por la salud de Rin, él lo conocía hacía mucho tiempo. Se podía decir que eran amigos.
— ¿Está bien? — Cuestionó algo ansioso.
— Sí, es completamente normal en su estado.
— Ya veo — Esbozó un pequeña sonrisa — Me tranquiliza saberlo.
Renkotsu rió — Se nota que la aprecias mucho.
— Sí, esa niña se da a querer con facilidad.
— Ten cuidado con Sesshomaru sabes lo celoso que es — Advirtió burlón.
El albino soltó una carcajada — Eso lo sé de sobra y tranquilo mantengo mi distancia.
— Hasta luego.
— Hasta luego y gracias — Se despidió con la mano.
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En la habitación Rin estaba aún algo aturdida, vio a Sesshomaru entrar y sentarse a su lado.
— ¿Cómo te sientes?
— Algo mareada — Confesó en un susurro.
— De ahora en adelante deberás ser más cuidadosa — Pidió con seriedad.
— Sí — Concedió ruborizándose, era tan extraño hablar así con él, que la cuidara a ella y al bebé. — —Señor Sesshomaru.
— Sesshomaru — Le recordó él.
— Ok, Sesshomaru, me cuesta mucho llamarlo así — Confesó apenada.
— No veo porque, es lo más normal dada nuestra situación.
— Ese es el tema que nuestra situación no es para nada normal — Pensó ella.
— ¿Quieres seguir estudiando?, Kazumi me dijo que te la pasas horas leyendo y como tienes que estar en reposo estos meses — Esta pregunta descolocó a Rin, pero se apresuró a contestarle.
— Claro me encantaría, en el orfanato recibíamos clases y...
Sesshomaru cortó su parloteo — Mientras estés embarazada estudiaras aquí y luego iras a un instituto — Sentenció.
— ¿Estudiar aquí? — Lo miró sorprendida — ¿Se refiere a profesores particulares?
Sesshomaru asintió.
— No, ¿No es demasiado?, no tiene que hacerlo en verdad — Aseguró .
— Quiero hacerlo, es una orden Rin — Aclaró.
La joven quedó con la boca abierta, iba a replicar, pero las palabras murieron en su garganta — Lo que tú digas — Susurró resignada — Eres realmente testarudo — Suspiró pesadamente.
— Jmph.
Sesshomaru la contemplaba, parecía tan frágil, tan inocente no resistió mas las ganas de probar sus labios. Acortó la distancia entre ellos y la besó, fue un beso lento y tierno. Rin se sonrojó furiosamente, con sus manos temblorosas rodeo el cuello de Sesshomaru mientras le correspondía torpemente.
El beso fue subiendo su intensidad. En un movimiento rápido, la recostó de espalda a la cama posicionandose sobre ella.
Ella sentía su corazón latir tan fuerte que pensaba se le saldría del pecho, eran tantas las emociones vividas en tan corto tiempo, aún se encontraba algo mareada por el reciente desmayo pero ni loca detendría a Sesshomaru, amaba a ese hombre, sí, lo amaba y quería tanto estar así con él.
Pronto los besos se trasladaron a su cuello, mientras con su mano abría con maestría cada botón de la camisa femenina. La joven jadeó cuando sintió la mano del Taisho tomar uno de sus senos y estrujarlo con lentitud. Sentía que se derretía entre los fuertes brazos de aquel hombre, pero la magia se rompió, cuando la joven sintió unas nauseas horribles y tuvo que apartar a Sesshomaru para salir corriendo al baño.
Se maldijo mentalmente, ¿Le tenía que pasar esto justo ahora que estaba así con él?, que vergonzoso.
Por su parte Sesshomaru estaba furioso, aunque no lo demostraba, cuando la sintió apartarlo pensó que lo rechazaba por lo ocurrido aquella noche, pero la hipótesis no duró mucho al escucharla vomitar en el baño.
— ¿Cómo te sientes? — La interrogó al verla salir del baño, aunque a juzgar por su expresión y lo pálido de su rostro la respuesta era más que obvia.
— No muy bien — Intentó sonreír — Todo me da vueltas.
— Debes descansar — Recomendó.
Rin asintió mientras se sentaba en la cama.
Sesshomaru hizo el intento de abrir la puerta para irse cuando la vió recostada, pero ella lo detuvo.
— No te vayas, por favor quédate conmigo.
Él la miró por el rabillo del ojo, cerró la puerta y se dirigió hacia la cama.
— Aquí estaré, ahora duerme — Se acostó a su lado abrazándola mientras ella acomodaba la cabeza en su pecho, se sentía tan cálido y escuchar los sonidos de su corazón le daba tanta paz que fue como un sedante para ella y se entregó a los brazos de Morfeo. Sesshomaru depositó un beso en su frente y le acariciaba su sedoso cabello, mientras recordaba lo ocurrido ese día. Iba a ser padre, eso era algo que no se esperaba, pero que no le desagradaba en lo absoluto. Con estos pensamientos él también se dejó vencer por el sueño.
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Luego del malentendido, Hakudoshi visitaba con mayor frecuencia la mansión para estar al pendiente de la joven y su futuro "sobrino" ahora con el consentimiento del ambarino. Y que decir de Inuyasha e Izayoi que estaban felices con la noticia, aunque al principio no comprendían el porqué de esa boda tan repentina, pero sabían que Sesshomaru era muy extraño así que mejor no preguntaban, por la paz.
Kazumi se esmeraba en el cuidado de la niña y no sólo ella, todo el personal la trataba como a una frágil figura de porcelana, hasta Jaken había cambiado con ella y no era que le desagradara sólo que a veces sentía que exageraban.
— Hola Hakudoshi, ¿Como esta? — Lo saludó cálidamente cuando lo vio llegar a la sala seguido por su marido.
— No tan bien como tu mi querida Rin — Lo decía en tono de broma para fastidiar a su amigo, el mencionado solo lo miró con frialdad y él sonrió fingiendo inocencia — y ¿Cómo va mi pequeño sobrino?.
— Muy bien — Respondió con una gran sonrisa — Luego te enseño los ultrasonidos que me hicieron este mes — Juntó sus manos con ensoñación.
Sesshomaru avanzo hasta ella.
— Buenas tardes Sesshomaru — Le sonrió.
Él solo respondió a su saludo con un pequeño beso en los labios, haciendo que esta se sonrojara — Estaré en el despacho — Dijo sin más y se fue. Rin solo se quedó contemplándolo.
Hakudoshi veía divertido la escena, eran tal para cual los polos opuestos que se complementan a la perfección.
— Vamos Hakudoshi — Apremió sujetándolo por la mano — Hablemos en el jardín.
— Está bien — Se dejó conducir por la joven.
Se sentaron frente a una fuente, Rin parecía algo incomoda y el albino lo notó.
— ¿Te sucede algo? — Inquirió preocupado.
— Sí, es que tengo que preguntarte algo, pero no sé cómo hacerlo — Suspiró con pesadez.
— ¿De qué se trata?, sabes que me puedes tener confianza.
— Sí lo sé — Tomó una gran bocanada de aire — Es sobre esa mujer Kagura, quisiera saber sobre su relación con Sesshomaru.
— Uuuhhmmm — Colocó su mano en la barbilla a modo pensativo — Bueno se conocen hace un par de años, creo que fue en una fiesta que celebró Inu y desde allí se gustaron, se hicieron novios y planeaban casarse, eran inseparables, todos decían que eran almas gemelas, hasta que pasó lo de Bankotsu. Sesshomaru los encontró en el apartamento de Kagura teniendo sexo y ya te imaginaras como se puso, enserio no sé cómo no los mató y aun así lo busca la muy zorra — Hizo una mueca de profundo desagrado. Miró a la joven y esta tenía la cabeza agachada y estaba a punto de llorar. — ¿Qué sucede? — Le preguntó entre preocupado y sorprendido.
— Debió haber sufrido mucho con su traición, porque se nota que la amó muchísimo o tal vez aún es así — Su voz sonaba entrecortada y ya las lágrimas corrían por sus mejillas.
Hakudoshi se maldijo internamente — No debí ser tan específico y darle tantos detalles — Vamos princesa no digas tonterías, él ya no siente más que odio por ella, a quien quiere es a ti, deja de llorar eso no le queda bien a mi sobrino.
— Tienes razón debo estar tranquila por mi bebe — Se secó las lágrimas — Vamos a la cocina que ya muero de hambre.
— Como sigas comiendo así muy pronto vas a rodar — Soltó una carcajada.
— Cállate, eres un odioso Hakudoshi — Hizo un gracioso puchero.
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Llegaron a su destino y Kazumi le dio algunas golosinas para que comiera mientras estaba la comida.
La cena transcurrió divertida, Rin y Hakudoshi reían y bromeaban mientras Sesshomaru sólo los ignoraba. Cuando terminaron de cenar y despidieron a Hakudoshi, ella se disponía a subir a su habitación, pero una voz fría la apartó de esa idea.
— Rin, necesito hablar contigo, vamos a mi habitación.
— ¿A su habitación? Sonaba nerviosa.
Sesshomaru la miró por encima del hombro — Sí, ¿Hay algún problema? — Cuestionó.
— No, claro que no — Se apresuró a responder. Pero claro que lo había, cada vez que estaba a solas con él, lo único que quería era revivir lo sucedido aquella noche, pero jamás se lo diría abiertamente, ella no era una ofrecida como Kagura.
— Bien, entonces sígueme — Comenzó a caminar.
Subieron las escaleras y el ambarino abrió las puertas de la hermosa estancia, ella solo había estado una vez allí, pero no tuvo la oportunidad de observarla detalladamente, era enorme, mucho más que su habitación, decorada con lujo y buen gusto, no pudo evitar mirar todo embelesada y eso le causó gracia a su acompañante.
— Dime Rin — Habló sacándola de su ensoñación — Cuando quieras saber algo de mí, ¿No sería mejor que me lo preguntaras directamente? — Interrogó.
— ¿Eh? — Parpadeó rápidamente varias veces, con semblante confundido.
Sesshomaru resopló calladamente — Tu conversación con Hakudoshi — Aclaró.
— ¿Có..cómo lo sabes? — Lo miró asustada.
— No balbuces, sabes que me desagrada — Le recordó.
— Perdón, pero eso no responde a mi pregunta — En su voz se notaba ansiedad.
— Por casualidad los escuché — Pronunció con desinterés.
— Oooh ya veo — Entrecerró los ojos.
— ¿Quieres saber algo más sobre ese tema?
La joven se sorprendió, le estaba dando la oportunidad de preguntarle sobre algo tan personal. Sólo atinó a asentir.
— ¿Quién es el tal Bankotsu? — Sesshomaru endureció las facciones e inmediatamente ella se arrepintió de haberle hecho esa pregunta — Disculpe, no...
— Es un tipejo de lo peor — Se apresuró a contestar, Rin lo miró expectante — Hace un par de años lo conocí en una reunión de la empresa, es un mafioso disfrazado de hombre de negocios, parece que está obsesionado en poseer todo lo mío y por eso se metió con Kagura.
— Ya veo — Apartó la mirada — Así que aún la considera suya después de todo — Pensó con amargura.
Esta reacción no pasó desapercibida para Sesshomaru — ¿Aún crees que la quiero?
Ella se sorprendió por aquella pregunta ¿Tan obvia era?.
— Deja de preocuparte, eso quedo en el pasado — Aseguró.
— ¿Me lo prometes? — Susurró.
Sesshomaru la abrazó, cuanto deseaba esa cercanía. Se separó y la tomó por el mentón asintiendo con la cabeza. Rin lo volvió a abrazar y le susurró un "gracias", se puso de puntitas y lo besó en los labios, él la tomo por la nuca para intensificar la caricia y apretó el agarre en su cintura.
La llevó hasta la cama y la empujó suavemente, hasta quedar acostados, la joven sentía su cara arder de lo roja que estaba, temblaba levemente y esto ocasionó que Sesshomaru se detuviera y la mirara interrogante.
— ¿Te encuentras bien?
— Ssí — Se apresuró a responder — Es solo que estoy algo nerviosa.
— No pasará nada que no quieras — Le Aseguró.
Se veía tan tranquilo, hacía gala de todo su autocontrol, aunque por dentro moría de deseo, esa niña lo volvía loco.
— Yoo, sí quiero — Apartó la mirada avergonzada.
Él sonrió de medio lado — ¿Si quieres qué? — Interrogó con un tono sugerente.
— Que continúes — Lo miró decidida Y todo el autocontrol del joven se fue al demonio con aquellas palabras.
Besó sus labios con lujuria, mientras paseaba sus manos por los muslos, levantó la blusa, mientras contemplaba la piel de su vientre, era tan blanca y suave. Retiró su sostén para dejar al descubierto sus senos, se llevó uno a la boca, mientras que con su mano acariciaba el otro. Rin gemía ante aquel contacto y apretaba el agarre en su cuello. Su larga cabellera caía ambos lados de su cara, olía tan rico, su perfume era incitante. Trasladó su boca al otro seno de la joven y repitió la misma operación. Con un rápido movimiento retiró el pantalón al igual que la ropa interior dejándola completamente desnuda ante sus ojos.
Rin moría de vergüenza al verse así frente a él y más aún porque la contemplaba fijamente.
Se quitó su propia ropa quedando en igualdad de condición que ella, se acomodó entre sus piernas y le susurro al oído — Eres hermosa.
— Gra..gracias — Logró articular con dificultad, sentía que podrían cocinar en su cara de lo caliente que estaba por la vergüenza.
Por primera vez, se permitió tocar ese cuerpo que parecía esculpido por los dioses, posó su mano sobre el fuerte pecho y con movimientos temblorosos lo acaricio, besó su cuello y luego su boca. A él le estaba costando tanto controlar sus ganas, pero quería que ella perdiera el miedo, así que decidió le daría su tiempo.
La joven trasladó los besos a su mejilla y volvió a su boca, donde mordió con suavidad su labio inferior, esto lo tomó por sorpresa, pero como siempre lo supo disimular. Comenzó a frotar su miembro ya erecto contra la intimidad de la joven, estaba tan húmeda.
— Por favor — La escucho susurrar.
— ¿Por favor qué? — La miró directamente a los ojos.
— Hazme el amor — Jadeó.
Sonrió divertido y comenzó a introducirse en ella lentamente, era tan estrecha y eso lo volvía loco. Rin gemía cada vez más fuerte al compás de los movimientos de Sesshomaru, paseó las manos por su espalda y cuando el primer orgasmo le llegó, lo rasguñaba frenéticamente, provocando en el ambarino, gemidos de placer.
Detuvo abruptamente sus movimientos ante la mirada de desconcierto de su compañera, la levantó de la cama y la coloco sobre sí.
Ella lo miraba confundida — No, no sé cómo hacerlo — Confesó avergonzada.
Él sin decir nada, la tomó por las caderas y la empezó a mover rítmicamente — Ahora hazlo tú — Ordenó.
Rin se movía apoyándose en los hombros masculinos, podía sentir dentro de su pequeña cavidad toda la extensión de su amado — ¿Así que eso era el placer?, sin duda algo maravilloso.
Sesshomaru la giró bruscamente dejándola de espaldas a él, la acomodó en sus cuatro, mientras volvía a penetrarla ahora con algo más de rudeza, aparentemente ya había perdido todo rastro de su autocontrol y su mirada lo delataba, aunque el resto de su rostro se mantuviese igual de frío.
Sus cuerpos perlados por el sudor, su cabello azabache se pegaba a su espalda, Sesshomaru lo apartó para poder besar su cuello, mientras sus movimientos se volvían mas rápidos y profundos, sentía que ya su clímax estaba cerca. Rin gemía sin control, le temblaban las rodillas y apretaba con fuerza las sabanas, arqueó la espalda cuando sintió su orgasmo, las deliciosas contracciones en su vientre. Él por su parte, sentía como su miembro era succionado por las contracciones en la cavidad femenina, terminó dentro de ella y la giró para acomodarla sobre su pecho. Aún sus respiraciones estaban agitadas y a Rin le costaba más normalizarla.
— Te amo Sesshomaru — Susurró antes de quedarse dormida.
Él la abrazo con más fuerza — Y yo a ti.
