Capitulo 7

Pequeños Malos Entendidos..

Aclaraciones: Inuyasha y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Runiko Takahashi.

El primer trimestre del embarazo había terminado y Rin lo agradecía enormemente, ya los mareos habían desaparecido al igual que las náuseas y los vómitos, fueron remplazados por los antojos, los cambios de humor y los "antojos especiales" que Sesshomaru sabía satisfacer a la perfección.

— Ooh Kazumi, ya se mueve —Exclamó, mientras se veía en el espejo y tocaba su ahora no tan plano vientre.

— Jajaja sí y lo que le falta aún por crecer — La miró divertida.

— Ni me lo digas — Suspiró pesadamente — Me veré enorme y lo pesado que se pondrá, pero tú lo vales pequeño — Le sonrió a su vientre. Lo había olvidado, en la próxima consulta el doctor nos dirá el sexo del bebe, amplió su sonrisa.

— Que emoción mi niña, y ¿tú que quieres que sea?

— Un niño — Se apresuró a decir — Quiero que se parezca a Sesshomaru — Rió bobamente.

— Vaya, se nota que estás enamorada — Pronunció burlona — Pero pobre criatura, ser tan frío, insensible y gruñón.

— Kazumi — La reprendió — Bueno tal vez solo un poco — Volvió a reír y Kazumi se le unió.

— Me retiro Rin, debo organizar todo para el almuerzo, ah por cierto llamó la señora Isayoi, viene a visitarte en un rato.

— ¿En serio? — Sonrió enocionada — Que bueno.

Kazumi negó con la cabeza — Ay Rin, eres como una niña pequeña.

La aludida le sacó cómicamente la lengua provocando carcajadas en la mayor.

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Poco antes del almuerzo llego Isayoi, Rin la esperaba en la sala.

— Querida Rin, ¿cómo estás? y ¿cómo está el bebé? — Sonrió con dulzura.

— Hola Isayoi — La abrazó — Muy muy bien — Recalcó — y ¿Donde está Inuyasha?

— Se fue de "reunión de negocios" con tu marido — Dijo en tono cansado — Ese par parecen perros y gatos.

Rin rió ante aquel comentario, era cierto, pero en el fondo se querían mucho, de eso estaba segura.

— Señoras la mesa está servida — Les avisó una empleada.

— Gracias Kaoru —Le sonrió Rin.

— Permiso.

— Oye Rin, ¿No te gustaría que fuésemos de compras?

— ¿De compras? — Inquirió algo confundida.

— Claro — Asintió con obviedad — ¿O es que le has comprado todo a mi nieto?, Y ¿para ti?, vas a necesitar ropa adecuada para cuando te crezca el vientre.

— Es cierto, no lo había pensado, gracias por apoyarme siempre — Esbozó una amplia sonrisa.

— Para eso estoy, apresúrate a terminar tu comida para que vayamos al centro comercial — La apremió.

— Siii — Asintió emocionada, a lo cual la mayor solo sonrió — Llamaré a Sesshomaru para avisarle.

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Llego a su habitación, tomo el teléfono y marcó.

— Aló — Le contestó una voz fría, que conocía a la perfección y que le erizaba la piel.

— Hola ¿Cómo estas?

— Bien — Fue su seca respuesta.

— ¿Te estoy molestando?, porque si es así llamo luego y...

— Rin — La cortó — Tú nunca me molestas — Aseguró sin variar su tono.

La joven pensó que el corazón se le iba a detener, ante aquella declaración. Condenado Sesshomaru, ¿Cómo podía desarmarla con unas simples palabras?

— Yoo, te lo agradezco — Usó ese tono infantil que tanto le gustaba a él, (aunque ella lo desconocía).

— ¿Pasó algo?

— ¿Eh? — Estaba tan sumida en su ensoñación, que se le había olvidado por completo el motivo de la llamada — Ah sí, es que Izayoi está aquí y me invitó al centro comercial para comprarle cosas al bebé y te quise avisar para que supieras.

— Llévate a Jaken — Ordenó.

— Sí, hasta la noche — No obtuvo más respuesta y cerró la llamada.

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Llegaron a las grandes y lujosas tiendas, todo era tan hermoso, Izayoi quería comprar la tienda entera según Rin.

— Pero, ¿no es demasiado? — Replicó la morena — Debe costar una fortuna.

— Querida, ¿No te has dado cuenta que el dinero no es problema para nosotros?, en especial para tu marido — La cuestionó.

— Tienes razón — Agachó la cabeza apenada.

— ¿Qué te sucede? te noto bastante triste.

— Cuando llamé a Sesshomaru, me trató raro — Sentía un nudo en la garganta y ganas de llorar.

— ¿No me digas que fue grosero contigo? — Se alarmó.

— No — Negó con la cabeza — Fue muy frío, más de lo normal —Tal vez ya se aburrió de una chiquilla huérfana como yo — Se dijo con pesar.

— Él tiene un carácter muy especial, además de que esas reuniones son estresantes — Hizo un mohín.

— Me lo puedo imaginar — Pronunció con desgano.

— Mejor olvídate de eso y vamos a seguir buscando cosas para mi nieto, verás que cuando llegues a casa todo estará bien con él — Le guiñó un ojo.

Ella solo asintió, aunque no muy convencida.

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Se les pasó el tiempo volando y Sesshomaru ya había llegado a la mansión y su molestia iba en aumento al ver que Rin no llegaba y no podía comunicarse con ella, porque no tenía celular, hizo una nota mental debía comprarle uno.

Cuando llegaron las mujeres inundaron la sala con paquetes. El ambarino estaba con el ceño fruncido y eso solo podía significar problemas para Rin.

— No la regañes Sesshomaru — Se aventuró a pedir la mayor — Fue mi idea ir de compras y olvidé mi celular te pido una disculpa.

— Ya lo noté — Le mostró el celular que sostenía en su mano, para luego extendérdeselo.

Ella rio nerviosa — Gracias — Lo tomó.

— Rin ya es tarde — Esa era una forma sutil de decirle a Izayoi que se largara.

Ella entendió el mensaje y se despidió lo mas rápido posible.

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Sin mediar palabras el dueño de la mansión se retiró a su habitación.

Kazumi se acercó a Rin para ayudarle con los paquetes — Los mandaré a llevar a tu antigua habitación.

— ¿Está furioso cierto? — Preguntó asustada.

— Estaba muy preocupado, porque tardabas y no podía comunicarse contigo.

— Ya veo — Musitó triste — Me voy a descansar, hasta mañana..

— Hasta mañana mi niña .

Cuando abrió la puerta lo vio saliendo del baño, la miró con indiferencia y ella volvió a sentir el molesto nudo en la garganta y las ganas de llorar.

— Sesshomaru, discúlpame no era mi intención preocuparte, no se volverá a repetir — Aseguró con la voz rota.

El seguía callado, pero ahora la miraba con un enojo nada disimulado.

— Bien — Arrastró la palabra. Apartó la mirada de ella y Rin no pudo controlar más su llanto.

— Te arrepientes, es eso ¿Cierto?, claro que lo es — Se dijo más para sí misma.

— ¿Qué? — Enarco una ceja —¿De que estás hablando?

Rin ignoraba sus preguntas y cada vez hipaba más fuerte, presa del inconsolable llanto —Solo soy una simple huérfana, le doy asco, él lo dijo — Estaba entrando en un ataque de histeria.

— Rin, mírame — Le ordenó, mientras la sujetaba suavemente por los hombros, pero ella trataba de alejarse — Basta Rin — Habló más fuerte, su tono había ganado varios grados de enojo.

La morena levantó la cabeza y lo miró con cara de profunda tristeza — Es por eso ¿verdad? — Insistió.

— ¿No digas tonterías — Espetó — Te dije claramente quien eres y el lugar que ocupas, no me gusta repetirme.

— Entonces ¿Por qué estás tan distante conmigo? — Sollozó.

— La reunión se complicó y tardaste demasiado — Fue toda su respuesta.

— Discúlpame, estaba pensando bobadas — Escondió su cara en el pecho masculino.

Él la miró interrogante.

— Bueno pensé que no estabas feliz conmigo, al fin y al cabo, soy una chiquilla y tú el gran Sesshomaru Taisho y puedes tener todas las mujeres que desees — Su voz se volvió un susurro.

El ambarino frunció el ceño — Pero yo solo te amo a ti — Confesó.

Rin abrió sus ojos al máximo — ¿Me amas?, ¿es cierto eso?

Él sólo asintió con la cabeza.

— Aaaaahhhh —Gritó emocionada, mientras lo abrazaba con fuerza.

Sesshomaru la miraba con una ceja enarcada, ¿Cómo su mujer podía pasar del llanto a la alegría en menos de un minuto? ¿sería por el embarazo? esperaba que así fuera.

Ella lo miró por un instante — Yo también te amo — Lo besó y todo su enojo se fue de golpe, esa chiquilla tenía el don de calmar su mal carácter, aunque nunca lo admitiría. Se separó y le sonrió — Compramos muchas cosas lindas, mañana te las mostraré, ahorita tengo algo de sueño — Se le cerraban solos los parpados.

—Ya lo noté — En su voz había un tono de sarcasmo, algo muy impropio en él — Descansa.

— Ven, sabes que me siento más segura en tus brazos — Confesó sonrojada.

Sesshomaru sonrió de medio lado, sin que ella lo notara y cumplió su deseo de dormir a su lado.

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La noticia del embarazo de Rin ya había llegado a oídos de Kagura al igual que a los de Bankotsu.

La mujer estaba histérica gritaba y maldecía en su habitación, mientras rompía todo lo que encontraba a su paso.

— Kagura — Habló una voz masculina a sus espaldas — ¿Qué demonios estás haciendo? ¿te has vuelto loca?

— Papá — Se lanzó a sus brazos — Sesshomaru va a tener un hijo con la mocosa.

— Ya lo sé — Su tono era molesto.

— ¿Y ahora que haremos? — Inquirió furiosa.

— Estoy pensando como deshacernos de ella y su hijo — Sonrió de forma siniestra — No podemos perder la fortuna Taisho, mi querida niña.

Ella también sonrió en respuesta.

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— Así que Taisho va a ser papá, que ternura, ¿no lo crees Koga?

— Jajaja sí señor.

— Creo que debo llamarlo para felicitarlo — Se acarició el mentón.

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Sonó el celular de Sesshomaru — Aló.

—¿Cómo estás mi querido amigo? — Inquirió burlón.

— ¿Qué haces llamándome desgraciado? — Siseó.

— Oh vamos, ¿No me digas que aún me guardas rencor por lo de Kagura? deberías agradecerme que evite que cometieras el error de casarte con ella — Rió.

— No tengo nada que hablar de esa zorra — Escupió con desdén — Ahora dime que quieres o no me hagas perder el tiempo.

— Jajaja, tan impaciente como siempre, sólo era para felicitarte por tu futuro hijo y por cierto tu esposa es hermosa.

—Te acercas a ella y te mato — Amenazó.

— Jajaja, no me digas que temes que te vuelva a pasar lo de Kagura.

— Jhump, Rin no es una cualquiera como ella y no se metería con un gusano como tú — Aseguró Cerrando la llamada.

— Eso lo veremos imbécil — Sonrió de forma maliciosa.

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— Señora Rin, señora Rin, tiene una llamada — Le entregó el teléfono.

— Gracias Kaoru.

— Aló.

— Hola mocosa, ¿Cómo te trata tu nueva vida de casada y de futura madre?

— ¿Perdón? ¿quién habla?

— Una muy buena amiga de Sesshomaru, Kagura, supongo sabes quién soy — Río burlona.

— Por supuesto…la "ex" de mi marido y la que lo traicionó con otro — Escupió con desdén.

— Ooh, ya veo que estas bien informada — Volvió a reír — Claro la parte que aún te falta saber, es que Sesshomaru me sigue amando y deseando, aunque se revuelque contigo, fuiste muy lista al embarazarte para atraparlo, pero ni eso te va a funcionar, ya lo veras — Aseguró.

Rin apretaba furiosa la mandíbula — Dudo que mi marido quiera volver a tocar a una zorra como tú — Espetó.

— Jajaja, eso lo veremos mocosa — Colgó.

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Rin, caminaba por su habitación como león enjaulado, mascullando cuanto insulto viniera a su mente. Tomó el teléfono y llamo a su marido.

— Dime — Se escuchó del otro lado de la línea.

— Deberías controlar mejor a las zorras de tus "amiguitas", si no lo haces por mi, hazlo por lo menos por tu hijo — Pronunció indignada.

— ¿Rin? ¿Qué te sucede? — Preguntó totalmente desconcertado, pero ya ella había cerrado.

— ¿Qué demonios le pasa a esta chiquilla? ya mismo voy a arreglar cuentas con ella — Salió a paso rápido de su oficina.

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La joven no sabía porque había actuado así, ¿cómo se le ocurría tratar de esa forma a Sesshomaru? de seguro estaba furioso, debía huir de allí hasta que se le pasara el enojo, tal vez un par de años serían suficientes.

— No, no ¿que hare? — Se cuestionó desesperada.

— Explicarme que rayos te pasa, sería una buena opción.

Rin se congeló la aquella visión, aquel imponente hombre se acercaba a ella a paso lento y la miraba de una forma tan fría que le daba terror.

— Pero él no le haría daño ¿cierto?

— Habla RinRin — Ordenó.

La joven dio un respingo al escuchar el tono grave con que le hablaba, entonces recordó que debía estar enojada y se armó de valor. Frunció el ceño y lo miró molesta, eso era nuevo para Sesshomaru.

— Me llamó la tal Kagura, para decirme que aún te acuestas con ella, que no soy suficiente para ti y que me embarasé a propósito, para que te quedaras conmigo — Tenía la cara tan roja como un tomate por la furia y apretaba los puños a ambos lados de su cuerpo — Maldita zorra — Masculló. Estas palabras sí que lo sorprendieron, pero le agradaba esa faceta dominante de Rin — Quiero que la pongas en su lugar — Exigió encarnándolo.

— ¿Me estás dando una orden? — Fingió molestia — Tu insolencia no conoce límites.

Rin sintió empequeñecer ante estas palabras, se dio cuenta de la magnitud de lo que había hecho.

— Perdón, yo no quise ofenderte — Musitó apenada.

El ambarino se le acercó y la tomó por la barbilla, ella se estremeció ante el contacto — No te preocupes, me encargare de hacerle pagar a esa mujer — Aseguró.

— Gracias — Estaba perdida en sus ojos dorados — Yo no sé cómo disculparme, estoy realmente apenada.

— Te voy a castigar por tu insolencia — Susurró contra sus labios.

— Cómo dices? — Tuvo el impulso de salir corriendo, pero él le sonrió divertido y le hablo al oído.

— Que te castigaré toda la noche — Usó un tono tan sensual, que Rin sintió un cosquilleo en su entrepierna.

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Amaneció toda adolorida por el "castigo" que le había impuesto su marido. — Sesshomaru puede ser tan apasionado cuando se lo propone — Se sonrojó.

No sabía por qué había llegado a pensar que él le haría daño, nunca la había golpeado o intentado hacerlo, se sentía tonta ante aquel pensamiento.

— Muy bien bebé, hora de levantarse — Se acarició su ya más crecido vientre — Tu papá ya se fue y ni siquiera se despidió de nosotros — Pronunció melancólica.

— ¿Eso crees? — La miró desde la puerta del baño.

Rin palideció, siempre la atrapaba hablando sola, era vergonzoso.

— Buenos días Sesshomaru — Le regaló una linda sonrisa.

Él se acercó y la besó en los labios — Tengo algo para ti — De su armario sacó una cajita, adornada con un lindo moño rojo, Rin se apresuró a tomarla.

— Gracias — Quedó impresionada por su contenido, un finísimo celular uno de los más costosos del mercado — No puedo aceptarlo, es demasiado.

— ¿Te gusta? — La cuestionó.

— Por supuesto.

— Entonces es tuyo — Respondió con simpleza.

— Yo nunca he tenido un celular antes y ni siquiera hubiese soñado en tener uno como este, prometo cuidarlo muchísimo.

Él asintió.

— Sabes, estuve en ese orfanato desde los 5 años, mis padres murieron en un accidente de tránsito — Bajó la mirada y su semblante se tornó triste — He vivido con muchas limitaciones económicas desde entonces, te lo digo para que entiendas porque reacciono así ante tus regalos costosos.

Sesshomaru la miraba serio, pero aquella declaración le había dolido como si fuese propia — Es mejor que te acostumbres, porque siempre procurare darte lo mejor.

Lo dicho ese hombre la desarmaba con un par de palabras, lo abrazó con fuerza y él le correspondió.

— Baja a desayunar, ya debo irme a la empresa.

— Está bien — Lo besó tiernamente y lo vio desaparecer por el largo pasillo camino a las escaleras.

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Holaaa, agradezco mucho sus lindos comentarios y sus lecturas, espero les guste este capi, hasta el proximo.

besitos.