Capitulo 10

Aclaraciones: Inuyasha y sus personajes, son propiedad de Rumiko Takahashi.

El cumpleaños de Rin y su secuestro.

A la mañana siguiente Sesshomaru estaba vistiéndose para irse a la empresa, pero antes tenía que contarle a Rin su plan, sabía que ella lo tomaría mal, pero era necesario, la decisión ya estaba tomada y no iba a retractarse.

— Rin — Le habló cerca de su rostro. La joven empezó a abrir sus ojos poco a poco.

— Buenos días Sesshomaru — Le regaló una sonrisa.

— Tenemos que hablar.

Se levantó de golpe hasta quedar sentada en la cama — ¿Que sucede? — El tono tan serio de su marido no le gustó para nada, es más, le dio algo de temor.

— El día después de tu cumpleaños Ichiro y tú se irán del país con Inuyasha e Izayoi — Informó.

— ¿Qué? — Quedó en shock, su mente no procesaba lo que había escuchado.

Sesshomaru ignoró su pregunta y continuo — Es por tu seguridad, los enemigos a los que me enfrento son muy peligrosos.

Rin comenzó a temblar y a llorar a mares — No, no me iré, por favor no me obligues a separarme de ti — Se arrojó a sus brazos llorando más fuerte.

— Rin, ¿Acaso piensas poner en peligro a nuestro hijo? — La cuestionó.

Ella levantó la cabeza y lo miró a los ojos, sintió perderse en su hermosa mirada dorada — No, claro que no — Bajó la voz a un susurro —¿Pero y tú?

— Yo voy a estar bien — Aseguró.

— ¿Me lo prometes? — Volvió a llorar.

— Sí, todo va a estar bien — La acarició la mejilla.

Ella solo asintió, aunque no estaba convencida, pero por su hijo lo haría.

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Aquel día no fue al instituto, no tenía ganas de hacer nada, se quedó en su cama abrazando a Ichiro, mientras el movía sus manitos y piernas y le hacía ruiditos a su madre. Así la encontró Kazumi cuando fue a preguntarle si bajaba a desayunar.

— ¿Que ocurre Rin?

La joven la miró con tanta tristeza, que ella sintió se le partía el corazón — Quiere que me vaya fuera del país con Ichiro — No resistió más y rompió nuevamente en llanto.

Kazumi se alarmó — ¿De qué hablas Rin? ¿Quién quiere que se vayan?

— Sesshomaru, dice que es por seguridad, pero no quiero irme sin él — Se cubrió la cara con las manos, mientras negaba enérgicamente con la cabeza — No quiero.

La mayor la abrazó intentando reconfortarla — Sé que te sientes mal por eso, pero entiende que él sólo piensa en la seguridad de ustedes.

— Lo sé — Hipó fuerte — Pero aun así no quiero, temo que esos hombres le hagan daño.

— No pienses así — La reprendió —Todo va a salir bien — Tomó a Ichiro en brazos, mientras le tocaba las mejillas — ¿Verdad que sí mi amor? — El niño balbuceó y ambas lo miraron enternecidas.

— ¿Vendrías conmigo Kazumi?

— ¿Que? ¿yo? — La miró sorprendia.

— Por favor — La miró suplicante.

— Está bien — Suspiró — Si el señor está de acuerdo los acompañaré.

— Gracias — Depositó un cálido beso en su mejilla.

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Sesshomaru ya tenía todo listo para el viaje, había hablado con Inuyasha e Izayoi. Su hermano se rehusó al principio, no quería dejarlo solo en esa situación, pero terminó por aceptar cuando su hermano le dijo que le estaba confiando a su mujer y su hijo, sólo que puso una condición, llevarse a Kagome al viaje, ella podría ser blanco fácil de los ataques de esos locos para vengarse del más joven de los Taisho.

Sesshomaru aceptó, al igual que la petición de Rin de que Kazumi los acompañara.

Rin decidió volver al instituto al día siguiente, aún se notaba su profunda tristeza, pero quería por lo menos hablar con Sango y Kohaku para pedirles disculpas por lo ocurrido con su marido.

Ya no había problemas en su amistad con el joven, ya que su marido había dado su "consentimiento" y en cuanto a la loca de Ayame, ya no era novia de Kohaku, él la había dejado el mismo día de lo ocurrido.

Los vio en el pasillo frente a su salón de clases.

— Hola — Saludó algo tímida —Yo...quiero disculparme por lo ocurrido, estoy muy apenada por la reacción de Sesshomaru, sé que no es una excusa, pero él es algo impulsivo — Agachó la cabeza.

— Y celoso — Agregó Kohaku con una risita.

— Y bastante irracional — Completó Sango — Pero no es tu culpa Rin — Le tomó las manos, la aludida levantó la cabeza — La culpable es Ayame y bueno Sesshomaru por ser taaan celoso, pero tú no — La abrazó.

— Gracias, gracias Sango — Le sonrió mucho más tranquila.

— Kohaku y ¿Tú como sigues? — Giró la vista hacia el muchacho, que sonreía viendo aquella escena.

— Yo estoy bien Rin, aunque tu marido tiene la mano pesada — Se tocó la mandíbula. Rin enrojeció de golpe y Sango rió por la ocurrencia.

— Sí, nos dio un gran susto y no sólo por Kohaku sino también por ti.

— Así es, yo estaba más preocupado por tu seguridad, cuando vi el odio en sus ojos.

— Sí, yo también me asuste un poco — Estaba aterrada, pensó — Pero no me hizo ningún daño, sólo casi me mata de un infarto por el miedo que tenía — Rió por lo bajo.

Los hermanos se miraron y soltaron una carcajada ante la ocurrencia de su amiga.

La joven de ojos chocolates quería contarles sobre su viaje, pero su marido le había dicho que lo mantuviese en secreto, así que se los contaría el día de su fiesta de cumpleaños.

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Llego el día tan esperado. La fiesta de Rin se celebraría en el jardín, ya que era el lugar favorito de ella.

Al abrir los ojos, vio sentados en la cama a su lado a sus dos amores, Sesshomaru sostenía en brazos a Ichiro y este jugaba con su largo cabello, ante la atenta mirada de su padre. La joven se enterneció ante la escena y sonrió bobamente. El mayor de los Taisho la miró como pidiendo una explicación a su reacción.

— Se ven tan tiernos juntos — Fue toda su respuesta.

Con cuidado retiró el cabello que su hijo tenía entre los dedos y se lo dio a su madre quien sonrió feliz al tenerlo entre sus brazos y poder besarlo. Sacó de su bolsillo una pequeña caja negra y se la extendió a Rin.

— ¿Y esto? — Lo miró extrañada.

— Tu regalo — Contestó con obviedad.

— Waaaooo — Quedó maravillada ante la visión de un precioso anillo de oro blanco, con un enorme diamante incrustado —Gracias me encanta — Colocó a Ichiro en la cama y se arrojó a los brazos de Sesshomaru para besarlo..

— Permítemelo — Dijo señalando el anillo.

— ¿Eh? — Parpadeó un par de veces confundida, pero obedeció ante su mirada demandante.

— Este no es un anillo común — Mencionó.

Ella lo miró con interés — Claro cuesta una fortuna — Rió.

— No lo digo por su valor material, es un anillo de compromiso — Su voz se notaba extrañamente calmada, hasta algo dulce.

— ¿Compromiso? — Lo miró confundida — Pero eso se entrega antes del matrimonio ¿no?, y tú y yo ya estamos casados.

— Pero no te había dado ninguno — Le dirigió una rápida mirada a su mano, donde sólo reposaba la argolla de matrimonio.

— Es cierto — Cayó ella en cuenta.

Tomó su mano y se lo colocó junto a la argolla, mientras Rin se sonrojaba — Además, es la promesa de que estaremos de nuevo juntos.

Aquellas palabras lograron que la joven derramara un par de lágrimas, sentía en su corazón una mezcla de tristeza, alegría e incertidumbre.

— ¿Qué te sucede? — Tomó su mentón para poder mirarla a los ojos.

— No es nada — Negó con la cabeza _ Gracias, me ha encantado mi regalo, te amo — Lo volvió a besar — Yo también tengo un regalo para ti — Susurró contra sus labios con voz seductora.

Sesshomaru enarcó una ceja — ¿Me lo piensas dar frente a Ichiro?

— ¿Qué? No, no — Se escandalizo — Él sólo le regaló una minúscula sonrisa burlona.

— Me lo darás en la noche — La besó en la frente, mientras ella asentía con la cabeza.

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La joven paso ese día feliz.

Kazumi le preparó su comida favorita, además de regalarle una linda pulsera. Sus amigos del instituto y del orfanato la llamaron para felicitarla, al igual que Inuyasha e Izayoi.

Rin se veía preciosa, hasta el mismo Sesshomaru se había quedado con la boca abierta (aunque lo disimuló muy bien). Llevaba puesto un vestido rojo tipo top, hasta la rodilla con un cinturón negro y una flor como detalle en la cintura y encaje en la parte de abajo.

Ella les había pedido a sus amigos que fuesen vestidos informales, no le gustaba tanta ostentosidad. Sesshomaru no estuvo muy de acuerdo así que uso una camisa blanca y un pantalón gris, sin saco, ni corbata, era lo más informal que se vestiría.

Salieron hasta el jardín donde ya comenzaban a llegar los invitados. Los primeros en acercarse fueron Inuyasha y Kagome.

La joven usaba un vestido verde, corte redondo, sin mangas un poco más arriba de las rodillas con detalle de flores en encaje en la parte de los senos, ajustado en la cintura y de un tono más oscuro en su falda.

Inuyasha por su parte llevaba una camiseta blanca, pantalón negro y saco azul con mangas recogidas hasta los codos.

— Feliz cumpleaños amiga — La abrazó apretándola algo fuerte.

— Kagome, me estas asfixiando — Le reclamó, mientras movía exageradamente sus manos.

— Jeje lo siento, toma aquí está tu regalo — Le entregó una caja — También es un regalo para Sesshomaru — Le susurró.

— ¿Eh? — Se sonrojó al entender las palabras de su amiga, rió nervios, mientras le daba las gracias.

— Feliz cumpleaños Rin — Habló su cuñado interrumpiéndolas.

— Gracias Inuyasha.

— Este es tú regalo, espero te guste — Le dio una cajita azul.

La morena le agradeció con un abrazo, mientras el joven se sonrojaba.

— De nada.

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Estaban en el jardín, Rin reía animadamente con sus amigas, cuando escuchó a sus espaldas la voz de una joven llamarla.

— Señora Rin disculpe.

La morena se giró para mirarla a la cara — Sí dime.

— Tiene una llamada.

— ¿Quién es? — Cuestionó.

— No dijo su nombre, pero sí que era urgente y era una voz femenina — Agregó.

— ¿Una mujer?, ¿Quién será? No, no puede ser Kagura — Vamos — Aceptó finalmente, aunque no muy convencida.

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Iban caminando por el pasillo hacia la mansión, cuando sintió que cubrían su boca con una especie de pañuelo que tenía un olor penetrante y la sujetaban fuerte por la cintura, comenzó a ver borroso y luego todo se puso obscuro a su alrededor.

No supo cuánto tiempo estuvo inconsciente, empezó a abrir los ojos con dificultad, le dolía mucho la cabeza y le costaba enfocar la vista, cuando lo logró se aterró al verse atada a una silla, "Sesshomaru", fue su primer pensamiento.

— Espero hayas dormido bien señora Taisho.

Busco la ubicación de la voz que le parecía vagamente conocida — ¿Dónde estoy? ¿quién es usted?

— Me entristece tanto que no me recuerde — Pronunció con tristeza fingida.

— Bankotsu — Lo miró con sorpresa y terror.

— Así es — Le sonrió con sadismo.

— ¿Por qué me trajo aquí? ¿qué es lo que piensa hacerme? — Inquirió al borde de la histeria.

— La primera respuesta es obvia, lo hice para manipular a Sesshomaru y la segunda tengo muchas ideas — Se acercó peligrosamente a ella, mientras tocaba sus labios con los dedos.

Rin apartó la cara y comenzó a llorar, lo cual provocó una nueva sonrisa en su acompañante.

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Sesshomaru estaba furioso y no se molestaba en ocultarlo, sus poros destilaban ira, parecía un animal que en cualquier momento saltaría sobre su presa y le arrancaría la cabeza. ¿Cómo demonios era posible que hubiesen secuestrado a Rin en su propia cara?, no se lo podía explicar.

Flashback.

— Sesshomaru ¿No has visto a Rin? — Interrogó.

El ambarino le contesto un seco no — ¿Porque?

— No puede ser — La voz de su cuñada sonaba sospechosamente preocupada.

— ¿Que ocurre Kagome? — La molestia ya era visible en su voz.

La joven tomó una bocanada de aire — Es que hace casi una hora que se fue con una muchacha del servicio y no la hemos vuelto a ver desde entonces.

— ¿Qué has dicho? y ¿Por qué hasta ahora me avisas? — Vociferó.

— Bu.. bueno pensamos que se había entretenido con ostros invitados, pero fuimos al interior de la mansión y nadie la ha visto.

— No puede ser, Inuyasha, Hakudoshi ayúdenme a buscar a Rin, no aparece por ningún lado.

Fin del Flashback.

— Sesshomaru, cálmate por favor — Le suplicó Izayoi — No ganas nada poniéndote así.

Él solo la fulminó con la mirada.

— Es cierto — Intervino Hakudoshi — Piensa, ellos siempre han estado tras tu dinero, así que necesitan viva a Rin y se van a comunicar contigo — Aseguró.

— Lo sé, pero eso no es una garantía de que la dejen con vida.

Todos guardaron silencio, sabían que tenía razón.

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Sonó el celular de Sesshomaru.

— Aló.

— Hola querido amigo, no se te ocurra decir que soy yo — Advirtió.

Sesshomaru salió de la casa hasta quedar solo en el jardín —Habla… — Exigió.

— Tu mujercita está bien, supongo era lo que querías saber, ahora sigue mis instrucciones al pie de la letra. Ve a las afueras de la ciudad, cuida que nadie te siga, allí te estará esperando Koga en un auto y te traerá hasta acá, si me entero que le avisas a la policía o a alguien más, tu mujer se muere, ¿entendido?

— Sí.

— Muy bien — Rió a carcajadas.

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Sesshomaru se dirigió a la mansión, entró a la habitación de su hijo y lo contempló por un momento, luego besó su frente — Prometo que traeré de vuelta a tu madre — Le dijo en un susurro.

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— Bien, parece que ya está todo listo — Sonrió Bankotsu mirando a Rin

— ¿Has hablado con Taisho?

— Así es Naraku, el muy imbécil viene camino a su muerte.

Ambos rieron.

— Oye, oye, dejen a Sesshomaru en paz, yo me quiero divertir un rato con él — Mró por el rabillo del ojo a Rin, pero ella tenía la mirada en el piso.

— No me digas que ya no lo quieres matar por haberte despreciado Kagura — Se burló Bankotsu.

— Claro que si, pero antes me quiero divertir es todo — Hizo un gesto con la mano, como restándole interés.

Rin apretó los dientes ante aquel comentario, ¿Cómo era posible que aquella maldita mujer hablara así de el hombre que la había llegado a amar tanto?

— Siendo así, tal vez imite tu ejemplo — Miró a Rin con lujuria.

A la joven la recorrió un escalofrió ante estas palabras.

Sonó el celular de Bankotsu.

— Dime Koga.

— Jefe ya vamos en camino.

— Excelente — Amplió su sonrisa — Mi querida Rin, ya viene en camino tu marido — Le tocó el brazo y ella lo apartó, a lo cual él solo volvió a sonreír.

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Un par de minutos después, Sesshomaru y Koga llegaron a donde se encontraba Rin, era una pequeña bodega abandonada. ¿Como esos estúpidos policías no habían podido dar con ella?

— Camina — Koga lo empujó un poco para que avanzara, mientras le apuntaba con un arma.

Hecho un vistazo rápido al lugar, había un par de hombres armados cuidando el exterior, pero no eran muchos. Koga abrió la oxidada puerta del lugar, provocando un ruido algo molesto — Entra Taisho — Lo volvió a empujar.

Sesshomaru contuvo sus enormes ganas de romperle la cara, no era muy inteligente intentar hacerlo siendo apuntado por un arma y estando Rin allí, así que hizo gala de todo su autocontrol y avanzó como Koga se lo había "pedido".

— Bienvenido Sesshomaru — Bankotsu amplió su sonrisa siniestra.

Sesshomaru lo miró con gesto altivo. Hizo un repaso rápido del lugar. Al lado de Bankotsu se encontraba Kagura, sentada en la silla donde minutos antes había estado amarrada Rin, Naruku estaba un poco más atrás de ella recostado en la pared, ambos lo miraban burlones. Él los ignoró y fijó sus hermosos ojos dorados en los chocolates de Rin, que se encontraba agarrada por Bankotsu de los brazos y la cintura y con un arma apuntando a su cabeza. Aquella mirada era una forma de decirle que todo iba a estar bien y con ese simple gesto ella se tranquilizó.

Kagura los contemplaba con rabia, a ella jamás la había mirado así y eso le hería profundamente su orgullo.

— ¿Qué es lo que quieres que haga exactamente? — Miró retador a Bankotsu.

— Que me des tus millones — Contestó como si fuera lo más obvio del mundo —Kagura acércate — La nombrada quedó frente a Sesshomaru — Esos son los papeles que debes firmar para que ella sea la nueva dueña de toda la fortuna Taisho.

— ¿Y acaso no temes que Kagura te traicione? — Inquirió suspicaz.

Bankotsu abrió sus ojos un poco en señal de sorpresa y luego compuso una mueca de desagrado — Si lo hace se muere — Su voz sonaba sombría.

Kagura lo miró por encima del hombro con evidente enfado — Oye, tu desconfianza está de más — Refuto.

Ela ambarino compuso una media sonrisa.

Kagura se le acercó peligrosamente al rostro y lo besó, en repuesta el mayor de los Taisho la mordió, arrancándole un sonoro grito de dolor y un hilo de sangre.

— Aaaayyyy, maldito desgraciado — Le dio una fuerte bofetada que le marcó la mejilla.

Él en respuesta le sonrió con burla y escupió con evidente asco.

— Déjate de juegos y firma — Demandó Bankotsu.

Sesshomaru se disponía a hacerlo, cuando se abrió la puerta de golpe provocado un estruendo — Policía, quietos todos.

Habían ingresado un grupo como de 50 policías, seguidos por Inuyasha y Hakudoshi.

Inuyasha llego rápidamente hasta su hermano — Estás bien — Lo cuestionó, él asintió, pero le señaló con la mirada en dirección a Rin.

Kagura y Naraku estaban muertos de miedo, como los cobardes que eran, pero Bankotsu seguía sonriendo como loco — No se les ocurra moverse o la mato — Amenazó.

Todos se congelaron al instante. Bankotsu comenzó a avanzar a modo victorioso entre los policías y le dedicó una sonrisa de burla a los Taisho. .

— Ya vez Sesshomaru, ganamos — Sonrió triunfante — Ja, por mí, pueden hacer lo que quieran con ellos, la chica es solo mi boleto de escape, lo siento mucho — Les dijo con fingida pena a sus cómplices.

— Maldito Bankotsu — Le gritó Kagura, mientras era apresada por uno de los policías.

— Desgraciado te voy a matar — Vociferó Naraku, cuando fue obligado a entregar su arma.

Bankotsu estaba casi en la puerta de salida, cuando Sesshomaru cegado por la desesperación llegó hasta él por la espalda y decidió golpearlo en la nuca con el arma que cargaba Inuyasha, pero el moreno fue más hábil y se dio la vuelta disparándole en el pecho.

Rin soltó un grito desgarrador, los policías aprovecharon la momentánea confusión, para dispararle a Bankotsu por la espalda.

Rin se soltó de su agarre y corrió hasta donde Sesshomaru yacía inconsciente — NOOO, no por favor, Sesshomaru no me dejes mi amor, por favor — Loraba a mares sobre él.

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3 años después.

— Ichiro no corras tan rápido por favor — Le pedía una jovencita de 19 años a su pequeño hijo, que corría por todo el jardín.

— Déjalo, Kazumi está con él.

— Vaya, me sorprende señor Taisho que sea tan flexible con su hijo, siendo usted tan estricto — Le sonrió con dulzura.

— Tengo mis excepciones.

Ella rió — Si así eres con Ichiro que es varón, no me quiero imaginar como serás con Hikari — Se acarició su abultado vientre de seis meses.

— Juhmp — Fue toda su respuesta.

— No puedo creer que ya han pasado tres años de lo ocurrido — Suspiró largamente — Afortunadamente no le hiciste caso al maldito de Bankotsu y les contaste a Inuyasha y a Hakudoshi y él pudo hablar con sus amigos en la policía, para que te colocaran ese GPS y así nos pudiesen encontrar.

— Por fin sirvió para algo.

— Sesshomaru no seas así con él— Le reprochó — Yo le estoy muy agradecida, al igual que a Inuyasha, ah por cierto Kagome me llamó para recordarme la fiesta del primer cumpleaños de Yuli, está hermoso Y Hakudoshi con Sora hacen tan linda pareja, por fin encontró su alma gemela — Dijo con ensoñación.

Sesshomaru sólo la escuchaba en silencio.

— Ya pronto será la boda de Sango y Miroku, al igual que la de Kanna y Kohaku — Ante esta última mención hizo una mueca de desagrado, ella lo notó y soltó una risita.

Él la miró por el rabillo del ojo — ¿Qué es lo que te parece tan gracioso?

— Que a pesar de los años aún no te caiga bien Kohaku.

— Sandeces.

Rin lo besó en la mejilla — Estoy tan feliz de que estés a mi lado, cuando te vi herido sentí que me moría de la desesperación, si te pasaba algo.

— Pero todo salió bien.

— Si así es — Le sonrío y lo volvió a besar — Y deseo que estemos juntos por mucho, mucho tiempo.

— Yo también.

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FIN...

Hola hola,llegamos al fin de esta historia, les agradezco mucho a todos los que la han leído y a los que han comentado. Nos vemos en la siguiente.

Besitos.