Hola mushashos y mushashas, lamento el retraso pero el tiempo no me daba... ya saben, no es que uno se la pase escribiendo nada más durante todo el día, también hago las cosas que todo ser humano normalmente hace como pasar tiempo con la familia también y no estar pegada frente al compu y al celular continuando la historia, pero aquí sigo con esto para ustedes mis amores :3
Y ahora la sección de agradecimientos:
karin-chan150301: Hola belleza, gracias por tu review y que bueno que te esté gustando la historia xD espero que este cap te guste también :3
Aika Yami: Jajajaja ya tu sabe :V Gracias por el comentario hermosa, siempre son muy bien recibidos :3
Violeta: Te entiendo querida, el NnoiNell a mi no me entra ni por el... por eso prefiero el GrimmNel xD Espero que se puedan despejar algunas de tus dudas con este cap, y no te preocupes querida sé que me demoro un tanto (mucho) actualizando pero no tengo intenciones de abandonar ninguna de las dos historias que estoy escribiendo actualmente, espero tu besho review para este cap también xD
Dexter31: Hola guapo 7u7 que raro ver un hombre por acá... ya los creía especies extintas :V Nee jajajajajaja pero gracias por tu review y espero que este cap te guste también, tranquilo, puedes llamarle campanita si quieres xD jajajajaja
aly36: El gatociélago más zukulemto de todos xD jajajaja ¡Obvio! A mi me pasa siempre, cada que me acuesto a dormir con una mascota a la mañana siguiente hay un hombre perfecto reemplazándolo OK NO xD pero ya quisiéramos todas que así fuera... pinshi suertuda Nell 7u7 Gracias por tu review querida y espero que este cap te guste también :3
Bordebergia: "Galleta random" jajajajajaja Jesús, morí con eso xD Lo sé y disculpen que soy algo (mucho muy) lenta para actualizar. En este cap se te despejarán algunas de tus dudas (eso o generar más dudas aún... O.o) Gracias por tu apreciado review y nos veremos en un siguiente cap xD
Alrak990: Holi holi! eres nueva/nuevo comentando por acá cierto? Gracias por tu review y acá tienes una nueva actualización, espero os sea de vuestro agrado :3
Listo, finalizando con aquello ahora os permito empezar con el cap (n.n)/
Loco y medio
A pesar de estar en invierno y que por consiguiente los días fueran grises y lluviosos la tranquila mañana en la ciudad dejaba caer los rayos de sol iluminando todo a su alrededor pues el cielo estaba totalmente despejado, ni una sola nube que pudiese impedir el paso de la luz llegar a sus destinos, fuesen los árboles, las carreteras, los enormes edificios y casas, parecía ser una mañana tranquila de lunes, como las de costumbre, habían quienes se levantaban temprano para asistir a sus empleos, otros quienes llevaban a sus hijos al colegio, otros que simplemente no tenían nada que hacer y preferían quedarse durmiendo un rato más, así sucedía más o menos en un edificio pequeño de apartamentos dentro de un barrio no muy transitado e inseguro, todo parecía calmado, en la misma armonía de la rutina diaria, hasta una viejecita que tenía puesto en el balcón de su humilde departamento un recipiente plástico con agua para que las aves (ya fueran palomas o cualquier ave de otro tipo) se pudiesen dar un refrescante baño matutino, como de costumbre también les ofrecía migajas de pan para el desayuno, siempre llegaban sin falta las mismas siete de siempre aunque de vez en cuando alguna que otra se unía a la bandada, todo seguía como de costumbre de no ser por un espantoso grito que pudo escuchar el edificio entero e hizo que los pajaritos salieran volando asustados, desde el último piso hasta el primero y quienes pasaban por la calle cerca también pudieron oírlo, era sin duda una voz femenina que parecía acabar de despertar de una pesadilla, o bien habría visto un fantasma, o quien sabe, hasta de pronto recibió una cuenta de cobro con alguna cantidad exorbitante de dinero marcado en ella, estas y otras cosas más eran las que teorizaban quienes habían escuchado el grito, en todo caso sólo la chica dueña de tan espantoso ruido conocía las verdaderas razones… pero claro, no eran ninguna de las anteriores opciones ya mencionadas…
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHH!- La peli verde totalmente impactada por la sorpresiva e inesperada escena se arrastró como pudo fuera de la cama hasta caer de pompas al piso, cosa que se le dificultó un poco ya que aquel extraño hombre era bastante pesado y tenía casi medio cuerpo de él encima, la asustada mujer no podía controlar su respiración, quedó en shock por algunos instantes sin saber qué hacer, ¿debía seguir gritando hasta que alguien viniese a socorrerla? O quizás… ¿Llamar a la policía para decirles que un loco se había colado en su propiedad? O en caso de que ninguna de las dos funcionara la mejor opción era ir a la cocina por el rodillo, por un sartén o por un palo de escoba para sacar a ese extraño de su departamento… ¿Qué hacer primero? Aquel tipo a pesar del grito y la fuerte sacudida que se dio cuando la chica se lo quitó de encima aún seguía durmiendo profundamente, o sería que… ¿Estaba muerto? No, no, no, de ser así pasaría el resto de su juventud metida en la cárcel gracias a un loco que quien sabe de dónde habría salido.
Ella con un poco más de calma logró ponerse de pies evitando hacer el menor ruido posible, las piernas le temblaban y debía mantener el equilibrio si no quería caer, hacer ruido y despertarlo, pudo así observar con mayor detenimiento a aquel hombre recostado boca abajo sobre su pequeña cama, era tan grande que una de las piernas sobresalía por el otro costado, pero para su mala suerte el maldito era un exhibicionista, estaba completamente desnudo, como bebé recién parido, no tenía ni una pizca de decencia el desgraciado pero eso no impedía hacerle pensar a la mujer que la vista no era ni de lejos desagradable, para ser honestos… el tipo tenía un cuerpo escultural, atlético, bien marcado, era como ver un bellísimo lienzo sobre las sábanas blancas rogando por atención, y sí, ella no podía quitarle los ojos de encima aunque estuviera roja de la vergüenza, no sabía que una espalda pudiera tener tantos músculos, y el trasero… madre mía, se iría al infierno por eso pero ese trasero lo valía, lo valía todo, ¿era posible que un hombre pudiese tener tales atributos en su retaguardia? Porque era tan redondo que daban ganas de pegarle unas cuantas nalgadas que bien merecidas las tenía por irrumpir en su propiedad. Y las piernas completaban el conjunto perfecto, gruesas y fornidas, bastante atléticas también.
Pero lo más llamativo de sus características físicas era el cabello, lo tenía largo, bastante más largo que el de ella y peinado hacia atrás, y no solo era eso sino el color, un tono celeste que fácilmente podría confundirse con el color del mismo cielo de esa mañana, ¿pero quién coño era ese tío?¿De qué circo se habría escapado? En todo caso después solucionaría esas preguntas pero por ahora su mejor opción era salir con cautela de la habitación para agarrar el teléfono que se encontraba en la sala y llamar a la policía, exacto, eso era lo mejor, denunciar a ese exhibicionista de dudosa procedencia antes de que algo peor pudiese pasarle. ¿Qué tal que en esas resultara ser un violador o un psicópata asesino? No, no, de solo imaginárselo se le aguaban los ojos, debía estar drogado o algo por el estilo ya que no se había movido ni un centímetro desde que ella saltó fuera de la cama y también el detalle que más le inquietaba… ¿Qué hacía durmiendo encima de ella? ¿Acaso había entrado a su departamento por alguna ventana, quizá ebrio o drogado, y no se habría dado cuenta de su presencia en ese lugar? Fuese cual fuese el motivo no debía perder más tiempo con sus hipótesis, tenía que llamar y pedir ayuda.
Ella salió de su habitación con cautela, caminando de puntitas para no hacer ni un ruido al igual que giró la perilla despacito evitando que rechinara lo menos posible, finalmente pudo salir de ahí, ahora debía buscar el teléfono para realizar la llamada ¿dónde coño lo habría dejado? Con la pelea que se desató con Nnoitra el día anterior de seguro habría caído lejos en algún lugar sin ella haberse dado cuenta pero… ¿dónde? ¿Debajo de algún cojín del sofá quizás? Tenía que apresurarse si quería llamar antes de que aquel sujeto despertase, quitó todas las almohadas del sofá al igual que metió las manos por todos los rincones examinando bien las aberturas y hendiduras del mismo pero nada, no estaba por ningún lugar… y por cierto ¿Dónde estaba Kitty? Del susto que se había dado olvidó por completo la existencia de su gatito, Kitty, ahora que lo pensaba… ¿dónde coño se habría metido? Justo desaparecía en los momentos que más lo necesitaba, y… ¿Qué tal si ese loco le habría hecho algo? Porque ahora que lo recordaba la última vez que lo vio fue durmiendo encima de ella la noche anterior, pero ahora parecía no haber ni rastros de él, la situación se estaba complicando más, lo importante por ahora era encontrar el teléfono y realizar la llamada, encontrar a Kitty iba a ser sencillo tratándose de comida y juguetes.
Quizás el teléfono habría caído debajo del sofá, era el único lugar que no había revisado aún y con suerte se encontraría ahí, se agachó para revisar y pasar la mano pues era bastante oscuro, finalmente su mano sintió algo y lo cogió para sacarlo, tenía ese aparato en manos y sólo era cuestión de tiempo para llamar… Marcó tan rápido como sus dedos atrofiados por los nervios se lo permitieron, nueve, uno, uno…
-¿Cuál es su emergencia?- Decía la voz femenina al otro lado.
- Se-señorita, no sé cómo sucedió pero hay un psicópata metido en mi casa… creo que quiere hacerme daño.
- Tranquilícese y haga lo que le digo, deje el lugar en el que se encuentra, cierre todos los posibles escapes como puertas y ventanas, en un momento enviaremos una patrulla a su dirección.
- Sí señora, gracias y dese prisa…- Les decía casi a modo de susurro.
- Oye, mujer, ¿Dónde está mi comida y qué demonios le hiciste a mi cuerpo?- Oooh mierda, una voz masculina tras de ella la hizo sobresaltar y que se le erizara la piel de punta a rabo, ese loco se había despertado ya y le estaba hablando a ella… y ahora ¿qué haría? ¿Tirarle el teléfono en la cara y escapar? No había muchas opciones que considerar de hecho así que…
¡Fuash! Tan rápido como su brazo derecho se lo permitió lanzó el aparato en la cara del hombre, pero este era rápido, demasiado como para ser humano y lo atrapó con una mano antes de que le fuese a reventar la nariz, justo después la chica salió corriendo hacia la salida, si lograba irse de ahí tal vez podría encerrar al hombre hasta que la policía llegara para arrestarlo.
-¡Hey! ¿ACASO TE ENLOQUECISTE O QUÉ?- Le decía el loco de larga cabellera mientras la sujetaba de una mano impidiendo su escape.
- ¡SUÉLTAME! ¡SUÉLTAME! ¡LOCO DEMENTE! ¡SUÉLTAME! O EMPEZARÉ A GRITAR Y TODOS VENDRÁN…
- ¿Qué? ¿Acaso enloqueciste mujer?
- ¡QUE ME SUELTES TE DIGO!
- Que escandalosa te volviste de un día para otro…
- ¡YO NO TE CONOZCO! ¡SUÉLTEME YA!
- Tsk, diablos, que fastidio… Soy yo.
- ¡AUXILIO! ¡QUE ALGUIEN ME AYUDE!- Comenzó a gritar a todo pulmón, quizás alguien podría ayudarla y socorrerla, alguien del edificio que se apiadara de ella y su situación, no sabía de qué otra forma podría escapar de las manos de ese tipo, podría hasta violarla y hacerle quien sabe qué otras cosas más, después de salir de ese problema iría a demandar al dueño mismo del edificio por la evidente pésima seguridad que tenían, su vida corría peligro, solo era cuestión de tiempo esperar a ver si llegaba la policía primero o si ella alcanzaba a escapar.
- ¡Oye! Deja de gritar que me duelen los oídos…
- ¡AUXI…!- No pudo terminar la palabra pues el sujeto había puesto una mano sobre su boca.
- ¡TE DIJE QUE TE CALLARAS COÑO! No ves que me haces doler los oídos…- Ella lo veía con pavor, estaba muy alterado el sujeto ese, temía que pudiese hacerle daño, trataba de forcejear el agarre pero era inútil, era ridículamente fuerte, ni por más que se moviese de un lado a otro la iba a dejar ir, primero un vagabundo, luego Nnoitra y ahora ese tipo ¿qué había hecho para merecer esto? ¿Qué tenía el karma en contra de ella?
- ¡MMMMMMMM!
- Si no dejas de moverte como loca no te voy a soltar.
- P… pammpar…
- ¿Qué?- Le retiró la mano de la boca para entender mejor lo que decía.
- Por-Por favor… no me hagas daño…- Decía con casi lágrimas en sus ojos.
- ¿Qué? Hoy estás diciendo más incoherencias de las que acostumbras a decir normalmente… No seas tonta, no te haré daño…
- Quien… ¿quién eres?
- Pff ¿qué pregunta es esa? ¿No me reconoces?- Le miraba fijamente a los ojos.
- No sé… no sé quién eres, nunca antes te había visto…- Bueno, al parecer si lograba tener una pasiva conversación con él entonces le daría tiempo a la policía de llegar.
- ¿Esto no te recuerda algo?- Le dijo señalando un pequeño collarcito con la placa que le había comprado a su gato el día de ayer.
- Eso es de mi gato… de Kitty… ¿Qué le hiciste? ¡¿Dónde está?!
- Vaya que si eres lenta para entender… Soy yo humana tonta.
- ¡¿QUÉ?! Estás loco si piensas que me lo voy a creer… - Lo miraba fijamente a sus felinos azulados ojos, y ahora que lo decía se parecían mucho a los de Kitty… hasta la pupila en forma de línea, pero eso era imposible, seguramente estaba usando lentes de contacto.
- De todos los humanos sobre este planeta me tenía que topar con la más despistada… A ver… Nos conocimos una tarde de lluvia, hace apenas unos días atrás, yo escapaba de una banda de gatos dentro de un callejón, me recogiste y me trajiste aquí para darme comida…
- No… ¿cómo sé que no eras un vagabundo quien nos observaba…?
- También la noche en la que me escapé y tuve que defenderte de un loco que andaba por el callejón.
- Pero…
- O ayer, que vino ese idiota flacuchento y tuve que atacarlo para que te dejara en paz.
- ¿Cómo es posible que sepas todo eso?
- ¿Aún no me crees? Todavía tengo un chichón del golpe que me dio ese imbécil ayer.- Dijo señalándose la cabeza.- Y también la cicatriz en mi pie del gato que me atacó en el callejón.
- Pero… es… es imposible. ¿Cómo…?
¡TOC TOC! Sonaron golpes firmes y secos sobre la puerta.
-¡Policía! ¡Abran la puerta!
- ¿Policía? ¿Y esos quiénes son?- Preguntó inocente el hombre.
- Suéltame, debo atender la puerta y quédate ahí, no te vayas a asomar por ningún motivo…
- Bien…- El hombre obedeció.
- Policías ¿qué tal? ¿Qué se les ofrece?
- Recibimos una llamada de su apartamento diciendo que había un psicópata que la estaba atormentando.
- ¿De verdad? No recuerdo haber dicho tales cosas.
- Debemos pasar a inspeccionar su casa señorita.
- Emmm, no creo que sea prudente oficiales…
- Es de rutina, debemos hacer nuestro trabajo para llenar el informe.
- Les aseguro que no hay ningún loco, solo fue un malentendido…
- Señorita, tenemos que entrar a inspeccionar.
- Emmm… bueno… pasen…- Les dio la entrada a los policías si no quería meterse en más problemas de los que ya tenía encima. Entraron primero a la cocina, pasaron por el comedor, la sala, el balcón, no había nadie…
- ¿Segura que está todo bien señorita?
- Segura oficiales, todo fue un malentendido…
- OYE, ¿Por qué no les dices que se larguen de una buena vez?- Decía una voz masculina proveniente de la única habitación que había.
- ¿¡Quién está ahí!?
- ES, ES MI NOVIO OFICIAL…
- ¿Ah?
- Si, verá, lo que pasó fue que mi novio me gastó una broma de mal gusto, entró por la noche sin que me diera cuenta por el bacón y en la mañana lo vi y me asustó, por eso llamé a la policía.
- ¿Se asustó… de su novio?- Ambos hombres se miraban incrédulos ante la declaración de la mujer.
- Si, es que llevaba puesto un disfraz y por eso no lo distinguí… JA JA JA
- Bieeen… En ese caso… creo que podemos dejar esto así. Aunque me gustaría hacerle unas cuantas preguntas a ese hombre…- Fue caminando en dirección a la habitación.
- NO, NO, espere oficial…- Lo tomó de un brazo.- No creo que sea buena idea que lo vea…
- ¿Por qué?
- Es que… ya sabe… está desnudo y…
- Ooooh ya, ya, no necesito que me dé más explicaciones…- Dijo imaginándose otro tipo de situación.- Vamos Charles, el caso está resuelto, problemas de pareja…
- Si, si, eso mismo, jejejeje…- Decía la nerviosa peli verde.- Hasta luego oficiales, y disculpen el malentendido…- Los acompañó hasta la puerta y se fueron no sin antes lanzarle una mirada de desconcierto a la chica, pero bueno, en esos trabajos se ve de todo y ese caso no era nada comparado con cosas más descabelladas que tienen que ver los policías a diario.
- Listo, ya se fueron…- Estaba muy mal de la cabeza para haber dejado ir a los policías sin que detuvieran al loco ese quien ahora decía ser "su gato", vaya ridiculez, pero era peor de ridículo llegar siquiera a considerar que fuese verdad ¿qué explicación lógica había para eso? Tendría que estar loca para creer tales cuentos de hadas, ¿qué seguía? ¿Qué de debajo de su cama saliera un dragón, unicornios y duendes? Esto estaba mal, muy mal, primero tendría que hablar con el tipo ese a ver con qué historia rara le saldría, aunque sí le parecía muy extraño que supiera cosas que solo sabrían ella y su gato, Kitty. ¿Tendría alguna cámara escondida el gatito? Habría que averiguarlo.
- Hey, ya puedes salir, ya se fueron los poli…- La chica entró inocentemente a su habitación sin caer en cuenta de que podría encontrarse con una escena no tan… agradable.- ¡QUE ASCO! ¡SUCIO COCHINO!- Inmediatamente se cubrió los ojos con ambas manos, esa imagen sería difícil borrarla de su mente, menuda suerte…
- Agh, con este cuerpo es todavía más difícil limpiarme… ¿Qué te pasa?- Le dijo el peli azul estando sobre la cama de la joven mientras tenía una pierna casi sobre su espalda tratando de limpiarse con la lengua sus partes…
- ¡DEJA DE FINGIR QUE ERES UN GATO! – Decía ella histérica, aun estando de espaldas y con los ojos cubiertos.
- ¿Ah?
- Los humanos no nos bañamos con la lengua, sino con el agua…
- ¿Agua? JA, ni creas que vuelves a meterme a ese infernal charco.
- Dios… ¡por lo menos ponte algo!
- Ya tengo mi piel puesta ¿para qué quiero más?
- Ash… De verdad que eres bien raro, de donde sea que hayas salido…- Con una mano la chica cubría por el rabillo del ojo para no tener que verlo, fue hasta el baño y sacó una toalla.- Toma, cúbrete con esto.- Se la lanzó mientras observaba por un huequito entre sus dedos para atinar el tiro.
- ¿Ah? Y ¿dónde se supone que me lo ponga?
- ¿Dónde más? Pues… ahí abajo…
- ¿Acá?- Preguntó incrédulo poniendo la toalla sobre sus pies.
- ¡NO!- Gritó ella pensando que el panorama estaría "limpio" de desnudos…- Abajo… en tu cintura.
- No te entiendo humana…
- Ash, por Dios… ¿de qué sanatorio mental te escapaste eh?
- ¿Sanatorio? ¿Qué es eso?
- Olvídalo, yo lo haré…- Sabía que tratar de razonar con él sería imposible, se dirigió hacia la cama con una mano de ella cubriendo lo que no quería… más bien lo que no debía ver, no es que nunca en su vida hubiese visto las partes íntimas de un hombre pero… se trataba de un desconocido, ni que fuera enfermera para ver eso con total naturalidad, además que no era cualquier cosita pequeña fácil de ignorar, el "loco" aparte de tener un cuerpo envidiable para los hombres y deseado para las mujeres también estaba bien dotado… El infeliz se aprovechaba de su perfección física para andar en bolas por donde quisiera. Se posicionó frente a él, mirándole el rostro para evitar mirar otras cosas, le acomodó la toalla a través de la cintura y se la amarró atrás.
- Qué ideas tan raras tienes humana ¿Para qué quiero un trapo ahí?
- Para que los demás tengamos una vista más cómoda…
- Tú ¿Y quiénes más?
- Cualquier otro que te vea, porque hoy mismo te largas de mi casa.
- ¿QUÉ? PERO ¿POR QUÉ?
- Porque no sé quién eres y no tengo extraños viviendo conmigo.
- Ya te dije que no soy un "extraño", soy el mismo que recogiste de la calle…
- Tendrás que inventarte algo mejor porque eso no me lo puedo creer.
- Tsk, pues a mí tampoco es que me guste mucho este cuerpo, no sé qué fue lo que sucedió exactamente, aunque creo tener una idea de quién está implicado en esto.
- Por Dios, es físicamente imposible que un gato se trasforme en un humano así como así, de la noche a la mañana…
- Si me dejas probarte que es cierto ¿podré quedarme?- Agrandó sus orbes azules como cual gato que ve su juguete favorito moverse para atacarlo.
- Este… No, si llegase a ser verdad que lo dudo mucho no puedes quedarte, no mantengo humanos…
- ¡QUE NO SOY HUMANO!
- Déjame ver tu pie.- Quería comprobar si era cierto lo de la cicatriz y efectivamente ahí estaba, justo en el mismo lugar donde la había visto por última vez, colocó una mano en la cabeza del hombre y también estaba el chichón justo en el lado donde se había golpeado, no, es que era imposible de creer, no podía tratarse del mismo pero… esos ojos tan característicos más el cabello azul que no parecía ser tinturado, al igual que las cejas del mismo color, lo único extraño eran unas marcas que rasgaban por debajo de sus ojos, sobre el párpado inferior. ¿Debía creerle?- ¿Realmente eres tú, Kitty?
- Que si soy yo, ya te lo he dicho cientos de veces, pero mi verdadero nombre no es "Kitty".
- Entonces ¿cómo te llamas?
- Grimmjow.
- Grimm… ¿qué? Qué nombre tan raro… ¿No te lo estarás inventando?
- NO. ¿Por qué tendría que inventarme un nombre?
- Quizás para hacerme creer que es cierto lo que me dices… No sabía que los gatos se ponían nombres a sí mismos…
- No me lo puse yo, lo hizo alguien más pero es algo que no logro recordar y ya tengo hambre, dejemos tanta plática absurda y dame de comer.
- Ya que eres un "humano" deberías aprender buenos modales y pedir el favor.
- Humana, no entiendo nada de lo que dices… Apenas si sé unas palabras básicas.
- Y no me llamo "humana", soy Neliel.
- Si, como sea, quiero mi comida humana Neliel.
- Bueno, es un progreso al menos… Ven, te serviré en el comedor.- Ambos se dirigieron hacia fuera de la habitación, ese definitivamente era el día más raro que había vivido hasta ahora, y pensaba que nada nunca podría superar aquel cumpleaños en casa de Rangiku, celebrando sus veinte años, cuando todos los de la fiesta terminaron ebrios y a la mañana siguiente nadie recordaba lo que había sucedido, hombres vestidos de mujer con las caras pintadas, algunas chicas casi totalmente desnudas tiradas por ahí (incluyendo a Ran), líquidos de dudosa procedencia regados por todas partes, confeti, piñatas, papel higiénico, latas de cerveza, parecía un mini "proyecto x" hecho con veinte personas nada más, definitivamente la fiesta más descabellada de su vida. La mujer estando ya en la cocina sirvió un plato con una lata de atún y… diablos ¿qué otra cosa podría darle? O sea… dice seguir siendo un gato pero ahora se ve como humano entonces… ¿podría comer también verduras por ejemplo? ¿O pan y galletas? Porque para ese hombre tan grande una latita de atún no iba a ser suficiente, por mucho lo consideraría como un aperitivo, un pasa bocas, ¿de dónde carajos sacaría más comida para llenar el estómago de ese hombre? ¿Por qué le tenía que suceder eso a ella? El dinero no le alcanzaba casi ni para ella misma ¿cómo mantendría entonces una boca más? Y hablando de dinero…
- ¡MIERDA! MI TRABAJO.- Dijo mientras miraba el reloj de la cocina el cual ya marcaba las diez de la mañana.- Toma Kitty, no tengo nada más y debo ir de volada a mi trabajo ¡se me hizo muy tarde!- Le dejó el plato servido en la mesa mientras el hombre estaba sentado en una de las cuatro sillas de una peculiar forma, como acurrucado, con ambos pies sobre la silla al igual que las manos, esa pose no favorecía mucho pues desde cierto ángulo podía vérsele todo…
- Que mi nombre no es ¡Kitty! No pensarás dejarme solo ¿cierto? ¿Y con esta comida?
- Cállate y come, no tengo más y debo ir a trabajar…- Le decía la chica a voz alta mientras se cambiaba de ropa en su habitación.
- Eres una racista.
- ¿Qué?
- Si.
- ¿Y ahora de qué hablas?
- De que me discriminas por verme como un humano, pero antes cuando era gato me tratabas mejor.
- Ay, no puede ser… - Rodó los ojos de un lado a otro sin prestarle mucha importancia a sus palabras ¿cómo podría ser tan irritante? Era mejor cuando solo decía simples "miaus" y nada más, claro, si es que era verdad lo que decía de ser el mismo Kitty.- No tengo tiempo para tus sentimentalismos, debo irme.- Dijo estando nuevamente en el comedor ya vestida y medio arreglada para irse a su trabajo. Mientras observaba al hombre comer su atún, empleando únicamente la boca en el acto… como los animales lo hacían.
- Pues lárgate entonces humana, nadie te está amarrando.- Levantó la cara y tenía atún hasta en los ojos, esto provocó que a la chica se le saliera una risita inconscientemente, parecía un niño chiquito aprendiendo a comer, un comportamiento extraño considerando que físicamente aparentaba ser un hombre mayor.
- Nos vemos luego, no vayas a cometer alguna locura.- Le advirtió mientras abría la puerta con prisa, alcanzó a escuchar un quejido en palabras inentendibles para ella pues el ruido de la puerta al cerrarse no la dejó escuchar bien lo que le dijo. Nunca antes, en sus tres años seguidos trabajando en aquel lugar había faltado una sola vez, ni los días festivos para ser precisos, ya se podrán imaginar entonces el descontento de su jefe por haber ensuciado su muy impecable currículum con una falla, tanto trabajo arduo para que se viniera abajo en un solo día, quería echarle la culpa al loco de pelo azul pero aunque sí la retrasó más de lo debido la culpa real había sido de su despertador averiado, ya a estas alturas poco importaba quién o qué había sido el real causante de este "imperdonable" retraso pero como la mujer madura que era lo afrontaría sin problema alguno. Corrió unas cuantas calles arriba, esquivando toda persona, animal, poste, buzón de cartas o grifo que se le atravesara en el camino, llegaría sudando y oliendo mal a ese paso pero era mejor pasar un rato de ridículo que perder el empleo.
Finalmente llegó frente a las puertas de vidrio que daban entrada a una muy elegante y sofisticada cafetería, podría decir que era la digna competencia de Starbucks si no fuera porque esa era la única sede que tenían los dueños. Entró con cautela, como si de un cliente más se tratara, por suerte para ella habían suficientes personas haciendo cola por sus pedidos como para mezclarse entre ellos hasta llegar al cuartito de la parte trasera donde se cambiaban al uniforme los empleados, siguió hasta el pasillo, abrió la puerta vieja de madera y entró, su delantal y demás elementos aún se encontraban colgados, esa era una buena señal, se colocó rápidamente sus atuendos más una cofia especial que sujetaba el cabello hacia atrás, así como también se amarró el cabello en un rollo de bailarina bien alto, ya estaba lista, solo tendría que salir a ayudar a su compañera con los cientos de pedidos que seguramente tenía acumulados por su culpa, abrió la puerta y de la prisa que traía no se fijó en chocar con alguien que pasaba casualmente por ahí.
- Señorita Neliel, estoy bastante decepcionado de usted, estas no son horas de llegar ¿sabe?
- Si jefe, lo sé y pido disculpas, no tengo manera de excusarme…
- En todos los años que lleva trabajando en este sitio nunca antes había faltado o llegado tarde, solo por eso le paso en esta ocasión pero espero que no se vuelva a repetir.
- Si señor Komamura, no se volverá a repetir…- El hombre se retiró sin volverle a dirigir la palabra a su empleada, ella simplemente fue hasta donde se encontraba su compañera para ayudarle con lo que necesitaba, y vaya que si era mucho.- Hola Momo, que pena haberme retrasado y llegar tarde a ayudarte…
- Tranquila, a cualquiera le pasa…- Le contestaba con dificultad pues en los labios tenía agarrado lo que parecían ser recibos y pedidos, en una mano llevaba un gran raspado de café y en la otra tres muffins apilados uno encima de otro para ser entregados. Entre la multitud de personas habían varios histéricos que pedían… no, no pedían, ordenaban a casi gritos que les entregaran sus pedidos, cosas como "Hey niña, apúrate con eso que no pienso llegar tarde a mi trabajo", o "Señorita llevo esperando diez minutos mi café y aún no está", era un caos definitivo.
- Ven Momo, yo te ayudo con los muffins ¿para quién son?- Dijo mientras tomaba entre sus manos los pastelillos y el recibo de la boca de su compañera.
- Para ellos…- Dijo señalando discretamente a un par de señores mayores quienes se notaban bastante incómodos y molestos.
- Buen día señores, disculpen la tardanza, aquí tienen sus muffins ¿se les ofrece algo más?
- Señorita yo pedí un muffin de chocolate y aquí solo veo de vainilla…
- Claro, claro, que pena permítame cambiárselos…- Y fue hasta donde se encontraba la vitrina con los ponquecitos exhibidos y cambiarlo por el de chocolate.- Listo, que pena señores…- Los hombres ni se molestaron en agradecer, simplemente tomaron su pedido con desdén y se retiraron, no sin antes susurrar unas cuantas palabras como… "que mal servicio", "no creo volver a este lugar". Genial, lo único que es peor a quedarle mal a tu jefe y a tu trabajo es escuchar a los clientes decir cosas como esa, ojalá no llegue a oídos de Komamura o sino podría darse por despedida.
Así transcurrió la mañana, corriendo de un lado a otro para atender a las personas que llegaban, por lo general entre siete y ocho de la mañana se servía el desayuno, luego de diez a once las medias nueves para quienes se toman un descanso, de medio día hasta las dos de la tarde era el almuerzo, claro que en esa cafetería no vendían almuerzos pero sí habían quienes compraban sándwiches o ensaladas con jugos naturales, y finalmente a eso de las seis de la tarde llegaban los últimos clientes quienes salían de sus trabajos para tomarse la merienda antes de llegar a sus casas, si, el día era bastante ajetreado y apenas tenían una hora para el almuerzo el cual se dividían en turnos, mientras una comía la otra atendía y viceversa, todo por el pago, entre más efectivas fueran más llegaban los clientes y el sueldo aumentaba considerando también la propina por el buen servicio, la ventaja es que eran pocos empleados, apenas ella y Momo quienes atendían, un limpia pisos y de vez en cuando el jefe que cocinaba para sus clientes más frecuentes y de mayor confianza, quizás hasta en el futuro podrían abrir otra sede para hacerle competencia a las demás cafeterías de la zona pero por ahora estaban bien así.
-Vaya… creí que nunca acabaríamos este turno…- Le decía la peli verde a su compañera mientras pasaba la manga de su uniforme por la frente limpiándose el sudor.
- Si, ahora solo toca esperar a que llegue la hora del almuerzo.
- Discúlpame por dejarte sola con todos los de la mañana Momo, es que el despertador no sonó y aparte de eso tuve otro problemilla que me retrasó más de lo planeado…
- No te preocupes amiga, siempre hay una primera vez.- Le regaló una sonrisa sincera.- Y… ¿Qué fue eso otro que hizo que te retrasaras? Claro, si se puede saber…
- Oh, bueno es que…- No, esperen, si ella le contaba tal cual pasaron las cosas nunca le creería, es más, ni siquiera ella misma podía creerlo aún, lo único que ganaría sería una risa burlona por parte de su compañera acompañado de una frase como… "Ya, habla en serio y no inventes historias descabelladas" o algo similar, tal vez podría omitir la parte en la que dice que su gato se convirtió en humano e inventarle que el loco ese se había metido por una ventana del departamento por descuido propio, es más, hasta ella no se creía aún lo sucedido, es de locos creer que un animal se vuelva humano, es físicamente imposible.- Un hombre que está algo mal de sus facultades mentales se coló en mi apartamento, sé que es extraño y difícil de creer…
- ¿Un loco? Pero ¿No te hizo daño?
- No, no era agresivo.
- Y entonces ¿qué hiciste? ¿Llamaste a la policía o a algún sanatorio mental para que se lo llevaran?
- Si, pues verás…
- Mami, mami, mira…- Ambas lograron escuchar la voz de un niño que hace rato andaba jugando por ahí mientras acompañaba a su madre a tomarse un café, era lo normal, a veces escuchar conversaciones de los clientes sin querer pero ellas no les prestaban atención, aunque… lo siguiente que escucharon… eso si las hizo poner sus sentidos en alerta pues ahora era la madre quien hablaba.
- ¡AAAAAAAAAAAHHHH! ¡Cariño, no mires eso!- O bueno, más bien gritaba. Ambas empleadas dirigieron sus vistas hacia donde estaba la mujer con su hijo, le estaba cubriendo los ojos con una mano mientras el chico señalaba algo en dirección a la entrada así que por instinto ellas voltearon a ver de qué se trataba, vaya sorpresa, ambas quedaron con sus mandíbulas por el suelo, Momo se puso como tomate y acto seguido también se cubrió los ojos, esto tenía que ser una muy pero muy mala broma.
- Oye, humana…- El hombre que entraba se dirigía a la peli verde, todos los clientes quienes lo veían pasar quedaban estupefactos, ¿qué coño hacía un hombre semi desnudo en la cafetería cubriéndose apenas con una toalla la cual no se veía muy ajustada? Por todos los dioses de todas las religiones existentes, solo esto le faltaba para completar el día.
Fiiin :D
Estuvo como cortito el episodio, pero quería subírselos hoy sin falta alguna xD Le prometo que el próximo será más largo, pobre Nell, en las que se mete por ser buena gente...
Espero les haya gustado y no olviden dejar sus beshos rrebius 7u7
Los amo, nunca lo olviden (n.n)/
