La Imagen de mi espejo
Capítulo tercero: "Ojos esmeralda"
La sala de los Hokages se veía diferente. Había grandes candelabros en el techo y mesas largas donde los invitados, vestidos en elegantes trajes de moda, departían en una frívola mascarada de buenas costumbres. Pero para el ojo entrenado de un shinobi, las señales de tensión estaban ahí, en las espadas disimuladas bajo las túnicas, en la pose de alerta de algunos ninjas disfrazados en la multitud, en la eterna vigilancia de los Anbu, escondidos entre las sombras, así lo veía Sakura Haruno y se lamentaba no poder ser una parte más activa de la vigilancia, su papel, por esa noche era pretender ser una chica frívola más en la multitud.
Y aquello la tenía con el estómago descompuesto.
A su lado estaba el único miembro del escuadrón Anbu visible: Itachi, vestido con el uniforme reglamentario y su máscara de demonio. Permanecía impasible, metido en su papel de guardaespaldas. Aquello también la tenía un poco molesta.
—Por lo menos podrías platicar un poco conmigo. —Le dijo en voz baja— hasta parece que no vives en mi casa.
—Hay que cuidar las apariencias, Sakura-san. —Dijo Itachi— Solo soy tu guardaespaldas, damos el mensaje de que sospechamos que estas en peligro y eso quizás pueda provocar alguna reacción.
— ¿Cien ninjas saltando a mi cabeza sedientos de sangre?
El chico hizo un ruido, parecido a una tos mal contenida.
—Preferiría no hacer conjeturas al respecto.
Sakura sonrió con satisfacción. En ese momento de entre las personas detectó al Kazekage hablando con Tsunade, a su lado estaba su hijo menor Gaara, se veía delgado y pequeño, con un aire de fragilidad. El chico se sintió observado y giró la cabeza, como si esto supusiera un gran esfuerzo. Finalmente sus ojos se encontraron con los de Sakura. Verde contra verde.
"Parece una muñeca triste" pensó la chica mientras se acercaba y respiraba hondo para entrar en su papel.
—Gaara. —Dijo Tsunade ateniéndose al plan que habían preparado— Permíteme presentarte a la hija de legendario cuarto Hokage, ella es Sakura Haruno.
—Un… Placer. —Dijo él chico con suavidad y haciendo una reverencia— Debe ser difícil... Cargar este peso tan joven…
Sakura retrepó los hombros, incapaz de no sentirse afectada por el comentario.
—Tengo… Muchos amigos. —Dijo ella no muy segura de su respuesta— Siempre he podido contar con que no debo de llevar ese peso sola.
Tsunade miró a su discípula con satisfacción mientras el Kazekage aprobaba silencioso con la cabeza. Gaara no pareció muy impresionado con la respuesta.
—Estoy sediento. —Dijo con tono afectado— ¿Podemos ir a tomar algo de esa bebida tan popular de ustedes?
Sakura miró de soslayo a Tsunade quien la increpó con la mirada. La chica del cabello rosa suspiró resignada "Debo mantenerme en mi papel" Le dedicó una sonrisa al ojeroso muchacho y lo tomo del brazo. El gesto fue casual, como lo haría cualquier chica, pero Sakura sintió que aquello le había drenado la mitad de su energía.
Caminaron a la mesa donde estaban los bocadillos y una persona solicita les sirvió dos bebidas. Sakura tardó un instante en reconocer a Shino Abúrame. Él simplemente asintió con la cabeza como si no la conociera.
"Esta fiesta no es una simple reunión" Pensó entonces Sakura "Hay demasiados ninjas infiltrados" Y por alguna razón pensó que algunos invitados de Suna también eran infiltrados "Una trampa dentro de una trampa"
En cierto modo era un fastidio, tal vez algún día podría ir a una fiesta con alguien y no tener que estar envuelta en una oscura red de espionaje y recontra-espionaje.
— ¿No le fastidian tantas mentiras elaboradas Sakura-san?
La chica parpadeó desconcertada y miró a Gaara quien la conducía a un sofá que estaba en un extremo de la estancia. Tras ellos y a una distancia prudente iba Itachi. El hijo del Kazekage la tomo del brazo de manera casual, el contacto frio de la mano de él la hizo respingar, pero lo que la sorprendió en realidad fue que Itachi había tenido una reacción similar.
Gaara se dejó caer en el mueble, en una actitud despreocupada y Sakura se sentó con más propiedad, el chico la volvió a tomar de la mano y se dedicó a acariciar y examinar los dedos de ella, estuvieron así un minuto entero. Finalmente la chica pensó que ya había tenido suficiente.
—Me imagino que su padre ha hecho aliados poderosos Gaara-san. —Dijo usando un tono de voz que había oído en Hinata— Todo por el bien de la aldea.
—Por el bien de la aldea… Y de las arcas familiares. —Gaara deslizaba con suavidad un dedo por el brazo de ella.
— ¿Jiraya el ermitaño l e suena familiar?
Gaara detuvo su dedo justo en el hombro de ella, levanto la vista y sus ojos verdes se toparon frente a frente en una clara expresión de sorpresa. Sakura se sintió desconcertada. Y aún más cuando el pálido muchacho lanzó una risita.
— ¿Toda esta fiesta es para saber si estamos aliados con ese criminal vejestorio? —Giró los ojos exasperado— Aceptamos venir a la reunión esperando saber si ustedes lo habían reclutado de nuevo entre sus filas.
—No… espera… —Se llevó la mano al puente de la nariz y se lo apretó con dos dedos— ¿Ustedes sabían la intención de esta reunión y aun así vinieron?
—Planes dentro de los planes. —Gaara bebió de su vaso hasta acabarlo y lo dejó en la mesita— Mi padre va a alucinar cuando se entere.
—0—
—Eso fue… definitivamente anti-climático.
Sakura caminaba de regreso a su casa, aun llevaba el vestido de la fiesta pero estaba arrugada y había dejado de caminar con gracia, se había quitado los zapatos y caminaba descalza con ellos al hombro. Un poco más atrás estaba Itachi con su uniforme de Anbu y sin quitarse la máscara.
— ¿No crees que hubiese sido más sencillo preguntarlo directamente? "Perdone Kazekage… ¿Esta usted haciendo alianzas con un peligroso criminal? ¿No? Oh usted disculpe estábamos preocupados" —Lanzó una risita al imaginarse a Tsunade en esa escena. Lo curioso es que no hubo respuesta por parte de su acompañante.
—Creo que tu comportamiento fue cuestionable… Sakura-san.
La chica se detuvo y giró sobre sus talones para ver al muchacho en la máscara Anbu. Este se detuvo también y permaneció en silencio con los brazos cruzados.
—Se supone que tenía que ser amable y gentil con Gaara-san. —Dijo ella sintiendo que algo en el ambiente se le escapaba… Una sensación de que las cosas no encajaban— Como ninja debemos de saber actuar.
—Y sin duda fue muy convincente…
Sakura se acercó hasta él y con cuidado le quitó la máscara. Itachi no se resistió. Miró al muchacho fijamente a los ojos, estudiándolo. No tenía activo el sharingan así que se podían apreciar sus ojos café. Ella sonrió con picardía.
—Itachi Uchiha esta celoso.
El muchacho frunció el entrecejo con molestia.
—No lo estoy. Yo…
—El guardaespaldas se enamora de su clienta. —Sakura en realidad lo encontraba muy divertido— Que romántico.
—No veo la necesidad de burlarse de mí. —Dijo mientras se ponía la mascara de voz se escuchaba ahora apagada— Y no estoy enamorado de ti.
—Te molestaste. —Sakura dio un paso a él mientras sonreía con picardía— Pude sentir tu aura. De hecho creo que Gaara también se dio cuenta, pero no le importó
Itachi se quitó su máscara de Anbu y la colgó en su cinturón, se le veía sereno, aunque la chica pudo notar una pequeña vena saltando cerca de su ceja. Se sintió bien, se dio cuenta de que al menos, podía intimidar a un Uchiha, claro que ese sentimiento le duró hasta el momento en que sin previo aviso él la sujetó por los hombros y la levantó levemente antes de plantar un beso directo en sus labios.
El primer contacto fue rudo y repentino, Los labios de él se sintieron ásperos, resecos. Ella trato de gritar pero sus labios estaban muy apretados contra los del muchacho. Itachi dio dos pasos adelante, obligándola a retroceder y recargarla contra la pared. Ahí se dio un momento para separar sus bocas un instante, ella al sentirse ligeramente liberada trató de golpear a Itachi con los puños pero él la sujeto con rapidez y puso sus manos en alto, sujetándola por las muñecas, al tratar de protestar la volvió a besar. Esta vez fue menos violento pero aun así firme y demandante.
La boca de ella se entreabrió dejando escapar un gemido involuntario, su cuerpo se restregaba contra él y podía sentir incluso a través de la ropa la constitución de sus músculos y como se tensaban a medida que aquel beso empezaba a subir de intensidad. Sakura abrió los ojos sorprendida al darse cuenta que ella estaba respondiendo casi de forma inconsciente, él aflojó su agarre y las manos de ella lo tomaron por las solapas del traje, atrayéndolo más.
Un anciano borracho pasaba por la calle, entonando una canción desafinada, sumido en sus propios pensamientos cuando notó un movimiento delante de él. Por un instante hubiese jurado que eran dos personas… Abrazadas, pero la calle estaba desierta, se alzó de hombros y continuó su camino.
En la azotea de una casa estaban Itachi y Sakura, el en cuclillas observando al anciano desaparecer entre las calles y ella de rodillas, unos metros más atrás mientras sentía que el corazón dejaba de saltarle como loco.
—Un simple ebrio. —Dijo Itachi en su habitual tono serio— Nos tomó por sorpresa…
Sakura quiso responderle pero se contuvo, temiendo que los nervios se notaran en su voz, se dio cuenta de que estaba temblando, debatiéndose entre golpearlo y continuar con lo que estaban haciendo.
— ¿Por qué? —Finalmente pudo hablar en un tono ligeramente más rudo de lo que quería mostrar.
Itachi la miró de soslayo, de nuevo estaba esa apariencia pétrea de un Anbu en sus ojos.
—No estoy… Enamorado y no soy un niño, como Sasuke para que quieras tomarme el pelo. —Se incorporó y la miró desde arriba— Te pediría que fueras más medida en tus comentarios.
Itachi lo vio venir desde kilómetros, era un golpe telegrafiado, lento y torpe, aun así no se movió y la bofetada de Sakura le sacudió el rostro. La chica estaba completamente roja y temblando de pura ira. Dos gruesas lágrimas empezaron a deslizarse por su cara pero no les dio tiempo, se limpió con fuerza y dio dos saltos para alejarse entre los tejados del pueblo.
El joven Anbu le dejó ir, en realidad no había mucho de qué preocuparse en ese momento, podía seguirla con calma, eso le serviría a él también para calmar sus propias emociones.
—Me supongo… —Dijo en voz alta—- Que entonces mi misión término ¿Verdad?
Tan solo el viento pareció escucharle.
CONTINUARA...
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Notas del autor: Tenemos trabajo y es extenuante, me gustaría ir más rápido pero por desgracia a veces llego a la casa y solo quiero dormir... pero no temáis, esta pequeña historia se acerca a su punto culminante y les prometo que tratare de hacerlo intenso.
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