Nuevamente pequeños...
Heme aquí con un nuevo episodio de este intento de comedia-parodia de Bleach ヽ(゚ー゚*ヽ)ヽ(*゚ー゚*)ノ(ノ*゚ー゚)ノ
Antes que nada es mi deber INFORMARLES que la próxima semana empiezo nuevamente con mis estudios universitarios así que a lo mejor demore más de lo normal en subir capítulos en esta y la otra historia, pero no se preocupen que no las abandonaré :D
Pero antes de que comiencen con la lectura ya saben... primero la ronda de agradecimientos xD
Alrak990: Jejejejeje, que bueno que te haya hecho pasar un buen rato con este capítulo (︶ω︶) Me agrada ver que lectores nuevos se animan a comentar xD esperaré tu siguiente review para este capítulo y gracias por comentar :D
karin-chan150301: Hola chiquilla, gracias por tu bello review y espero que este capítulo te guste igual o más que el anterior :D
Gene15: Que bueno que te divierta este intento de fict-comedia xD Me encanta tener gente nueva comentando y espero que este capítulo te guste también, gracias por comentar y esperaré tu próximo review también xD
Dexter31: Exacto, no la tendrá nada fácil nuestra pobre Nell, pero siendo realistas... ¿Quién podría tenerla fácil con ese gato loco semi humano como Grimmjow? ¡Nadie! Por ahora no sé si harán aparición Ichigo y Rukia, aún no los he considerado en la historia pero seguiremos a ver como avanza esto... Gracias por comentar y espero tu review en este nuevo cap (^▽^)
Violeta: Jajajajaja me encanta que te encanten los episodios y me lo hagas saber con un lindo review, eso me llena de alegría e ideas para seguir con la historia de verdad que si. Espero que este capítulo también te guste y te llene de risas porque ese es el objetivo de este pobre intento de escritora e historia xD Que estés bien y hasta una próxima ocasión :3
Bordebergia: Gracias por tu hermoso review, saben que los aprecio demasiado, espero que este cap también te guste igual o más que el anterior, ya veremos, ya veremos dijo un ciego... ya veremos qué pasará con el gatito emo, por ahora disfruta de este cap y nos escribiremos en una siguiente ocasión, BYE BYE (• ε •)/
aly36: Me llena de alegría que te haya gustado el cap, y sí, you know, ya sabes cómo es de loco y despistado nuestro azulado gatituuu :V Espero que este cap te guste también y que tus comentarios sean más largos xD jajajajaja ~(^з^)~
Ahora si pueden comenzar a leer pequeños y pequeñas :D
Aprende a ser normal
Lo bonito de empezar el día para cualquier persona medianamente normal es levantarse temprano para emprender con los deberes, okay quizás no para todos es tan divertido madrugar pero si te pagan en tu trabajo igual irías ¿o no? En todo caso, remontémonos a eso del mediodía, una tarde soleada, con el cielo azul bien despejado, el tráfico andando sin ningún problema, los pajaritos cantando y los más melodiosos gritos de las personas que veían a cierto hombre de larga cabellera azul pasando por ahí, y en cuanto a los pajaritos…
-¡WAAAAAAAHH! ¡AUXILIO! ¡HAY UN EXHIBICIONISTA EN EL PARQUE!- Esa que gritaba era una pobre señora de unos cuarenta de edad tratando de taparle los ojos a sus hijos a quienes cuidaba mientras jugaban en el parque con las atracciones, ya saben, columpios, rodaderos, sube y baja… Ella y otras tres madres preocupadas trataban de llevarse a sus hijos de ahí lo más pronto posible para que no vieran al tipo con delirios de Tarzán trepar los árboles con su no muy ajustado taparrabos improvisado con una toalla blanca.
- ¡AGH! ¡JODER! Viejas escandalosas, dejaron escapar mi almuerzo…- Se quejaba mientras en manos tenía el nido vacío de unas palomas que hacía dos segundos estaban posadas en él, las avecillas lograron huir a tiempo de las garras de este semi gato. - ¿Y ahora qué comeré? La humana esa no tenía más que pasto guardado en la nevera, yo lo que necesito es carne de verdad… - Se decía a sí mismo mientras desde lo alto de aquel árbol observaba el horizonte.- No hay de otra… Tendré que ir a buscarla.- Entonces fue aquí cuando decidió saltar de aquella rama al suelo, tomar el collarcito con la placa, olerlo y catar el aroma característico de la chica el cual tenía una sensación a dulce empalagoso, ¿es que acaso se restregaba azúcar por todo el cuerpo o qué mierda? Bueno, como sea que fuese, un olor tan característico era fácil de localizar, solo le tomaría unos segundos aspirar el aire cercano al suelo para hallar el rastro y vaya que fue fácil encontrarlo.
Mientras andaba caminando por el asfalto, descalzo, la poca gente que pasaba cerca se le quedaba mirando, algunos extrañados, otros curiosos, uno que otro se avergonzaba y miraba hacia otra parte, pero también habían las que lo veían con lujuria, chicas jóvenes que se reían entre ellas al verlo pasar y comentaban a manera de susurros, pero las más atrevidas gozaban de la vista y lanzaban comentarios pervertidos, cosas como… "Oye guapo ¿y todo eso tiene dueña?", "Se te olvidó ponerte los pantalones corazón", "Parece que Tarzán se escapó de la selva", "Cuidado que con este sol te puedes derretir, bombón…", esas y otras tantas cosas que el peli azul simplemente no entendía, ¿quién coño era ese tal "Tarzán"? ¿Por qué se iría a derretir con el sol? ¿Qué es un pantalón? La única respuesta concreta que tenía era que sí, él sí tenía "dueña" y era a quien estaba buscando precisamente, las tripas se le retorcían del hambre, si no encontraba ya algo para comer estaba seguro que mataría a cualquier humano que anduviera por ahí para tragárselo a pedazos, tantos olores diferentes lo confundían a veces pero después de dar vueltas y vueltas al fin dio con el dichoso lugar, una cafetería elegante pero modesta con puertas de madera y vidrio, solo era cuestión de entrar y exigirle a esa mujer que lo alimentara, sí, exactamente eso haría.
Cual sería entonces la sorpresa que se llevaría nuestra querida peli verde al ver a su loco ahí, frente a ella, en medio de su trabajo, espantando a los clientes y empleados, provocando gritos aquí y allá, esperando que con suerte el jefe Komamura no se percatara de la presencia de ese hombre en su negocio.
- Oye, humana…- Se dirigía a ella, perfecto, consideremos por unos instantes las opciones que tenía en esos momentos, ignorar al tipo ese y fingir que no lo conoce; fingir que no lo conoce pero sacarlo lo más rápidamente posible de ahí antes de que su jefe lo viera o la última opción, salir corriendo… Bueno, la verdad es que ignorarlo y hacerle creer a los demás que no lo conoce parecía ser lo más viable por el momento, exactamente eso es lo que iba a hacer…- Humana Neliel, necesito comida…- Genial, muy para su mala suerte se acordaba de su nombre, opción número uno y dos descartadas, creo que correr era lo que debía hacer ahora.
- Ne… Nell… ¿Tú conoces a ese sujeto? – Le cuestionaba su compañera con las manos sobre los ojos evitando así ver más de lo necesario.
- No, claro que no, en mi vida lo había visto…
- Oye, te estoy diciendo que me muero de hambre.- No se percató en qué momento lo hizo pero el chico de ojos celestes se hallaba sobre la barra de pedidos, aquella que separa a los clientes de los vendedores, en una peculiar posición, acurrucado y con las manos al frente entre sus piernas sobre la barra también, parecía un simio. La aludida volteó a verlo quedando casi frente a frente, ella pasó del "rosa vergüenza" al "rojo aléjate-de-mi-espacio-personal".
- ¿Por qué se oyen tantos gritos? ¿Qué es lo que está pasando?- Ese era el jefe Komamura, viniendo desde la cocina a la barra de pedidos para averiguar por qué había tanto escándalo en su negocio. La peli verde tenía más o menos tres segundos para reaccionar y tomar una decisión, miraba tras ella que era de donde provenía la voz de su jefe y luego volteaba su rostro para ver al peli azul y así varias veces mientras consideraba las opciones que cada vez eran menos, jodida suerte, no tenía de otra…
- Oye te estoy diciendo que…
- ¡Cállate y ven conmigo!- Tomó al peli azul de una mano y lo jaló junto con ella hasta el otro extremo donde se encontraba el pequeño cuartito de aseo donde guardaban escobas, traperos, baldes, utensilios de limpieza.- Quédate ahí, no hagas ruido y no salgas hasta que yo venga ¿entendido?
- Pero…- ¡PUM! Le cerró la puerta en la cara sin esperar a escuchar lo que iba a decirle.
- ¡¿Qué es lo que sucede aquí?!- Cuestionó furioso el hombre.
- Se-señor Komamura, lo… lo que sucede es que…- Iba a contarle la castaña.
- Nada, no pasa nada jefe, era un cliente un tanto raro que vino y asustó a los demás pero no se preocupe yo misma me encargué de sacarlo de acá, jejejejeje.
- ¿Sacarlo? ¿Sacaste a un cliente de aquí?
- Eeeeeh…
- Si, es verdad…- Dijo su pequeña compañera.- Lo que pasa es que el tipo ese venia semi en peloto señor, entonces mi amiga muy amablemente lo sacó del lugar para que no espantara a los clientes.- La castaña le siguió la idea a la peli verde, sabía cómo era el temperamento de su jefe y si se enteraba de que lo estaba escondiendo por ahí seguro la despedía sin pensarlo dos veces, y al parecer ella conocía a ese chico de extraño cabello entonces ¿por qué no ayudarla? De seguro tenía una muy buena razón para hacerlo, ella siempre ayudaba a los más necesitados y ese pobre hombre se veía que no tenía ni para vestir.
- Bueno, en ese caso creo que no hay problema.- El hombre dio media vuelta pero no se devolvió a la cocina sino en dirección contraria.
- Se-Señor Komamura… ¿A dónde va?
- Necesito un trapero, regué por accidente el café al suelo y hay que limpiar antes de que se manche.
- Eeeeeh ¡Señor! Señor, señor, señor… espere.- Dijo alcanzando su paso posicionándose frente a él. – Yo con mucho gusto puedo hacerlo, solo dígame donde fue y lo limpio.
- No señorita Neliel, usted debe estar pendiente con Momo para atender a los clientes, déjeme que yo mismo lo hago.
- No, no, no, no es ninguna molestia yo lo hago en menos de un minuto.
- Señorita, deme permiso voy a pasar.
- Si quiere le puedo sacar el trapero y el balde señor, es más, espéreme ahí y en seguida lo hago.
- ¿Por qué está tan nerviosa? Le digo que vuelva a su puesto de trabajo, yo me encargaré del asunto.
- Pe-pero…
- Es una orden.
- Si señor…- Se quedó como piedra ahí donde estaba, eso era todo, ese era el fin de su arduo trabajo de tres años seguidos en ese lugar, le dedicó una última mirada de tristeza a su amiga de año y medio de trabajo y esta le correspondió con un gesto de… "Lo siento amiga, intenté ayudar en lo que pude…". Estaba frita, solo era cuestión de tiempo para que ese hombre abriera la puerta y se encontrara con aquella desagradable sorpresa, adiós caja registradora, adiós máquina de café instantáneo, adiós vitrina con los más deliciosos bizcochos del condado, adiós sillas, adiós mesas, adiós a todos los clientes presentes allí, adiós Momo, le lanzó una última mirada a todo antes de recibir el grito de su jefe, iba a extrañar hasta el lavaplatos, el piso baldosinado, la señora que venía todos los días a las doce en punto a tomarse su café con croissant, a ese curioso viejito de sombrero que siempre venía a leer su periódico y se sentaba junto a la ventana, adiós, adiós a todos, adiós perro salchicha amarrado con su correa frente a la entrada, adiós hombre semi desnudo de cabellos azules que molestaba al pobre perro, adiós… Esperen, UN MOMENTO… ¿¡QUE!? ¿CÓMO? ¿CUÁNDO?
- Chicas, no encuentro el trapero, ¿alguna de ustedes lo cogió?
- Eeeweewejk de-debe estar por ahí señor, busque bien…- Le decía la peli verde tratando de salir de su espasmo.
- No lo encuentro por ningún lado…
- MOMO, VE Y AYUDA AL JEFE.- Le guiñaba un ojo varias veces y con una expresión tan asustada que la chica comprendió inmediatamente el mensaje, si aún podía ayudarla por supuesto que lo haría.
- Yo le ayudo señor.- Le decía la de cabellos castaños yendo hasta el cuarto de servicio y distrayendo ahí dentro al hombre, mientras eso la peli verde de un salto pasó la barra quedando del otro lado y corrió lo más rápido que pudo hasta la salida donde el perrito le ladraba descontroladamente a aquel sujeto.
- ¡Oye tú! ¿Cómo demonios…? ¿QUÉ ESTAS HACIENDO AFUERA? ¿En qué momento te saliste?
- Salí apenas cerraste la puerta, que distraída eres…
- Te dije que te quedaras escondido, por qué…
- Kiiiiiiiigggghh – El muchacho le escupía y gruñía al pequeño perrito, encorvado en las cuatro patas y totalmente erizado, parecía un espectáculo de circo.
- No me digas que le tienes miedo a un pequeño perrito.
- Odio a los perros.
- Pero tú eres como veinte veces más grande que él… Ash olvídalo, tenemos que irnos antes de que alguien te vea.
- ¿Más de todos los que ya me vieron?
- Mira Kitty… o Grimmjow, como sea que te llames… Me estás metiendo en muchos problemas y voy a terminar por echarte de mi casa a que vuelvas al callejón de donde saliste.
- Pff, no me digas mujer, ya te veré cargándome hasta la puerta de tu casa.
- No tengo tiempo que perder contigo porque debo volver al trabajo así que dime de una vez para qué viniste hasta acá.
- Tengo hambre.
- ¿Hambre? Pero si te dejé comida…
- Tengo hambre, eso no fue suficiente y sigo teniendo hambre.
- ¿Acaso no buscaste en la cocina?
- Solo tienes pasto mujer, yo no como eso, yo como carne.
- Solo esto me faltaba…
- Tengo hambre.
- Si, ya lo dijiste…
- Tengo hambre.
- Que sí, ya te escuché…
- Dame de comer, tengo hambre.
- Aish ¿desde cuándo te volviste tan molesto?
- Siempre he sido así.
- Claro, solo que cuando eras "gato" decías puros miaus.
- Tengo hambre.
- ¡QUE SI YA TE ESCUCHÉ LA PRIMERA VEZ!
- Tengo ham…
- Tengo un plan, pero no puedes andar así por la calle, necesitas ropa, como todas las personas…
- Yo no necesito de esos trapos mujer, es más, ni siquiera necesito este…- Decía refiriéndose a la toalla que tenía sujeta a la cintura y estaba a punto de soltarla.
- ¡NO NO NO NO! ¿Qué crees que haces? Déjatela ahí.
- Pero es que me incomoda para trepar.
- Si te la dejas puesta te prometo toda la comida que quieras pero déjala ahí donde está.
- Bueeeno, está bien, pero sigo sin ver mi comida…
- Ya, ya… déjame pensar un momento… - Si su jefe la pillaba afuera hablando con el hombre semi desnudo seguramente la despedía, si se desaparecía por un rato del trabajo también la despedían, si le decía al peli azul que la esperara hasta su hora de descanso a lo mejor cometía alguna estupidez que hiciera que la despidieran, cualquier aparente decisión que pudiese tomar conducía a la misma conclusión: Ser despedida.
¿Qué hacer entonces?
Lo único que tenía como una posible opción era confiar en su compañera para que la cubriera en su ausencia…
- Bien, ya tengo un plan, te daré tu comida pero primero tienes que prometerme que harás lo que te diga ¿entendido?
- Si si… lo que digas…
- Primero haré una llamada.- Agarró su teléfono móvil y de inmediato marcó un número.
- ¿Aló? ¿Nell? ¿Dónde estás?
- Momo, amiga necesito que me ayudes, es un gran favor que te pido luego te explicaré cómo están las cosas pero por ahora te pido que me cubras con el jefe.
- Ay amiga… El jefe por ahora está distraído en la cocina pero cuando salga y no te vea… ¿Qué le voy a decir?
- Invéntale cualquier cosa… Dile que… que me entró una llamada al celular de un vecino, y que me dijeron que se estaba incendiando mi departamento y que por eso tuve que salir corriendo sin siquiera avisarle…
- Esa es una mentira grave…
- Lo sé, lo sé, pero a menos de que sea eso o que el mundo se esté acabando el jefe no me perdonará haber abandonado mi trabajo sin avisarle, por fis Momo, hazme ese favor, luego te lo compensaré…
- Está bien… No acostumbro a decir mentiras pero veo que debe ser algo de suma importancia que te obliga a hacerlo.
- Créeme que sí, muchas gracias amiga, luego nos vemos me tengo que ir…- Colgó la llamada satisfecha por tener uno de los problemas solucionados, y ahora el siguiente problemita…- ¡QUÉ! ¿Ahora dónde se metió? Por qué nunca me obedece ese idiota…- Volteó para encontrarse con el hombre que ya no estaba por ahí, lo buscó apresuradamente con la vista en todas las posibles direcciones ¿cómo coño le hacía para desaparecer así de un momento a otro? No tenía siquiera un aparato para localizarlo y ahora que lo mencionaba no sería ni una mala idea meterle un GPS por el culo a ver si así dejaba de desobedecerla. No debía ser muy difícil encontrar entre la multitud a un tipo tan llamativo, solo era cuestión de tiempo para que…
- ¡AAAAAAAAAAAHHHHH!- Eso, para que alguien gritara al verlo. La chica corrió hasta donde escuchó los gritos de la mujer que provenían de una plaza de comidas al aire libre cerca de allí, solo esperaba no llegar tarde…- Señor, váyase, aléjese de mí…- Decía la asustada señora al ver a este exhibicionista acurrucado al lado suyo como animal pidiendo comida mientras la miraba con los ojos grandes intentando persuadirla, pero no estaba saliendo tan bien como esperaba…
- ¡Grimmjow! – Finalmente dio con el susodicho.- Vamos, deja de molestar a la señora…
- No me interrumpas mujer, estoy intentando hacer que alguien me dé de comer.
- ¿Usted conoce a este vagabundo demente? – Le hablaba la señora refinada.
- Si, discúlpelo por favor, carece de sus facultades mentales y a veces se cree que es "animal".
- Pues aléjelo de mí antes que llame a la policía.
- Claro, claro que si señora, no se preocupe… Grimmjow, ven conmigo.- Lo jalaba de un brazo para que se pusiera de pies pero el felino era terco y no se movía de su posición.- Grimmjow, te estoy dando una orden.
- No me muevo de aquí hasta que alguien me de comida.
- No seas terco… Mira, si te pones de pies y vienes conmigo te prometo que iremos a un lugar que conozco cerca de aquí donde hay mucha pero mucha comida.
- No te creo mujer, me has venido diciendo eso desde hace rato y nada que me das algo.
- Suficiente, llamaré a seguridad.
- Señora, espere por favor, no es necesario…- La mujer esa empezaba a marcar un número con su teléfono. - ¡Que te pongas de pies te digo!- Estaba ya ofuscada de ver que el tarado ese no comprendía la gravedad de la situación, si lo atrapaba la policía lo encarcelarían y junto con ella por considerarla cómplice de tener suelto a un loco exhibicionista por ahí.
- Deja de jalonearme mujer, no iré a ningún lado.
- Maldita sea, ¡que te pongas de pies! – Seguía jalándolo con más fuerza.
- Que no…
- ¿Aló? ¿Policía?
- ¡PONTE DE PIES YA QUE NOS VAS A METER EN PROBLEMAS!
- ¡Y yo quiero comer!
- ¡Grimmjow!
- Joder ¿cuál es tu problema?...- Se paró de allí finalmente pero no por obedecer a la peli verde sino porque ya estaba cansado de que lo jaloneara.- Te digo que me des algo de comer y haces de todo menos eso y me toca buscar por mi cuenta.- Se puso frente a ella tratando de intimidarla con su estatura, al menos había una ventaja con ese nuevo cuerpo, quedando entonces de espaldas a la señora que estaba molestando.
- Es que tu no comprendes la gravedad de tus actos los demás no te ven como una persona "normal". ¿Qué no lo entiendes?
- Sigo siendo el mismo de siempre, solo que con este cuerpo se me dificulta más conseguir lo que quiero…
- Pues tienes que acostumbrarte y comportarte como tal o si no te meterás en problemas de los cuales no podré sacarte.
- Por favor, yo puedo salir solo de mis problemas. Te recuerdo que he sido yo quien te he salvado en dos ocasiones.- Mientras estos dos discutían como matrimonio viejo la gente alrededor se quedaba mirando por lo llamativo del asunto, digo, no es que todos los días se viera a una chica pelear con su… ¿amigo? ¿novio? ¿amante? Lo que sea, y más encima si tiene un color de cabello tan poco común, largo y está semi desnudo, por no decir que completamente desnudo… de hecho…
- ¡AAAAAAAAAAAHHH! – Gritó la mujer refinada quien ahora yacía desmayada sobre su silla pues hace unos instantes tuvo la desdicha (riquísima suerte) de verle el trasero al hombre que la estaba molestando, nadie se había percatado que aquella mujer llevaba en su bolso a un pequeño pero escandaloso y hasta rabioso chihuahua el cual se le había escapado en un descuido y fue hasta donde el hombre que la estaba atormentando tirando de un solo jalón con su hocico la única prenda que este llevaba puesto, dejándolo entonces como había venido al mundo frente a todos los presentes.
- ¡OH MI DIOS!
– No veas eso…
- ¡Que alguien se lleve a ese exhibicionista!
- ¡Aaaaah que desagradable! – Eran los comentarios de algunos y algunas que observaban la discusión, aunque bueno, habían también ciertas chicas que le chiflaban y decían cosas como…
- ¡Oh por todos los…! ¡Mira su tamaño!
- ¿Cuánto cobras la noche papasito?
- ¿Desde cuándo hay hombres tan guapos en esta cochina ciudad?
- ¡Déjame yo te cubro primor!
- Oye Mark ¿por qué tú no lo tienes así?
- Pero con ese pajarito hasta yo canto… - Estos eran unos cuantos piropos que se alcanzaban a escuchar de la turbia que los rodeaba, pero como estos dos se miraban a la cara como que aún no se daban cuenta de lo que sucedía…
- ¿Ah? ¿Qué tanto habla esa gente?- Decía el semi gato-hombre con las manos en la cintura, mirando con extrañeza a quienes se referían a él despectiva y morbosamente.
- Que…- La peli verde fue más rápida captando el mensaje, miró hacia abajo para encontrarse nuevamente con cierta escena más propia de una película porno…- Waaaah ¡Grimmjow! Se-Se te cayó la toalla.- Le decía mientras se cubría los ojos con ambas manos.
- ¿Ah?- Miró también hacia abajo.- Oh, sí. ¿Y qué con eso?
- ¡¿Cómo que qué con eso?! Vuélvetela a poner ¡AHORA!
- Neee, no sabes lo libre que se siento así…- Sin pudor alguno seguía en la misma postura, sin siquiera inmutarse por cubrir sus partes íntimas.
- ¿Dónde está el exhibicionista?- Preguntaba un policía llegando cerca del lugar.
- ¡Por allá oficial!- Le dijo uno de los hombres un tanto mayor, creo que era el esposo de una de las mujeres que le chiflaba al peli azul.
- ¡Joder!- Exclamó la peli verde.- ¡No hay tiempo que perder!- Tan rápido como pudo reaccionar ella al escuchar la voz del policía recogió del suelo la toalla intentando en lo posible no ver más de lo necesario y se la volvió a amarrar a la cintura al hombre. - ¡Corre Grimmjow! ¡CORRE! – Le decía mientras lo sujetaba de la mano y lo llevaba consigo para escapar de la policía.
- ¿Me llevarás a donde hay comida?
- SI SI SI ¡MUÉVETE!- Y empezaron a correr.
- ¡Policía, detente!- Les decía el (afortunadamente) robusto oficial que los venía persiguiendo detrás mientras hacía sonar un silbato. Los aludidos corrieron calles, pasaron entre los carros de una avenida transitada mientras esperaban el cambio del semáforo en rojo, esquivaron personas, objetos, todo lo que se les atravesara en el camino pero seguían escuchando al policía con el ruido del silbato, parecía que no se iba a cansar tan pronto de seguirlos. Llegaron finalmente a un callejón sin salida, tenían la esperanza de que el oficial no los hubiese visto entrar pero no fue así… Aún podía escucharse sus pasos y el débil sonido del silbato, estaba cerca y sabía que los tenía atrapados.
- Mierda, mierda, mierda… ¿Y ahora?- Decía la ya cansada peli verde después de una larga maratón por la ciudad, si no se les ocurría algo al son de ya los iban a atrapar ahí mismo. Ella ya empezaba a considerar las excusas que daría al oficial inventándose alguna historia fantástica para que la dejara libre de toda culpa, ¿qué historia sería? Ni pinche idea, pero seguro algo se le ocurriría pronto… Mientras el peli azul miraba hacía arriba.
- Sube.
- ¿Ah?
- Que subas te digo.- Estaba agachado de espaldas a ella, indicándole que se subiera a su espalda. ¿Qué estaba loco o qué? No podían ponerse a jugar al caballito en esos momentos…
- Grimmjow no es momento para juegos…
- No es un juego, es en serio ¿quieres escapar de ese tipo o no?
- Cielos… No sé qué idea loca tengas ahora pero…- Considerando las pocas probabilidades que tenía de salir viva de esto lo más práctico era aceptar cualquier opción por más loca que pareciera y bueno, ya que a ella no se le ocurría nada ¿por qué no intentarlo?
Hizo lo que el hombre le pidió, se subió en su espalda rodeándole el cuello con los brazos, este se puso de pies y ella trató de sujetarse también con sus piernas alrededor de la cintura.
-¿Qué es lo que intentas hacer?
- Saldremos de este callejón.
- ¿Y cómo piensas hacer…- De un solo brinco el peli azul logró alcanzar el borde de la ventana de un segundo piso sujetándose con las manos, luego de otro impulso hizo lo mismo con la siguiente ventana y así sucesivamente una por una hasta llegar a la azotea del edificio, por supuesto que el policía no alcanzó a verlos y se resignó finalmente en su búsqueda y persecución.
- Wow… estuvo cerca… ¿Dónde aprendiste a hacer eso?
- Todos los gatos lo hacemos.
- ¿Sigues sintiéndote como uno? – Le miraba rayado.
- No me siento, sé que lo soy y también sé que sigo esperando mi comida.- La chica sentada en el suelo ahora lo miraba curiosa, ¿qué otras sorpresas más tendría este sujeto? Eso que acababa de hacer era con una fuerza sobre humana, ni el más experto en parkour podía hacer algo similar y menos con una persona cargada a sus espaldas, vaya cajita de sorpresas…- Te acabo de salvar de otro sujeto, ya son tres con este, creo que me merezco un premio por ello.
- Claro… Claro que sí, pero primero debemos hacer algo.
- ¿Y ahora qué?
- Buscarte ropa adecuada y cambiarte el look.
- ¿Para qué? ¿Eso en qué influye con mi apetito?
- Bastante, porque para ingresar a los lugares donde te dan comida debes estar bien presentado, así que no más excusas y vamos…- Le tomó de la mano para que la siguiera, los humanos sí que eran extraños con sus costumbres, ¿Quién necesita verse bien para comer? Bueno, en todo caso si eso lo llevaba a la comida pues no había remedio, iba a obedecer… Bajaron por las escaleras de emergencia que se encontraban del otro lado del edificio y tratando de evitar las calles más transitadas para que la gente no lo viera o aquel policía apareciera de nuevo pasaron por un barrio poco seguro y sucio. Finalmente hallaron un local de ropa barata de segunda, al menos ahí podría conseguirle algo medio decente que ponerse y que estuviera al alcance de su bolsillo.
- Buenas tardes.- Entraron en aquel local en el cual la puerta al abrirse hacía sonar una pequeña campanita colgada en lo alto para anunciar la llegada de alguien a quienes atendían. Era un sitio pequeño, con una fila de ropa colgada con ganchos sobre una varilla metálica de extremo a extremo de la pared, muros en ladrillo bastante desgastados, techo con alumbrado parpadeante y humedad, en fin…
- Bienvenidos, ¿en qué les puedo ayudar? – Los atendió una chica de estilo gótico medio gordita y con cara de pocos amigos sentada frente a la computadora del recibidor, ni siquiera los había volteado a mirar estando más concentrada en sus asuntos que en los clientes, y no era para menos, el sitio era bastante deplorable, a cualquiera le bajaría el ánimo trabajar en un lugar como ese.
- Si, este… Estamos buscando ropa para hombre…
- ¿Saben qué talla?- Cuestionó sin quitar los ojos de la pantalla.
- Pues… no estoy muy segura de eso…
- ¡Christie! – TIN TIN TIN Hacía sonar una campanita llamado a la dueña de ese nombre.- ¡Christie! Ven acá, hay clientes que requieren de tu ayuda.- Con una mano tocaba la campanita y con la otra usaba el mouse del computador.
- Si ¿qué pasó?
- Que los clientes necesitan que les ayudes. – Dijo señalando a los recién llegados sin siquiera voltear a verlos. La chica de nombre Christie era físicamente todo lo contrario a su compañera gótica, de cabellos rubios y rizados, ojos azules brillantes y ropa de tonos alegres como fucsia, violeta y azul cielo, era como ver a "HI Hi Puffy Ami y Yumi" trabajado juntas en un local después del fracaso de su carrera como cantantes. La rubia volteó a ver a los recién llegados y vaya que le agradó bastante lo que sus ojos veían, aquel alto y apuesto hombre de cabellos rebeldes como rockero, cuerpo esculpido y mirada desafiante vistiendo únicamente una toalla, era como un cuadro perfecto para retratar ¿de dónde habría salido ese dios griego?
- Ho… Hola. Buenas tardes y bienvenidos… ¿En qué te puedo colaborar guapo? – Dirigiéndose exclusivamente al peli azul quien tenía la mirada perdida en algún punto de la pared más cercana, ignorando que aquella mujer se dirigía a él.
- Este… necesitamos ropa para el señor…- Le dijo la peli verde tratando de reafirmar su presencia en el lugar.
- ¡Claro! ¡Claro! ¡Por supuesto que sí! Permítanme ¿Qué talla necesita?
- Creo que la más grande que tengan.
- Si, si, por supuesto. A ver… Por acá tenemos pantalones oscuros, camisetas oscuras, esqueletos oscuros, bermudas…
- Oscuras, si ya veo que acá todo es muy darks. ¿Qué precio tienen los pantalones y las camisetas?
- Pueden llevarse tres pantalones y tres camisetas por tan solo diez dólares.
- Okay… creo que podemos llevarnos esas.
- ¿Algo más? Si gusta puede pasarse al vestidor para probárselas señor…
- Sí, creo que debería llevarse un conjunto puesto.
- Por acá señor, este es el vestidor. – Le dijo la alegre rubia mostrándole un pequeño espacio en un rincón rodeado por una cortina de terciopelo. La peli verde lo empujó para que obedeciera y entrara ahí. El hombre distraído como que entró por inercia con las prendas en mano y la chica le cerró la cortina para darle más privacidad aunque ella se muriera de ganas por verlo cambiarse ahí frente a ella, en fin, esperaron uno, dos, tres, seis minutos y nada que salía. - ¿Está todo bien señor?
- Oye humana, no sé cómo se pone esto… - Dirigiéndose a la peli verde claro está.
- ¡Oh! Pero claro que con mucho gusto puedo ayudarlo señor…- Decía la emocionada chica por colaborarle al cliente con las sencillas prendas.
- No se moleste señorita, yo puedo ayudarle.- Le interrumpió la peli verde impidiendo que pudiese siquiera alcanzar a míralo tras las cortinas, que tipa más lanzada… ¿quién se creía? – Dios, hasta para ponerte algo tan simple como eso tengo que ayudarte…- Dijo estando ya tras las cortinas junto con él en aquel reducido espacio, había intentado ponerse la camiseta sin éxito alguno pues estaba tratando de meter la cabeza entre una de las mangas y un brazo por entre el cuello de la misma.
- No entiendo cómo son estos trapos de humanos…
- A ver… primero agáchate porque no soy tan alta como para alcanzarte.- Obedeció y se acurrucó en el piso. De un tirón le sacó la prenda hacia arriba para organizarla de la manera correcta.- Bueno, primero pon ese brazo…- Señalando el izquierdo.- Y mételo por ese hueco.- Mostrándole la manga correcta y así lo hizo.- Ahora el otro brazo.- Y también lo metió.- Y ahora la cabeza…- Y también la introdujo en el espacio correcto. – Listo, ves que no es tan difícil.- Le ayudó a bajársela hasta por sobre el ombligo, era una camiseta negra de cuello redondo y manga corta, le quedaba un tanto ajustada pero era apenas su talla.- Okay… Ahora el pantalón…
- ¿Me quito esto?- Cuestionó señalando la toalla.
- No, no, no, déjatela… A ver, te enseñaré a ponerte un pantalón. Primero introduces uno de los pies en el orificio correcto, el cierre siempre debe ir por delante. Luego introduces el otro pie y jalas hacia arriba.- Era una prenda bastante complicada para él, pero al fin halló la manera de hacerlo y se puso de pies para tener una mejor maniobrabilidad, se los subió hasta donde más pudo por debajo de aquella toalla.
- Listo ¿y ahora?
- Ahora hay que abrochártela…- Se puso ella también de pies y le retiró la toalla para enseñarle a sujetarse los pantalones, al hacerlo pudo notar que le habían quedado bien, como de su talla perfecta, llegando un poco por debajo a la altura del ombligo. Con la mayor delicadeza que ella pudo le subió la cremallera primero intentando no ir a pellizcarlo y luego a abotonarlo, era difícil evitar que sus dedos de vez en cuando rozaran su vientre sintiendo los cuadritos de los abdominales y la vellosidad que formaba un camino desde lo bajo del ombligo hasta más allá de este… - Bien… así es que se hace… ¿Aprendiste?
- Eso se ve bastante complicado mujer, tendrás que repetírmelo otras cuantas veces.- Le decía evidentemente confundido mientras se rascaba la nuca. Ella apretó los labios en una mueca de solo imaginarse en volver a hacer eso.
- Si… como sea… Bueno, ya salgamos de acá.
- ¿Qué tal? ¿Si le gustó el conjunto?
- Si, está bien. ¿Cuánto es que le debo?
- Diez dólares.
- Bien, tómelos y gracias.- Le respondió la peli verde, acto seguido ambos salieron del sitio dejando a la chica rubia con la mirada perdida hacia el chico de cabellos azules que acababa de salir, creía haber conocido al amor de su vida… Mientras la chica gótica seguía inmutable desde su asiento, sin haberse percatado de un solo detalle de los clientes que acababan de irse.
- Bueno humana ¿ya puedo ir a comer algo?
- Aún falta una cosa.- Hablaban mientras iban caminando por la vía peatonal un tanto más tranquila de no tener que preocuparse por las miradas despectivas de las demás personas al ver al hombre semi empeloto por ahí, por lo menos lucía un poco más normal, solo faltaban un par de zapatos pero esos los conseguiría después, lo más importante de su aspecto físico estaba solucionado, solo faltaba el look. – Llegamos.
- ¿Qué es este lugar?
- Una peluquería.
- Pelu… ¿Qué?
- Peluquería. Aquí te van a arreglar el cabello.
- ¿Qué hay de malo con eso?
- Nada… solo que es demasiado largo y no es muy normal que digamos. Tranquilo, no te va a doler.
- Mujer, el hambre hace que empiece a enojarme.
- Si, si, lo sé, ya solo aguanta este paso más y vamos a que comas algo ¿te parece?
- De acuerdo…- Le dijo con una expresión seria pero divertida, no había de otra, lo mejor por ahora era obedecerle y confiar.
Entraron al sitio, en apariencia era bastante similar al anterior lugar donde habían entrado, pero este parecía más un local de hacer tatuajes que una peluquería… habían afiches de bandas de rock y metal en todas las paredes, decoraciones terroríficas como calaveras, cruces, velas, parecía que estuviesen en Halloween.
- Buena tarde señorita, caballero. ¿En qué les puedo colaborar?- Los atendió un hombre de mas o menos unos treinta o cuarenta, de cabello rizado y alborotado como el de los cantantes de Kiss, varios tatuajes en ambos brazos que tenía al descubierto por el chaleco que llevaba puesto, un pantalón negro y botas anchas de cuero con taches. De no ser porque la peli verde andaba bien acompañada con su intimidante amigo ni de loca se metería en un lugar como ese sola.
- Gracias, verá es que aquí el señor requiere de un urgente corte de cabello.
- Siga por acá por favor.- Les dijo señalando una de las tres sillas giratorias con espejo al frente que habían en el local. El joven-gato obedeció y se sentó donde le indicó el peluquero, se vio de frente al espejo y…
- Vaya… ¿ese soy yo? – Dijo mientras contemplaba su reflejo.
- Así es amigo, déjeme decirle que tiene un interesante color de tinte, muy bueno y brillante, me gustaría saber donde se manda a tinturar.
- ¿Qué?
- Lo hace él mismo señor, y yo le ayudo de vez en cuando.- Les interrumpió la mujer.
- Ya veo… Y lo tiene bastante largo también. ¿Qué corte desea?
- Uno bastante corto… que le quede bien, a su propio estilo.
- Bueno, intentaré a ver qué me sale… - Primero que nada le hizo una trenza a su cabello y lo cortó a la altura del cuello, luego con las tijeras que de primer momento asustaron al hombre pues pensaba que iba a hacerle daño con ellas comenzó cortando el largo de cada cabello, la peli verde tuvo que estar cerca y sostenerle una mano mientras el señor trabajaba, solo como un gesto de confianza para que no se asustara con las tijeras. Un corte por aquí, otros por allá, unos dos o tres mechones por sobre la frente, laca para sostener la forma y listo, había quedado ya.
- Terminé ¿Y bien? ¿Qué le parece señorita?
- Vaya… se ve bastante diferente…- Ok, se veía perfecto, ese corte rebelde le quedaba mucho mejor que esas mechas largas de hippie sucias y descuidadas, definitivamente un peluquero con gusto por el rock había sido la mejor elección. Estaba listo. – Muchas gracias señor ¿cuánto le debo?
- Son solo seis dólares señorita.
- Bien, un gasto más… Tome señor y muchas gracias.
- Hasta pronto.- Y finalmente salieron de ese lugar rumbo a la tienda de comida o restaurante más cercano que encontraran por ahí, ambos estaban muriendo de hambre, la mujer solo esperaba que lo que le quedaba de dinero en su billetera le alcanzara para zacear sus estómagos, ojalá encontraran un sitio barato…
- Mira, de seguro ese carrito ambulante tiene algo bueno.- Le dijo la chica visualizando una carroza de aluminio con ruedas y una sombrilla simulando un techo, quien atendía era un señor gordo, de quizás veinticinco o treinta de edad, con un delantal sucio lleno de grasa, salsas y quien sabe qué más y claro, el gorro tampoco podía faltar. Un puestico ambulante de comida rápida.- Buena tarde señor.
- Que tal señorita, les ofrezco hamburguesas, sadwiches, perros calientes…
- Wow ¿perro caliente? ¿De verdad cocinan perros? Porque me encantaría comerme uno de esos estúpidos e inferiores animalejos…
- No Grimmjow… No es el "perro" que tu crees… Denos por favor dos hamburguesas grandes.
- En seguida señorita.
- ¿Qué es una hamburguesa?
- Ya verás… Sé que te van a gustar. Señor, la hamburguesa de mi compañero sin verduras por favor, y con carne extra.
- Como ordene.- Y en seguida sacó los panes para prepararla, ya tenía unas cuantas carnes listas y asadas solo era cuestión de armar las hamburguesas, ya saben salsa de tomate, mayonesa, mostaza, verduras para la señorita, doble carne para el hombre, queso amarillo, papas fritas y listo, preparadas ambas hamburguesas. – Buen provecho.- La recibieron en mano y la mujer fue la primera en dar mordisco.
- Uuuuum está deliciosa… - El hombre veía extrañado la suya. - Dale Grimmjow, prueba un pedazo estoy segura que te gustará.
- ¿Segura que no moriré después de esto?
- Segura…
- Bien…- Abrió la boca lo más que pudo y casi entra media hamburguesa en ella de solo un mordisco. Masticó unas cuantas veces y pasó.- No está mal…
- Ves, sabía que iba a gustarte.- Le sonrió, al fin, por primera vez en el día podía comportarse como una persona del corriente, como una persona normal pasando desapercibido ante los ojos de los demás.
- Mmmmm…- Seguía masticando gustoso, esa comida humana era bastante buena, eso a lo que llamaban pan, queso y salsas juntas combinaban muy bien con la carne ¿cómo no se había dado cuenta de eso? Y él poniéndose a cazar ratas y pajaritos…
SNIF- SNIF –SNIF
El hombre detuvo su acto de comer mientras olfateaba el aire, movía su cabeza de un lado a otro con la cabeza en alto, tratando de catar un olor…
-Este aroma… se me hace bastante familiar… - Dejó lo que quedaba de la hamburguesa sobre la barra y dio unos cuantos pasos hacia el frente quedando fuera de la protección de aquella sombrilla o techo improvisado para tener una mejor visión y alejarse del olor de la comida para concentrarse exclusivamente en lo que estaba catando. - ¡Te encontré! – Abrió los ojos como cual felino apunto de atacar a su presa, las pupilas se le dilataron y una sonrisa macabra se le formó en el rostro. Tan pronto como sus piernas se lo permitieron dio un brinco sobre la pared que tenía frente a él agarrándose con las manos de un tubo a casi tres metros sobre el suelo y empezó a escalar.
- ¡Grimmjow! ¿Qué estás haciendo? ¡¿A dónde vas?!
- Wow ¡pero qué le pasa a ese hombre! – Decía el sorprendido vendedor ambulante al ver la gran maniobra del peli azul, genial, justo cuando ella pensaba que podía verse y comportarse como una persona normal se le ocurría hacer eso, a este paso tendría que conseguirle un collar y una correa para que no se le escapase.
- ¿Cuánto le debo señor?
- Son… son ocho con cincuenta…
- Tome, guarde el cambio.- Le dio un billete de diez dólares y salió corriendo como alma que lleva el diablo tras el rumbo del peli azul quien ahora se encontraba sobre las azoteas de los edificios correteando quien sabe que son sus cuatro patas, ella solo rogaba porque no se cayera y tuviera que llevarlo al hospital también. - ¡Grimmjow! ¡Qué crees que estás haciendo! ¡Espérame!- Le gritaba la chica desde abajo. Tratando de correr a su mismo ritmo evitando chocarse con todo el que se le atravesara.
El peli azul ni se inmutaba, parecía no escuchar las órdenes de la peli verde quien venía tras él, sólo estaba concentrado en agarrar a su presa fuese como fuese, saltó uno, dos, tres edificios, agarró un atajo por entre una pila de ladrillos en forma de caseta que de seguro era donde se guardaban objetos de aseo y cosas olvidadas pero finalmente al dar un brinco con todo su impulso logró abalanzarse sobre lo que perseguía y agarrarlo del pescuezo para que no tuviera escapatoria alguna, lo tenía entre sus manos.
- Así que… nos volvemos a ver ¿eh? – Decía con sonrisa sádica y mirada perversa, como si estuviera a punto de hacerle las peores torturas y atrocidades al indefenso gatito de pelaje negro y ojos esmeralda que tenía atrapado en sus "garras".
Bueeeeno mis queridos y queridas, hasta aquí el capítulo de hoy. Creo que en este episodio morbosearon mucho a mi Grimmy y ya me estaba poniendo celosa xD
¿Qué piropo les lanzarían ustedes chicas si lo vieran en la calle? Creo que yo le chiflaría jejejeje o me pongo idiota y roja como tomate y no le digo nada (o´ω`o) jejejeje
Pero bueno ¿que tal les pareció? ¿like o dislike? ¿aprobado o desaprobado? xD Esperaré sus bellos y zukulemtos reeebius cargados de amor ( ́◕ε ◕`)
Hasta la próxima! \(^-^)/
