Capítulo 4

"Un corazón Vacío"

Tras la ventana se veía el cielo nublado y una brisa helada soplaba entre las calles. Un gris y apagado día, perfecto para iniciar una también fría y apagada despedida.

Itachi Uchiha terminaba de empacar sus pocas pertenencias, en realidad solo estaba haciendo tiempo mientras miraba de reojo a Sakura quien permanecía silenciosa en el sillón de su casa.

—No hay necesidad de darme el tratamiento del silencio, Sakura-san. —Dijo Itachi con calma.

La chica no respondió, simplemente se cruzó de brazos y giró la cabeza.

—Como desees…

En realidad eso era todo, la misión había sido un peculiar fracaso, la convivencia en realidad fue hosca y tensa. Sin embargo, muy dentro del Uchiha había cierta sensación de pérdida al abandonar aquel lugar. Apretó las correas de su mochila y se la echó al hombro.

—Lamento que las cosas resultarán así… —Dijo mientras abría la puerta— Por lo menos fue divertido usar el viejo uniforme.

— ¿Regresarás a Akatsuki?

Itachi se quedó quieto en la puerta, giró la cabeza para verla, pero ella estaba en la misma pose, como si no hubiese hablado.

—Solo el Hokage sabe de mi cubierta en esa organización. —Dijo él— Ahora tú, pero me supongo que si Gondaime Hokage te tiene esa confianza yo también puedo confiar.

Tras un momento de silencio, él salió por la puerta y la cerró con delicadeza. Sakura suspiró lastimosamente y se llevó las manos a la cara mientras se maldecía a si misma por ser tan cobarde.

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Itachi se detuvo en la esquina de la manzana, de repente se sintió miserable, había podido decir algo, cualquier cosa alentadora, cualquier cosa positiva… Lo que fuera, sin embargo no lo hizo.

Sakura Haruno, la hija de los héroes, la más hábil kunoichi de su generación, todos hablaban de ella, de sus logros, de sus victorias pero en esos pocos días que logró convivir con ella, llegó a conocer a una chica diferente de lo que esperaba, una chica que en si era como cualquier otra, aunque había algo más, algo escondido en el interior que no alcanzaba a entender. Se hecho la mochila al hombro y entonces escuchó un ruido sordo, de algo que faltaba adentro, la abrió y se dio cuenta de que le faltaba un juego de kunais. Por un momento pensó en dejarlos pero cambio de opinión, las armas no estaban baratas en esos días y Hidan, el administrador del equipo, solía ser medio tacaño cuando repartía los bonos.

—Tengo que regresar. —Murmuró en voz baja— Aunque eso puede arruinar mi salida dramática de hace un momento

Al llegar al departamento descubrió que la puerta estaba aún entreabierta, extrañado la empujo silenciosamente y se quedó quieto al escuchar un ruido apagado, alguien estaba llorando. Con discreción entró y vio a Sakura sentada aun en el sofá y con una mano cubriéndose los ojos, pero se distinguían las lágrimas escurrir en sus mejillas.

—Creí que no ibas a volver. —Dijo ella a manera de reproche sin voltearlo a ver.

— ¿Qué es lo que pasa? —Itachi no estaba muy seguro de cómo reaccionar ante la situación, tras considerarlo un momento decidió sentarse al lado de la chica, con una discreta distancia entre ellos.

Sakura siguió llorando un momento más, finalmente suspiro y se limpió los ojos con el dorso de la mano, los tenía muy rojos y miraba un punto de la pared de enfrente.

— ¿Por qué no te has ido?

No hubo respuesta, estaba el asunto de los kunais, pero en el fondo se dio cuenta de que solo era una excusa, algo más lo había hecho regresar, se acercó un poco más a ella y con cuidado la tomó de una mano. Sakura dio un pequeño respingo.

—Yo… Yo me siento sola. —La chica finalmente se dio la vuelta para verlo a la cara— Tengo amigos, gente a la que le importo, que me cuida… Y sin embargo, al llegar a esta casa, es como si nada de eso importara realmente ¿No crees que es ridículo?

Itachi negó con la cabeza.

—Solo quería dejarme de sentirme así… Y entonces tu viniste y de repente… Y ahora me siento peor. —Sakura hizo un puchero y de nuevo empezó a llorar.

Esta vez Itachi pasó su brazo por encima del hombro de la muchacha y la abrazó. Hubo un momento de negación, como si ella quisiera empujarlo, pero él se mantuvo firme y ella finalmente se aferró a él con fuerza mientras su llanto se convertía en un sollozo callado. Él, en un impulso levantó su rostro y tras verla a los ojos un momento la besó, no fue como aquel beso demandante de la primera vez, fue algo suave, reconciliador. Sakura aceptó el gesto y correspondió a la caricia mientras que con una mano sujetaba la nuca del muchacho. Itachi inconscientemente puso una de las suyas en la pierna de Sakura, ella solo hizo una especie de ruido, sin dejar de besarlo, la mano del muchacho subió hasta los muslos de ella, había una sensación cálida en su piel y la actitud pasiva de ella era una invitación a que continuara., pronto su mano ya rozaba la parte superior de sus muslos y la sensación de calor era ahora un hormigueo que le quemaba la mano. Se detuvo y se separaron. Sus miradas se sostuvieron expectantes, había toda una conversación sin palabras. Él la levantó en vilo y la llevó a su habitación mientras ella comenzaba a desabrocharle el uniforme, cuando la dejó en la cama ya tenía el torso desnudo.

—Eso fue rápido. —Dijo mientras veía que la chica se ponía roja, pero no parecía acobardarse. Se volvió a acercar a ella y le levantó la túnica de un solo movimiento. Sakura no usaba sujetador e Itachi sintió un repentino ramalazo de deseo. La vista de aquel cuerpo menudo de ella lo excitó, con algo de nervios sujeto sus pechos y los apretó con suavidad provocando que ella despidiera un gemido, la volvió a besar mientras con una mano intentaba quitarse los pantalones, Sakura hizo lo mismo con el pequeño pantalón que usaba y con las piernas atrapó la cadera de Itachi y lo empujó hacia ella, él lanzó una exclamación de sorpresa y Sakura soltó una risita, Itachi sonrió pero se quedó de repente serio, consternado ante un pensamiento.

— ¿Pasa algo malo? —Sakura de inmediato sintió que algo no estaba bien.

— ¿Estas cómoda con esto?

Ella simplemente apretó más sus piernas contra él y lanzó un prolongado suspiro cuando el Uchiha finalmente entro en ella. Ambos cerraron los ojos y se dejaron llevar por el movimiento de sus cuerpos.

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Itachi permanecía despierto mirando el blanco del techo mientras su mano descansaba en la espalda desnuda de su compañera de cama. Faltaba aún mucho para el amanecer pero el, por costumbre ya había espantado los últimos rastros de sueño de su sistema. A su lado, Sakura dormía profundamente y eso le preocupaba. Ella estaba totalmente abandonada al sueño, confiando plenamente en él.

Habían hecho el amor durante horas; la forma en que ella se movía, en que se entregaba, era sentir una necesidad, un vacío que necesitaba ser llenado… Un vacío que quizás no era muy diferente al que él mismo sentía a veces. Sakura suspiro y murmuró algo inteligible mientras se movía un poco y sonreía, solo unos días habían pasado y era como si se hubiesen conocido de toda la vida ¿Cómo era posible? Trató de moverse pero ella lo retuvo, no fue un gesto posesivo y sin embargo surtió su efecto. Itachi miró la ventana donde el azul del amanecer comenzaba a brillar. Con resignación cerró los ojos y decidió relajarse un poco.

Tan solo un poco.

Cuando abrió los ojos una especie de ansiedad mal contenida le apresó el pecho. El sol ya brillaba con fuerza y las sabanas se sentían calientes, sin duda pasaba del mediodía ¿Cómo pudo pasar tanto tiempo dormido? Notó el vacío a su lado y se levantó de la cama para buscarla.

Al poner los dos pies en el suelo se sintió ligero, curiosamente relajado, quiso justificarlo con las horas de sueño extras que había tomado pero no era solo eso. Pensativo salió de la habitación y se encontró con la mesa servida y una sonriente Sakura poniendo una taza de café frente a él.

—Debería de decirte buenos días pero creo que ya es un poco tarde para eso.

Itachi tomó la taza de café y le dio un sorbo, demasiado dulce pero aun así bebible. Fue a sentarse a la mesa y vio el desayuno, huevos demasiado cocidos, pan ligeramente quemado y un pedazo de carbón que sin duda era tocino. Con cierto estoicismo empezó a comer mientras ella se sentaba enfrente y le miraba con interés. Había mucho que mejorar sin duda, pero era mejor que la extraña dieta de hierbas y pescado crudo que solía comer con Kisame.

—Un desayuno casero. —Dijo finalmente— No creí volver a comer uno.

—Una manera de agradecerte. —Dijo ella bajando la mirada— Por haber regresado, por… —Levantó de golpe la cara, estaba ligeramente sonrojada y con una línea de lágrimas en el borde de los ojos— Que… ¿Qué significó para ti lo que paso anoche? ¿Por qué regresaste?

—No sé por qué regresé, ni por qué me quedé. —Itachi puso las manos sobre la mesa mientras trataba de hacer un recuento de sus propias emociones— Lo qué pasó anoche significó algo. —Se puso una mano en el pecho— ¿Es posible que alguien se pueda meter tan profundo en tu piel en tan poco tiempo?

— ¿Me lo preguntas a mí? —Sakura sonrió con un poco de tristeza— Siento que soy parte de una de esas novelas baratas que leía Tenten. Quizás sea que necesito estar con alguien. —Se puso muy roja y se cubrió la cara con una mano mientras algo parecido a una risa seca salía de su garganta— Dios, que desesperada me escucho.

—No más que yo en ese caso. —Itachi decidió ser totalmente honesto— Dormí tan profundamente hoy. Un ninja nunca se abandona tan fácilmente. Ni siquiera estando entre amigos, pero contigo fue… —Se quedó un momento pensando, dejó la mesa y fue a pararse junto a la ventana de la habitación— Tranquilizante, como estar en el lugar correcto.

Sakura lo observaba con un aire de sorpresa, sus ojos verdes se clavaban en él casi sin parpadear.

—Quédate.

Itachi por un momento pareció no entender. Dejó caer los hombros en una actitud de resignación.

—No puedo… Tú sabes que no puedo hacerlo.

—La orden del Hokage se puede revocar, solo necesitamos…

—Es más allá de las órdenes del Konohagakure. —Itachi levantó la mano y acarició el rostro de ella— De mi estancia en Akatsuki dependen vidas, proyectos… Los sueños de alguien más.

—No quiero que te vayas de nuevo. —Sakura sujeto la mano que le acariciaba la mejilla— No quiero sentirme sola de nuevo. Yo siento… No, yo sé que tú tampoco quieres sentirte así.

Se hizo un silencio prolongado entre ellos, sumidos en sus propios pensamientos, de repente Sakura sonrió y miró a Itachi directo a los ojos, Había un destello de fiereza en los de ella.

—Yo sí puedo renunciar.

Por segunda vez en su vida, Itachi Uchiha pareció no entender.

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Shizune y Kakashi entraron como una tromba a la oficina de Tsunade, Ella virtualmente ardiendo en furia y él a punto de estallar en llanto.

— ¡Tengo dos escuadrones ANBU listos para partir, Tsunade! —Dijo Shizune golpeando el escritorio— ¡Juro por los dioses que cuando los encontraremos, personalmente lo voy a desollar vivo!

— ¡Mi pequeña pupila! —Kakashi se mordía un pulgar por encima de la máscara— ¡Raptada por un criminal anti-juvenil! ¡Que ignominia!

Tsunade que hasta ese momento permanecía en calma leyendo unos papeles levantó la cabeza y se ajustó los lentes viendo a sus dos intempestivas visitas.

—Nadie va a hacer nada.

Los dos la miraron desconcertados.

—En lo que corresponde al Konohagakure, Sakura Haruno desertó bajo circunstancias inciertas y nos deslindaremos de cualquier acción o evento en donde ella esté involucrada.

—Tsunade-sama… —Shizune sintió que el alma se le iba a los pies.

—Por respeto a sus padres y lo que representaron para la aldea no tomaremos ninguna acción por su deserción, ni lo haremos público, solo las personas cercanas a ella saben de esto y así se quedará pero cualquier otro acto de ella… Será tratada como cualquier otro renegado.

— ¡Pero fue engañada! —Exclamó Kakashi— ¡Arrastrada a la senda oscura por un villano sin respeto por el poder de la juventud!

Tsunade sostenía un documento en su mano y lo leía con calma, esperando a que Kakashi terminara su apasionado soliloquio.

—La decisión ya fue tomada. —Dijo Tsunade sin voltearlos a ver— Del tema no se volverá a hablar de nuevo, así que mejor retírense.

Kakashi francamente vencido se alejó arrastrando los pies y cerrando la puerta tras de sí. Solo Shizune permaneció en la oficina con los brazos cruzados y la mirada altiva.

—Hay algo que me estas ocultando, Tsunade. —Dijo entonces en un tono de voz que solo usaba cuando estaban en privado— ¿Por qué Sakura abandonó la aldea?

—Por la única razón que algo como eso se puede justificar. —Dijo Tsunade con una ligera sonrisa.

— ¿Y esa es?

—Amor.

Shizune apretó los labios, pareció pensarlo detenidamente y finalmente giró los ojos exasperada.

— ¡Ugh! Como sea, voy a necesitar estar muy borracha para hacerme a la idea. —Dicho esto se dio la vuelta y salió dando sonoros taconazos en el piso.

Tsunade esperó un momento antes de dejar los papeles que tenía en las manos y recargarse en el respaldo de su silla.

—Buena suerte pequeña. —Murmuró cerrando los ojos— Donde quiera que te encuentres.

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Ella sabía que al otro lado de aquella montaña estaba Konoha, alguna vez su hogar. Pero a pesar de todo sentía que no lo iba a extrañar tanto. Hubo cosas buenas, amigos, familia, seguridad… Sin embargo la expectación de un futuro incierto le llenaba de nuevas emociones. Unas manos fuertes y familiares le colocaron una capa negra sobre los hombros, una suave brisa la hizo ondear y vio las nubes rojas dibujadas en ella. Después movió la cabeza y sus ojos se toparon con los de Itachi quién aun la sujetaba de los hombros. Se acercó más a él y sus labios se sellaron con un beso.

—Fue una locura. —Dijo él abrazándola

—Nunca te opusiste. —Ella se recargó en su pecho— Y no hay vuelta atrás.

—Lo sé. —Itachi la apretó un poco más.

— ¿Qué opina él al respecto? —Sakura miró un poco a su derecha. Kisame Hoshigaki Estaba sentado en una roca y parecía hablarle a su enorme espada.

—Mientras te apegues al plan y le cocines ese pescado que le gusta no tiene ningún problema al respecto.

—Si ustedes dos ya terminaron con sus arrumacos. —Kisame se acercó a ellos— Tenemos un puente que volar en pedazos.

—Creo que un poco de humor no te vendría mal. —Dijo Itachi tomando a Sakura de la mano.

Kisame se limitó a gruñir mientras se daba la vuelta y comenzaba a alejarse. Itachi y Sakura lo siguieron. La chica del cabello rosa miró una última vez en dirección a su aldea y le hizo una pequeña reverencia con la cabeza antes de mirar al frente y avanzar con el corazón lleno y la mano de Itachi en la suya.

FIN

Notas del autor: Un poco demasiado tarde pero al fin terminé. Lo sé cualquier cosa que diga al respecto es una excusa así que solo diré que he vuelto a escribir y aquí esta finalmente el tan retrasadísimo Itasaku que le prometí a Higurashi y las buenas noticias para aquellos que me siguen es que en esta semana ya estaré presentando el penúltimo capítulo de "El zorro y la princesa" ¡Esten atentos!