Segunda parte, disfruten :3

Capítulo 2: Este lugar no es para mi

Una atemorizante oscuridad invadía el lugar, hacía frío y el viento cada vez más fuerte hacía que los árboles temblaran y se sacudieran de un lado a otro descontrolados, corre, corre, corre, no mires atrás, no debes mirar hacia atrás, obedecía a la vocecita de su cabeza, debes huir, debes huir, sin darse cuenta un tropezón, un duro golpe y luego todo oscuro…

De un rápido movimiento, quedó sentada en la cama, con el corazón a mil por minuto en medio de la garganta y una mano en el pecho, "sólo fue una pesadilla" se dijo mentalmente, miró hacia la ventana, estaba amaneciendo, con un susto así era mejor levantarse y darse una buena ducha, se desvistió dejando el camisón y el pantalón sobre la cama, el agua a considerable temperatura acarició su rostro, mientras cerraba los ojos sentía cómo las gotas caían poco a poco sobre su desnudo pero muy voluptuoso cuerpo, recordó la pesadilla, no era la primera vez que la tenía desde hace ya unos años atrás. Salió, se secó y se vistió, luego fue caminando hasta la cocina, se preparó café con pan y se sentó en la pequeña mesa con dos sillas que llamaban "comedor", un rato después de tener la mente dispersa escuchó el llamado a la puerta de la entrada, se dirigió a abrirla y del otro lado una Rukia cansada y ojerosa agradeció que estuviese despierta.

-Buen día Rukia-chan, que mal aspecto tienes, deberías volver al sarcófago del que saliste.- Le dijo en tono burlón mientras la chica entraba al lugar.

- Muy graciosa Nel, pero agradezco encontrarte despierta a estas horas porque evidentemente no tenía llave para entrar.

- Ves, te dije que no era mala idea sacar una copia.

- Esto no lo predije, diablos, estoy demasiado cansada.

- Ve y recuéstate Rukia, debes descansar bien antes de la siguiente jornada.

- Eso es lo que voy a hacer.- Dijo y luego soltó un fuerte y sonoro bostezo.- Pero antes… cuéntame, ¿cómo te fue en tu búsqueda de ayer?

- Después te lo contaré, primero debes descansar.

- No estoy tan cansada como aparento, antes de venir tomé un par de horas de sueño, así que dime ya porque estoy muy ansiosa por saber.

- Bueno… eto… la cosa es que si encontré un trabajo y no…- Dijo mientras se rascaba la nuca.

- Eso significa que…- Dijo Rukia para incitar a la chica a continuar su relato.

- Significa que aún no es seguro que me den el trabajo, jejejejej, me citaron a hoy por la tarde para ver si me podían abrir algún espacio…

- Entiendo… y ¿qué lugar es?

- Es un restaurante de comida mexicana.

- ¿Y ya terminaste de visitar todos los lugares a los que acordamos irías?

- ¡Claro que sí!, aunque habían unos que el trabajo era muy degradante y otros en los que habían ocupado ya el puesto.

- Que mal Nel, o sea que ni siquiera en el que solicitaban secretaria te aceptaron…

- Eto… bueno, no exactamente…

- Ah? Hay no, no Nel, dime que ese no fue el único lugar al que no fuiste.

- Emmm, resulta que se me hizo tarde y ya no pude ir así que…

- ¡Así que nada! Te arreglas ahora mismo para que te presentes allá a primera hora.

- Pero Rukiaaa, no puedo faltar a mi cita de hoy.- Dijo con un pronunciado puchero.

- Señorita, nada de excusas ¿Qué tal que no te reciban en ese dichoso restaurante? ¿Y entonces pierdes ambas oportunidades? Siempre hay que tener una segunda opción, un plan b, un as bajo la manga o como lo quieras llamar, vamos jovencita, a cambiarse.

-¿Cambiarme? ¿Cómo así?

- Es obvio, no puedes ir en esas fachas a un lugar tan… elegante.

- Pelo Lukia-shaaan.- Decía a modo de bebé consentida mientras su compañera la empujaba a la habitación.

- Anda, metete y ponte algo que me sorprenda.- Y sin que la chica pudiera decirle algo más, la pelinegra cerró de golpe la puerta.- Te estaré esperando.

Ese momento le trajo varios recuerdos de situaciones similares, no es que Nel fuese una chica tonta o tímida, todo lo contrario, lo que sucedía con ella era que la pereza le ganaba a su voluntad, la conocía muy bien y siempre necesitaba de un amable empujón para que hiciera las cosas que tenía que hacer, en la preparatoria y posteriormente en la escuela de enfermería pasaba exactamente lo mismo, si una nota no concordaba con lo que ella creía debía sacar se conformaba, pero Rukia la empujaba a hablar con los maestros para que le corrigieran, si le gustaba un chico y no quería hablarle ella la empujaba a hacerlo, y así con muchas cosas más, ya la conocía así que no le molestaba en lo absoluto, le parecía divertido tener que ser como esa especie de "hermana mayor" para animarla a cumplir con algún objetivo y este caso no sería la excepción.

-¿Lista Nel?, creo que te estás demorando mucho y no te gustará hacerme entrar para que te ayude, te lo aseguro… - Luego de decir esto, la puerta se abrió y tras ella una jovencita muy bien arreglada hizo presencia, con un lindo traje de paño de dos piezas, una falda larga hasta por encima de las rodillas con su conjunto de blazer de un único botón que le daba una bonita forma a su cintura, ambos de un azul profundo oscuro, y debajo una blusa blanca bien abotonada con tacones que combinaban a la perfección con el tono del azul.

- ¿Qué te parece, eh?, este fue el traje que usé en las prácticas del curso de contabilidad.

- Jummm- Rukia se tornó pensativa por unos momentos- Falta algo.- Se acercó hacia la peliverde, la tomó del cinturón de la falda y se la subió hasta donde más no pudo, y la blusa la desabotonó hasta el punto donde sus grandes atributos sobresalieran lo suficiente.

- ¡AAAAAH! ¡RUKIA-CHAAN! ¿Por qué haces eso?

- ¡Perfecto! Ya estás lista.- Dijo con sonrisa de victoria.- Por favor Nel, todas las secretarias muestran su lado sensual, si tu te quedas atrás no estarás a la altura de las demás ¡mírate! Te ves fabulosa.

- Ehhhh…- Antes de que pudiera continuar su compañera la detuvo diciendo.

- Bueno solo falta peinarte muy bien y estarás lista.- Dicho esto la agarró del brazo y la llevó al tocador donde la ayudó a peinarse su cabellera y a aplicarle un poco de maquillaje también. Cada vez que su amiga quería decirle algo en reclamo, Rukia le halaba el cabello o le metía el lápiz labial en la boca, sin posibilidad alguna de quejarse.- ¡Ya estás lista! Bueno Nel mucha suerte, que te vaya de maravilla, no te estaré esperando así que tómate todo el tiempo que quieras, BYE BYE.- Diciendo esto mientras la empujaba hacia la salida y cerraba la puerta de un golpazo.

Nel quedó ahí de pie preguntándose ¿de dónde diablos sacaba tanta energía esta mujer?, era sorprendente de hecho, pero le agradecía el lindo gesto de ayudarle aunque ella se estuviese muriendo del sueño por la larga jornada. Resignada, dio media vuelta rumbo a su destino.

Al llegar a aquel lugar un tanto/mucho alejado de donde vivía, dispuso un poco de su tiempo a contemplar el paisaje, habían pequeñas áreas verdes con el césped muy bien cuidado y matorrales bien podados, calles amplias y limpias, los carros que circulaban el lugar eran de marca y últimos modelos. "Jagger Company" estaba conformada por un único edificio pero por lo que se podía observar debía tener unos 70 pisos o más, con su propio sótano para carros, gente muy bien vestida entrando y saliendo del edificio, vió la hora en su reloj, 8:30 am, esperaba no haber llegado tan tarde así que se dispuso a entrar en aquel lugar. Justo en el momento de cruzar la calle un carro que no vio venir por lo rápido que iba frenó en seco y logró sobresaltarla, ni corta ni perezosa y viniendo de un barrio donde siempre debían estar a la defensiva la chica dispuso a gritarle al conductor.

-¡OIGA! ¿QUÉ LE PASA IMBÉCIL? ¿PIENSA MATARME O QUÉ?- Dijo en tono altanero.

Curiosamente el conductor o conductora (no lo sabía con exactitud pues era de vidrios oscuros) ni se inmutó ante las palabras de la joven, simplemente empezó a pitarle para que se quitara del camino a lo que la muy enfurecida chica terminó por obedecer. "¿Qué le pasa a esta gente?" se dijo a sí misma mientras se dispuso a continuar su camino. Dentro se podía observar el buen diseño de arquitectura, a la mitad del salón una fuente con un estilo moderno en el cual se podían apreciar únicamente bloques de mármol negro en formas geométricas uno sobre otro y de los cuales el agua se derramaba, ventanales enormes que daban paso a mucha luz que hacía que todo el lugar resplandeciera, era acogedor debía admitirlo, se dirigió rápidamente a la recepcionista para anunciarse, le explicó el motivo de su presencia allí y la mujer se tomó un tiempo para averiguar si debía darle paso a la señorita, luego de recibir respuesta afirmativa del otro lado le entregó un carné de visitante, le indicó dónde quedaba el ascensor y a qué piso debía dirigirse, la peliverde agradeció y fue en dirección al ascensor, estaba sola así que marcó el piso número 70 (de 80 pisos). Cada que se iba acercando más y más a su destino las piernas le temblaban, la respiración se le aceleraba al igual que el pulso, "debo calmarme" se decía a sí misma una y otra vez pues se estaba convirtiendo en un manojo de nervios.

Sonó una campanita que anunciaba su parada, dio un paso al frente y ya se encontraba fuera del ascensor, este piso con amplios ventanales también, baldosas de mármol muy brillante, techo traslúcido iluminado por bombillas, era muy acogedor también, pero en cuanto dio vuelta hacia su derecha de acuerdo a las indicaciones se percató de una muy larga fila de mujeres a lo que Nel se dispuso a preguntarle a una de ellas.

-Disculpa, ¿esta fila es para la entrevista de trabajo?

- Claro que si.- Le contestó una linda chica rubia.- Evidentemente está repleto este lugar, y creo que para tu mala suerte has llegado algo tardecito.

- Eso veo, mucho gusto soy Neliel.- Le dijo con una sincera sonrisa.

- Yo soy Rangiku Matsumoto, un placer jovencita.- Le respondió de igual manera.- Entonces vienes para el puesto de secretaria.

- Eto… Así es, la verdad no tenía muchas esperanzas antes de llegar, pero ahora creo que mis posibilidades son nulas.- Dijo cerrando sus ojos de una manera cómica. La señorita que tenía en frente era realmente guapa, alta, delgada, de cabellos dorados, ojos azules claros, y grandes atributos, mas encima el traje que traía puesto le sentaba muy bien, un rojo vino tinto para ser más exactos y por supuesto dejando muy poco a la imaginación.

- Bueno, yo también me desanimaría si viniera vestida de esa forma.- Le dijo pero no de una manera despectiva sino más bien un tono burlón pero sin ánimo de ofenderla, pues llevaba la blusa abotonada hasta el cuello y la falda por debajo de las rodillas, no se iba a quedar como Rukia la había arreglado pues en el bus en el que se vino siempre hay gente pervertida que no dudaría en pasarle la mano por lugares inadecuados.

- Entonces… creo que lo mejor será irme.

- Jajajajajajaja, no seas tontita, no lo dije en ese plan, es que si te fijas bien todas somos chicas atractivas, no creo que alcancen a llegar siquiera a la mitad de esta fila para cuando ya tengan los tres puestos ocupados.

- Que bien, otro motivo más para irme de aquí.

- Jajajajajaja, hay chica debo admitir que eres muy divertida. Sólo es una remota posibilidad, pero si no te quedas a averiguar qué pasará no sabrás si tuviste o no la oportunidad de ser elegida.- Esa era una verdad que no podía discutir, así que decidió esperar un poco.

Después de dicho esto, una puerta de muy al fondo se abrió dando el paso a una figura masculina, un chico alto y delgado, de ojos amarillos claros, tez blanca y cabellos negros se asomó para pronunciar unas palabras.

-Buen día señoritas. Sus entrevistas comenzarán en seguida, irán pasando en orden de llegada.- Todo el salón en silencio.- Bueno entonces la primera en llegar fue…(¿?)

- Emm fui yo señor.- Dijo una guapa chica que se ubicaba muy cerca de él, sentada en un sillón de la pequeña sala de estar.

- Ok, siga por acá por favor.

Diciendo esto, ambos desaparecieron de vista tras cerrar la puerta a su paso.

-¿Quién era ese?- Dijo la peliverde algo distraída.

- Su nombre es Ggio Vega, el asistente personal del dueño de todo esto, chica.

-Ahhhh, claro…

- Espera, no me digas que no lo sabías.- La aludida negó con la cabeza.- ¡OH, COME ON! ¿Cómo es eso posible? ¿No sabes para quienes vas a trabajar?

- Eto… pues… es que no me dio tiempo de averiguar jejejejeje.- Dijo rascándose la nuca en señal de vergüenza.

- Houston, tenemos un problema…- Dijo la rubia en tono burlón.- OK, como soy una buena persona te haré el favor de explicarte lo que sé de este lugar y sus dueños.- Dijo mientras le guiñaba un ojo. La peliverde se quedó escuchando atentamente y curiosa.- Los dueños de todo esto son una gran familia, los Jeagerjaques, esta es una de muchas sedes alrededor de Japón y otras partes de Asia como China, Corea del sur y hasta la India, es una empresa que se dedica básicamente al manejo de varios hoteles cinco estrellas afiliados a la misma, lo que entiendo por encima es que dichos hoteles hacen contratos con esta empresa en cuanto a préstamos de grandes cantidades de dinero para iniciar la construcción de alguna sede, la empresa también se encarga de estudiar el terreno donde quieran construir, evalúan los costos, firman los acuerdos y ¡listo!.

- Es como una inmobiliaria.

- Muy parecido sí, pero no. Esta empresa se encarga de tratar varios tipos de negocios, la principal obviamente es la hotelera pero he sabido que también contribuyen a empresas de automóviles y hasta campañas de candidatos para miembros del Parlamento. Hasta he sabido que quieren empezar con su propia cadena hotelera, y también que el padre cabeza de la familia quiere dedicarse a la política.

- Wow ¿Cómo sabes todo eso?

- Existe internet compañera, y también tengo contactos.- Dijo guiñándole un ojo a manera de complicidad.

- Bueno, creo que después de escuchar esto mis posibilidades se reducen a un 0,00001%. Fue un gusto conocerte Rangiku-chan.- Dijo despidiéndose.

- ¡HEY! ¿A dónde crees que vas jovencita?

- Me voy de aquí, esto suena a demasiada responsabilidad que obviamente no voy asumir.

- Si serás tontita, simplemente vas a ser una secretaria más de las 20 que ya trabajan aquí, lo máximo que te pondrán a hacer será recibir llamadas y organizar documentos, no creas que ya vas a convertirte en una negociante o algo por el estilo.- Dicho esto rió tapándose la boca para no sonar tan escandalosa.

- Lo que pasa es que tengo otra propuesta de trabajo y si llego tarde a la cita seguro no tendré ninguna oportunidad más.

- Y ¿a qué hora es la cita?- Preguntó curiosa la rubia.

- A las 3 de la tarde.- Respondió.

- UUUUUF, ¡PERO SI TIEMPO ES LO QUE SOBRA QUERIDA!, mira, si ya te resignaste puedes por lo menos hacerme compañía mientras llega mi turno, o por lo menos mientras llega tu hora de irte.

- Eto…- La verdad no tenía absolutamente nada mejor que hacer así que aceptó la invitación de su compañera.- Okay, acepto.- Dijo volviendo al lugar al que hace un momento ocupaba.

- Si te das cuenta Nel-chan, todas nos vinimos muy atractivas y por obvias razones, no entiendo por qué tú no hiciste lo mismo.

- Pues no me gusta que la gente me vea como un trozo de carne, prefiero que se fijen más en mi inteligencia y en mi forma de ser antes que eso.- Respondió muy segura de lo que acababa de decir.- Pero… ¿Por qué dices que por "obvias razones"?- La rubia no podía creer lo que sus oídos acababan de escuchar.

- ¡¿Qué?! POR DIOS NEL CHAN! EN QUÉ MUNDO VIVES?

- Pues vivo en un barrio de bajo estrato un tanto inseguro, en un pequeño departamento que arrendamos con mi amiga. ¿Por qué lo preguntas?- Matsumoto la observaba con la boca abierta de par en par.

- Nel chan, por favor, te lo imploro, dime que no es cierto, dime que no es cierto que no sabes quién es el que nos va a entrevistar.

- Eto… pues, el joven que salió hace un rato ¿no?

- Eres un caso perdido compañera.

- ¿Quién más podría ser entonces?

- Pues, uno de los dueños de todo esto tontita.

- Ajá, eso ya lo sabía pero… ¿qué tiene de increíble?

- Señor, perdónala, no sabe lo que dice.- Dijo mientras ponía sus manos juntas a manera de oración y dirigía su vista hacia el cielo.

- Aaaaah ¿dije algo malo?- Preguntó incrédula.

- ¿Algo? JAJAJAJAJAJAJAJAJA Todo cariño, TODO. El dueño de todo esto es el hombre más guapo y codiciado de todo Japón y muy probablemente del mundo, ha salido varias veces en los periódicos y en portadas de revistas, no me digas que no lo has visto siquiera una vez en tu vida.- Su compañera negó.- Ufff, pues no sabes de lo que tus ojos se pierden querida, mira nada más, todas las presentes acá queremos conquistarlo, por ello son los atuendos tan ajustados y reveladores, todas claro excepto tú evidentemente.

-Bueno es que yo no vine a conquistar a nadie, sólo vine por el empleo.

Mientras pasaban las horas, las chicas hablaban de sus vidas y del por qué necesitaban el trabajo, Rangiku le dijo que la única chica que conocía que veía que iba a ese lugar a buscar honestamente un trabajo era ella, pues en el pasado había conversado sobre eso con otras varias conocidas y compañeras que le decían exactamente lo mismo "sólo queremos ligarnos al tío bueno y ser luego las dueñas de todo ese capital", sueños muy fantásticos opinaba Rangiku pues sabía que el joven empresario sí era muy mujeriego pero nunca se le había conocido una relación seria, la prensa siempre que tenían la oportunidad lograban capturarlo con chicas diferentes en cada ocasión, aunque eso le daba más ánimo a las aspirantes pues al ver que no tenía compromiso serio podían probar su suerte.

- Rangiku-chan, yo creo que alguien así sólo podría relacionarse con gente de su mismo estatus, ¿qué les hace pensar a estas secretarias que podrían tener una oportunidad?

- Ya sabes, las novelas, películas de ficción, libros de historias de amores imposibles, ellas se sienten muy seguras de lograr una hazaña de esa magnitud.

- Bueno pero como me has dicho, tú solo vienes por el trabajo entonces… ¿Por qué vienes vestida al igual que las demás?

- Jajajajaja, querida, nada pierdo con intentarlo, aunque no sean mis reales intenciones nada quita que el joven me eche un ojo ¿no lo crees?

La peliverde se preguntaba si realmente estaría tan "deseable" como para que todas murieran siquiera por una mirada suya, estaba totalmente segura de no haberle visto nunca, ella no tenía tiempo de fijarse en chismes de farándula ni gente adinerada.

Por lo que ambas observaban durante la plática se daban cuenta de que las chicas que salían no se iban, volvían a sus lugares mientras el muchacho de ojos miel hacía pasar a la siguiente, lo que significaba que aún no les habían dicho si tenían el trabajo o no. La siguiente en pasar sería Rangiku.

-Deséame suerte compañera.

- ¡Suerte!- Le dijo mientras la vio desparecer tras la puerta.

Los minutos pasaban y se le hacían eternos, ¿qué tantas cosas preguntaban en aquel lugar?, miró su reloj de pulso y se dio cuenta de la hora, 2:40 pm, FALTABAN 20 MINUTOS PARA SU CITA, tenía que salir ya de ahí si quería llegar temprano y no perder su oportunidad más probable de trabajo, estaba segura de que en el lugar donde se encontraba ya no tenía oportunidad alguna, se puso de pies y dio media vuelta para dirigirse a la salida, cuando sintió que una mano le tocó el hombro.

-Nel-chan, ¿a dónde vas?-

- Es que ya me tengo que ir Rangiku.

- Pero, ya es tu turno.

- Señorita…- Habló el hombre de la puerta.- La estamos esperando.