Hola chicos y chicas, me disculpo por la demora pero andaba de paseo y no tenía cómo adelantar la historia, pero ya estamos de nuevo aquí con otro capítulo :D
Agradezco nuevamente a lau-litost por sus comentarios y a SuwabeKoto-chan, espero a que más gente se anime a dejarme sus comentarios, así sabré qué les gusta o les disgusta de la historia o de la forma de redactarla, si las ideas se entienden... en fin, sin más que decir comiencen a leer :D
Capítulo 5: Nuevo empleo
Los primeros rayos de sol comenzaron a aparecer a través de la ventana, una chica dormía plácidamente en el sofá de su pequeño departamento mientras otra quien tomaba su desayuno se encontraba desconcertada por lo que sus ojos veían.
- "¿Cómo es esto posible?"- Se dijo mentalmente.- "¿Se tratará de una broma de mal gusto?"- No daba crédito a lo que leía pues el día anterior había estado presenciando la decisión que tomaron aquellos sujetos y evidentemente ella no calificaba en la lista de posibles aspirantes al puesto.- "Si, tal vez de eso se trata, mejor abriré este sobre"- Se dijo a sí misma teniendo ahora en sus manos la correspondencia del restaurante que comenzó a leer:
Señorita Neliel Tu Odershvank
Cordial saludo
La presente es para informarle que hemos aceptado su solicitud de empleo para con el restaurante, si desea aceptar el empleo hágase presente el mismo día que reciba esta carta en horas de la tarde, allí acordaremos sus actividades y por consiguiente su sueldo.
Sado Yasutora
Socio del restaurante "Delicias Mexicanas"
Bueno, por lo menos a esta carta le creía más así que sin titubear se dispuso a levantarse del lugar donde se encontraba sentada para dirigirse al baño y darse una buena ducha, se vistió, se arregló, vio el reloj que marcaba las ocho en punto, salió de la habitación en dirección hacia la sala y notó que su compañera ya no se encontraba allí, giró su cabeza hacia la dirección opuesta donde estaba el pequeño comedor pero tampoco la vio allí, dio unos cuantos pasos más para encontrarse con ella frente a frente en la entrada de la cocina.
- ¡RUKIA! Que susto me diste.
- ¿Eh? - La chica ojerosa levantó su rostro pues estaba tapado con la manta que hace un rato la amparaba del frío. - ¿Qué pasa Nel? Parece que hubieses visto un fantasma.
- Yo diría una momia mas bien.- Le respondió en tono burlón.
- Muy graciosa.- Dijo mientras llevaba en su mano un pocillo con café caliente y se dirigía en dirección al comedor.
- En serio amiga, tienes muy mal semblante, este nuevo horario no te está beneficiando para nada, y mira que apenas llevas dos días en eso.- Le dijo mientras seguía sus pasos y se acomodaba a su lado.
- Lo sé, lo sé. Lo que pasa es que... ayer no fue un buen día para mi.
- ¿Por qué lo dices? ¿Hubieron problemas con los pacientes?
- No, no, aparte del viejo Yamamoto todo estuvo perfecto, excepto por un par de cosas...
- ¿Qué cosas?
- Esperábamos al nuevo doctor que iría a hacer el control de la salud de nuestros pacientes y preciso tenían que escoger al menos apropiado, un tipo arrogante y fastidioso que nada mas con verlo dan ganas de plantarle un golpe en la cara.
- Jajajajaja, hay amiga, ¿tan malo es? ¿qué te dijo?, por lo que me cuentas parece que fuera un viejo gruñón.
- No, todo lo contrario, es joven, pero engreído, se nota a leguas que viene de alguna familia de riquillos, aquel cuyos papis le pagaron la carrera de medicina y ahora se cree el gran doctor.
- Wow, espera, apenas llevas un día con él ¿y ya no lo soportas? Pues qué te hizo el hombre (?)
- Insultarme, decirme que soy una enana, un intento de enfermera... blah, blah, blah...
- Jajajajajajaja, pues yo creo que ya se cayeron bastante bien el uno al otro, pero conociéndote tu no te quedas atrás con los insultos para defenderte. Y ¿cómo se llama?
- Ni me acuerdo.
- Bueno bueno, entonces... ¿cuál es esa otra razón?
- No me lo creerás pero...escuché a mi jefa hablando con alguien.
- ¿Y quién era ese alguien?
- Byakuya Kuchiki.
La peli verde tragó saliva, sabía que su amiga no podía estar bromeando con algo tan serio como eso, hasta pensó por un momento que quizá ella hubiese escuchado mal pero por la cara de Rukia sabía que sí se trataba de aquel hombre...
- B-Byakuya? ¿Estás segura que era él?
- Claro que si, escuché a la doctora decir su nombre y el tono de su voz es inconfundible.
- Pero ¿qué está haciendo ese hombre acá?
- Eso mismo me pegunto yo, pensar que después de tantos años...
- ¿Desde cuando se conoce con tu jefa?
- Al parecer desde hace un buen tiempo porque escuché decirle que "era bueno volver a ver viejos amigos".
- ¿Tu crees que ella sepa algo?
- No lo sé, no lo creo porque nunca ha hecho comentarios al respecto.
- Ahora me sorprende que hallas podido dormir un poco, ¿qué vas a hacer Rukia?
- Por ahora fingiré que no sé nada, es mejor mantener la guardia baja.
- ¿Y si ese hombre se vuelve a aparecer por ahí?
- No me quedaría de otra más que enfrentarlo.
- Pero Rukia te estarías arriesgando mucho a...
- Lo sé, lo sé, pero no me queda de otra necesito el trabajo.
- En mi sincera opinión deberías empeñarte en ir buscando otro empleo en otro lugar, es muy riesgoso para ti.
- Eso intentaré... pero ya que estamos hablando de empleos cuéntame ¿cómo te fue ayer?
- No me aceptaron en la compañía, los únicos tres puestos que se encontraban disponibles los ocuparon otras chicas.
- Que mal Nel. ¿Y el restaurante?
- Bueno, me presenté también y hoy me llegó una carta diciendo que me aceptarían si voy hoy.- Dijo extendiéndole la carta para que la leyera.
- Algo es algo. ¿Y qué es toda esa correspondencia?
- Ya sabes, recibos de pago, propagandas...
- ¿Y esto?- Dijo mientras sostenía en su mano un sobre negro.
- Una broma de mal gusto.
- Pues va dirigido a ti ¿No piensas abrirlo?
- Neee, prefiero ahorrarme la humillación.
- Bueno entonces lo abriré yo.- Y así lo hizo mientras se dispuso a leer el contenido.
- Nel, acá te están ofreciendo un empleo, ¿qué broma puede ser eso?
- No Rukia, es imposible, ayer estuve presente en el lugar y ya habían escogido a las secretarias, no puede ser que literalmente de la noche a la mañana se decidieran por mi.
- Pues al parecer si, mira dice: "Señorita Nelliel Tu, con la presente se le informa que ha sido aceptada para el puesto de secretaria en "Jagger Company", deberá asistir hoy 15 de enero a dicho lugar para recibir instrucciones del trabajo que se le asignará. Cordialmente Ggio Vega, Asistente personal."
- No te creo.- Dijo arrebatándole la carta de las manos para poder leer por sí misma las palabras que acababa de pronunciar su compañera.- Voy a llamar ahora mismo, estoy segura que se trata de un error.- Dicho esto agarró el teléfono y marcó el numero que estaba escrito al respaldo del sobre.
- "Jagger Company a sus servicios, ¿con quién tengo el gusto de hablar?"- Dijo una suave, educada y muy entrenada voz femenina al otro lado del teléfono.
- Buenos días señorita, hablas con Nell, me gustaría que me comunicara con alguien que me pueda confirmar la veracidad de una carta que acabo de recibir.
- "Por supuesto, en un momento la comunicaré con alguien que le pueda colaborar"- Al instante empezó a sonar la típica música de fondo de espera.
- "Buen día, ¿en qué le puedo colaborar?- Dijo esta vez una voz masculina al otro lado del teléfono.
- Si, buen día señor, lo que pasa es que recibí una carta de esa compañía diciendo que "me han aceptado para el empleo" y quisiera confirmar la veracidad de la misma.
- "¿Es usted la señorita Nelliel Tu Odershvank?"- La aludida asintió.- "Claro, la carta es para usted, ya sabe, debe presentarse hoy mismo en la mañana si desea obtener el empleo, en traje adecuado y bien presentada, la esperaremos, hasta pronto."- El joven colgó sin dejar que la chica pudiera pronunciar palabra alguna en su defensa.
- ¡ME COLGÓ! Que gente tan mal educada.
- Son gente ocupada más bien.- Dijo su amiga peli negra.- ¿Qué te dijo?
- Que no hay ningún error, la carta y el empleo son para mi.
- ¡Que bien! Entonces alístate y ve por tu trabajo chica.
- Noooo, no quiero trabajar ahí, no es mi ambiente, lleno de gente estirada y millonaria.
- Nell, deja las excusas y hazme caso.
- Pero Rukia, ¿entonces qué hago con el empleo del restaurante?
- ¿Vas a cambiar el empleo de secretaria en una de las compañías más importantes del país por un puesto de camarera o de limpia pisos en un restaurante? Nada de eso, mi deber es velar por lo que sé es mejor para ti, así que vas ahora mismo y te cambias de ropa.
- Okay...- Le respondió la chica finalmente resignada, no sabía por qué pero ese lugar no le daba buena espina, no estaba acostumbrada a tratar con ese tipo de personas de clase social alta, no sabía si podía dar la talla con el puesto que le ofrecían aunque... nada perdía con intentarlo.
El reloj marcaba las diez de la mañana, la chica de cabellos verdes se dirigía con prontitud a su destino, se anunció en la recepción del edificio y la mujer la dejó pasar, nuevamente en el mismo ascensor marcando esta vez el piso numero 78, la subida le parecía eterna y más aún cuando paraba cada cuatos pisos ya que alguien más pedía el elevador para subir, gente entrando y saliendo a cada rato, unos en silencio, otros hablando por sus celulares sobre negocios, proyectos, otros que subían en grupo charlando entre ellos mismos, aburrida del ambiente ella sólo fijaba su mirada en la pantallita que indicaba con números el piso en el que se encontraba, hasta que una voz la sacó de sus pensamientos.
- ¿Nel? ¿Eres tu? ¡NEL-CHAN! Que gusto verte.- Dijo una mujer rubia mientras le daba un fuerte abrazo a la aludida.
- Ahhhh, Rangiku-chan me estas lastimando.
- ¿Qué haces aquí? No me digas que me vienes a visitar porque no te lo creeré.
- Esto... Lo que pasa es que esta mañana me llegó una carta diciendo que me presentara y pues aquí estoy.
- Wow, que... ¿bien? ajajajaja, no sé que decirte, ¿para qué te pidieron que vinieras?
- Pues supuestamente me dieron el puesto de secretaria.
- Aaaaaaah, eso explica el por qué la otra chica no vino hoy...
- ¿Qué chica?
- Una de las que habían elegido ayer, no se presentó hoy para firmar el contrato.
- Entonces... ¿yo soy su reemplazo?
- Aparentemente sí amiga.- Le dijo con una amplia y sincera sonrisa.
- ¿A qué piso te diriges tu Rangiku?
- Al 78, el joven asistente me mandó llamar.
- Que bien, yo también voy para allá.
- Yo hasta ahora estaba conociendo los pisos pero me han dicho que al 79 y el 80 está prohibido el acceso porque son exclusivamente para el dueño. De todos modos este ascensor sólo marca hasta el piso 78.
- Bueno, es normal que el dueño de un edificio siempre tenga unos pisos exclusivos para él ¿no?, así como Tony Stark el de Ironman.
- Jajajajajajajaja, si, la diferencia es que el dueño de este no es un super héroe de cómics ni nada por el estilo.- Ambas soltaron a reírse, justo después de esto sonó una campanita que anunciaba la llegada a su destino.
Al salir del ascensor notaron que el piso en el que se encontraban era ligeramente diferente a los demás, el techo era más amplio, la parte central era bastante espaciosa, con un ventanal enorme que daba vista a toda la ciudad, habían un par de muebles para sentarse, como una sala de espera con su mesita de centro, cerca a la ventana habían tres escritorios diferentes, bien separados unos de los otros, y detrás de cada escritorio había una puerta que conducía a otras oficinas, los ojos de las chicas no pudieron explorar más el basto lugar pues una voz hizo que su atención se dirigiera a quién pertenecían dichas palabras.
- Señorita Rangiku, espero que sea así de puntual siempre.
- Señor Vega, eso téngalo por seguro.- Dijo guiñándole un ojo.
- Señorita Nell, venga por acá por favor, el señor Jeagerjaques la está esperando.- Al pronunciar estas palabras la chica se sorprendió de sobremanera pues no creía que el mismo dueño la fuese a atender personalmente, las manos comenzaron a sudarle y el pulso se le aceleró, era ahora o nunca. Al atravesar la puerta se encontró con una oficina bastante más grande que la que había visitado el día de ayer, también con un ventanal del piso al techo con vista a la ciudad, al costado de una pared una extensa biblioteca llena de libros, en el centro del lugar un par de asientos elegantes en cuero con una mesita de centro con la diferencia de que ahí se encontraba una botella de cristal que parecía contenía whisky, justo frente al ventanal había un gran escritorio negro, con su computador, algunas hojas, portafolios, y detrás de este una silla de cuero negro, de esas que tienen un alto espaldar y ruedas pero, allí no se encontraba nadie, estaba sola en aquel lugar. Decidió entonces sentarse en la cómoda silla y esperar, no duró ni dos minutos en esa posición pues los nervios la tenían muy ansiosa e inquieta así que se levantó y comenzó a curiosear, no habían muchos elementos en aquel sitio más que cuadros en las paredes de algún artista abstracto, muebles enormes de cajones que contenían archivos, nada interesante así que se dirigió hacia la biblioteca, quizás habría algo que leer, de toda la larga fila de libros escogió un grupo de unos quince que tenían la pasta del mismo color verde pino, sacó el primero y leyó el título "Primer curso de contabilidad, volumen 1" acto seguido lo abrió para leer su contenido.
- Así que le gusta husmear en las cosas de los demás.- Una voz gruesa, masculina y que estaba segura no había oído antes la sobresaltó. Giró su mirada hacia donde escuchaba provenía dicha voz, logró encontrarse con unos vibrantes ojos turquesa que por supuesto recordaba muy bien, aún con el libro en manos y un poco asustada le respondió tratando de aparentar calma.
- Yo... Sólo veía su biblioteca señor.- Lo observó detalladamente, llevaba puesto un traje de paño azul petróleo, debajo una camisa roja vino tinto con una corbata roja también un poco más clara, como rubí quizás, junto con unos mocasines bien embolados, y claro, su cabello peinado hacia atrás con los mismos mechones rebeldes que caían en su frente.
- Insinúa que le gusta leer (?)- Le dijo mientras se dirigía hacia su escritorio. La chica no sabía si se trataba de una pregunta o de una afirmación, o de ambas.
- Sí, pero todos estos tomos ya me los he leído, eran necesarios para graduarme.
- ... - No hubo respuesta por parte del joven pero sí le lanzó una mirada curiosa, recordaba que las pocas chicas que habían entrado a su despacho simplemente se sentaban en los sillones a esperar, o se acercaban un poco a la ventana para contemplar la vista, o cualquier otra cosa menos a ponerse a husmear en su biblioteca. La mujer volvió a dejar el libro en su lugar y se sentó en la silla que estaba al otro lado del escritorio justo frente al hombre. Había silencio, el señor se dedicaba a organizar sus papeles, encender su computadora, revisar los cajones del escritorio...
- ¿Por qué me escogieron a mi?- Tan solo justo después de pronunciar aquellas palabras se arrepintió de haberlo hecho, ¿qué clase de pregunta tonta era esa? seguramente por decir aquello la despedirían antes de contratarla así como hicieron con la otra chica.
- ¿Acaso no dijo usted que mi empresa necesitaría de sus habilidades para "mejorar"?- La chica tragó saliva, le había respondido con otra pregunta y eso de por sí ya era bastante malo, lo que le sorprendió saber era que ese hombre recordaba sus palabras a pesar de que aparentemente no le había prestado mucha atención a su entrevista, apretó los puños por debajo de la mesa y respondió.
- Claro que lo dije, pero al parecer el día de ayer no eran requeridos mis servicios y hoy si.- Vaya, jamás imaginó que esas palabras salieran de su boca.
- Ya que lo menciona, este manual de normas y conductas de la Compañía debe leerlo, a menos que quiera ser despedida como la mujer de ayer.- Dijo mientras le daba aquel librillo.
- O sea que... soy como su reemplazo...
- Así es, aunque si ya se arrepintió de estar aquí puede retirarse si lo desea.- Que tipo tan petulante, lo decía como si fuera una cualquiera a la que podía desechar así como así, pero ella no le daría el gusto de verle salir por la puerta aunque fuese lo que más deseara hacer en ese momento.
- Ya estoy aquí por segunda vez, no me iré sin haber firmado un contrato.- Respondió con firmeza.
- Me agrada que sea determinada, firme estos papeles y el puesto será suyo.
- Y... ¿qué puesto es el que voy a ocupar?- El joven la miró a los ojos ante su pregunta, no hizo ningún gesto con los labios, ni con las cejas, su semblante era el mismo pero pudo ver a través de su mirada que lo que estaba por decirle le divertía mucho, era como cuando alguien está a punto de dar una noticia fascinante o una sorpresa o algo por el estilo, ese brillo en sus ojos le delataban.
- Será mi secretaria personal.- La chica sintió cómo un escalofrío recorrió su cuerpo, ¿estaba segura de lo que acababa de escuchar? ¿secretaria personal? acababa de conocer esa empresa y ya iba a ser la secretaria personal del dueño, y no sólo eso sino también toda la responsabilidad que se le venía encima, parecía que a él le divertía decírselo, no se lo podía explicar pero estaba segura que este hombre traía algo más entre manos.
- Eeeem, pues bueno, será un gusto trabajar directamente para usted señor.- Su voz sonó un tanto temblorosa. La chica le dio un rápido vistazo a las tres hojas del contrato y firmó. Acto seguido, el hombre oprimió un botón del teléfono que tenía en el escritorio y en el alta voz habló una voz masculina del otro lado.
- "Dígame señor"
- Vega, en mi oficina ahora.
- "En seguida señor"- Y colgó. En menos de diez segundos el susodicho apareció tras la puerta.
- Vega, necesito que le indiques a...- Se detuvo un momento mientras buscaba el nombre de la chica en sus papeles.- La señorita Nelliel sus tareas para con esta oficina, que se entere cual será su área y enséñele lo más importante del edificio.
- Si señor, acompáñeme por aquí señorita.- La mujer se puso de pies, hizo una reverencia a modo de despedida y se fue siguiendo al joven que le había dado instrucciones de acompañarle. La puerta se cerró y el joven apuesto se quedó solo en el lugar, con la mirada fija en donde ambos sujetos habían salido, pensativo, si esa chica era lo que decía ser debía demostrarlo para mantener el puesto y admitía que había demostrado bastante seriedad durante los pocos minutos que estuvieron a solas, aunque había notado cierto nerviosismo en ella al decirle que trabajaría única y exclusivamente para él, debía admitir que le gustaba causar en las chicas ese tipo de reacción, que sepan quién es el que manda en ese lugar y que obedezcan a sus ordenes pero más importante aún, que no sean de ese tipo de mujeres arribistas, Grimmjow tenía un código muy importante que cumplir dentro de su propia empresa el cual era no relacionarse ni física ni sentimentalmente con ninguna de sus empleadas, aunque admitía que al principio había roto dicho código un par de veces con unas tías buenas le sirvió de lección para entender el por qué se deben seguir las normas; la chica de cabellos verdes no despertaba ningún tipo de sensaciones en él, vestía bien cubierta como se supone debería de ser, muy poco maquillaje en su rostro y sus cabellos aunque ordenados se notaba que no dedicaba mucho tiempo en arreglárselos en algún peinado complejo, él simplemente anhelaba que fuese eficiente y punto.
El sol de medio día indicaba que la hora de comenzar a trabajar se acercaba, estando ya lista para su siguiente jornada la chica de cabellos cortos y negros se disponía a salir de su departamento justo cuando en ese momento el teléfono sonó.
- ¿Aló?
- Hey Rukia ¿Cómo estás?
- Ishida, muy bien ¿y tú? Estaba a punto de salir cuando llamaste, tienes suerte de haberme encontrado.
- Lo sé, es que hasta ahora me desocupé del trabajo ¿te parece bien si vamos a almorzar antes de que comiences con tu jornada de hoy?
- Claro, por qué no.
- Entonces podemos encontrarnos en la plaza central que queda cerca a mi casa ¿te parece?
- Por supuesto.- Dicho esto ambos colgaron sus teléfonos. En el pasado ya había rechazado varias invitaciones de Uryu a desayunar o almorzar así que esta vez se decidió por aceptar.
Estando ya en la plaza central donde acordaron encontrarse la chica se sentó en una banca mientras esperaba a su acompañante quien evidentemente no había llegado aún, dicha plaza central era más bien un bello parque, con caminos empedrados, árboles, flores, y claro no podía faltar una fuente en el centro.
- Kuchiki.
- Ishida, creí que nunca llegarías.
- Pues ya estoy aquí, quiero que vayamos a un lugar muy folclórico que conocí hace algunos días.
- Vaya, y ¿qué tiene de especial?
- Ya lo verás.- Se fueron caminando, durante el recorrido hablaron de sus propios trabajos, de las metidas de pata de Ishida o de las emergencias que debía atender Rukia en las madrugadas, la chica trataba de evitar el tema de aquel hombre pues aunque sólo Uryu y su amiga Nell conocieran la historia temía de su reacción y que por consiguiente estuviese en peligro, quizás se lo contaría cuando se asegurara de que ese hombre no la andaba buscando.
- Restaurante de comida mexicana. ¿Es aquí Uryu?
- Así es Rukia, ya he venido un par de veces por recomendación de un amigo y me ha gustado mucho.
- Pero me han dicho que esa comida es pesada.
- No te preocupes, yo te ayudaré a escoger de los platos más ligeros que hayan.
- Bueno... si tu lo dices...- La verdad que no era por la comida sino que había algo que sentía no le iba a gustar de aquel lugar, como un presentimiento. Recordó también que su amiga le había hablado de un empleo en un restaurante de comida mexicana, ¿sería el mismo?
Ambos entraron al lugar, aparentaba ser acogedor con muebles de madera y decoración por todo el lugar, tomaron asiento y un chico les entregó la carta.
- Parece que le está gustando este lugar señor Ishida.
- Keigo, que gusto verte.
- Y al parecer trajiste esta vez a la chica, mucho gusto señorita, Keigo Asano.
- Rukia, mucho gusto.
- ¿Cual será su orden para el día de hoy?
- Bueno, yo pediré un burrito sencillo y para la dama también por favor.
- En seguida, ¿algo de beber?
- Un par de refrescos.- Dicho esto el camarero se retiró.
- Como sé que no conoces de estos platos preferí escoger por ti si no te molesta.
- Claro que no Uryu, desde que no me vayan a traer un pulpo vivo o cosas por el estilo todo está bien.- Ambos rieron.
- Entonces me estabas contando que ya llegó el nuevo doctor.
- Tsk, no me interesa hablar de eso, lo único que puedo decirte es que es tipo engreído, orgulloso y para nada simpático, es un patán de primera.
- Wow, ¿tan malo fue?
- Si, pues es que verás...
- Dos burritos a la orden.- Fueron interrumpidos por el mesero.
- Wow, que rápidos.
- Si, de hecho es el plato más rápido que tenemos pues todos los ingredientes ya están listos, sólo es armarlos, calentarlos y ¡listo!- El joven se retiró y ambos empezaron a comer.
- Para haber venido solo un par de veces parece que te conocen bien.- Se dirigió Rukia a su compañero.
- Si pues, sólo he venido un par de veces a comer, las otras veces vine a acompañar a mi amigo.- Continuaron comiendo, de vez en cuando hacían comentarios sobre el restaurante, o sobre la comida, cosa que no se hiciera incómodo el ambiente por el silencio.
- ¡Ishida! Que bueno encontrarte por acá de nuevo.
- Hey, mira Rukia él era el amigo del que te hablaba.- La chica sólo se limitó a mirarle pues por la voz estaba casi segura de quien se trataba pero sus ojos debían confirmárselo, que no tan agradable sorpresa se le venía.
- Aaaaah, vaya vaya, pero si es la enfermera enana.- Justo cuando ella creía que nada podía arruinarle el día.
- Los presento. Kurosaki, ella es mi amiga Rukia de la que te hablaba. Y Rukia él es mi amigo de la universidad, Kurosaki Ichigo.
- Si, de hecho nos conocimos ayer Ishida.
- Que casualidad.
- Si, coincidencialmente al ancianato que me tocó atender el día de ayer es donde trabaja esta duende.- La chica seguía callada, observándolo con los ojos llenos de ira tratando de contenerse y no armar un escándalo en ese lugar, pero con lo último que acababa de decir aquel joven había rebosado el vaso de su paciencia, no sabía por qué pero ese tipo la sacaba de sus casillas con menuda facilidad.
- Vaaaya, Uryu, no sabía que ese fueran tus tipos de amistades, ya sabes, de gente altanera que se cree mucho por tener el cabello naranja.
- Vaaaya Uryu, creo que te has equivocado, esa no es la misma chica que me describías hace unos días, parece que se te olvidó mencionar lo grosera, orgullosa y... pequeña que es.
- ERES UN...
- Bueno bueno, ya amigos, cálmense, entiendo que la manera de conocerse no fue la más adecuada pero...
- Gracias por la invitación Uryu, estuvo deliciosa la comida pero ya me tengo que ir a trabajar.- Diciendo esto se levantó de la silla sin siquiera verle a su amigo ni a su acompañante, parecía que echaba chispas y salió del lugar.
- Pues ¿qué le hiciste Kurosaki?
- Nada, simplemente ella comenzó y yo me defendí.
- Nunca cambias ¿verdad?
La chica salió echando fuego de aquel lugar, no sabía por qué razón le caía tan mal aquel tipo, sería su intuición que le decía que algo no encajaba con él, trataría de no pensar en eso y concentrarse en sus obligaciones, una mano en su hombro detuvo sus apresurados pasos.
- Hey hey, oye discúlpame solo bromeaba.
- No me toques.
- Okay, no lo volveré a hacer. ¿Quieres que te lleve a tu trabajo? Mi coche está sólo a unas cuadras.
- No gracias, prefiero caminar.
- Vale, entonces te acompañaré.
- Ish, ¿cual es tu problema? ¿cual es tu afán de fastidiarme?
- Wow, ninguno pequeña ruda, solo quiero ser amable y disculparme por lo de ayer.
- No hace falta, ya lo había olvidado.
- Que bueno. Cambiando de tema, ayer hablé con la doctora Unohana, le dije que necesitaba de una enfermera que pueda asistirme en el hospital pues está muy pesado el trabajo últimamente.
- ¡Genial! Espero encuentre lo que busca.- Dicho esto, la chica hizo una seña con la mano para pedir un taxi que afortunadamente para ella la vio al instante y se detuvo para recogerla, ni se molestó en despedirse del joven y se fue.
Durante su trayecto no tenía nada más en mente que pensar en la desagradable coincidencia de que aquel amigo de Uryu fuese el mismo tonto que la molestó el día anterior, debía ser una pesadilla, parecía que ahora la perseguía a todo lado, debía calmarse y despejar su mente para llegar con toda la buena energía a su trabajo. El taxi se detuvo indicando que había llegado a su destino, le pagó al conductor y salió. Como cualquier otro día la chica entró al ancianato, saludó amablemente a sus compañeros y pacientes, se cambió de ropa al uniforme de trabajo, las tres en punto, su rutina comenzaba.
- Hola Rukia-chan.
- Hola Momo, ¿cómo estás?
- Muy bien ¿y tu? pareces algo seria...
- Bien, bien, es sólo que tuve un no muy agradable encuentro.
- ¿Con quién? ¿Qué pasó?
- Uryu me invitó a almorzar y preciso me encontré con el mismo doctor que nos visitó aquí ayer.
- ¿El doctor Kurosaki? Es una buena persona, a mi me cayó muy bien.- Dijo con una tierna sonrisa.- Ash, pero entonces no almorzaremos juntas hoy.
- No te preocupes puedo acompañarte de todos modos.
- Te regañarán si te ven haciendo nada Rukia.
- No importa, recuerda que siempre tenemos quince minutos de descanso si no hay ninguna emergencia.
- Okay. Oye, ahora que recuerdo, la doctora Unohana me dijo que en cuanto te viera te dijera que ella necesita verte en su consultorio.
- Bueno, será mejor que no la haga esperar.
"Tok tok"- Sonó la puerta de la susodicha.
- Adelante.
- Buen día doctora.
- Rukia, que bueno verte, necesito comentarte algo.
- Claro, ¿qué sería?
- Quiero que trabajes para el doctor Kurosaki.
- ¿Qué?
- Así como lo oyes. Ayer me pidió que si le podía recomendar una enfermera que le ayude con sus deberes en el hospital y le dije que tu estabas perfectamente calificada para el trabajo.
- No no no, yo no voy a trabajar con ese... doctor... dígale que no estoy disponible porque me siento muy a gusto con mi trabajo aquí. Me disculpará pero debo retirarme doctora.- La chica salió.
- Que difícil eres de convencer Rukia...
- Señorita Nell, este será su puesto de trabajo.- Dijo aquel joven señalándole un escritorio que se encontraba muy cerca de la oficina de su jefe, el que estaba a un costado del escritorio que se ubicaba cerca a la ventana.- Como ve aquí podrá encontrar todos los materiales que necesita, una computadora, papeles, carpetas, esferos, lápices, cinta adhesiva... en fin. También tiene un teléfono por donde las llamadas serán filtradas, en uno de los cajones encontrará las extensiones de cada departamento para transferir llamadas incluyendo a cada una de nuestras oficinas.
- Ok.- Simplemente asintió haciendole saber que había captado las instrucciones.
- En estos momentos tengo mucho trabajo pendiente así que le pediré a la señorita Matsumoto que le enseñe el lugar. Ah, por cierto, sus horarios serán de las ocho de la mañana EN PUNTO y la salida es a las cinco de la tarde, la hora del almuerzo para todos los empleados es desde medio día hasta la una de la tarde. Bienvenida.
- Gracias...- El joven Vega se retiró y fue a buscar a la mencionada mujer.
- ¡Amiga! Que bien que te aceptaron, trabajaremos juntas ¿No te parece genial?
- Claro, esto... el señor Vega me dijo que me enseñarías el lugar.
- Si amiga, no creas que ya me se todo el edificio al derecho y al revés pero te mostraré lo que he conocido hasta ahora.
- No se supone que Ggio debería mandar a su propia secretaria a hacer su trabajo en vez de la mia (?)- Dijo una voz masculina tras de ellas.
- Señor Stark, disculpeme pero el señor Vega me pidió el favor de colaborarle sólo por esta vez. Es más, aprovecho para presentarlos de una buena vez. Jefe, ella es Nelliel Tu... lo que sea, la nueva secretaria del señor Jeagerjaques. Nel, él es mi jefe, el señor Coyote Stark.
- Un placer bella dama.- Dijo mientras le sostenía la mano y se la besaba.
- Ahhhh, igualmente señor Stark...
- Al parecer Vega volvió a salirse con la suya...
- ¿A qué se refiere señor?
- Oh no, nada importante...
- Bueno Nel, sigamos con nuestro recorrido, prometo no demorarme señor.- Y así las chicas desaparecieron en el elevador.
La mujer rubia le mostró cada uno de los pisos que ella había recorrido, desde el primero donde se encontraba el gran comedor, la cafetería, la recepción, y otros cuantos espacios mas, los pisos de arriba eran ocupados por diversas oficinas que se encargaban de diferentes labores, cada cierta cantidad de pisos se ocupaba de un departamento en específico, el departamento de producción, el de ventas, el de marketing y publicidad, el de administración y finalmente el de contabilidad y finanzas. Se podía decir que ellas pertenecían al último mencionado pues su trabajo era de recopilar dicha información y hacérsela saber a sus jefes.
- Mi jefe es como la mano derecha del tuyo Nel, es como... su consejero al igual que el señor Vega con la diferencia de que este es su asistente personal, quien atiende asuntos delicados de la empresa y es de la máxima confianza del señor Grimmjow.
- Ya veo. Son como... un trío dinámico, mejores amigos que se ayudan entre ellos.
- Jajajajaja, algo así amiga. Haaay debo confesarte que te tengo mucha envidia.
- ¿Por qué?
- ¿Cómo que por qué? Vas a trabajar directamente con el hombre mas codiciado de todo Japón y serás también la envidia de muchas acá...
- Ahhh, eso no me interesa Rangiku, solo el que me traten bien y me paguen.
- Que simplona eres... Bueno, esta es el área administrativa, estas chicas son las secretarias de varios de los jefes contables.- Le decía mientras recorrían el lugar, eran más o menos unos veinte escritorios dispuestos en fila con chicas trabajando en ellas.
- ¿Y esas dos quienes son? No las había visto por aquí.
- Deben ser las nuevas secretarias, ¿te acuerdas del anuncio en el periódico que te mostré hace algunos días Loly?
- Claro que lo recuerdo, no me parece justo que mientras nosotras nos matamos trabajando en esta área de mal paga lleguen unas desconocidas y ocupen puestos importantes de la noche a la mañana Menoly.
- Lo mas triste de todo esto es que una de esas arpías trabaja directamente para el señor Jeagerjaques.
- Se me revuelven las tripas de solo pensarlo, me he esforzado mucho para conseguir ese puesto y no dejaré que ninguna de ellas me quite la oportunidad de trabajar para el señor...
- Estoy de acuerdo con eso, cuenta conmigo amiga.
Fiiiin :3
Como ya os había dicho espero sus reviews, a Nell se le vienen problemitas encima... bueno, hasta el próximo capítulo :D
