Siempre Te Ame

Ya era de noche y Rin se encontraba en su cuarto cambiándose. Poniéndose un vestido azul Francia algo apretado que llegaba hasta un poco antes de la rodilla, unos tacones negros no muy altos y un abrigo negro, se miro al espejo y sonrió levemente.

Kishoteru había salido con sus amigos para su adelantada despedida de soltero, entonces, ella saldría también. Esa noche se encontraría con Len en aquel restaurante.

Rin se sentía algo culpable de acudir a ese encuentro, pero ya era tarde para cancelar. Ella no tenia ningún tipo de intensiones románticas, solo quería poder hablar tranquilamente con Len antes de su boda.

Luego de ya haberse arreglado, Rin salio de su cuarto y escondiéndose de que las mucamas y ama de llaves no la vean, salio de la casa. Aquellas mujeres no debían enterarse de que ella había salido, porque si bien Kishoteru sabía que ella saldría, no sabia con quien lo haría o lo arreglada que salía y seria un problema si se enteraba por boca de esas chismosas y crueles mujeres. Se notaba que no querían a Rin y aun no comprendía el porque.

Rin y Len habían quedado de encontrarse en la esquina de la casa de Rin frente a una florería y luego de ahí caminar hacia el restaurante el cual no quedaba muy lejos de la casa.

Cuando Rin llego al principio no vio a Len, miro para un lado y para el otro, pero nada, hasta que sintió unos fuertes y calidos brazos rodearla por detrás y colocarle una hermosa rosa roja frente a su rostro.

Ante tales actos Rin se sonrojo y rápidamente se separo de Len tomando la rosa. Trato de calmarse y hacer que su sonrojo desapareciera para luego decirle.

- Gr-gracias por la rosa, Len….

Esa forma tímida de hablar, ese sonrojo tan tierno y ese bello rostro angelical solo hicieron que Len se sintiera la peor basura del mundo por haberla dejado ir. Aun no había ni siquiera dejado a Miau, era de lo peor.

Len se había arreglado lo mejor que pudo, con un pantalón de vestir negro y una camisa azul con rallas en un azul mas oscuro y su cabello siempre igual.

Rin suspiro levemente, en ese momento ya comenzaba a arrepentirse de haber invitado a Len a esa cena, pero es que debía hablar con el antes de casarse con Kishoteru, quería estar segura de que ya no existía nada mas que una amistad y hasta podría llamarse hermandad, entre ellos.

Ambos caminaron envueltos en un tímido silencio, el cual ninguno quería romper. Rin se sentía protegida por ese silencio, ella sentía que si hablaba estaría traicionando a su prometido, mientras que Len se sentía relajado con ese silencio, se escondía en el junto a sus sentimientos recién encontrados.

No tardaron mucho en llegar a aquel restaurante tan conocido por Rin, pero fue cuando llego a la esquina del lugar que llevo su palma de lleno a su frente a modo de regaño y luego tomo a len de la muñeca haciendo que se detenga. Él la miro confundido ante la acción algo brusca de su amiga. Ella solo lo mismo algo apenada y dijo.

- Le-len….no podemos ir ahí…

- ¿Por qué no? ¿Qué tiene de malo? – pregunto él algo desconcertado.

- Po-porque Kishoteru debe estar ahí – susurro ella algo avergonzada apartando la mirada.

- ¿Y como sabes eso? – pregunte él curioso mientras miraba hacia todos lados en busca de una pista del porque podría estar su prometido ahí.

Rin simplemente señalo con su dedo índice disimuladamente hacia un Mercedes negro impecable y le dijo.

- Ese auto es de su hermano, lo se por la calcomanía del vidrio trasero – Explico Rin algo resignada. Len solo suspiro y llevo su mano a su frente tirando todo su cabello hacia atrás, luego le extendió su mano libre a Rin.

- Vamos a comer un pizza por ahí ¿Te parece? Como en los viejos tiempos – sugirió Len, diciendo eso ultimo para animar a su amada amiga a aceptar. Rin suspiro y tomo su mano con una leve sonrisa.

- Esta bien, vamos... – dijo ella sonriendo de esa forma que a Len tanto le gustaba.

Ambos comenzaron a caminar hacia el centro de la ciudad, evitando pasar frente al restaurante donde supuestamente se encontraba Kishoteru. Llegaron, luego de mucho caminar, a una pequeña pizzería familiar. Entraron y pidieron una mesa para dos. Para su suerte, aquel acogedor lugar estaba algo vacío, así que pudieron escoger la mesa que desearan. Eligieron una junto a la ventana, para poder disfrutar de las calles de Londres y burlarse e la gente ridícula como cuando jóvenes.

Luego de pedir lo que comerían y de que les trajeran sus respectivas bebidas, ambos te sonrieron levemente, sabiendo que al fin había llegado el momento de hablar como hace ya mucho que no lo hacían.

- Y bien Rin… ¿Por qué deseabas cenar conmigo?- pregunto Len de forma curiosa y relajada, reposando tu cabeza sobre su mano y contemplando a Rin con una mirada cariñosa.

- Bu-bueno… es que…. Solo…. Quería hablar un poco contigo… - contesto tímidamente Rin, evitando aquella mirada en la cual no quería volver a caer.

- Mmm… entiendo… ¿Acerca de qué querías hablar? – pregunto él sin dejar de mirarla atentamente

- So-sobre…. Nosotros – susurro ella por la vergüenza. Len sonrió con cierta malicia.

- ¿Nosotros? Somos…. – se detuvo un instante, el hecho de querer intentar molestar a Rin podía ser un error, después de todo el quería recuperarla y si hería sus sentimientos de nuevo eso seria lo ultimo que haría – somos… ¿mejores amigos? – contesto dudoso bajando la mirada y borrando sus sonrisa.

- Exacto… eso somos… y quería decirte… que a pesar de todo lo que ha sucedido, podemos seguir siendo los mejores amigos – dijo Rin sonriendo mas relajada, luego de saber que seguían siendo los mejores amigos. Len solo sintió su corazón estrujarse.

- Claro… lo seremos siempre – dijo él con una voz algo extraña que ella no supo reconocer.

- Bueno, ahora que eso ya esta bien me siento mas tranquila – comento alegremente Rin

Len se quedo un momento pensativo y luego miro a Rin fijamente. Ella se exalto un poco al ver esa mirada en él.

- ¿Aun recuerdas nuestro segundo beso? – pregunto decidido, expectante a su respuesta. Rin palideció.

- Le-len…. Prometimos no volver a hablar de eso… - susurro Rin temerosa bajando la mirada. Él solo suspiro.

-Lo se… pero… ese día había algo que iba a decirte y jamas lo pude decir – Len estaba demasiado seria y de la misma forma tomo la mano de Rin, ella lo miraba incrédula.

- Le-len…. N-no lo hagas… - dijo ella en un hilo de voz algo temeroso.

- Rin… ese dia…. Te iba a confe…- No pudo terminar, fue interrumpido por ella.

- N-no lo digas! – ordeno ella cerrando sus ojos y apartando su mano bruscamente.

-R-rin... pero... en serio nece... - pero volvio a ser interrrumpido por el sonido de una silla que se movia con brusquedad y fuerza. Al levatar la vista vio a Rin parada mientras comenzaba a juntar sus cosas. - ¿Rin, que haces? - pregunto levantandose tambien mientras trataba de detenerla. Ambos podian sentir las miradas de varios personas sobre ellos, pero en ese momento no les importaban.

Rin logro zafarse del agarre de Len y salir del lugar rapidamente, corriendo como podia con sus zapatos de tacon. Sus ojos estaban algo humedos por las lagrimas que querias escapar de sus ojos. No podia soportarlo en ese momento. Ella no era tan fuerte, no era como él pensaba. Ella era debil ante él y sus palabras.

Len tardo un poco en ir a buscar a Rin, ya que debia pagar por algunas de las cosas que habian consumido a medias, y casi desesperado salio a trote buscando a Rin. Pero pronto tuvo que detenerse ya que no sabia por donde ella se podia haber ido sola. Tenia miedo de que algo le pudiese pasar, sabia lo imprudente e impulsiva, al igual que torpe, podia a llegar a ser ella en ese tipo de estados. Mientras trotaba por las calles en busca de SU Rin, o eso queria seguir creyendo, llamaba una y otra vez a Rin, hasta que no pudo mas ya que al parecer ella lo habia apagado. No tuvo de otra que llamar a Ren, quien no le contesto, de seguro aprovechando su tiempo con Nami. Luego llamo a Rinto, quien tampoco atendio.

Su ultima opcion, aunque no quisiese era llamar a Mikuo, quien al contestar solo le dijo.

- Idiota ¿Que fue lo que le dijiste? Acaba de llegar llorando... te lo dijismos, no debias hacerla sufrir!

Su voz era en extremo molesta, casi sentia que le estaba gritando en el oido, luego de eso Mikuo corto. Len sintio alivio de saber que Rin habia llegado a su casa sana y salva, pero a la vez tenia miedo de volver. Sabia que de seguro lo dejarían esperando en la calle como un perro hasta que Rin decidiera perdonarlo. Suspiro, de nuevo en ese dia, y camino a paso calmado hacia la casa de Kishoteru y Rin.

De camino, a unas 3 cuadras de la gran casa, un auto se detuvo junto a él. De principio se asusto mucho, pensó que lo raptarían o robarían, pero no. Cuando el vidrio de aquel lujoso y bien cuidado auto termino de bajar, pudo ver la amigable sonrisa de Kishoteru, quien le ofreció subir al auto. No podía negarse, no con el. Subió sin mas y una vez que el auto arranco Kishoteru le dijo.

- ¿Sabes Len? hace tiempo que quería poder hablar a solas contigo- su voz era pacifica y amable, como la de un padre hablándole a un hijo. Len podía ver una agradable sonrisa en el rostro algo cansado de Kishoteru. Suspiro, otra vez y le contesto.

- ¿En serio, y eso por que? - Su voz era cansada y algo preocupada a la vez. Kishoteru lo miro de reojo y le dijo.

- Cuando volví a encontrarme a Rin, no pude haber sido mas feliz, ella... seguía igual que cuando me fui, y eso me alegro mucho pero... - hizo una pausa algo larga para luego suspirar, Len pudo notar que tomaba otra calle que se desviaba del camino hacia su casa, lo que indicaba que esa noche aun no terminaba y que la charla seria larga... muuuy larga - Ella... estaba triste, y era por tu culpa, o mas bien, por tu causa, nadie te culpa por amar a Miku, pero... la dejaste de lado por mucho tiempo. Al principio... te odio, sin entender como podías ser así, pero luego... te agradecí, agradecí al cielo por eso... porque, si no hubieses ignorado y rechazado así a Rin, de seguro ella ahora estaria en Tokyo, junto a vos... - soltó una leve risita mientras mostraba una sonrisa de alivio. Mientras que Len se sentía la peor cucaracha del mundo.

- Lo se... fue toda una suerte que Rin te haya vuelto a encontrar... eres en verdad... la perfecta persona para Rin - dijo Len sonriendo con cierta amargura y tristeza mientras que miraba al piso. En verdad era de lo peor lo que intentaba hacer. Separar a dos personas asi, no era lo justo.

- Gracias Len... - dijo Kishoteru sonriendo y encarando hacia su casa al fin. El resto del recorrido se resumió en un silencio espectral pero no incomodo, o no para Kishoteru al menos.

Al llegar a la casa Kishoteru dejo a Len en la entrada mientras iba a estacionar su auto en el garaje. Len no queria entrar, no aun. Podia ver las luces de su cuarto encendidas aun. Eso implicaba que Miku aun seguia despierta, eso empeoraba todo. Entro a la gran mansio y pudo ver que no habia nadie en la sala. Siguio su camino hasta que se cruzo con Rinto volviendo de la habitacion de Rin, no etaba solo, ya que de las sombras salio Rei junto a Gumo. Quiso morir en ese momento. Las miradas helidas de los tres chicos eran casi tan mortales como las de Rei.

De seguro deberia rendir explicaciones al otro dia. Aunque eso no le importaba mucho, en ese momento estaba mas preocupado por como estaria Rin y por el hecho de enfrentar a Miku. Ese dia definitivamente era el peor. Aunque, luego de que lo haya pensado un momento, existian peores aun.

Finalmente estaba frente a la puerta de su cuarto donde estaba Miku. Tomo una gran bocanada de aire antes de entrar y luego abrio la puerta con cuidado por si, por bendicion el cielo, Mikuo estaba dormida. Al entrar pudo ver a Miku acostada en la cama, hecha una bolita en un costado, que al parecer despertaba apenas recien. Al ver a su prometido dijo en un susurro.

- Len... te estaba esperando... - en voz baja y adormilada. Eso era otra daga al corazon de Len. Ya no podia seguir mas con esa farza.

- Miku... hay algo que necesito decirte... - dijo con voz seria acercandose a la cama...

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bueno... tarde, pero es que qjueria esforzarme mucho en este capitulo ya que en el anterior ni me mate y en el otro tampoco y necesitaba hacer algo como la gente... esta historia no va a tener un final feliz... o si, pero no el esperado, creo... va, depende la opinion de cada uno.

En fin... espero les haya gustado. AGRADEZCO EN SERIO POR LOS REVIEWS... lo puse en mayuscula para que lo vean, porque me di cuenta que nunca los contesto (No se que contestar) y bueno, despues encima nunca agradezco... pero esta vez si lo hice! :D

Espero dejen reviews... porque en serio, eso me da animos de seguir porque me hacen saber si les gusta la historia o no, si quieren otra cosa o no... y en serio... eso hace que mi cokorro lata de alegria (?

En fin, nos leemos luego! los quero a todos! chua!