HOLA SHAVOS Y SHAVAAS :3 Como se podrán dar cuenta por fín terminé el capítulo, ha sido una semana pesada, llena de trabajos, pero en mis ratos libres adelantaba aunque fuese un parrafito xD pero ya nuevamente estoy con nuevas e interesantes cosas para ustedes, ahora la sección de agradecimientos:

Al Shinomori: Gracias por tu review, me anima a seguir escribiendo esto, cuando leas este cap. te darás cuenta que tus sospechas tendrán que esperar un poco más... xD

SuwabeKoto-chan: Gracias por tu comentario, pero... no comas ansias compañera, la zukulenzia vendrá más delante... xD (sé que me vas a matar por este capítulo pero bueee, no puedes porque no sabrías como termina la historia :P)

Igtm: Me encanta tener gente nueva comentando y para aclarar tus dudas en la parte donde está la descripción del fict donde dice: " Updated" es la fecha en la que se ha subido el último capítulo así que... sí, evidentemente sigo con la historia :V Gracias por tu review.

Esabell: Gracias por tu review y como puedes darte cuenta aquí estoy continuando con la historia :V

karin-chan150301: No importa que sea un review de dos palabras, igual me da ánimo de continuar :3

Lau-litost:

Y sin más que decir... ¡Disfruten del capítulo! (*-*)/

Capítulo 8: ¡Renuncio!

Nuevamente, una mañana más de viernes, aquella intrépida pesadilla volvió a surgir de lo profundo de su mente después de varios días sin haberla tenido, no le prestó atención a eso pues siempre era la misma historia sin embargo esta vez se levantó con un extraño presentimiento, decidió finalmente ignorarlo y comenzar con la rutina. Traje nuevo, tacones altos, medias veladas, y el mismo tocado de siempre en el cabello, antes de tomar rumbo se devolvió a la habitación para sacar el dinero que le había sobrado de su sueldo pues tenía planeado usar una parte en comprarse un traje más y el resto lo pondría en una cuenta bancaria, lista finalmente para comenzar su día. Durante el trayecto, la chica recordó el incidente del día anterior, la verdad es que tenía todas las intenciones de borrar aquella escena de su memoria pues le daba vergüenza de sí misma el haber cometido esa imprudencia con su propio jefe, ¿Qué hubiese sido de ella y de su salud mental si aquel hombre gustase de andar totalmente desnudo por la casa? Claro que tenía todo el derecho del mundo pues es era su propiedad, pero nada más imaginar una situación así provocaba que el estómago se le revolviera ¿de qué? Cólera quizás, o ¿mariposas en el estómago? Sería una tontería pues eso es de adolescentes. Afortunadamente para ella esta vez logró llegar temprano como debía ser siempre, saludó y se instaló en su escritorio, minutos después el jefe hizo acto de presencia, ella esperaba algún reproche por parte de él pero no más se limitó a saludar, ella un poco más calmada comenzó con el trabajo pendiente, varios documentos que digitar, organizar y clasificar, no pasaron más de cinco minutos cuando el peli azul retornó al lugar y se dirigió hacia los presentes.

- Hoy habrá una junta con los accionistas de la empresa, Vega y Stark estarán presentes y los acompañarán sus respectivas secretarias, al igual que usted señorita Odershvank.- La mujer simplemente asintió dándole a entender que había captado la orden.- Los espero a las diez en punto en la sala principal de juntas.- Dicho esto, el joven salió de allí y tomando el ascensor desapareció del lugar.

- Jefe ¿y qué se supone que nosotras haremos allá?- Le preguntó la mujer rubia a Stark.

- Sólo deben estar presentes, nosotros les indicaremos el momento de hablar si necesitamos algo, de resto pueden relajarse en silencio.- Dijo el hombre con un gesto de pereza en su rostro evidenciando lo aburrido y tedioso que le parecían dichas juntas.- Aaaah, y necesitamos que lleven las carpetas con los datos de los últimos meses.

- ¿De qué tratará la junta?- Cuestionó curiosa la peli verde.

- Al parecer hay una cadena hotelera de la cual el dueño está interesado en hacer negocios con nosotros, y para llegar a un acuerdo todos los accionistas debemos dialogar las opciones para ver si dicho negocio es o no viable.

- Ya veo…- Contestó la chica.

- No se preocupen, es un procedimiento de rutina, nada fuera de lo normal.- Y terminando con esta frase el señor tomó rumbo hacia su propia oficina.

- Oye Ran, después de que tengamos la junta y todo eso ¿me acompañarías a comprar otro traje?

- Claro, ya era hora, cuenta con eso amiga.- Le guiñó el ojo.

Las dos horas pasaron volando, como si el tiempo tuviese afán de que aquella junta llegase pronto, las tres secretarias alistaron sus cosas y junto con Vega y Coyote dirigieron su rumbo hacia el ascensor, marcaron el piso 60, se abrieron las puertas finalmente llegando a dicho piso, frente a ellos una enorme sala separada del exterior gracias a grandes paredes de vidrio que dejaban ver lo que había en el interior desde afuera, podía notarse en el centro una gran mesa cuadrada rodeada de sillas, y luego en la otra pared se encontraba el típico ventanal con vista a la ciudad, los cinco entraron, allí ya estaban presentes varios.

-Buen día señores y señoritas.- Expresó campante el más viejo de ellos, los aludidos respondieron al saludo. Vega también saludó y las tres secretarias imitaron lo que hicieron. Después de esto el joven Vega tomó la palabra para presentarles a las secretarias a todos y cada uno de los presentes.

- Señoritas, ellos son Ulquiorra Ciffer, encargado del departamento de ventas.- Un tipo de semblante serio, pálido, sin chiste alguno, pero con un par de bellos ojos esmeralda que resaltaban sobre su piel blanca, al parecer lo acompañaba su propia secretaria detrás de él, una chica de coletas negras, un look inapropiado para alguien que trabaja en una empresa de prestigio.- Tier Hallibel del departamento de administración.- Una mujer morena de peculiar cabello amarillo, seria, con los brazos cruzados, parecía venir sola.- Y finalmente Szayel Aporro del departamento de contabilidad.- Este tío sí que era más extraño que los anteriores pues aparte de tener una mirada perversa-maniaca, sus cabellos eran rosados y largos hasta los hombros. Las chicas hicieron reverencia a modo de saludo, ellas seguían de pies.

- Vega.- Le llamó su jefe aparentemente para decirle algo que los demás no debían escuchar.- ¿Dónde carajos está Raidon?

- Traté de localizarlo señor, pero al parecer se tomó unas vacaciones fuera de la ciudad.

- Ese maldito vago… entonces empezaremos la junta sin él.- Dijo el peli azul un poco sacado de sus casillas. Ya todos habían tomado sus asientos, por supuesto que el jefe se ubicaba en el centro mientras que los demás estaban a los costados de la mesa, las respectivas secretarias se quedaron de pies tras de sus jefes atentas a cualquier orden que les dieran, el de ojos turquesa comenzó a hablar.- Señores el motivo de esta junta es debido a que Aizen Sousuke dueño de la cadena de hoteles "Las Noches" quiere hacer negocios con nosotros, necesita de un préstamo para empezar la construcción de otro hotel en la isla de Okinawa, adicional también solicita que se haga una evaluación del terreno.

- ¿Pero él acaso ya no tiene un hotel en esa isla?- Cuestionó el Coyote.

- Es obvio que si quieren ser la cadena líder entre más sedes tengan mucho mejor para ellos.- Le respondió el de ojos esmeralda, serio como siempre.

- ¿De qué va a constar el hotel?- Le preguntó la morena rubia.

- Va a ser una serie de villas privadas, diferente claro está al otro hotel que ya tienen allá. Por ahora se estima la construcción de unas diez.

- Bien, como a mi me gustan los números y las cifras quisiera saber de cuánto dinero estamos hablando.- Articuló finalmente el de cabellos rosa.

- Tenemos un estimado de treinta millones en dólares americanos.- Le respondió Vega.

- "Es una fortuna"- Pensó la peli verde mientras escuchaba atenta la conversación, todos estos datos que iban arrojando ella los anotaba en su agenda por si de algo le servían, mientras hacía eso notaba de reojo que alguien la observaba atentamente, como cuando sientes un peso en el cuello al presentir que eres vigilado, pero para confirmarlo debía girar sus ojos hacia esa dirección y notó que la chica de coletas la miraba de reojo también, como con cierto aire de rechazo por lo que su rostro podía expresar, le pareció extraño pero optó por ignorarla.

- Yo opino que es riesgoso negociar tanto dinero por estas épocas del año, es decir, aunque el clima es favorable el precio del dólar y del euro han subido bastante lo que haría que costara aún más conseguir todo lo que tenga que ver con la construcción.- Expresó seguro de lo que decía el chico de tez blanca.

- Riesgos siempre los hay y confiando en el prestigio que tiene la cadena de hoteles de Aizen podemos recuperarlo en muy poco tiempo.- Dijo el ayudante del peli azul.

- Yo también creo que es demasiado riesgoso, sobre todo porque es en una isla que no posee la mano de obra necesaria ni los materiales así que tocaría invertir en transporte, estancia y alimentación de los obreros que vayan a trabajar.- Dijo la morena.

- Bien, al parecer lo único que nos sacará de la duda es haciendo una votación.- Expresó finalmente el jefe al darse cuenta que estaban entrando en discordia.

- De los accionistas presentes, ¿Quiénes quieren que se haga un contrato con Aizen?- Aporro y Stark levantaron la mano.- ¿Y quiénes están en contra?- Halibel y Ulquiorra levantaron la mano.- Bien, parece que la decisión final la tomaré yo. Señorita Nell necesito que…- Volteó el rostro para verla y se percató de que ella estaba bastante concentrada en su libreta, parecía no oír que la estaban llamando.

- PSSSS, oye Nell, tu jefe te llama.- Dijo en voz baja su compañera rubia, la chica volvió al planeta tierra, primero vio a Rangiku haciéndole señas con los ojos de que pusiera su atención a quienes se encontraban frente a ella, al voltear el rostro todos los de la sala la miraban con detenimiento pues el joven peli azul ya llevaba varias veces llamándola sin recibir respuesta alguna. La chica aunque nerviosa y un poco apenada por lo que estaba sucediendo le tomó la palabra a su jefe.

- Si, dígame señor.

- ¿Cree que es un apropiado momento para distraerse?- Incómoda situación, que su propio jefe le reprochara frente a los demás su pequeño lapso de distracción, ella sin salirse de sus casillas le respondió.

- Creo que el negocio con la cadena de hoteles puede funcionar.- Todos la observaron con asombro ante aquella afirmación.


Simultáneamente al otro lado de la ciudad un viejo hombre yacía sobre su cama, esperando a que le trajeran el desayuno pues no podía moverse demasiado por sus problemas respiratorios, alguien tocó a la puerta y él aprobó la entrada de dicha persona.

- Buen día señor Yamamoto, ¿Cómo se encuentra hoy?- Le saludó muy amable una menuda enfermera.

- Buen día Rukia, ya sabes como siempre.

- Esas son buenas noticias, espero que durante la noche no se haya quitado su oxígeno.

- Por supuesto que no, como puedes darte cuenta aún lo traigo puesto.- Le dijo amablemente.

- Hoy tenemos ramen para el desayuno.- Comentó mientras le acercaba el plato con el caldo y los fideos expidiendo vapor.

- Gracias Rukia.

- No hay de qué.- La chica estaba dispuesta a salir cuando las palabras del anciano hicieron que se detuviera.

- Rukia, ¿podrías hacerme el favor de leer las noticias del periódico de hoy?- La vista de aquel hombre era casi nula así que con todo gusto la enfermera le leería los artículos que fuesen de su agrado.

- Por supuesto Yamamoto.- Tomó asiento al lado de él y comenzó a leerle los titulares para que escogiese la noticia que más le interesara.

- ¿Un accidente en una fábrica? Léeme ese por favor.- Aquel anciano despertaba muchos sentimientos en la chica, como si se tratase del abuelito que nunca tuvo, por eso podía decirse que a él le tenía un cariño y un trato especial, siempre le aconsejaba cuando su mente entraba en dudas, nunca falló en ninguna ocasión. También conociendo su historia reconocía que despreciaba a las personas que decidieron deshacerse de él en ese ancianato, como si fuera una carga innecesaria, como si de un estorbo se tratase, pero al mismo tiempo agradecía el haberlo conocido y que el destino le otorgase ese regalo. La enfermera continuó leyendo otras varias noticias del interés de su paciente, habiendo terminado ya, estaba dispuesta a dejar el lugar pero nuevamente la voz del viejo captó su atención.

- Rukia, quisiera saber ¿Qué es lo que te ha tenido tan inquieta en estos días?- A la mujer le sorprendía la facilidad con la cual era capaz de ver a través de su alma y concluir con que algo no andaba bien en su interior.

- Este… No, no es nada Yamamoto, estoy bien.

- ¿Ya no me tienes confianza?

- No, no es eso, es que de verdad no pasa nada.

- Ven, acércate y cuéntame, sabes que siempre tendrás un concejo de este pobre y viejo diablo.

- Hay no diga eso, de acuerdo, le contaré.- Tomó nuevamente la silla en la que estaba sentada hace un momento y la puso al lado de la cama.- Se trata de… Byakuya…- Sólo con pronunciar aquel nombre la voz de la chica se cortó, el viejo ya conocía la historia así que supo inmediatamente para donde iba el asunto.

- ¿Lo volviste a ver?

- Si, pero él a mí no. Hace unos días estuvo acá en el ancianato, lo vi platicando con la doctora Unohana.

- ¿Crees que te esté buscando?

- Yo espero que no pero, de ser así, no sabría qué hacer, no sé si huir como lo he venido haciendo siempre o si enfrentarlo de una buena vez por todas.

- Sabías que ese día tenía que llegar tarde o temprano.

- Si, pero nunca pensé que fuese tan pronto. Me ofrecieron la oportunidad de ir a trabajar a otro lado, a uno de los hospitales más grandes de Tokio, así podría evitarlo.

- Mi consejo es que si aún no te sientes preparada para enfrentarlo es mejor que evites encontrarte con él, y si la única manera de hacerlo es irte de aquí pues tu seguridad está primero.

- ¡Eso lo sé!, pero no quiero irme de aquí, no quiero dejar a mis compañeras, a Momo, a los ancianos y sobre todo a usted, sabe que es como un abuelo para mi.- Pronunció esto último con un par de gotitas de lágrimas amenazando salir de sus párpados.

- Mi querida Rukia, sabes que tú también eres como la nieta que nunca tuve, mas bien que nunca me dejaron tener, yo solo quiero tu seguridad, no te preocupes por este torpe y desgastado viejo, me he sabido cuidar sólo por los últimos sesenta años y puedo seguir haciéndolo.

- No sé… no estoy segura…

- No me respondas ahora, consúltalo con la almohada, medítalo para que estés segura de lo que quieres.

- Je, que curioso, esas mismas palabras fueron las que me dijo mi amiga Nell.

- Aaaah, mira nada más, al parecer no soy el único que te aconseja bien, bueno así estaré más tranquilo sabiendo que tienes a alguien cercano que se preocupa por ti.

- Si, Nell siempre ha sido mi mejor amiga desde que éramos pequeñas.

- Entonces no se diga más, creo que ya te he quitado bastante tiempo, a trabajar jovencita.- Le dijo a manera de broma para intentar subirle el ánimo a la morena, lo cual claramente dio resultado pues salió sonriendo del lugar.

"Quizás deba aceptarlo, quizás aquel hombre de cabellos raros se presentó oportunamente para ayudarme a escapar de ese tipo, quizás es el destino que quiere que aún no me enfrente a Byakuya Kuchiki." Se dijo a sí misma mentalmente, ya tenía una decisión.


- Creo que el negocio con la cadena de hoteles puede funcionar.- Todos la observaron con asombro ante aquella afirmación.

- Wow, esto sí que es una sorpresa Grimmjow, no recuerdo que acostumbraras contratar secretarias tan imprudentes, pues creo que nadie ha pedido su opinión.- Expresó despectivamente el de cabellos rosa. La peli verde no se ofendió ante las palabras de ese hombre, por el contrario hizo que su ego se elevase aún más continuando con lo que iba a decir.

- Es claro que al principio deben invertir mucho dinero en estos proyectos, pero viéndolo como una estrategia hacia futuro esas inversiones pueden recuperarse con facilidad, si el condominio de villas privadas se ponen en alquiler para gente exclusiva de mucho dinero, que es para quienes tengo entendido tendrían acceso a ellas, cada una podría estarse pagando fácilmente en un par de meses teniendo en cuenta que es una isla bastante turística.

- ¿Pero cómo tienes el atrevimiento de seguir hablando niña?- Le respondió evidentemente enojado el mismo hombre, dispuesto a armar un revuelto en aquel lugar para hacer callar a la mujer.

- Espera Aporro.- Le ordenó el peli azul.- ¿En qué te basas para afirmar eso?- Le cuestionó a la chica, claramente el joven sabía para dónde iba el asunto pero quería ponerla a prueba para ver qué le respondía, quería saber qué tan capaz era de analizar dicha situación y adicional a esto sus sospechas de que esa chica no era quien aparentaba ser iban creciendo más pues ¿cómo es que una niña de barrio pobre que sólo tuvo estudios básicos puede saber tanto de negocios multimillonarios entre empresas prestigiosas?

- Bueno, he analizado los datos de las ganancias que ha tenido la cadena hotelera "Las Noches" en sus últimos cinco años y por lo que muestran las estadísticas es casi siempre la primera opción de los turistas, hasta gente famosa se ha ido a hospedar allí, si abren un sitio de casas estoy segura que los primeros en pedirlas serán personas importantes que necesiten privacidad.

- Esas son sólo suposiciones, no podremos adivinar si habrán "famosos" interesados en el alquiler de esas casas, por favor, que alguien la saque de aquí.- Dijo Szayel bastante alterado ya.

- De hecho, lo que afirma la jovencita es muy acertado, no había contemplado esa opción pero podemos negociarla con Aizen.- Interrumpió Ciffer, como siempre con su semblante serio.

- Entonces está decidido, el negocio se llevará a cabo.- Concluyó finalmente el jefe. Claramente sorprendido por la audacia de la chica, pero con intrigas de todas formas.- Ulquiorra, quiero un informe donde hagas el estimado de la cantidad de dinero que se va a necesitar para negociar con Aizen, Hallibel necesito que trabajes junto con Ciffer en eso.- Ambos asintieron.- Bien, entonces la sesión se da por terminada.- Dicho esto todos se levantaron de sus puestos y se dirigieron a la salida.

- Neeeeeell ¡Pero qué atrevida me saliste amiga! Créeme, eso ni siquiera yo hubiese sido capaz de hacerlo, mira que ponerte a dar tu opinión frente a todos y sin una pizca de miedo, tienes cojones para esto.

- Ahhh, no Rangiku es sólo que me pareció muy obvio así que simplemente sentí que debía decirlo…

- Yo creo que lo que tu querías era impresionar al señor…- Le dijo la rubia en tono de broma lo cual le molestó a la peli verde.

- Hay Rangiku, tu todo crees que lo que hago gira en torno a ese… señor, pero te equivocas, no es así, no trato de impresionar a nadie.- Y dicho esto apresuró el paso dejando a su amiga atrás. Tenía el ceño fruncido, de verdad que le molestaba mucho que su amiga siempre metiera a su jefe en la conversación, ¿qué problema tenía con eso? Si aunque fuese cierto entre ellos no podría haber nada por la obvia relación de jefe-empleada.

- ¡Hey! Hola.- Su camino fue interrumpido por la misma chica de coletas que hace un rato la observaba dentro de la sala de juntas.

- Hola… (?)- Respondió extrañada la peli verde.

- Wow, tengo que decir que lo que hiciste ahí dentro estuvo increíble, nunca nadie se había atrevido a hacer eso antes, que una simple secretaria diera su opinión no se ve todos los días.

- Ahhh, eso, claro, gracias supongo.- Dijo con desinterés pues la verdad a ella no le pareció la gran cosa.

- Mucho gusto, mi nombre es Lolly.

- Yo Nell.

- Soy la secretaria personal del señor Ciffer, es un tipo aburrido y de pocas palabras pero ¿qué se le puede hacer, no?- Dijo tratando de hacerle conversación.

- Eeeem si pues, no puedo opinar mucho, apenas si sé su nombre.

- ¿Y también mencioné que deja mucho trabajo?- Dijo sin importarle lo que la peli verde le acababa de decir.

- No.- Respondió tajante.

- Si, bueno la verdad es que a veces es un explotador.

- ¿Por qué?

- Bueno, por ejemplo ahorita me pidió que le llevase a su oficina un montón de papeles y carpetas que no creo poder cargar sola.- Insinuándole eso último a la chica.

- Este, si quieres puedo ayudarte a llevarlos.

- ¿En serio? Hay no sabes cuánto te lo agradecería Nell, de verdad que son demasiados.

- Claro, con gusto, ¿dónde queda el lugar?

- Sígueme, es por acá.- Diciendo esto, la condujo por el ascensor hacia unos pisos más arriba, cinco para ser exactos. Entraron con una llave que tenía la chica en su bolsillo a una gran habitación llena de archiveros, estantes enormes que contenían infinidad de carpetas con datos seguramente importantes. Ambas se pusieron a la tarea de buscar los supuestos papeles.

- ¿Qué clase de archivos son los que buscas?

- Son unas carpetas azules, de las últimas de este mes…. Ah, disculpa, me está entrando una llamada al celular.- La chica salió de la habitación fingiendo contestar una llamada, por el contrario lo que hizo fue marcar un número.- El ratón está en la jaula, procedan.- Dijo con palabras clave.

Mientras tanto, nuevamente en el piso 79 los presentes conversaban entre ellos la situación que acababan de presenciar en la sala de juntas.

- Bueno, después de todo parece ser que aquella chica salió más lista de lo que todos pensábamos.- Comentó Stark.

- Stark, no te pago para que opines sino para que trabajes.- Le contestó el peli azul aparentemente molesto por el comentario del señor pues sus dudas se iban haciendo cada vez más grandes con respecto a aquella mujer.

- Bueno, al parecer aquella intervención te molestó más de lo esperado así que antes de que puedas decir algo más, me retiro.- Dispuesto a no aguantar otro desplante de su jefe se fue camino hacia su oficina.

- ¿Qué piensa hacer señor?- Le preguntó su compañero.

- Por ahora no se me ocurre nada, esa escenita la permití únicamente porque había razón en sus palabras pero hablaré inmediatamente con ella para que no se vuelva a repetir algo así, no voy a dejar que pasen sobre mi autoridad.

- Señor, acá hay una mujer que quiere verlo, dice que es urgente.- Entró inesperadamente la secretaria rubia anunciando la llegada de alguien.

- Hazla pasar.- Autorizó sin saber de quien se trataba.

- ¡Señor!- Le llamó una agitada chica rubia.- Disculpe mi atrevimiento pero vengo a informarle algo de gravedad.

- ¿Y tú eres?- Preguntó sin ponerle la suficiente atención a lo que decía.

- Menoly, trabajo en el área de ventas.

- Sé breve, no tengo tiempo para perder.- Continuó desinteresadamente.

- Se trata de una mujer, no sé quién sea, pero junto con mi amiga la vimos entrar a la bodega de archivos confidenciales, donde se encuentra todos los registros y manejos secretos de la empresa señor.

- ¿Qué dice?- Ahora si, con estas palabras había captado toda su atención.

- Mi amiga la descubrió y en estos mismos momentos están peleando en el pasillo, debe ir a detenerlas.- Aquel peli azul no creía lo que oía ¿de quién podría tratarse? Si los únicos que tienen acceso a dicha bodega son él y Ggio pues son las únicas llaves existentes, el hombre buscó rápidamente la suya en los cajones de su escritorio pero… no estaban, alguien había profanado su lugar y robado la llave, ahora mismo descubriría de quién se trataba.

- Llévame a donde están.- Le ordenó, la chica ni corta ni perezosa accedió a obedecerle, su compañero lo siguió pues aquello no era un problemita de rutina, era una infracción seria que podría llevar al culpable o culpables a la cárcel.

- Hey, Mila Rose.

- ¿Qué pasó Rangiku?

- Vamos con ellos a ver qué está pasando.

- No voy a andar de chismosa.

- Haaay vamos, ¿Qué tiene de malo distraerse un rato? Ven.- Y sin que aquella chica pudiera quejarse nuevamente la rubia la agarró del brazo y la llevó con ella. Desde las sombras de aquel lugar otra chica de coletas cortas observaba cómo su amiga llevaba al hombre en dirección del piso donde los hechos estaban ocurriendo, le bastó con hacer una llamada rápida anunciándole a la otra que "el cazador iba por su presa", colgando la llamada y yendo ella también para presenciar el acto inolvidable.

- Eeeem, oye Lolly, ¿se tratarán de estas carpetas?- Le preguntó la inocente peli verde señalándole un arrume enorme.

- Este…- Colgó el teléfono.- No, mi jefe me acaba de decir que ya no necesita de los archivos.

- ¿Ya no? Que raro…

- Si, no importa, vámonos de aquí…- Se le acercó un poco y sin que se diera cuenta metió la llave en uno de sus bolsillos. Justo iban en la puerta cuando se escuchó la campanita del ascensor anunciando la llegada de los susodichos, rápidamente aquella mujer de coletas cambió su expresión y de un tirón cogió a Nell de los brazos tratando de torcerlos hacia atrás lo más que pudo, abalanzándose sobre ella.

- ¡AAAAAH! ¡OYE PERO ¿QUÉ DEMONIOS TE PASA?!- Gritó la chica del dolor y la sorpresa al ver aquel acto pues no entendía qué estaba pasando, Menoly, Grimmjow y compañía ya se encontraban ahí presenciando la escena.

- ¿Qué está sucediendo acá?- Dijo con notable enojo en su voz el jefe.

- ¡Señor! La he sorprendido husmeando los archivos de la bodega, intentó escapar pero la pude detener a tiempo.- ¿Qué? ¿De qué estaba hablando? La peli verde seguía sin entender nada aún.

- ¡OYE! ¿ESTAS LOCA? ¡YO NO HICE NADA DE LO QUE ESTÁS DICIENDO!

- ¡POR SUPUESTO QUE LO HICISTE! Es más, acá dentro de su bolsillo trae la llave.- Introdujo su mano en el bolsillo del bléiser y efectivamente la dichosa llave apareció. El de ojos azules se sorprendió al ver que se trataba de su secretaria, de la mujer a la que hace varios días venía sospechando por fin la tenía frente a él, in fraganti, descubierta, con las manos en la masa, tal cual como él esperaba encontrarla, con estas evidencias a flor de piel ya no tenía ni una sola duda, aquella mujer era una ladrona, una oportunista bien entrenada para saquear su empresa y por supuesto que tomaría medidas al respecto. Detrás de él las otras dos secretarias observaban con asombro el teatro que se había armado, Mila Rose se sentía decepcionada pero en cambio Rangiku sentía que eso no podía ser verdad, que conocía a Nell lo suficiente como para saber que ella no era ninguna estafadora, Menoly y Cirucci también desde más atrás observaban todo con detenimiento y un poco divertidas, lo que vendría en seguida no se lo esperaba nadie, ni siquiera la propia Nell…

- Así que finalmente se descubrieron sus verdaderas intenciones para con mi empresa.- Dijo bastante sacado de onda el peli azul, con el ceño fruncido, parecía una pantera próxima a devorar a su víctima.

- ¡Eso no es verdad! ¡Ella lo planeó todo, me trajo hasta este lugar pidiendo que le ayudase con unos archivos!- Intentó defenderse.

- Por favor, ya di la verdad, ¿qué podría hacer yo en un lugar como este? Donde el paso está prohibido.- Dijo la de coletas refutando todo lo que la peli verde decía. La aludida se soltó del agarre de Lolly.

- ¡Eso no es cierto! Por favor, tienen que creerme.- Dijo con angustia en su mirada, aquellos quienes tenía en frente la miraban con desaprobación, como si estuviesen frente a la peor criminal del mundo.

- Lo siento, pero Menoly también te vio, sería dos en contra tu palabra.- La chica estaba tan enojada que con los puños apretados hasta más no poder los nudillos se le teñían de rojo.

- Es que no es cierto señor…- Dijo devolviéndole la mirada a este quien la interrumpió de golpe.

- ¡YA BASTA! Sabía que mis sospechas sobre usted eran ciertas y esta es la prueba.

- ¿Sospechas? ¿A qué se refiere?

- Ya puede dejar de fingir demencia, con esto queda demostrado que no es más que una estafadora.

- ¡LE JURO QUE…!

- ¡DEJE DE EXCUSARSE! Desde el principio supe…- Se acercó un poco a ella de manera amenazante.- Que usted no es más que una oportunista, una ratera, una estafadora, no permitiré que gente de su clase pise mi edificio.- Aquella mujer estaba a punto de estallar en ira.- Pero no me sorprende sabiendo del lugar del que viene, donde seguramente hay más ladrones y rameras como usted…- Las crueles palabras de aquel hombre fueron interrumpidas de súbitamente, todo pareció verse en cámara lenta en aquel instante, los ojos de todos los presentes se abrieron hasta más no poder de la sorpresa, hasta Rangiku que tenía la boca abierta tuvo que cubrírsela con la mano, un estruendo sonó por todo el lugar y luego de ello, silencio, un silencio sepulcral, aquel hombre había recibido en el rostro la cachetada más épica de la historia o al menos eso parecía, hasta él mismo quedó sorprendido ante tan inesperado acto.

- NO LE PERMITO A NADIE, NI SIQUIERA A GENTE COMO USTED DE QUE ME FALTEN EL RESPETO.- Le dijo la mujer con elevado tono de voz.- Y NO SE PREOCUPE PORQUE NO VOLVERÁ A VERME EN SU VIDA.- Dicho esto, Nell a paso apresurado esquivó a todos los presentes saliendo rápidamente del lugar.

- ¡Nel, espera!- Le siguió el paso su amiga Rangiku. Ambas desaparecieron de la escena. Grimmjow y los demás seguían estáticos en sus lugares, sin saber qué hacer o qué decir.

- S-señor… ¿S-se encuentra bien?- Dijo temblorosa la de coletas pues jamás se esperó aquella reacción por parte de esa mujer. Grimmjow no le respondió, ni siquiera la volteó a ver, simplemente dio media vuelta y caminó en silencio hacia el ascensor, ni su propio amigo se atrevía a pronunciar palabra alguna.

- Vega.- Habló finalmente justo cuando el ascensor abrió sus puertas.- Quiero a esa mujer en mi oficina, ahora.

- S-si señor…- Le respondió, el ascensor cerro las puertas y se fue.- Mila Rose ¿viste a dónde se fueron?


- Hey Nell, espérame…

- ¿Qué quieres Rangiku? ¿Tú también vas a juzgarme o qué?- Le contestó a la defensiva.

- Tranquila amiga, claro que no, yo sé que no serías capaz de tal cosa.- Ambas entraron al baño que se encontraba en ese mismo piso.- Mira lo que debes hacer es tranquilizarte…

- ¿Tranquilizarme? TU MISMA TE DISTE CUENTA DE LA MANERA COMO ME TRATARON, no esperes que me calme después de eso...- La chica tenía la respiración agitada.

- Mira… más bien toma un poco de agua y échate en la cara, eso te hará bien…- La chica lo hizo en seguida, abrió la llave de uno de los lavamanos y se roció en la cara, la rubia le alcanzó papel desechable para secarse el rostro.- ¿Y ahora qué vas a hacer amiga?

- Renuncio, no soportaré un momento más en este lugar donde todos me acusan de algo que no hice, no pienso volver aquí.- Comentó un poco más calmada.

- Bueno, igual no creo que el señor Grimmjow te perdone lo que le hiciste…

- ¡JA! Por lo poco que me importa, antes debí haberle puesto un puñetazo en toda su arrogante cara. Es más, ni siquiera voy a subir, me largo de aquí de una vez por todas.

- Entonces si quieres yo recojo tus cosas y te las guardo.

- No, no quiero nada que me vaya a hacer recordar este lugar.

- Esas tipas son unas infelices, pero ya verás que me vengaré por ti amiga, nadie se mete con los míos.

- No te preocupes por eso Ran, algún día ellas solitas caerán.- Diciendo esto la chica salió eufórica de aquel baño, su amiga la siguió por detrás, se dirigían al ascensor justo cuando un muchacho interrumpió sus pasos.

- ¡Señorita Nell!- Exclamó Vega.- El señor quiere verla en su oficina ahora.

- Yo no voy a ver a nadie, me largo ahora mismo de este lugar.

- Pero…- Justo en ese momento las puertas del ascensor se abrieron pero de él salieron un par de tipos altos y uniformados.- Lo siento, es que el señor dio órdenes de que no la dejaran salir de aquí hasta que lo vea en su oficina.

- ¿Pero quién demonios se cree? Tengo todo el derecho de largarme cuando me plazca y él no puede impedir que me vaya de aquí.

- Lo sentimos señorita, pero son órdenes que debemos cumplir.- Le confirmaron aquellos guardias.

- Perfecto, entonces iré a decirle todo lo que se merece.- Dijo decidida, entró al elevador y aquellos hombres junto con Vega la acompañaron a subir para asegurarse que lo hiciera. Llegaron a su destino y la mujer a paso apresurado parecía que expulsaba fuego por todos y cada uno de los poros de su piel, sin tocar la puerta de dicha oficina entró de improvisto, la puerta se cerró sola a su paso.

- ¿Qué es lo que quiere? ¿No le bastó con humillarme allá abajo?

- Vaya, aparte de todo viene a hacerse la digna conmigo.- Dijo en defensa el joven.- ¿Conoce usted la gravedad de su situación?

- La verdad ni me importa, no me interesa volver a saber nada de este lugar, ni de usted ni de nadie. ¡Renuncio!

- El que decide quién se va y quien se queda soy yo.

- No me diga, pues lamento decirle que se equivoca porque ahora mismo me voy de aquí.- Sin soportar un momento más esa incómoda conversación la chica dio media vuelta para dirigirse a la salida, pero las palabras del joven hicieron que se devolviera a donde se encontraba cuando entró.

- Bien, pero entonces espero que no se lleve nada de aquí así que le diré a los guardias que la requisen.

- ¿QUE?- Frenó en seco, no podía creer las palabras que acababa de escuchar, ahora sí había llegado a su límite.- ¿CREE QUE ME VOY A ROBAR ALGO? Pues mire…- Sacó la billetera de uno de sus bolsillos.- Que le quede muy claro que yo no necesito nada que venga de usted, tome su maldito dinero.- Dijo mientras arrojaba la billetera al suelo cerca a sus pies con todos los billetes que traía dentro.- Y no es necesario que me requise…- Se quitó el bléiser, al igual que la billetera, lo arrojó al suelo.- Acá también le dejo el traje que me compré con su dinero.- Se quitó igualmente los tacones, la falda y la blusa, repitiendo el mismo procedimiento quedando solo en bragas, medias veladas (de esas que llegan hasta la mitad del muslo) y con un esqueleto blanco que traía bajo la blusa.- Y espero nunca más volver a verlo en mi vida.- Ahora sí, con toda la euforia del momento salió a toda prisa de aquel lugar, el hombre simplemente se quedó ahí, de pies, observando lo que la chica dejó en el suelo.

- NEEEEEL! Amiga, pero… ¿qué coños te pasó?- Dijo sorprendida la rubia al ver a su amiga salir semidesnuda de aquel lugar.

- Oigan escuché gritos y… wow…- Dijo el Coyote mientras salía de su oficina pues escuchó claramente que del otro lado se estaba desatando una fuerte discusión, se imaginó de todo menos encontrarse con la secretaria de su jefe semi desnuda.- Oye linda, ¿estás bien? ¿Te asaltaron o algo así?- Le preguntó con notoria preocupación.

- Señorita Nell pero… ¿qué fue lo qué pasó?- Interrumpió Vega. Todos los presentes encima de ella queriendo averiguar lo sucedido, la chica sólo se limitó a pronunciar unas palabras…

- Pasa que he renunciado y me largo de aquí…- Esta respuesta la dio sin ningún rastro de ira, se escuchaba un poco más calmada, ni parecía importarle que todos la estuviesen viendo en interiores, continuó con su camino hacia la salida.

- Hey Nell, espera, no puedes salir así.- Dijo Rangiku siguiéndola y desapareciendo junto con ella tras la puerta.

- ¿Qué? ¿Dijo que va a renunciar? ¿Y ahora de qué me perdí?- Le dijo el Coyote a Vega con desconcierto.

- Lo único que sé es que hay que entrar a hablar con Grimmjow a ver qué pasó...

- Nell, espera por favor. Escúchame, no puedes irte así como estás vestida o mas bien… desvestida.

- Ya ni eso me importa Ran… solo quiero irme de aquí.- Oprimió el botón para llamar el ascensor.

- Bueno entonces al menos ponte mi bléiser para cubrirte un poco…- Afortunadamente para ella dicha prenda era lo suficientemente larga como para cubrirle las bragas y parte de las piernas, Matsumoto quedó en blusa. El elevador abrió sus puertas y ambas chicas entraron. La dos estaban en silencio hasta que la rubia decidió romperlo.

- Amiga, confía en mí, cuéntame ¿qué fue lo que pasó ahí dentro?

- Pasó que le devolví todas sus cosas al… tipo ese.

- ¿Sus cosas?

- Así es, le devolví todo su dinero que llevaba en la billetera, y también el traje que compré con él, a ver si sigue pensando que soy una ladrona…

- Wow, que bueno, jamás te creí capaz de tales cosas amiga…

- Si, bueno es que cuando se me salta la ira no puedo controlar mis actos y solo hago lo primero que se me viene a la mente…

- Es lo más épico que había visto jamás, te felicito, creo que fuiste la única en la historia de toda la empresa que se dignó a hacer eso…- Llegaron al último piso, la chica caminó lo más rápido que pudo para que los demás no pudiesen notar el estado en el que se encontraba. Al llegar a la calle pidieron un taxi que por supuesto su amiga pagó, la peli verde se había ido de ahí. Durante el trayecto en la mente de la mujer solo rondaba una duda ¿ahora en dónde iría a trabajar? Fue el empleo más corto que había tenido, apenas una semana duró, comenzó a contemplar las opciones y la idea de "prostituirse" ya no le parecía tan descabellada, una breve y pequeña sonrisa se dibujó en su rostro al recordar la conversación que tuvo con Rukia en aquella ocasión, tal vez no prostituirse como tal, pero así fuese de bailarina medio en pelotas lo haría con gusto. Llegó al departamento, se cambió de ropa a unos blue jeans, una chaqueta negra sobre el esqueleto blanco, tennis converse, vio la hora en el reloj y marcaba apenas la una de la tarde, la cabeza le dolía por el estrés, tomó las llaves y salió nuevamente a la calle, andando por ahí sin rumbo, tratando de despejar la mente, un trago le caería de maravilla para olvidar lo sucedido, entró al primer establecimiento que encontró sin fijarse siquiera del nombre del lugar, fue hasta la barra y se sentó esperando a que la atendieran.

- Buena tarde señorita. ¿No cree que es un poco temprano para tomar?

- Sírvame una copa de Wisky por favor.- Le pidió al bartender ignorando la pregunta.

- Enseguida.- Aunque no fuese la hora de servir alcohol según las normas del establecimiento igual lo hizo. La chica tomó la pequeña copa con su mano y de un solo sorbo se pasó el wisky entero.

- Debe encontrarse en alguna situación muy grave como para que decida solucionarlo con trago a esta hora.

- Otra por favor.- Nuevamente ignoró al hombre. Este obedeció y le sirvió uno más, esta vez no le preguntó nada, la chica por sí misma comenzó a hablar.- Este ha sido el peor día de mi vida, perdí mi empleo y lo único que se me ocurre hacer es venir a tomar...

- Por lo que dice parece ser grave.

- Lo es, vivo en arriendo y no puedo dejar que me echen de ahí.

- Disculpe mi atrevimiento bella dama pero ¿podría preguntarle en dónde estaba trabajando?- La chica bebió otra copa antes de responderle.

- En una empresa del asco, se llama "Jagger Company".- Por sus palabras parecía que estaba empezando a entrar en estado de embriaguez, evidentemente no era alguien que acostumbrara tomar.

- Aaaah ya veo...- Dijo aquel hombre con cierto tono de curiosidad en la voz, al parecer esa chica se tornaba interesante.- Puedo ofrecerle trabajo aquí si gusta.- ¿que? ¿estaba ella escuchando bien? O ¿tal vez las copas ya se le habían subido a la cabeza y estaba alucinando cosas?

- ¿Qué dice?

- Así como lo oye.- El intrigante hombre rubio, de aspecto descuidado y con un extraño sombrero de franjas blancas y verdes le confirmaba que aquello iba en serio, le estaba ofreciendo empleo en su bar.


CHAN CHAN CHAAAAAN

Bueno, sé que ya en este punto algunos tendrán ganas de matarme (se acerca una multitud enfurecida con antorchas y lanzas) 7u7

Pero bueeeno, si quieren saber qué sigue pasando tendrán que dejarme con vida xD

Pueden desquitarse en los reviews, hasta el próximo capítulo shabos :B